sábado, 1 de abril de 2017

La masculinidad de los niños varones

Existen características propias de hombres y mujeres que se hacen notar desde temprana edad, y es desde ese momento donde los padres deben fomentarlas, como parte importante de la educación de la afectividad. En este escrito sólo nos ocuparemos de los masculinos, pues para las niñas tenemos otro artículo dedicado a ellas, ver aquí.

Nada tiene que ver esto con pretender criar hijos “machos”. El concepto real de masculinidad dista mucho de la filosofía machista. Más bien, la masculinidad es el modo de relación propio del hombre, que dada su naturaleza, es disparejo a la mujer, pero la maravilla es el complemento que surge de la unión de ambos; en definitiva para ello fueron creados.

Es así, que pese a los intentos de grupos ideológicos por equiparar las particularidades entre los dos sexos y formar hijos “unisex”, hay condiciones innatas imposibles de negar, es una batalla perdida. El Licenciado en Ciencias de la Educación José Antonio Alcázar Cano, explica:

“Mujer y hombre son diferentes: físicamente, afectivamente, intelectivamente… La sexualidad es un componente claramente determinante de la personalidad. Determina al sujeto a ser persona masculina o persona femenina; es decir, varón o mujer. Estructuralmente -no de modo moral- es la diferenciación mayor que se da en el individuo. Este modo de definición que abarca connotaciones fisiológicas, afectivas y de relación, es determinante para la realización personal de los individuos singulares.” *Algunos principios en la educación de la afectividad - José Antonio Alcázar Cano.

El trabajo del padre

Dentro de la educación de la afectividad, los expertos recomiendan que sea el padre del mismo sexo del hijo, quien tome la delantera en ciertos puntos. Esto no quiere decir que el otro progenitor no sea importante dentro de su proceso educativo, sino que, hay estrategias que funcionan mejor si son los padres quienes se las enseñan a los niños y las madres a las niñas.

La figura del padre es determinante en la transmisión del concepto de masculinidad a los hijos. Es él quien emite el modelo principal de imitación y según se le observe, el hijo adoptará las conductas, de ahí su trascendencia, pues será el punto de referencia. El hijo debe aprender del padre, el papel que ejerce el varón dentro de la familia, así como las actividades afines a su sexo.

Tanto el padre como la madre, deben ejercer un esfuerzo significativo en el campo de la educación de los afectos; en especial el hombre ejerce tres funciones principales. Mª Carmen González Rivas, Psicóloga de la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Psicología de la Familia, las describe así:

Primera función del padre: el aporte de identidad. Dar identidad a otro no solo consiste en decirle quién eres tú, sino decirle qué eres tú: un hombre como papá, o una mujer como mamá. Quiere esto decir que dar identidad supone necesariamente dar identidad sexual. El padre da a los hijos su masculinidad siendo él el prototipo de hombre y confirma a las hijas en su feminidad remitiéndolas a la madre.

Segunda función del padre: el aporte de seguridad. El hijo, al verse amado por su padre descubre que no tiene nada que temer de él, más aún, se da cuenta por su propia experiencia sostenida en el tiempo que esa presencia en principio amenazadora no solo no le hace daño, sino que le ama, le cuida y le protege, y no solo a él sino a su madre.

Tercera función del padre: la introducción del hijo en la realidad. El padre, propicia la salida del hijo del ambiente materno facilitando así su inserción en la realidad externa, en el dinamismo de la vida. 

¿Cómo se enseña la masculinidad?

Pues bien, tal como se señala en la parte preliminar, la mejor forma es con el ejemplo que el niño ve en su hogar. No se trata entonces, de establecer charlas directas con el niño debido a su corta edad -aunque también es muy necesario-, sino que este aprendizaje se transfiere por las vías de la imitación. El hijo verá en su padre lo que es un hombre y en la madre lo que es una mujer, y en consecuencia, desarrollará su identidad.

Entre tanto, cabe señalar que “los padres deben enseñar a su hijo que la virilidad no se manifiesta ni se demuestra con rudeza, agresividad, mal carácter o falta de control sobre su propio genio.”*Encuentra.com

A la hora de enseñar la masculinidad, se recomienda que padre e hijo, compartan actividades juntos, como por ejemplo: un paseo en bicicleta, una tarde de pesca, un paseo en el campo, un partido de fútbol, etc. Estas actividades le permiten al niño formar su identidad y relacionar el rol del hombre.

Plan de acción

El portal Encuentra.com en su apartado sobre la masculinidad, propone las siguientes pautas, bastante prácticas para aplicar con los chicos de la casa:

  • - Es bueno que sus “héroes” masculinos sean buenos modelos para él. Ojo con los programas de televisión que exaltan la indefinición.
  • - Es positivo que practique alguna actividad que suponga reciedumbre, aunque se canse y corra. Por eso es bueno el fútbol y las excursiones al aire libre.
  • - No obsesionarse con que no se manche cuando que tiene que hacer excursiones o practicar deportes en los que, si se hacen como es debido, es difícil llegar a la casa de punta en el blanco.
  • - Especial cuidado si tiene muchas hermanas. No es bueno que lo sobreprotejan, o peor, que se sienta el gallo del gallinero o el rey del harem.
  • - Regalarle juguetes más típicamente masculinos: trenes, aviones, autos de carrera, elementos deportivos.
  • - Habrá que fomentar la reciedumbre: no dejarlo quejarse por todo, esforzarse en sus obligaciones, ponerse a estudiar a la hora, aunque no tenga ganas.
  • - Que no olvide sus deberes como miembro de la familia: que haga la cama, ponga la mesa, o se prepare el té... eso no significa que sea menos varonil.
  • - Esta vez, le ha tocado al padre la mayor responsabilidad. Sí, porque ha de ser él su modelo más cercano de masculinidad y virilidad. En él verá también que ser hombre no es ser bestia, mal hablado o rudo. Es el papá quien tiene que llevarlo a sus extra clases, orientarlo en sus aficiones y hablar con él de estos temas...

publicación original: La Familia.info

20 Pequeños Gestos para harán un entorno feliz

En este tiempo de reflexión, es bueno hacer un alto en el camino para proponernos verdaderos cambios en nuestra vida, no sólo para ser más felices sino para mejorar nuestro entorno. Las siguientes son pequeños gestos del día a día que ayudarán en este propósito. 



1. Reconcíliate con aquel familiar o amigo del que estás distanciado. Hazle una llamada; escríbele una carta o mándale un simple Whatsapp. Dile que ya es hora de hablar, de sentarse a charlar, de desenmarañar esos entuertos...

2. Dile a tus padres, a tus abuelos, a tu mujer o tu marido, a tus hijos... que los quieres. A lo mejor nunca les has dicho a tus padres: gracias. Agradecer todo lo que han hecho por ti en su vida. Sus sacrificios, sus renuncias...

3. Reza por un difunto. Es la mejor forma de ayudarle. Darle las gracias por su vida y pedirle a Dios que lo tenga cerca de Él lo antes posible.

4. Visita a un anciano, a una persona sola o a un enfermo. Da igual la excusa. Lo agradecerán seguro. "Pierde el tiempo" con ellos. Abrázalos. Hazles sentir que los quieres.

5. Juega con tus hijos, o con los hijos del vecino o de un amigo. Y juega a lo que te digan. ¿A muñecas? Pues a muñecas. A fútbol, pues a darle al balón. "¡Pero si tengo 70 años!". Ponte de portero...

6. Felicita los cumpleaños de tus familiares y amigos. Esa fecha es muy especial para todos. Si no recibimos llamadas de los más cercanos nos venimos abajo pensando que no somos queridos. Apúntate los cumpleaños de todas las personas que quieras, o bien bájate alguna aplicación en tu móvil. Y llámales o mándales un mensaje por el móvil. Con este pequeño gesto ya habrás hecho a una persona feliz...

7. No juzgues ni critiques. Sí, ya sé que Manolito es un pelmazo, pero no sabes su historia ni por qué se comporta así. Ayúdale; no le critiques. Y pídele al Espíritu Santo que te muestre cómo Dios ama a esta persona y cómo lo comprende. Pídele que te dé el don de amar a Manolito como Dios le ama... Sí, así de ambicioso.

8. Regala una sonrisa. Aunque sea una al día. Pero que no te vayas a dormir sin haber regalado una sonrisa.

9. Deja de gruñir y de protestar. Suprime las quejas. Posiblemente tengas razón en muchos de tus desahogos... pero no construyen ninguna relación. Más bien destruyen y crean rencores que envenenan el corazón y el ambiente. Proponte abstenerte de gruñir, protestar o reñir, al menos una vez al día.  

10. Gracias, perdón, por favor. Acostúmbrate a utilizar esas tres palabras con los que te rodean.

11. Confía en Dios. Ten fe. Dale la oportunidad de que haga milagros en tu vida. Confíale aquel problema que no te deja vivir, o esa cruz que se te hace cada vez más pesada. Pídele al Señor que se encargue Él y que haga el milagro. Deja de lado tus fuerzas y cédele todo el protagonismo... y ten confianza.

12. Da gracias a Dios. Dale gracias al Señor todas las mañanas por ese día, por todo lo bueno que te va a pasar... por tu vida entera. "¡Es que he tenido muchos problemas!" Sí, seguro; la vida es dura. "Es un valle de lágrimas", como dice la oración. Pero alaba al Señor por todo lo bueno que te ha dado a lo largo de tu vida. Alábale con fuerza aunque no tengas ganas. Tu felicidad depende, en buena medida, de reconocer que Dios te ama y te bendice todos los días, y que todo lo bueno que eres y que tienes te lo ha dado Él.

13. Dale las gracias a aquella persona que fue un ángel de la guarda en tu vida. A lo mejor fue un amigo que te defendió en aquella pelea; o un maestro que confió en ti cuando tú considerabas que no valías nada. También alguien que te dio una primera oportunidad en el trabajo... Aunque hayan pasado 30 años... dale las gracias. Dile por teléfono, carta o Whatsapp que todavía recuerdas lo que significó ese gesto contigo, y que por eso le das las gracias, ya que esa acción te cambió la vida.

14. Sé tú un ángel de la guarda. Dale la oportunidad a alguien. Aunque sea un desconocido. Si eres empresario, contrata a un empleado más. "Es que no lo necesito". Haz un pequeño esfuerzo. A esa persona le puede cambiar la vida ese gesto. A un compañero de escuela o de trabajo que esté aislado, acógele. Habla con él, muestra interés por sus cosas... dale confianza. Intenta intregrarle entre los compañeros. Transmíteles los aspectos de su personalidad más atrayentes... Sé su ángel de la guarda.

15. Mira a los ojos a un indigente. No lo rehuyas. Si puedes darle alguna ayuda, adelante, pero si no llevas nada párate un momento y mírale a los ojos. Escúchale. Intenta comprenderle. Transmítele amor con tu mirada. Si puedes abrazarle o cogerle las manos, hazlo. Sonríele y dale una palabra de esperanza.

16. Deja de ser un fiscal acusador de ti mismo. No te juzgues tan duramente. Sé un poco más indulgente contigo mismo. Al menos una vez al día no te acuses con fiereza por haber hecho tan mal aquél asunto.

17. Y no seas fiscal acusador de los demás. Al menos una vez al día no corrijas con dureza a los demás.

18. Visita a un preso en la cárcel. "¡Pero si no conozco a ninguno!". Vale. Contacta con los grupos que van todas las semanas a las cárceles. 

19. Ofrece una ayuda económica a organizaciones caritativas. Que ayudará a paliar las dificultades de los más débiles de la sociedad. Basta con unas monedas, pero si tienes más...

20. ¿Necesitas algo? Es una buena pregunta que podemos hacer, una vez al día, a alguna persona que nos encontremos.

Publicado por Religión en libertad

Una virtud olvidada: LA PACIENCIA

Los avances tecnológicos, la facilidad en las comunicaciones, la permanente conectividad, el afán de producir, la necesidad de competir y otros factores más, han hecho que vivamos a un ritmo vertiginoso en el que reina la prisa y lo urgente, provocando un alejamiento del imprescindible valor de la paciencia.

Todo lo queremos para “ya”, no existe la mínima tolerancia ni siquiera al corto plazo, y cuando algo no sale como lo esperábamos brota la impaciencia, llegando muchas veces a los límites del irrespeto hacia los demás.

La paciencia es…
Paciencia significa tener autodominio cuando no puede controlar la manera de actuar de una persona o cuando las cosas no salen como se quiere. Ser paciente es ser sereno y tolerante frente a las dificultades.

Tener paciencia significa esperar, soportar sin alterarse una demora o una situación molesta. Paciencia es perseverancia, es esperar el tiempo que sea necesario para terminar algo. Además, es la capacidad para hacer trabajos minuciosos o pesados.

La paciencia, además de ser un valor, es una forma de vida en donde prima la serenidad y el autocontrol. Es fortaleza para aceptar con calma el dolor y las pruebas que la vida nos pone para el continuo crecimiento interno.

Cuando se vive con paciencia, las situaciones adversas no nos alteran, pues como principio fundamental sabemos que una acción desesperada en ese momento puede causar una consecuencia desfavorable o no solucionar nada. La persona paciente tiende a desarrollar la capacidad para ver con claridad el origen de los problemas y la mejor manera de solucionarlos. La paciencia nos lleva a afrontar la vida de una manera optimista, tranquila y siempre en busca de armonía.

La paciencia es un rasgo de personalidad madura. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas sucedan ya que piensan que a las cosas que no dependen estrictamente de uno hay que darles tiempo.

No sobra decir entonces, que la paciencia no tiene ninguna relación con la indiferencia ni con la pasividad.

Ser paciente con uno mismo y con los demás
Es necesario tener paciencia con todas las personas que nos relacionamos, pero, en primer lugar, con uno mismo. Aprenderse a auto-regular, es decir, respirar profundo y actuar de manera calmada y respetuosa, es una muestra de paciencia consigo mismo.

Cuando se es paciente con los demás, aprendemos a desarrollar la óptica positiva, valorando en mayor proporción las cualidades que los defectos de los demás.

La paciencia día a día
A lo largo del día, la vida pone a prueba nuestra paciencia; por ejemplo: un dolor físico o enfermedad leve, el excesivo calor o frío, el teléfono que no funciona o no deja de comunicar, el excesivo tráfico que nos hace llegar tarde a una cita importante, el olvido del material del trabajo, etc. Son las adversidades, quizá no muy trascendentales, que nos llevarían a reaccionar quizá con falta de paz. En esos pequeños sucesos se ha de poner la paciencia.

La paciencia también nos lleva a desarrollar otros valores como la tolerancia, el respeto y la sana convivencia. La práctica de todos ellos nos trae increíbles beneficios para la salud mental y física, pues cada vez que sentimos un enfado, ira, ansiedad exagerada o sobresalto, el corazón se ve realmente afectado. La paciencia nos da esa tranquilidad interior para tolerar las situaciones, evitando así problemas físicos y mentales.

Hagamos una pequeña reflexión sobre nuestro comportamiento en la vida diaria: ¿Cuándo está en el auto y el semáforo cambia a verde, usted toca bocina despiadadamente o espera con serenidad a que todos arranquen?, ¿Cuándo asiste a una cita médica o de trabajo y se demoran un poco en atenderlo, suele moverse mucho, se pone nervioso o espera tranquilo leyendo una revista?, ¿A la menor queja de su hijo, esposo(a) o jefe se sale de casillas?. Evalúese y reflexione sobre su comportamiento, recuerde que nunca es tarde para mejorar y corregir errores.

Texto fotos del portal La Familia.info

La "copa" del silencio

"Cuando Jesús pregunta a sus amigos Santiago y Juan, los hijos del
Zebedeo: «¿Podéis beber la copa de amargura que yo he de beber?» plantea una pregunta que apunta directamente al corazón... Se nos plantea una pregunta: ¿Cómo bebemos la copa de la salvación?

Debemos beber lentamente, saboreando cada sorbo, hasta el fondo. Vivir una vida completa es beber nuestra copa hasta que se quede vacía, confiando en que Dios la llenará con la vida eterna.

Es importante, sin embargo, ser muy concretos, tener nuestra mente muy clara cuando nos enfrentamos a la pregunta: «¿Cómo bebemos nuestra copa?». Necesitamos de ciertas disciplinas bien concretas que nos ayuden a asimilar y a interiorizar nuestros gozos y nuestras penas, y a encontrar en ellos nuestro único camino de libertad espiritual.

Me gustaría estudiar cómo tres disciplinas, la del silencio, la de la palabra y la de la acción, pueden ayudarnos a beber nuestra copa de la salvación.

La primera forma de beber nuestra copa es en el silencio. Puede parecemos una sorpresa porque estar silencioso parece que es no hacer nada. Pero es precisamente en el silencio cuando nos enfrentamos a problemas de nuestro verdadero ser. A menudo las penas de nuestras vidas nos abruman de tal forma que hacemos cualquier cosa para no enfrentarnos a ellas.....

El silencio es la disciplina que nos ayuda a sobrepasar la categoría de entretenimiento de nuestras vidas. En ese silencio es donde podemos hacer que emerjan nuestras penas y gozos de los lugares

en los que se ocultan y donde podemos mirarnos a la cara diciendo: «No tengas miedo, puedes mirar tu propio caminar en la vida, sus lados brillantes y oscuros, y descubrir tu forma de ser libre».

Podemos encontrar el silencio en la naturaleza, en nuestra propia casa, en una iglesia o en un lugar de meditación. Pero donde quiera que lo encontremos, debemos mimarlo. Porque sólo en el silencio podemos conocer en profundidad quiénes somos y poco a poco mirarnos a nosotros mismos como dones de Dios.

Al principio el silencio puede asustarnos. En el silencio oímos las voces de las tinieblas: nuestros celos y nuestra rabia, nuestro resentimiento y nuestros deseos de venganza, nuestra lascivia y nuestra avaricia, nuestro dolor por las pérdidas, abusos o rechazos. Estas voces son a menudo ruidosas y persistentes. Todas esas realidades miserables pueden llegar a ensordecernos. Nuestra reacción más espontánea es salir corriendo y volver a nuestro entretenimiento.Pero si mantenemos la disciplina de permanecer y de no consentir que esas voces nos intimiden, perderán gradualmente su fuerza y pasarán a un segundo plano, dejando un espacio para las voces más suaves, más agradables, de la luz.

Estas voces hablan de paz, bondad, suavidad, gozo, esperanza, bien, perdón, y, sobre todo, de amor. Al principio pueden parecer tenues, insignificante y podemos pasarlo muy mal confiándonos a ellas. Sin embargo, son muy insistentes y se harán más fuertes si seguimos escuchándolas. Nos vienen desde lo más hondo de nosotros mismos y de muy lejos. Nos han estado hablando desde antes de nuestro nacimiento y nos revelan que no hay oscuridad en el que nos envió al mundo: sólo hay luz.

Son parte de las voces de Dios, que nos llamó desde toda la eternidad: «Mi hijo querido, mi favorito, mi gozo».

Los enormes poderes de nuestro mundo siguen pretendiendo ahogar esas voces suaves. Pero siguen siendo las voces de la verdad. Son como las que escuchó el profeta Elias en el monte Horeb. Allí Dios le habló no con la voz de un huracán, un terremoto o un incendio, sino como en un murmullo (1 Reyes 19,11-13). Este sonido nos quita todos nuestros miedos y nos hace darnos cuenta de que podemos enfrentarnos a la realidad, sobre todo a nuestra propia realidad. Estar en silencio es la primera forma de aprender a beber nuestra copa."

Henri Nouwen

SÓLO EL AMOR

"El amor de Dios es incondicional, y sólo ese amor es lo que puede darnos fuerza para vivir juntos evitando la violencia. Cuando sabemos que Dios nos ama profundamente y que siempre va a seguir amándonos así, quien quiera que seamos, hagamos lo que hagamos, se nos hace posible no esperar de nuestros hermanos y hermanas más de lo que son capaces de dar, perdonar generosamente cuando nos han ofendido, y responder a su hostilidad con amor. Es entonces cuando hacemos visible una forma nueva de ser humanos y una nueva forma de responder a nuestros problemas mundiales."
Henri Nouwen


NOVENA: MARÍA pisa la cabeza de la serpiente - Día 9


NOVENA
María, Pisa la cabeza de la serpiente!
Por la sanación y liberación de los SUEÑOS, PROYECTOS Y DESEOS FAMILIARES

“Si nuestra firmeza dependiese de nuestros pies,
indudablemente entraríamos en las manos
del enemigo de nuestra salvación”
(San P. Pío de Pietrelcina)


+ En Nombre del Padre,
+ del Hijo,
+ y del Espíritu Santo. Amén

Rezamos todos juntos el CREDO

1  En Honra al Primer Dogma de nuestra Señora: MARÍA MADRE DE DIOS
Salve Reina de los Cielos y Señora de los Ángeles…

2 En Honra al Segundo Dogma de nuestra Señora: MARÍA SIEMPRE VIRGEN
Salve Reina de los Cielos y Señora de los Ángeles…

3 En Honra al Tercer Dogma de nuestra Señora: INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA
Salve Reina de los Cielos y Señora de los Ángeles…

4 En Honra al Cuarto Dogma de nuestra Señora: GLORIOSA ASUNCIÓN DE MARÍA
Salve Reina de los Cielos y Señora de los Ángeles…


Rezamos los TRES MISTERIOS

Primer Misterio:
Veneramos a María como Hija Obediente a Dios Padre.
JACULATORIAS:
Cuenta Grande:               “DESDE EL PRINCIPIO,
                            DIOS COLOCÓ AL ENEMIGO
                            DEBAJO DE SUS PIES”

En las 11 Cuentas pequeñas:     “MARÍA, PISA LA CABEZA DE LA SERPIENTE”

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


SEGUNDO Misterio:
Veneramos a María como Madre Amada de Dios Hijo.
JACULATORIAS:
Cuenta Grande:               “DESDE EL PRINCIPIO,
                            DIOS COLOCÓ AL ENEMIGO
                            DEBAJO DE SUS PIES”

En las 11 Cuentas pequeñas:     “MARÍA, PISA LA CABEZA DE LA SERPIENTE”

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
                    

tercer Misterio:
Veneramos a María como Esclava y Esposa del Espíritu Santo.
JACULATORIAS:
Cuenta Grande:               “DESDE EL PRINCIPIO,
                            DIOS COLOCÓ AL ENEMIGO
                            DEBAJO DE SUS PIES”

En las 11 Cuentas pequeñas:     “MARÍA, PISA LA CABEZA DE LA SERPIENTE”

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
                    

Después de los tres misterios…
LETANIAS DE LOS SANTOS PIES

·         Pies que fueron generados en el seno de Santa Ana y San Joaquín,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies que nacieron santos, preservados de todo pecado,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies que acogieron la anunciación del Ángel Gabriel,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies que tuvieron el coraje de decir “sí”,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies que subieron la montaña para servir a Isabel y Zacarías en su casa,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies que fueron sumisos a los cuidados del justo San José,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies que procuraron hospedaje para que el Pequeñito pudiese nacer,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies cansados y humildes al nacer el Pequeñito en un pesebre,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies decididos a huir a Egipto para que el Pequeñito no muriese,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies que presentaron al Pequeñito en el Templo al Sacerdote Simeón,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies que educaron al Pequeñito con justicia y simplicidad,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies que buscaron al Pequeñito en el Templo a los doce años,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies que cuidaron al Pequeñito con fidelidad,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies que anticiparon el milagro en las bodas de Caná de Galilea,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies fieles durante los tres años de vida pública de Jesús,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies amorosos que lloraron con Jesús en el trayecto al Calvario,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies que se mantuvieron fuertes y firmes a los pies de la Cruz,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies que recibieron a Jesús muerto en sus brazos y lo besó,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies que creyeron que Jesús resucitaría al tercer día,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies que oraron con los apóstoles esperando Pentecostes,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies que orientaron y asistieron el inicio de la Iglesia,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies santos que subieron a los cielos llevados por los Ángeles,
            Ruega por mi y por mi familia!
·         Pies que de lo alto de los cielos continúan dando protección,
            Ruega por mi y por mi familia!

Terminar con la oración correspondiente a cada día
Por la Sanación y liberación de los
SUEÑOS, PROYECTOS Y DESEOS FAMILIARES

Coloco este noveno día de la novena delante de Tu Presencia Oh María,
todo mi pasado y el pasado de mi familia
para que todo yugo sea anulado por el sacramento de la confesión,
y que nuestras fallas y errores sean sumergidos hoy en el río de la misericordia de Tu Hijo Jesús.
Te entrego todas las personas que amo,
las almas a mi confiadas, sean por el cuidado cercano, o por la oración aún a la distancia,
para que la misión de cada una de ellas en esta tierra acontezca.
Entrego a mis parientes fallecidos, para que tengan el descanso y la salvación por mis oraciones, y pido que tengan descanso y salvación; que obtengamos la sanación de nuestros corazones, sanación de toda dolencia, de todo recuerdo negativo.
Te entrego en este día, cada latido de mi corazón y del corazón de los míos,
nuestro respirar, cada actitud, comportamiento o decisión,
para que Jesucristo sea mi Señor y el de mi familia.
Te pido oh Madre Inmaculada,
que por Tus Santos Pies, sean consagrados todos los sueños,
proyectos y deseos míos y de mi familia,
promesas que todavía no se han cumplido, profecías que están encerradas,
todo aquello que nos fue permitido vivenciar, y que ahora después de aprendido de la espera, podamos tocar en la justicia de Dios vivo, los milagros a nosotros destinados.
Pido en este día por nuestro crecimiento,
por nuestra maduración,
clamando a Ti por todos los milagros aún no sucedidos,
victorias no recibidas en las luchas del pasado,
y deseos de obtenerlas en las luchas futuras.
Consagro a Tus Pies, todo lo que tenemos y somos,
pidiendo la paz para nuestros días y la alegría constante,
una fe que nunca se acabe,
y que se cumpla todo aquello que fuese digno Tuyo y de Tu Hijo para nosotros.
Amén!

“Todo lugar que pisen las plantas de nuestros pies te pertenecerán”

Deuteronomio 11, 24

Quemar la vida

Con Jesús por la mañana.
«¡Déjate sorprender por Dios! No le tengas miedo a las sorpresas, que te mueven el piso, nos ponen inseguros, pero nos meten en camino. El verdadero amor te lleva a quemar la vida, aun a riesgo de quedarte con las manos vacías» (Papa Francisco). Comenzamos el mes de abril, rezando junto al Papa por los jóvenes, para que sepan responder con generosidad a su propia vocación, considerando seriamente también la posibilidad de consagrarse al Señor en el sacerdocio o en la vida consagrada. Disponte a "quemar tu vida" por Él y ofrece tu día, con el Papa, para que los jóvenes sepan responder con generosidad a su vocación.
Con Jesús por la tarde.
«Los guardias respondieron: -Jamás ha hablado nadie como ese hombre». Los fariseos les replicaron: - «¿También vosotros os habéis dejado embaucar?» (Jn 7, 40-53). ¿Estás dispuesto a correr el riesgo de ser cristiano, de ser signo de contradicción junto con Cristo? Repite con el salmo: «Señor, Dios mío, a ti me acojo»
Con Jesús por la noche.
Recoge tu día. ¿Qué viviste hoy? ¿Qué sentimiento identificas al terminar el día? ¿De qué estás agradecido hoy? ¿Qué situaciones te han entristecido hoy? ¿Qué te hubieras gustado que fuera diferente?

Buen día, Espíritu Santo! 01042017

“Padre Rico en Misericordia
gracias por este nuevo día,
gracias porque Tu Amor se refleja en todo lo que has creado.
Gracias porque has sostenido con Tu gracia el descanso de mi familia,
Porque Tu misericordia nos levanta;
Abre un nuevo tiempo, Padre,
Haz que nuestras indiferencias,
Nuestros miedos, errores, pecados, ingratitudes y rencores,
Por los méritos de Sus Preciosas Llagas sean transformados!
Envía Tú Espíritu Santo en éste día,
Con gratitud lo acogemos!
Que venga y bajo su Auxilio y Su Luz,
Podamos reconocer a Tu Hijo como nuestro Salvador;
Que bajo Su gracia cumplamos Tu Voluntad
Y ésa sea hoy nuestra mayor alegría.
Porque somos Tuyos,
Y Tú eres nuestro Padre.
Amén!


Primera Estación: Jesús es condenado a muerte


Texto profético:
“Oía la acusación de la gente: «“Pavor-en-torno”, delatadlo, vamos a delatarlo».” (Jr 20, 10)
Texto evangélico:
Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos ante la gente, diciendo: «Soy inocente de esta sangre. ¡Allá vosotros!». Todo el pueblo contestó: «¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!». Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran. (Mt 27, 24-25)
Texto patrístico
“… Aquel que era el más bello de los hombres, entregó su atractivo rostro a las afrentas de los impíos, y sometió sus ojos, cuya mirada rige todas las cosas, a ser velados por los inicuos; aquella paciencia con la que presentó su espalda a la flagelación, y su cabeza, temible para los principados y potestades, a la aspereza de las espinas; aquella paciencia con la que se sometió a los oprobios y malos tratos; con la que, en fin, admitió pacientemente la cruz” (Beato Elredo)
Texto místico:
“No me ha venido trabajo que, mirándoos a Vos cuál estuvisteis delante de los jueces, no se me haga bueno de sufrir.” (Santa Teresa de Jesús, Vida 22, 6)
Consideración
  • Jesús ¿por qué callas ante la injusticia que te hacen? ¿Acaso es mejor el silencio que la protesta?
  • “El que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado”
Y comprendo que del hombre es la venganza, el odio, la violencia, la reacción defensiva. De Dios es el perdón, la humildad, la ultimidad, el despojo.

Meditación: Juan 7, 40-53


Jesús, Nuestro Señor, es un maestro tan espléndido que nos enseña no solo con sus palabras, sino también con su ejemplo.

En el evangelio de hoy leemos que, después de pasar el día argumentando y discutiendo con Jesús, los jefes de los sacerdotes que se oponían a él se fueron a su casa. Pero Jesús no se fue a su casa, ¡pues ni siquiera tenía un hogar a donde ir!

En cambio, se retiró al monte de los Olivos, un lugar tranquilo y apacible, para pasar tiempo en oración. ¿Por qué? Porque sabía que descansando en la presencia de su Padre se vería renovado y fortalecido para enfrentar los obstáculos que se avecinaban.

Este es un modelo para todos nosotros. Entre el trabajo, el hogar, la familia y la iglesia, todos tenemos mucho que hacer, sin tener en cuenta que a veces los afanes de la vida, las enfermedades o nuestras propias luchas interiores nos van desgastando. Pero el ejemplo de Jesús nos muestra lo sumamente importante que es dejar tiempo para orar.

En este pasaje en particular, pero también a lo largo de los Evangelios, el Señor siempre demostró la paz interior que viene cuando nos hacemos el hábito de entrar en la presencia de Dios. En la oración es donde podemos recibir una nueva unción de su amor y encontrar la orientación necesaria para resolver las situaciones difíciles.

En la oración es donde se nos amplía la visión para no encerrarnos solo en las crisis inmediatas que tal vez tengamos. Y en la oración es donde podemos dejar que las verdades de Dios conformen y condicionen nuestras actitudes.

Pero en ningún lado podemos experimentar la oración más profunda que en la santa Misa. Congregados en la presencia de Jesús y con nuestros hermanos y hermanas, encontramos una oportunidad excelente para librarnos de cualquier carga que tengamos, y recibir la sabiduría de la Palabra de Dios que nos guía. Tenemos el testimonio de nuestros hermanos de la parroquia que nos anima y el privilegio supremo de recibir a Cristo en la Santa Comunión.

¡Tanto alimento que nos reconforta! ¡Tanto amor que recibimos! Y lo más importante es la enorme gracia que se nos confía de “ir en paz para amar y servir al Señor.”
“Amado Padre eterno, lléname de tu gracia mañana cuando vaya a Misa para tomar plena conciencia de la abundancia de bendiciones que allí me das.”
Jeremías 11, 18-20
Salmo 7, 2-3. 9-12

fuente: Devocionario católico la palabra con nosotros

COMPRENDIENDO LA PALABRA 010417

San Teófilo de Antioquia (¿-c. 186), obispo 
A Autólico 1, 2.7; SC 20, pag. 58ss
“Por causa de él, se produjo una división entre la gente”

    Con los ojos del cuerpo observamos lo que sucede a nuestro alrededor, en la vida y en la tierra. Percibimos las diferencias entre la luz y la oscuridad, el blanco y el negro, lo feo y lo bello. Del mismo modo sucede con lo que percibe el oído: sonidos graves, agradables. Pero, también tenemos los oídos del corazón y los ojos del alma con los que podemos percibir a Dios. En efecto, Dios se da a conocer a los que pueden ver, una vez abiertos los ojos de sus almas.

    Todos tenemos ojos físicos, pero algunos los tiene como velados y no ven la luz del sol. Si los ciegos no ven no es porque la luz del sol no brille. Depende de los ciegos y de sus ojos el hecho de no ver. Del mismo modo te ocurre a ti: los ojos de tu alma están velados por tus faltas y malas acciones. Cuando hay una falta en el hombre, éste ya no puede ver a Dios...

    Pero, si quieres, puedes quedar sano. Confíate al médico y te operará los ojos de tu alma y de tu corazón. ¿Quién es este médico? Es Dios, quien cura y vivifica por su Palabra y su Sabiduría, por las que hizo todas las cosas... Si tú entiendes esto y si tu vida es pura, piadosa y justa, puedes ver a Dios. Ante todo, que la fe y el temor de Dios entren primero en tu corazón y entonces comprenderás esto. Cuando te hayas despojado de la condición mortal y revestido de la inmortalidad (1Cor 15,53) entonces verás a Dios. Este Dios resucitará tu carne, inmortal, al mismo tiempo que tu alma. Y entonces, llegado a la inmortalidad, verás a Dios inmortal, a condición que hayas creído en él en este mundo.

Evangelio según San Juan 7,40-53. 
Algunos de la multitud que lo habían oído, opinaban: "Este es verdaderamente el Profeta". Otros decían: "Este es el Mesías". Pero otros preguntaban: "¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David y de Belén, el pueblo de donde era David?". Y por causa de él, se produjo una división entre la gente. Algunos querían detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él. Los guardias fueron a ver a los sumos sacerdotes y a los fariseos, y estos les preguntaron: "¿Por qué no lo trajeron?". Ellos respondieron: "Nadie habló jamás como este hombre". Los fariseos respondieron: "¿También ustedes se dejaron engañar? ¿Acaso alguno de los jefes o de los fariseos ha creído en él? En cambio, esa gente que no conoce la Ley está maldita". Nicodemo, uno de ellos, que había ido antes a ver a Jesús, les dijo: "¿Acaso nuestra Ley permite juzgar a un hombre sin escucharlo antes para saber lo que hizo?". Le respondieron: "¿Tú también eres galileo? Examina las Escrituras y verás que de Galilea no surge ningún profeta". Y cada uno regresó a su casa. 

RESONAR DE LA PALABRA

Fernando Prado, cmf

Queridos amigos,
Los creyentes de Judea despreciaban a los galileos. En aquel tiempo, ser galileo era como ser de segunda clase, algo medio “impuro”. Precisamente, a Jesús se le conocía como “el Galileo”. Pero para los Judios, de Galilea no podía venir el Mesías. No era lo propio. Sin embargo, Dios parece identificarse, una vez más, no con los de primera clase, sino con los más sencillos. En el texto aparece que la gente sencilla se identificaba con Jesús y le escuchaba con agrado. Hasta el punto de que incluso algunos de entre los fariseos de buena voluntad parecieran haberse dejado “embaucar” por este Galileo. “Nunca nadie habló como ese hombre”. Todos reconocían en sus palabras una autoridad diferente, superior. Hasta los guardias se quedaron prendados de sus palabras y no se atrevieron a detenerle. Los que rechazaban a Jesús eran, más bien, los que amaban su propio poder, sus seguridades mundanas: los sumos sacerdotes y fariseos, porque no se habían encontrado con él en lo profundo. O mejor dicho, no se habían dejado encontrar por él.
El Evangelio de hoy es una invitación a valorar la fe del pueblo sencillo, que es capaz de abrirse con espontaneidad a la verdad de este misterio y a dejarse encontrar por Él. Es importante que cada uno de nosotros nos confrontemos con la verdad de Jesús. No podemos creer de oídas, por lo que nos dicen otros. Cada uno ha de hacer el camino o dejar abierta la puerta para que Él haga su camino hacia nosotros.
Se trata de que cada uno nos preguntemos en lo profundo de nuestro corazón quién es Jesús para mí. De seguro que al preguntarnos esto, caeremos en la cuenta de algo más maravilloso; descubriremos la alegría del verdadero encuentro: la de descubrir que no se trata de que demos una definición ansiosa y encontremos la respuesta a esa pregunta, como si de un catecismo antiguo se tratara. Descubriremos, si Dios nos da la gracia, que lo importante no es quién es Él para nosotros, sino quiénes somos nosotros para Jesús. Jesús nos lo ha revelado: para él somos importantes. Somos sus amigos y cuenta con nosotros. Déjate encontrar por él y verás.
Que el Señor nos conceda hoy esta gracia. Que seamos capaces de descubrir cómo el Señor nos ama, nos llama y cuenta con nosotros.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

ORANDO EL CAMINO DE LA CRUZ - Primera Estación


Señor, has sido condenado a muerte
El miedo al «qué dirán»
ha sofocado la voz de la conciencia, te ha condenado.
Sucede siempre así;
los inocentes son maltratados, condenados y asesinados.
Señor,
Mis manos no están limpias.
Mis manos reflejan lo que hay dentro de mí.
Mi dedo te condena, Jesús; también te acusa.

Perdona las veces que también he preferido el éxito a la verdad,
mi reputación a la justicia.

Abre espacios en mi interior a la sutil voz de la conciencia,
A tu Voz…
Estoy aquí de pie, Señor,
como Pedro después de la negación.
Penétrame con tu mirada. Indícame el camino a seguir.

A aquellos que gritaron contra Ti un viernes santo,
El día de Pentecostés Tú, Señor, les has conmovido el corazón,
Le has infundido el don de la conversión.
Esto me llena de esperanza!
Danos también a nosotros en este día la Gracia de la conversión.