viernes, 12 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

Creados por amor y para el amor

“Dios, que es amor y que ha creado al hombre por amor, le ha llamado a amar. Creando al hombre y a la mujer, les ha llamado, en el matrimonio, a una íntima comunión de vida y de amor entre ellos; es a causa de ello que ya no son dos, sino uno solo’” (Catecismo de la Iglesia católica. Compendio, nº 337). Esta es la verdad que la Iglesia proclama incansablemente al mundo. Mi amado predecesor Juan Pablo II afirmaba que “el hombre llega a ser ‘imagen y semejanza’ de Dios (Gn 1,27) no tan sólo a través de su humanidad, sino también a través de la comunión de personas constituidas por el hombre y la mujer desde el principio. El hombre llega a ser una imagen de Dios más perfecta en el momento de la comunión que en el momento de la soledad”. (Audiencia general del 14.11.79). (…)

La familia es una institución intermediaria entre el individuo y la sociedad, y nada puede reemplazarla totalmente. Ella misma se apoya, por encima de todo, en una profunda relación interpersonal entre el esposo y la esposa que se sostiene gracias al afecto y comprensión mutuos. Para llegar a ello recibe de Dios la abundante ayuda a través del sacramento del matrimonio, que comporta una verdadera vocación a la santidad. Que sus hijos puedan contemplar, sobre todo, los momentos de armonía y afecto de sus padres, más que los momentos de discordia o lejanía, puesto que el amor entre el padre y la madre proporciona a los hijos una gran seguridad y les muestra la belleza del amor fiel y duradero.

La familia es muy necesaria a los pueblos, es un fundamento indispensable para la sociedad y un gran tesoro para los esposos a lo largo de toda su vida. Es un bien irremplazable para los hijos, que deben ser fruto del amor, del don total y generoso de sus padres. Proclamar la verdad integral de la familia fundada sobre el matrimonio, como Iglesia doméstica y santuario de la vida, es, para todos, una gran responsabilidad.

Benedicto XVI
papa 2005-2013
Discurso en el 5º Encuentro mundial de las familias, Valencia, España, 8/7/06



RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 19,3-12


Evangelio según San Mateo 19,3-12
Se acercaron a él algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: "¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?".

El respondió: "¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, los hizo varón y mujer;

y que dijo: Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne?

De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido".

Le replicaron: "Entonces, ¿por qué Moisés prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?".

El les dijo: "Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era así.

Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio".

Los discípulos le dijeron: "Si esta es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse".

Y él les respondió: "No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido.

En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!".


RESONAR DE LA PALABRA

El matrimonio como pacto

Hace poco, un amigo mío de muchos años celebró las bodas de plata de su matrimonio. Salvo los primeros años, su vida matrimonial ha sido una experiencia infernal. Maltratado física, emocional y espiritualmente por su mujer, ha sufrido y sigue sufriendo tiempos oscuros. ¿Ha pensado alguna vez en el divorcio? Por supuesto; pero para él, el divorcio no es una opción. Entiende que su esposa tuvo una infancia abusiva que parece exteriorizarse en su relación. "Dios me la ha traído como compañera de vida y, por tanto, así será. Hago todo lo posible por comprenderla y seguir trabajando en nuestra relación, pero nada de divorcio, porque no es la voluntad de Dios". En él veo la fidelidad de Yahvé hacia la descarriada Jerusalén, tal como la narra Ezequiel en la primera lectura de hoy. Dado que el matrimonio es cada vez más frágil en el mundo actual, recemos por la fidelidad de la alianza entre las parejas casadas.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

jueves, 11 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

«Ten paciencia conmigo»

Cristo nos pide dos cosas: condenar nuestros pecados y perdonar los de los otros; hacer la primera cosa a causa de la segunda, que así será más fácil, porque el que se acuerda de sus pecados será menos severo hacia su compañero de miseria. Y perdonar no sólo de palabra, sino desde el fondo del corazón, para no volver contra nosotros mismos el hierro con el cual queremos perforar a los otros. ¿Qué mal puede hacerte tu enemigo que sea comparable al que tú mismo te haces con tu acritud?...

Considera, pues, cuantas ventajas sacas si sabes soportar humildemente y con dulzura una injuria. Primeramente mereces –y es lo más importante- el perdón de tus pecados. Además te ejercitas a la paciencia y a la valentía. En tercer lugar, adquieres la dulzura y la caridad, porque el que es incapaz de enfadarse contra los que le han disgustado, será mucho más caritativo aún con los que le aman. En cuarto lugar arrancas de raíz la cólera de tu corazón, lo cual es un bien sin igual. El libera su alma de la cólera, evidentemente arranca de ella la tristeza: no gastará su vida en penas y vanas inquietudes. Así es que, odiando a los otros nos castigamos a nosotros mismos; amándolos nos hacemos el bien a nosotros mismos. Por otra parte, todos te venerarán, incluso tus enemigos, aunque sean los demonios. Mucho mejor, comportándote así ya no tendrás más enemigos.



San Juan Crisóstomo (c. 345-407)
presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
Homilías sobre san Mateo, nº 61

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 18,21-35.19,1


Evangelio según San Mateo 18,21-35.19,1
Se adelantó Pedro y le dijo: "Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?".

Jesús le respondió: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores.

Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos.

Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda.

El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: "Señor, dame un plazo y te pagaré todo".

El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.

Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: 'Págame lo que me debes'.

El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: 'Dame un plazo y te pagaré la deuda'.

Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor.

Este lo mandó llamar y le dijo: '¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda.

¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?'.

E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.

Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos".

Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, dejó la Galilea y fue al territorio de Judea, más allá del Jordán.


RESONAR DE LA PALABRA

¿Cómo te atreves a perdonarme?

¿Cómo entender la psicología del siervo al que se le perdonó mucho, pero que maltrató a su propio siervo que le debía mucho menos? Sospecho que se sintió humillado y su ego narcisista fue profundamente herido por el perdón público ofrecido por el Rey. En primer lugar, no había pedido perdón; sólo un poco más de tiempo para pagar sus deudas. En cambio, fue perdonado generosa y totalmente. Pero ese perdón sólo puede hacer nacer la gratitud en un corazón caracterizado por la humildad y la apertura al otro. En los corazones egoístas, sólo crea humillación y odio a sí mismo, que debe transformarse en odio al otro. Y dado que no podía desquitarse con el Rey, tuvo que desplazar el odio hacia un inferior sobre el que tenía mando. Esas almas sólo pueden acabar en cárceles de sufrimiento interior creadas por ellas mismas, tristemente.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

miércoles, 10 de agosto de 2022

TIEMPO PROPICIO

 

«Nuestra vida no está destinada a cerrarse sobre sí misma, en una ilusoria perfección terrenal, está destinada a ir más allá́, a través del paso de la muerte, porque la muerte es un paso. En efecto, nuestro lugar firme, nuestro punto de llegada no está́ aquí́, está junto al Señor, donde Él habita para siempre. »


Francisco

Audiencia General

10-08-2022 




COMPRENDIENDO LA PALABRA


San Lorenzo, como un grano echado en tierra

A primera vista, un grano de mostaza se ve pequeño, corriente y despreciable; no tiene sabor, no exhala ningún olor, ni se presenta dulce. Pero cuando ha sido triturado, expande su olor, muestra su fuerza, tiene sabor fuerte y quema de tal manera que nos quedamos extrañados de encontrar un tal fuego metido en un grano tan pequeño… Igualmente la fe cristiana parece pequeña a primera vista, corriente y débil; no muestra su poder, no hace alarde de su influencia. Pero cuando ha sido triturada por diversas pruebas, muestra su fuerza, hace estallar su energía, exhala la llama de su fe en el Señor. El fuego divino le hace vibrar con un ardor tal que, ardiendo ella misma, calienta a los que la comparten, como se dice de Cleofás y su compañero en el santo Evangelio, cuando el Señor conversaba con ellos después de su Pasión: ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?” (Lc 24,32)…

Podemos bien comparar al santo mártir Lorenzo al grano de mostaza; triturado por múltiples torturas, mereció ante toda la tierra la gracia de un martirio esplendoroso. Mientras vivía, era humilde, ignorado, corriente; después de haber sido torturado, destrozado y quemado, derramó sobre todos los fieles del mundo el buen olor de su noble alma… Visto desde el exterior, este mártir quemaba gracias a las llamas de un tirano cruel; pero una llama mayor, la del amor de Cristo, le consumía interiormente. A un rey impío le pareció bien añadir leña y hacer arder un fuego más grande aún; san Lorenzo, en el ardor de su fe, no sintió en absoluto estas llamas… Ya ningún sufrimiento de la tierra tiene poder sobre él: su alma está ya en el cielo.


San Máximo de Turín (¿-c. 420)
obispo
Sermón 40

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 12,24-26


Evangelio según San Juan 12,24-26
Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.

El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna.

El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté, estará también mi servidor. El que quiera servirme, será honrado por mi Padre.


RESONAR DE LA PALABRA

Soliloquio de una semilla

El tema de la kenosis continúa en el discurso de Jesús de hoy. Una monja contemplativa, a la que había pedido que me adoptara para la oración, me regaló una pequeña tarjeta de felicitación por mi profesión perpetua. Llevaba un poema con el título anterior. Al no mencionarse el nombre de la autora, no sé si era un poema propio o de otra persona. Todavía guardo la tarjeta, con su pequeño poema, en mi Biblia. Se ajusta al tema de hoy.

Algo me dice que
Para rendirse
Todo lo que soy
Y espero ser
Y descender
La oscuridad de la tierra
Para transformarse
En un árbol;
Pero para subir
Me atrevo a bajar
Y piensa que un árbol
¿Puede caber en mí?

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

martes, 9 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

«El que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los Cielos»

De nuevo han comenzado los cotidianos días grises. Pasaron los instantes solemnes de mis votos perpetuos, pero esta gracia de Dios tan grande permanece en mi alma. Siento que soy toda de Dios, sé que soy su hija, siento que soy toda entera propiedad de Dios. Experimento eso incluso de manera física y sensible. En todo estoy completamente tranquila porque sé que pensar en mí es asunto del Esposo. Me olvido completamente de mí misma.

Mi confianza en su misericordiosísimo Corazón no tiene limites. Estoy continuamente unida a él. Me doy cuenta que es como si Jesús no pudiera ser feliz sin mí, ni yo sin él. Sin embargo comprendo muy bien que siendo él Dios es feliz en sí mismo, y que para su felicidad no tiene absolutamente ninguna necesidad de ninguna criatura, pero es su bondad que le fuerza a darse a su criatura, y esto con una inconcebible generosidad.


Santa Faustina Kowalska (1905-1938)
religiosa
Pequeño diario § 244

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 18,1-5.10.12-14


Evangelio según San Mateo 18,1-5.10.12-14
En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: "¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?".

Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos

y dijo: "Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos.

Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos.

El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo.

Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial."

¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió?

Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron.

De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños."


RESONAR DE LA PALABRA


La supervivencia del más débil

La teoría darwiniana nos ha enseñado que la evolución fue posible gracias a la dinámica de la supervivencia del más fuerte. Los débiles, los enfermos y los pequeños de todas las especies quedaron colgados, mientras que la evolución favoreció a los fuertes, a los sanos, a los poderosos. Y, así, la evolución ha llegado al nivel de la especie humana, donde se ha producido un cambio cualitativo: en los humanos, la evolución ha tomado conciencia de sí misma. ¿Hay más evolución? Tiene que haberla. Sin embargo, todos los intentos de esta evolución consciente de favorecer a los fuertes, a los sanos y a los poderosos sólo nos han servido para evolucionar hacia atrás. Tal vez el siguiente nivel de evolución, que parece ser hacia una mayor espiritualización, debe abrazar lo contrario del principio de la supervivencia del más fuerte. Debe abrazar la supervivencia del más débil. La evolución espiritual sólo puede funcionar según la dinámica de la kenosis, que Cristo ha modelado para nosotros (cf. Fil. 2: 4-11) y nos enseña hoy con el ejemplo de un niño pequeño.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

lunes, 8 de agosto de 2022

CUSTODIOS

 

«Y al final de nuestra vida Dios nos pedirá cuentas de los bienes que nos ha encomendado; por esto, vigilar significa también ser responsables, es decir custodiar y administrar esos bienes con fidelidad. Hemos recibido tanto: la vida, la fe, la familia, las relaciones, el trabajo, pero también los lugares en los que vivimos, nuestra ciudad, la creación. Hemos recibido muchas cosas. Tratemos de preguntarnos: ¿cuidamos de este patrimonio que el Señor nos ha dejado? ¿Custodiamos la belleza o usamos las cosas solo para nosotros y para nuestras conveniencias del momento? Tenemos que pensar un poco en esto: ¿somos custodios de lo que se nos ha dado?»


Francisco

Ángelus

07-08-2022 




COMPRENIENDO LA PALABRA

Liberados por el Hijo del hombre que se entrega a manos de los hombres

Todos los pueblos, por nuestro Señor Jesucristo, han sido liberados de los poderes que los habían hecho cautivos. Es él, sí, es él quien nos ha rescatado. Tal como lo dice el apóstol Pablo: «Nos perdonó todos nuestros pecados. Borró el protocolo que nos condenaba con sus cláusulas, lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz. Despojándose a sí mismo, arrastró a los poderes del mal en el cortejo de su triunfo» (Col 2,13-15). Libró a los encadenados y rompió nuestros lazos, tal como lo había dicho David: «El Señor liberta a los cautivos, el Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan». Y más aún: «Rompiste mis cadenas, te ofreceré un sacrificio de alabanza» (Sl 145, 7-8; 115, 16-17).

Sí, hemos sido liberados de nuestras cadenas, nosotros que hemos sido llamados por el Señor para ser congregados por el sacramento del bautismo...; hemos sido liberados por la sangre de Cristo y por la invocación de su nombre... Así, pues, amados míos, hemos sido lavados por el agua del bautismo de una vez por todas, y de una vez por todas somos acogidos en el Reino inmortal. Una vez por todas «dichosos aquellos que están absueltos de sus culpas, a quienes han sepultado sus pecados» (Sl 31,1; Rm 4,7). Mantened con valentía lo que habéis recibido, conservadlo para vuestra dicha, no pequéis más. Desde ahora guardaos puros e irreprochables para el día del Señor.


San Paciano (¿-c. 390)
obispo de Barcelona
Homilía sobre el bautismo, 7

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 17,22-27


Evangelio según San Mateo 17,22-27
Mientras estaban reunidos en Galilea, Jesús les dijo: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres:

lo matarán y al tercer día resucitará". Y ellos quedaron muy apenados.

Al llegar a Cafarnaún, los cobradores del impuesto del Templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: "¿El Maestro de ustedes no paga el impuesto?".

"Sí, lo paga", respondió. Cuando Pedro llegó a la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: "¿Qué te parece, Simón? ¿De quiénes perciben los impuestos y las tasas los reyes de la tierra, de sus hijos o de los extraños?".

Y como Pedro respondió: "De los extraños", Jesús le dijo: "Eso quiere decir que los hijos están exentos.

Sin embargo, para no escandalizar a esta gente, ve al lago, echa el anzuelo, toma el primer pez que salga y ábrele la boca. Encontrarás en ella una moneda de plata: tómala, y paga por mí y por ti".


RESONAR DE LA PALABRA

Muerte e impuestos

"La muerte y los impuestos son las dos únicas certezas de la vida", decimos. Pues bien, Jesús menciona ambas en el evangelio de hoy. El modo práctico en que Jesús menciona su muerte debe hacernos reflexionar. Jesús puede hablar así porque sabe que su muerte a manos de sus enemigos forma parte del gran designio de Dios, y se siente a gusto con él. Le libera para vivir su vida con tal plenitud que también se siente a gusto viviendo la vida de un ciudadano terrenal con sus "exigentes" demandas. Ernest Becker, en su brillante libro Denial of Death (La negación de la muerte), sostiene que toda empresa del ser humano es un esfuerzo por negar la muerte. Mientras que esta negación nos ha proporcionado grandes avances en la ciencia y la tecnología, ¡cuánto más grandes serían nuestros logros, especialmente al servicio de la solidaridad humana, si pudiéramos aceptar serenamente la realidad de la muerte y vivir nuestras vidas en consecuencia!

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

domingo, 7 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“Estad a punto”

El Señor pensaba en este nuestro tiempo cuando dijo: “Cuando vendrá el Hijo del hombre ¿encontrará fe en la tierra?” (Lc 18,8). Vemos como se realiza esta profecía. El temor de Dios, la ley de la justicia, la caridad, las buenas obras, ya nadie cree en ellas…todo lo que temería nuestra conciencia, si creyera; no lo teme porque no cree. Porque si creyera, viviría vigilante; y si vigilara, se salvaría.

Despertémonos, pues, hermanos muy amados, tanto como seamos capaces. Sacudamos el sueño de nuestra inercia. Estemos atentos a observar y practicar los preceptos del Señor. Seamos tal como él nos ha prescrito ser cuando ha dicho: “Permaneced en actitud de servicio y conservad encendidas vuestras lámparas. Sed como los que esperan la llegada de su amo a su regreso de bodas para abrirle la puerta en cuanto llegue y llame a la puerta. Dichosos los siervos que a su llegada, el amo los encontrará en vela”.

Sí, permanezcamos en actitud de servicio, por miedo a que cuando venga el día de salida, no nos encuentre preocupados y enredados. Que nuestra luz brille y resplandezca en buenas obras, que nos conduzca de la noche del mundo a la luz de la caridad eterna. Esperemos con solicitud y prudencia la llegada repentina del Señor a fin de que, cuando llame a la puerta, nuestra fe esté despierta para recibir del Señor la recompensa de su vigilancia. Si observamos estos mandatos, si conservamos estas advertencias y estos preceptos, las astucias engañosas del Acusador no nos abatirán durante nuestro sueño. Sino que, reconocidos como siervos vigilantes, reinaremos con Cristo triunfante.


San Cipriano (c. 200-258)
obispo de Cartago y mártir
De la unidad, 26-27

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 12,32-48


Evangelio según San Lucas 12,32-48
No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino.

Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla.

Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón.

Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas.

Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.

¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo.

¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!"

Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.

Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada".

Pedro preguntó entonces: "Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?".

El Señor le dijo: "¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno?

¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo!

Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.

Pero si este servidor piensa: 'Mi señor tardará en llegar', y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse,

su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.

El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo.

Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más."


RESONAR DE LA PALABRA


FE, ESPERANZA Y VALENTÍA
POR LA FE...

FE, ESPERANZA Y VALENTÍA son 3 palabras de las lecturas de hoy que quieren invitarnos a la reflexión, iluminar nuestra situación y movernos a la acción. Vamos a situarlas en nuestro contexto, en nuestra realidad, para descubrir su significado.

¤ Ser hoy creyente cristiano no está bien visto, al menos en Occidente, y en particular en España. No es moderno, ya no se lleva. Es para gente con poca cultura o formación, para gente «mayor».

Hay toda una corriente social que va barriendo poco a poco las tradiciones, símbolos, manifestaciones y costumbres religiosas. Las va dejando en puro folklore (procesiones, ritos, costumbres, fiestas populares... para las que no hace falta en absoluto la fe. Y si no, nos invitan a guardar nuestras creencias en el ámbito de lo privado: cada cual que crea lo que le parezca, pero que no moleste, que no se le note, y que no interfiera en las decisiones de la vida, sobre todo social, política o económica.

¤ Hay una evidente dificultad: cómo transmitir la fe a las nuevas generaciones. No es necesario echar manos de datos y encuentras: cualquiera puede darse cuenta de cómo los templos y celebraciones se vacían. Muchos padres, y todavía más muchos abuelos, se inquietan al ver que los más jóvenes de casa no quieren ir a misa, no rezan, no se casan por la Iglesia ni bautizan a sus hijos... Ya no se bendice la mesa, prefieren no acudir al cementerio, no se apuntan a las clases de religión o las catequesis...
Y esto ocurre a la vez que otros pueblos, otras culturas y otras religiones nos muestran una fuerza y entusiasmo religioso, contrastando fuertemente con los que vivimos nosotros por estas tierras.

¤ No pocos de los que se consideran creyentes se desaniman ante las muchas dificultades para ser consecuentes con su fe: cuesta comprometerse y ser fiel a los compromisos. Se ve el Evangelio como un asunto imposible, impracticable en nuestra sociedad tan adelantada. Resulta difícil, aburrido, cansado, extraño hacer un camino de oración personal. No se sienten identificados con ciertas afirmaciones de las autoridades eclesiales, y bastantes no sabrían decir qué les aporta la fe, en qué se diferencian de los no-creyentes; incluso no están muy seguros de si cambiaría realmente algo en sus vidas si prescindieran por fin de Dios.

¤ Un rasgo muy significativo de hoy es el el individualismo en la vivencia de la fe. No necesitamos de otros para profundizar, contrastar, madurar o crecer en la fe. Cada uno se apaña como puede y se hace su «fe a la carta». Nos cuesta hablar y compartir nuestras experiencia de Dios, nuestras inquietudes religiosas, nuestra oración, las motivaciones profundas de nuestras decisiones, nuestras dudas y búsquedas... cuando resulta que la fe cristiana es esencialmente comunitaria.

¤ Definir entre nosotros qué es la fe o en qué consiste ser cristiano... se vuelve tarea bien complicada. Y por lo tanto, también es complicado ponerse de acuerdo en lo que habría que hacer transmitirla.... e incluso para mantener la propia, tan zarandeada por mil vientos.

No podemos caer en el catastrofismo, el pesimismo, la pura lamentación, la tristeza, ni que nos envuelva el desánimo. Ni caer en añoranzas de un pasado que no existe ni va a volver. Ni simplificar las cosas o dedicarnos a buscar «culpables».

Aunque el tema es complejo, ¿qué nos aportaría la Palabra de Dios que hoy hemos escuchado?

• Primero, que el camino de la fe es difícil, arriesgado y supone renuncias, esfuerzo y búsqueda continúa, como todo lo que merece la pena en esta vida. Es, por tanto, exigente, y no podemos andar con «rebajas».
Pero nosotros ¡ESPERAMOS!, no nos conformamos con las cosas como son. Tenemos ESPERANZA y esperamos "mejorar-nos". No nos quedamos dormidos dejando pasar las horas, los días y los años. Nos ponemos a la tarea cada día, VIGILANTES. Al que mucho recibe, más se le exigirá. Y aquel que sabe lo que Dios quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra, recibirá muchos azotes. Es una manera de hablar lo de los azotes, pero es un toque de atención: Tenemos una RESPONSABILIDAD de la que nos pedirán cuentas a todos. Y hemos recibido mucho: la fe, el Reino...

• Segundo: mirando a los grandes creyentes (segunda lectura de hoy), creer -tener fe- significa buscar y HACER lo que Dios quiere de mí. Él tiene para mí un proyecto que implica ponerse en camino, buscar lo nuevo dejando atrás la comodidad, las seguridades y proyectos, lo ya conseguido y conocido, y lo que realmente no me da plenitud. Significa vivir la vida con Dios. Como Abraham, Sara, Moisés, Jacob... Y sin miedos, porque Dios está con nosotros y es fiel a sus promesas.

 • Tercero: Ser solidarios en los peligros y en los bienes (primera lectura). El individualismo que tanto daño hace en la sociedad actual, también daña gravemente la fe. Por eso, nuestra opción ha de ser compartir lo que tenemos y lo que nos pasa, y hacer nuestro lo de los otros. Y especialmente, vivir pendientes de los que están peor; luchar por una ciudad nueva, justa fraterna. Tener un tesoro en el cielo, y no en el Banco o en propiedades y bienes.

Es oportuno que hoy nos planteemos la pregunta de Pedro: Señor, ¿has dicho estas palabras por nosotros? Pues claro: ¡no pensemos que el Evangelio es para otros, o solo una parte es para mí...! Su mensaje es para pocos: Jesús llama a los suyos «pequeño» rebaño. Pequeño.

No importa la edad que uno tenga: Abraham y Sara nos lo podrían explicar muy bien. No eran precisamente jóvenes cuando Dios les hizo «salir». O Samuel, que era un niño cuando Dios le salió al paso. El Evangelio es para los (¿pocos?) que esperan algo mejor, y procuran estar atentos a la «repentina», discreta e inesperada presencia del Señor en nuestra vida cotidiana, para poder reconocerla y acogerla.

Que podamos escuchar algún día de labios del Señor:: «Dichosos vosotros... sentaos a la mesa, que yo mismo os iré sirviendo». Sorprendente y fantástica promesa para los que vivan «en vela» y sueñen y trabajen por un mundo mejor.

Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

sábado, 6 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“...la gloria que un día se nos revelará.”

Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó a una montaña alta donde les mostró su gloria. Porque, aunque hubiesen comprendido que la majestad de Dios moraba en su persona, ignoraban, no obstante, que su cuerpo, que servía de velo a su divinidad, participaba del poder de Dios. Por esto, el Señor había prometido claramente, pocos días antes, que algunos de entre sus discípulos no verían la muerte antes de ver al Hijo del Hombre venir en poder, es decir, en el esplendor de su gloria que convenía especialmente a la naturaleza humana que él había asumido...

Esta transfiguración, en primer lugar tenía por finalidad alejar del corazón de los discípulos el escándalo de la cruz, para que la humildad de la pasión voluntariamente aceptada, no turbara la fe de aquellos que habrían visto la grandeza de la dignidad escondida. Pero, por la misma previsión, la transfiguración establecía en la Iglesia de Jesús la esperanza que la debería sostener, de manera que los miembros de Cristo comprendieran el cambio que se habría de realizar un día en ellos, y que están llamados a gozar de la gloria que habían visto brillar en su cabeza, Cristo.

Por esto, el Señor mismo había dicho, hablando de la majestad de su venida: “Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre.” (Mt 13, 43) Y el apóstol afirma lo mismo cuando dice: “Entiendo, por lo demás, que los padecimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria que un día se nos revelará.” (Rm 8,18) Y en otro lugar: “Habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios; cuando aparezca Cristo, vuestra vida, entonces también vosotros apareceréis gloriosos con él.” (Col 3,3-4)


San León Magno (¿-c. 461)
papa y doctor de la Iglesia
Sermones 51, 2-6

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 9,28b-36


Evangelio según San Lucas 9,28b-36
Unos ocho días después de decir esto, Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar.

Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante.

Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías,

que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén.

Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él.

Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". El no sabía lo que decía.

Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor.

Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: "Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo".

Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto.


RESONAR DE LA PALABRA


Tabor vs Hiroshima

Jesús se transfiguró y los discípulos se quedaron tan fascinados por la visión que Pedro quiso eternizar el momento. Pero luego, Jesús volvió pronto a su apariencia normal y bajaron de la montaña; pero creo que el impacto de la visión fue tan grande que aquellos tres discípulos no lo miraron de la misma manera que antes. Porque sabían quién era realmente. ¿No podría ser esto cierto también para nosotros? Todos los seres humanos que nos rodean, a pesar de su apariencia ordinaria, llevan la gloria oculta de Dios, la propia imagen y semejanza. ¡Ojalá pudiéramos ver en ellos y eternizarla en nuestra visión! Entonces nos quitaríamos las sandalias (cf. Ex 3,5) y caminaríamos con respeto por el suelo sagrado que compartimos con ellos. Pero cuando esta visión falla, reducimos al otro al tipo de desfiguración de Hiroshima, cuyo doloroso recuerdo observamos irónicamente en este mismo día.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

DEL FRACASO A LA ESPERANZA

 

«Todos podemos tomar de Cristo, fuente de agua viva, y allí, en Jesús hemos visto la cercanía del Padre que nos da la sanación de las heridas y también el perdón de los pecados. De este recorrido de memoria, reconciliación y sanación brota la esperanza por la Iglesia, en Canadá y en todos los lugares. Y ahí, la figura de los discípulos de Emaús, que después de haber caminado con Jesús resucitado, con Él y gracias a Él pasaron del fracaso a la esperanza»


Francisco

Audiencia General

03-08-2022 




viernes, 5 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

«El que pierda la vida por mi causa, la encontrará»

«Me hice perdidiza, y fui ganada»

Tal es el que anda enamorado de Dios, que no pretende ganancia ni premio, sino sólo perderlo todo y a sí mismo en su voluntad por Dios, y ésa tiene por su ganancia; y así lo es, según dice san Pablo (Fl. 1, 21) diciendo: Mi morir por Cristo es mi ganancia, espiritualmente a todas las cosas y a sí mismo. Y por eso dice el alma: fui ganada, porque el que a sí no se sabe perder, no se gana, antes se pierde, según dice Nuestro Señor en el Evangelio (Mt. 16, 25), diciendo: El que quisiere ganar para sí su alma, ése la perderá: y el que la perdiere para consigo por mí, ése la ganará.

Y si queremos entender el dicho verso más espiritualmente y más al propósito que aquí se trata, es de saber, que cuando un alma en el camino espiritual ha llegado a tanto que se ha perdido a todos los caminos y vías naturales de proceder en el trato con Dios, que ya no le busca por consideraciones ni formas ni sentimientos ni otros modos algunos de criaturas ni sentido, sino que pasó sobre todo eso y sobre todo modo suyo y manera, tratando y gozando a Dios en fe y amor, entonces se dice haberse de veras ganado a Dios, porque de veras se ha perdido a todo lo que no es Dios ya lo que es en sí.


San Juan de la Cruz (1542-1591)
carmelita descalzo, doctor de la Iglesia
Cántico espiritual, 20

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 16,24-28


Evangelio según San Mateo 16,24-28
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.

Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará.

¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?

Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.

Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino".


RESONAR DE LA PALABRA

Morir a sí mismo

¿Alguna vez has intentado "perder" algo conscientemente, por ejemplo, querer perder una cartera? Es bastante difícil, ¿verdad? Es cuando no somos conscientes de algo que podemos terminar perdiéndolo. Ahora, aplica esto a "perder la vida por Cristo". Cuánto se empeñan algunas personas en "perder" su vida por Cristo y acaban haciéndose daño a sí mismos y a los demás. Cuando Jesús nos invita a negarnos a nosotros mismos o a perder la vida por él, no está abogando por la violencia autoinfligida. He aquí un ejercicio: En este momento, si estás pensando en tu cabeza/dientes, lo más probable es que estés sufriendo un dolor de cabeza/dientes. En cambio, si tu cabeza/diente está sano, simplemente te olvidas de que tienes una cabeza/diente, ¡pero la usas bien! Lo mismo ocurre con la vida. Cuando tienes una actitud sana ante la vida, no te aferras a ella, sino que simplemente te "olvidas" de tu vida y la dejas caer, para fines mayores. Hay un "olvido de sí mismo" cuando relativizas tu propia vida y te preocupas por la de los demás, una verdadera muerte que dejamos entrar sin violencia.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

miércoles, 3 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

El poder de una oración perseverante

Siendo así que debería haberse sentido desanimada, la Cananea se acerca aún más y, adorando a Jesús, le dice: “ ¡Señor, ayúdame!”. Pero mujer, ¿es que tú no has oído lo que ha dicho: “He sido enviado sólo a las ovejas perdidas de la casa de Israel”? Sí, lo he entendido, contesta ella, pero es el Señor…

Es porque Cristo había previsto su respuesta que difiere conceder su petición. Rehusó su petición para subrayar su piedad. Si no la hubiera querido escuchar, no le hubiera concedido su petición, al final… Sus respuestas no fueron para apenarla, sino más bien para atraerla y revelar ese tesoro escondido.

Pero te pido que consideres, al mismo tiempo que su fe, su profunda humildad. Jesús dio a los judíos el nombre de hijos; la Cananea va todavía más allá de este título y les llama los amos, tan lejos estaba ella de ser sujeto del elogio de otro: “Los perritos comen de la miajas que caen de la mesa de sus amos”…Y es a causa de ello que fue admitida entre los hijos. Cristo le dice entonces: “Mujer, grande es tu fe”. Y tardó en pronunciar esta palabra y recompensar a esta mujer: “¡Que se cumpla según deseas!”. Ya lo ves, la Cananea tuvo un parte grande en la curación de su hija. En efecto, Cristo no le dice: que tu hija sea curada, sino: “¡Grande es tu fe, que se cumpla según deseas!” Y aún fíjate bien en esto: allí donde los apóstoles habían fracasado y nada habían obtenido, ella lo consigue. Este es el poder la una oración perseverante.


San Juan Crisóstomo (c. 345-407)
presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
Homilía sobre san Mateo, nº 52, 1-3

RESONAR DE L PALABRA - Evangelio según San Mateo 15,21-28


Evangelio según San Mateo 15,21-28
Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón.

Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: "¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio".

Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: "Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos".

Jesús respondió: "Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel".

Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: "¡Señor, socórreme!".

Jesús le dijo: "No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros".

Ella respondió: "¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!".

Entonces Jesús le dijo: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!". Y en ese momento su hija quedó curada.


RESONAR DE L PALABRA

Una fe que mueve a Dios

En el evangelio de hoy, tenemos el sorprendente acontecimiento de una mujer cananea que convierte a Jesús. Algunos dirían que Jesús, siendo Dios omnisciente y omnipotente, estaba probando la fe de la mujer. Pues bien, yo no estoy muy seguro. ¿Y si Jesús, en su humanidad total y en ese momento de su ministerio, se inclinaba a pensar que los judíos merecían su atención principal antes que los demás? Pero estaba tan abierto a la Verdad de su Padre y era tan consciente de los movimientos dentro de los corazones humanos que se sorprendió realmente por la calidad de la fe que la mujer exhibía. Y se dio cuenta al instante de que su Padre sencillamente no frenaría su Gracia ante tal fe. Su deseo, surgido de tal fe y confianza, sería una orden de Dios. Evidentemente, la fe puede mover no sólo montañas, ¡sino al propio Dios!

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

martes, 2 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA


“Los que estaban en la barca se postraron ante Él”

“Y se postraban ante Él, y le adoraban y arrojaban sus coronas delante del trono diciendo: Digno eres, Señor, de recibir la gloria, el honor y el poder” (Ap. 4,10s). ¿Cómo imitar en el cielo de mi alma esta acción permanente que los Bienaventurados realizan en el cielo de la gloria? ¿Cómo realizar esa alabanza, esa contínua adoración?

San Pablo me descubre este misterio cuando escribe a sus discípulos de Efeso: “Que el Padre os conceda, por medio de su espíritu, ser fortalecidos poderosamente en el hombre interior, de suerte, que Jesucristo more por la fe en vuestros corazones, arraigados y fundados en la caridad”. (cf Ef. 3,16s).

Estar arraigado y fundado en el amor me parece que es la condición necesaria para cumplir dignamente el oficio de “Laudem gloriae” (Ef. 1,6.12.14). El alma que penetra y mora en estas profundidades de Dios... y todo lo realiza en Él, con Él y por Él y para Él... esa alma se arraiga más profundamente en Aquel que ama a través de sus movimientos, aspiraciones y actos por muy insignificantes que sean. Todo rinde en ella homenaje al Dios tres veces santo. El alma es, por así decirlo, un Sanctus eterno, una contínua Alabanza de gloria.

“Ellos se prosternan, le adoran y arrojan sus coronas ante el trono”... En primer lugar, el alma debe humillarse, sumergirse en el abismo de su nada, penetrando tan profundamente en él... que “halle la paz verdadera, inalterable y perfecta, que nada puede turbar, pues ha descendido tanto que nadie irá allí a buscarla”. Es entonces cuando el alma podrá adorar.



Santa Isabel de la Trinidad (1880-1906)
carmelita descalza
Últimos Ejercicios Espirituales, manuscrito B, día octavo - Agosto 1906 -

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 14,22-36


Evangelio según San Mateo 14,22-36
Después que se sació la multitud, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud.

Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.

La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra.

A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar.

Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. "Es un fantasma", dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.

Pero Jesús les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman".

Entonces Pedro le respondió: "Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua".

"Ven", le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él.

Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: "Señor, sálvame".

En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?".

En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó.

Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: "Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios".

Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret.

Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos,

rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron curados.


RESONAR DE LA PALABRA

El amor que impulsa

¿Fue Pedro un insensato al aventurarse en las aguas, mientras Jesús se acercaba de todos modos a la barca? ¿No eran los otros discípulos más prudentes, prácticos y sensatos? Las únicas respuestas que se me ocurren son las de San Pablo sobre la necedad de la cruz frente a la sabiduría del mundo (cf. 1 Cor 1,18; 3,19) y la santa locura del enamorado que anda por ahí buscando a la amada en el Cantar de los Cantares. A pesar de todos sus defectos, no se puede negar que Pedro amaba al Señor. Y cuando el amor cobra vida y el corazón se dirige al Amado, ¿puede el cuerpo contenerse? Una aventura así prepara a Pedro para una experiencia única con el Señor, una experiencia que se les negó a los otros discípulos debido a su enfoque de "seguridad primero". Y Pedro volvería a saltar de la barca, esta vez sin dudas ni cuidado de ahogarse, cuando el Señor resucitado viene de visita (cf. Jn 21,7).

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

lunes, 1 de agosto de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“Soy paciente y humilde de corazón”

Oh Dios único en la Santísima Trinidad, deseo amarte como hasta ahora ninguna alma humana Te ha amado; y aunque soy particularmente mísera y pequeñita, no obstante arrojé muy profundamente el ancla de mi confianza en el abismo de Tu misericordia, oh Dios y Creador mío.

A pesar de mi gran miseria no tengo miedo de nada, sino que espero cantar eternamente el himno de la gloria. Que no dude alma ninguna mientras viva, aunque sea la mas miserable, cada una puede ser una gran santa, porque es grande el poder de la gracia de Dios. De nosotros depende solamente no oponernos a la actuación de Dios.


Santa Faustina Kowalska (1905-1938)
religiosa
Pequeño diario, 283

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 9,9-13


Evangelio según San Mateo 9,9-13
Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos.

Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?".

Jesús, que había oído, respondió: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.

Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".


RESONAR DE LA PALABRA

Compromiso: ¿Parcial o total?

Humanamente hablando, al acercarse la noche, Jesús debería haber estado más ansioso que los discípulos por despedir a la multitud y descansar un poco; pero su compromiso con ellos es total. Mientras que los discípulos querían "deshacerse" de la gente, despidiéndola para ir a buscar su comida, Jesús insistió en proporcionarles alimento. Cuando los discípulos se quejaron de la falta de recursos para hacerlo, Jesús no cedió en su compromiso. Él proveería. En estos años en los que las naciones debaten sobre la conveniencia de atender a los emigrantes y la necesidad de proteger a la propia gente y la seguridad, cuando las naciones están más deseosas de construir muros que puentes, este Evangelio debe interpelarnos: El compromiso de cuidar a los hijos de Dios, sean quienes sean, no puede ser fragmentario; debe ser total, con sus retos y beneficios, alegrías y dolores. En nuestra respuesta, ¿imitaremos a los discípulos o a Jesús?

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente de comentario CIUDAD REDONDA