domingo, 4 de noviembre de 2012

¿Quieres orar? 6 Consejos de San Benito de Nursia



Releyendo esta tarde la Santa Regla, escrita por Benito de Nursia (480-547), fundador de los monjes de occidente, un documento cristiano que rebosa sabiduría y unción, he encontrado, aquí y allá, una serie de avisos sobre la práctica de la oración personal.

San Benito es un hombre práctico, no teoriza ni escribe tratados de teología espiritual, sencillamente transmite la enseñanza tradicional del monacato, y, sobre todo, lo que él mismo ha vivido en su experiencia como orante.

Así pues, si quieres orar, toma nota de estos sencillos consejos del padre Abad San Benito:

1. La presencia de Dios: Hacer un acto de fe en la presencia de Dios, bajo cuya mirada llena de amor transcurre nuestra vida. San Benito nos exhorta a que consideremos que estamos siempre ante la amable faz del Señor. Él nos escucha y nos ve, conoce nuestros íntimos pensamientos, su cercanía es consuelo, paz y fortaleza para el discípulo. Esta memoria Dei, que debería acompañarnos a lo largo de la jornada, hemos de intensificarla a la hora de iniciar el diálogo con el Señor.

2. La reverencia: La reverencia alude a la actitud de adoración y de alabanza que ofrecemos a Dios, un reconocimiento de su divinidad, de su grandeza y amor infinitos. Es rendirse ante el Señorío de Jesús, en un gesto de obediencia y fe, sabiendo que él es el dueño de nuestras vidas, y nosotros somos sus servidores.

3. La atención del corazón: La fuente de donde brota la plegaria es el corazón, por eso se nos invita a volver la mirada hacia dentro, entrar en el aposento interior, y seguir la inspiración del Espíritu Santo, que no cesa de interceder por nosotros, y de gemir: Abba, Padre. De allí también la necesidad de aprender a escuchar, de experimentar el silencio, creando un clima propicio para que brote la gracia de la oración pura.

4. Que la mente concuerde con la voz: Un sabio consejo, saber lo que decimos cuando rezamos, y cómo lo decimos, y quién lo dice, y, sobre todo, a quién se lo decimos. Aquí no vale rezar de carrerillas, sino considerar con la mente y el corazón lo que pronuncian los labios.

5. Ponerse en el lugar del pobre: San Benito nos enseña en el capitulo XX de la Regla a ponernos delante de Dios "en el lugar del pobre", una actitud de humildad y de reconocimiento de nuestra pobreza delante del dador de todos los bienes, en consonancia con la conocida parábola de Jesús de la oración del publicano (Lc. 18, 9-14)

6. Orar frecuentemente: La Regla nos invita a orar con frecuencia, una plegaria que debe ser breve y pura, pues no somos escuchados por hablar mucho sino por la devoción y la humildad del corazón. Intercalar pequeños momentos de oración en medio de la jornada, para mantener la atención, y avivar el deseo de Dios.

Marcelo Martin
fuente: Blog de Marcelo
Profesor de Religión
Santa Cruz de Tenerife

Señor, Bendice nuestras manos





Señor, bendice nuestras manos
para que sean delicadas y sepan tomar
sin jamás aprisionar,

que sepan dar sin calcular
y tengan la fuerza de bendecir y consolar.

Señor, bendice nuestros ojos
para que sepan ver la necesidad
y no olviden nunca lo que a nadie deslumbra;
que vean detrás de la superficie
para que los demás se sientan felices
por nuestro modo de mirarles.

Señor, bendice nuestros oídos
para que sepan oír tu voz
y perciban muy claramente
el grito de los afligidos;
que sepan quedarse sordos
al ruido inútil y la palabrería,
pero no a las voces que llaman
y piden que las oigan y comprendan
aunque turben nuestra comodidad.

Señor, bendice nuestras bocas
para que demos testimonio de Ti
y no digamos nada que hiera o destruya;
que sólo pronunciemos palabras que alivien,
que nunca traicionemos confidencias y secretos,
que consigamos despertar sonrisas.

Señor, bendice nuestros corazones
para que sean templos vivos de tu Espíritu
y sepan dar calor y refugio;
que seamos generosos en perdonar y comprender
y aprendamos a compartir dolor y alegría
con un gran amor.

Dios mío, que puedas disponer de nosotros
con todo lo que somos, con todo lo que tenemos.


Original de Sabine Naegeli

12 Rasgos de la santidad




El 1 de noviembre de cada año, celebramos la fiesta de Todos los Santos, efemérides que nos recuerda la gran dignidad de lo que significa ser persona, el sentido definitivo del proyecto de Dios sobre el hombre y la mujer: compartir con nosotros el misterio de su propia santidad.

Ser santos no es ninguna proeza sobrehumana, es, sencillamente, vivir en forma auténtica nuestra condición humana, conforme a nuestra vocación y estado de vida.

Tú y yo, y todos, estamos llamados, hoy y aquí, a experimentar el misterio de la santidad de Dios, que es tanto como decir: participar de la propia felicidad del Dios vivo realizando el destino para el cual hemos sido creados.

Pensando todas estas cosas, me he estado preguntando esta tarde ¿cómo ser santos en el siglo XXI?, porque si bien es cierto que, más allá de las épocas y los lugares, la santidad cristiana es una sola, a veces observo algunos estereotipos sobre lo que significa ser santo o santa que no se corresponden con los tiempos que vivimos, y que, definitivamente, no nos ayudan a comprender el llamamiento universal que Dios está haciendo a cada uno a la santidad.

Hemos de vivir un modelo de santidad que sea acorde a los desafíos del siglo XXI, al contexto que nos toca vivir, sabiendo que la voz de Dios  se deja sentir a través de los entresijos de la historia, con sus luces y con sus sombras.

Hablaríamos así de algunos rasgos de realización actual de la vocación a la santidad, porque se es santo o santa no en un mundo abstracto/ideal sino en el contexto concreto de la historia.

Desde esta perspectiva, podemos identificar, a modo de ensayo, 12 posibles características de la santidad cristiana del siglo XXI:

 1. Santidad “En seguimiento a Jesucristo”: Santidad es siempre camino de discipulado, experiencia de entrega y comunión con Jesús Resucitado, según el modelo de seguimiento que encontramos en el Nuevo Testamento, particularmente en los Evangelios.

2. Centralidad de la Palabra de Dios: Santidad es dejarse transformar por la Palabra de Dios, vivida y orada en la soledad del corazón, y en la asamblea litúrgica. La Palabra de Dios tiene que estar en el centro del camino cristiano.

3. Testigos de la misericordia: Los santos como testigos de la infinita misericordia de Dios que abraza como un fuego a todos los seres humanos. El hombre santo es aquel que ha experimentado más de cerca esta gran misericordia, por lo que está llamado a comunicarla a los demás en medio dela historia.

4. Sentido ecológico de comunión con la creación: Hoy cuando somos tan sensibles a los temas relativos al medio ambiente, necesitamos un modelo de santidad que invite a una comunión respetuosa con la naturaleza, y que apueste por un sentido ecológico de encuentro con la creación.

5. Talante profético frente a la lógica del egoísmo capitalista: Ser santo es desmarcarse de la lógica consumista de las sociedades del mercado. Es ser profeta, viviendo un estilo sobrio y sencillo de relación con las cosasdenunciando con la propia existencia todas las esclavitudes que nos vienen impuestas por la idolatría de la mercancía, por la deshumanización de una sociedad basada en la acumulación insolidaria de riquezas.

6. Experiencia renovada de la contemplaciónHoy, más que nunca, necesitamos hombres y mujeres que hayan experimentado a Dios en el fuego de la oración contemplativa. Para que lo divino no se convierta en un asunto de meras palabras, lo prioritario es dejarse transformar por el Dios vivo, en la fragua de la contemplación y el silencio. 

7. Dóciles al Espíritu Santo: Hombres y mujeres del siglo XXI dóciles a la acción renovadora del Espíritu Santo en la Iglesia, a sus dones y carismas para la edificación del Pueblo de Dios, a la experiencia siempre nueva de Pentecostés.

8. Sentido comunitario-eclesial de la santidad: Hombres y mujeres santos con un profundo sentido comunitario y eclesial de la vida cristiana. El Santo no vive aislado, es siempre un hombre para los demás, que se entrega a Dios y a los hermanos como miembro vivo de una comunidad eclesial, encarnando el misterio de la  comunión en Cristo,cabeza del Cuerpo.

9. Solidaridad, amor a los pobres, sentido de la justicia:En un mundo preñado por tantas injusticias y desigualdades no podríamos entender la santidad sin una búsqueda activa de un cambio social según modelo de Jesús en el Sermón de la Montaña”, viviendo la santidad a través de gestos concretos de amor y entrega a los más pobres, de solidaridad con las víctimas.

10. Santidad desde los sanos valores laicales: Los tiempos nos están llamando a ser santos desde los valores positivos del mundo secular, construyendo con los hombres y mujeres de buena voluntad, la sociedad humana: ejerciendo con alegría y espíritu de servicio nuestro trabajo y profesión,… participando en una comunidad de vecinos, haciendo la compra y en el mismo autobús de vuelta a casa.

11. Renovado sentido misionero y evangelizador: En medio de los avatares del secularismo galopante que domina muchos ambientes, se nos invita a vivir la gracia de la santidad, con una actitud misionera y evangelizadora, haciendo presente al Señor más allá del templo y la religión, allí donde los seres humanos se reúnen y comparten las preocupaciones de cada día.

12. Santos y Santas con María, la mujer nueva para el nuevo tiempo: Vivamos nuestra experiencia de la santidad en estrecha comunión con María, la Madre del Señor, en ella se realizan a plenitud las características de la santidad del siglo XXI. María, modelo eximio de santidad en la Iglesia para todos los tiempos.

¿Y tú, hermano, hermana, que otra característica de la santidad del siglo XXI agregarías a este pequeño listado?

fuente: Blog de Marcelo, Santa Cruz, Tenerife.
Profesor de Religión


sábado, 3 de noviembre de 2012

Vivir para mí es Cristo - Padre Fábio de Melo

AMAR es DECISION


Cómo es AMAR de VERDAD?
“Amar es cambiar el alma de casa.” (Mário Quintana)
El autor de esa frase, Mario Quintana, consigue de manera muy real mostrar cuan verdadero es el Amor con el que somos llamados a amar. Quien ama, necesariamente tiene que salir de su comodidad y cambiar, "cambiar de casa". El amor, exige de nosotros un desprendimiento. Si no salimos de nosotros mismos en dirección al objeto del Amor, no amamos, y seremos siempre egoístas, queriendo que el amor nos sirva, nos consuele.
El hecho de Amar es una característica de los fuertes, de personas que consiguen dominar y conducir la propia vida, sus propias elecciones. Amar siempre es una acción, nunca nos deja inertes, pero antes nos desafía a construir algo, o mejor dicho "alguien". Hoy, con tu capacidad de amar, ¿qué estas construyendo? Cristo, nos amó por excelencia y nos mostró cómo debemos amar de manera activa: dando la vida, viviendo por aquellos que se ama.
No existe nadie indiferente al amor. Todos nosotros, aunque no de la misma manera, procuramos amor. Muchos noviazgos no duran porque los enamorados no tienen el coraje de darse, esperan siempre que eso parta del otro. Si nuestra alma no "cambia de casa", si no queremos vivir una relación donde el respeto por el otro esté en primer lugar, donde no procuremos amar a la persona como ella precisa ser amada, si no vencemos nuestros propios egoísmos y límites, nuestra manera de amar será enfermiza o al menos precaria.
¿Cómo es la "calidad" de tu "amar" en el hoy de tu vida?
Cómo es en tu vida esa decisión, pues el amor pasa por el sentimiento, pero se vuelve auténtico cuando pasa a ser una decisión, "Independientemente de lo que pasemos juntos, yo me decido a amarte y estar contigo! Con vos sé que vale la pena!"
Es desafiante salir de nuestra comodidad, mirar hacia un "Tú" y ver en él la posibilidad de la construcción de mi personalidad mediante mi donación a ésa persona. Pero, al mismo tiempo, es maravilloso, después de todo el trabajo, ver todo lo que sucede en el otro que amamos y percibimos como somos ya no dos, sino una sola alma!
Dios les Bendiga!
Luis Filipe
Misionero Comunidade Canção Nova
Fuente Portal Português Canção Nova
adaptación y traducción miguel yunges
comunidad de oración

Puntos medulares de la Nueva Evangelización


Cuando la Nueva Evangelización florece

  
Mons. Carlos Aguiar Retes
Arzobispo de Tlalnepantla - México
 - Jueves 01 de Noviembre del 2012
El gran desafío: el cambio de época y la fractura cultural (Cfr. Instrumentum laboris para la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo, n. 47.)
La V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Aparecida, Brasil, mayo de 2007) se ubica a sí misma  en la continuidad del Concilio Vaticano II (Documento de Aparecida (DA) n. 9.), y hace un llamado a repensar profundamente y relanzar con fidelidad y audacia la misión de la Iglesia en las nuevas y desafiantes circunstancias latinoamericanas y mundiales ( DA, n. 11.).
Considera necesario salir del gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia para recomenzar desde Cristo (DA, n. 12.).

La Nueva Evangelización exige la Comunión Eclesial

Para lograr la Nueva Evangelización y transmitir la fe a las nuevas generaciones la Iglesia debe plantearse con toda honestidad, un examen de conciencia sobre la manera de vivir la fe(Ecclesia in America (EIA), n. 29.). Es necesario examinar la vida eclesial (Instrumentum laboris (IL) para la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo, n. 95.) y el testimonio de ella en la sociedad actual (DA, n. 367.).
Ecclesia in America afirma:
Ante un mundo roto y deseoso de unidad es necesario proclamar con gozo y fe firme que Dios es comunión, Padre, Hijo y Espíritu Santo, unidad en la distinción, el cual llama a todos los hombres a que participen de la misma comunión trinitaria … Esta comunión, existente en la Iglesia y esencial a su naturaleza, debe manifestarse a través de signos concretos (EIA, n. 33.).
Aunque indispensable no basta la organización institucional de la Iglesia, es necesario el testimonio de una espiritualidad de la comunión (NMI, n. 43.) que sea perceptible en la vida eclesial; para ello, es menester la participación y la comunión de los distintos miembros de la Iglesia en los diferentes niveles y desde las propias responsabilidades (DA, n. 368.), dando testimonio del arte de vivir (NE. JR.).
La toma de conciencia para generar la comunión eclesial arranca con la conversión pastoral, entendida como la aceptación de la llegada del Reino de Dios y el compromiso de incorporarse como discípulo de Cristo para darlo a conocer en el Mundo (Mc 1,15), compromiso que exige la conversión personal, que implica escuchar con atención y discernir  lo que el Espíritu esta diciendo a las Iglesias” (Ap 2,29) a través de los signos de los tiempos en los que Dios se manifiesta (DA, n. 366), una conversión permanente (EIA, n. 28).

El camino incipiente y esperanzador de la Nueva Evangelización en América.

La renovación pastoral en América, iniciada como respuesta al Concilio Vaticano II, ha dinamizado la vida interna de la Iglesia:
  • se han multiplicado los agentes de pastoral,
  • se ha intensificado la formación en la fe,
  • ha crecido la participación y la comunión eucarística de los fieles en la misa dominical,
  • son muchos y variados los aspectos positivos de la renovación pastoral de la Iglesia (DA, n. 99);
  • sin embargo dicho crecimiento no ha sido proporcional al crecimiento demográfico de nuestros pueblos, por ello se constata enormes sectores de católicos distantes y tibios en su identidad cató1ica, pero ciertamente creyentes (DA, n. 100, a).).
  • La religiosidad sigue viva y es la gran reserva potencial de nuestros pueblos. Una característica peculiar de América es la existencia de una piedad popular profundamente enraizada en sus diversas naciones. Está presente en todos los niveles y sectores sociales, revistiendo una especial importancia como lugar de encuentro con Cristo para todos aquellos que con espíritu de pobreza y humildad de corazón buscan sinceramente a Dios (cf. Mt 11,25 – EIA, n. 16.). Ella, cuando ha sido guiada por la Palabra de Dios (EIA, n. 31) logra disponer el corazón del creyente y descubrir a Cristo( IL, n. 21). Anunciar a Dios es introducir en la relación con Dios: enseñar a orar, dejándose seducir por el Señor de la Vida (EIA, n. 68.) y aceptando incorporarse con mayor conciencia a la Iglesia como miembro de una comunidad de discípulos misioneros, que practica una espiritualidad cristiana, que permite la santificación de sus miembros por la comunión con Dios Padre en el Espíritu Santo (EIA, n. 30.).
  • Las pequeñas comunidades relacionadas entre sí van aprendiendo la conveniencia de la comunicación y comunión.
  • La Parroquia se renueva manifestando un nuevo rostro de Iglesia que crece y se desarrolla con fuerza (IL, nn. 80 y 107); cuando la Parroquia se relaciona orgánicamente con las demás y juntas son conducidas como Diócesis bajo la guía de su Obispo (comunidad de comunidades y de movimientos: EIA, n. 41).
 Esta dinámica de comunión eclesial es más urgente e indispensable en las ciudades y en las grandes zonas urbanas de las metrópolis (DA, n.517 y 518.).
  • La vida de la Iglesia expresada como comunidad de comunidades, en comunión y unidad, permite a cada cristiano descubrir que en el Siglo XXI es posible vivir como discípulo de Cristo en una comunidad de discípulos del Señor Jesús, y tomar conciencia como discípulo misionero de la urgente necesidad de dar testimonio creíble y confiable de la fe en el mundo actual.
  • Los procesos pastorales de planeación diocesana van abriendo los espacios para la formación del discípulo misionero y la misión continental. La pastoral orgánica descrita en el Plan Diocesano de Pastoral va haciendo realidad lo indicado en NMI: En las Iglesias locales es donde se pueden establecer aquellas indicaciones programáticas concretas -objetivos y métodos de trabajo, de formación y valorización de los agentes y la búsqueda de los medios necesarios que permiten que el anuncio de Cristo llegue a las personas, modele las comunidades e incida profundamente mediante el testimonio de los valores evangélicos en la sociedad y en la cultura (NMI, n. 29.).
Por ello, me atrevo a expresar que la Nueva Evangelización, que se abre camino en América, parte del encuentro con Cristo que la Iglesia ofrece a los fieles cristianos (EfA, n. 67.) y llega al descubrimiento y vivencia apasionada y comprometida de la vida discipular, expresión de la espiritualidad de la comunión.
De esta manera la vida diocesana y parroquial se acerca a la vida familiar (IL, nn. 110 -113.), Iglesia doméstica (EIA, n. 46.), fortaleciéndose mutuamente, y ayudando a poner bases para afrontar la emergencia educativa de nuestro tiempo (IL, n. 20.).

Los protagonistas de la Nueva Evangelización

La influencia de la fe en la sociedad para que la levadura del Evangelio permee y le dé sentido y sabor a la vida humana, depende en gran parte de la acción de los laicos. Por ello EIA afirma que son principalmente ellos los protagonistas de la nueva evangelización:
La renovación de la Iglesia en América no será posible sin la presencia activa de los laicos. Por eso, en gran parte, recae en ellos la responsabilidad del futuro de la Iglesia (EIA, n. 44.).
La vocación y misión propia y específica de los fieles laicos es la transformación de las estructuras temporales, para que la conducta social esté sustentada en los valores evangélicos (EIA, n. 27.). De aquí deriva la importancia de la conciencia y formación laical para que acorde a su identidad, y de manera personal y comunitaria, exprese el testimonio de una vida coherente alas convicciones de fe en los propios ambientes de vida y laborales (EIA, n. 44.).
Por ello es indispensable disponer de instancias para la promoción de la vocación laical y para el acompañamiento en su formación y misión en el mundo (IL, n. 118.).

La Nueva Evangelización y el diálogo con el mundo y las religiones?

En pleno Concilio el Papa Paulo VI afirmó en su primera Encíclica: La Iglesia debe ir hacia el diálogo con el mundo en que le toca vivir. La Iglesia se hace palabra; la Iglesia se hace mensaje; la Iglesia se hace coloquio (Ecclesiam Suam (ES), n. 27.).
Hoy día, en un mundo cada vez más plural, el diálogo se abre camino en diferentes ámbitos,los temas que aborda el diálogo en América son entre otros:
  • la Palabra de Dios,
  • la Dignidad Humana,
  • la Familia,
  • la Vida,
  • la Educación,
  • la Ética,
  • la Economía,
  • el Desarrollo de los Pueblos,
  • la Movilidad Humana y en particular las Migraciones,
  • la Solidaridad,
  • la Ecología,
  • la Justicia y la Paz.
En todos los temas la brújula es la Verdad (Caritas in Veritate, n.9.).
Las instituciones educativas (EIA, n. 71), sociales y culturales han sido estratégicamente instancias propicias para promover, coordinar y articular la participación de los laicos en el mundo.

Puntos medulares de la Nueva Evangelización?

  • Principal desafío de la Nueva Evangelización:Anunciar a Jesucristo con el lenguaje y las formas culturales de las nuevas tecnologías de la comunicación social (IL, nn. 59 – 62.).
  • El eje teológico pastoral de la Nueva Evangelización: Asumir la misión de la Iglesia como la prolongación del dinamismo del misterio de la Encarnación (NMI, n. 23) en el espíritu de la Gaudium et spes (GS, 1.4) y según lo señalado en la NMI, 3:
Cada Iglesia local, congregada en torno al propio Obispo, en la escucha de la Palabra, en la comunión fraterna y en la “fracción del pan” (cf. Hch 2,42), está “verdaderamente presente y actúa la Iglesia de Cristo, una, santa, cató1ica y apostólica”. Es especialmente en la realidad concreta de cada Iglesia donde el misterio del único Pueblo de Dios asume aquella especial configuración que lo hace adecuado a todos los contextos y culturas. Este encarnarse de la Iglesia en el tiempo y en el espacio refleja, en definitiva, el movimiento mismo de la Encarnación.

Responsabilidad de los agentes de pastoral

  • 1. Conversión pastoral (IL, n. 88.) y cambio de mentalidad en el Clero, en la Vida Consagrada y en los agentes de pastoral, especialmente promovida por la conciencia de los actuales desafíos sociales y culturales (DA, n. 44), y acompañada por la asidua lectura y meditación de la Palabra de Dios (Lectio Divina) (EIA, n.31).
  • ?2. La preparación y celebración de la Eucaristía (EIA, n. 35.), de los todos servicios cultuales (IL, n. 97.) y de las prácticas religiosas de la piedad popular para que sean espacios e instancias de encuentro con Jesucristo y con los hermanos (EIA, n. 12.).
  • ?3. Pastoral orgánica en participación y comunión en las Diócesis (DA, n. 169.) y en las Provincias Eclesiásticas (EIA, n. 36 y 37).

Responsabilidad de la comunidad de fieles

  • ?1. Asumir el Catecismo de la Iglesia Católica y el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia como fundamento de la formación de los fieles (EIA, n. 54.).
  • ?2. Expresar la vida cristiana comunitaria en la vida discipular de pequeñas comunidadesen participación y comunión (OA, n. 156.).
  • ?3. Definir y programar los procesos de formación cristiana (EIA, nn. 34 y 69.) para pedagógicamente conducir a los fieles en los caminos mistagógicos que permiten al creyente entrar en la experiencia del Misterio de Dios (NMI, n. 32-34.).

Responsabilidad de los laicos en el Mundo

  • 1. Asociarse y apoyarse para que en sus propios ámbitos de vida social influyan dando testimonio (IL n. 158) activo y pasivo de las convicciones de fe y de su identidad católica (EIA, n.66).
  • ?2. Procurar el diálogo con las instituciones públicas y privadas para colaborar en la búsqueda del bien común y para generar una cultura (EIA, n. 70) fundamentada en la dignidad humana (EIA, n. 57).
  • ?3. Utilizar las nuevas tecnologías de comunicación para dar a conocer la vida y misión de la Iglesia y para el diálogo con el mundo (EIA, n. 72).
  • ?4. Aprovechar las redes sociales para ofrecer el pensamiento católico y sus respuestas actuales a los desafíos culturales, especialmente con las nuevas generaciones (EIA, n. 47.).
La Conversión Pastoral se prolonga en la Misión Continental, compromiso asumido en Aparecida por el Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Por eso en América, la Nueva Evangelización se identifica con la Misión Continental.

Asia experimenta la esperanza


Re-nacimiento en el Espíritu

  
Card. Oswald Gracias
Arzobispo de Bombay - India - Viernes 02 de Noviembre del 2012
Asia es un continente que está experimentando las esperanzas y las alegrías de un continuo renacimiento en el Espíritu

(Ecclesia in Asia).
Todos sabemos que el 60% de la población del mundo vive en Asia. Se trata de un continente joven con una mayoría de población joven. Por lo tanto, de muchas maneras, Asia es fundamental para el futuro del mundo. India y China, que cuentan con el 37% de la población mundial, están emergiendo comoactores principales en numerosos campos del escenario internacional.
Hay poca uniformidad en el escenario asiático, y por lo tanto es difícil definir qué significa ser asiático. Vemos un alto nivel de desarrollo económico en algunos países como Japón, Corea del Sur, Taiwan; un desarrollo en aumento en otros países; y algunos que luchan contra la pobreza. Asia ha sido bendecida con la riqueza de culturas antiguas y sumamente desarrolladas. Es además la cuna de numerosas religiones del mundo.
¿Será debido a la profunda naturaleza espiritual radicada en el alma asiática, que busca constantemente lo Absoluto? .
Las Iglesias de Asia han identificado tres áreas para nuestro trabajo, debido a los tres grandes desafíos con los cuales nos enfrentamos. Por lo tanto necesitamos entablar un diálogo:
  • con las culturas,
  • con los pobres
  • y con las religiones:
para estudiar lo que significa para nosotros el mandato del Evangelio en nuestra relación con estas tres grandes realidades.
La Globalización es una tendencia sumamente generalizada que impacta todos los aspectos de la vida asiática. Se trata de un proceso continuo, inexorable, complejo y ambivalente que repercute en todas las esferas de nuestra vida y de nuestra actividad. Comenzó como un proceso económico que llevó a la libre competición, a veces en detrimento de los países más pobres y ahora se ha convertido en un fenómeno cultural. Afecta valores culturales asiáticos fundamentales, trayendo consigo materialismo, individualismo, consumismo y relativismo. La juventud es especialmente vulnerable a sus efectos.
Los resultados de la globalización afectan totalmente nuestro sistema de valores. Valores asiáticos tradicionales, culturas y preciadas tradiciones están sufriendo su impacto y están siendo erosionadas. Al embarcarnos en el gran proyecto de la Nueva Evangelización, me permito identificar algunos de ellos:
  • 1. Como he mencionado anteriormente, el espíritu de secularismo y materialismo se está haciendo más predominante. La población asiática es religiosa por naturaleza, cientos de miles de personas visitan templos y lugares de oración para recibir la bendición divina durante festividades especiales. Actualmente, algunos ven que Dios está siendo desplazado desde el centro de sus vidas hacia la periferia. Desde nuestra perspectiva Cristiana, nuestras Iglesias aún reciben grandes congregaciones, pero nos preguntamos si esta situación continuará. El Año de la Fe nos presentará el desafío de comunicar el mensaje de Fe de una manera atractiva, pertinente, y que dé una respuesta a las cuestiones de nuestro tiempo.
  • 2. Los lazos familiares que en el pasado eran muy importantes y estaban profundamente arraigados en todos los hogares asiáticos, están sufriendo un lento deterioro. Los ataques a la santidad del matrimonio están conectados con esto. El divorcio, que en el pasado se consideraba como un tabú ya no es tan poco común. Se escuchan voces débiles que hablan de matrimonios del mismo sexo. No se trata aún de un movimiento de grandes dimensiones pero está ganando terreno lentamente en nombre de la libertad. Están surgiendo muchos movimientos familiares en la Iglesia de Asia. Este apostolado ha dado abundantes frutos, dado que se acepta la familia como la célula básica de la sociedad, como el ambiente en el cual se obtienen la felicidad, el éxito y la misión vivificadora. Nuestro desafío es encontrar nuevas maneras de preservar la sacralidad de la familia y del hogar.
  • 3. Movimientos contra la vida – si bien el alma asiática considera importante todos los aspectos de la vida, al mismo tiempo están aumentando las amenazas a la vida que, de diversas maneras, son alarmantes. Los conflictos étnicos, la supresión violenta de diferentes grupos religiosos; la trágica amenaza a la vida de los desamparados; de los niños aún no nacidos, el feticidio femenino practicado en algunas zonas, dado que las niñas se consideran una maldición divina y una carga financiera. El alma asiática en sí tiene un gran respeto por la vida. En algunas tradiciones religiosas, los animales y las plantas son considerados sagrados y tratados con sumo respeto. En estos ambientes el mensaje del Evangelio en favor de la vida va a ser fácilmente aceptado.
  • 4. El alma asiática busca la comunidad. También esto está siendo afectado por el individualismo que se está introduciendo a hurtadillas, con su falta de respeto por el prójimo, su indiferencia por sus necesidades, y falta de hospitalidad, lo cual era tradicionalmente importante en todas las sociedades. La Iglesia de Asia ha elegido el método de base de la Comunidad Cristiana como su nueva manera de ser Iglesia. Esto ha tenido un éxito considerable en algunos lugares y ha llevado a la participación de los laicos en la Iglesia, a la formación laical y a alcanzar al otro. Ha dado un sentido de pertenencia a muchos que se sentían abandonados.
  • 5. Por desgracia también estamos viendo un creciente número de ataques a la religión. En algunos países la persecución de los Cristianos está aumentando. La oposición proviene de una religión dominante y, a veces, de una orientación ideológica que desea imponer una autoridad política a los grupos religiosos. En algunos lugares las comunidades Cristianas se sientes débiles e indefensas, pero hemos visto casos de testimonio heroico en medio del sufrimiento.
Las grandes ideas del Vaticano II en Nostra Aetate hoy siguen siendo pertinentes. Para nosotros, en Asia, el diálogo es una necesidad, no un lujo. Hoy, el diálogo de vida es algo en lo que todos nosotros estamos comprometidos. En Asia representamos sólo un 3% de la población total, con una mayoría Cristiana sólo en dos países, Filipinas y Timor del Este.
Los fundamentalismos religiosos se están haciendo sentir en nuestro continente. Estos incidentes, si bien esporádicos, son suficientes para causar alarma. Confiamos en que el Año de la Fe nos va a permitir comprender más profundamente nuestra fe, vivirla más auténticamente y predicarla con mayor confianza.
Para finalizar menciono otros dos elementos del escenario asiático:
  • Para nosotros la religión consiste más en un discipulado que en la observancia de una doctrina o en la obediencia de una serie de reglas. La persona de Jesús es sumamente atractiva: Su mensaje y Su vida, Su pasión, muerte y resurrección. La observancia de la doctrina surge como el fruto del discipulado a un maestro. Así es como los primeros Cristianos proclamaron la Buena Nueva.
  • Además, la mentalidad asiática haya más significativa la oración contemplativa que la meditación discursiva. Estas son las riquezas sobre las que podemos construir y que podemos compartir con el mundo. Nuestras liturgias son fundamentales para nuestra fe Cristiana, pero si, al menos en un servicio paralitúrgico, es posible centrarse en la contemplación, ello brinda una gran satisfacción a nuestra gente, que siente la presencia de Dios y se siente fortalecida por Él.
Los desafíos ante los cuales nos encontramos son inmensos, pero las oportunidades son enormes. La Nueva Asia ha sido bendecida con un boom en las comunicaciones que no tiene precedentes. Esto no se ve como una amenaza sino como un gran don de Dios que se puede usar para difundir la Buena Nueva. Nuestra misión es preparar en particular a la juventud para que use estos nuevos medios y para que se beneficie con ellos.
Que la Virgen María, estrella de la nueva Evangelización, nos guíe en nuestro camino.
fuente: Portal Ciudad Redonda

Tomar decisiones con Dios


La felicidad no está en hacer

Quien ha descubierto a Jesucristo como el Señor de su vida, sabe que ninguna decisión puede hacerse si no es de cara a Él. Esto es, quien ha descubierto la presencia salvadora de Jesucristo y comprendido la revelación del Padre que nos ha hecho y ha recibido el Don del Espíritu Santo ninguna decisión se puede tomar a espaldas de Él. Por eso lo primero es entrar en un proceso de oración, de diálogo, de captación de su voluntad en nuestra vida.
Dice San Juan Eudes, el fundador de mi comunidad: “La tierra que nos sostiene, el aire que respiramos, el pan que nos alimenta, el corazón que palpita en nuestro pecho, no son tan necesarios para la vida humana como la oración para llevar una vida cristiana… La oración es una elevación respetuosa y amorosa de nuestro espíritu y nuestro corazón a Dios. Es dulce diálogo, santa comunicación, divina conversación del cristiano con su Dios“. Sí, es de cara a Dios cómo el hombre puede conocerse y puede conocer cómo hacer su futuro. Es en un continuo diálogo con Dios en el que se descubre el misterio del corazón del hombre.
Para Juan Eudes está claro que la finalidad del hombre es conocer y amar a Dios y eso sólo lo puede lograr en la oración. Hay que tener presente que la felicidad no está en hacer cosas sino en seguir a Jesús. Para ello revisemos la escena del Joven Rico: “Al salir él, Jesús, para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Entonces Jesús, mirándolo, le amó y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el Reino de Dios los que tienen riquezas! Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el Reino de Dios“. (Marcos 10,17s).
Sino nos damos cuenta la pregunta del joven rico es "¿qué hacer para ganar la vida eterna?" Él está preguntado qué cosas tienen que hacer para ganar la vida eterna.
Como muchos está convencido que la felicidad está en la hacer.
Pero ha hecho todo lo que manda la ley y aún así no es feliz,
porque la ley, el hacer no da felicidad.
Lo que da felicidad es la relación con Jesús, es colocar a Jesús en el primer lugar del corazón y actuar desde Él.
Por eso la invitación de Jesús a seguirlo. Ir tras de Jesús es lo que hace feliz al hombre. Es por esto que lo primero que un hombre que está haciendo un discernimiento sobre su vida, quien esté frente a una decisión fundamental de la vida y se pregunte cuál es el camino correcto, lo que debe hacer es hablar con Dios. Orar. Ponerse en contacto con el Dueño de la vida y preguntarle como lo hizo Pablo: "¿qué debo hacer Señor?" (Hechos 22,10).
En este sentido la oración no es decirle al Señor lo que se siente y se piensa sino que es escucharlo. Afinar el oído y tener despierto el corazón para captar lo que me está diciendo. No hay manifestaciones mágicas, ni voces de ultratumba; sino la capacidad de percibir qué dice para mí, porque de alguna manera mi vocación no es algo que me invento sino algo que encuentro desde mi Dios.
Padre Alberto Linero
Eudista

La felicidad no es una ilusión


AlegriaCuando conocemos el pecado, él nunca se nos muestra como algo malo; al contrario, es algo brillante, atractivo y hermoso. El primer paso del enemigo es convencernos que tenemos el derecho de ser “felices” como nos gusta, pero lo que nos ofrece es un pozo de barro disfrazado de una corriente de felicidad. Alguna vez escuchaste aquella expresión ¿“Feliz como cerdo en el barro”?
¡Pues este es el caso!
El pecado no es y nunca será una fuente de felicidad. ¡No te dejes engañar! Todos sabemos que, en el momento del placer, la sensación es linda, pero cuando pasa nos sumergimos en la soledad y en la tristeza una vez más. En este momento, tenemos dos opciones: continuar engañando y sumergido, desgraciadamente en el pecado o ver que esa alegría es falsa e ir en búsqueda de la verdadera felicidad.
Desgraciadamente, la mayoría de las personas elige la primera opción, es decir, continuar engañada. Por eso, el mundo esta sumergido en una larga historia de infelicidad e ilusión. Las familias se están deshaciendo por la falta de amor, los jóvenes entregándose a una sexualidad desenfrenada y a los vicios que los llevan verdaderamente fuera de su esencia y fecundidad.
Es urgente que nos despertemos para la realidad. Existe en nosotros una fuerza inmensa para luchar, una sed de ir en búsqueda de los sueños. Debemos dejar de lado las mentiras e ilusiones y luchar por nuestros anhelos: ¡amar, ser feliz, soñar, bailar, ser libre!
Dios es la fuerza y la fuente de la libertad que muchos buscan. No dejes que el mundo cambie los papeles y te haga pensar que el Señor quiere prohibirte todo; al contrario, Él quiere enseñarte a vivir todo de una manera distinta, con opciones, miradas y palabras diferentes pero jamás en la ilusión o en la fantasía.
Un joven que camina con Dios también se divierte, también tiene muchos amigos, se arregla, se cuida, también sonríe, canta y baila. La gran diferencia es que él sabe hasta donde quiere ir y sabe bien que no necesita de vicios y tampoco de personas para eso. El joven sabe esperar por las personas que van caminar con él y ser feliz con Dios; a esa persona va entregar su corazón y vivir el amor en santidad.
Dejar de lado las ilusiones y los vicios, buscar, en el camino del Señor, la fuerza y la libertad es la opción mas correcta para la verdadera felicidad.
“¡Dios es todo! Quien vive esta verdad tiene razón suficiente para tener siempre un corazón en fiesta” (San Francisco de Asís).
Traducido por: Thais Rufino
Destrave – Alan Ribeiro Fernandes