sábado, 19 de noviembre de 2022

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 20,27-40


Evangelio según San Lucas 20,27-40
Se acercaron a Jesús algunos saduceos, que niegan la resurrección,

y le dijeron: "Maestro, Moisés nos ha ordenado: Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda.

Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos.

El segundo

se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia.

Finalmente, también murió la mujer.

Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?".

Jesús les respondió: "En este mundo los hombres y las mujeres se casan,

pero los que sean juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección, no se casarán.

Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.

Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.

Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él".

Tomando la palabra, algunos escribas le dijeron: "Maestro, has hablado bien".

Y ya no se atrevían a preguntarle nada.


RESONAR DE LA PALABRA

¿Dónde está la voz de la mujer?

En el caso hipotético (que no era hipotético en absoluto, dada la práctica de entonces) que los fariseos llevaron ante Jesús para debatir la cuestión de la resurrección, falta un elemento: ¿Dónde está la voz de la mujer en la historia? Mientras que la ley ordenaba que la mujer se casara con los hermanos del marido muerto uno tras otro, no encontramos ninguna disposición que permita escuchar la voz de la mujer, cómo se sentía ante las sucesivas muertes de sus maridos y si deseaba continuar con la práctica. Es como si ella fuera una entidad muerta ya sin resurrección a la vista. Es necesario aplicar lo que Jesús dice hoy -que Dios es el Dios de los vivos- tanto a la vida después de la muerte como a la vida antes de la muerte, para insuflar vida a los silenciados por la sociedad.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

viernes, 18 de noviembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

Que el templo interior sea tan bello como el de piedras

Cuando tres están reunidos en tu nombre (Mt 18,20) forman ya una iglesia. Guarda a los millares aquí congregados: sus corazones ya habían preparado un santuario antes que nuestras manos construyeran éste para gloria de tu nombre. Que el templo interior sea tan bello como el de piedras. Dígnate habitar tanto en el uno como en el otro; tanto nuestros corazones como sus piedras está marcados con tu nombre.
La omnipotencia de Dios se hubiera podido levantar cómodamente, no más que tal como él con un gesto, ha dado existencia al universo. Pero Dios ha construido al hombre a fin de que el hombre construyera unas mansiones para él. ¡Bendita sea su clemencia que tanto nos ha amado! Él es infinito; nosotros somos limitados. Él ha construido para nosotros el mundo; nosotros le construimos una casa. Es admirable que el hombre pueda construir una morada al Todopoderoso presente en todo, a quien nada se le puede escapar.
Habita en medio de nosotros con ternura; nos atrae con vínculos de amor; se queda entre nosotros y nos llama para que escojamos el camino del cielo para habitar con él. Él dejó su morada y se escogió la Iglesia para que abandonemos nuestra morada y escojamos el paraíso. Dios habita entre los hombres para que los hombres encuentren a Dios.



Liturgia siríaca
Oración de Balaï (?-460), obispo, para la dedicación de una iglesia

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 19,45-48


Evangelio según San Lucas 19,45-48
Jesús al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores,

diciéndoles: "Está escrito: Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones".

Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo.

Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.


RESONAR DE LA PALABRA

Colgando y alimentándose de la Palabra

Jesús habló, y la gente "se aferró a sus palabras", dice Lucas. A Juan, en sus visiones, se le pidió que tomara y comiera el libro, la "palabra". Y, esto es lo que debemos hacer también nosotros: aferrarnos a la palabra, a tiempo y fuera de tiempo; y alimentarnos de ella como el pan de cada día, día tras día. Dei Verbum, la constitución dogmática sobre la revelación divina del Concilio Vaticano II, termina con un sueño y una oración similares:

"A través de la lectura y el estudio de los libros sagrados 'la palabra de Dios puede difundirse rápidamente y ser glorificada' y el tesoro de la revelación, confiado a la Iglesia, puede llenar cada vez más el corazón de los hombres. Así como la vida de la Iglesia se fortalece mediante la celebración más frecuente del misterio eucarístico, de manera similar podemos esperar un nuevo estímulo para la vida del Espíritu a partir de una creciente reverencia por la palabra de Dios, que 'dura para siempre'."

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

jueves, 17 de noviembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA



«Desdichadamente, ésto está escondido a tus ojos »

Es del todo evidente que ninguna ciudad de aquí abajo constituye el término de nuestro peregrinar en el tiempo. Dicho término está escondido en el más allá, en el corazón del misterio de Dios que todavía es invisible para nosotros; porque nuestro caminar es todavía en fe, no en la clara visión, y no se nos ha manifestado todavía lo que seremos. La nueva Jerusalén, de la cual somos ya ciudadanos e hijos, desciende de arriba, de junto a Dios. Todavía no hemos podido contemplar el esplendor de esta única ciudad definitiva, más que como en un espejo, de manera confusa, manteniendo firme la palabra de los profetas. Pero ya desde ahora somos ciudadanos de ella, o estamos invitados a serlo; todo el peregrinar espiritual recibe su sentido interior de este último destino.

Esta es la Jerusalén que han celebrado lo salmistas. El mismo Jesús, y María, su madre, en esta tierra, han cantado los cánticos de Sión al subir a Jerusalén: “Belleza perfecta, alegría de toda la tierra”. Pero desde ahora la Jerusalén de arriba recibe todo su atractivo sólo de Cristo, es hacia él que hacemos un camino interior.





San Pablo VI
papa 1963-1978
Exhortación apostólica sobre la alegría cristiana « Gaudete in Domino »

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 19,41-44


Evangelio según San Lucas 19,41-44
Cuando estuvo cerca y vio la ciudad, se puso a llorar por ella,

diciendo: "¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos.

Vendrán días desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas, te sitiarán y te atacarán por todas partes.

Te arrasarán junto con tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios".


RESONAR DE LA PALABRA

De las lágrimas a la esperanza

Las lecturas de hoy están llenas de lágrimas. Juan llora al darse cuenta de que ningún ser humano es digno de abrir los rollos y romper los sellos. Tras su entrada triunfal en la ciudad de Jerusalén, Jesús se detiene un momento y llora por el destino de la ciudad, provocado por su incapacidad de discernir los caminos de Dios. Cuando uno mira alrededor del mundo y ve las muchas atrocidades humanas que ocurren, sólo puede derramar lágrimas por la dureza de corazón de la humanidad. Uno se pregunta si es posible una transformación. Sin embargo, los que tienen fe nunca pueden perder la esperanza. Como Juan comprendió pronto, había, en efecto, alguien digno de abrir el Libro: El Cordero que fue sacrificado, pero que está vivo y en pie. Jesús, habiendo derramado lágrimas, pronto abriría las puertas de la salvación no sólo para Jerusalén, sino para todo el mundo: para cualquier persona dispuesta a creer en él. Esta es la esperanza que debe mantenernos en pie incluso cuando luchamos contra la oscuridad.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

miércoles, 16 de noviembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

«Háganlas producir»

El ambiente natural es un don de Dios para todos, y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con los pobres, las generaciones futuras y toda la humanidad. […] El creyente reconoce en la naturaleza el maravilloso resultado de la intervención creadora de Dios, que el hombre puede utilizar responsablemente para satisfacer sus legítimas necesidades —materiales e inmateriales— respetando el equilibrio inherente a la creación misma. Si se desvanece esta visión, se acaba por considerar la naturaleza como un tabú intocable o, al contrario, por abusar de ella. Ambas posturas no son conformes con la visión cristiana de la naturaleza, fruto de la creación de Dios.

La naturaleza es expresión de un proyecto de amor y de verdad. Ella nos precede y nos ha sido dada por Dios como ámbito de vida. Nos habla del Creador (cf. Rm 1,20) y de su amor a la humanidad. Está destinada a encontrar la «plenitud» en Cristo al final de los tiempos (cf. Ef 1,9-10;Col 1,19-20). También ella, por tanto, es una «vocación». La naturaleza está a nuestra disposición no como un «montón de desechos esparcidos al azar», sino como un don del Creador que ha diseñado sus estructuras intrínsecas para que el hombre descubra las orientaciones que se deben seguir para «guardarla y cultivarla» (cf. Gn 2,15). […]

Es lícito que el hombre gobierne responsablemente la naturaleza para custodiarla, hacerla productiva y cultivarla también con métodos nuevos y tecnologías avanzadas, de modo que pueda acoger y alimentar dignamente a la población que la habita. En nuestra tierra hay lugar para todos: en ella toda la familia humana debe encontrar los recursos necesarios para vivir dignamente […]. Pero debemos considerar un deber muy grave el dejar la tierra a las nuevas generaciones en un estado en el que puedan habitarla dignamente y seguir cultivándola.


Benedicto XVI

papa 2005-2013
Encíclica “Caritas in veritate”, § 48.50 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana)

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 19,11-28


Evangelio según San Lucas 19,11-28
Jesús dijo una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y la gente pensaba que el Reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro.

El les dijo: "Un hombre de familia noble fue a un país lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida.

Llamó a diez de sus servidores y les entregó cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles: 'Háganlas producir hasta que yo vuelva'.

Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una embajada encargada de decir: 'No queremos que este sea nuestro rey'.

Al regresar, investido de la dignidad real, hizo llamar a los servidores a quienes había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno.

El primero se presentó y le dijo: 'Señor, tus cien monedas de plata han producido diez veces más'.

'Está bien, buen servidor, le respondió, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno de diez ciudades'.

Llegó el segundo y le dijo: 'Señor, tus cien monedas de plata han producido cinco veces más'.

A él también le dijo: 'Tú estarás al frente de cinco ciudades'.

Llegó el otro y le dijo: 'Señor, aquí tienes tus cien monedas de plata, que guardé envueltas en un pañuelo.

Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado'.

El le respondió: 'Yo te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sabías que soy un hombre exigente, que quiero percibir lo que no deposité y cosechar lo que no sembré,

¿por qué no entregaste mi dinero en préstamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con intereses'.

Y dijo a los que estaban allí: 'Quítenle las cien monedas y dénselas al que tiene diez veces más'.

'¡Pero, señor, le respondieron, ya tiene mil!'.

Les aseguro que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará aún lo que tiene.

En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia".

Después de haber dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén.


RESONAR DE LA PALABRA

Talentos desperdiciados

"¿Cuál es el lugar más rico de la tierra?", preguntó el Gurú. Los discípulos nombraron varias ciudades de la tierra. El Gurú descartó todas sus respuestas y dijo: "El lugar más rico de la tierra es el cementerio. Allí yacen enterrados muchos ricos talentos y posibilidades nunca realizadas". ¡Qué verdad! Dios envía a cada niño con maravillosos potenciales; pero ¡cuántos de ellos se realizan! Permanecen sin realizar debido a muchas razones, aunque no todas son culpa del individuo. No damos a nuestros hijos fe en los talentos que Dios les ha dado; los tachamos de inadecuados por su nacimiento, clase, sexo, raza, color, etc. A veces les imponemos nuestros sueños incumplidos, expulsando los suyos propios. Supongo que al final del día, seremos responsables no sólo de no realizar los talentos que se nos han dado, sino también de no ayudar a los que nos rodean a convertirse en quienes están destinados a ser.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

martes, 15 de noviembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

«Hoy ha llegado la salvación a esta casa»

Recibamos a Cristo en la Eucaristía, como lo hizo Zaqueo, el buen publicano...como deseaba ver a Cristo y como era bajo de estatura, se subió a un árbol, y el Señor al ver su devoción lo llamó, le dijo que bajara del árbol y que quería hospedarse en su casa, Zaqueo se apresuró y bajó, y con mucho gusto le recibió en su casa. Pero no sólo se contentó con recibirlo alegremente, fruto de un encuentro superficial..., lo demostró con sus obras virtuosas. Se comprometió a devolver enseguida a todos, sin esperar a mañana, lo que no era suyo, y a dar la mitad de sus bienes a los pobres y si había defraudado a alguno, restituirlo cuatro veces más.

Con la misma rápidez, espontaneidad, y alegría; la misma alegría espiritual, con la que le recibió este hombre en su casa, que nuestro Señor, nos conceda la gracia de recibir su Santísimo Cuerpo y Sangre, su Alma y su Divinidad todopoderosa tanto, en nuestro cuerpo, como en nuestra alma, y que el fruto de nuestras buenas obras, pueden dar testimonio de que lo recibimos dignamente, con una fe plena, y un propósito estable de vida buena, que se impone a aquellos que comulgan. Entonces Dios,... nos dirá, como le dijo a Zaqueo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa» (Lc 19,9)


Santo Tomás Moro (1478-1535)
hombre de estado inglés, mártir
Tratado para recibir el Cuerpo de nuestro Señor

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 19,1-10


Evangelio según San Lucas 19,1-10
Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad.

Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos.

El quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura.

Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí.

Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: "Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa".

Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría.

Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: "Se ha ido a alojar en casa de un pecador".

Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: "Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más".

Y Jesús le dijo: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham,

porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido".


RESONAR DE LA PALABRA


Apartarse de los demás

Zaqueo estaba ansioso por ver a Jesús, pero no podía hacerlo debido a la multitud. Así que tuvo que subirse a un árbol y vislumbrar a Jesús. El resto es historia. Formar parte de una multitud nos ayuda a sentirnos uno con los demás y a formar parte de una realidad mayor. Sin embargo, también puede impedirnos un encuentro personal. Las multitudes pueden ser manipuladoras y conducir al "pensamiento de grupo", impidiéndonos una verdadera visión de la realidad. Esto también puede aplicarse a las cuestiones de fe. Aunque es esencial y útil formar parte de un grupo, también es necesario tomarse un "tiempo libre" para dedicarlo a la oración, la reflexión y el encuentro personales. Hay que encontrar a Dios tanto en la comunidad como en la cámara sagrada del alma. ¿Qué tan difícil ha sido para ti retirarte del ajetreado mundo de tu vida y pasar algún tiempo -un día o una semana- a solas con el Solo?

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

lunes, 14 de noviembre de 2022

PERSEVERANCIA


«Jesús dice que nos centremos en lo que permanece, que evitemos dedicar nuestra vida a construir algo que luego se destruirá, como aquel templo, olvidándonos de construir lo que no se derrumba, de construir sobre su palabra, sobre el amor, sobre el bien. Ser perseverantes, ser severos y decididos para edificar aquello que no pasa. Esto es, entonces, la perseverancia: es construir el bien cada día ¿Soy constante, o vivo la fe, la justicia y la caridad según el momento, es decir, si me apetece, rezo, si me conviene, soy justo, servicial y atento, mientras que, si estoy insatisfecho, si nadie me lo agradece, dejo de hacerlo? En resumen, ¿mi oración y mi servicio dependen de las circunstancias o dependen de un corazón firme en el Señor?»   


Francisco

Ángelus

13-11-2022




COMPRENDIENDO LA PALABRA

«El ciego recuperó la vista y siguió a Jesús, glorificando a Dios»

Tengo un tesoro tan grande, querida hermana… Quisiera dar gritos de alegría y decirle a toda la creación…, alabad al Señor…, amad al Señor…, es tan bueno, es tan grande…, es Dios. […] El mundo no ve; es ciego y Dios necesita amor, mucho amor. Yo no puedo darle todo, soy pequeño, me vuelvo loco. Quisiera que el mundo le amase, pero el mundo es su enemigo.
Señor, qué suplicio tan grande; yo lo veo y no lo puedo remediar… Yo soy muy pequeño, insignificante, el amor que te tengo me abruma. Quisiera que mis hermanos, mis amigos, todos, te amasen mucho, […].
Qué pena da el ver a los hombres que, al ver pasar a la comitiva de Jesús y sus discípulos, permanecen insensibles… Qué alegría tendrían los apóstoles y los amigos de Jesús, cada vez que un alma veía claramente, se desprendía de todo y se unía a ellos y seguía al Nazareno, que lo único que pedía era un poco de amor.
¿Vamos nosotros a seguirle, querida hermana?... Él ve nuestra intención y nos mira, se sonríe y nos ayuda… Nada hay que temer. Iremos para ser los últimos de la comitiva que pasa por tierras de Judea, calladitos, pero alimentados con un amor enorme, inmenso a Jesús… Él no necesita ni palabras, ni ponernos a su alcance para que nos vea, ni grandes obras ni nada que llame la atención… Ser los últimos amigos de Jesús, pero los que más le quieren.



San Rafael Arnáiz Barón (1911-1938)
monje trapense español
Carta a su tía, 16/11/1935 (Obras completas - Editorial Monte Carmelo, p. 423-424, 426 - §355 y 358)

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 18,35-43


Evangelio según San Lucas 18,35-43
Cuando se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna.

Al oír que pasaba mucha gente, preguntó qué sucedía.

Le respondieron que pasaba Jesús de Nazaret.

El ciego se puso a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!".

Los que iban delante lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten compasión de mí!".

Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando lo tuvo a su lado, le preguntó:

"¿Qué quieres que haga por ti?". "Señor, que yo vea otra vez".

Y Jesús le dijo: "Recupera la vista, tu fe te ha salvado".

En el mismo momento, el ciego recuperó la vista y siguió a Jesús, glorificando a Dios. Al ver esto, todo el pueblo alababa a Dios.


RESONAR DE LA PALABRA

El fuego del primer amor

De dioses y hombres es una película francesa ganadora del Gran Premio que narra la historia real del asesinato de siete monjes trapenses franceses (ahora beatificados) en Argelia en 1996. En una escena encantadora, una chica del pueblo pregunta al hermano Luke si alguna vez estuvo enamorado. Luke responde: "Sí, varias veces... Y luego encontré otro amor aún más grande, y respondí a ese amor". Con una pequeña pausa añade: "Ya ha pasado un tiempo, más de sesenta años". Todos podemos relacionarnos con eso en nuestro amor a Dios. Piensa en el momento en que te enamoraste por primera vez de Dios. Para algunos, fue de repente; para otros, un despertar gradual del amor. Pero ahora, han pasado años, incluso décadas. ¿Cómo ha sido ese fuego? "Habéis perdido vuestro primer amor", así se queja el Señor contra la Iglesia de Éfeso. ¿Y nosotros? ¿Se ha apagado el fuego en las luchas cotidianas y el aburrimiento de nuestra vida? ¿Qué podemos hacer para recuperar ese primer amor?

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

domingo, 13 de noviembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

Tendréis ocasión de dar testimonio

Incansablemente doy gracias a mi Dios, que me conservó fiel el día de la tentación, de modo que hoy con confianza le ofrezco en sacrificio, como hostia viviente, mi alma a Cristo mi Señor, quien me protegió de todas mis angustias. Por eso puedo decir: ¿Quién soy yo, Señor ?... ¿De dónde a mí esta sabiduría, que no estaba en mí, que ni el número de los días sabía, ni conocía a Dios? ¿De dónde me vino luego este don tan grande y tan salvador de conocer a Dios y amarlo, hasta dejar mi patria y a mis parientes… de modo que vine a los gentiles irlandeses a predicar el Evangelio y a sufrir los insultos de los incrédulos… y a sufrir muchas persecuciones hasta las cadenas y a dar mi libertad para utilidad de otros?

y, si llego a ser digno, estoy pronto incluso a dar mi vida, sin vacilación y con agrado, por su nombre; y deseo dedicársela hasta la muerte, si Dios me lo concede.

Y estoy muy en deuda con Dios, que me dio una gracia tan grande; a saber, que por mí, muchos pueblos renacieran en Dios y luego fueran confirmados; me concedió también que pudiera ordenar por todas partes, ministros para este pueblo que ha recibido recientemente la fe, este pueblo que el Señor adquirió de los extremos de la tierra como antes había prometido por sus profetas: “Vendrán a ti pueblos de los extremos de la tierra…;y de nuevo: te puse como luz entre los pueblos, para que seas salvación hasta el confín de la tierra”.


San Patricio (c. 385-c. 461)
monje misionero, obispo
Confesión, 34-38 ; SC 249

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 21,5-19


Evangelio según San Lucas 21,5-19
Como algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo:

"De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido".

Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?".

Jesús respondió: "Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: 'Soy yo', y también: 'El tiempo está cerca'. No los sigan.

Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin".

Después les dijo: "Se levantará nación contra nación y reino contra reino.

Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo."

Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre,

y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí.

Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa,

porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir.

Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán.

Serán odiados por todos a causa de mi Nombre.

Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza.

Gracias a la constancia salvarán sus vidas.»


RESONAR DE LA PALABRA


ESPERANDO EL ÚLTIMO DÍA

Nos encontramos en el penúltimo domingo del año litúrgico, y los textos bíblicos nos hablan del “final de la historia”, del final de los tiempos, de juicio, de cosecha, de fuegos y hornos, de separar, de castigo y premio...
En tiempos no muy lejanos estos temas estaban muy presentes en las predicaciones, y se utilizaban relatos como los de hoy para amenazar, meter miedo y lanzar condenas contra esto y lo de más allá. Tal vez hoy nos hemos ido al otro extremo, y este tema se silencia, se evita. Entre las creencias de muchos cristianos han dejado de estar presentes palabras como Juicio Final, condena, salvación, infierno y hasta la resurrección de los muertos, que en algunos casos ha sido substituida por cosas tan exóticas y ajenas a nuestra fe como la reencarnación, la transmigración de las almas, la liberación del espíritu/karma o la “fusión con la energía natural”... Y no faltan algunos grupos -sectas-, abordando a la gente, por lo general poco formada en cuestiones bíblicas y de fe, con “el fin del mundo”, que está ahí, a la vuelta de la esquina del año "X", y ven por todas partes signos de ese final amenazador y terrible...

Las lecturas de este domingo nos ofrecen algunas claves para situar este tema en su justo lugar.

• En primer lugar la del profeta Malaquías. Los israelitas de su tiempo se cuestionaban qué sentido tenían sus buenas acciones, de qué valía cumplir los mandamientos de Dios... cuando se daban cuenta de que a los malvados les iba muy bien en este mundo, y a los justos, a los buenos les rodeaban los sufrimientos y las dificultades, y con frecuencia el fracaso más absoluto. Pregunta que es lógico formularse también hoy, pues el mal está muy presente en nuestro mundo, a pesar del esfuerzo a menudo inútil de «los buenos».

 El profeta empieza asegurando que Dios es fiel y nunca abandona al que le teme y sirve... y anuncia que habrá un día, el Día de Yahveh, el día del Juicio, para colocar a cada uno en su sitio, de hacer el balance de la vida de cada cual, y hacer justicia a quienes han sido objeto de injusticias... Afirmar que Dios hará justicia no implica rechazar la afirmación de que “Dios es bueno”, que perdona siempre, y que quiere salvar a todos... Porque no podemos olvidar que el hombre ha sido creado con libertad, y en ella queda incluida la posibilidad de la autodestrucción, de la opción por el mal, de la traición a los hermanos, etc... ante lo cual a Dios no le queda otro remedio que asumirlo y sufrir sus consecuencias, porque al crearnos decidió respetar absolutamente nuestra libertad y responsabilidad personal.
En un mundo agrícola como el de aquel tiempo, fue lógico echar mano de imágenes del campo para explicar este hecho: la recolección, donde se aparta el grano de la paja, para quemar ésta y guardar aquélla. Tal vez hoy se habría hablado de arrojar a los contenedores para ser “reciclados”... La imagen es sólo una imagen, un símbolo.
Pero anuncio del Juicio no se vivía con temor por parte del pueblo fiel: no era una amenaza para ellos, sino un acontecimiento que les llenaba de esperanza y de fuerza para su vivir de aquí. Ellos serían rodeados de luz, les envolvería la paz, disfrutarían del Banquete del Reino, verían a Dios cara a cara, etc: «a vosotros, los que teméis mi nombre, os iluminará un sol de justicia y hallaréis salud a su sombra» (primera lectura).

• En tiempos de Jesús muchos daban por hecho que la llegada de ese Día anunciado por los profetas era inminente, y estaban a la espera de una intervención espectacular de Dios, que algunos aprovechaban para sus predicaciones amenazadoras y sus intereses personales (económicos y de todo tipo: como también hoy). Y Jesús aclara unas cuantas cosas que nos valen para todos los tiempos:

- Que vendrán muchos “en nombre de Dios”, o dándoselas de tener las «claves mágicas y secretas» de lo que los demás -normalmente ellos ya están a salvo- tenemos que hacer ante la difícil situación y la catástrofe que se avecina. Pueden ser economistas, organismo internacionales, políticos, incluso líderes religiosos... Pues no les deis ciegamente vuestro consentimiento, no os conforméis con la realidad, no agachéis la cabeza pensando que no hay nada que hacer, o que sólo cabe hacer lo que nos digan ellos...
- Cuando veáis (y las vemos hoy) guerras y revoluciones, terremotos, epidemias y hambre, espantos y grandes signos en el cielo... Cuando veáis que los mercados se tambalean, que el paro se dispara, que el número de personas en riesgo de exclusión crece, que faltan recursos naturales y económicos... ¡no tengáis pánico! Eso son cosas propias de nuestro mundo. Todos los sistemas e instituciones, y todas las seguridades, y todos los mecanismos económicos... son pasajeros, se terminan tarde o temprano, a veces con gran estrépito. La historia está plagada de ejemplos. Pero entonces: "Será la ocasión de que deis testimonio"...
- Y reorientando la preocupación de sus oyente en otra dirección, les avisa: A vosotros, a mis discípulos, a los que os toméis en serio mi mensaje, "os echarán mano, os perseguirán, os entregarán a los tribunales y a la cárcel y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por ser de los míos". Y os traicionarán incluso vuestros propios familiares, y matarán a algunos de vosotros, y os odiarán por mi nombre...

 Esto último sí que nos tiene que preocupar, pues nos afecta directamente. Es señal de que estamos en el buen camino. Jesús no puso paños calientes a su mensaje, ni disimuló su radicalidad. Y por eso afirma: ser de los míos os tiene que suponer dificultades. Y en esos casos nos toca ser testigos, demostrar en dónde tenemos puesta nuestra confianza, por qué valores y estilo de vida hemos optado... Jesús, con su anuncio del Evangelio fue dando claves para poder alumbrar un nuevo mundo:

- Hacer que las personas sean más importantes que las cosas
- Cuidar de la naturaleza como un don de Dios, contando con las próximas generaciones, y no sólo con nuestras necesidades egoístas. No seamos depredadores ni destructores de la misma.
- Aprender a vivir con menos... para que al menos podamos (todos) vivir. ¡Cuánto derroche de recursos!
- Que no falte la solidaridad entre todos los hombres, no sólo con los cercanos o los nuestros
- Poner las bases de la justicia, la verdad y la paz en las relaciones personales y sociales
- No «divinizar» ni absolutizar nada ni a nadie y exigir siempre responsabilidades a nuestros líderes políticos, económicos y religiosos
- No dejarnos vencer por la desesperanza y el catastrofismo. Y ser «perseverantes» y testigos en lo importante, en lo necesario, en lo innegociable
- Buscar lo que nos acerca, lo que nos hermana, lo que nos une y no lo que nos enfrenta

• Y aquí llega San Pablo con la segunda lectura : “Me he enterado de que algunos viven desordenadamente, sin trabajar, antes bien metiéndose en todo”. Es decir: cuando vemos a nuestro lado hambres y guerras, gente que vive sola, niños sin familias, jóvenes atrapados por las drogas, manipulaciones, bulos y vulgaridad, cuando percibimos que tantos hombres hoy no conocen ni experimentan a Dios, cuando el consumo/individualismo/comodidad se han convertido en los nuevos ejes de nuestras sociedades occidentales, cuando falta poner tanto corazón y comprensión a nuestro lado, ¿tú qué haces? ¿Te has visto ya en dificultades por ser de los de Jesús? ¿Te has tomado en serio las Bienaventuranzas y el resto del Evangelio? ¿Te has encontrado problemas con los de tu propia familia por ir contracorriente? ¿Se te han presentado dificultades en tu trabajo por hacer las cosas “como Dios manda”? ¿O tal vez eres de los que andan “muy ocupados” en no hacer nada? ¿Nada? Nada que merezca la pena, nada que cuente en el Banco Interplanetario Celestial donde estamos llamados a tener «un tesoro» en palabras del mismo Jesús? Así salvaremos nuestras almas/vidas.

Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

sábado, 12 de noviembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

Orar siempre sin desfallecer

Bienaventurado el hombre que conoce su propia debilidad, porque este conocimiento es en él, el fundamento, la raíz y el principio de toda bondad...

Cuando un hombre se ve privado de la ayuda divina, ora con frecuencia. Y cuanto más ora, más humilde se hace su corazón... cuando ha comprendido todo esto, guarda la oración en su alma, como un tesoro. Y es tan grande su alegría, que hace de su oración una acción de gracias... Llevado también por este conocimiento y admirable gracia de Dios, eleva la voz, alaba, glorifica a Dios, y le manifiesta su gratitud.

El que ha llegado de verdad, y no imaginariamente, a tener estos signos y conocer tal experiencia, sabe lo que digo, y que nada puede ir en contra. Por tanto, cese ahora de desear cosas vanas. Que persevere en Dios por la continua oración, con el temor de verse privado de la abundancia de auxilio divino.

Todos estos bienes se dan al hombre cuando conoce su debilidad. Por su gran deseo del socorro de Dios, se acerca a Dios permaneciendo en la oración. Y tanto se acerca a Dios por su resolución, que Dios le concede sus dones, y no le quita su gracia, por su gran humildad. Por lo tanto, un hombre es como la viuda, que no cesa de importunar al juez, para que le haga justicia contra su adversario. Dios que es compasivo, retrasa las gracias, ya que esta reserva lleva al hombre a acercarse y a permanecer cerca de Él, de donde mana tanto bien, para que necesite de él.



Isaac el Sirio (siglo VII)
monje cercano a Mossoul
Discursos ascéticos, 1ª serie, §21

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 18,1-8


Evangelio según San Lucas 18,1-8
Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:

"En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres;

y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: 'Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario'.

Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: 'Yo no temo a Dios ni me importan los hombres,

pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme'".

Y el Señor dijo: "Oigan lo que dijo este juez injusto.

Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar?

Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?".


RESONAR DE LA PALABRA

Sobre la oración

La oración es tan esencial como el aliento para el alma. Al reflexionar sobre el camino espiritual, la mística del siglo XIII Santa Ángela de Foligno subraya la necesidad de la oración sostenida:

"Nadie puede salvarse sin la luz divina. La luz divina nos hace comenzar y progresar, y nos lleva a la cumbre de la perfección. Por lo tanto, si quieres comenzar y recibir esta luz divina, reza. Si has comenzado a progresar, reza. Y si has llegado a la cima de la perfección, y quieres ser superiluminado para permanecer en ese estado, reza. Si quieres fe, reza. Si quieres esperanza, reza. Si quieres caridad, reza. Si quieres pobreza, reza. Si quieres obediencia, reza. Si quieres castidad, reza. Si quieres humildad, reza. Si quieres mansedumbre, reza. Si quieres fortaleza, reza. Si quieres cualquier virtud, reza".

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

viernes, 11 de noviembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“Comían, bebían, compraban y vendían...”

El Señor hizo a sus discípulos muchas advertencias y recomendaciones para que su espíritu se liberara como del polvo todo lo que es terreno en la naturaleza y se elevara al deseo de las realidades sobrenaturales. Según una de estas advertencias, los que se vuelven hacia la vida de arriba tienen que ser más fuertes que el sueño y estar constantemente en vela...Hablo de aquel sopor suscitado en aquellos que se hunden en la mentira de la vida por los sueños ilusorios, como los honores, las riquezas, el poder, el fasto, la fascinación de los placeres, la ambición, la sed de disfrute, la vanidad de todo lo que la imaginación puede presentar a los hombres superficiales para correr locamente tras ello. Todas estas cosas se desvanecen con el tiempo efímero; son de la naturaleza del aparentar; apenas existen, desaparecen como las olas del mar...

Por esto, nuestro espíritu se desembaraza de estas representaciones e ilusiones gracias al Verbo que nos invita a sacudir de los ojos de nuestras almas este sopor profundo para no apartarnos de las realidades auténticas, apegándonos a lo que no tiene consistencia. Por esto nos propone la vigilancia, diciendo: “Tened ceñida la cintura, y las lámparas encendidas.” (Lc 12,35) Porque la luz que ilumina nuestros ojos, aparta el sueño y la cintura ceñida impide al cuerpo caer en el sopor... El que tiene ceñida la cintura por la temperancia vive en la luz de una conciencia pura. La confianza filial ilumina su vida como una lámpara... Si vivimos de este modo entraremos en una vida semejante a la de los ángeles.



San Gregorio de Nisa (c. 335-395)
monje, obispo
Homilía sobre le Cantar de los Cantares

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 17,26-37


Evangelio según San Lucas 17,26-37
Jesús dijo a sus discípulos:

"En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempos de Noé.

La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, que los hizo morir a todos.

Sucederá como en tiempos de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía.

Pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos.

Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre.

En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, no baje a buscarlas. Igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás.

Acuérdense de la mujer de Lot.

El que trate de salvar su vida, la perderá; y el que la pierda, la conservará.

Les aseguro que en esa noche, de dos hombres que estén comiendo juntos, uno será llevado y el otro dejado;

de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada".

Entonces le preguntaron: «¿Dónde sucederá esto, Señor?»

Jesús les respondió: "Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres".


RESONAR DE LA PALABRA

Preparación

"Estar preparados" es un tema que se repite en la liturgia de la palabra, cuando nos acercamos al final del año litúrgico. Jesús habla de lo repentino de la venida del Hijo del Hombre, ya sea colectivamente para un grupo o individualmente. La mejor manera de estar preparados es asegurarnos de que caminamos, a diario, según los mandamientos de Dios, como nos dice hoy Juan. ¿Cuál es el mandamiento? Que caminemos en el amor. Pero entonces, ¿qué es el amor? Hay tantas formas de amor que nos confunden. El amor en el que debemos crecer es el amor del que hablan las Escrituras: el amor a Dios y a nuestros hermanos; un amor que resulta cuando somos capaces de morir a nosotros mismos y hacer de la vida de los demás una prioridad; un amor hecho visible en Jesucristo.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

jueves, 10 de noviembre de 2022

DIALOGO FRATERNO

 

«La primera visita de un Papa a Baréin ha representado un nuevo paso en el camino entre creyentes cristianos y musulmanes: no para confundirnos o aguar la fe, no: el diálogo no desvirtúa; sino para construir alianzas fraternas en el nombre del padre Abraham, que fue peregrino en la tierra bajo la mirada misericordiosa del único Dios del Cielo, Dios de la paz. Por esto el lema del viaje era: “Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”. ¿Y por qué digo que el diálogo no desvirtúa? Porque para dialogar es necesario tener identidad propia, se debe partir de la propia identidad»


Francisco

Audiencia General

09-11-2022 




COMPRENDIENDO LA PALABRA

“En medio de vosotros y dentro de vosotros”

“El Reino de Dios está en medio de vosotros” (Lc 17,21), dice el Señor. ¡Conviértete de todo corazón a Dios, olvida el mundo y tu alma encontrará el reposo! ¡Aprende, ante todo, a recogerte en tu interior y verás que el reino de Dios viene a ti! Porque el reino de Dios es “paz y gozo en el Espíritu Santo.” (Rm 14,17)

Esta alegría no se da a los hombres sin fe. Cristo viene a ti y te hará experimentar su consuelo si le has preparado dentro de ti una morada digna de él. “Ya entra la princesa, bellísima...” (Sal 44,14) Le gusta habitar en el interior. Al hombre interior, Dios le concede frecuentes visitas, conversaciones y consuelos, una gran paz y una familiaridad que confunde. Ea, pues, ¡prepárate para que se digne habitar en tu interior! Porque “el que me ama, se mantendrá fiel a mis palabras. Mi Padre lo amará, y mi Padre y yo vendremos a él y haremos morada en él.” (Jn 14,23)


Imitación de Cristo
tratado espiritual del siglo XV
II, capítulo 1, 1-2

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 17,20-25


Evangelio según San Lucas 17,20-25
Los fariseos le preguntaron cuándo llegará el Reino de Dios. El les respondió: "El Reino de Dios no viene ostensiblemente,

y no se podrá decir: 'Está aquí' o 'Está allí'. Porque el Reino de Dios está entre ustedes".

Jesús dijo después a sus discípulos: "Vendrá el tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán.

Les dirán: 'Está aquí' o 'Está allí', pero no corran a buscarlo.

Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre cuando llegue su Día.

Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación."


RESONAR DE LA PALABRA

Respirar y empujar

El 31 de diciembre de 2016, en un encuentro interreligioso en Estados Unidos, Valerie Kaur, activista social, pronunció un poderoso discurso. Reflexionando sobre los tiempos difíciles que atravesaba Estados Unidos entonces, dijo: "La madre que hay en mí se pregunta: '¿Y si? ¿Y si esta oscuridad no es la oscuridad de la tumba, sino la oscuridad del útero? ¿Y si no somos un país muerto, sino un país que espera nacer? ¿Y si nuestra historia es la de un largo parto? ¿Y qué te dice la comadrona cuando estás de parto? 'Respirar y empujar'".

La oscuridad sobre el mundo no ha hecho más que empeorar desde entonces. Entonces, ¿qué debemos hacer? Debemos seguir respirando y empujando, para que nazca el bebé que está dentro de nosotros, el Reino. Si no respiramos, morimos; si no empujamos, el Reino muere dentro de nosotros.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

miércoles, 9 de noviembre de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“El templo de Dios es santo, y ese templo sois vosotros.” (1Cor 3,17)

Muchas veces hemos oído decir que Moisés, después de haber sacado a Israel de Egipto, construyó en el desierto un tabernáculo, una tienda del santuario, gracias a los dones de los hijos de Jacob... Démonos cuenta de que el apóstol Pablo dice que todo esto fue un símbolo. (cf 1Cor 3,17)... Vosotros, hermanos, sois ahora el templo, el tabernáculo de Dios, como lo explica el apóstol: “El templo de Dios sois vosotros.” Templo donde Dios reinará eternamente, sois su tienda porque él os acompaña en el camino. Tiene sed de vosotros, tiene hambre de vosotros (Mt 25,35) Esta tienda, hermanos, sois vosotros mismos en el desierto de esta vida, hasta que lleguéis a la tierra prometida. Entonces tendrá lugar la verdadera dedicación, entonces será edificada la auténtica Jerusalén, no ya bajo la forma de una tienda sino de una ciudad.

Pero ahora, si somos verdaderos hijos de Israel según el Espíritu, si hemos salido de Egipto en espíritu, ofrezcamos nuestros bienes para la construcción del tabernáculo: “A cada cual se le concede la manifestación del Espíritu para el bien de todos...” (cf 1Cor 12,4ss). Que todo sea común para todos. Que nadie considere como bien propio el carisma que haya recibido de Dios. Que nadie tenga envidia de un carisma otorgado a otro hermano, sino que esté convencido de que el suyo sirve para bien de todos y no dude que el bien de su hermano es también su propio bien. Dios actúa de manera que cada uno necesite del otro. Lo que uno no tiene, lo puede encontrar en el hermano... “así nosotros siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, pero cada cual existe en relación con los otros miembros” (Rm 12,5).       



San Elredo de Rieval (1110-1167)
monje cisterciense
Sermón 8, para la fiesta de San Benito

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 2,13-22


Evangelio según San Juan 2,13-22
Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén

y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas.

Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas

y dijo a los vendedores de palomas: "Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio".

Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumirá.

Entonces los judíos le preguntaron: "¿Qué signo nos das para obrar así?".

Jesús les respondió: "Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar".

Los judíos le dijeron: "Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?".

Pero él se refería al templo de su cuerpo.

Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.


RESONAR DE LA PALABRA

Nosotros, el Templo

Jesús de Montreal es una película de 1989 en la que los actores que representan una obra de la Pasión en una iglesia empiezan a parecerse en su vida real a los personajes que interpretan. En una escena, Daniel (que interpreta a Jesús) acompaña a su amiga Mireille (María Magdalena en la obra) a una audición para un anuncio de televisión. El director de casting le pide a Mireille que se quite la ropa. Daniel monta en cólera, vuelca las luces y las cámaras, hace un látigo con una cuerda y echa a todo el mundo: un paralelismo evidente con Jesús limpiando el templo. El templo era el centro de la fe para los judíos, ya que Dios habitaba en él. Jesús monta en cólera al ver que la casa de su Padre se ha convertido en un mercado. Continúa refiriéndose a su propio cuerpo como el Templo, donde habita su Padre.

Pablo nos recuerda que nosotros también somos el templo de Dios, ya que el Espíritu de Dios habita en nosotros. ¡Qué grande sería la furia de Jesús si nos encontrara profanando los templos humanos, la morada de su Padre!

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA