lunes, 11 de julio de 2022

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 10,34-42.11,1


Evangelio según San Mateo 10,34-42.11,1
Jesús dijo a sus apóstoles:

"No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada.

Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra;

y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.

El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.

El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.

El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió.

El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo.

Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa".

Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.


RESONAR DE LA PALABRA

Conflictos necesarios

Pedro Casaldàliga (1928-2020), último obispo de la prelatura territorial amazónica de São Félix do Araguaia, en el estado de Mato Grosso, en Brasil, creció en Cataluña, en España, durante los años de la revolución y la persecución religiosa de la década de 1930. Supo lo que significaba ser una Iglesia perseguida. Más tarde, como obispo que luchaba contra la mafia de la tierra y el gobierno militar para proteger los derechos de los indígenas, observó: "Comprendí mejor hasta qué punto el conflicto debe ser una parte esencial de la Iglesia y de la vida de Jesucristo". Una opción no negociable e incondicional por Cristo invitará a la persecución; a veces incluso desde el círculo más íntimo de familiares y amigos. A veces incluso desde dentro de ciertos sectores de la Iglesia. Pero cualquier compromiso para ganar al mundo tendrá como resultado la pérdida de Cristo. No hay peros en el seguimiento de Cristo. Debe ser Cristo, hasta el final.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

QUE YO VEA

 

«Esta es la oración que os sugiero hoy: ‘Señor, que yo vea, que yo tenga compasión, como Tú me ves y tienes compasión de mí’. Que tengamos compasión de quienes encontramos en nuestro recorrido para hacer lo que podamos, para echar una mano. Si tú das limosna sin tocar la realidad, sin mirar a los ojos de la persona necesitada, esa limosna es para ti, no para ella. Piensa en esto: ‘¿Yo toco las miserias, también esas miserias que ayudo? ¿Miro a los ojos a las personas que sufren, a las personas a las que ayudo?’»


Francisco

Ángelus 

10-07-2022 




domingo, 10 de julio de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA


«Bajó del cielo» (Credo)

«Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó». Cristo... no dijo «alguien bajaba» sino «un hombre bajaba», porque el pasaje se refiere a toda la humanidad. Ésta, después de la falta de Adán, abandonó la mansión elevada, pacífica, sin sufrimiento y maravillosa del paraíso, al que, con todo derecho, se le da el nombre de Jerusalén –nombre que significa «la Paz de Dios»- y bajó a Jericó, país con altos y bajos y con un calor asfixiante. Jericó es la vida febril de este mundo, y que nos separa de Dios... Una vez que la humanidad se desvió del buen camino de esta vida..., la tropa de demonios salvajes la atacó como una banda de malhechores. La despojaron de los vestidos de la perfección, sin dejarle ninguna señal de la fuerza del alma, ni de la pureza, ni de la justicia, ni de la prudencia, ni nada de nada de lo que es propio de la imagen divina (Gn 1,26), sino que los diversos pecados la maltrataron con repetidos golpes, abatiéndola en fin, y dejándola medio muerta...

La Ley dada por Moisés ya pasó..., faltada de fuerza no llevó a la humanidad a una completa sanación, no levantó a la que yacía... Porque la Ley ofrecía unos sacrificios y unas ofrendas «que no pueden nunca hacer perfectos a los que se acercan a ofrecerlas» porque «es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados» (Hb 1,1.4)...

Y al fin pasó un Samaritano. Cristo se da expresamente a sí mismo el nombre de Samaritano. Porque... es él mismo el que ha venido dando cumplimiento al designio de la Ley y haciendo ver, a través de sus obras, «quién es el prójimo» y en qué consiste eso de «amar a los otros como a sí mismo».


San Severo de Antioquia (c. 465-538)
obispo
Homilía 89

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 10,25-37


Evangelio según San Lucas 10,25-37
Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?".

Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?".

El le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo".

"Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida".

Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?".

Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto.

Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo.

También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino.

Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió.

Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo.

Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: 'Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver'.

¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?".

"El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera".


RESONAR DE LA PALABRA


MIRAR, ACERCARSE Y CARGAR

La mirada compasiva

Jesús nos presenta en la parábola tres miradas diferentes en cada uno de los tres personajes que pasan por el camino. Dos de ellos parecen tener algún problema de visión, porque ambos «dan un rodeo». Ven y dan un rodeo. Están al tanto de lo que ocurre, y dan un rodeo. Tienen una mirada «calculadora», han visto por dónde no tienen que ir, y los dos «pasan de largo».

¿Y qué han visto aquellos dos para decidirse a dar el rodeo? Han visto que aquel que está en la cuneta les puede retrasar de sus obligaciones. Han visto que «vete a saber si realmente está herido, o es una trampa». Han visto que, según las leyes religiosas, si se manchan de sangre o tocan un cadáver, quedarían impuros, y tan satisfechos que vienen del Templo, de encontrarse allí con su "Dios santo»: es decir, que su culto, su oración ritualmente realizada, su experiencia de Dios... no le has dejado ver allí a un prójimo, incluso se lo han impedido, ha visto a alguien ante quien mejor dar un rodeo. Han visto que «ese» no era su problema.

Sólo la tercera mirada, la de un samaritano, mira al herido con compasión. Es lo primero. La compasión no brota de cumplir los ritos, mandamientos y leyes. La compasión no brota de hacer una reflexión o un análisis de la realidad. La compasión o misericordia se despierta en nosotros por medio de una mirada atenta y responsable al que sufre, que le hace «acercarse», por más que pueda implicar algunos aunque inconvenientes. Las distancias, mirar desde lejos, mirar con prejuicios (incluidos los religiosos) son un buen «antídoto» contra la «humanidad». Nos hace inhumanos.

Los evangelios han conservado el recuerdo de la mirada compasiva de Jesús. Al entrar en Naím, se encuentra con una viuda que lleva a enterrar a su hijo único. Y «el Señor, la vio, se conmovió y le dijo: No llores» (Lucas 7,13). Así es Jesús. No puede ver a nadie llorando sin intervenir. Los evangelios también recuerdan la mirada compasiva de Jesús a las gentes: «Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos».

El discípulo de Jesús, y yo diría incluso, lo que hace que actuemos como seres humanos (aunque uno no sea creyente) es el no cerrar los ojos ante el sufrimiento de las personas, es aprender a acercarse y mirar de cerca el rostro de los que sufren como Jesús: con ojos compasivos. Esta mirada nos libera del egoísmo que bloquea nuestra compasión, y de la indiferencia. Aquellos dos primeros caminantes lo miraban todo desde sí mismos, desde su conveniencia, desde sus ideas, incluso desde su «deformada» manera de entender la religión.
¿Quién está necesitado de mí?

El escriba había preguntado a Jesús: «¿Quién es mi prójimo?». Al final de la parábola, Jesús pregunta al escriba: «¿Quién de los tres viajeros se ha hecho prójimo del herido?». La pregunta que hemos de hacernos no es: «¿quién es mi prójimo?», ¿hasta dónde llegan mis obligaciones? Era éste un encendido debate en tiempos de Jesús. Pues sí, hay que amar al prójimo (eso decía la Escritura), pero no se puede llamar «prójimo» a cualquiera. Muchos defendían que el mandamiento sólo era aplicable para otros judíos, o, en el mejor de los casos, personas que llevaran mucho tiempo viviendo e integradas con ellos. Para que se me entienda con claridad: como cuando hoy se dice: si son europeos... si tienen los papeles en regla, si no tienen delitos, si no son pobres, si... entonces les ayudaremos, les acogemos... Eso se debe llamar a las claras «mirada miope», mirada egoísta, mirada «parcial».

En cambio, quien mira a las personas con compasión se pregunta más bien: ¿quién está necesitado de que yo me acerque y me haga su prójimo? ¿Qué necesita ese «cualquiera» que anda tirado y abandonado de todos? El discípulo de Jesús que conoce la compasión de Dios para con todos (y me parece a mí que cualquier ser humano) se acerca a todo el que sufre, cualquiera que sea su raza, su origen o su ideología. No se pregunta «a quién debo amar» o «ayudar», sino quién me necesita cerca. Esta pregunta marca su actuación, su implicación ante el sufrimiento que va encontrando en su camino.


El compromiso de los gestos
Este samaritano -considerado un hereje por los judíos-, sencillamente, responde a la necesidad de un herido, inventando toda clase de gestos para aliviar su sufrimiento y restaurar su vida.


Nunca haremos lo suficiente ante tanto dolor como hay en nuestro mundo. Pero lo decisivo es romper la indiferencia y vivir sembrando gestos de bondad, y promoviendo respuestas eficaces.

Así fue Jesús, el profeta de la compasión, que “pasó su vida entera haciendo el bien” (Hch 10,38). No tenía poder político ni de otro tipo para resolver las injusticias que se cometían en Galilea, pero vivió sembrando gestos de bondad, para que empezara a cambiar aquella sociedad: Abrazaba a los niños de la calle porque no quería que los seres más frágiles de su tierra vivieran como huérfanos; bendecía a los enfermos para que no se sintieran rechazados por Dios, al no ser «dignos» de recibir la bendición de los sacerdotes en el templo; toca la piel a los leprosos para que nadie los excluya de la convivencia; cura rompiendo el sábado para que todos sepan que ni la ley más sagrada está por encima de la atención a los que sufren; acoge a los indeseables y come con pecadores despreciados por todos porque, a la hora de practicar la compasión, el malo y el indigno tienen tanto derecho como el bueno y el piadoso a ser acogidos con misericordia. No importa que, con frecuencia, sean gestos pequeños. El Padre tiene en cuenta hasta el vaso de agua que damos a quien tiene sed. Son gestos orientados a afirmar la vida y la dignidad de los seres humanos. Nos recuerdan que siempre es posible actuar, sacando bien del mal que existe en el mundo.
Vete y haz tú lo mismo

Jesús concluye la parábola del buen samaritano con esta pregunta: “¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los saboteadores?”. El escriba le responde: “El que tuvo compasión de él”. Jesús le dice: “Vete y haz tú lo mismo”.

Ahora sabemos lo que hemos de hacer:

+ Mirar el sufrimiento sin dar rodeos, abrir los ojos atentamente a tantos hombres y mujeres asaltados, robados, golpeados, abandonados en los mil caminos de la vida.
+ Acercarnos a las cunetas de la vida, no importa quiénes son los que están allí caídos
+ Hacerse cargo, levantarles, y hacer lo que podamos para aliviar y ayudar a restaurar las vidas tronchadas

Lo más peligroso: que como el escriba que pregunta, lo sepamos perfectamente, y no miremos, ni «vayamos» ni «hagamos».

Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

sábado, 9 de julio de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“Ni un pajarito cae en tierra sin que lo sepa vuestro Padre...No temáis!”

Llegado a una gran manada de pájaros, el bienaventurado Francisco se dio cuenta que le esperaban. Les dirigió su saludo habitual, se admiraba de que no se escaparan como de costumbre, les dijo que debían de escuchar la Palabra de Dios y les rogó humildemente de estar atentos.

Les dijo, entre otras cosas: “Pajaritos, hermanos míos, tenéis motivo de alabar y amar a vuestro creador. El os ha dado las plumas de vestido, las alas para volar, y todo lo que necesitáis para vivir. De entre todas las criaturas de Dios, vosotros tenéis la mayor suerte. Os ha dado el aire y su pureza como vuestro espacio vital. No habéis sembrado ni segado, os da vuestro alimento y vuestra cobijo sin que os tengáis que inquietar por ello.” A estas palabras, según el mismo santo y sus compañeros, los pájaros expresaron a su manera una inmensa alegría: alargaban sus cuellos, desplegando sus alas, abriendo el pico y mirando con toda atención. El Santo se paseaba entre ellos, rozando con su túnica sus cabezas y sus cuerpos. Finalmente, los bendijo trazando sobre ellos la señal de la cruz y permitiéndoles que se fueran volando. El siguió el camino con sus compañeros y, exultante de alegría, dio gracias a Dios que es reconocido y venerado por todas las criaturas.

Francisco no era un simple pero tenía la gracia de la simplicidad. Se acusaba entonces de no haber predicado antes a los pájaros ya que escuchaban con tanta atención y respeto la Palabra de Dios. A partir de este día no dejaba de exhortar a todos los pájaros, a todos los animales, a los mismos reptiles y hasta a las criaturas insensibles, a alabar y amar al Creador.



Tomás de Celano (c. 1190-c. 1260)
biógrafo de San Francisco y de Santa Clara
Primera vida de S. Francisco de Asís, 58

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 10,24-33


Evangelio según San Mateo 10,24-33
Jesús dijo a sus apóstoles:

"El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño.

Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa!

No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido.

Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.

No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.

¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo.

Ustedes tienen contados todos sus cabellos.

No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.

Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo.

Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres."


RESONAR DE LA PALABRA

Entrando donde los ángeles temen pisar

Las descripciones de Dios dadas por Isaías y por Jesús no pueden ser más diferentes entre sí: parecen polos opuestos.

Para Isaías, la majestuosidad y la santidad de Yahvé son tan poderosas e intimidantes que sólo puede caer de pie totalmente consciente de su pecaminosidad. Pero Jesús presenta a un "Padre" tan maternal que incluso tiene contados los cabellos de nuestra cabeza.

¿Cómo conciliar estas dos imágenes?

Por supuesto, no son contradictorias, sino dos aspectos del mismo Dios. Es tan santo que ninguna criatura de la tierra puede resistir ante él; sin embargo, Dios está tan lleno de amor que podemos subirnos a su regazo y tirarle de la barba. ¿No cantaba Alexander Pope que "los tontos se meten donde los ángeles temen pisar"? Pope podría haber estado hablando fácilmente del seno de Dios, donde los ángeles temen pisar, pero nosotros, sus hijos tontos, podemos irrumpir.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

viernes, 8 de julio de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“Como corderos en medio de lobos”

Te exhorto por la gracia de la cual estás revestido que sigas adelante en tu curso y en exhortar a todos los hombres para que puedan ser salvos. Reivindica tu cargo con toda diligencia de carne y de espíritu. Procura que haya unión, pues no hay nada mejor que ella. Soporta a todos, como el Señor te soporta. Toléralo todo con amor, tal como haces. Entrégate a oraciones incesantes. Pide mayor sabiduría de la que ya tienes. Sé vigilante, y evita que tu espíritu se adormile. Habla a cada hombre según la manera de Dios. Sobrelleva las dolencias de todos, como un atleta perfecto. Allí donde hay más labor, hay mucha ganancia.

Si amas a los entendidos, esto no es nada que haya que agradecérsete. Más bien somete a los más impertinentes por medio de la mansedumbre. No todas las heridas son sanadas por el mismo ungüento. Suaviza los dolores agudos con fomentos. Sé prudente como la serpiente en todas las cosas e inocente siempre como la paloma. Por esto estás hecho de carne y espíritu, para que puedas desempeñar bien las cosas que aparecen ante tus ojos; y en cuanto a las cosas invisibles, ruega que te sean reveladas, para que no carezcas de nada, sino que puedas abundar en todo don espiritual.

Los tiempos te lo requieren, como los pilotos requieren vientos, o un marino zarandeado por la tormenta (busca) un asilo, para poder llegar a Dios. Sé sobrio, como atleta de Dios. El premio es la incorrupción y la vida eterna, con respecto a la cual ya estás persuadido. En todas las cosas te soy afecto, yo y mis cadenas, que tú estimaste.

No te desmayes por los que parecen ser dignos de crédito y, pese a todo, enseñan doctrina extraña. Mantente firme como un yunque cuando lo golpean. A un gran atleta le corresponde recibir golpes y triunfar. Pero por amor de Dios hemos de soportar todas las cosas, para que El nos soporte a nosotros. Sé, pues, más diligente de lo que eres. Marca las estaciones. Espera en Aquel que está por encima de toda estación, el Eterno, el Invisible, que se hizo visible por amor a nosotros, el Impalpable, el Impasible, que sufrió por amor a nosotros, que sufrió en todas formas por amor a nosotros.



San Ignacio de Antioquia (¿- c. 110)
obispo y mártir
Carta a Policarpo (69-155, santo, obispo y mártir), 1-3; SC 10

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 10,16-23


Evangelio según San Mateo 10,16-23
Jesús dijo a sus apóstoles:

"Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas.

Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas.

A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos.

Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento,

porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.

El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir.

Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.

Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre."


RESONAR DE LA PALABRA


La toma de posesión

A menudo me ha maravillado la gracia con la que todos los mártires cristianos, sin excepción, se han acercado a su muerte; las poderosas palabras que pronuncian y que aturden incluso a sus adversarios.

Uno de los grupos de jóvenes mártires que más me gustan, mis hermanos mayores en la fe, son los 51 mártires claretianos del "seminario martirial" de Barbastro (España), casi todos ellos adolescentes o jóvenes adultos. Tuvieron la opción de optar por el martirio; pero no lo hicieron. Tenían la opción de odiar, pero no lo hicieron. ¡Y el tipo de palabras que pronunciaron en sus últimos momentos! Escribieron a la Congregación: "Todos morimos felices sin remordimientos ni recelos.

Todos morimos rogando a Dios que nuestra sangre no sea derramada en venganza". Es humanamente imposible hablar así. Eso da la verdad: en esos momentos, incluso para los más débiles, las palabras se darán. No seremos nosotros los que hablemos, sino el Espíritu de Cristo. No hay duda de ello.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

jueves, 7 de julio de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

«Si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella»

«Cuando entréis en una casa, decid primero: Paz a esta casa» (Lc 10,5) para que el mismo Señor entre en ella y se quede allí, como cerca de María... Esta salutación es el misterio de la fe que ilumina el mundo; por ella se ahoga la enemistad, se acaba la guerra y los hombres se reconocen mutuamente. El efecto de esta salutación estaba escondido como debajo de un velo, a pesar de ser prefigurado en el misterio de la resurrección (...) cada vez que la luz se levanta y que la aurora echa fuera la noche. A partir de este envío hecho por Cristo, los hombres han comenzado a dar y a recibir esta salutación, fuente de curación y de bendición. (...)

Esta salutación, con su escondido poder... es suficiente para llegar, ampliamente, a todos los hombres. Por eso Nuestro Señor ha enviado, como precursores, a sus discípulos a llevarla para que ella haga realidad la paz que llevan, por su voz, los apóstoles, sus enviados, y prepare el camino ante ellos. Fue sembrada en todas las casas (...); entraba en todos los que la oían, para separar y poner a parte a sus hijos que la reconocían. Quedaba en ellos pero denunciaba a los que le eran extraños porque no la acogían.

Esta salutación de paz no se acaba nunca, saliendo de los apóstoles llega a sus hermanos desvelándoles los tesoros inagotables del Señor. (...) Presente tanto en los que la daban como en los que la acogían, este anuncio de la paz no sufría ni disminución ni división. Anunciaba que el Padre está cerca de todos y en todos; revelaba que la misión del Hijo está enteramente cerca de todos aunque su fin sea junto a su Padre. No cesa de proclamar que las imágenes están ya cumplidas y que la verdad hace huir las sombras.



San Efrén (c. 306-373)
Diácono en Siria, doctor de la Iglesia
Diatesaron 8, 3-4

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 10,7-15


Evangelio según San Mateo 10,7-15
Jesús dijo a sus apóstoles:

Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.

Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente."

No lleven encima oro ni plata, ni monedas,

ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.

Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir.

Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella.

Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies.

Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad.


RESONAR DE LA PALABRA

Fallos en la crianza de los hijos

El grito desgarrador de Dios a través de Oseas no es diferente de los gritos de muchos padres de buen corazón. Están desconsolados por el hecho de que sus hijos, educados con buenas intenciones y buen ejemplo, se hayan alejado de la fe y la moral. Su sentimiento de culpa suele duplicarse cuando escuchan a algunos predicadores gritar que todo se debe a los fallos en la educación de los hijos, ya que los pecados de los padres recaen sobre siete generaciones.

El pasaje de hoy debe consolarles: incluso Dios, como padre, que tomó a Israel en sus brazos y lo alimentó, quedó desconsolado cuando se desvió del camino. ¿Fue el fracaso de la crianza del padre lo que hizo que el hijo pródigo se fuera de casa precipitadamente y que el hijo mayor se quedara en casa, pero sin amor en su corazón?

No siempre es culpa de la crianza de los hijos. Son misterios de la vida humana. Algunos tienen que alejarse brevemente antes de encontrar el camino de vuelta, arrepentidos.

Nuestra tarea es mantener el corazón y el amor abiertos, como hace Dios.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

miércoles, 6 de julio de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“Proclamen que el Reino de los Cielos está cerca”

Debemos tener la valentía de la fe y no dejarnos guiar por la mentalidad que nos dice: «Dios no sirve, no es importante para ti», y así sucesivamente. Es precisamente lo contrario… ¡Dios es nuestra fuerza! ¡Dios es nuestra esperanza! Queridos hermanos y hermanas, debemos tener nosotros, en primer lugar, bien firme esta esperanza y debemos ser de ella un signo visible, claro, luminoso para todos…

Nuestra esperanza de cristianos es fuerte, segura, sólida en esta tierra, donde Dios nos ha llamado a caminar, y está abierta a la eternidad, porque está fundada en Dios, que es siempre fiel… Que haber resucitado con Cristo mediante el Bautismo, con el don de la fe, “para una herencia que no se corrompe” (Rm 6,4), nos lleve a buscar mayormente las cosas de Dios… Ser cristianos no se reduce a seguir los mandamientos, sino que quiere decir ser en Cristo, pensar como Él, actuar como Él, amar como Él; es dejar que Él tome posesión de nuestra vida y la cambie, la transforme, la libere de las tinieblas del mal y del pecado.

Queridos hermanos y hermanas, a quien nos pida razón de la esperanza que está en nosotros (cf. 1 P 3,15), indiquemos al Cristo resucitado. Indiquémoslo con el anuncio de la Palabra, pero sobre todo con nuestra vida de resucitados. Mostremos la alegría de ser hijos de Dios, la libertad que nos da el vivir en Cristo, que es la verdadera libertad (Rm 8,21), la que nos salva de la esclavitud del mal, del pecado, de la muerte. Miremos a la Patria celestial: tendremos una nueva luz también en nuestro compromiso y en nuestras fatigas cotidianas. Es un valioso servicio que debemos dar a este mundo nuestro, que a menudo no logra ya elevar la mirada hacia lo alto, no logra ya elevar la mirada hacia Dios.



Papa Francisco
Audiencia general del 10/04/2013 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana)

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 10,1-7


Evangelio según San Mateo 10,1-7
Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.

Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan;

Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo;

Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: "No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos.

"Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.

Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.


RESONAR DE LA PALABRA

Altar Singular

Es hora de que redescubramos la relevancia de María Goretti. Una joven con el corazón puesto en Dios. "Una vid extendida, rica en frutos", como observa Oseas sobre Israel en la primera lectura de hoy. Pero a diferencia de Israel, ella no construyó muchos altares para adornar con piedras sagradas a muchos dioses. Sólo tenía un altar; había espacio para un solo Dios. Su cuerpo era el templo del Espíritu, y no permitía que nadie lo profanara. Aunque tuviera que pagar con su vida.

El Evangelio nos invita a meditar sobre nuestra llamada. El sujeto y el objeto de nuestra llamada es Dios; nadie más. En este amor singular de nuestro corazón consiste la castidad: La llamada a subordinar y consagrar todos nuestros amores terrenales a ese amor primario: el de Dios. Que Santa María Goretti inspire a nuestros jóvenes.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

martes, 5 de julio de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

«Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies»

Hay personas que por tener un porte exterior bien compuesto y el interior lleno de grandes sentimientos de Dios, se detienen en eso...; se contentan con las dulces conversaciones que tienen con Dios durante la oración... No nos engañemos: toda nuestra tarea consiste en pasar a los actos. Y esto es de tal manera así que el apóstol san Juan nos dice que tan sólo nuestras obras podrán servirnos para la otra vida (Ap 14,13). Reflexionemos pues sobre ello tanto más cuanto que, en este tiempo hay muchos que parecen virtuosos y, efectivamente, lo son, y sin embargo se inclinan hacia una vida dulce y cómoda más que a una devoción trabajosa y sólida.

La Iglesia es comparada a una gran mies que precisa obreros, pero obreros que trabajen. No hay nada más conforme al Evangelio que acumular, por un lado, luces y fuerzas para su alma en la oración, en la lectura y en la soledad, e ir seguidamente a hacer participar a los hombres de este alimento espiritual. Es hacer lo que nuestro Señor ha hecho y, después de él lo han hecho los apóstoles; es unir el oficio de Marta al de María; es imitar la paloma que, para alimentar a sus pequeñuelos, digiere la mitad de la comida que ha tomado y después, con su pico, mete el resto en la boca de sus hijos. Esto es lo que debemos hacer nosotros, así es como, con nuestras obras, hemos de dar a Dios, testimonio de que le amamos. Toda nuestra tarea consiste en pasar a las acciones.



San Vicente de Paúl (1581-1660)
presbítero, fundador de la Congregación de la Misión y las Hijas de la Caridad
Conversaciones espirituales a los Misioneros

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 9,32-38


Evangelio según San Mateo 9,32-38
En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a un mudo que estaba endemoniado.

El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: "Jamás se vio nada igual en Israel".

Pero los fariseos decían: "El expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios".

Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias.

Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor.

Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos.

Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha."


RESONAR DE LA PALABRA


Descreimiento

Se cuenta la historia de un jefe que encontró a su subalterno con aspecto cansado y débil. Con gran preocupación, le preguntó a su subordinado: "¿Qué te ha pasado? Pareces muy agotado". El empleado respondió: "Puedo decírselo, pero no lo creerá, señor". El jefe dijo: "¿Por qué dices eso? Claro que te voy a creer". El empleado dijo: "Señor, estoy agotado porque he trabajado demasiado en mi puesto". Y el jefe dijo, incrédulo: "Vamos, no te creo".

Los fariseos nos recuerdan a este jefe. Ya tienen sus conclusiones. Sean cuales sean los milagros que haga Jesús, se niegan a creer; e incluso se inventan razones para no creer, incluso atribuyendo sus poderes a la connivencia con el diablo. ¿Acaso a veces nos acercamos a Dios, así como a las personas de nuestra vida, con esta marca registrada de descreencias preestablecidas?

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

ESPÍRITU FRATERNO

 

«Así que podemos preguntarnos: ¿cómo llevamos la buena noticia del Evangelio a los demás? ¿Lo hacemos con espíritu y estilo fraterno, o a la manera del mundo, con protagonismo, competitividad y centralidad en la eficacia? Preguntémonos si tenemos la capacidad de colaborar, si sabemos tomar decisiones juntos, respetando sinceramente a los que nos rodean y teniendo en cuenta su punto de vista, si lo hacemos en comunidad, no solos. En efecto, es sobre todo así como la vida del discípulo deja traslucir la del Maestro, anunciándolo verdaderamente a los demás»


Francisco

Ángelus

03-07-2022 




lunes, 4 de julio de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

«Viene él impone las manos y ella vive»

«El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que esté vivo y crea en mí, jamás morirá». (Jn 11,25-26) ¿Qué decir? «El vive porque Cristo no es Dios de muertos, sino Dios de vivos » (Mt 22, 32)

¡Cree por tanto, y cuando mueras, tú vivirás! Pero si tu nos crees, aunque tu estés vivo, ¡tú realmente estás muerto! ¿De dónde viene la muerte en el alma? De que la fe no está más. ¿De dónde la muerte en el cuerpo? De que no está allí el alma. Por tanto, el alma de tu alma, es la fe. Aquel que tiene fe, dice el Señor, cuando el mismo muera en su cuerpo, tendrá vida en su alma, hasta que el cuerpo mismo resucite para no morir más. Y quien vive en su cuerpo, y cree en mí, debe morir por un tiempo en su cuerpo, el no morirá para la eternidad, por la vida del Espíritu y de la inmortalidad que le traerá la Resurrección.



San Agustín (354-430)
obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
49 Tratado sobre San Juan

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 9,18-26


Evangelio según San Mateo 9,18-26
Mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: "Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá".

Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.

Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto,

pensando: "Con sólo tocar su manto, quedaré curada".

Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: "Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado". Y desde ese instante la mujer quedó curada.

Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo:

"Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme". Y se reían de él.

Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó.

Y esta noticia se divulgó por aquella región.


RESONAR DE LA PALABRA

El filo de su capa

Desde el momento en que Jesús salió con el funcionario de la sinagoga y hasta que llegó a su casa, ¿no pasó entre muchas multitudes, codeándose con ellas? ¿No hubo gente que lo vio pasar, pero no le dio mucha importancia? Tal vez hubo muchos que se burlaron del propósito de su viaje, como los de la casa del funcionario. Pero Mateo nos habla de esta señora que, con profunda fe, se atrevió a alcanzarlo y tocarlo con fe y expectación. Su fe era tan grande que ni siquiera quiso detenerlo para que le dedicara tiempo; le bastó con llegar a tocar el borde de su manto, cuando él pasaba. Tal fe no podía quedar sin recompensa.

¡Cuántas veces pasa de largo el borde de su manto y cómo lo pasamos por alto, una y otra vez! O peor aún, ¡nos quedamos parados y nos reímos de los que intentan alcanzarlo y tocarlo!

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

domingo, 3 de julio de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA


“Rogad al dueño de la mies”

Recordando la recomendación de Jesús: “La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies” (Mt 9, 37-38), percibimos claramente la necesidad de orar por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. No ha de sorprender que donde se reza con fervor florezcan las vocaciones. La santidad de la Iglesia depende esencialmente de la unión con Cristo y de la apertura al misterio de la gracia que actúa en el corazón de los creyentes. Por ello quisiera invitar a todos los fieles a cultivar una relación íntima con Cristo, Maestro y Pastor de su pueblo, imitando a María, que guardaba en su corazón los divinos misterios y los meditaba asiduamente (cf. Lc 2, 19). Unidos a Ella, que ocupa un lugar central en el misterio de la Iglesia, podemos rezar:

Padre,
haz que surjan entre los cristianos
numerosas y santas vocaciones al sacerdocio,
que mantengan viva la fe
y conserven la grata memoria de tu Hijo Jesús
mediante la predicación de su palabra
y la administración de los Sacramentos
con los que renuevas continuamente a tus fieles.
Danos santos ministros del altar,
que sean solícitos y fervorosos custodios de la Eucaristía,
sacramento del don supremo de Cristo
para la redención del mundo.
Llama a ministros de tu misericordia
que, mediante el sacramento de la Reconciliación,
derramen el gozo de tu perdón.
Padre,
haz que la Iglesia acoja con alegría
las numerosas inspiraciones del Espíritu de tu Hijo
y, dócil a sus enseñanzas,
fomente vocaciones al ministerio sacerdotal
y a la vida consagrada.
Fortalece a los obispos, sacerdotes, diáconos,
a los consagrados y a todos los bautizados en Cristo
para que cumplan fielmente su misión
al servicio del Evangelio.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
María Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros.


Benedicto XVI
papa 2005-2013
Mensaje para la Jornada Mundial de oración por las vocaciones, 07/05/2006 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana)

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 10,1-12.17-20


Evangelio según San Lucas 10,1-12.17-20
El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.

Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.

¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.

No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.

Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'.

Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.

Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.

En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;

curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'."

Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:

'¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca'.

Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.

Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre".

El les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos.

No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo".


RESONAR DE LA PALABRA


EL SEÑOR NECESITA ENVIARNOS

Durante muchos siglos, la tarea evangelizadora, la acción misionera, la responsabilidad en las comunidades cristianas ha estado casi totalmente en manos de los que llamamos «pastores», del clero. O si acaso de algún laico bajo la supervisión total de algún ministro ordenado. Conocemos algunas pocas pero notables excepciones, generalmente en «tierra de misión». Así, la palabra «vocación» todavía es sinónimo -en la cabeza de muchos- de «vocación sacerdotal o religiosa».

La mentalidad de que la «misión» es cosa de todos los bautizados yo no sé decir en qué momento se perdió, porque en las primeras comunidades cristianas era algo inseparable del bautismo: ser anunciadores del Evangelio de Jesús. El Vaticano II, el Papa Pablo VI y otros han querido recuperar esta dimensión esencial de la Iglesia. Todo bautizado tiene un encargo, una tarea, una misión de Jesucristo. Y misión supone «ir», «salir de» para «llegar a», moverse, cambiar de sitio. Si mi ser cristiano, si mi relación personal y espiritual con el Señor, no me «descentra» y me lanza a los otros... es que es muy imperfecta o inmadura.

El Papa Benedicto XVI, por ejemplo, hablando a la Iglesia Latinoamericana, dijo:

“La Iglesia tiene la gran tarea de custodiar y alimentar la fe del Pueblo de Dios, y recordar también a los fieles que, en virtud de su bautismo, están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo. Esto conlleva seguirlo, vivir en intimidad con Él, imitar su ejemplo y dar testimonio. Todo bautizado recibe de Cristo, como los Apóstoles, el mandato de la misión: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación.

Por lo tanto, una primera llamada de hoy sería plantearnos la implicación, el compromiso, la responsabilidad de todos los que formamos cada comunidad cristiana en el anuncio del Evangelio.

Pero la invitación y envío de Jesús afecta primeramente a la Gran Iglesia Universal y a cada pequeña comunidad cristiana. La comunidad parroquial, o cualquier comunidad cristiana debe ofrecer a los fieles el alimento de la fe e ir en busca de los alejados y extraños, realizando así la misión. Ninguna comunidad cristiana es fiel a su cometido si no es misionera: o es comunidad misionera o no es ni siquiera comunidad cristiana, pues se trata de dos dimensiones de la misma realidad, tal como es definida por el bautismo y los otros sacramentos. Este empeño misionero de cada comunidad reviste la máxima urgencia hoy que la misión, entendida como primer anuncio del Evangelio a los no-cristianos, pero también aplicable a las comunidades cristianas de antigua evangelización, y se presenta cada vez más como "misión entre nosotros". (Domund 1991)

¿Y cómo responder cada uno a esta llamada? Este envío misionero no se entiende como una invitación a ponerse a hablar de Jesucristo en cualquier sitio, como «mosqueteros defensores» de lo cristiano ante la gente que se mete con nosotros. Ni a ir por las casas «armados» con una Biblia y un crucifijo, a ver si convencemos a alguien con nuestros discursos y argumentos. Ni a publicar creativos (pocas veces) folletos de propaganda, o abrir blogs, o repartir estampas o catecismos o libros, o servirnos de las nuevas tecnologías para darnos a conocer, organizar campañas, etc etc. Puede que sea necesario, no lo sé. Y desconozco su eficacia.

La misión que Jesús encomienda a sus 72 enviados en primer lugar es que «desbrocen» el camino, que preparen al personal para que Él puede llegar en el momento que sea. Por una parte, se trata de evitar el protagonismo, que se confunda al mensajero con el mensaje: es Cristo de quien hay que hablar. No de uno mismo, ni del propio grupo, ni siquiera de la Iglesia. Y por otra, se trata de «acciones» que hoy llamaríamos tareas de «humanización» (porque el Reino de Jesús va de esto):

En primer lugar ser «portadores de paz», de la paz de Jesús, de la Paz de Dios... El discípulo misionero conoce cuánta paz falta en la convivencia humana, cuánta paz falta en muchísimos corazones, cuánta agresividad hay en nuestro lenguaje y actitudes. Reconciliar, tender puentes, huir de radicalismos y fanatismos.

En segundo lugar curar enfermos. ¡Hay tantas heridas y enfermedades físicas y espirituales que necesitan atención, acompañamiento y sanación! No es necesario que tengamos poderes para hacer milagros, pero sí el milagro de ser signos de que el Dios del que somos testigos es un Dios de la salud, del bienestar, interesado por el dolor de las personas.

En tercer lugar compartir la mesa. Comer y beber lo que tengan, es lo mismo que compartir la vida cotidiana, colaborar para que crezca la cercanía, el diálogo, la ayuda mutua, la comunión interpersonal, el saber estar todos a la misma altura (en la mesa todos son comensales con la misma dignidad, o servidores de la mesa, no hay más diferencias)... y conformarse con lo mucho o lo poco que puedan ofrecernos. No vamos buscando dinero.

Es significativo que lo primero que han de hacer los enviados es «orar» al dueño de la mies (que es Jesucristo). No se apunta uno a esta tarea porque le apetece, le atrae o se le da bien. La iniciativa es de Dios que ha querido contar conmigo, para que vaya «en su nombre» y hable de él y no de mí mismo o de lo que a mí se me ocurra, o de mis "personales teologías"... Ha de ser al estilo del dueño de la mies, y en su nombre. Además, al ver que hay tanta mies y al orar al dueño de la mies... esa oración me tiene que cuestionar a mí mismo en primer lugar. Porque parte de la mies... «me toca a mí». No oramos sólo para que vayan otros. Y además oramos con otros, para que crezca el número de los obreros.

Son enviados «de dos en dos». Las leyes de la época decían que para que un testimonio fuera válido hacían falta al menos dos personas. Es decir: que van enviados como testigos. Pero también es que el mensaje que portan es un mensaje de «comunidad» y de «comunión» y los «apóstoles» por libre no valen para este anuncio. Lo decía el Papa Benedicto: «en la evangelización no hay solistas». Y también: "cuando no hay «comunidad» cristiana que envía, acompaña y acoge... la evangelización es estéril".

Los recursos necesarios son muy sencillos: «ligeros de equipaje», sencillamente, humildemente. No usaremos los medios habituales de los «lobos» (los poderosos), sino que iremos como «corderos», «como el Cordero Jesús». Los mensajeros (su estilo de vida, su amistad y comunión personal y su testimonio conjunto) son el principal mensaje. Somos TESTIGOS.

Concluyendo:

- EL ENVÍO MISIONERO DE TODOS Y CADA UNO DE LOS BAUTIZADOS
- UNA IGLESIA MISIONERA, EN SALIDA, Y UNA PARROQUIA MISIONERA Y MÁS COMUNITARIA.
- Y una Iglesia sinodal, que escucha, que es participativa, que a nadie excluye, más comunitaria, más evangelizadora, más atenta a las necesidades de los hombres y mujeres de hoy.

Empecemos ya por el punto primero: Orar al dueño de la mies. ¡A ver qué (me) pasa!

Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

sábado, 2 de julio de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“Te desposaré en la fidelidad y tú conocerás al Señor” (Os 2,22)

“Rebeca bajó a la fuente y llenó su cántaro” (Gn 24,16), nos dice la Escritura. Cada día, Rebeca iba al pozo, cada día sacaba agua. Y como cada día pasaba mucho tiempo cerca de los pozos, el servidor de Abraham pudo encontrarla y darla en casamiento a Isaac. ¿Quizás piensas que se trata de un cuento o de una bella historia reportada por el Espíritu Santo en la Escritura? No es así, se trata realmente de una enseñanza espiritual, de una instrucción que se dirige a tu alma para enseñarte a venir cada día al pozo de las Escrituras, hacia las aguas del Espíritu Santo y sacar agua sin cesar para lograr un recipiente bien lleno. Así actuaba santa Rebeca. Si hubiera actuado de otra forma, no hubiera podido desposarse con el gran patriarca Isaac. (…)

Todo lo que contiene la Escritura es simbólico: contigo también Cristo quiere desposarse. A ti se dirige la promesa de los profetas: “Te desposaré en la fidelidad y tú conocerás al Señor” (Os 2,21 s.). Queriendo prometerte a él, Cristo te envía un servidor: la Palabra inspirada. No puedes desposarte con Cristo sin haberla recibido. (…) Sólo los que saben sacar agua en abundancia de las profundidades de los pozos (…) y tienen un alma que hace todo con paciencia, enteramente disponible y aplicada a ir más profundo para sacar las aguas del conocimiento, sólo esta alma puede conocer las nupcias con Cristo.

Orígenes (c. 185-253)
presbítero y teólogo
Homilías sobre el Génesis (SC 7, Homélies sur la Genèse 10, en : Lire la Bible avec les Pères. La Genèse I, Médiaspaul, 1988), trad. sc©evangelizo.org

viernes, 1 de julio de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“Soy paciente y humilde de corazón”

Oh Dios único en la Santísima Trinidad, deseo amarte como hasta ahora ninguna alma humana Te ha amado; y aunque soy particularmente mísera y pequeñita, no obstante arrojé muy profundamente el ancla de mi confianza en el abismo de Tu misericordia, oh Dios y Creador mío.

A pesar de mi gran miseria no tengo miedo de nada, sino que espero cantar eternamente el himno de la gloria. Que no dude alma ninguna mientras viva, aunque sea la mas miserable, cada una puede ser una gran santa, porque es grande el poder de la gracia de Dios. De nosotros depende solamente no oponernos a la actuación de Dios.


Santa Faustina Kowalska (1905-1938)
religiosa
Pequeño diario, 283

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 9,9-13


Evangelio según San Mateo 9,9-13
Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos.

Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?".

Jesús, que había oído, respondió: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.

Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".


RESONAR DE LA PALABRA

Siguiendo todo el camino a casa

Aquí está Mateo cómodamente "sentado" en la aduana, el lugar de su trabajo. Llega Jesús y le pide que le siga. ¿A dónde? No se le dice a Mateo. (Tampoco a nosotros.) Pero luego los encontramos en la propia casa de Mateo, ahora con Jesús "sentado" a la mesa allí....

Quizás esto es lo que significa seguir a Jesús: A menudo estamos desplazados de casa, sentados en muchas aduanas, ocupados en diversas actividades que a menudo no son tan sanas. Llega Jesús, nos pide que nos levantemos y le sigamos, y nos lleva al centro de nuestra casa y se hace cargo de ella como jefe. Una vez que nos damos cuenta de adónde nos ha llevado exactamente, sólo podemos hacer una fiesta, como hizo Mateo. Hace falta un Dios que nos lleve a casa, a nosotros mismos.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA