viernes, 21 de enero de 2022

AMIGO FIEL


El Espíritu Santo está dentro nuestro, confiado por Dios en nuestros corazones. El

Espíritu es tierno y presente, que está con nosotros en todo lo que somos y hacemos, sin

violarnos. Él es Espíritu de libertad. La verdadera libertad no consiste en hacer lo que

tenemos deseos, pero si en hacer lo que debemos porque tenemos voluntad. Por eso el hombre de

Dios es libre de hacer lo que quiere, pero sabe lo que debe o no debe hacer. El Espíritu Santo es

una fuerza dentro de ese hombre, que lo cambia y lo transforma decisivamente.


Marcio Mendez

Adaptación del original en Portugués

La vida en el poder del Espíritu Santo






 



RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 3,13-19


Evangelio según San Marcos 3,13-19
Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él,

y Jesús instituyó a doce para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar

con el poder de expulsar a los demonios.

Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro;

Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno;

luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo,

y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.


RESONAR DE LA PALABRA

Queridos amigos, paz y bien.

A Jesús le hacían falta colaboradores. La tarea es muy grande, anunciar el Reino de Dios por todas partes. Y anunciarla a todos, a los que quieran escucharlos y a los que no quieran, también. Que la salvación es gratis y universal.

Nos encontramos en camino hacia el “sínodo de la sinodalidad”, que ha convocado el Papa Francisco. Nos recuerda que todos tenemos una tarea y un sitio en la Iglesia. Cada uno en su lugar. Algunos amigos de Jesús recibieron un encargo especial, para estar con Él más cerca e ir por todas partes, anunciando que Dios es amor.

Es fácil comentar la lista de Discípulos, diciendo que podemos añadir al final, cada uno de nosotros, su propio nombre. Sabiendo lo que eso significa. Vivir con Jesús, con su estilo, cerca de Él, para poder aprender de sus palabras y tratar de imitarle en la oración y en la entrega a los demás.

El Maestro sigue mirándonos a cada uno de nosotros, con esa mirada amorosa que invita a seguirle. Lo hace, sabiendo que ninguno es perfecto, que entre ellos hay de todo, desde gente un poco “torpe para entender” hasta un traidor. Eso significa que no hay excusas. Los Discípulos pudieron, con mucho esfuerzo, con muchas lágrimas superar todas sus debilidades, hasta llegar al fin del mundo. También nosotros también podemos, si queremos, convertirnos en seguidores cercanos de Jesús. Su llamada está siempre ahí. Muchos la hemos sentido en algún momento de la vida. Tú también, quizá. La cosa es, ¿cómo has respondido? ¿Cómo vas a responder?

Saúl se arrepintió del mal que quería hacer a David. Nunca es tarde para arrepentirse. Si sientes que no le has dado a Jesús todo lo que te pide, repite con el salmista “misericordia, Dios mío, misericordia”, dile que quieres ser de los suyos y empieza a hacer el bien. Sin prisa, pero sin pausa.

Hoy la Iglesia celebra la memoria de santa Inés, virgen y mártir. Aquí puedes leer algo sobre su vida. Muy interesante.

Nuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

LA INSTITUCIÓN DE LOS DOCE


“La institución de los Doce”

El Señor Jesús, "a quien el Padre santificó y envió al mundo" (Jn 10, 36), hace partícipe a todo su Cuerpo místico de la unción del Espíritu con que El está ungido: puesto que en El todos los fieles se constituyen en sacerdocio santo y real, ofrecen a Dios, por medio de Jesucristo, sacrificios espirituales, y anuncian el poder de quien los llamó de las tinieblas a su luz admirable. No hay, pues, miembro alguno que no tenga su cometido en la misión de todo el Cuerpo, sino que cada uno debe glorificar a Jesús en su corazón y dar testimonio de El con espíritu de profecía.

Mas el mismo Señor, para que los fieles se fundieran en un solo cuerpo, en que "no todos los miembros tienen la misma función" (Rom 12, 4), entre ellos constituyó a algunos ministros que, ostentando la potestad sagrada en la sociedad de los fieles, tuvieran el poder sagrado del Orden, para ofrecer el sacrificio y perdonar los pecados, y desempeñar públicamente, en nombre de Cristo, la función sacerdotal en favor de los hombres. Así, pues, enviados los apóstoles, como El había sido enviado por el Padre, Cristo hizo partícipes de su consagración y de su misión, por medio de los mismos apóstoles, a los sucesores de éstos, los obispos, cuya función ministerial fue confiada a los presbíteros, en grado subordinado, con el fin de que, constituidos en el Orden del presbiterado, fueran cooperadores del Orden episcopal, para el puntual cumplimiento de la misión apostólica que Cristo les confió.

El ministerio de los presbíteros, por estar unido al Orden episcopal, participa de la autoridad con que Cristo mismo forma, santifica y rige su Cuerpo. Por lo cual, el sacerdocio de los presbíteros supone, ciertamente, los sacramentos de la iniciación cristiana, pero se confiere por un sacramento peculiar por el que los presbíteros, por la unción del Espíritu Santo, quedan marcados con un carácter especial que los configura con Cristo Sacerdote, de tal forma, que pueden obrar en nombre de Cristo Cabeza.



Concilio Vaticano II
Decreto sobre el ministerio y la vida de los sacerdotes “Presbyterorum ordinis”, § 2

jueves, 20 de enero de 2022

LA TERNURA


«Dios no confía solo en nuestros talentos, sino también en nuestra debilidad redimida. Esto, por ejemplo, lleva a san Pablo a decir que también hay un proyecto sobre su fragilidad. Así, de hecho, escribe a la comunidad de Corinto: «Para que no me engreía con la sublimidad de esas revelaciones, fue dado un aguijón a mi carne, un ángel de Satanás que me abofetea […]. Por este motivo tres veces rogué al Señor que se alejase de mí. Pero él me dijo: “Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza”» (2 Cor 12,7-9). El Señor no nos quita todas las debilidades, sino que nos ayuda a caminar con las debilidades, tomándonos de la mano. Toma de la mano nuestras debilidades y se pone cerca de nosotros. Y esto es la ternura. La experiencia de la ternura consiste en ver el poder de Dios pasar precisamente a través de lo que nos hace más frágiles; siempre y cuando nos convirtamos de la mirada del Maligno que ‘nos hace mirar nuestra fragilidad con un juicio negativo’, mientras que el Espíritu Santo ‘la saca a la luz con ternura’»

«San José, padre en la ternura, enséñanos a aceptar ser amados precisamente en lo que en nosotros es más débil. Haz que no pongamos ningún impedimento entre nuestra pobreza y la grandeza del amor de Dios. Suscita en nosotros el deseo de acercarnos al Sacramento de la Reconciliación, para ser perdonados y también capaces de amar con ternura a nuestros hermanos y a nuestras hermanas en su pobreza. Sé cercano a aquellos que se han equivocado y por esto pagan un precio; ayúdales a encontrar, junto a la justicia, también la ternura para poder volver a empezar. Y enséñales que la primera forma de volver a empezar es pedir perdón sinceramente, para sentir la caricia del Padre»


Francisco

Audiencia General

19-01-2022 




COMPRENDIENDO LA PALABRA 200122


La misma Vida se ha manifestado en la carne

«Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos, es el Verbo, la Palabra de la vida» (1Jn 1,1), ¿Quién es el que puede tocar con sus manos a la Palabra, si no es porque «la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros»? (Jn 1,14). Esta Palabra, que se hizo carne para que pudiera ser tocada con las manos, comenzó siendo carne cuando se encarnó en el seno de la Virgen María. Pero no en ese momento comenzó a existir la Palabra, porque el mismo Juan dice que «existía desde el principio»...

Quizá alguno entienda la expresión «la Palabra de la vida» como referida a la persona de Cristo y no al mismo cuerpo de Cristo, que fue tocado con las manos. Fijaos en lo que sigue: «Pues la vida se hizo visible» (1Jn 1,2). Así, pues, Cristo es la Palabra de la vida. ¿Y cómo se hizo visible? «Existía desde el principio» pero no se había manifestado a los hombres, pero sí a los ángeles, que la contemplaban y se alimentaban de ella, como de su pan, Pero ¿qué dice la Escritura? «El hombre comió pan de ángeles» (sl 77,25).

Así, pues, la Vida misma se ha manifestado en la carne, para que, en esta manifestación, aquello que sólo podía ser visto con el corazón fuera también visto con los ojos, y de esta forma sanase los corazones. Pues la Palabra se ve sólo con el corazón, pero la carne se ve también con los ojos corporales. Éramos capaces de ver la carne, pero no lo éramos de ver la Palabra. «La Palabra se hizo carne», a la cual podemos ver, para sanar en nosotros aquello que nos hace capaces de ver la Palabra.



San Agustín (354-430)
obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
Sermones sobre la 1ª carta de san Juan, 1,1

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 3,7-12


Evangelio según San Marcos 3,7-12
Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea.

Al enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón.

Entonces mandó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara.

Porque, como curaba a muchos, todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre él para tocarlo.

Y los espíritus impuros, apenas lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: "¡Tú eres el Hijo de Dios!".

Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto.


RESONAR DE LA PALABRA

Queridos amigos, paz y bien.

En el Evangelio de Marcos hay muchos momentos en los que Jesús prohíbe que los demonios expulsados lo diesen a conocer. Es que en Jesús hay que creer después de un encuentro personal con Él, y no solo por los milagros. Vivir según el Evangelio significa participar en una maratón que dura toda la vida, y no sólo correr 100 metros y luego parar. Hace falta un convencimiento profundo, y no solo un “atontamiento” para poder perseverar. Se trata de una cuestión de amor. El que ha visto a Cristo, no puede quedarse indiferente.

Porque es una cuestión tan importante, de vida o muerte (eterna), no puede basarse en una simple impresión. Está claro que los milagros ayudaron a algunas personas a creer en Jesús, pero no es lo más importante hoy para nosotros. Los que leemos este comentario sabemos que el milagro más grande lo hemos celebrado hace menos de un mes, la Navidad, el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre.

Me gusta pensar que tenemos mucha ventaja sobre los contemporáneos de Jesús. Veintiún siglos de reflexión teológica nos han dado un gran conocimiento sobre Dios. Ahora, cuando decimos “Tú eres el Hijo de Dios”, lo hacemos con plena consciencia. Me pregunto si lo repetimos con frecuencia, o, como ha sucedido con tantas otras cosas, nos hemos acostumbrado.

El salmo de hoy nos invita a repetir “En Dios confío y no temo”. Yo os invito, a lo largo del día, a repetirlo muchas veces, conscientemente, sabiendo que el que dominó a los demonios entonces sigue a nuestro lado, llevándonos de la mano por el camino correcto. Como sucedió con David, cuando Saúl, que debía de ser ciclotímico, buscaba acabar con él. La envidia es muy mala. Ojalá podamos ver los éxitos y logros de los demás con alegría, alegrándonos con ellos, cuando les vaya bien.

Nuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

miércoles, 19 de enero de 2022

PENSAMIENTOS

 


COMPRENDIENDO LA PALABRA 190122


“Cada día todo es creado por el Hijo, porque el Padre hace todo en el Hijo.”

El día del sábado nos obligaba a todos, sin excepción, a no realizar ningún trabajo y quedarnos en absoluta inactividad. ¿Cómo es que el Señor ha podido prescindir del sábado?...En verdad, grandes son las obras de Dios: gobierna cielos y tierra, provee de luz al sol y a los astros, hace crecer las plantas de la tierra, mantiene al hombre viviente... Sí, todo existe y permanece en el cielo y en la tierra gracias a la voluntad de Dios Padre. Todo viene de Dios y todo existe en el Hijo. El es el primogénito de todos y de todo. Por él todo ha sido creado (Col 1,16-18). Y de su plenitud, según la iniciativa de su eterno poder, ha creado todas las cosas.

De manera que si Cristo actúa en todo, necesariamente es porque en él actúa el poder del Padre. Por esto, Cristo dice: “Mi Padre no cesa nunca de trabajar; por eso yo trabajo también en todo tiempo.” (Jn. 5,17) Porque todo lo que hace Cristo, Hijo de Dios habitado por el Padre, es obra del Padre. Así cada día todo es creado por el Hijo, porque el Padre todo lo hace a través del Hijo. Así pues, la acción de Cristo se realiza cada día, y según mi parecer, los principios de la vida, las formas de los cuerpos, el desarrollo y el crecimiento de todo ser viviente manifiestan esta actividad creadora.


San Hilario (c. 315-367)
obispo de Poitiers y doctor de la Iglesia
Tratado sobre le salmo 91,3; PL 9,495

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 3,1-6


Evangelio según San Marcos 3,1-6
Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada.

Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo curaba en sábado, con el fin de acusarlo.

Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: "Ven y colócate aquí delante".

Y les dijo: "¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?". Pero ellos callaron.

Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: "Extiende tu mano". El la extendió y su mano quedó curada.

Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él.


RESONAR DE LA PALABRA

Queridos amigos, paz y bien.

Está visto que hacer el bien no siempre se entiende. En el Evangelio de Juan, recuerdo, hay un momento cuando Jesús, con mucha sorna, dice que ha hecho entre los judíos muchas obras buenas, y pregunta por cuál de ellas quieren arrestarle.

No me extraña que Jesús se enfadara. Que le doliera la cerrazón de esa gente que ponía por encima de la curación de un enfermo el precepto sabatino. Pocas veces Jesús se “pone bravo”. Pero cuando lo hace, es con razón. Como en el caso del templo, al expulsar a los vendedores. O en el texto que hoy escuchamos en la liturgia. La opción de Jesús por la persona es muy clara. Devolver la plena dignidad a ese inválido es lo primero. Y si hay que ir contra todos, se va.

Me puedo imaginar la alegría del curado. Fue a la sinagoga, a ver qué había de nuevo, y se encontró con Jesús, Vaya encuentro. La vergüenza de estar en el centro, siendo mirado por todos, dejó paso, seguro, al regocijo. Poder vivir como todos, independiente, sin tener que recurrir a otros. En estos momentos me acuerdo de agradecer a Dios por poder andar, por ver, por tener todos los miembros de mi cuerpo…

En tu vida, como en la mía, seguro que ha habido momentos en los que hemos sentido que la parálisis nos invadía, no nos dejaba ir hacia delante. Cuando vuelva a suceder, cuando te parezca que estás paralizado en el camino espiritual, busca a Jesús. Extiende tu mano delante de Él, y desea de todo corazón que te sane. Él lo puede todo.

Hay batallas que parecen perdidas de antemano, pero que se resuelven en una décima de segundo. Goliat parecía invencible, pero David pudo derrotarlo, con la ayuda de Dios. Leí hace mucho una historia de ciencia ficción, en la que dos bandos, enemigos desde hacía mucho tiempo, se encontraban dispuestos para la guerra. Los ordenadores de ambos grupos habían decidido cuál de los dos debía ganar, según la disposición de las naves sobre el terreno. Pero, cuando todo parecía perdido, un piloto anónimo salió de la formación, atacó por el centro y provocó la derrota del enemigo. Aunque los ordenadores habían decidido el ganador, un hombre pudo labrar su destino y cambiar el curso de la historia.

Puede que este relato sea una versión moderna de la lucha de David contra Goliat, pero me recuerda que cada una de nuestras acciones puede ser decisiva para nosotros o para los demás. Que podamos tenerlo en cuenta, cuando decidamos actuar. Que actuemos siempre pensando en Dios y en los demás, para que nuestro Padre celestial se sienta orgulloso, y para que nosotros podamos mirarle a los ojos con confianza.

Nuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

martes, 18 de enero de 2022

PENSAMIENTOS

 


COMPRENDIENDO LA PALABRA 180122


«El sábado se hizo para el hombre»

La felicidad verdadera consiste en el santo reposo y la santa saciedad de los cuales el sábado y el maná son símbolos. El Señor, después de haber dado el sábado y el maná a su pueblo, con el descanso y el alimento que prefiguraban la verdadera dicha que dará a los que le obedecen, les reprocha su desobediencia que puede hacerles perder los bienes más deseables: «¿Hasta cuándo rechazaréis guardar mis mandamientos y mi Ley?» (Ex 16,28)... Después de esta pregunta del Señor, Moisés invita a sus hermanos a considerar los beneficios de Dios: «Fijaos en que el Señor os ha dado el sábado y doble porción del maná el sexto día para que consintáis en servirle». Esta advertencia significa que Dios dará a sus elegidos el descanso por su trabajo, y las consolaciones de la vida presente y de la vida futura.

Pero además, en este pasaje se nos sugieren dos formas de vida: la vida activa, en la que es preciso trabajar ahora, y la vida contemplativa por la cual se trabaja, en la cual nos emplearemos únicamente en la contemplación de Dios. La vida contemplativa, aunque sobre todo pertenece al mundo venidero, debe, sin embargo, estar representada en esta vida por el santo descanso del sábado. Refiriéndose a este descanso Moisés añade: «Que cada uno se quede en su casa; nadie debe salir el sábado». Dicho de otra manera: Que cada uno descanse en su casa y el sábado no salga para ninguna clase de trabajo. Esto no enseña que en el tiempo de la contemplación debemos permanecer en casa, no salir a través de deseos prohibidos, sino recoger toda nuestra intención «por la pureza de corazón» [como dice san Benito] para pensar en solo Dios y amarle solo a él.



Balduino de Ford (¿-c. 1190)
abad cisterciense, después obispo
El sacramento del altar, 3, 2

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 2,23-28


Evangelio según San Marcos 2,23-28
Un sábado en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar.

Entonces los fariseos le dijeron: "¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?".

El les respondió: "¿Ustedes no han leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus compañeros se vieron obligados por el hambre,

cómo entró en la Casa de Dios, en el tiempo del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió y dio a sus compañeros los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes?".

Y agregó: "El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado.

De manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado".


RESONAR DE LA PALABRA


Queridos amigos, paz y bien.

Seguimos asistiendo al asombro que produce la actitud de Jesús en sus contemporáneos. Acostumbrados a hacer siempre lo mismo, en la calle, en la familia, en la sinagoga, la libertad de Jesús les parecía libertinaje. No podían creer lo que veían.

Jesús sabe siempre poner en primer lugar las necesidades de las personas con las que se encuentra. Y cuando hay hambre, se come. Lo hizo con las multitudes que le seguían, multiplicando los panes y los peces. Y permitió que los Discípulos hicieran lo que no estaba permitido.

Los que “somos de Misa”, los que estamos cerca de la Iglesia, solemos mirar con desconfianza las prácticas que no encajan en lo que siempre se ha hecho. Puede ser nuestra dificultad, cuando nos enfrentamos a los nuevos aires que el Espíritu va suscitando. Después del Concilio Vaticano II, se han abierto muchas posibilidades para vivir la fe, dentro de la Santa Madre Iglesia. Es bueno dar gracias por los diversos dones y carismas que conviven a nuestro lado. No todos, quizá, encajen con nuestra espiritualidad, con nuestra experiencia o con nuestros gustos. Lo principal es caer en la cuenta de que esas formas de vivir la fe ayudan a alguien a ser santo, o lo que es lo mismo, a ser feliz. Y si la iglesia las reconoce, “adelante con los faroles”.

“El sábado para el hombre y no el hombre para el sábado” no puede ser una excusa para hacer lo que queramos. Hay normas que realmente nos ayudan a ser mejores. Por eso siempre debemos tener en cuenta la dignidad de la persona. Todo lo que respeta o desarrolla la dignidad de cada ser humano podemos y debemos aceptarlo. Para eso existe el Magisterio de la Iglesia, que nos va orientando por el buen camino.

“Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón.” En la primera lectura se nos recuerda que los criterios de Dios no son nuestros criterios. Es buen tenerlo en cuenta, cuando pensemos en nuestra opción de vida. No hay que ser el más alto o el más guapo o el más fuerte para ser seguidor de Cristo. Basta con creer que Dios ve todo lo bueno que hay en ti. Y confiar en Él. Atrévete a seguirle.

Comienza hoy la semana de la oración por la unidad de los cristianos. Vamos hacia los mil años de división con los ortodoxos. Con los luteranos, hemos “celebrado” ya los quinientos años. Recemos para que podamos dar un testimonio creíble al mundo. En este enlace puedes encontrar materiales para la reflexión.

Nuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

lunes, 17 de enero de 2022

BUSCAR LOS SIGNOS

 

«Probemos hoy a buscar entre nuestros recuerdos los signos que el Señor ha realizado en nuestra vida. Que cada uno diga: en mi vida, ¿qué signos ha realizado el Señor? ¿Qué indicios veo de su presencia? Son signos que ha llevado a cabo para mostrarnos que nos ama; pensemos en ese momento difícil en el que Dios me hizo experimentar su amor… Y preguntémonos: ¿con qué signos, discretos y premurosos, me ha hecho sentir su ternura? ¿Cuándo he sentido más cercano al Señor, cuándo he sentido su ternura, su compasión? Cada uno de nosotros ha vivido estos momentos en su historia. Vayamos a buscar esos signos, hagamos memoria. ¿Cómo he descubierto su cercanía? ¿Cómo me ha quedado en el corazón una gran alegría? Revivamos los momentos en los que hemos experimentado su presencia y la intercesión de María. Que ella, la Madre, que como en Caná está siempre atenta, nos ayude a atesorar los signos de Dios en nuestra vida»


Francisco

Ángelus

16-01-2022




ESE DÍA AYUNARÁN


"Ese día ayunarán"

¿Quieres que te muestre qué ayuno debes practicar? Ayuna del pecado, no tomes ningún alimento de mezquindad, no aceptes comidas de voluptuosidad, no te recalientes con vinos de lujuria. Ayuna de acciones malvadas, abstente de palabras viperinas, guárdate de pensamientos mezquinos. No toques los panes robados de una doctrina perversa. No desees los alimentos engañosos de una filosofía que te desvía de la verdad. Este ayuno agrada a Dios. (...)

Sin embargo, no decimos esto para relajar las bridas de la abstinencia cristiana. Ciertos días de Cuaresma son consagrados al ayuno. Según la costumbre, ayunamos el cuarto y sexto día de la semana. Al cristiano es dada la libertad de ayunar en todo tiempo, no por escrúpulo en el cumplimiento de las observancias, sino por la virtud de la continencia.

¿Cómo guardar intacta la castidad si no es sostenida por el apoyo riguroso de la abstinencia? ¿Cómo consagrarse a las Escrituras, cómo aplicarse a la ciencia y la sabiduría? ¿No es por la continencia del vientre y de la garganta? (...) He aquí para el cristiano un motivo para ayunar. Existe otro motivo, religioso también, que es alabado en los escritos de algunos apóstoles. Encontramos estas palabras de los apóstoles en una carta: "Feliz el que ayuna para nutrir al pobre". Su ayuno es muy agradable a Dios y en verdad muy digno, ya que imita al que ha dado su vida por sus hermanos.


Orígenes (c. 185-253)
presbítero y teólogo
Homilía sobre el Levítico, trad. sc©evangelizo.org

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 2,18-22


Evangelio según San Marcos 2,18-22
Un día en que los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban, fueron a decirle a Jesús: "¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos?".

Jesús les respondió: "¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo.

Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.

Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande.

Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!".


RESONAR DE LA PALABRA

Queridos hermanos, paz y bien.

Estamos en el comienzo del tiempo ordinario. Todavía resuenan los ecos de la Navidad, seguimos (quizá) alegrándonos porque el Hijo de Dios se hizo hombre, cuando tenemos que mirar hacia delante. Han vuelto las clases, el trabajo, han regresado los problemas de la vida ordinaria, y el Evangelio nos da cada día, como hace siempre, algún consejo para vivir cómo Dios quiere.

Hoy la cosa va de ayuno. Los discípulos de Juan el Bautista ayunaban mucho, por lo visto. Como los de los fariseos. Los ortodoxos, hasta el día de hoy, ayunan bastante. Nosotros, los católicos, guardamos el ayuno también. No por prescripción facultativa, o para adelgazar, sino para hacer hueco a Dios en nuestro interior.

A Jesús le preguntan, porque no les parecía bien lo que veían. La pregunta, quizá, tenía buena intención. No como en otras ocasiones, cuando iban “a pillar” al Maestro en alguna contradicción. Nosotros conocemos, quién más, quién menos, la vida y obras de Cristo. Los contemporáneos, no. Para ellos debía de ser difícil saber cómo interpretar todo lo que Jesús hacía y decía con absoluta libertad.

Jesús les recuerda que, con Él, debe siempre estar la alegría. En Navidad invitaba a mis parroquianos a contemplar cómo la alegría se iba expandiendo, desde María y José, a los pastores, y después, con los Magos, a todo el mundo. Si Jesús está presente, hay que alegrarse. Puede que, en algún momento, nos podamos sentir tristes. Nos visita la muerte, la enfermedad, la depresión nos ronda, pero sobre toda esta “tristeza” se encuentra la esperanza de saber que el Maestro está con nosotros. Incluso en esos momentos de tristeza, podemos siempre recordar Quién ha dado sentido a nuestra vida. No hacer mudanza, seguir orando y creer. Creer contra toda esperanza, si hace falta.

Poco sabemos en la Europa occidental de remiendos. No se lleva. En mi Castilla y León natal algo sabemos de vino. Hay muchas bodegas. Son ejemplos de la vida del tiempo de Cristo. Ahora habría que escribir “no se añade una ampliación de memoria muy grande a un ordenador antiguo” o “no se instala una aplicación muy pesada en un teléfono móvil viejito”. Lo que Jesús nos quiere decir con esos consejos es que su nuevo estilo de vida requiere un nuevo enfoque. A su vino nuevo debemos prepararle odres nuevos. Todo lo que los fariseos y los publicanos no pudieron hacer. Para intentar cada día cumplir la voluntad de Dios, debemos ser flexibles, dóciles, y vivir abiertos. Él siempre está con nosotros.

Hoy la Iglesia celebra a san Antonio, abad. Aquí podéis leer algo sobre su vida. Que siempre es útil saber más de los santos. A ver si se nos pega algo.

Nuestro hermano en la fe, Alejandro, C.M.F.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

domingo, 16 de enero de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA 160122


«Tú has guardado el vino bueno hasta ahora»

Cuando Cristo asistía a las bodas de Caná y la multitud de invitados se regalaba, les faltó vino y su gozo se convirtió en tristeza... Viendo esta situación, la purísima María fue inmediatamente a decir a su hijo: «Se les ha acabado el vino; así es que te ruego, hijo mío, que demuestres que todo lo puedes, tú que lo has creado todo con sabiduría».

Por favor, Virgen venerable, ¿a partir de qué milagros has sabido tú que tu hijo, sin nunca haber vendimiado, podía darles vino siendo así que nunca antes había hecho milagro alguno? Enséñanos... cómo es que has dicho a tu hijo: «Dales vino tú que lo has creado todo con sabiduría».

«Yo misma he visto a Elizabeth llamarme Madre de Dios antes de que yo diera a luz; después del nacimiento de mi hijo, Simeón me ha cantado, Ana me ha exaltado; los magos vinieron corriendo desde Persia hasta el pesebre, porque una estrella les anunció por adelantado este nacimiento; los pastores junto con los ángeles se convirtieron en heraldos del gozo, y la creación entera se gozaba con ellos. ¿Podía yo ir a buscar mayores grandezas que estos milagros para creer, según su fe, que mi hijo es aquel que todo lo ha creado con sabiduría?»...

Cuando Cristo manifiestamente cambió, por su poder, el agua en vino la multitud se alegró mucho, encontrando admirable el sabor de este vino. Hoy es en el banquete de la Iglesia que todos nos sentamos, y en el que el vino es convertido en sangre de Cristo, y todos bebemos de él con alegría santa, glorificando al gran Esposo. Porque el Esposo verdadero es el hijo de Maria, el que es el Verbo desde toda la eternidad, que ha tomado la forma de esclavo y que todo lo ha creado con sabiduría.

Altísimo, santo, salvador de todos, conserva sin alteración alguna el vino que está en nosotros puesto que tú lo presides todo. Aleja de nosotros toda adversidad, todos los malos pensamientos que diluyen tu vino santísimo... Por las plegarias de la santa Virgen Madre de Dios, líbranos de las angustias del pecado que nos oprimen, Dios misericordioso, tú que todo lo has creado con sabiduría.



San Romano el Melódico (?-c. 560)
compositor de himnos
Himno nº 18, Las Bodas de Caná

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 2,1-11


Evangelio según San Juan 2,1-11
Tres días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí.

Jesús también fue invitado con sus discípulos.

Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: "No tienen vino".

Jesús le respondió: "Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía".

Pero su madre dijo a los sirvientes: "Hagan todo lo que él les diga".

Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una.

Jesús dijo a los sirvientes: "Llenen de agua estas tinajas". Y las llenaron hasta el borde.

"Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete". Así lo hicieron.

El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo

y le dijo: "Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento".

Este fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.


RESONAR DE LA PALABRA


UNA BODA EXCEPCIONAL

Curiosa retransmisión de una boda la que nos encontramos nada más comenzar el cuarto Evangelio. Si esta descripción la hubiese hecho alguno de los periodistas de la prensa del corazón, no habría durado demasiado en su puesto de trabajo. Veamos:

- No tenemos ni idea de quiénes son los que se casan. El novio, propiamente, sólo «sale» en las fotos una vez: cuando le están dando la enhorabuena por el vino bueno que ha mandado servir... a pesar de que él no ha tenido nada que ver. Y no responde nada al respecto.

- Con lo bien que se suelen preparar las bodas, ya es raro que se acabe el vino a mitad de la fiesta. Un inexplicable descuido que podría estropearlo todo.

- Sorprende que sea una de las invitadas quien se dé cuenta, y se ponga a dar instrucciones. No consta que fuera pariente de los novios. Sin embargo, es ella la que intenta resolver semejante contratiempo. Y no lo hace dirigiéndose a los novios ni a los responsables de aquel banquete, sino que acude a su Hijo, y luego da órdenes a los camareros/sirvientes, que por cierto la obedecen.

- Tampoco sabemos qué pintan allí tantas tinajas vacías (seis) tan grandes (de unos 100 litros cada una), y además especificando que son "de piedra" (no es un material muy manejable, ni frecuente para hacer vasijas de ese tamaño).

- El cuarto Evangelio sólo nos narra «7» milagros (por usar mejor la palabra, «signos»), y éste es el primero. Lo debe considerar, por tanto, muy importante. Pero no deja de resultar desconcertante que un acontecimiento tan milagroso y espectacular como éste, sólo nos lo haya contado uno de los apóstoles, cuando dice el texto que "estaban todos allí".

Cualquiera puede caer en la cuenta de que este «signo» no encaja en el «estilo» de los milagros que conocemos de Jesús: No es una curación, ni una multiplicación de panes para gente hambrienta... Como uno de mis alumnos comentaba espontáneamente: «¿Jesús facilitando que la gente siga bebiendo en medio de una juerga? No me pega».

- Tampoco es muy comprensible la contestación que Jesús da a su Madre: Primero por llamarla «mujer» (tan inusual en su cultura, como en la nuestra), y luego por lo que le dice: «Déjame, no ha llegado mi hora. ¿A ti y a mí qué nos va en este asunto?». Otros traducen «¿qué tienes que ver tú conmigo?».

Y esto de «la Hora» también tiene su «misterio», porque este Evangelio reserva esta expresión para hablar de la hora de la muerte de Jesús, de su Pascua. ¿A qué viene mencionarla ahora, qué tiene que ver la escasez de vino con la «Hora»?

 Todo esto ha hecho pensar a biblistas y teólogos que esta historia es algo más que un «milagro» de Jesús, y que esta boda tiene algo especial, excepcional. Buscando explicaciones a tantas preguntas, comprenden que San Juan quiere decir algo importante, al situar esta boda como pórtico de la tarea misionera de Jesús, como el primero de sus «signos» (siete en total), y que está estrechamente relacionado con su «Hora» y con la Cena Eucarística (el Vino).

Para responder a algunas de estas cuestiones, los profetas del Antiguo Testamento resutan de gran ayuda. Ellos nos han ido presentando el compromiso y la relación de Dios con la Humanidad a través del símbolo del matrimonio. No otra cosa significa la «Alianza». Esa misma que Jesús instaurará cuando llegue su «Hora», esa alianza nueva y eterna que se renueva en cada Eucaristía.

Por otra parte, su Madre, como miembro del pueblo de Dios, constata una realidad y la convierte en oración: Hace tiempo que se les ha acabado el «vino». En toda la escritura el vino es símbolo del amor, de la amistad, de la alegría, del Espíritu. Israel ya no tiene nada de eso: sólo les quedan vasijas vacías (aquellos ritos religiosos que ya no dicen nada a nadie), y aquellos Mandamientos esculpidos en piedra se han quedado en eso, «en piedra»: Enormes vasijas de piedra vacías. La madre de Jesús aparece como portavoz de Israel, del pueblo fiel que aún confía en Dios, y se dirige al único que puede hacer que las cosas cambien radicalmente. Estaba ya profetizada una futura alianza nueva de amor, escrita en los corazones (Ezequiel). Para que sea posible hay que hacer lo que él os diga. El resto del Evangelio irá concretando qué es eso que hay que hacer.

¿Y todo esto qué nos dice a nosotros hoy?

Seguramente necesitamos que María, la nueva «Mujer», la nueva Eva, La Hija de SIón, el nuevo Pueblo de Dios, nos haga caer en la cuenta de nuestro inmenso vacío, de nuestras grandes tinajas vacías de amor, de esperanza, de sentido, de fe madurada ... aunque andemos (distraídos) con nuestras fiestas, con nuestras ocupaciones, con nuestras cosas de cada día... Que nos ayude a ver y actuar con esa gran parte de la humanidad que se ha quedado sin «vino»... porque unos pocos nos lo estamos bebiendo todo.

Y, sobre todo, necesitamos la valentía de buscar en Jesús, en lo que Él nos dijo, nos dice y nos pueda decir... el modo eficaz de cambiar radicalmente todo: Nuestra religión (todavía demasiadas normas, cumplimientos, obligaciones...), nuestras relaciones familiares, las estructuras sociales y económicas, ¡y políticas!

La carta de San Pablo de hoy nos viene muy bien para todo esto que comentamos: El Espíritu, también simbolizado en la Biblia por el vino, y que hace posible la alianza nueva y eterna de Dios con sus discípulos... hace surgir los ministerios, los carismas, las capacidades necesarias para construir el mundo nuevo, para ponerse al servicio de los muchos que no tienen nada o casi nada. Nadie puede excusarse diciendo que no sabe qué hacer, o que no puede hacer nada... porque el Espíritu no deja a nadie sin algún don para construir la comunidad y el Reino.

Ponerse a disposición de la Comunidad, de los hermanos, es la condición y la consecuencia de celebrar la Eucaristía, sellando la Alianza Nueva y Eterna de Jesús, el Novio, que al llegar su Hora nos brindó y nos brinda a sus discípulos, el poder comprometernos en «amar como él nos amó», en ser uno, en lavarnos los pies mutuamente... Y quien bebe su Sangre (sella su alianza de bodas), tendrá vida eterna.

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

sábado, 15 de enero de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA 150122


“El hombre se levantó y lo siguió”

Este desdichado publicano sentado en el mostrador de impuestos, estaba en peor situación que el paralítico del cual os hablé el otro día, el que yacía en su camilla (Mc 2,1s). Éste sufría parálisis en su cuerpo, aquel en su alma. El primero tenía deformados todos sus miembros; el segundo, era el conjunto de su persona que estaba a la desbandada. El primero yacía, prisionero de su carne; el otro estaba sentado, cautivo de alma y cuerpo. Era a pesar suyo que el paralítico sucumbía a causa de sus sufrimientos; el publicano, muy a su gusto estaba esclavo del mal y del pecado. Este último, que a sus propios ojos se tenía por inocente, estaba acusado de avaricia por los demás; el primero, en sus heridas, se sabía pecador. El uno acumulaba ganancia sobre ganancia efecto de sus pecados; el otro escondía sus pecados con el gemido de sus dolores. Es por ello que eran justas las palabras dirigidas al paralítico: “Ánimo, hijo, tus pecados quedan perdonados”, porque con sus sufrimientos quedaban compensadas sus faltas. Pero el publicano, escuchó estas palabras: “Sígueme. “, es decir: “Tú que te has perdido siguiendo al dinero, siguiéndome repararás tu pecado”.

Alguno dirá: ¿por qué el publicano, pareciendo más culpable, recibe un don más elevado? Él llega enseguida a ser apóstol... Él mismo ha recibido el perdón, y concede a los demás la remisión de sus pecados; ilumina la tierra entera con el esplendor de la predicación del Evangelio. En cambio el paralítico apenas es juzgado digno de recibir tan sólo el perdón. ¿Quieres saber por qué el publicano obtuvo más gracias? Es porque, según la palabra del apóstol Pablo: “Donde se ha multiplicado el pecado, la gracia ha sido más abundante” (Rm 5,20).



San Pedro Crisólogo (c. 406-450)
obispo de Ravenna, doctor de la Iglesia
Sermón 30; CCL 24, 173; PL 52, 284

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 2,13-17


Evangelio según San Marcos 2,13-17
Jesús salió nuevamente a la orilla del mar; toda la gente acudía allí, y él les enseñaba.

Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comer con él y sus discípulos; porque eran muchos los que lo seguían.

Los escribas del grupo de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos: "¿Por qué come con publicanos y pecadores?".

Jesús, que había oído, les dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".


RESONAR DE LA PALABRA


Queridos amigos y amigas:

He leído que los seres humanos tendemos a simplificar nuestro pensamiento. Entre otras estrategias, “etiquetamos” a los demás. Ello nos ahorra tiempo y esfuerzo, al situar a una persona en un contexto determinado. Pero a la vez puede ser muy injusto con la gente. Según la “etiqueta” que pongamos a alguien –por ejemplo, “inteligente” o “tonto”- así será nuestro trato y nuestras expectativas hacia esa persona.

Ahí está Mateo. Sentado al mostrador de los impuestos. A lo mejor no es del todo consciente, pero la gente le ha puesto una etiqueta: “publicano”. Y ya se sabía, de un publicano no podía salir nada bueno. Colaboraba con Roma, el poder invasor, cobrando los impuestos. Era la deshonra del pueblo judío...

Y llega Jesús y le dice: “Sígueme”.

No sabemos quién se sorprendió más: si Mateo o los que presenciaron la escena. El caso es que luego les oímos murmurar.

¡Qué cosas tiene Jesús! Será que es verdaderamente el Hijo de Aquél que “no se fija en las apariencias, sino que conoce el corazón”, y llama por el nombre, y suscita lo mejor de cada uno –sea cual sea su etiqueta- y anima, y espera... y es capaz de sacar, de unas piedras, hijos de Abraham. O, de un publicano, un apóstol y evangelista. Un testigo de su Reino.

Será porque ha sido probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado.

Quien te cree, te crea.

Vete y haz tú lo mismo.

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

viernes, 14 de enero de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA 140122


“Viendo su fe, Jesús le dijo al paralítico: ‘Hijo mío, tus pecados están perdonados’.”

El sufrimiento nos recuerda que el servicio de la fe al bien común es siempre un servicio de esperanza, que mira adelante, sabiendo que sólo en Dios, en el futuro que viene de Jesús resucitado, puede encontrar nuestra sociedad cimientos sólidos y duraderos. En este sentido, la fe va de la mano de la esperanza porque, aunque nuestra morada terrenal se destruye, tenemos una mansión eterna, que Dios ha inaugurado ya en Cristo, en su cuerpo (cf. 2 Co 4,16-5,5). El dinamismo de fe, esperanza y caridad nos permite así integrar las preocupaciones de todos los hombres en nuestro camino hacia aquella ciudad «cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios» (Hb 11,10), porque «la esperanza no defrauda» (Rm 5,5).

En unidad con la fe y la caridad, la esperanza nos proyecta hacia un futuro cierto, que se sitúa en una perspectiva diversa de las propuestas ilusorias de los ídolos del mundo, pero que da un impulso y una fuerza nueva para vivir cada día. No nos dejemos robar la esperanza, no permitamos que la banalicen con soluciones y propuestas inmediatas que obstruyen el camino, que «fragmentan» el tiempo, transformándolo en espacio. El tiempo es siempre superior al espacio. El espacio cristaliza los procesos; el tiempo, en cambio, proyecta hacia el futuro e impulsa a caminar con esperanza.



Papa Francisco
Encíclica “Lumen fidei / La Luz de la fe”, § 57 (trad. © Libreria Editrice Vaticana)

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 2,1-12


Evangelio según San Marcos 2,1-12
Jesús volvió a Cafarnaún y se difundió la noticia de que estaba en la casa.

Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siquiera delante de la puerta, y él les anunciaba la Palabra.

Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres.

Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico.

Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: "Hijo, tus pecados te son perdonados".

Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior:

"¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?"

Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: "¿Qué están pensando?

¿Qué es más fácil, decir al paralítico: 'Tus pecados te son perdonados', o 'Levántate, toma tu camilla y camina'?

Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados

-dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".

El se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: "Nunca hemos visto nada igual".


RESONAR DE LA PALABRA

Queridos amigos y amigas:

Ya lo dijo el apóstol: “todo es gracia”. Lo más importante se nos da gratuitamente. La vida misma, las personas, los acontecimientos, la fe... Todo es recibido. Pero como al que se le da no es una piedra ni una inteligencia artificial, sino un ser humano con capacidad de respuesta libre, todo es –a la vez- tarea.

Esa es la dinámica creyente: recibir vida para entregarla. Recibir a las personas para crear fraternidad. Recibir los acontecimientos para ir haciendo con ellos camino. Recibir la fe para vivirla y comunicarla. Lo que hemos recibido quiere hacerse en nosotros respuesta. En esto no hay rebajas.

En el evangelio, el ponerse en pie y el perdón están ahí esperando, gratuitos. Pero el paralítico debe ponerse a tiro. Otros le ayudan y le llevan ante Jesús. Una bonita escena sobre la gracia y la tarea.

Entiendo que ésta sería la invitación de la Palabra de hoy: abre los ojos. Mira todo lo bueno que hay creado para ti. Te está esperando. Sólo falta que te pongas en camino. Que te pongas a tiro. De Dios y de los demás. Que respondas a lo recibido. Porque si todo fuera tarea, la vida sería como una dura escalada sin llegar a ninguna cumbre. Pero si todo fuera gracia que no pidiera respuesta, Dios nos habría creado inútiles.

Todo es gracia-para-corresponder. Ahí está la gracia. ¿Te convence?

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

jueves, 13 de enero de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA 130122


“Jesús extendió la mano y lo tocó”

El gesto afectuoso de Jesús que se acerca a unos leprosos, los reconforta y los cura, tiene su plena y misteriosa expresión en la Pasión. En pleno suplicio y desfigurado por el sudor de sangre, por la flagelación, por la corona de espinas, por la crucifixión, abandonado por el pueblo que ha olvidado todo los bienes recibidos de él, Jesús en su Pasión se identifica con los leprosos; llega a ser su imagen y su símbolo, tal como el profeta Isaías había tenido la intuición contemplando por anticipado el misterio del Siervo del Señor: “No tenía belleza ni figura, lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado por los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros... Nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado” (Is 53,2-4). Pero es precisamente de las llagas del cuerpo sufriente de Jesús y de la fuerza de su resurrección que brotan la vida y la esperanza para todos los hombres golpeados por el mal y la enfermedad.

La Iglesia ha sido siempre fiel en anunciar la palabra de Cristo unida al gesto concreto de misericordia solidaria para con los más pobres, los últimos. A lo largo de los siglos ha habido un crecimiento en la entrega conmovedora y extraordinaria en favor de los que viven golpeados por el peso de las enfermedades humanamente más repugnantes. La historia hace relucir el hecho de que los cristianos han sido siempre los primeros en preocuparse del problema de los leprosos. El ejemplo de Cristo ha sido seguido, ha sido fecundo en gestos de solidaridad, de entrega, de generosidad y de caridad desinteresada.


San Pablo VI
papa 1963-1978
Homilía del 29 de enero de 1978 – XXV Jornada mundial de los leprosos

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 1,40-45


Evangelio según San Marcos 1,40-45
Se acercó a Jesús un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: "Si quieres, puedes purificarme".

Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda purificado".

En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.

Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente:

"No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio".

Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes.


RESONAR DE LA PALABRA


Queridos amigos y amigas:

El cuerpo humano es una maravilla. Células, tejidos, órganos... conexiones, movimientos, respuestas. Si no existiera, costaría trabajo siquiera pensarlo. ¿Y qué decir del alma humana? Más increíble todavía: percepciones, memoria, lenguaje... capacidad de amar y ser amado, libertad, apertura a lo Absoluto. De la complejidad y maravilla de ambos se entiende su fragilidad. Algo puede fallar.

Al vivir en sociedad, también formamos parte de un “cuerpo social” y un “alma social”. Y lo que recibimos de los demás influye poderosamente en nuestra vida, para bien o para mal.

Hoy el evangelio nos habla de enfermedad. Una de las comunes en el tiempo de Jesús: la lepra. En el antiguo Israel, los que tenían esta enfermedad eran apartados de la sociedad, siendo considerados malditos. Puede representar a cualquier dolencia, en el cuerpo o en el alma, que afecta al ser humano y le disminuye en su actividad y en sus relaciones con los demás, hasta llegar a oscurecer la vida recibida.

Jesús aparece como el que se acerca a toda enfermedad y dolencia, y atreviéndose a tocar a la persona, puede aliviarla y reconfortarla de una manera impensable. Porque es el Hijo del Dios que rompe las barreras y quiere traer vida, y vida para todos.

Hoy puede ser un buen día para, desde tus enfermedades y dolencias, presentarte humilde al Señor: “Si quieres, puedes limpiarme”. Y déjate confortar por Él. Para seguir caminando. Porque la tierra prometida está más cerca que cuando empezaste a caminar. Aunque a veces no te lo parezca.

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

miércoles, 12 de enero de 2022

UNCIÓN DE DIGNIDAD

 

«Los gobernantes deben dar a todos la posibilidad de ganar el pan, porque esta ganancia les da dignidad. El trabajo es una unción de dignidad y esto es importante. Muchos jóvenes, muchos padres y muchas madres viven el drama de no tener un trabajo que les permita vivir serenamente, viven al día. Y muchas veces la búsqueda se vuelve tan dramática que los lleva hasta el punto de perder toda esperanza y deseo de vida. En estos tiempos de pandemia muchas personas han perdido el trabajo ―lo sabemos― y algunos, aplastados por un peso insoportable, han llegado al punto de quitarse la vida. Quisiera hoy recordar a cada uno de ellos y a sus familias. Hagamos un momento de silencio recordando a esos hombres, esas mujeres, desesperados porque no encuentran trabajo»

«Oh, san José, patrón de la Iglesia, tú que junto con el Verbo encarnado trabajaste cada día para ganarte el pan, encontrando en Él la fuerza de vivir y trabajar; tú que has sentido la inquietud del mañana, la amargura de la pobreza, la precariedad del trabajo; tú que muestras hoy el ejemplo de tu figura, humilde delante de los hombres, pero grandísima delante de Dios, protege a los trabajadores en su dura existencia diaria, defiéndelos del desaliento, de la revuelta negadora, como de la tentación del hedonismo; y custodia la paz del mundo, esa paz que es la única que puede garantizar el desarrollo de los pueblos. Amén»


Francisco

Audiencia General

12-01-2022 




martes, 11 de enero de 2022

RESONAR DE LA PALABRA 11012022

Evangelio según San Marcos 1,21b-28.

Jesús entró a Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar.
Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar:
"¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios".
Pero Jesús lo increpó, diciendo: "Cállate y sal de este hombre".
El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese hombre.
Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: "¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!".
Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.

RESONAR DE LA PALABRA
Queridos amigos y amigas:

Llevamos ya dos años de pandemia. Un pequeño organismo, un virus, está poniendo en jaque nuestra salud, nuestras sociedad, nuestra economía.. de una manera que nunca hubieramos pensado. Todas nuestra capacidad tecnológica y científica parece que no acaba de ser suficiente para liberarnos definitivamente de este invisible enemigo que ha surgido de repente. Las pandemias forman parte de la historia de la humanidad y dramaticamente han producido todas ellas grandes cambios en nuestra manera de vivir y de relacionarnos. Las concecuencias de esta que vivimos ahora las veremos con claridad con el paso del tiempo.

En la Palabra de hoy se nos muestran otros imprevistos de la historia: a Ana, mujer estéril, tras desear y orar al Señor, le es dado el hijo que tanto esperaba. Y de ese gozo, le sale el cántico que expone cómo Dios es capaz de dar la vuelta a las cosas, para que los últimos sean los primeros su proyecto siga su curso.

Leyendo el evangelio, me parece entender para qué vino Jesús: para dar la vuelta a las cosas. Porque no es normal, y no deberíamos acostumbrarnos a verlo así, que en el mundo domine el egoísmo, el odio o las desigualdades que deshumanizan. Él viene a poner las cosas en su sitio, lo cual pasa por cosas tan paradójicas como que “los últimos serán los primeros” o “amar a los enemigos”.

Hoy aparece sometiendo a los espíritus inmundos. Cada época tiene los suyos, con sus manifestaciones. Pero está claro que donde entra Jesús, se ponen a temblar. No hay sitio para ellos. Con su sola presencia...

Jesús comenzó a someter a los espíritus que pretenden destruir el proyecto de Dios. Desde entonces, la lucha continúa. Con las armas de Dios: saber mirar, discernir, reconocer, anunciar, denunciar, actuar, pedir perdón, reconciliar, acompañar, bendecir, entregar, devolver bien por mal, saber renunciar, volver a confiar... Para que el mundo deje de ser inmundo, recupere su dignidad y vuelva a ser lo que está llamado a ser.

Fuente Ciudad Redonda

lunes, 10 de enero de 2022

Buen día, Espíritu Santo! 10012022

 

¡Síganme, los haré pescadores de hombres! RESONAR PALABRA 10012022

Evangelio según San Marcos 1,14-20.

Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo:
"El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia".
Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores.
Jesús les dijo: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres".
Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.
Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó,
y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.

RESONAR DE LA PALABRA
Queridos amigos y amigas:

¡Hay que ver cómo pasa el tiempo! Si no hace ni dos días que estábamos preparando la nochebuena, celebrando el año nuevo, cantando el “Campana sobre campana”... y ya estamos a 9 de enero. Hemos vuelto a lo normal: el trabajo, las clases, la catequesis... lo que sea.

Terminado el ciclo de Adviento-Navidad hemos vuelto al tiempo Ordinario. Hace tiempo escuché a un amigo que había que hacerle un homenaje al tiempo Ordinario. ¿Sabes por qué? Porque, en el fondo, la mayor parte de nuestra vida es tiempo ordinario. Y aunque los tiempos “extraordinarios” nos acercan al misterio de nuestra fe y a la celebración con los cercanos, es en el tiempo ordinario donde se nos van dando las cosas importantes de la vida y donde estamos llamados a vivir con calidad.

En el día a día aprenden los niños/as a andar y a hablar. En ese mismo tiempo construimos la familia y la comunidad. También ahí colaboramos con nuestro trabajo cotidiano en el proyecto de la creación. En lo cotidiano surgen las intuiciones y las dudas, se forjan o se frustran los proyectos, se dan los encuentros y los desencuentros, acontecen las crisis y las superaciones...

“¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?”. Así se nos sugiere en el Salmo 115 de la liturgia de hoy: invocando su nombre, cumpliendo mis promesas, ofreciendo un sacrificio de alabanza… en medio del mundo.

El mismo Jesús –el Hijo- se hace “ordinario” y viene a la vida de cada día –junto al lago de Galilea, mientras los pescadores echan la red en el lago- a llamarnos por el nombre y a hacernos su propuesta: “Venid conmigo... Convertíos y creed la Buena Noticia”. En el tiempo Ordinario. ¿No es para hacerle un homenaje?

fuente Ciudad Redonda portal