martes, 3 de junio de 2014

5º Día de la Novena al Espíritu Santo

Día 5







Ven, Espíritu Santo,
Llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos
el fuego de tu amor.
Envía, Señor, tu Espíritu.
Que renueve la faz de la Tierra.

Oremos: 
Oh Dios,
que llenaste los corazones de tus fieles
con la luz del Espíritu Santo;
concédenos que,
guiados por el mismo Espíritu,
sintamos con rectitud y
gocemos siempre de tu consuelo.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

LEEMOS: 

El don de Consejo.
Sabemos cuán importante es, en los momentos más delicados, poder contar 
con las sugerencias de personas sabias y que nos quieren. Ahora, a través del don de consejo, es Dios mismo, con su Espíritu, quien ilumina nuestro corazón, de tal forma que nos hace comprender el modo justo de hablar y de comportarse; y el camino a seguir. ¿Pero cómo actúa este don en nosotros? En el momento en el que lo acogemos y lo albergamos en nuestro corazón, el Espíritu Santo comienza inmediatamente a hacernos sensibles a su voz y a orientar nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestras intenciones según el corazón de Dios. Al mismo tiempo, nos conduce cada vez más a dirigir nuestra mirada interior hacia Jesús, como modelo de nuestro modo de actuar y de relacionarnos con Dios Padre y con los hermanos. El consejo, pues, es el don con el cual el Espíritu Santo capacita a nuestra conciencia para hacer una opción concreta en comunión con Dios, según la lógica de Jesús y de su Evangelio. De este modo, el Espíritu nos hace crecer interiormente, nos hace crecer positivamente, nos hace crecer en la comunidad y nos ayuda a no caer en manos del egoísmo y del propio modo de ver las cosas. Así el Espíritu nos ayuda a crecer y también a vivir en comunidad. La condición esencial para conservar este don es la oración. Volvemos siempre al mismo tema: ¡la oración! Es muy importante la oración. Rezar con las oraciones que todos sabemos desde que éramos niños, pero también rezar con nuestras palabras.

Decir al Señor: «Señor, ayúdame, aconséjame, ¿qué debo hacer ahora?». Y con la oración 
hacemos espacio, a fin de que el Espíritu venga y nos ayude en ese momento, nos aconseje sobre lo que todos debemos hacer. ¡La oración! Jamás olvidar la oración. ¡Jamás! Nadie, nadie, se da cuenta cuando rezamos en el autobús, por la calle: rezamos en silencio con el corazón. 

Aprovechamos esos momentos para rezar, orar para que el Espíritu nos dé el don de consejo. 
En la intimidad con Dios y en la escucha de su Palabra, poco a poco, dejamos a un lado nuestra lógica personal, impuesta la mayoría de las veces por nuestras cerrazones, nuestros prejuicios y nuestras ambiciones, y aprendemos, en cambio, a preguntar al Señor: ¿cuál es tu deseo?, ¿cuál es tu voluntad?, ¿qué te gusta a ti? De este modo madura en nosotros una sintonía profunda, casi connatural en el Espíritu y se experimenta cuán verdaderas son las palabras de Jesús que nos presenta el Evangelio de Mateo: «No os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros» (Mt 10, 19-20). Es el Espíritu quien nos aconseja, pero nosotros debemos dejar espacio al Espíritu, para que nos pueda aconsejar. Y dejar espacio es rezar, rezar para que Él venga y nos ayude siempre.

Como todos los demás dones del Espíritu, también el de consejo constituye un tesoro para toda la comunidad cristiana. El Señor no nos habla sólo en la intimidad del corazón, nos habla sí, pero no sólo allí, sino que nos habla también a través de la voz y el testimonio de los hermanos. Es verdaderamente un don grande poder encontrar hombres y mujeres de fe que, sobre todo en los momentos más complicados e importantes de nuestra vida, nos ayudan a iluminar nuestro corazón y a reconocer la voluntad del Señor.

Recuerdo una vez en el santuario de Luján, yo estaba en el confesonario, delante del cual había una larga fila. Había también un muchacho todo moderno, con los aretes, los tatuajes, todas estas cosas... Y vino para decirme lo que le sucedía. Era un problema grande, difícil. Y me dijo: yo le he contado todo esto a mi mamá, y mi mamá me ha dicho: dirígete a la Virgen y ella te dirá lo que debes hacer. He aquí a una mujer que tenía el don de consejo. No sabía cómo salir del problema del hijo, pero indicó el camino justo: dirígete a la Virgen y ella te dirá. Esto es el don de consejo. 

Esa mujer humilde, sencilla, dio a su hijo el consejo más verdadero. En efecto, este muchacho me dijo: he mirado a la Virgen y he sentido que tengo que hacer esto, esto y esto... Yo no tuve que hablar, ya lo habían dicho todo su mamá y el muchacho mismo. Esto es el don de consejo. 
Vosotras, mamás, que tenéis este don, pedidlo para vuestros hijos: el don de aconsejar a los hijos es un don de Dios. 

Queridos amigos, el Salmo 16, que hemos escuchado, nos invita a rezar con estas palabras: «Bendeciré al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con Él a mi derecha no vacilaré» (vv. 7-8). Que el Espíritu infunda siempre en nuestro corazón esta certeza y nos colme de su consolación y de su paz. Pedid siempre el don de consejo.
PAPA FRANCISCO -miércoles 7 de mayo de 2014

¡Oh Espíritu Santo! Que llenaste con tu Divina presencia a los Apóstoles, mientras perseveraban fervorosamente unidos en oración con María; ayúdanos a crecer en la vida de nuestras comunidades, animados por tus siete dones, y danos la gracia que te pedimos en esta Novena. 
Amén.

En honor de la Santísima TRINIDAD...
   Padre Nuestro que estás...
   Padre Nuestro que estás...
   Padre Nuestro que estás...
   Dios te Salve María, llena eres de Gracia...

Ven, Espíritu Creador
visita las almas de tus fíeles 
y llena de la divina gracia los corazones, 
que Tú mismo creaste. 

Tú eres nuestro Consolador, 
don de Dios Altísimo, 
fuente viva, fuego, caridad 
y espiritual unción. 

Tú derramas sobre nosotros los siete dones; 
Tú, el dedo de la mano de Dios; 
Tú, el prometido del Padre; 
Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra. 

Enciende con tu luz nuestros sentidos; 
infunde tu amor en nuestros corazones; 
y, con tu perpetuo auxilio, 
fortalece nuestra débil carne, 

Aleja de nosotros al enemigo, 
danos pronto la paz, 
sé Tú mismo nuestro guía, 
y puestos bajo tu dirección, 
evitaremos todo lo nocivo. 

Por Ti conozcamos al Padre, 
y también al Hijo; 
y que en Ti, Espíritu Santo, 
creamos en todo tiempo., 

Gloria a Dios Padre, 
y al Hijo que resucitó, 
y al Espíritu Consolador, 
por los siglos infinitos. Amén.

Buen día, Espíritu Santo! 03 06 2014

¡Buen día, Espíritu Santo!
Cuando el sol ya calienta lo creado
yo descubro Tu Ternura que nunca me abandonó
y sostuvo en gracia mi vivir.
¡Gracias, Divino Espíritu Santo!
¡Eres "mi Lugar en el Mundo"!
En ti puedo moverme y existir porque eres "El Todo"
Digno de Gloria, de Alabanza.
Ven a orar en mí, ¡habla!
Continúa tu obra y restaura,
¡haz nueva hoy Tu obra!
¿puedo trabajar Contigo hoy?
¿qué podemos hacer juntos?




lunes, 2 de junio de 2014

Buen día, Espíritu Santo! 02 06 2014

¡Buen día, Espíritu Santo!
Fuente de toda alegría y consuelo;
Manantial de vida nueva,
Dador de toda gracia!
¡Ven!, ¡Llena!, ¡permanece!
Ilumina con Tu Luz nuestras consciencias.
Danos el comprender el lenguaje del cielo;
Fortalece nuestro andar,
danos valor para luchar la batalla del día a día!
¡Y santifícanos!
En el aquí y ahora de nuestro existir,
¡santifícanos!




domingo, 1 de junio de 2014

4º Día Novena al Espíritu Santo

Día 4





Ven, Espíritu Santo,
Llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos
el fuego de tu amor.
Envía, Señor, tu Espíritu.
Que renueve la faz de la Tierra.

Oremos: 
Oh Dios,
que llenaste los corazones de tus fieles
con la luz del Espíritu Santo;
concédenos que,
guiados por el mismo Espíritu,
sintamos con rectitud y
gocemos siempre de tu consuelo.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

LEEMOS: 
El don de entendimiento.
No se trata de una cualidad intelectual natural, sino de una gracia que el Espíritu Santo infunde en nosotros y que nos hace capaces de escrutar el pensamiento de Dios y su plan de salvación. San Pablo dice que, por medio del Espíritu Santo, Dios nos revela lo que ha preparado para los que le aman. ¿Qué significa esto? No es que uno tenga pleno conocimiento de Dios, pero sí que el Espíritu nos va introduciendo en su intimidad, haciéndonos partícipes del designio de amor con el que teje nuestra historia. En perfecta unión con la virtud de la fe, el entendimiento nos permite comprender cada vez más las palabras y acciones del Señor y percibir todas las cosas como un don de su amor para nuestra salvación. Como Jesús a los discípulos de Emaús, el Espíritu Santo, con este don, abre nuestros ojos, incapaces por sí solos de reconocerlo, dando de este modo una nueva luz de esperanza a nuestra existencia. 
PAPA FRANCISCO - miércoles 30 de abril de 2014

¡Oh Espíritu Santo! El Señor Jesús transfigurado, participó a sus apóstoles de su Gloria anticipada para preparar sus corazones para el momento de la cruz; protege y fecunda nuestra vida para que seamos discípulos misioneros, esperando la Gloriosa Venida de Nuestro Señor Jesucristo, y danos la gracia que te pedimos en esta Novena. Amén. 

En honor de la Santísima TRINIDAD...
   Padre Nuestro que estás...
   Padre Nuestro que estás...
   Padre Nuestro que estás...
   Dios te Salve María, llena eres de Gracia...

Ven, Espíritu Creador
visita las almas de tus fíeles 
y llena de la divina gracia los corazones, 
que Tú mismo creaste. 

Tú eres nuestro Consolador, 
don de Dios Altísimo, 
fuente viva, fuego, caridad 
y espiritual unción. 

Tú derramas sobre nosotros los siete dones; 
Tú, el dedo de la mano de Dios; 
Tú, el prometido del Padre; 
Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra. 

Enciende con tu luz nuestros sentidos; 
infunde tu amor en nuestros corazones; 
y, con tu perpetuo auxilio, 
fortalece nuestra débil carne, 

Aleja de nosotros al enemigo, 
danos pronto la paz, 
sé Tú mismo nuestro guía, 
y puestos bajo tu dirección, 
evitaremos todo lo nocivo. 

Por Ti conozcamos al Padre, 
y también al Hijo; 
y que en Ti, Espíritu Santo, 
creamos en todo tiempo., 

Gloria a Dios Padre, 
y al Hijo que resucitó, 
y al Espíritu Consolador, 
por los siglos infinitos. Amén.

FRANCISCO y NOSOTROS

Disecadores de almas

P. Sergio Cejas
fuente: Facebook personal

Hay quienes disecan a las personas como los coleccionistas de insectos. Un alfiler bien puesto, y el prójimo queda "fijo" y expuesto en una caja de cristal, para la vista de todos.
"Fulano es un superficial. Mengano es un pobre tonto. Perengano es un falso. Aquella señora miente continuamente. Esa joven va siempre detrás de señores con dinero. Aquel trabajador roba apenas puede. Ese oficinista no sabe nunca organizarse".
Las etiquetas llegan como clavos y penetran hasta destruir la fama de familiares, amigos, compañeros de trabajo, conocidos.
Incluso a veces los alfileres caen sobre uno mismo. Nos miramos en el espejo y reconocemos nuestra bajeza, nuestra cobardía, nuestra superficialidad, nuestra avaricia, nuestra gula... Nos "autodisecamos" con un alfiler propio o asumimos como verdadero el que otros han dejado clavado en nuestra espalda.
Pero ningún disecador, por más agudo y mordaz que sea, puede aniquilar la riqueza profunda que se esconde en cada corazón humano.
"Los límites del alma no los hallarás andando, cualquiera sea el camino que recorras; tan profundo es su fundamento", decía Heráclito.
Todos tenemos en nuestras manos la posibilidad del cambio, de la sorpresa, de las decisiones radicales. Porque una persona hasta ahora tibia puede ser encendida por el amor. Porque otro, siempre visto como un cobarde, puede mostrarnos su valentía ante una propuesta noble. Porque un criminal (verdadero, no sólo supuesto) es capaz de pedir perdón y cambiar de vida. Porque un estafador tiene en su interior energías suficientes para romper con su pasado y empezar a ayudar a sus víctimas. Porque un político puede dejar su vida de mentiras para empezar a servir a todos los habitantes de su estado (también a los no nacidos, también a los que vienen de lejos).
Ningún ser humano conoce a fondo el misterio de los corazones. Sólo Dios penetra lo que hay en mi interior. Con su ayuda, puedo reconocer mis faltas, mis egoísmos, mi soberbia, mis rencores siempre encendidos. Con su gracia puedo denunciar mis males, romper con mi pecado, decir no a las tentaciones de cada día, darle un sí completo a Dios y a quien me pide una mano.
"El Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios. En efecto, ¿qué hombre conoce lo íntimo del hombre sino el espíritu del hombre que está en él? Del mismo modo, nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios" (1Co 2,10-11).
Desde ese Espíritu de Dios puedo conocer mi propio espíritu, puedo descubrir lo que hay en mi alma. También puedo llegar a ver a los demás de un modo distinto. No como un disecador de almas, sino como quien se siente amado por Dios y descubre que ese amor llega a todos, a todos invita, a todos llama a una vida distinta, más hermosa, más grande, más buena, más feliz.

Renacidos en Pentecostés


El Santo Padre nos ha dicho hoy en el Olímpico de Roma:
Ustedes, Renovación Carismática
han recibido un gran don del Señor, 
han nacido del Espíritu Santo
como una corriente de gracia en la Iglesia y para la Iglesia".

Sí, nacidos del Espíritu...
Por eso, éste próximo domingo 8 de Junio desde las 8 hs.

¡Renacidos en Pentecostés!

Disponemos el corazón, la mente, el espíritu, nuestra vida entera 
para ser "renacidos en Pentecostés!
Movidos por el gozo pentecostal estaremos viviendo
un tiempo de clamor, enseñanzas, alabanzas y Eucaristía!
¿Te sumás? 

Confirmá tu presencia escribiéndonos
al correo electrónico de la comunidad:
rccrecreo@gmail.com



¿Quién es el Jefe?


El Estadio Olímpico de Roma acogió a los miembros de la 37 Asamblea Nacional de la Renovación Carismática y justo en medio dela jornada, el Papa Francisco quiso hacerse presente en un tiempo de alabanza, testimonios, oración diálogo y escucha.
En el acto, no sólo participaron miembros de la Renovación Carismática, sino también delegaciones ecuménicas -evangélicos y pentecostales- realmente interesados en ver qué está sucediendo en la Iglesia Católica.
En su intervención el Papa Francisco interpeló en varias ocasiones a los asistentes y preguntó una y otra vez: ¿Quién es el jefe de la renovación? “El Señor Jesús” contestaban los asistentes.
En un discurso improvisado, el Papa Francisco mostró: "Cuando pienso en vosotros, pienso en una gran orquesta, en la que todos los instrumentos son necesarios para la armonía de la pieza musical"
"Nadie es más importante ni más grande que los demás. Cuando alguno de vosotros se cree más importante o más grande que los demás comienza la peste", destacó el Papa Francisco, mostrando que hay un solo jefe: el Señor Jesús: “"Repetid conmigo: ¿Quién es el jefe de la Renovación? El Señor Jesús"

El Papa Francisco confesó que al principio “en los primeros años no me gustaban mucho los carismáticos. Decía de vosotros: parecen una escuela de samba'. No compartía sus nuevas formas de rezar...Después comencé a conoceros y comprendí que la Renovación es una gracia para la Iglesia".
El evento también ha contado con la presencia del cardenal Angelo Comastri, vicario del Papa para la Ciudad del Vaticano; del cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos; del cardenal Agostino Vallini, vicario del Papa para la diócesis de Roma; y del padre capuchino Raniero Cantalamesa, predicador de la Casa Pontificia.

Momento histórico

Francisco se sintió «como en casa» con la Renovación Carismática: «Sois una corriente de gracia»
Francisco se sintió «como en casa» con la Renovación Carismática: «Sois una corriente de gracia»
La sintonía del Papa con la Renovación Carismática se palpó de principio a fin.
En una tarde primaveral, el Papa Francisco llegó al Estadio Olímpico de Roma, repleto y lleno de entusiasmo. Allí más de cincuenta mil personas llegadas desde 52 países le recibieron cantando aplaudiendo y agitando pañuelos, al son de Hosanna en el Cielo.

Momento histórico
Es la primera vez en la historia que un Pontífice ha visitado este lugar y lo ha hecho para encontrarse con los miembros del movimiento Renovación Carismática Católica (RCC), que realiza su 37ª Asamblea Nacional. Este ha sido el momento más importante del congreso que realizan hoy domingo 1 y este lunes 2 de junio, y que lleva por lema ¡Convertíos! ¡Creed! ¡Recibid el Espíritu Santo!

Un encuentro que concluyó con un llamado del Santo Padre: "Hermanos y hermanas -dijo el Papa Francisco antes de dar la bendición apostólica-, acuérdense: adoren a Dios Nuestro Señor, es éste el fundamento, busquen la santidad en la nueva vida del Espíritu Santo. Eviten la excesiva organización, salgan a evangelizar por las calles, acuérdense que la Iglesia nació en salida esa mañana de Pentecostés. Acérquense a los pobres y toquen en ellos la carne herida de Jesús. Por favor, no enjaulen al Espíritu Santo”. 

Apenas el Santo Padre entró en el principal estadio deportivo de Roma, los organizadores le dijeron que para remediar los tantos gritos de ¡Viva Francisco!, que a él no le gustan, le cantaban ¡Viva Jesús el Señor!, y el Papa cantó visiblemente con ellos.

Los organizadores añadieron: “Aquí no está ni el equipo Roma, ni el Lazio, ni el San Lorenzo, pero tenemos un entrenador que es el Espíritu Santo". Y que "Jesús en nuestra vida ha vencido, en tantos enfermos que con dignidad no se dejan robar la alegría, cuando usamos nuestras lenguas no para criticar sino para adorar al Señor”.

El presidente italiano de RCC, Salvatore Martínez, recordó que “el año pasado cuando le anuncié que íbamos al Estadio Olímpico, usted me dijo ´yo voy´ y ha cumplido su palabra”. Y que "nacimos con Pablo VI, crecimos con Juan Pablo II y ahora nos encontramos con usted aquí”. Y concluyó pidiendo: “Rece por nosotros e invocamos al Espíritu Santo”.

Le siguieron la lectura de los Actos de los Apóstoles, sobre Pentecostés y los dones del Espíritu Santo.

"El demonio intenta destruir la familia"

A continuación dieron su testimonio, jóvenes, personas de media edad, sacerdotes, estudiantes, madres de familia con sus hijos, etc. Después de los mismos, el Santo Padre dirigió unas palabras breves. Como a los jóvenes, a quienes invitó a ser generosos: "No guarden la juventud solamente para ustedes, como en una caja fuerte, sería triste", dijo.

Después del testimonio de una madre de familia el Papa recordó: “Las familias son la Iglesia doméstica en donde Jesús crece en el amor de los cónyuges, en el amor de los hijos,por eso el enemigo ataca tanto a la familia, el demonio no la quiere e intenta destruirla”.

Y si bien “son pecadores como todos, quieren ir hacia adelante en la fe y en su fecundidad, y en la fe de los hijos. Que el Señor bendiga a la familia y la vuelva fuerte en esta crisis en la que el diablo la quiere destruir”.

Gracias a los enfermos y ancianos
Fue también emocionante el testimonio de una joven italiana que dijo: “Soy ciega pero mi luz es Jesús”. Y añadió: "Rece por nosotros para que podamos dar testimonio a pesar de nuestra enfermedad”.

El Santo Padre, después de abrazarla, dijo: “Los hermanos y hermanas que sufren, que tienen enfermedades o que sufren limitaciones, son ungidas por el sufrimiento de Jesús y lo imitan en un momento difícil de su cruz". Y concluyó: "Gracias, hermanos y hermanas, por aceptar ser ungidos por el sufrimiento. Gracias por la esperanza de la que ustedes dan testimonio”.

Y el Papa, dirigiéndose a Salvatore Martínez, director del movimiento, dijo: “Le decía a Salvatore que falta alguien, quizás lo más importante: los abuelos. Y esos son la seguridad de nuestra fe: los ancianos. Fíjense cuando María y José llevaron a María el templo, dice el Evangelio que fueron conducidos por el Espíritu Santo. Los jóvenes tienen que cumplir la ley, los ancianos como el buen vino tienen esa libertad del Espíritu Santo. Es así”.

La santa ebriedad del Espíritu
Tras unos instantes de silencio, delante de los cincuenta mil presentes el Papa recitó una oración: “Señor mira a tu pueblo que espera el Espíritu Santo, mira a los jóvenes, a las familias, a los niños a los enfermos, a los sacerdotes, a los consagrados, a nosotros los obispos, mira a todos. Concédenos la santa ebriedad del Espíritu, la que hace hablar todos los idiomas; de la caridad, siempre cerca de los hermanos y hermanas que tienen necesidad de nosotros. Enséñanos a no luchar entre nosotros para tener un poco más de poder, a amar más a la Iglesia que es nuestro partido, enséñanos a tener el corazón abierto para recibir el Espíritu. Envía tu espíritu sobre nosotros. Amen”.

Y les agradeció por la calurosa acogida. Recordó que cuando celebraba en Buenos Aires con Renovación Carismática le gustaba mucho el canto Vive Jesús Nuestro Señor, en la misa, después de la consagración. "¡Gracias, me he sentido en mi casa!", dijo.

"Una corriente de gracia"

“Ustedes, Renovación Carismática -prosiguió el Santo Padre- han recibido un gran don del Señor, han nacido del Espíritu Santo como una corriente de gracia en la Iglesia y para la Iglesia".

“Cuando pienso en ustedes carismáticos me viene la imagen de la Iglesia en un modo particular. Pienso en una gran orquesta en donde cada instrumento es distinto del otro, pero todos son necesarios": precisó que “ninguno en Renovación puede pensar ser más importante o más grande del otro, porque si alguno se siente más importante, entonces inicia la peste. Nadie puede decir yo soy el jefe, porque tienen un solo Señor, el Señor Jesús”.

Recordó cuando los escuchó por primera vez y pensó que confundían la fe con una escuela de samba. “Y al final entendí el bien que Renovación hacia a la Iglesia”, Y que esta historia termina en un modo particular: “Pocos meses antes de ir al cónclave fui nombrado como asistente del movimiento carismático en Argentina".

Llevar el Evangelio consigo
Recordó que “en los primeros tiempos se decía que los carismáticos llevaban siempre una Biblia y Nuevo Testamento. ¿Lo hacen también hoy? No estoy tan seguro" dijo. Y los invitó: "Vuelvan siempre al primer amor, llévenlo siempre en el bolsillo y lean algo”.

Advirtió entretanto sobre “el peligro de la excesiva organización: se necesita, pero sin perder la gracia de dejar a Dios ser Dios, y no hay mayor libertad que dejarse llevar por el Espíritu para que nos oriente y nos lleve adonde él desea. El sabe lo que necesita cada ocasión”.

No controlar al Espíritu Santo
“Otro peligro -añadió el Pontífice- es volverse controladores de la gracia de Dios. Tantas veces los responsables -me gusta llamarlos los servidores-, se vuelven administradores de la gracia, decidiendo quién puede recibir la efusión en el Espíritu y quién no. Y si alguien lo hace, por favor no lo hagan más. Ustedes son dispensadores de la gracia de Dios y no controladores. No sean aduana la Espíritu Santo”.

¿Qué se espera el Papa de ustedes?, dijo. "Primero, la conversión y amor de Jesús que cambia la vida y hace de un cristiano testimonio de Dios. Espero que compartan en la iglesia la difusión del Espíritu Santo”. También “que Jesús está vivo y ama a todos los hombres”. Y que den “testimonio delante de otras Iglesia que creen en Jesús como Salvador” manteniéndose unidos en el amor de Jesús y en esta unidad que debemos tener todos nosotros.

Recordó que “Renovación es por su naturaleza ecuménica. Acérquense a los pobres y necesitados para tocar en sus cuerpos a la carne herida de Jesús. Busquen la unidad de la Renovación, porque la unidad viene del Espíritu Santo. La división viene del demonio, escapen de las luchas internas, por favor”.

Agradeció también a quienes están organizando el gran jubileo de 2017, e indicó que “espero celebrarlo en la plaza de San Pedro”. 

Buen día, Espíritu Santo! 01 06 2014

¡Buen día, Espíritu Santo!
Aquí, al comenzar mi caminar diario te suplico,
¡Ven y abrázame con tu Ternura y con Tu Amor!
¡Ven, que el calor de Tu presencia disipe el frío de la vida!
Condúceme a los pies del Altar de la Vida,
dame la gracia de celebrar en comunión de espíritu y corazón.
Revélanos a Aquel que es esperanza de la Gloria,
Graba Su Santo Nombre en nuestras entrañas,
porque Él es nuestro centro, nuestra raíz, nuestro horizonte.
Y habla!, ¿qué podemos hacer juntos hoy?



3º Día Novena al Espíritu Santo

Día 3

Ven, Espíritu Santo,
Llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos
el fuego de tu amor.
Envía, Señor, tu Espíritu.
Que renueve la faz de la Tierra.

Oremos: 
Oh Dios,
que llenaste los corazones de tus fieles
con la luz del Espíritu Santo;
concédenos que,
guiados por el mismo Espíritu,
sintamos con rectitud y
gocemos siempre de tu consuelo.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén


LEEMOS: 
Los teólogos antiguos decían: el alma es una especie de barca de vela; el Espíritu Santo es el viento que sopla la vela para hacerla avanzar; la fuerza y el ímpetu del viento son los dones del Espíritu. Sin su fuerza, sin su gracia, no iríamos adelante. El Espíritu Santo nos introduce en el misterio del Dios vivo, y nos salvaguarda del peligro de una Iglesia gnóstica y de una Iglesia autorreferencial, cerrada en su recinto; nos impulsa a abrir las puertas para salir, para anunciar y dar testimonio de la bondad del Evangelio, para comunicar el gozo de la fe, del encuentro con Cristo. El Espíritu Santo es el alma de la misión. Lo que sucedió en Jerusalén hace casi dos mil años no es un hecho lejano, es algo que llega hasta nosotros, que cada uno de nosotros podemos experimentar. El Pentecostés del cenáculo de Jerusalén es el inicio, un inicio que se prolonga. El Espíritu Santo es el don por excelencia de Cristo resucitado a sus Apóstoles, pero Él quiere que 
llegue a todos. Jesús, como hemos escuchado en el Evangelio, dice: «Yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros» (Jn 14,16). Es el Espíritu Paráclito, el «Consolador», que da el valor para recorrer los caminos del mundo llevando el Evangelio. El Espíritu Santo nos muestra el horizonte y nos impulsa a las periferias existenciales para anunciar la vida de Jesucristo. Preguntémonos si tenemos la tendencia a cerrarnos en nosotros mismos, en nuestro grupo, o si dejamos que el Espíritu Santo nos conduzca a la misión. Recordemos hoy estas tres palabras: novedad, armonía, misión. (Papa Francisco Homilía Pentecostés 2013) 

¡Ven Espíritu Santo! Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor, tu que con la diversidad de lenguas consagraste todos los pueblos en la confesión de una sola Fe. 
Danos la gracia que te pedimos en esta Novena. Amén. 


En honor de la Santísima TRINIDAD...
   Padre Nuestro que estás...
   Padre Nuestro que estás...
   Padre Nuestro que estás...
   Dios te Salve María, llena eres de Gracia...

Ven, Espíritu Creador
visita las almas de tus fíeles 
y llena de la divina gracia los corazones, 
que Tú mismo creaste. 

Tú eres nuestro Consolador, 
don de Dios Altísimo, 
fuente viva, fuego, caridad 
y espiritual unción. 

Tú derramas sobre nosotros los siete dones; 
Tú, el dedo de la mano de Dios; 
Tú, el prometido del Padre; 
Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra. 

Enciende con tu luz nuestros sentidos; 
infunde tu amor en nuestros corazones; 
y, con tu perpetuo auxilio, 
fortalece nuestra débil carne, 

Aleja de nosotros al enemigo, 
danos pronto la paz, 
sé Tú mismo nuestro guía, 
y puestos bajo tu dirección, 
evitaremos todo lo nocivo. 

Por Ti conozcamos al Padre, 
y también al Hijo; 
y que en Ti, Espíritu Santo, 
creamos en todo tiempo., 

Gloria a Dios Padre, 
y al Hijo que resucitó, 
y al Espíritu Consolador, 
por los siglos infinitos. Amén.