miércoles, 10 de mayo de 2023

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 15,1-8


Evangelio según San Juan 15,1-8
Jesús dijo a sus discípulos:

«Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador.

El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía.

Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié.

Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.

Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer.

Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.

Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.

La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.»


REONAR DE LA PALABRA


Queridos amigos:

Durante tres días los Hechos de los Apóstoles nos describirán lo que pasó en la asamblea de Jerusalén, también llamada –con anacronismo evidente– el “concilio de Jerusalén”. Para entender bien la trama podemos dividirla en tres tiempos:

Primer tiempo: el problema. ¿Qué es lo que provocó el viaje de Pablo y Bernabé a Jerusalén para consultar a los apóstoles y presbíteros? Pues la interpretación rigorista del evangelio que algunos de Judea hacían, en abierto contraste con la interpretación abierta de Pablo. Los de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban como manda la ley de Moisés, no podían salvarse. O sea, que para ser cristiano había que hacerse primero judío. ¿No se parece este problema al que vivimos hoy en relación con la inculturación del cristianismo en contextos no occidentales?

Segundo tiempo: el diálogo. El problema amenazaba con dividir a la Iglesia. ¿Cómo se afronta? No de una manera disciplinaria, sino haciendo un discernimiento mediante el diálogo entre quienes perciben la apertura como un don del Espíritu y quienes representan el ministerio de la autoridad. Después de discusiones acaloradas, se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia.

Tercer tiempo: la resolución y sus consecuencias. Después de examinar los diversos aspectos, la asamblea toma una resolución (en realidad, tres), de la que se siguen consecuencias muy importantes para el desarrollo de la Iglesia.

El fragmento de hoy aborda, sobre todo, el primer tiempo. Mañana y pasado mañana se irán presentando los otros dos. Esto es como las viejas novelas por entregas. Anticipamos el esquema general para poder comprender mejor cada capítulo.

El evangelio de Juan nos presenta a Jesús como vid verdadera. En varias ocasiones hemos reflexionado sobre esta alegoría. Hoy podemos acentuar este versículo: El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí no podéis hacer nada.

La relación personal con Jesús es fructífera. Hace un par de días, le oí decir a una señora mayor esta frase: “Fulano de tal irradia energía positiva”. Me extrañó muchísimo porque, dada su edad y formación, no creo que conozca la religiosidad “new age” o las corrientes de psicología transpersonal. Me parece que, sirviéndose de una frase que se va haciendo común, quería decir que esa persona transmitía los frutos propios del Espíritu: amor, alegría, paz, tolerancia, amabilidad, bondad, etc. No tengamos miedo a las palabras. Si realmente estamos unidos a Jesús por la fe y los sacramentos, también nosotros podemos emitir este tipo de energía positiva. Y entonces notaremos que no es necesario que hagamos muchas cosas para ser eficaces. Basta que seamos. La autenticidad es como el aire puro que oxigena los ambientes contaminados.

Sin estar unidos personalmente a Jesús, lo que hacemos con nuestras solas fuerzas es estéril. Puede que sirva para maquillar un poco la realidad en la que nos movemos, pero no para transformarla. ¿No explica esto, en buena medida, muchos de nuestros fracasos evangelizadores? Creemos que las personas y las situaciones van a cambiar en la medida en que nosotros nos esforzamos para que así sea. Pero a menudo olvidamos que sólo Jesús cambia.

Lo que no descubrimos serenamente en el vértigo de la actividad lo vamos descubriendo a veces a través de la pedagogía del fracaso. Todos los caminos son buenos si nos llevan a la fuente.

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

martes, 9 de mayo de 2023

COMPRENDIENDO LA PALABRA


“Les dejo la paz, les doy mi paz. ¡No se inquieten ni teman!” (Jn 14,27)

“¡Ven conmigo del Líbano, novia mía, ven desde el Líbano! Desciende desde la cumbre del Amaná, desde las cimas del Sanir y del Hermón, desde la guarida de los leones, desde los montes de los leopardos” (Ct 4,8). Con acierto el Verbo menciona a leones y leopardos para hacer más hermoso, en comparación con cosas desagradables, el placer de lo que encanta. (…) Habiendo perdido antiguamente la semejanza con Dios, el hombre cambió haciéndose bestia salvaje a imitación de la naturaleza animal y se transformó en leopardo y león por su vida de pecado. (…)

La vida en la paz deviene más encantadora después de una guerra y los momentos oscuros previos la hacen deliciosa. La salud es un bien más placentero a los sentidos de nuestro cuerpo cuando nuestra naturaleza se restablece al salir de los horrores de la enfermedad. Igualmente, el divino Esposo hace crecer en el alma que sube hacia él la intensidad y plenitud de la alegría que le dan sus bienes. No se contenta con mostrar a su Esposa su propia belleza, también le recuerda la horrible forma de bestias, para que encuentre aún más sus delicias en las bellezas presentes, comparándolas con lo que lo ha intercambiado.

Quizás el Verbo también prepara providencialmente otra gracia para su Esposa. Desea que, aunque por naturaleza estemos sujetos al cambio, no nos deslicemos hacia el mal por una falta de nuestra naturaleza cambiante. Quiere que con un progreso continuo hacia la perfección, nos ayudemos con esta disposición al cambio para subir hacia los bienes superiores. De esta forma, el carácter cambiante de nuestra naturaleza no nos lleva a cambiar hacia el mal. Por eso, el Verbo, pedagogo y guardián, para alejarnos del mal, nos recuerda las bestias que un día nos han dominado, para que abandonemos el mal. Realizando nuestra estabilidad e inmovilidad en el bien, no cambiamos en mal, cambiamos siempre en bien.


San Gregorio de Nisa (c. 335-395)
monje, obispo
La guarida de los leones (La Colombe et la Ténèbre, Cerf, 1992), trad. sc©evangelizo.org

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 14,27-31


Evangelio según San Juan 14,27-31
Jesús dijo a sus discípulos:

«Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡ No se inquieten ni teman !

Me han oído decir: 'Me voy y volveré a ustedes'. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo.

Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean.

Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí,

pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado.»


RESONAR DE LA PALABRA


Queridos amigos:

Sería interesante seguir a Pablo y Bernabé en sus correrías apostólicas por Listra, Iconio, Antioquía, Perge, Atalía, etc. pero, sin menospreciar los viajes de Pablo y sus colaboradores, centrémonos hoy en las palabras de Jesús.

Quizá nunca como en los últimos meses ha sido tan intenso, tan global, el deseo de paz en nuestro mundo. Existen instituciones de todo tipo dedicadas a trabajar por la paz.

¿Por qué es tan intenso este anhelo? ¿Por qué se ha producido esta enorme ola mundial? ¿A qué responde? ¿Cómo se entiende la paz? Es tan enorme el caudal de propuestas que no sabría encontrar respuestas acertadas a estas preguntas. Lo que percibo con claridad en este cuadro es la fuerza profética de las palabras de Jesús: La paz os dejo, mi paz os doy. No os la doy como la da el mundo.En estas palabras no se hace una llamada a “luchar por la paz” sino a “recibir el don de la paz”. Este es un cambio sustantivo. Hoy nos sentimos protagonistas de la lucha por la paz. Multiplicamos las manifestaciones, enarbolamos pancartas, inundamos internet de “sitios pacifistas” ... Todo esto es síntoma de un anhelo profundo, humano, pero ¿es éste el camino hacia la paz? Al mismo tiempo que luchamos por conseguirla, ¿nos esforzamos por acogerla? El gran don del Resucitado es la paz.
La paz de Jesús no parece coincidir con la paz del mundo. Esto resulta chocante. A menudo, nuestro concepto de paz equivale a ausencia de conflictos, a tranquilidad. Esta paz de “fin de semana tumbados en la arena” no es la paz de quien ha venido a traer fuego a la tierra. La paz que Jesús anuncia y la paz que Jesús es (Cristo es nuestra paz) es una realidad que va más allá de la ausencia de guerra: implica una forma de entender la vida y las relaciones con Dios, con los demás, con la naturaleza. Aislada de este contexto, se convierte en una caricatura y no en una buena noticia.

Os invito a terminar repasando el Decálogo de Asís para la paz. En él encontramos caminos concretos para hacer más pacífica y pacificadora nuestra vida cotidiana. Es la manera de convertir el don de Jesús en compromiso de vida.

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

lunes, 8 de mayo de 2023

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“Mi Padre lo amará, iremos a él y habitaremos en él” (Jn 14,23)

Pablo escribe: “Dios que dijo: “Brille la luz en medio de las tinieblas”, es el que hizo brillar su luz en nuestros corazones…” (cf. 2 Cor 4,6). ¿A qué otra concepción de Dios invita, sino al Dios que habita la luz inconcebible y que nunca hasta ahora ningún hombre vio? Porque es él, supra-esencial e increado, que se hizo carne y se mostró a mí como criatura, divinizándome totalmente, asumiéndome de forma maravillosa. (…)

Los que han recibido a Dios gracias a la fe y merecieron el nombre de dioses, engendrados por el mismo Espíritu, ven al Padre que no cesa de habitar la luz inaccesible. Lo tienen en ellos mismos, en ellos habita permanentemente y ellos habitan en él, en el absolutamente inaccesible.

He aquí la fe verdadera, la obra de Dios, el sello de los cristianos, la comunión con Dios, la participación, la anticipación divina, la vida, el Reino. He aquí la vestimenta, el vestido del Señor que los bautizados revisten por la fe. No sin su conocimiento, ni inconscientemente. Te lo digo: es gracias a la fe, a sabiendas y conscientemente. (…)

Hermano mío, una vez convertido enteramente de este modo, ven y permanece con nosotros sobre la montaña del conocimiento divino, de la contemplación divina. ¡Juntos escucharemos la voz del Padre!



Simeón el Nuevo Teólogo (c. 949-1022)
monje griego
Himno, 52 (SC 196. Hymnes III, Cerf, 2003), trad. sc©evangelizo.org

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 14,21-26


Evangelio según San Juan 14,21-26
Jesús dijo a sus discípulos:

«El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él".

Judas -no el Iscariote- le dijo: "Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?".

Jesús le respondió: "El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él.

El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió.

Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes.

Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho.»


RESONAR DE LA PALABRA

Queridos amigos:

¿Cuántas veces la religión ha sido causa de odio y de enfrentamiento entre los seres humanos? Las terribles experiencias negativas del pasado (y en algunas partes, del presente) y un progresivo descubrimiento de “lo humano” como criterio de convivencia nos han ido haciendo cada vez conscientes del valor de la tolerancia.

¿Qué significa, propiamente, la palabra “tolerancia”? El diccionario la define así: “Respeto o consideración hacia las opiniones y prácticas de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras”. Es probable que a más de uno esta definición se le antoje demasiado pobre, pero, ofrece lo esencial. Tolerancia significa, pues, respeto hacia lo diferente.

¿Es este el grado máximo al que puede aspirar una sociedad? Por desgracia, en muchos casos de violencia crónica o de exclusiones, sí. Sin embargo, la tolerancia no es un fin sino un presupuesto indispensable para llegar más lejos, para abrirnos a un diálogo en el que podamos acoger la verdad desde nuestras diferentes perspectivas y, a partir de esa verdad, seamos más libres, más humanos.

Os preguntaréis a qué viene este rodeo. Es una manera de traer a nuestro presente la experiencia que Pablo y Bernabé viven en Listra. Después de curar a un hombre lisiado, la población, incluyendo los sacerdotes, se vuelca en ellos y los trata como si fueran dioses. Pablo y Bernabé podrían haberse aprovechado de este tratamiento. Y, sin embargo, desde el respeto a las creencias de la gente y desde su experiencia de la verdad de Jesús, no renunciaron a un anuncio vigoroso, a pesar de los problemas que podría acarrearles: Os predicamos la buena noticia para que dejéis los dioses falsos y os convirtáis al Dios vivo. Sólo se atreve a proclamar este mensaje quien ha puesto nombre a sus propios “dioses falsos”, quien ha descubierto en sí mismo sus peajes idolátricos.

A veces, la tolerancia actual de nuestras sociedades, la defensa a ultranza del “todo vale”, no es fruto del respeto al otro (y, por lo tanto, del amor) sino sólo del miedo a entrar en nuestro fondo oscuro y del deseo de que, dejando a los demás en su situación, nos dejen a nosotros en la nuestra.

De las palabras de Jesús que nos transmite el evangelio de hoy me siento atraído por estas: El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El amor a Jesús, la fidelidad a su palabra, nos van transformando hasta convertirnos en “casa de Dios”. La teología espiritual habla de la inhabitación trinitaria. ¿No os parece hermoso descubrir que estamos llamados a ser “casa de acogida” para aquellos que buscan a Dios? Nuestro cuerpo, nuestra persona entera, puede ser un “lugar de encuentro”

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

domingo, 7 de mayo de 2023

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“No se inquieten” (Jn 14,1)

Estoy seguro que seré eternamente feliz. Porque lo espero firmemente del ser que es usted, Dios mío: “Yo me refugio en ti, Señor,

¡que nunca me vea defraudado!” (Sal 31,2).

¡Lo sé! Lo sé demasiado, que soy frágil y cambiante. Sé lo que pueden las tentaciones contra las virtudes más afirmadas, vi caer los astros del cielo y las columnas del firmamento. Pero todo eso no puede atemorizarme mientras yo espero. Me tengo a cubierto de todas las penas y estoy seguro de esperar siempre, porque espero todavía con esta esperanza constante. Estoy seguro que nunca se espera demasiado de usted y nunca tendré menos de lo que esperaba. Así, espero que me guardará en las inclinaciones más impetuosas, me sostendrá contra los asaltos más furiosos y hará triunfar mi debilidad frente a mis más temibles enemigos.

Creo que me amará siempre y lo amaré indefectiblemente sin cesar. Para llevar mi esperanza lo más lejos posible, oh mi Creador, ¡lo espero a usted mismo, por el tiempo y la eternidad! Amen


San Claudio de la Colombière (1641-1682)
jesuita
Acto de confianza en Dios (Écrits spirituels, Christus n° 9, DDB, 1982), trad. sc©evangelizo.org

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 14,1-12


Evangelio según San Juan 14,1-12
Jesús dijo a sus discípulos:

"No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí.

En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar.

Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes.

Ya conocen el camino del lugar adonde voy".

Tomás le dijo: "Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?".

Jesús le respondió: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí."

Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto".

Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta".

Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: 'Muéstranos al Padre'?

¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.

Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.

Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre."


RESONAR DE LA PALABRA


SI ÉL SE VA... ¿QUÉ HACEMOS?


“No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo” (Albert Camus)

 Creo que es bueno, antes de cualquier encuentro con el Señor y con los hermanos (la Eucaristía, una asamblea comunitaria, lo que sea), que escuchemos con las orejas del corazón, estas palabras que nos repite el Resucitado: «No perdáis la calma. No tengáis el corazón agitado. No estéis turbados».

- No es nada sencillo descubrir la presencia del Señor Resucitado en medio de nuestros hermanos, si andamos inquietos y nerviosos.
- No es fácil que la Palabra de Dios nos diga algo para nuestra vida, si tenemos la cabeza llena de otras muchas palabras.
- No es fácil que escuchemos la voz de Dios en los hermanos que se acercan a nosotros (ni siquiera a ellos mismos), cuando andamos ensimismados con nuestras cosas.
- Es casi imposible orar seriamente, cuando nuestra cabeza está repleta de «tengo que», los cuales nos parecen urgentes e irrenunciables y superimportantes. O no, pero seguro que nos distraen.
 Así ni vamos bien ni resolvemos las cosas bien: vamos dejándolo todo salpicado de inquietud, de tensión, de malos modos, de nervios, de prisas, de superficialidad... y no pocas veces de agresividad, de falta de acogida, de atención y de escucha.

«Creed en Dios y creed también en mí», dice Jesús. No es que estas palabras sean una especie de fórmula mágica para que se«esfumen» los problemas, o veamos clarísimamente lo que tenemos que hacer. No dice Jesús que Él nos vaya a resolver las cosas. Ni tampoco que los «tengo que» no merezcan una determinada atención. Pero nos dice: «fiaos de Dios y fiaos de mí». Es decir: que seamos conscientes de que nuestra vida está en las manos del Padre, y que Él está dispuesto a hacer todo lo que esté en su mano para ayudarnos a salir adelante. Y con el corazón y la mente calmados, se perciben mucho mejor las cosas.

Jesús está avisando a sus discípulos de que se va. Y es lógico el desconcierto entre ellos. ¿Y ahora qué? Hasta ese momento todo les había resultado relativamente fácil. Estaban a gusto con el Maestro. Siempre tenía una palabra apropiada para cada situación, un gesto oportuno o una solución ante cualquier dificultad que se presentara... Pero ¿si se va, qué hacemos? La respuesta que les dio Jesús es importante y necesaria también para nosotros.

Lo primero es corregir nuestra idea de Dios. Jesús se tomó como primer empeño presentarnos un «rostro» del Padre adecuado: cercano, interesado en nuestra felicidad/salvación, que ya sabe lo que nos pasa antes de pedírselo, que no necesitamos acumular méritos para que nos escucha y atienda, que no se aleja del pecador, sino que lo busca... No nos tienta, sino que nos ayuda a no caer en la tentación. El Evangelio de hoy nos lo dibuja como un «padre hogareño», su casa es un hogar con habitaciones para todos sus hijos, preparadas cuidadosamente por su propio hijo, para que todos los suyos puedan estar con él. «Creed en Dios» y os sentiréis seguros, confortados, acogidos, protegidos, acompañados y fortalecidos por su Padre Dios. La esperanza de ese «hogar» futuro nos ayuda a sobrellevar este mundo temporal, que no pocas veces es inhóspito y frío.
No terminamos de creérnoslo, o al menos, no vivimos los acontecimientos y dificultades desde ahí. ¿Tendrá Jesús que reprocharnos, como a Felipe: "¿Tanto tiempo con vosotros, hablándoos del Padre, haciéndole presente, y todavía no lo conocéis?"

Lo segundo es lanzarse al camino de Jesús. Los miembros de la familia de Dios no se están nunca quietos. Pueden y deben estar inquietos, pero por las cosas del Padre. Eso es lo que contestó Jesús a sus padres cierto día en que le buscaban angustiados: «¿No sabéis que yo debo andar ocupado con las cosas del Padre?».
 Lo más frecuente es que nosotros seamos como los viejos molinos, que recorren su camino siempre en el mismo lugar. Damos vueltas a las mismas cosas, a las mismas historias, a las mismas personas, con los mismos estilos... En cambio Jesús decidió echarse a los caminos, saliendo al encuentro del mundo y de las gentes del modo más entrañable. Pues viendo cuáles eran los caminos que frecuentaba Jesús y cómo era su estilo al recorrerlos, descubrimos y entendemos también cómo es el Padre que lo ha enviado. Jesús camina perdonando, acompañando, descubriendo la presencia de Dios en las cosas cotidianas: la siembra, la pesca, el sol que sale, el remiendo de las ropas, la mujer que barre buscando una moneda perdida, o que amasa el pan, un árbol en medio de una huerta...
Y haciéndose prójimo de todos los que va encontrándose tirados a las veras de los camino. Camina orando y procurando hacer en todo momento la voluntad del Padre, lo que a Él le gusta. Se sabe «sus manos», y, preocupado por todo esto, a veces no tiene ni tiempo para comer. Pero se le ve feliz. ¿No es ése el camino que todos quisiéramos encontrar? La felicidad tiene que ver con Dios. Por eso, cuando Jesús nos habla de Dios y de su Reino, lo hace con aquello de «bienaventurados»; «dichosos»; «felices»... para asegurarnos que la nuestra no es una vida desamparada, sino que está en las manos amorosas del Padre. Nos colma de gozo saber que la garantía de nuestro éxito es que Dios no quiere que se le pierda ni uno de sus hijos más pequeños. Y lo nuestro es colaborar todo lo posible con Él.

Lo tercero es que quien recorre este camino de Jesús, o mejor dicho, este camino que es el mismo Jesús, acaba siendo uno con Él y con el Padre. El para nosotros inalcanzable deseo de «ver» a Dios («muéstranos al Padre y nos basta») se cumple contemplando a Jesús, estando con él, amándole a él, siguiéndole a él. Y de ese modo iremos reconociendo el rostro de Dios en la historia, en los hombres, en medio de nosotros, entre nuestros pucheros y ordenadores, en medio de nuestra soledad, nuestra enfermedad, nuestros agobios, nuestras heridas... Dios está siempre poniendo esperanza, fortaleza y paz.

Si él se va ¿qué hacemos? Seguir caminando, en compañía de otros hermanos, y en la buena dirección. Y aún recibiremos la ayuda inestimable del Espíritu Santo que Jesús nos ha prometido... Pidámoslo insistentemente en este tiempo pascual.Y ¡¡¡¡podremos hacer obras aún mayores que las del propio Jesús (él mismo nos lo ha dicho hoy)!!!!

Quique Martínez de la Lama-Noriega, cm

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

sábado, 6 de mayo de 2023

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“¿Cómo puedes decir: ‘Muéstranos al Padre’?”

Dice el Señor Jesús a sus discípulos: Yo soy el camino, la verdad y la vida; ninguno viene al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceréis también a mi Padre; y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto. Le dice Felipe: Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Le dice Jesús: Tanto tiempo con vosotros, ¿y no me habéis conocido? Felipe, el que me ve a mí, ve también a mi Padre (Jn 14, 6-9). El Padre habita en una luz inaccesible (cf. 1Tim 6,15), y Dios es espíritu (Jn 4,24), y a Dios nadie lo vio jamás (Jn 1,18). Y no puede ser visto sino en espíritu, porque el espíritu es el que vivifica; la carne no le aprovecha a nadie (Jn 6,63). Ni siquiera el Hijo puede ser visto por nadie en cuanto igual al Padre, de forma distinta que el Padre, de forma distinta que el Espíritu Santo.

Por eso, hijos de los hombres, ¿Hasta cuándo seréis duros de corazón? (Sal 4,3). ¿Por qué no reconocéis la verdad y creéis en el Hijo de Dios? (cf. Jn 9,35). Mirad que diariamente se humilla (cf. Flp 2,8), como cuando vino desde el trono real, (Sab 18,15) al seno de la Virgen. Él mismo viene diariamente a nosotros en humilde apariencia. Cada día baja del seno del Padre al altar, en manos del sacerdote. Y como se mostró a los santos apóstoles en carne verdadera, así también ahora se muestra a nosotros en el pan sagrado.

Y lo mismo que ellos con los ojos del cuerpo veían solamente su carne, mas con los ojos espirituales creían que El era Dios, así también nosotros, al ver el pan y el vino con los ojos del cuerpo, veamos y creamos firmemente que es su santísimo cuerpo y sangre vivo y verdadero. Y de ese modo está siempre el Señor con sus fieles, como El mismo dijo: Mirad que yo estoy con vosotros hasta la consumación de los siglos (cf. Mt 28,20).



San Francisco de Asís (1182-1226)
fundador de los Hermanos menores
Admoniciones, § 1

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 14,7-14


Evangelio según San Juan 14,7-14
Jesús dijo a sus discípulos:

"Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto".

Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta".

Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: 'Muéstranos al Padre'?

¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.

Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.

Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre."

Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré."


RESONAR DE LA PALABRA


Queridos amigos:

«Muéstranos al Padre, y nos basta». ¡Ojalá sea este anhelo de Felipe nuestro propio anhelo! ¡Ojalá fuera ese deseo el de los hombres de nuestro tiempo y cultura! En Occidente, por desgracia, tenemos la sensación de que amplios sectores de la población se desentienden de Dios: por alejamiento silencioso, por ateísmo ruidoso, por las preocupaciones y ocupaciones del día a día. Ilustraba esto último, hace ya años, una hoja anónima con una serie de dibujos y su respectivo comentario. La repasamos.

En la primera viñeta aparece un bebé. El comentario dice: “Demasiado pequeño para pensar en Dios”. En la segunda, el bebé es ya un adolescen¬te que monta en moto embriaga¬do por la velocidad. El pie correspon¬diente reza: “Demasiado entretenido para pensar en Dios”. Años después está con su novia en el parque. La reflexión apunta: “Demasiado feliz para pensar en Dios”. En la cuarta viñeta lo vemos en un despacho, ante el escritorio, sobre el que se apila un enorme mazo de papeles. Esta era la varia¬ción del texto: “Demasiado ocupado para pensar en Dios”. Horas más tarde, en casa, ve un programa de TV: está “demasiado cansado para pensar en Dios”. Pasa el tiempo, y el mismo sujeto, anciano, guarda cama. Ahora está “demasiado enfermo para pensar en Dios”. Finalmente vemos una lápida. La nota al pie sentencia: “Demasiado tarde para pensar en Dios”.

Que no nos suceda lo mismo. San Ireneo condensó el mensaje del evangelio de hoy en estas palabras: «Lo visible del Padre es el Hijo». Jesús es luz y nos ha revelado que Dios es luz en la que no hay tiniebla alguna (1 Jn 1,5); Jesús es amor y nos ha revelado que Dios es amor (1 Jn 4,8). Jesús es el Hijo y en su Pascua nos ha revelado que Dios es nuestro Padre (Jn 20,17; 1 Jn 3,2). No vivamos como huérfanos; no le hagamos sentir “orfandad de hijos”.

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

viernes, 5 de mayo de 2023

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“Nadie va al Padre, sino por mí” (Jn 14,6)

[Santa Catalina escuchó decirle a Dios:] Te he dicho que del Verbo, mi Hijo Único, yo había hecho un puente y eso es la verdad. Quiero que sepan, hijos míos, que la ruta fue cortada por la desobediencia de Adán, de manera que nadie podía llegar a la vida durable. Los hombres no me rendían por ese medio la gloria debida, ya que no participaban más al bien para el que los había creado.

En esas condiciones, mi Verdad no estaba completada. Mi Verdad es que he creado al hombre a mi imagen y semejanza para que posea la vida imperecedera, la comparta conmigo y guste la soberana y eterna ternura de mi Bondad. Pero, después que el pecado había cerrado el cielo y las puertas de la Misericordia, el acceso le fue cerrado de ese lado. La falta produjo las espinas y tribulaciones de múltiples contrariedades… (…) Desde que hubo pecado, fue asaltado por un torrente impetuoso que viene a batirlo con sus aguas. Tuvo que portar penas y tormentos: tormentos provenientes de él mismo, del demonio, del mundo. Todos se ahogaban en ese torrente y ninguno, con su justicia personal, podía llegar a la vida eterna.

Por eso, queriendo remediar los grandes males que ustedes tenían, les he dado a mi Hijo como un puente, sobre el que pudieran pasar el río sin ahogarse. Ese río es el mar pleno de tempestades de esta vida tenebrosa. Mira entonces las obligaciones que tiene la criatura hacia mí, y qué ignorante es al querer todavía ahogarse, al no aceptar el socorro que le he dado.


Santa Catalina de Siena (1347-1380)
terciaria dominica, doctora de la Iglesia, copatrona de Europa
El don del Verbo encarnado, 5, Diálogos (Le dialogue, II, Téqui, 1976), trad. sc©evangelizo.org

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 14,1-6


Evangelio según San Juan 14,1-6
Jesús dijo a sus discípulos:

"No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí.

En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar.

Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes.

Ya conocen el camino del lugar adonde voy".

Tomás le dijo: "Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?".

Jesús le respondió: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí."


RESONAR DE  LA PALABRA

Queridos amigos:

Jesús no es una senda perdida, sino el camino; no es un espejismo, sino la verdad; no es un muerto, sino el Resucitado, la Vida. Comentemos solo el primer título.

Hemos cubierto el territorio nacional de sendas, caminos, carreteras, autovías, autopistas. Y disponemos de mapas para orientarnos. Actualmente, muchos vehículos llevan incorporado un GPS. Tiene que ser una experiencia angustiosa estar perdido en el bosque, sin puntos de referencia, sin indicadores que permitan orientarse, sin un camino. El GPS es un recurso excelente para localizar a personas extraviadas.

Pero en otro orden de cosas, el del sentido de la vida, hay tal oferta de mapas y estos son tan distintos que mucha gente se siente perdida. Preguntamos: «¿Hay un adónde? ¿Es la vida una trampa? ¿Tiene un sentido? ¿Vale la pena vivirla?». Por doquier nos salen al paso astrólogos, adivinos, echadores de cartas, brujos. El tarot, la quiromancia y varias formas más de adivinación están a la orden del día. Con otro ropaje, y con propósito mucho más racional, pululan las filosofías, que a menudo son extrañas entre sí, cuando no están enfrentadas. Nos invitan a pensar y algunas trazan rutas de sabiduría que pueden convencer. Tradiciones religiosas se abren camino y nos quieren abrir camino con sus respectivas propuestas. En Jesús, sabiduría de Dios, hallamos la recapitulación y la superación de todas estas conquistas.

Él, que ha subido al Padre y allí tiene preparadas muchas moradas, nos dice: «Sí, tu vida, vuestra vida, tiene sentido. Tomadme como vuestro punto de referencia (vuestro GPS) y comprobaréis cómo vuestra marcha es una peregrinación hacia la Vida, hacia la patria, hacia el Padre. Unidos a mí, vuestra vida tendrá sabor a Pascua».

Podemos orar con Pablo VI: «Tú, Señor Jesús, eres el mediador entre Dios y los hombres; no empalizada, sino paso; no obstáculo, sino Camino; no un sabio entre tantos, sino el único Maestro; no un profeta cualquiera, sino el intérprete único y necesario del misterio religioso, el único que une a Dios con el hombre y al hombre con Dios. Tú eres el Revelador auténtico».

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

jueves, 4 de mayo de 2023

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“El servidor no es más grande que su señor” (Jn 13,16)

“Recuerden las maravillas que él obró” (Sal 104,5) para nosotros en el pasado y las que cumplirá todavía. (…) Venerados hermanos, en intercambio de lo que ha hecho por nosotros, hagamos más todavía y démosle lo que le debemos. ¿Qué quiere de nosotros sino que lo temamos, lo amemos de todo nuestro corazón y toda nuestra inteligencia (cf. Mt 22,37) e imitemos su forma de vivir en la carne, tanto cómo nos es posible?

Él se hace extranjero al dejar el cielo por la tierra, para que devengamos extranjeros a los pensamientos que vienen de la voluntad propia. Obedeció a su Padre, para que ustedes también obedezcan sin hesitación (…). Se humilló hasta la muerte (cf. Flp 2,8) para que ustedes también tengan ese sentimiento, abajándose y humillándose en sus pensamientos, actos, palabras y gestos. ¿Cuál es la gloria divina y verdadera si no de estar sin gloria entre los hombres a causa de Dios? (…) Lo que es pequeño y que se desprecia, he aquí lo que ha elegido, mi Salvador y Dios, que ha revestido nuestra carne para confundir lo que es celebridad y riqueza entre los hombres (cf. 1 Cor 1,27-28).

Por eso vino al mundo en una gruta, fue acostado en un pesebre, llamado hijo de carpintero, denominado Nazareno, revestido de una pequeña túnica y de un único manto. Va a pie, pena, es lapidado por los judíos (cf. Jn 10,31), insultado detenido, crucificado, traspasado con una lanza, es puesto en el sepulcro y luego resucita. Así quiere persuadirnos, mis hermanos, de elegir delante de sus ángeles (cf. 12,8; 15,10) lo que él ha elegido, para que seamos coronados en el reino de los Cielos. En Cristo nuestro Señor, a quién pertenece la gloria y el poder con el Padre y el Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén



San Teodoro el Estudita (759-826)
monje en Constantinopla
Catequesis 78 (Les Grandes Catéchèses, Spiritualité Orientale 79, Bellefontaine, 2002), trad. sc©evangelizo.org

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 13,16-20


Evangelio según San Juan 13,16-20
Después de haber lavado los pies a los discípulos, Jesús les dijo:

"Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía.

Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican.

No lo digo por todos ustedes; yo conozco a los que he elegido. Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: El que comparte mi pan se volvió contra mí.

Les digo esto desde ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy.

Les aseguro que el que reciba al que yo envíe, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió".


RESONAR DE LA PALABRA


Queridos amigos:

Me lo contaba un religioso que trabajó durante algún tiempo en la Santa Sede. Cierto clérigo joven solicitaba su mediación para poder entrar en un organismo pontificio que se acababa de fundar. El religioso no hizo ninguna gestión en el sentido que solicitaba el candidato. Este, al ver frustrada su demanda, le dijo: «Algún día se arrepentirá Vd. de haber puesto obstáculos en mi camino de servicio a la Iglesia». El religioso no había puesto estorbos ni intervenido a favor; simplemente se inhibió, pero la reacción ofendida del interesado parecía delatar más bien una ambición bastante dudosa.

Los seguidores de Jesús tenemos que discernir si en la Iglesia y sus distintos ámbitos tratamos de hacer “carrera”. El “carrierismo”, el interés por ocupar y escalar puestos, se puede infiltrar en nosotros y disfrazarse de generoso propósito de servir al Señor. Jesús, después de lavar los pies a los discípulos, les deja claro cuál ha de ser su actitud. Cada uno servirá con los dones que ha recibido y buscará el lugar en que mejor pueda realizar su misión. Será una bendición que encuentre su puesto, en uno u otro rango. Pero conviene que permanezca vigilante para no engañarse ni engañar a otros. Hay que llamar a las cosas por su nombre, que a veces puede resultar algo antipático.

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

miércoles, 3 de mayo de 2023

LIBERTAD AMENAZADA

 

«La libertad está amenazada. ¿Cómo? Sobre todo con los guantes blancos, de un consumismo que anestesia, por lo que nos conformamos con un poco de bienestar material y, olvidando el pasado, se “flota” en un presente hecho a escala del individuo. Esta es la persecución peligrosa de la mundanidad, llevada adelante por el consumismo. Pero cuando lo único que cuenta es pensar en sí y hacer lo que se quiera, las raíces se ahogan. Es un problema que tiene que ver con toda Europa, donde dedicarse a los otros, sentirse comunidad, sentir la belleza de soñar juntos y crear familias numerosas está en crisis. Toda Europa está en crisis»


Francisco

Audiencia General

03-05-2023 




COMPRENDIENDO LA PALABRA

Los Obispos, sucesores de los apóstoles

Cada uno de los Obispos que es puesto al frente de una Iglesia particular, ejerce su poder pastoral sobre la porción del Pueblo de Dios a él encomendada, no sobre las otras Iglesias ni sobre la Iglesia universal. Pero en cuanto miembros del Colegio episcopal y como legítimos sucesores de los Apóstoles, todos y cada uno, en virtud de la institución y precepto de Cristo, están obligados a tener por la Iglesia universal aquella solicitud que, aunque no se ejerza por acto de jurisdicción, contribuye, sin embargo, en gran manera al desarrollo de la Iglesia universal. Deben, pues, todos los Obispos promover y defender la unidad de la fe y la disciplina común de toda la Iglesia, instruir a los fieles en el amor de todo el Cuerpo místico de Cristo, especialmente de los miembros pobres, de los que sufren y de los que son perseguidos por la justicia ( Mt 5,10); promover, en fin, toda actividad que sea común a toda la Iglesia, particularmente en orden a la dilatación de la fe y a la difusión de la luz de la verdad plena entre todos los hombres.

El cuidado de anunciar el Evangelio en todo el mundo pertenece al Cuerpo de los Pastores, ya que a todos ellos, en común, dio Cristo el mandato, imponiéndoles un oficio común, según explicó ya el papa Celestino a los Padres del Concilio de Éfeso. Por tanto, todos los Obispos, en cuanto se lo permite el desempeño de su propio oficio, están obligados a colaborar entre sí y con el sucesor de Pedro, a quien particularmente le ha sido confiado el oficio excelso de propagar el nombre cristiano.     



Concilio Vaticano II
Constitución dogmática sobre la Iglesia « Lumen gentium » §23

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 14,6-14


Evangelio según San Juan 14,6-14
Jesús dijo a Tomás: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.

Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto".

Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta".

Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: 'Muéstranos al Padre'?

¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.

Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.

Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre."

Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré."


RESONAR DE LA PALABRA


Queridos amigos:

Hoy recordamos a dos apóstoles del grupo de los doce. La liturgia nos ofrece dos perfiles sucintos, pero atractivos. En la carta a los Corintios, Santiago aparece como testigo de la resurrección de Jesús, pero no en solitario, sino como eslabón de una larga cadena de testigos. En el evangelio de Juan, Felipe aparece como un buscador de Dios: "Señor, muéstranos al Padre y nos basta".

Cada vez que la liturgia nos acerca a los discípulos de la primera hora experimento un poco de desconcierto. De ellos sabemos muy pocas cosas. Y, sin embargo, cada pequeña perla "escondida" en el evangelio basta para estimular una vida de seguimiento de Jesús. Si pienso en Santiago y en su encuentro con el Resucitado, no tengo más remedio que preguntarme: ¿Cómo "se me ha aparecido" a mí el Viviente? ¿Pertenezco al grupo de los testigos o me limito a engrosar el número de los admiradores? ¿A través de qué signos experimento que Jesús es el resucitado capaz de darme razones para vivir, trabajar, aguantar y esperar?

Cuando pienso en Felipe, pienso en mis deseos de conocer al Padre, de no andarme por los suburbios del misterio de Dios. Pongo nombre a todas mis búsquedas religiosas y también a todas mis incertidumbres. Y caigo en la cuenta -¡otra vez más!- que toda búsqueda naufraga si no soy capaz de reconocer que quien ve a Jesús ve al Padre. Recuerdo las palabras luminosas del hermano Roger de Tazé: "Tú que buscas a Dios, ¿lo sabes? Lo esencial es la acogida de su Cristo?".

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

martes, 2 de mayo de 2023

COMPRENDIENDO LA PALABRA

«Yo y el Padre somos uno»

El misterio de la Santísima Trinidad es llamado, por los doctores de la Iglesia, la sustancia del Nuevo Testamento, es decir, el más grande de todos los misterios, la fuente y fundamento de todos los demás. Es para conocerla y contemplarla que han sido creados los ángeles en el cielo y los hombres en la tierra... Para manifestar con más claridad este misterio, Dios mismo descendió de la región de los ángeles a la de los hombres...

El apóstol Pablo anuncia la Trinidad de las personas y la unidad de su naturaleza cuando escribe: «Todo lo que existe es de Él, pasa por Él y existe en ÉL ¡A Él la gloria por los siglos!» (Rm 11,36... San Agustín al comentar este pasaje, escribe: «Estas palabras no se deben entender que son dichas al azar. 'De Él', designan el Padre, 'por Él' al Hijo, 'en Él', al Espíritu Santo». Por eso la Iglesia tiene la costumbre de atribuir al Padre las obras de la Divinidad en las que resplandece el poder, al Hijo en las que resplandece la sabiduría, al Espíritu Santo en las que resplandece el amor. No que todas las perfecciones y las obras exteriores no sean comunes a las tres personas divinas: «las obras de la Trinidad son indivisibles, tal como es indivisible la esencia de la Trinidad...» (San Agustín).

Pero, a través de una cierta comparación, una cierta afinidad entre estas obras y las propiedades de las Personas, las obras se atribuyen o «apropian», como se dice, más a una de las personas que a las otras dos... De esta manera, el Padre, que es «el principio de toda la divinidad» (San Agustín) es también la causa eficiente de todas las cosas, de la encarnación del Verbo, y de la santificación de las almas: «Todo lo que existe es de Él». Pero el Hijo, la Palabra de Dios y la imagen de Dios, es también la causa modelo, el arquetipo; todo lo que ha sido creado recibe de Él su forma y su belleza, el orden y la armonía. Él es para nosotros «el camino, la verdad y la vida» (Jn 14,6), el reconciliador del hombre con Dios: «todo pasa por Él». El Espíritu Santo es la causa última de toda cosa..., la bondad divina, el amor mutuo del Padre y del Hijo; con su fuerza poderosa pero suave, completa la obra escondida de la salvación eterna del hombre y la lleva a su perfección: «todo existe en Él».



León XIII (1810-1903)
papa 1878-1903
Encíclica  Divinum Illud Munus del 9 de mayo 1897

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 10,22-30


Evangelio según San Juan 10,22-30
Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno,

y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón.

Los judíos lo rodearon y le preguntaron: "¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente".

Jesús les respondió: "Ya se lo dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí,

pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas.

Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen.

Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos.

Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre.

El Padre y yo somos una sola cosa".


RESONAR DE LA PALABRA


Queridos amigos:

En el evangelio de ayer declaraba Jesús que sus ovejas lo conocen. Hoy hallamos un eco de ese mismo mensaje. Un relato nos introduce en este motivo tan importante del cuarto evangelio. Dice así:

Al final de una cena en un castillo inglés, un famoso actor de teatro entretenía a los huéspedes declamando textos de Shakespeare. Después se ofreció a que le pidieran algún bis. Un tímido sacerdote preguntó al actor si conocía el salmo 22. El actor respondió: «Sí, lo conozco, pero estoy dispuesto a recitarlo solo con una condición: que después también lo recite usted».

El sacerdote se sintió algo incómodo, pero accedió. El actor hizo una bella interpretación con una dicción perfecta: «El Señor es mi pastor, nada me falta...». Los huéspedes aplaudieron vivamente. Llegó el turno al sacerdote, que se levantó y recitó las mismas palabras. Esta vez, cuando terminó, no hubo aplausos, solo un profundo silencio y el inicio de lágrimas en algún rostro. El actor se mantuvo en silencio unos instantes, después se levantó y dijo: «Señoras y señores, espero que se hayan dado cuenta de lo que ha sucedido esta noche. Yo conocía el salmo, pero este hombre conoce al Pastor».

Solo conoceremos al Pastor si él se nos da a conocer. Pero esta es su voluntad: darse a conocer, mostrarse accesible a quien, como Nicodemo, desea encontrarse con él; más aún, se hace el encontradizo y entabla conversación, como hace con la samaritana; incluso se somete a las exigencias especiales que pone Tomás el Mellizo para poder creer. Maestro y estímulo para el deseo de conocimiento es el apóstol Pablo cuando escribe: «Quiero conocerlo a Él, el poder de su resurrección y la participación en sus padecimientos», con la esperanza de llegar a la resurrección de los muertos y de tener parte en su gloria (Flp 3,10). ¿Queremos conocer al Señor? ¿Estamos dispuestos a tener comunión en sus padecimientos?

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

lunes, 1 de mayo de 2023

COMPRENDIENDO LA PALABRA

“El buen Pastor da su vida por las ovejas” (Jn 10,11)

“El buen Pastor da su vida por las ovejas” (Jn 10,11). La característica del Buen Pastor es dar su vida por sus ovejas. Es lo que hizo Cristo: “También Cristo padeció por ustedes, y les dejó un ejemplo a fin de que sigan sus huellas” (1Pe 2,21). Alégrate porque Cristo murió por ti. Pero lee todo “les dejó un ejemplo a fin de que sigan sus huellas”. Ejemplo de ultrajes, padecimientos, cruz y muerte.

“El buen Pastor da su vida por las ovejas”… ¡Qué inmensa misericordia! Dice el Salmo: “Él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. La palabra del Señor hizo el cielo, y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales” (Sal 33,5-6). Los apóstoles y todos los hombres apostólicos han recibido estabilidad del Hijo de Dios, para no ser como ovejas perdidas y poder mantenerse bajo el cayado del Pastor y Guardián de almas (cf. 1Pe 2,25).

“Doy mi vida por las ovejas” (Jn 10,15). Es la prueba del amor que Cristo tiene por su Padre y sus ovejas. Sólo después de confesar tres veces su amor, Pedro recibió la misión de apacentar las ovejas y estar pronto para morir por ella… Señor Jesús, bendito por los siglos, te pedimos que te dignes contarnos entre las ovejas llamadas a estar a tu lado.


San Antonio de Padua (1195-1231)
franciscano, doctor de la Iglesia
Sermón para el 2º Domingo de Pascua (Une Parole évangélique, Franciscaines, 1995), trad. sc©evangelizo.org

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 10,11-18


Evangelio según San Juan 10,11-18
Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas.

El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa.

Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas.

Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí

-como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre- y doy mi vida por las ovejas.

Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor.

El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla.

Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre".


RESONAR DE LA PALABRA


Queridos amigos:

Empezamos el mes de mayo con muchos motivos para la esperanza. Tradicionalmente éste es un mes dedicado a la Virgen María. Hay varias maneras de contemplar su misterio, pero, en el contexto litúrgico en el que nos encontramos, podemos verla como la Madre que aglutina a la comunidad a la espera del fuego de Pentecostés. Ella es el corazón de la comunidad y, al mismo tiempo, es la que abre la comunidad a la fuerza del Espíritu. El mismo Espíritu que la cubrió a ella "con su sombra" en la encarnación es el que cubre ahora a la comunidad para que sea fecunda en el anuncio del evangelio a todo el mundo.

El mes empieza también con una memoria de San José, el trabajador de Nazaret. La mejor síntesis que conozco de su vida laboral y de su proyecto de santidad la encuentro en tres estrofas del himno litúrgico:

El alba mensajera
del sol de alegre brillo
conoce ese martillo
que suena en la madera.
La mano carpintera
madruga a su quehacer,
y hay gracia antes que sol en el taller.

Cabeza de tu casa
del que el Señor se fía,
por la carpintería
la gloria entera pasa.
Tu mano se acompasa
con Dios en la labor,
y alargas tú la mano del Señor.

Y, pues el mundo entero
te mira y se pregunta,
di tú cómo se junta
ser santo y carpintero,
la gloria y el madero,
la gracia y el afán,
tener propicio a Dios y escaso el pan.

Hoy se celebra internacionalmente el día de trabajo. Hace apenas unos días se daban las cifras de paro en España, ya pasamos los seis millones de parados. Ellos son las víctimas de esta lasga crisis que se sufre en Europa. Pongo a continuación algunas otras cifras extraídas del comunicado que la HOAC ha elaborado para este día:Sobre los dos mil ochocientos cincuenta millones trabajadores y trabajadoras en el mundo 49% ganan menos de 2 dólares al día y entre ellos, el 39% menos de un dólar! Dos cientos millones de hombres y mujeres están sin empleo!
La pobreza se ha agravado a través del mundo. Según un informe de la OCDE, 60% de los trabajadores/as no tienen contrato y están expuestos a la inseguridad del trabajo.

Y, por supuesto, tenemos nuestra ración diaria de Palabra de Dios. En los Hechos de los Apóstoles estalla el conflicto más grave de la primitiva comunidad: la disputa entre los partidarios de seguir algunas tradiciones judías y los defensores de la libertad cristiana. ¿Lo mejor de todo? Que "los apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto". Seguiremos el curso de este discernimiento que tanto puede iluminarnos en el presente.

Del evangelio rescato unas palabras de Jesús: "Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante". Los cristianos no somos plantas ornamentales en el jardín del mundo. Somos árboles frutales.

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA