lunes, 24 de agosto de 2020

COMPRENDIENDO LA PALABRA 240820


Natanael- Bartolomé, reconoce al Mesías, Hijo de Dios

El evangelista Juan nos refiere que, cuando Jesús ve a Natanael acercarse, exclama: "Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño" (Jn 1, 47). Se trata de un elogio que recuerda el texto de un salmo: "Dichoso el hombre... en cuyo espíritu no hay fraude" (Sal 32, 2), pero que suscita la curiosidad de Natanael, que replica asombrado: "¿De qué me conoces?" (Jn 1, 48). La respuesta de Jesús no es inmediatamente comprensible. Le dice: "Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi" (Jn 1, 48). No sabemos qué había sucedido bajo esa higuera. Es evidente que se trata de un momento decisivo en la vida de Natanael. 

Él se siente tocado en el corazón por estas palabras de Jesús, se siente comprendido y llega a la conclusión: este hombre sabe todo sobre mí, sabe y conoce el camino de la vida, de este hombre puedo fiarme realmente.

Y así responde con una confesión de fe límpida y hermosa, diciendo: "Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel" (Jn 1, 49). En ella se da un primer e importante paso en el itinerario de adhesión a Jesús. Las palabras de Natanael presentan un doble aspecto complementario de la identidad de Jesús: es reconocido tanto en su relación especial con Dios Padre, de quien es Hijo unigénito, como en su relación con el pueblo de Israel, del que es declarado rey, calificación propia del Mesías esperado.

No debemos perder de vista jamás ninguno de estos dos componentes, ya que si proclamamos solamente la dimensión celestial de Jesús, corremos el riesgo de transformarlo en un ser etéreo y evanescente; y si, por el contrario, reconocemos solamente su puesto concreto en la historia, terminamos por descuidar la dimensión divina que propiamente lo distingue.


Benedicto XVI
papa 2005-2013
Audiencia General del 04/10/06 (© Libreria Editrice Vaticana)

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 1,45-51


Evangelio según San Juan 1,45-51
Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret".
Natanael le preguntó: "¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?". "Ven y verás", le dijo Felipe.
Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez".
"¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera".
Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel".
Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees . Verás cosas más grandes todavía".
Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre."


RESONAR DE LA PALABRA 

Queridos hermanos:

En esta fiesta de san Bartolomé recurro a una catequesis de Benedicto XVI

Intervención de Benedicto XVI en la que presentó la figura de San Bartolomé

No es posible comprender a Jesús si no se tiene en cuenta tanto su dimensión divina como su dimensión histórica, explicó el miércoles 4 octubre de 2006 Benedicto XVI.

En su catequesis, el Santo Padre continuó meditando sobre los doce apóstoles de Jesús. En esta ocasión, el personaje escogido fue Bartolomé, que tradicionalmente es identificado también con el personaje evangélico llamado Natanael.

Al conocer a Jesús, Natanael planteó al apóstol Felipe la famosa pregunta: «¿De Nazaret puede haber cosa buena?»

«Esta expresión es importante para nosotros –reconoció el Papa--. Nos permite ver que, según las expectativas judías, el Mesías no podía proceder de un pueblo tan oscuro, como era el caso de Nazaret».

«Al mismo tiempo --añadió--, muestra la libertad de Dios, que sorprende nuestras expectativas, manifestándose precisamente allí donde no nos lo esperamos».

La historia de Natanael sugirió al Papa otra reflexión: «en nuestra relación con Jesús, no tenemos que contentarnos sólo con las palabras».

«Felipe, en su respuesta, presenta a Natanael una invitación significativa: “Ven y lo verás”».

«Nuestro conocimiento de Jesús tiene necesidad sobre todo de una experiencia viva --insistió el obispo de Roma--: el testimonio de otra persona es ciertamente importante, pues normalmente toda nuestra vida cristiana comienza con el anuncio que nos llega por obra de uno o de varios testigos».

«Pero nosotros mismos tenemos que quedar involucrados personalmente en una relación íntima y profunda con Jesús», recalcó.

El primer encuentro de Jesús con Natanael concluye con una profesión de fe pronunciada por este apóstol: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel»

Estas palabras, constató, «presentan un doble y complementario aspecto de la identidad de Jesús: es reconocido tanto por su relación especial con Dios Padre, del que es Hijo unigénito, como por su relación con el pueblo de Israel, de quien es llamado rey, atribución propia del Mesías esperado».

El Papa concluyó recogiendo la enseñanza que hoy pueden sacar los cristianos del testimonio de san Bartolomé, a pesar de que los Evangelios hablan poco de él: «la adhesión a Jesús puede ser vivida y testimoniada incluso sin realizar obras sensacionales».

«El extraordinario es Jesús, a quien cada uno de nosotros estamos llamados a consagrar nuestra vida y nuestra muerte», reconoció.

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

domingo, 23 de agosto de 2020

LA FIRMEZA DE LA IGLESIA


La firmeza de la Iglesia

Nos sentimos seguros en la roca de la Santa Iglesia. (…) Nunca las promesas de Cristo han traicionado a la esperanza, (…) Ellas Nos fortalecen, por encima de tantas dificultades actuales y de tantas vicisitudes por las que estamos atravesando.

Los reinos y los imperios desaparecen; con frecuencia, las naciones se destruyeron a sí mismas, a pesar de su fama y de su cultura, como agostadas por la vejez. Pero la Iglesia, fiel a su propia naturaleza, sin romper jamás el lazo que la une al celestial Esposo, vive hasta hoy como una flor de juventud perenne, sostenida por la fuerza que proviene del corazón traspasado de Cristo muerto en la Cruz. Los poderosos de la tierra la combatieron; ellos han desaparecido, ella sobrevive. Los filósofos inventaron mil caminos, alabándose a sí mismos, como si por fin hubieran conseguido destruir la doctrina de la Iglesia, hundir los fundamentos de la fe y demostrar lo absurdo de su magisterio. Sin embargo, la historia ensena que aquellos caminos terminaron desiertos, mientras que la luz de la verdad que procede de Pedro ilumina con la misma intensidad con que Jesús la hizo nacer y la mantiene según la divina sentencia: el cielo y la tierra pasaran, pero mis palabras no fallaran (Mt 24,35). (…)

Así, (…) orientad los pasos de la mente, como habéis hecho desde el principio, hacia la seguridad de esa roca sobre la que nuestro Redentor, como sabéis, fundó la Iglesia en todo el mundo, de manera que el recto andar de un corazón sincero no se aparte por caminos equivocados.


San Pío X (1835-1914)
papa 1903-1914
Encíclica “Iuncunda sane” 7-8.10 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana)

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 16,13-20


Evangelio según San Mateo 16,13-20
Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas".
"Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?".
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".
Y Jesús le dijo: "Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.
Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella.
Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo".
Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.


RESONAR DE LA PALABRA

CONTRA LOS ADMINISTRADORES LISTILLOS

En los remotos tiempos del profeta Isaías también ocurrían cosas bastante «feas». En la cosa pública (sean los tribunales de justicia, sea la administración de impuestos, sean los cargos y nombramientos en el Templo...) se daban escándalos, abusos de poder, derroche del dinero público, corrupción administrativa, enchufes y favoritismos. Había personajes hábiles, con muy escasa conciencia y menos escrúpulos, ambiciosos, que se aprovechaban de sus cargos públicos, y de sus buenos contactos para hacer fortuna a la sombra complaciente de palacio, o de cualquiera que pudiera facilitar sus fines.

Como éste Sobna, de cuyos turbios negocios nos habla Isaías. Se trata de un «mayordomo de palacio» (quizá para entendernos, sería más adecuado llamarle «Administrador», o Primer Ministro o Jefe de la Casa Real...) Así nos lo han descrito: ambición desenfrenada, delirios de grandeza, intrigas, negocios turbios, aprovechando su cargo, y sirviendo aparentemente al rey y a su pueblo... Pero solo aparentemente. 

Sobna estaba preocupado y ocupado por dejar huella en la historia, a pesar de haber ensuciado él mismo su nombre; deseaba ser recordado y honrado por las generaciones venideras. Para lo cual había proyectado construir un grandioso monumento funerario. Hoy quizá habría optado por un aeropuerto, un gran rascacielos, algún puente faraónico, un muro o incluso alguna estación espacial. ¡Quién sabe!

Al mismo tiempo, a los numerosos pobres de su entorno simplemente les costaba trabajo sobrevivir. Era su responsabilidad cuidarlos en nombre del rey (y de Dios), pero lo que realmente le interesaba era su propia tumba, perpetuar su nombre. No es difícil encontrar hoy personajes parecidos similares. 

Bueno, pues, ante este «Administrador» impresentable, Dios tomó partido inmediatamente. Y dijo «basta». Y es que a Dios le importan los temas políticos, económicos, sociales. Y especialmente aquellos que no cumplen éticamente con sus responsabilidades. Si el domingo pasado subrayábamos la importancia del derecho y la justicia, hoy podemos añadir la honestidad, la ética, la austeridad, el olvido de sí de quienes tienen responsabilidades que cumplir. 

En los últimos tiempos venimos comprobando como, desde todo el arco parlamentario, se pretende recluir la fe en el ámbito prohibido, diciendo que Dios y los cristianos no tienen que meterse en política, que hay que respetar a los que piensan distinto... y abstenerse de defender los propios valores. Sería coherente que se lo aplicasen ellos mismos, a sus distintas ideas políticas e ideológicas. También ocurre que algunos grupos o líderes políticos pretenden «adueñarse de Dios» para justificar sus posturas que poco o nada tienen que ver con Dios... Porque a Dios le importa el pobre, el emigrante, el huérfano, el anciano, el sin-papeles, el enfermo, los pueblos nativos sin recursos...

Y en cuanto a la fe, no se la puede convertir en un asunto privado, espiritualoide o de la otra vida... Tiene que afectar a las leyes, a la economía, a la política, a la ecología... a todo... si bien los creyentes no tenemos las soluciones para tantos problemas, y por eso podemos y debemos colaborar con todas las iniciativas que procuren un mundo más humano, más justo, más libre, más pacífico, más fraterno... apartándonos (y hasta denunciando) las que pretenden todo lo contrario. 

En cuanto al Evangelio:

Los seres humanos solemos percibir la realidad desde nuestras expectativas, necesidades, situaciones personales, formación cultural y religiosa, vivencias y experiencias, intereses... Estos son nuestros filtros, conscientes o inconscientes. Y Jesús quiere hacer un «feedback», una valoración de lo que la gente ha podido captar de sus palabras y obras, qué les ha quedado de todo su empeño misionero. Es una tarea necesaria siempre, y en los agentes de pastoral también. El balance que le presentan sus discípulos no es alentador. Ya algunos grupos judíos han empezado a tomar distancia de Jesús, decepcionados cuando no escandalizados. La «gente» no anda demasiado desencaminada, pero su percepción del Maestro es muy incompleta. A partir de aquí Jesús cambiará de «estrategia» para pasar a centrarse casi exclusivamente en el grupo de sus discípulos.

Pero también quiere sondearles a ellos. La pregunta no se dirige al terreno intelectual o teológico... : ¿Qué habéis percibido de mí en el trato personal, qué ha supuesto para vosotros el seguirme, el escucharme, el estar conmigo...? ¿En qué habéis cambiado personalmente, cómo estoy influyendo en vuestras vidas. Digamos que es una pregunta «existencial», que solo uno mismo puede responder, y para la que no hay respuestas hechas.

Pedro se adelante a responder a modo de portavoz de todo el grupo y hace toda una declaración breve, pero profunda sobre Jesús: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". Es una respuesta bastante más completa que la que dieron en la barca, después de la tempestad. Y esa declaración de fe será el cimiento, la piedra, sobre la que Jesús levantará su futura Iglesia («mi Iglesia»). Pero hay que decir que, a pesar de la bienaventuranza de Jesús dirigida a Pedro... su confesión necesita ser purificada. Su concepto de «Mesías» habrá de modificarse mucho a prtir de la experiencia pascual (el fracaso, el rechazo, la cruz y la resurrección), dejando a un lado muchas connotaciones y expectativas que no coinciden con el proyecto de Jesús. De ahí que les mande silencio. sobre ese título.

Nunca tenemos cerrada y completa nuestra experiencia de fe. Lo que «decimos» de Jesús tiene que seguir madurando. Lo que digamos ha de ser experiencia personal vivida. Y la fe eclesial/comunitaria de los apóstoles y la revelación progresiva de Dios (ni la carne ni la sangre) lo irán haciendo posible... si no nos encerramos en nuestras ideas y subjetivismos personales. Nuestra fe es siempre eclesial/comunitaria, aun cuando sea (debe serlo) personal.

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

sábado, 22 de agosto de 2020

Cuaresma de San Miguel

Cuaresma de San Miguel #7


¡¿QUIÉN COMO DIOS?!
¡NADIE COMO DIOS!
🛡⚔Santo día hermanos!
¡SABADO de Cuaresma de San Miguel!

🛡⚔En la vida diaria prestamos mucha atención a las persecuciones que sufrimos. Ellas se revisten, como todos los dardos inflamados del mal, de formas diversas.
El mundo se ha especializado en aprender el arte de perseguir.
Nuestros primeros hermanos en la fe, los primeros cristianos, lo vivieron en carne propia, y la historia no ha cambiado mucho, sigue aconteciendo en algunos países de manera abierta y cruel y en otros de manera solapada.

Sabemos de hermanos que sufren persecuciones en sus familias, en sus relaciones, en sus trabajos y conocemos hermanos que también sufren persecuciones internas: persecuciones de pensamientos, de historias del pasado, de miedos y de angustias profundas que torturan el alma y enferman los cuerpos.

En todas esas persecuciones está también la acción del Maligno. Estas realidades se pueden convertir en puertas por las que se cuelan demonios para acrecentar los tormentos, nublando la mente, la capacidad de discernir, bajándonos las defensas y haciéndonos creer que TODO ES UN IMPOSIBLE.
Que es imposible ser libres.
Que no podremos soñar, vivir y disfrutar una vida sin tener que “disparar”, sin huir.

🛡⚔Para nosotros huir no es una opción. Somos parte de ese ejército que Dios esta disponiendo en los últimos tiempos preparando Su venida. Somos parte de ese ejército que ansía un día cruzar la meta, con la certeza de haber combatido el buen combate y recibir una corona de Amor y Misericordia garantizada porque en la Cruz ya fue comprada esa Victoria.

¡Bendecido sábado de Cuaresma de San Miguel!

Buen día, Espíritu Santo! 22082020


COMPRENDIENDO LA PALABRA 220820


«El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será ensalzado»

La humildad es una fuerza secreta que reciben los santos cuando han sabido llevar bien la ascesis de su vida. En efecto, este poder no se da si no a los que llegan a la perfección de la virtud por la fuerza de la gracia... Es el mismo poder que recibieron los bienaventurados apóstoles en forma de fuego. En efecto, el Salvador les había ordenado que no se marcharan de Jerusalén hasta que no recibieran la fuerza de lo alto (Hch 2,3; 1,4). Jerusalén significa aquí la virtud. El poder es la humildad. Y la fuerza de lo alto es el Paráclito, es decir, el Espíritu Consolador.

Ahora bien, esto es lo mismo que había dicho la Escritura Santa: los misterios se revelan a los humildes. Es a los humildes a los que se les concede recibir este Espíritu de las revelaciones que les descubre los misterios. Por eso los santos han dicho que la humildad es la que realiza en las almas la contemplación divina. Que nadie, pues, se imagine que ha alcanzado la talla suficiente de humildad porque en algún momento le haya venido un pensamiento de compunción, o porque haya derramado algunas lágrimas... Sino que si un hombre ha vencido a todos los espíritus contrarios..., si cuando ha derrotado o sometido todas las fuerzas enemigas, entonces siente que ha recibido esta gracia, cuando «el Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde» (Rm 8,16) según la misma palabra del apóstol Pablo, ésta es la perfección de la humildad. Bienaventurado el que la posee. Porque siempre se apoya en el pecho de Jesús (cf. Jn 13,25).


Isaac el Sirio (siglo VII)
monje cercano a Mossoul
Discursos ascéticos, 1ª serie, nº 20

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 23,1-12


Evangelio según San Mateo 23,1-12
Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:
"Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés;
ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen.
Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.
Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos;
les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas,
ser saludados en las plazas y oírse llamar 'mi maestro' por la gente.
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar 'maestro', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos.
A nadie en el mundo llamen 'padre', porque no tienen sino uno, el Padre celestial.
No se dejen llamar tampoco 'doctores', porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.
Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros,
porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".


RESONAR DE LA PALABRA

Queridos amigos y amigas:

La historia de Israel que nos presenta el profeta Ezequiel es una historia de infidelidad, pero con un final feliz. Los últimos capítulos del libro (40-48) que son proyectos hacia el futuro, representan la renovación del templo de Jerusalén, hasta alcanzar el punto culminante en las palabras finales con las que cierra el libro: «La ciudad se llamará desde aquel día: ahí está el Señor».

Ezequiel presenta una visión. Él está en el atrio externo y ve llegar la gloria de Dios. Ese movimiento de la gloria divina se manifiesta con un estruendo potente de aguas caudalosas. La gloria del Señor que se había alejado del santuario, ahora retorna al interior del santuario. Transportado por el Espíritu al atrio interno el profeta ve una nube de luz que llena el templo, como aparece en Éxodo (Ex 40, 32-36) y en el momento de la consagración del templo por Salomón (1 Re 8,10). La voz que se escucha en el interior del tempo cierra la visión: Dios ha regresado a reinar en Israel, ha restablecido su trono en el templo, la restauración de Israel es definitiva, la presencia de Yahvé en medio de su pueblo será «para siempre».

El capítulo 23 de Mateo contiene una serie de reprimendas que Jesús dirige a los fariseos, marca el punto de la tensión acumulada en el capítulo 21. En el texto litúrgico de hoy Jesús no solo se dirige a ellos, sino también a la muchedumbre y a sus discípulos, les advierte del peligro al que siempre está expuesto el Evangelio: la dicotomía entre las palabras y la obras, entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo que se enseña y se vive.

A Jesús le duele la cerrazón del corazón y la actitud obcecada de los que se consideran los más fervorosos cumplidores de la ley. Por eso, les habla con tanta claridad y fuerza. Es un lenguaje duro. Les denuncia la hipocresía de su práctica religiosa, la interpretación aberrante de una enseñanza que es en si justa y buena, pero que se empobrece con un comportamiento orgulloso. Eso es lo que condena.

En los versículos del 8-12 Jesús pasa al «ustedes» interpelando directamente a sus discípulos, de ayer y también a nosotros hoy. Contraria a la lógica de los escribas y fariseos, en la comunidad de discípulos y misioneros de Jesús, la verdadera grandeza consiste en hacerse pequeño y la verdadera gloria es servir con humildad. La comunidad está construida sobre la base de la fraternidad y la comunión, los títulos y los honores son relativos, no es lo fundamental, solo Jesús es el «maestro» y el Padre es sólo uno, el que está en el cielo.

Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

viernes, 21 de agosto de 2020

Cuaresma de San Miguel


Cuaresma de San Miguel # 6


¡¿QUIÉN COMO DIOS?!
¡NADIE COMO DIOS!
🛡⚔️ Santo día hermanos!
¡Viernes de Cuaresma de San Miguel!

🛡⚔️ ¡Cuantas gracias están siendo derramadas! Lo estamos viendo por testimonios que a diario nos comparten tantos combatientes.
¿Sabes que hay gracias esperando sean acogidas por vos y por tu familia?
¡¿Sabes que hay un Corazón desbordante de Amor que anhela desbordar misericordia sobre tu vida?
Sí, la Bendición de Dios no es solo una posibilidad en Su Divino Corazón; la Bendición es una realidad que esta llamada a ser acogida.
Hoy queremos orar por aquellos que “encadenados al odio” no pueden acoger estas bendiciones.
Decía el p. Rufus que existen una serie de BLOQUEOS que no hacen posible la acción de la gracia, bloqueos que impiden la liberación completa, la sanación de nuestro cuerpo y nuestra mente, uno de esos bloqueos es el ENCADENAMIENTO AL ODIO, el aferrarse a ese sentimiento que martilla la mente, la vida y el espíritu de una persona.
Odios nacidos por incomprensiones, por desilusiones, por envidia y celos.
A veces pueden camuflarse de tal manera que llegamos a ponerles nombres mas bonitos, menos agresivos, pero al fin y al cabo son sentimientos que resienten la belleza de la creación de Dios.

🛡⚔️ ¿Existen en tu vida sentimientos camuflados, guardados, escondidos que estén bloqueando esa acción poderosa que deseas?
Hoy es un día especial para pedir que el Espíritu Santo ponga luz sobre nuestras oscuridades, sobre nuestras sombras de muerte.
¡En esta cuaresma de San Miguel el Señor quiere resucitarnos!
Quiere traer vida nueva, Vida en abundancia.

🛡  No pierdas mas tiempo!
¡Entra en batalla! ¡Nuestra Señora del Apocalipsis y San Miguel estarán al frente, asegurando la victoria para nosotros y nuestras familias!

️ Enciende una vela en tu “altar” con la imagen de San Miguel y María Santísima.
️ Ofrece penitencias, abstinencias, “tu ayuno”
️ Séllate con la “señal de la cruz”
️ Reza la oración inicial a San Miguel (pequeño exorcismo del Papa León XIII)
️ Recita la Coronilla a San Miguel – Conságrate a él
️ Intercede por las gracias a ser alcanzadas.

🛡⚔  ¡Bendecida jornada!

LOS DOS MANDAMIENTOS


Los dos mandamientos

Cuando alguien preguntó al Maestro cuál era el mandamiento principal, respondió: ««Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser». Este mandamiento es el principal y primero». Lo creo puesto que concierne al ser esencial y primero, a Dios nuestro Padre, por quien todo ha sido hecho, todo subsiste y a quien volverán todos los que serán salvados. Es él quien nos ha amado primero, quien nos ha hecho nacer; sería un sacrilegio pensar que existe un ser anterior a él y más sabio que él. Nuestro agradecimiento es ínfimo si lo comparamos con los inmensos beneficios que de él hemos recibido y, sin embargo, es éste el mejor testimonio que podemos ofrecerle a él que es perfecto y no tiene necesidad de nada. Amemos a nuestro Padre con todas nuestras fuerzas y con todo nuestro fervor y alcanzaremos la inmortalidad. Cuanto más se ama Dios tanto más nuestra naturaleza se confunde con la suya.

El segundo mandamiento, dice Jesús, es semejante al primero: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo»... Cuando el doctor de la Ley pregunta a Jesús: « ¿Y quién es mi prójimo?» (Lc 10,29), éste no le responde con la definición judía de quien es el prójimo –el pariente, el conciudadano, el prosélito, el hombre que vive según la misma ley- sino que le cuenta la historia de un viajero que bajaba de Jerusalén a Jericó. Herido por unos ladrones..., fue atendido por un samaritano que «se comportó con él como su prójimo» (v. 36).

Y ¿quién es ante todo mi prójimo sino el Salvador? ¿Quién fue el primero en compadecerse de nosotros cuando las fuerzas de las tinieblas nos habían abandonado y herido a golpes?... Tan sólo Jesús supo curar nuestras llagas y extirpar los males enraizados en nuestros corazones... Por eso debemos amarle tanto como a Dios. Y amar a Jesucristo es cumplir su voluntad y guardar sus mandamientos.


San Clemente de Alejandría (150-c. 215)
teólogo
Homilía « ¿Cuál es el rico que podrá salvarse? »

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 22,34-40


Evangelio según San Mateo 22,34-40
Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron con Él,
y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
"Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?".
Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu.
Este es el más grande y el primer mandamiento.
El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas".


RESONAR DE LA PALABRA

Queridos amigos y amigas:

El texto en la primera lectura de hoy está compuesto por dos partes: una visión (vv. 1-10) y su explicación (vv. 11-14). El profeta es transportado a una región donde vivieron los israelitas exiliados. El espectáculo es desolador al máximo: una gran cantidad de huesos secos (vv. 2). A la pregunta aparentemente ingenua del Señor: ¿podrán revivir estos huesos? Ezequiel da una respuesta sabia y llena de fe: «Señor, tú lo sabes». Dios puede todo con su voluntad. El Señor le ordena de profetizar a los huesos.

Esos residuos de seres humanos deben ahora escuchar la Palabra de Dios y saber que es el Señor de la vida. Lo que el Señor ordena es algo concreto y lleno de vitalidad: «traer el Espíritu, poner los tendones, hacer crecer la carne, extender la piel, infundir su Espíritu». La palabra de Dios hace lo que dice, se convierte en realidad, como en la creación. Los huesos se ponen de inmediato el movimiento, haciendo un gran rumor, se recomponen, se revisten de músculos y de piel. Reprenden la vida, se alzan en pie y llegan a ser una gran multitud.

Luego viene la explicación, es el Señor que la da explícitamente: los huesos son los exiliados, privados de vida y de esperanza. El Señor les llama con ternura «mi pueblo», contra toda esperanza les asegura que cumplirá el prodigio de la restauración. A la imagen de los huesos secos que retornan a la vida se añade otra realidad que da énfasis y viene a reforzar la potencia del Dios de la vida: «abriré sus sepulcros» y «les haré salir de sus sepulcros». Aunque la situación no parece tener salida, ante los escenarios más desesperantes de muerte, el Señor puede hacer que nazca la vida. Al final, Dios mismo responde la pregunta que le ha hecho al profeta «¿podrán revivir estos huesos?». Sí, «lo he dicho y lo hago». Que bien nos hace escuchar esta lectura en este tiempo de crisis de pandemia mundial, de tantas situaciones en las que parece que vence la muerte. Confiamos en la Palabra del Dios de la vida, Él puede hacer que reviva nuestro mundo.

En el Evangelio vemos que Jesús no cae en la trampa de jerarquizar los mandamientos. Él reclama sobre todo la esencia de la ley, orienta la atención sobre el principio que debe inspirar la disposición interior en la observancia. De esta forma, da una respuesta clara y precisa: la fuente y sentido pleno de la ley es el amor en un doble movimiento: hacia Dios y el prójimo (vv. 37-55). Al hablar del amor a Dios, Jesús retoma Dt 6, 5 donde se subraya la totalidad, la intensidad, la autenticidad: «con todo el corazón, con toda el alma, con todo el ser». La novedad de Jesús es que, coloca al mismo nivel el amor al prójimo. Quien experimenta que ama a Dios con todo su ser y es consciente de ser amado por Él, es capaz de amarse a sí mismo y a los demás, comenzando por los que tiene que más cerca. Aquí está la síntesis de la Ley y los profetas, el mensaje fundamental de la revelación, la voluntad de Dios para todos sus hijos e hijas.

Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

jueves, 20 de agosto de 2020

Cuaresma de San Miguel # 5


¡¿QUIÉN COMO DIOS?!
¡NADIE COMO DIOS!
🛡⚔️ Santo día hermanos!
¡Jueves de Cuaresma de San Miguel!


🛡⚔Revestidos de la “coraza espiritual”, junto a nuestro Ángel de la Guarda y a San Miguel, pedimos a la Santísima Trinidad seguir dando pasos en la lucha por alcanzar victoria sobre tantas tinieblas que nos rodean.

Hoy con nuestro corazón vuelto hacia los que nos edificaron, hacia quienes nos precedieron, hacia nuestros “adultos mayores”, a nuestros ancianos.
Así lo expresó el Papa Francisco de manera clara:

🛡⚔️ “Recemos hoy por los ancianos, especialmente por quienes están aislados o en los asilos de ancianos. Ellos tienen miedo, miedo de morir solos. Sienten esta pandemia como algo agresivo para ellos. Ellos son nuestras raíces, nuestra historia. Ellos nos han dado la fe, la tradición, el sentido de pertenencia a una patria. Oremos por ellos para que el Señor esté cerca de ellos en este momento”.

No olvides:
esta “cuaresma” no está llamada a ser “una carga”, sino un tiempo de gracia.

️ Enciende una vela en tu “altar” con la imagen de San Miguel y María Santísima.
️ Ofrece penitencias, abstinencias, “tu ayuno”
️ Séllate con la “señal de la cruz”
️ Reza la oración inicial a San Miguel (pequeño exorcismo del Papa León XIII)
️ Recita la Coronilla a San Miguel – Conságrate a él
️ Intercede por las gracias a ser alcanzadas.

🛡⚔  ¡Bendecida jornada!

COMPRENDIENDO LA PALABRA 200820


"El reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo” (Mt 22,2)

Existen tres clases de bodas: las de unión, las de justificación, las de glorificación. Las primeras fueron celebradas en el Templo de la Virgen María. Las segundas son celebradas cada día en el templo del alma fiel. Las terceras se celebrarán en el templo de la gloria celeste.

Lo propio de las bodas es unir dos personas: el esposo y la esposa. Si dos familias son en desacuerdo entre ellas, el matrimonio habitualmente los une, porque alguien de un partido toma una mujer perteneciente a otro partido. Entre nosotros y Dios, había una gran discordia. Para eliminarla y restablecer la paz fue necesario que el Hijo de Dios tomara su esposa entre nuestra familia. Para poder celebrar el matrimonio, intervinieron mediadores y pacificadores. Lo pudieron obtener con oraciones insistentes y grandes penas. Finalmente, el mismo Padre dio su consentimiento y envió a su Hijo, que se unió a nuestra naturaleza en la cámara nupcial de la Virgen María. Así, el Padre “celebraba las bodas de su hijo” (Mt 22,2).

Lo mismo, las segundas bodas son celebradas cuando la gracia del Espíritu Santo sobreviene y el alma se convierte…El esposo del alma es la gracia del Espíritu Santo. Cuando con su inspiración interior él llama a la penitencia, todo llamado de los vicios queda sin efecto.

Las terceras bodas serán celebradas el día del juicio, cuando vendrá el esposo Jesucristo, del que está escrito: “Ya viene el esposo, salgan a su encuentro” (Mt 25,6). Él tomará a la Iglesia por esposa, como dice Juan en el Apocalipsis: “Ven que te mostraré a la novia, a la esposa del Cordero…, Jerusalén, que descendía del cielo, y venía de Dios,…con la gloria de Dios en ella” (cf. Apoc 21,9-11). La Iglesia de fieles desciende del cielo, donde está junto a Dios, ya que ella obtuvo de Dios que su morada fuera en el cielo. Por eso en el presente ella vive por la fe y esperanza, pero dentro de poco celebrará sus bodas con su esposo. “¡Felices los que han sido invitados al banquete de bodas de Cordero!” (Apoc 19,9).


San Antonio de Padua (1195-1231)
franciscano, doctor de la Iglesia
Sermón del 20º domingo después de Pentecostés, (Une Parole évangélique, Franciscaines, 1995), trad. sc©evangelizo.org

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 22,1-14


Evangelio según San Mateo 22,1-14
Jesús habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:
El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo.
Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir.
De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: 'Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas'.
Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio;
y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.
Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad.
Luego dijo a sus servidores: 'El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él.
Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren'.
Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.
Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta.
'Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?'. El otro permaneció en silencio.
Entonces el rey dijo a los guardias: 'Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes'.
Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos.


RESONAR DE LA PALABRA

Queridos amigos y amigas:

En la oración del Padre Nuestro, Jesús nos enseña a dirigirnos al Padre invocando: «sea santificado tu nombre» (Mt 6,9). Aquí es el Señor mismo que dice: «mostraré la santidad de mi nombre grande». En los versículos precedentes (16-20) Él mismo cuenta cómo su nombre ha sido deshonrado en medio de los pueblos extranjeros por culpa de Israel. Ahora Él está por realizar un cambio radical de la situación, liberará a Israel del yugo enemigo, por amor a su pueblo y también por amor a su nombre, para manifestar su poder y su fidelidad delante de todos los pueblos.

El Señor comunica la forma de cómo realizará su proyecto. Él hará regresar a su pueblo del exilio; será como un nuevo éxodo, una nueva liberación. Purificará radicalmente a su pueblo, erradicando todo aquello que es impuro en ellos. Pero sobre todo transformará a las personas «desde dentro» haciéndolas una nueva creatura.

Esta transformación íntima viene representada con la imagen del «corazón nuevo», una imagen presente también en Jr 31, 31-34. El corazón es el centro del pensamiento, de la voluntad, de los sentimientos, de la vida moral, de las decisiones radicales: el corazón es el más profundo. En lugar de este «corazón de piedra» (duro, insensible, pesado), Dios dará a cada uno un «corazón de carne»; un corazón que es capaz de amar y de ser amado, dócil, acogedor, vivo, sintonizado con su corazón. Como en la creación del primer ser humano, de la misma forma ahora, el Espíritu dará una nueva vida y sostendrá siempre vivo la relación entre Dios y la humanidad. Sólo animado por el Espíritu, el pueblo de Israel podrá vivir las exigencias de la alianza. De la misma forma también nosotros sólo a través del Espíritu podremos dar testimonio y hacer creíble la Buena Noticia de Jesús en nuestro mundo.

En el Evangelio Jesús nos presenta el Reino de Dios como una fiesta gozosa, similar a un banquete de bodas, que en la tradición bíblica es la expresión más alta de la fiesta. En la parábola lo sorprendente es que el banquete es preparado por el rey para la fiesta de boda de su hijo. Todo, hace prever una celebración gozosa. Pero hay unos elementos sorpresas -imprevistos-: los invitados se niegan a participar. En la perspectiva teológica de Mateo, no es difícil percibir en esta historia, la historia de Israel desde sus inicios hasta la llegada del Mesías. El banquete «ya preparado» no viene cancelado por el rechazo constante de los primeros invitados, se abre a otros, a todos. Los nuevos comensales constituyen el nuevo Israel -la Iglesia, comunidad de seguidores de Jesús- siempre necesitada de conversión, siempre llamada a conservar su belleza para banquete del Reino.

Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

miércoles, 19 de agosto de 2020

LLAMADOS A SER INSTRUMENTOS DE DIOS


«Los seguidores de Jesús se reconocen por su cercanía a los pobres, a los pequeños, a los enfermos y a los presos, a los excluidos, a los olvidados, a quien está privado de alimento y ropa (cfr Mt 25, 31-36). Podemos leer ese famoso parámetro sobre el cual seremos juzgados todos, seremos juzgados todos. Es Mateo, capítulo 25. Este es un criterio-clave de autenticidad cristiana (cfr Gal 2,10; EG, 195). Algunos piensan, erróneamente, que este amor preferencial por los pobres sea una tarea para pocos, pero en realidad es la misión de toda la Iglesia, decía San Juan Pablo II. «Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres». La fe, la esperanza y el amor necesariamente nos empujan hacia esta preferencia por los más necesitados, que va más allá de la pura necesaria asistencia. Implica de hecho el caminar juntos, el dejarse evangelizar por ellos, que conocen bien al Cristo sufriente, el dejarse “contagiar” por su experiencia de la salvación, de su sabiduría y de su creatividad. Compartir con los pobres significa enriquecerse mutuamente»

Francisco
Audiencia General
19-08-2020 


Cuaresma de San Miguel # 4

¡¿QUIÉN COMO DIOS?!
¡NADIE COMO DIOS!
🛡⚔️ Santo día hermanos!

¡Bienvenidos al cuarto día de nuestra Cuaresma de San Miguel!
Hoy, el centro de nuestra oración tiene un sello que quiere imprimirse en cada corazón, el sello de la Paz, de la Paz Verdadera.
En muchos ambientes la “paz” se entiende como una especia de “tranquilidad interior”, y es asociada con palabras como “armonía”. Esta idea moderna es no solo incompleta sino que puede ser fruto simplemente de una “conciencia domesticada”.
Es por eso que el Señor nos advierte que Él tiene para darnos como presente, como regalo precioso una “paz que no es como la paz que da el mundo”. 

🛡⚔️  «la paz que da Jesús es un regalo: es un don del Espíritu Santo».
Nos recuerda el Papa Francisco: «la paz de Dios es una paz real, que va en la realidad de la vida, que no niega la vida». Porque «la vida es así: hay sufrimiento, hay enfermos, hay muchas cosas feas, hay guerras, pero esa paz de dentro, que es un regalo, no se pierde, sino que se sigue adelante llevando la cruz y el sufrimiento». 

🛡⚔️ Esta gracia llamada “Paz” es la que estamos llamados a pedir hoy para nosotros, para los nuestros, para los que caminan arrastrados por la desesperación. Pidamos «la gracia de la paz, de no perder esa paz interior» y sobre todo que el Señor nos haga entender más plenamente cómo es esta paz que Él nos regala con el Espíritu Santo.

🛡⚔️ Bendecido cuarto día!

COMPRENDIENDO LA PALABRA 190820


El hombre de la hora undécima

Uno de los bandidos crucificados con Jesús, gritaba: «¡Acuérdate de mí, Señor! Es hacia ti que ahora me giro... No te enumero mis obras pues ellas me hacen temblar. Todo hombre esta bien disponible hacia su compañero de camino, heme ahora aquí, que soy tu compañero de camino hacia la muerte. Acuérdate de mi, tu compañero de viaje, pero no ahora, sino cuando llegues a tu Reino» (Lc 23,42).

¿Cuál es el poder que te ha iluminado, oh buen ladrón? ¿Quién te ha enseñado a adorar a aquel que es despreciado y crucificado contigo? ¡Oh luz eterna que iluminas a los que están en las tinieblas! (Lc 1,79).¡Anímate!... En verdad, yo te lo digo, hoy estarás conmigo en el paraíso, porque «hoy tú has escuchado mi voz y no has endurecido tu corazón» (Sl 94,8). Porque Adán ha desobedecido, pronto ha sido expulsado del jardín del paraíso... Tú, que hoy obedeces a la fe, hoy serás salvado. Para Adán, el árbol ha sido ocasión de caída; para ti, el árbol te hará entrar en el paraíso...

¡Oh gracia inmensa e inexpresable: Abraham, el fiel por excelencia, no había entrado todavía, y el ladrón, entra. Pablo se conmueve por ello, y dice: «Allí donde abundó el pecado, la gracia ha sido sobreabundante!» (Rm 5,20). Los que se habían esforzado todo el día aún no habían entrado en el Reino, y él, el hombre de la hora undécima, es admitido sin hacerle esperar. Que nadie murmure contra el amo: «Yo no hago daño a nadie; ¿es que no tengo el poder de hacer con lo mío lo que quiero?» El ladrón quiere ser justo..., yo me alegro de su fe... Yo, el pastor, he encontrado a la oveja perdida, la tomo sobre mis hombros (Lc 15,5) porque ella me ha dicho: «Me he equivocado, pero acuérdate de mi, Señor, cuando entres en tu Reino».


San Cirilo de Jerusalén (313-350)
obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia
Catequesis bautismal 13

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 20,1-16a.


Evangelio según San Mateo 20,1-16a.
porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña.
Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza,
les dijo: 'Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo'.
Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.
Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: '¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?'.
Ellos les respondieron: 'Nadie nos ha contratado'. Entonces les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: 'Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros'.
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.
Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario.
Y al recibirlo, protestaban contra el propietario,
diciendo: 'Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada'.
El propietario respondió a uno de ellos: 'Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario?
Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti.
¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?'.
Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos».


RESONAR DE LA PALABRA

Queridos amigos y amigas:

Después de la caída de Jerusalén, el profeta Ezequiel asume la tarea de reencender la esperanza del pueblo, exhortándolo a la confianza y una fidelidad plena en Dios. El texto que leemos hoy está puesto en esta nueva perspectiva. El oráculo encuentra su punto culminante en la última frase: «Yo mismo en persona buscaré mis ovejas, siguiendo su rastro» (v. 11). ¡Este es el mensaje de esperanza!

Con la imagen de los pastores y las ovejas se describe la experiencia que ha vivido el pueblo de Israel con sus gobernantes (rey, sacerdotes, ancianos) que no han sido fieles a la misión que se les ha confiado. Su culpa principal ha sido el egoísmo, el abuso de poder, aprovecharse del pueblo y la búsqueda de sus propios intereses. El oráculo repite continuamente: se apacientan a sí mismos, en lugar de ofrecer su servicio al rebaño: defender las ovejas de las fieras, llevarlas a buenos pastos, buscar la que se pierde y cuidar las más débiles (vv.35). La tragedia de Israel se debe en gran parte a estos malos pastores. El profeta anuncia que el Señor pedirá cuentas de los daños que han causado y les quitará el poder sobre el pueblo.

Esta experiencia del Pueblo de Israel se sigue dando en nuestros tiempos. La historia se repite. Gran parte de nuestros países están gobernados por políticos que explotan, roban, se aprovechan al máximo del poder que tienen para sus propios intereses. Es escandalosa la corrupción en algunos de nuestros gobiernos también en esta situación de emergencia por el COVID. El grito de muchos pueblos es: ¿Dónde está el dinero? Que debió haber destinado para hospitales, medicinas, alimentos, seguridad para la población. En medio de esta situación el profeta Ezequiel nos anima porque nos sigue dando una buena noticia: El Señor prometió que Él mismo cuidará de su pueblo. Esa es la esperanza que sostiene a tantas personas: ¡Solo Dios con nosotros! Esta imagen de «Yahvé pastor» es familiar en la tradición de Israel. Esta imagen viene enriquecida en el Nuevo testamento cuando Jesús se la aplica a sí mismo: «Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas» (Jn 10,11).

El Evangelio de hoy está en continuidad con el de los días anteriores. La parábola de los trabajadores de la viña, concluye con la afirmación: «Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos»; esta frase se conecta con las últimas palabras del Evangelio de ayer: «muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros» (19,30). Al joven rico Jesús le había hecho notar que: «Uno solo es el bueno», ahora en 20,15, las palabras finales del patrón frente al trabajador de la primera hora suenan así: «¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?».

Esta parábola contada con vivacidad constituye un apelo no sólo al pueblo de Israel, llamado “primero” para que gozará de la libertad sorprendente del Señor, que mira primero a los últimos -paganos, publicanos, pecadores-; sino también a los creyentes cristianos. Para que estén siempre atentos y convertirse a los criterios de Dios, liberándose del orgullo del corazón, de las comparaciones egoístas y competitivas. Nuestra manera de pensar y de actuar se deben transformar; Dios hace entrar en su Reino primero al pobre y no al rico, da la precedencia a los últimos y no a los primeros, da gratuitamente sus dones no sobre la base de los méritos adquiridos con anterioridad.

Si al joven rico que siempre ha observado la ley, Jesús le pide un salto de calidad, lo mismo nos pide a todos sus seguidores, deshacernos de nuestros propios juicios fundados en cálculos exactos, para gozar de la bondad de Dios y de la sobreabundancia de su gracia. Dios entra en diálogo con el ser humano en largos espacios de amor, no en los angostos límites de los derechos y la contabilidad. «El amor no contradice la justicia, solo alarga sus límites». El Dios en quien creemos es un Dios de un gran corazón que solo puede ser acogido con un corazón grande.

Fraternalmente,
Edgardo Guzmán, cmf.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA