La fe de Abraham nos enseña osadía y sacrificio.
No tener miedo de ofrecer todo para recibir todo!
Cualquier “teología del facilismo” que te presenten, ten por seguro que no viene de Dios, pues El nunca nos prometió facilidades a Sus seguidores, sino vida eterna!
Existen muchas personas que se agarran a sus flaquezas para usarlas como disculpas, por el hecho de no conseguir entregarse a los brazos del Padre. ¡No uses muletas para justificar tu falta de osadía, sé sincero y pide a Dios la gracia de confiar cada día más!
Nadie consigue subir a la montaña sin el combustible de la oración, de la Eucaristía, de la adoración, del Santo Rosario… Por eso, así como un atleta, antes de aventurarte en cualquier camino ¡prepárate bien!”
Adaptación prédica en portugués P. Adriano Zandoná
PHN 2013

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