jueves, 10 de febrero de 2022

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 7,24-30


Evangelio según San Marcos 7,24-30
Después Jesús partió de allí y fue a la región de Tiro. Entró en una casa y no quiso que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer oculto.

En seguida una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro, oyó hablar de él y fue a postrarse a sus pies.

Esta mujer, que era pagana y de origen sirofenicio, le pidió que expulsara de su hija al demonio.

El le respondió: "Deja que antes se sacien los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros".

Pero ella le respondió: "Es verdad, Señor, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos".

Entonces él le dijo: "A causa de lo que has dicho, puedes irte: el demonio ha salido de tu hija".

Ella regresó a su casa y encontró a la niña acostada en la cama y liberada del demonio.


RESONAR DE LA PALABRA

Querido amigo/a:

Al final el reinado de Salomón se viene abajo, con problemas económicos, políticos, en sus fronteras…, aunque lo que le llevó al final de sus días a la ruina total, fue caer en la corrupción e idolatría: “El Señor se encolerizó contra Salomón, porque había desviado su corazón del Señor Dios de Israel”, leemos hoy en el Primer Libro de los Reyes. Ninguno estamos libres de perder el camino o dejarnos seducir por otros intereses que pretenden ocupar el lugar de Dios en nuestro corazón.

La hija de la siro-fenicia que nos presenta el Evangelio de hoy está poseída por un espíritu impuro y, a pesar de que su madre es probada en la fe por Jesús, es liberada de su atadura. Esta madre nos da una lección de humildad y confianza en Jesús. Ella es una síntesis de todas las marginaciones posibles: ante todo es mujer, desde el punto de vista religioso es pagana, no aparece un hombre que la represente, es extranjera y tiene una hija enferma, solo le faltó al evangelista decirnos que también era pobre y viuda. Todo un reto para hacer una lectura desde los excluidos.

No debemos confiar únicamente en nuestras propias fuerzas, no siempre tenemos la fortaleza, debemos ser conscientes de que necesitamos ser sostenidos por un amor que no nos traicione, sino que nos acoja incondicionalmente.

Amor que sintió inmensamente Santa Escolástica, hermana de san Benito, la cual, consagrada desde su infancia a Dios, mantuvo una perfecta unión espiritual con su hermano, al que visitaba una vez al año en Montecasino.

Señor, que tu amor nos libere y nos sostenga en esta jornada.

Nuestro hermano en la fe:
Juan Lozano, cmf.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

miércoles, 9 de febrero de 2022

LA MUERTE

 

«La muerte, iluminada por el misterio del Señor Resucitado, nos ayuda a ver la vida con mirada nueva, como una ocasión que Dios nos da para amar a los demás y hacer el bien, quitando del corazón la ambición, el rencor y el resentimiento. El Evangelio nos recuerda, además, que la muerte llegará como un ladrón, cuando menos lo esperamos. Esta realidad nos lleva a dos consideraciones que valen para todos, creyentes y no creyentes. La primera, es que la muerte no es un derecho, no podemos programarla, tampoco evitarla, por lo que el ensañamiento terapéutico, en vez de aliviarlo, es inmoral. La segunda, es que toda persona tiene derecho a la vida, a los cuidados médicos y a los cuidados paliativos, especialmente los ancianos, para afrontar la muerte de la manera más humana»


Francisco

Audiencia General

09-02-2022 




COMPRENDIENDO LA PALABRA 090222


El recipiente purificado de nuestro corazón

Si quieren llegar a la ciencia verdadera de las Escrituras, apresúrense a adquirir una inquebrantable humildad de corazón. Ella no los conducirá a la ciencia que envanece sino a la que ilumina, con la consumación de la caridad. Es imposible que el alma que no es pura obtenga el don de la ciencia espiritual. (…)

El que no tiene el alma pura, no puede adquirir la ciencia espiritual, aunque sea asiduo a la lectura. No se confía un perfume de cualidad, ni una miel excelente, ni un licor precioso, a un recipiente fétido y corrompido. El recipiente penetrado de olor desagradable, contaminará fácilmente el perfume. No recibirá ningún olor agradable y suave, ya que lo que es puro se corrompe más rápido que lo que se purifica lo corrompido. Así ocurre en el recipiente de nuestro corazón. Si no es enteramente purificado de la contaminación fétida de los vicios, no podrá recibir el perfume de bendición del que habla el profeta: “Es como el óleo perfumado sobre la cabeza, que desciende por la barba -la barba de Aarón-, hasta el borde de sus vestiduras” (Sal 133,2). Tampoco guardará sin mancha la ciencia espiritual o las palabras de la Escritura: “¡Qué dulce es tu palabra para mi boca, es más dulce que la miel!” (Sal 119,103).

“¿Qué tienen en común la justicia con la iniquidad, o la luz con las tinieblas? ¿Qué entendimiento puede haber entre Cristo y Belial? (2 Cor 6,14-15).


San Juan Casiano (c. 360-435)
fundador de la Abadía de Marsella
La ciencia espiritual, Conferencias VIII-XVII (SC 54, Conférences VIII-XVII, Cerf, 1958), trad. sc©evangelizo.org

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 7,14-23

Evangelio según San Marcos 7,14-23
Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanlo bien.
Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre.
¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!".
Cuando se apartó de la multitud y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido de esa parábola.
El les dijo: "¿Ni siquiera ustedes son capaces de comprender? ¿No saben que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo,
porque eso no va al corazón sino al vientre, y después se elimina en lugares retirados?". Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos.
Luego agregó: "Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro.
Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios,
los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino.
Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre".


RESONAR DE LA PALABRA

Querido amigo/a:

“Escuchad y entended todos: […] lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre”. Creo que esta verdad es ratificada desde nuestra experiencia personal ¿verdad? La pregunta que se me ocurre hacerle a Jesús en la oración de hoy es, Señor, ¿cómo limpiar mi interior? Lo mismo que limpiamos la casa, lavamos la ropa, el coche, o nos duchamos, ¿y yo por dentro? ¿Cómo me limpio? ¿No necesito purificarme, oxigenarme, purgarme…? No sé tú, yo al menos necesito hacerlo. Y como todas las cosas, esto necesita tiempo, como lo necesitan las tareas de limpieza anteriormente descritas.

Si te fijas en el final del evangelio, se termina con una lista de trece maldades que salen todas ellas de ese interior, ¡como para no hacer limpieza! Sí, hay que hacerla por salud personal, para curar el corazón, para vivir con paz interior, para mejorar nuestras relaciones con los demás, para quererme más a mí mismo, para hacerle sitio a Jesús, para apartar al Tentador y destruir su “huerto”, para ser más feliz… necesito “purificarme”, limpiar mi interior.

Vuelvo a la pregunta inicial: Jesús, ¿cómo? E imaginándomelo a mi lado, mirándome con cariño y una sonrisa en sus labios, puedo escuchar un susurro: “utiliza las mediaciones que te he dado”. Claro, yo tengo la intención y el deseo, pero no bastan para que la gracia (el amor curativo de Cristo) actúe, son necesarias las mediaciones, las fibras ópticas por donde circula la gracia con toda su potencia. La más fuerte y poderosa ha sido elevada a la categoría de sacramento, precisamente por ser la más eficaz: la reconciliación.

Reconcíliate contigo mismo, con los que te fastidian, con Jesús que te espera. No lo hagas de manera aislada, cerrado sobre ti mismo, utiliza la mediación de la Iglesia donde se expresa la fuerza curativa de Cristo, donde entras en comunión con todos, con múltiples oraciones que en el cielo y en la tierra interceden por tu perdón y tu paz en la alegría de la reconciliación. Sí, la paz; así lo reza la fórmula de la absolución “Dios todopoderoso… te conceda por el ministerio de la Iglesia el perdón y la paz. Y yo te absuelvo…” Claro que no es la única mediación, pero es la más poderosa. Están el examen, los escrutinios, el proyecto personal, etc. Pero de vez en cuando hay que lavar con jabón del bueno y frotar bien lo sucio.

La reina de Sabá aparece hoy en la primera lectura. No olvidemos la queja de Jesús respecto a esta extranjera: “La reina de Sabá se levantará en el juicio con esta generación y la condenará, porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón» (Mateo l 2,42). ¿Tomamos en serio y aprovechamos bien la sabiduría que nos enseña cada día, sobre todo en las lecturas de la misa, el auténtico Maestro que Dios nos ha enviado, Jesús?

Nuestro hermano en la fe:
Juan Lozano, cmf.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

martes, 8 de febrero de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA 08022


“Este pueblo me honra con los lábios, pero su corazón está lejos de mi”

"La Ley del Espíritu que da vida en Cristo Jesús te ha liberado de la Ley del pecado y de la muerte" (Rm 8,2)… Santo Pablo dice que la Ley de Moisés ha sido dada para demostrar nuestra debilidad, y no sólo demostrarla, sino para aumentarla, y empujarnos así a buscar al médico: "allí dónde el pecado abundó, sobreabundó la gracia" (Rm 3, 20; 5,20)… ¿Por qué la primera Ley, escrita por el dedo de Dios (Ex 31,18), no dio este socorro tan necesario de la gracia? Porque fue escrita sobre tablas de piedra, y no sobre tablas de carne, que son nuestros corazones (2Co 3,3).

Es el Espíritu Santo el que escribe no sobre la piedra sino en el corazón; "la Ley del Espíritu de vida", escrita en el corazón y no sobre la piedra, esta Ley del Espíritu de vida que está en Jesucristo en el que la Pascua ha sido celebrada con toda verdad (1Co 5,7-8), os ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

¿Queréis una prueba de la diferencia evidente y cierta que separa el Antiguo Testamento del Nuevo?... Escuchad lo que el Señor dijo por boca del profeta: "Grabaré mis leyes en vuestras entrañas, y la escribiré en vuestros corazones" (Jr 31,33). Si la Ley de Dios está escrita en tu corazón, no produce miedo [como en el Sinaï], sino que inunda tu alma de una dulzura secreta.


San Agustín (354-430)
obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
Sermón155, 6

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 7,1-13


Evangelio según San Marcos 7,1-13
Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús,

y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.

Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados;

y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.

Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: "¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?".

El les respondió: "¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.

En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos.

Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres".

Y les decía: "Por mantenerse fieles a su tradición, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios.

Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y además: El que maldice a su padre y a su madre será condenado a muerte.

En cambio, ustedes afirman: 'Si alguien dice a su padre o a su madre: Declaro corbán -es decir, ofrenda sagrada- todo aquello con lo que podría ayudarte...'

En ese caso, le permiten no hacer más nada por su padre o por su madre.

Así anulan la palabra de Dios por la tradición que ustedes mismos se han transmitido. ¡Y como estas, hacen muchas otras cosas!".


RESONAR DE LA PALABRA

Querido amigo/a:

La Palabra de hoy nos muestra la siguiente paradoja: mientras el joven rey Salomón dirige una solemne oración en su templo recién estrenado, de cara al pueblo, invocando la protección de Dios con toda confianza y orgullo, como nos muestra el salmo que rezamos hoy: “Qué deseables son tus moradas, Señor... dichosos los que viven en tu casa alabándote siempre...”, Jesús en el Evangelio se lamenta de que el pueblo tiene su corazón lejos de Él.

Aprovechando este conflicto con los fariseos, el Señor nos dirige dos advertencias en el evangelio de hoy:

La primera es clara y tajante: “este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”. Podemos acostumbrarnos a fórmulas y clichés rutinarios que practicamos muy bien pero que no acercan nuestro corazón al Dios de Jesucristo. La afirmación que hace Jesús no pretende fastidiarnos, sino ponernos en guardia de la tentación de creernos convertidos del todo y la consecuente pereza de dejar de buscarle, de dormirnos. Toda la vida creyente es una continua búsqueda y crecimiento sin descanso.

La segunda: “Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres”. Necesitamos revisar aquellas actitudes que nos impiden ser los primeros buscadores de Dios. La Iglesia no posee a Dios, es Dios quien la posee. Despojarse de las tradiciones que no llevan a Dios requerirá gran libertad de espíritu y creatividad y no tendrá éxito si como Iglesia nos anclamos en lenguajes caducos que no motivan a buscar al Señor. Se necesitan nuevos lenguajes de Dios que estén más vinculados a la experiencia, más pegados a la vida, más narrativos e imaginativos…, lenguajes que despierten el deseo de Dios. Es necesario modificar la imagen de un Dios inerte y desvinculado de su creación y de sus criaturas para acabar con el “eclipse” que impide hoy a muchos hombres y mujeres ver a Dios. Que ningún aferramiento obcecado nos impida verle. Contrastar nuestra vida con el Evangelio nos refresca continuamente. Renovarse o morir. Así lo supieron hacer Santa Josefina Bakhita y San Jerónimo Emiliani que hoy traemos a la memoria litúrgica.

Aprovechemos este Sínodo en el que estamos invitados a revisar nuestras estructuras y modos de participación en nuestra Iglesia para que nuestro corazón esté siempre cerca de Jesús.

Nuestro hermano en la fe.
Juan Lozano, cmf.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

lunes, 7 de febrero de 2022

DEJARLO ENTRAR

 

Recordemos esto: Dios no quiere un crucero, le basta con una pobre barca “destartalada”, siempre que lo acojamos: ¡Eso sí! Acogerlo. No interesa la barca… acogerlo. Pero, me pregunto, ¿lo dejamos entrar en la barca de nuestras vidas? ¿Ponemos a su disposición lo poco que tenemos? A veces nos sentimos indignos de Él porque somos pecadores. Pero esta es una excusa que no le gusta al Señor, porque lo aleja de nosotros. Él es el Dios de la cercanía, de la compasión, de la ternura, y no busca el perfeccionismo, busca la acogida. También a ti te dice: ‘Déjame subir a la barca de tu vida’»


Francisco

Ángelus

06-02-2022 




COMPRENDIENDO LA PALABRA 070222


La nueva creación nos es ofrecida en Cristo

Nuestro Señor Jesucristo, al nacer verdaderamente hombre, sin dejar de ser verdaderamente Dios, realizó en él el comienzo de la nueva creación. Con su nacimiento dio a la humanidad un comienzo espiritual. ¿Qué inteligencia puede comprender tal misterio, quién podría expresar tal gracia?

La injusticia vuelve a la inocencia, la vejez a la novedad, los extranjeros tienen parte a la adopción filial y quienes llegan de afuera, entran en posesión de la herencia. Los impíos devienen justos; los ávidos, generosos; los libertinos, castos; los hombres hechos de tierra, espirituales. ¿De dónde viene ese cambio sino de “la derecha del Altísimo” (Sal 76,11)? Porque el Hijo de Dios vino a destruir las obras del diablo. Se incorporó a nosotros y nos incorporó a él, de forma que el descenso de Dios al mundo, fue una elevación del hombre hacia el mundo de Dios. (…)

¡Que tus ojos reciban la luz sensible! Abraza con todo tu espíritu esta “luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre” (Jn 1,9). Por eso dice el profeta: “Miren hacia él y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán” (Sal 33,6). Si somos el templo de Dios y el Espíritu habita en nosotros, cada fiel lleva en su alma algo de más valor que lo admirado en el cielo.


San León Magno (¿-c. 461)
papa y doctor de la Iglesia
1º Sermón de Navidad (SC 22 bis, Sermons 1-19, Cerf, 1964), trad. sc©evangelizo.org

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 6,53-56


Evangelio según San Marcos 6,53-56
Después de atravesar el lago, llegaron a Genesaret y atracaron allí.

Apenas desembarcaron, la gente reconoció en seguida a Jesús,

y comenzaron a recorrer toda la región para llevar en camilla a los enfermos, hasta el lugar donde sabían que él estaba.

En todas partes donde entraba, pueblos, ciudades y poblados, ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y los que lo tocaban quedaban curados.


RESONAR DE LA PALABRA

Querido amigo/a:

Durante esta semana meditaremos el Primer libro de los Reyes que nos cuenta las andanzas del rey Salomón que destacó por construir el gran Templo de Jerusalén, destruido por Nabucodonosor cuatrocientos años más tarde, reconstruido y vuelto a destruir por los ejércitos de Tito en torno al año 70 d. C. El pasaje de hoy nos muestra el orgullo del pueblo por la inauguración de este templo con el traslado del Arca de la Alianza, un lugar sagrado donde encontrar a Dios. Son necesarios los lugares de culto para encontrarse con el Señor, pero no solo.

El bello pasaje del evangelio de hoy nos muestra a un Jesús que busca a la gente de pueblo en pueblo y a gente que, con su fe y sus dudas, busca acercarse a Jesús. Jesús busca a la gente y la gente busca a Jesús. Hoy Jesús sigue buscando, tratando de abrirse un hueco cada vez más cerrado a su presencia. La pena, la pérdida, la torpeza es que, en nuestra cultura, no se busca a Jesús. ¿Para qué? ¿Qué me aporta? Mientras paradójicamente, lo que sí se buscan son sustitutivos de la religión que ofrecen ilusiones, sentido de vida…, porque en el fondo hay sed, hay dolencias, hay vacíos, hay heridas que curar, no hay satisfacción verdadera…

Precisamente Aquel que lo llena todo, a quién se debería buscar como el tesoro más preciado, no está en el punto de mira, ni en las expectativas, ni en el horizonte, ni en los objetivos de muchos, al menos públicamente, ya que es complicado escrutar el interior del corazón.

Y tú, ¿a quién buscas? ¿Te dejas encontrar y tocar por Jesús? Afortunado si lo has encontrado. No lo pierdas, disfrútalo y haz lo posible para que otros puedan encontrarse con Él. Jesús no dejará de buscar, de buscarte. No perdamos el tiempo, que no se nos pase la vida sin descubrirle.

Nuestro hermano en la fe.
Juan Lozano, cmf.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

domingo, 6 de febrero de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA 060222


“Síganme y yo los haré pescadores de hombres” (Mt 4,19)

No persuadí hoy a mi oyente, quizás será mañana o en tres o cuatro días o dentro de un tiempo. El pescador que ha lanzado inútilmente sus redes durante un día entero, a veces pesca al atardecer, en el momento de partir. El labrador no deja de cultivar su tierra, aunque la cosecha no haya sido buena durante muchos años. Al final, un solo año puede reparar abundantemente las pérdidas anteriores. Dios no nos pide triunfar sino trabajar y nuestro trabajo será recompensado aunque no nos hayan escuchado.

Hay más. ¿El diablo deja de tentar a los fieles aunque prevea que muchos serán salvados? Miren con qué cuidados, infernal perseverancia, detestable solicitud, persigue al alma hasta su último suspiro. Hasta ahí, no desespera. ¿Piensan acaso que su obispo no hará para salvar su alma al menos lo que el diablo hace para someterla? Cristo sabía que Judas no se convertiría y sin embargo hasta el fin quizo intentar su conversión, reprochándole su falta en términos conmovedores: “Amigo, cumple tu cometido” (Mt 26,50). Si Cristo, modelo de pastores, trabajó hasta el fin para la conversión de un hombre desesperado, ¡cuánto debemos trabajar por aquellos en quienes se puede esperar!


San Juan Crisóstomo (c. 345-407)
presbítero en Antioquía, después obispo de Constantinopla, doctor de la Iglesia
Homilía sobre la Cananea (La prière, Cahiers de La Pierre qui Vire, Desclée de Brouwer, 1954), trad. sc©evangelizo.org

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 5,1-11

Evangelio según San Lucas 5,1-11

En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret.

Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes.

Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca.

Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: "Navega mar adentro, y echen las redes".

Simón le respondió: "Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes".

Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse.

Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: "Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador".

El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido;

y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: "No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres".

Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.


RESONAR DE LA PALABRA


JESÚS ELIGIÓ PESCADORES



 La gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la Palabra de Dios. Es significativo el comienzo de esta escena. Jesús comprueba que la «gente» está interesada en la Palabra de Dios, y por eso le buscan. Debía ser un número no pequeño de personas, ya que se agolpan. Reunir a la gente alrededor de la Palabra de Dios y hablarles de ella es el primer paso de Jesús en su todavía solitaria tarea misionera. Y lo mismo harán después sus discípulos, tanto los que han sido sus compañeros, como otros muchos que no lo conocieron en persona, incluido San Pablo. San Lucas subraya que todo comienza por recibir y escuchar juntos la Palabra de Dios. También hoy. Los discípulos de Jesús son/somos los que se reúnen y escuchan juntos la Palabra de Dios... porque sentimos que puede orientar nuestras vidas, darnos consuelo, proponernos retos, sacarnos de lo de siempre hacia un lugar mejor.

UN PEQUEÑO FAVOR

En este escenario, Jesús busca el mejor modo de atender a tanta gente, y agolpados no es el mejor modo. Entonces decide pedir a alguien un pequeño servicio, un favor. Entre todos los pescadores que estaban lavando sus redes, fue Pedro a quien se dirigió Jesús. No le hizo un examen de sus virtudes, sino un examen de disponibilidad. Ya se encargará Él más adelante, cuando acepte seguirle, de ir puliendo lo que sea necesario. La generosidad y disponibilidad de Pedro, que acepta interrumpir sus tareas cotidianas, es la que permitió que Jesús pudiera predicar a gusto su Palabra.

Antes de hacer propuestas mayores, más serias, más importantes, Jesús parece «tantearnos» pidiendo cosas más sencillas. Suponen una incomodidad, un trastorno de nuestros planes, de nuestros horarios, de «lo que tenemos que hacer». Y nuestra respuesta ante su sencilla petición... condiciona lo que pueda venir después. Quizá este primer acercamiento del Señor ocurre cuando nos piden que echemos una mano para la catequesis, o para preparar una celebración, o para atender a alguien que lo necesita, quizá un voluntariado o una experiencia misionera más prolongada, o...

Jesús tiene claro desde el principio, que para su inmensa tarea precisa ayuda. Y empieza buscando personas que le hagan pequeños servicios, pequeñas renuncias, un simple favor... Así es como empieza a «elegirnos». Es su manera discretísima de entrar en comunicación con nosotros, haciéndonos ver la necesidad que tiene de nosotros, para poder atender a tanta gente que le necesita, para poder hablarles al corazón. Empieza pidiéndonos un poco de tiempo, nuestro buen hacer, o alguna de las cosas que tenemos. Sólo si se lo damos, sin mayores resistencias, dedicará luego su tiempo y su poder para conseguirnos cuanto no alcanzamos nosotros solos. En el caso de Pedro, al terminar Jesús su discurso, quiso recompensar su gesto y el tiempo que le había «quitado». Pedro había tenido mala suerte aquella noche: bregando y afanándose con su barca, sin conseguir nada. Le mandó Jesús remar mar adentro (literalmente, «hacia la zona profunda del mar») y ponerse a pescar.

REMA MAR ADENTRO

La invitación de Jesús “rema mar adentro” fue de lo más inoportuno. Era como una vuelta de tuerca más. Con la fatiga de toda una noche, y con la desilusión de no haber conseguido nada, a pesar de ser un pescador experimentado, y cuando sus compañeros se iban retirando a descansar, un desconocido -«carpintero» para más señas-, le dice que lo intente de nuevo, y que vuelva al mar.

Jesús suele acercarse a los hombres proponiendo extrañas exigencias, peticiones aparentemente absurdas o inoportunas. ¿Pero cómo se le ocurre que salgamos a pescar «de día»? ¡Cualquier pescador del mar de Galilea sabe que las horas de pescar son las de la noche! Lo que aquí se nos explica es que Jesús quiere sacarnos de nuestras rutinas, de nuestras experiencias de vacío después de haber peleado tanto sin conseguir apenas nada. Busca personas dispuestas a «moverse» y a meterse al mar, a «mojarse», que no tengan miedo ni pereza para dejar la tranquila orilla donde nunca pasa nada, y desde luego, donde nunca pescaremos nada. Con el lenguaje de la psicología de hoy, podríamos decir que Jesús nos invita a salir de nuestra "zona de confort”, de nuestras cosas conocidas, para descubramos y consigamos otras mejores.

Pedro, que tenía un corazón enorme, debió escuchar con atención aquella predicación de Jesús en el Lago. Y comprendió que «escuchar» no era suficiente. Y decide confiar: «por tu palabra echaré las redes». De nuevo la «Palabra de Jesús» que pide «acción». Esa Palabra que puede parecernos absurda, incómoda, fuera de lugar... cuando la escuchamos en la oración, en la liturgia... Pero «por tu Palabra», porque tú lo dices y lo pides... voy a fiarme. Y llega el éxito por el que tanto nos habíamos fatigado, obtenemos más de lo que hubiéramos imaginado. No sólo unas redes llenas, sino una vida «distinta», que importa mucho más.

El “rema mar adentro” de Jesús a Pedro tiene que convencernos de que, si deseamos ver milagros hoy, si queremos llenar la barca, deberíamos obedecer (literalmente «escuchar la Palabra») como Pedro, tener su misma confianza. Quien se arriesga a vivir y actuar según la palabra de Jesús, podrá presenciar milagros. Puede que no tengamos que dejar de hacer lo que hacemos siempre, pero sí hacerlo de otra manera. Puede que sin abandonar la propia profesión, y usando la misma barca de siempre. O puede que nos llame a algo imprevisto, sorprendente y mucho mejor.

PESCADORES DE HOMBRES

Lo de "pescar hombres" era un dicho popular que significaba sacar a uno de un peligro grave. La llamada de Jesús hará descubrir a Pedro que la felicidad, la plenitud, la «barca» realmente llena no es la que acumula abundantes peces que vender en el mercado... sino «encontrar personas», rescatar del mal/mar a las personas. Son las personas las que tienen que ocupar el centro de nuestra vida y de nuestras tareas. Personas heridas, descartadas, marginadas, necesitadas, enfermas... ¡Hay tantas!

En algunos casos la llamada del Señor será total: a dejarlo todo para estar con ellas y atenderlas. Pero lo de priorizar en nuestra vida diaria y hacer nuestra preocupación principal sean las personas, sobre todo las que sufren, las que están mal... es una llamada para todos.

En tiempos de Sínodo está bien que subrayemos que la llamada de Jesús no es para unos pocos selectos y cualificados (Pedro y sus compañeros no lo eran), sino que la Barca de la Iglesia cumplirá su misión con la participación de todos, organizándonos mejor, poniendo la mirada en el mar (y no en la barca), echando por la borda tanto lastre que se ha ido acumulando, para poder navegar ligeros, llevados por el Viento del Espíritu, y dejando que el Jesús que viaja a bordo nos diga dónde y cuándo hemos de pescar... aunque "siempre" lo hayamos hecho de otra manera.

Quique Martínez de la Lama-Noriega, cmf

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

sábado, 5 de febrero de 2022

VENGAN Y REPOSEN UN POCO


Vengan y reposen un poco

Si sólo en la actividad apoyas toda tu vida y sabiduría, sin reservar nada para la reflexión y la meditación, no puedo elogiarte. No, en eso no te elogiaré. Y nadie lo hará, si ha escuchado esta palabra de Salomón: “El que no está absorbido por otras tareas, se hará sabio” (Eclesiástico 38,24). La acción necesita ser precedida por la reflexión.

Te elogio si quieres ser todo a todos, a ejemplo del que se hizo todo a todos. Pero con la condición que tu humanidad sea plena y entera. Esto no es posible si te excluyes de esa plenitud. También eres hombre. Para que tu humanidad sea plena y entera, debe incluir la apertura de corazón que reservas para los otros. Si no, como decía el Señor, ¿de que te sirve ganar a los hombres si tú te pierdes? Ya que eres el bien de todos, sé tú mismo uno de los que posee ese bien. ¿Por qué sólo tú te privarías de este favor? ¿Hasta cuándo tu espíritu se alejará sin volver a ti? ¿Hasta cuándo tendrás negligencia en recibirte a ti mismo? ¿Te das a sabios e ignorantes y lo reúsas para ti? (…)

Si. Que tus aguas se derramen en las plazas, que hombres y bestias calmen su sed. Hecha de beber para los camellos del siervo de Abraham. Pero entre ellos, bebe tú también del agua que brota de tu pozo. (…) Recuerda por lo menos de tiempo en tiempo, de volver a ti mismo. Entre los otros, o mismo después de ellos, recurre a tus servicios.



San Bernardo (1091-1153)
monje cisterciense y doctor de la Iglesia
Consideraciones I (Lectures pour chaque jour de l’année II, Prière du Temps présent, Cerf, 1971), trad. sc©evangelizo.org

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 6,30-34


Evangelio según San Marcos 6,30-34
Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

El les dijo: "Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco". Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.

Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto.

Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.

Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.


RESONAR DE LA PALABRA

Elección: Salomón vs. Jesús

Me temo que Salomón eligió mal. David había elegido mucho más sabiamente: David había elegido el amor. Al final de todo, vemos a David justificado y a Salomón pereciendo en su sabiduría.

La sabiduría sólo puede llevarte hasta cierto punto: es demasiado calculadora, demasiado cautelosa, demasiado prudente. Va a lo seguro, y sabiamente.

Pero es el amor el que salta por encima de los imposibles, con una locura del corazón que la razón nunca podrá comprender.

La sabiduría te dice que Jesús y sus discípulos deberían haber descansado después de una labor tan dura. Jesús mismo sabe que sus discípulos necesitan descansar. Necesitan comer bien, dormir ocho horas, hacer yoga, ir a un chequeo médico cada seis meses. Al fin y al cabo, ¿no tienen por delante largos años de ministerio?

Pero entonces Jesús ve a la multitud. Su corazón se hace cargo. Descansa.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

viernes, 4 de febrero de 2022

COMPRENDIENDO L PALABRA 040222


Testigos de la verdad ante las fuerzas del mal

“Dichosos vosotros cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos.” (Mt 5,11-12) Estas palabras de Cristo se aplican de maravilla a innumerables testigos de la fe del siglo que acaba: fueron perseguidos e insultados pero no se doblegaron en ningún momento ante las fuerzas del mal.

Allí donde el odio parecía contaminar toda la vida sin posibilidad de escapar a su lógica, ellos mostraron que “el amor es más fuerte que la muerte” (Ct 8,6) En los nefastos sistemas de opresión que desfiguraron al hombre, en los lugares de sufrimiento, en medio de las privaciones durísimas, a lo largo de marchas interminables y agotadoras, expuestos al frío, al hambre, a las torturas, agobiados por toda clase de sufrimientos, creció su firme adhesión a Cristo muerto y resucitado.

Muchos rehusaron doblegarse al culto a los ídolos del siglo veinte y fueron sacrificados por el comunismo, por el nazismo, por la idolatría del estado y de la raza. Muchos otros sucumbieron en el curso de guerras étnicas y tribales porque rechazaron una lógica extraña al evangelio de Cristo. Algunos murieron porque seguían el ejemplo del Buen Pastor y prefirieron quedarse con el rebaño de sus fieles, despreciando las amenazas. En cada continente, a lo largo de este siglo, se han levantado personas que prefirieron ser asesinadas antes de abandonar su misión. Religiosos y religiosas han vivido su consagración hasta el derramamiento de la sangre. Creyentes, hombres y mujeres, murieron ofreciendo sus vidas por amor a los hermanos, particularmente por los más pobres y los más débiles. “Aquel que ama su vida, la perderá, pero el la que pierde por mí, la ganará.” (Jn 12,25)


San Juan Pablo II (1920-2005)
papa
Homilía del 07/05/2000 en la conmemoración de los testigos de la fe del siglo XX (trad. © copyright Librería Editrice Vaticana)

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 6,14-29



Evangelio según San Marcos 6,14-29

El rey Herodes oyó hablar de Jesús, porque su fama se había extendido por todas partes. Algunos decían: "Juan el Bautista ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos:

Otros afirmaban: "Es Elías". Y otros: "Es un profeta como los antiguos".

Pero Herodes, al oír todo esto, decía: "Este hombre es Juan, a quien yo mandé decapitar y que ha resucitado".

Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado.

Porque Juan decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano".

Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía,

porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.

Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.

La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras y te lo daré".

Y le aseguró bajo juramento: "Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino".

Ella fue a preguntar a su madre: "¿Qué debo pedirle?". "La cabeza de Juan el Bautista", respondió esta.

La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: "Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista".

El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.

En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.

El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.

Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.


RESONAR DE LA PALABRA

Imitadores

René Girard, antropólogo cultural, habla de que nuestros deseos son imitativos: Como no tenemos ni idea de qué desear, copiamos el deseo de los demás y acabamos en un lío. La hija de Herodías no tiene ni idea de qué pedir. Así que corre a su madre, toma prestado el deseo de su madre, ¡y se queda con la cabeza sangrando! Nos retorcemos ante su estúpida elección tanto como lamentamos la pérdida de la cabeza de Juan. ¿Pero no somos nosotros también imitadores?

Cuando Dios se ofrece a cumplir nuestros más grandes deseos ("¿Cuánto más dará el Padre celestial el Espíritu Santo a los que se lo pidan? " Lc 11,13) acabamos mirando a los que están a nuestra izquierda y derecha, copiamos sus deseos y pedimos: "Señor, dame un coche; un trabajo; mucho dinero; 15 minutos de fama". ¡Qué vergüenza! ¡Qué desperdicio de la oportunidad de una vida!

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

jueves, 3 de febrero de 2022

COMPRENDIENDO LA PALABRA 030222


La naturaleza del don de sanación

La tradición de los ancianos nos enseña que la naturaleza de los carismas espirituales posee tres motivos

El primer motivo del don de sanación es el mérito de la santidad: la gracia de los milagros acompaña a los elegidos y los justos. Los apóstoles y una multitud de santos realizaron signos y prodigios, según el mandamiento del Señor: “Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente” (Mt 10,8).

El segundo motivo del don de sanación es la edificación de la Iglesia o la recompensa de la fe, ya sea de los que presentan a los enfermos o de los mismos enfermos, pecadores e indignos pero que tienen fe. (…) Al contrario, la falta de fe en los enfermos o en los que los presentan, no permite a los que recibieron el don de sanación de poder ejercerlo. El evangelista Lucas dice sobre este tema: “No pudo hacer allí ningún milagro… Se asombraba de su falta de fe” (Mc 6,5-6).

Finalmente el don puede ser un juego y un engaño de la hipocresía de los demonios. (…) Dice el Evangelio: “Porque aparecerán falsos mesías y falsos profetas que harán milagros y prodigios asombrosos, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos” (Mt 24,24).

Por eso, no debemos nunca admirar por sus milagros a los que así lo pretenden. Tener en cuenta únicamente si se perfeccionaron corrigiendo sus vicios y enmendando sus vidas. Esto no es un beneficio que se obtiene por la fe de otro o por causas extranjeras, sino que la gracia divina lo dispensa en la medida del celo de cada uno.



San Juan Casiano (c. 360-435)
fundador de la Abadía de Marsella
Carismas divinos, Conferencias (SC 54, Des charismes divins 1, Conférences VIII-XVII, Cerf, 1958), trad. sc©evangelizo.org

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 6,7-13


Evangelio según San Marcos 6,7-13
Entonces llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros.

Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero;

que fueran calzados con sandalias, y que no tuvieran dos túnicas.

Les dijo: "Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir.

Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos".

Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión;

expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo.


RESONAR DE LA PALABRA

Homo Viator

Gabriel Marcel define al ser humano como "homo viator": persona viajera.

La vida humana es un viaje con un principio y un destino. Caminamos con los demás, interactuando con ellos.

También es un viaje en el que se despliega nuestra interioridad -Teresa de Ávila habla de la vida espiritual como un camino.

En el Evangelio de hoy, Jesús envía a sus discípulos a un viaje. Será un viaje en el que aprenderán a viajar ligeros y con los demás, llevando sólo lo más esencial; a entrar en la vida de los demás y a salir; y a ofrecer a Dios.

En la primera lectura, encontramos a David muriendo y ofreciendo a su hijo la sabiduría aprendida en su viaje de vida. Recuerda que lo más esencial para tener éxito en esta vida es la fidelidad a Dios. Nada más cuenta en última instancia en el viaje, en realidad.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA
 

miércoles, 2 de febrero de 2022

PENSAMIENTOS

 


COMUNIÓN PROFUNDA


«La alegría y el dolor que tocan mi vida concierne a todos, así como la alegría y el dolor que tocan la vida del hermano y de la hermana junto a nosotros me concierne a mí. Yo no puedo ser indiferente a los otros, porque todos somos parte de un cuerpo, en comunión. En este sentido, también el pecado de una única persona concierne siempre a todos, y el amor de cada persona concierne a todos. En virtud de la comunión de los santos, de esta unión, cada miembro de la Iglesia está unido a mí de forma profunda —pero no digo a mí porque soy el Papa— estamos unidos recíprocamente y de forma profunda, y esta unión es tan fuerte que no puede romperse ni siquiera por la muerte. De hecho, la comunión de los santos no concierne solo a los hermanos y las hermanas que están junto a mí en este momento histórico, sino que concierne también a los que han concluido su peregrinación terrena y han cruzado el umbral de la muerte. También ellos están en comunión con nosotros»

«Glorioso patriarca san José, cuyo poder sabe hacer posibles las cosas imposibles, ven en mi ayuda en estos momentos de angustia y dificultad. Toma bajo tu protección las situaciones tan graves y difíciles que te confío, para que tengan una buena solución. Mi amado Padre, toda mi confianza está puesta en ti. Que no se diga que te haya invocado en vano y, como puedes hacer todo con Jesús y María, muéstrame que tu bondad es tan grande como tu poder»


Francisco

Audiencia General

02-02-2022 




COMPRENDIENDO LA PALABRA 020222


¡Ofrezcamos lo mejor que tenemos!

Ofrezca su hijo, virgen consagrada, y presente al Señor el fruto bendito de su seno. Ofrezca la víctima santa que agrada a Dios, por la reconciliación de todos. (…)

Esta ofrenda, mis hermanos, es delicada. Es presentada al Señor, rescatada por la ofrenda de pájaros y recuperada de inmediato. Llegará el día en que ese hijo no será ofrecido en el Templo, ni en los brazos de Simeón, sino fuera de la ciudad en los brazos de la cruz. Llegará el día que ese hijo no será rescatado por la sangre de una víctima sino que rescatará a los otros con su sangre, porque Dios lo envió como redentor de su pueblo. El primero es el sacrificio de la mañana, el otro será el sacrificio del atardecer. Aquel será el más alegre, ya que fue ofrecido en el tiempo del nacimiento. El segundo será más pleno, ya que fue ofrecido a la plenitud de la edad. (…)

Mis hermanos, ¿qué ofrecemos, qué rendemos al Señor por todo el bien que nos hace? Ofreció por nosotros la víctima más preciosa que tenía, la más preciosa que podía llegar a tener. Nosotros también hagamos lo máximo que podemos, ofrezcamos lo mejor que tenemos, es decir, nosotros mismos. Él se ofreció a sí mismo, ¿tú dudas en ofrecerte?

¿Quién puede acordarme que tan gran majestad quiera recibir mi ofrenda? Sólo tengo dos pequeñas cosas para ofrecer, Señor, mi cuerpo y mi alma. ¡Qué te los pueda ofrece perfectamente en sacrificio de alabanza! Es un bien para mí y mucho más glorioso y útil si le es ofrecido. Porque en mí, mi alma está turbada, pero en usted, si le es realmente ofrecido, mi espíritu se estremece de alegría.


San Bernardo (1091-1153)
monje cisterciense y doctor de la Iglesia
3º Sermón para el Día de la Purificación de la Santa Virgen (Lectures pour chaque jour de l’année II, Prière du Temps présent, Cerf, 1971), trad. sc©evangelizo.org

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 2,22-40


Evangelio según San Lucas 2,22-40
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor,

como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor.

También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él

y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor.

Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley,

Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:

"Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido,

porque mis ojos han visto la salvación

que preparaste delante de todos los pueblos:

luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel".

Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él.

Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción,

y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos".

Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido.

Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.

Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea.

El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.
RESONAR DE LA PALABRA

Consagrar a los niños

Simeón y Ana sintieron algo especial en el niño Jesús, que no parecía diferente de otros bebés llevados al templo, porque sus antenas espirituales eran lo suficientemente agudas como para captar las resonancias del Espíritu. La verdad es que cada niño es especial y trae consigo el mensaje del profundo amor de Dios por la humanidad. Como dijo Pablo Picasso, "cada niño es un artista".

El problema es cómo seguir siendo un artista una vez que crecemos". Pierden el arte precisamente porque los adultos no lo vemos en ellos ni lo alimentamos. Como dijo Nelson Mandela: "No puede haber una revelación más aguda del alma de una sociedad que la forma en que trata a sus niños". El maltrato infantil sólo puede existir en un mundo que ha perdido su propio sentido de la trascendencia.

Hoy rezamos por todas las víctimas del maltrato infantil.Hoy consagramos a Dios a todos los niños del mundo.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA


 

martes, 1 de febrero de 2022

PENSAMIENTOS

 


LEVÁNTATE


¡Levántate!

Queridos jóvenes ¡Sólo Cristo puede dar la verdadera respuesta a todas vuestras dificultades! El mundo está necesitado de vuestra respuesta personal a las Palabras de vida del Maestro: “Contigo hablo, levántate”. Estamos viendo cómo Jesús sale al paso de la humanidad, en las situaciones más difíciles y penosas. El milagro realizado en casa de Jairo nos muestra su poder sobre el mal. Es el Señor de la vida, el vencedor de la muerte… ¡Buscad a Cristo! ¡Mirad a Cristo! ¡Vivid en Cristo! Este es mi mensaje: “Que Jesús sea “la piedra angular” (cf. Ef 2, 20), de vuestras vidas y de la nueva civilización que en solidaridad generosa y compartida tenéis que construir. No puede haber auténtico crecimiento humano en la paz y en la justicia, en la verdad y en la libertad, si Cristo no se hace presente con su fuerza salvadora.”

¿Qué significa construir vuestra vida en Cristo? Significa dejaros comprometer por su amor. Un amor que pide coherencia en el propio comportamiento, que exige acomodar la propia conducta a la doctrina y a los mandamientos de Jesucristo y de su Iglesia; un amor que llena nuestras vidas de una felicidad y de una paz que el mundo no puede dar (cf. Jn 14, 27), a pesar de que tanto la necesita. No tengáis miedo a las exigencias del amor de Cristo. Temed, por el contrario, la pusilanimidad, la ligereza, la comodidad, el egoísmo; todo aquello que quiera acallar la voz de Cristo que, dirigiéndose a cada una, a cada uno, repite: “Contigo hablo, levántate” ( Mc 5, 41).

Mirad a Cristo con valentía, contemplando su vida a través de la lectura sosegada del Evangelio; tratándole con confianza en la intimidad de vuestra oración, en los sacramentos, especialmente en la Sagrada Eucaristía…

Si tratáis a Cristo, oiréis también vosotros en lo más íntimo del alma los requerimientos del Señor, sus insinuaciones continuas. Jesús continúa dirigiéndose a vosotros y repitiéndoos: “Contigo hablo, levántate” (Ibíd.).



San Juan Pablo II (1920-2005)
papa
Discurso del 02/04/1987 a los jóvenes de Chile

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 5,21-43


Evangelio según San Marcos 5,21-43
Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y él se quedó junto al mar.

Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies,

rogándole con insistencia: "Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se cure y viva".

Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.

Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias.

Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor.

Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto,

porque pensaba: "Con sólo tocar su manto quedaré curada".

Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba curada de su mal.

Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: "¿Quién tocó mi manto?".

Sus discípulos le dijeron: "¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?".

Pero él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.

Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad.

Jesús le dijo: "Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda curada de tu enfermedad".

Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: "Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?".

Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: "No temas, basta que creas".

Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago,

fue a casa del jefe de la sinagoga. Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba.

Al entrar, les dijo: "¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme".

Y se burlaban de él. Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con él, entró donde ella estaba.

La tomó de la mano y le dijo: "Talitá kum", que significa: "¡Niña, yo te lo ordeno, levántate".

En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro,

y él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que le dieran de comer.


RESONAR DE LA PALABRA

El otro lado

"Jesús cruzó entonces al otro lado del lago". Es en esta "otra orilla" donde se encuentra con Jairo, resucita a su hija y cura a la mujer que sangra. George Valliant, un psiquiatra, escribe en su libro Spiritual Evolution: "Todas las formas de curación espiritual tienen en común la empatía, la curación dentro de un círculo de personas solidarias, el permiso para sentir y expresar la emoción, la responsabilidad compartida por el dolor y la reverencia por la vida más que por el yo".

Sólo la empatía puede cruzar al "otro lado" y conectar con los que viven allí. Mediante la empatía, ampliamos nuestro círculo del yo para incluir al otro como parte integrante de nuestro propio ser. Sin empatía, separamos, excluimos, deshumanizamos y demonizamos a los del otro lado. Por eso, cuando sus militares, instruidos en el arte de la alteridad, se alegraron de la eliminación de Absalón, David se afligió, pues veía a Absalón como una extensión de sí mismo.

Paulson Veliyannoor, CMF

fuente del comentario CIUDAD REDONDA