viernes, 25 de agosto de 2017

Cuando el demonio te susurra que eres un gran pecador…

Debes saber que él hace esto para empujarte a la desesperanza, bajo la falsa apariencia de la humildad.






A menudo sucede que viene el demonio y te susurra al corazón: “Que no se te olviden todas las maldades que has cometido; tu alma está llena de miseria, de incontables y terribles pecados”.

Debes saber que él hace esto para empujarte a la desesperanza, bajo la falsa apariencia de la humildad. Porque desde que la maldad apareció, por causa de la desobediencia, se hizo de una entrada libre (en el hombre) para musitarle al alma, como tratándose de un hombre al hablar con otro, cosas que no son correctas.

¿Qué hay que hacer? Responderle así: «Yo tengo la constancia escrita de que Dios dice: “No quiero la muerte del pecador, sino que se arrepienta y viva”. Porque ¿qué otra cosa buscaba Él con Su Encarnación, sino redimir a los pecadores, iluminar a los que estaban en la oscuridad y resucitar a los muertos?».

(Traducido de: Sfântul Simeon Metafrastul, Parafrază la Macarie Egipteanul, traducere, introducere şi note de Pr. Prof. Dumitru Stăniloae, în „Filocalia”, vol. V, Editura și Tipografia Institutului Biblic și de Misiune Ortodoxă, Bucureşti, 1976, p. 364) fuente Doxologia

¿Cómo prepararnos para orar?

Un estómago lleno no es favorable a la oración. Esto lo sabemos todos, por experiencia.

Algunos usualmente oramos orientados hacia el Este, porque sabemos que es desde ese punto donde se mostrará el Hijo del Hombre, como un rayo, cuando venga a resucitar a todos y juzgarnos. Pero la oración más poderosa es esa que se hace acompañada del ayuno.

No hace mucho se leyó en las iglesias aquel pasaje del Evangelio sobre un muchacho endemoniado, a quien los Santos Apóstoles, aún atendiendo las súplicas del padre del chico, no habían conseguido sanar. Y cuando los Apóstoles le preguntaron a Cristo “¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?”, Él les respondió: “Esta clase de demonios no puede ser arrojada sino con ayuno y oración.”

Comúnmente, la oración debe ser asociada al ayuno y, desde este punto de vista, ya en nuestra vida cotidiana, es bueno que, por la mañana, oremos antes de desayunar. Esto presupone un estado de ayuno, mínimo, si se quiere, pero real. Porque un estómago lleno no es favorable a la oración. Esto lo sabemos todos, por experiencia.

Es muy importante que la oración sea acompañada de una ferviente fe; esto significa hacer participar el intelecto, es decir que nuestra oración debe ser una consciente de todo lo que es capaz de lograr.

(Traducido de_Mitropolitul Bartolomeu Anania, Rugăciunea, izvor de putere în încercările vieții, Editura Doxologia, Iași, 2013, pp. 16-17) fuente Doxologia



El rol y el sitio de la oración a los santos

No debemos pensar en estas cosas de una forma tan superficial, sino en su propio foro espiritual, a través del prisma de la comunión que se realiza entre Dios y la humanidad, en Su Iglesia.






Cuál es el rol y el sitio de la oración a los santos, en la vida del cristiano?

—Nosotros creemos en los santos por el hecho que, con su vida, se convirtieron en ejemplo para todos los demás. Asimismo, ellos son mediadores entre Dios y nosotros, mas no en el sentido que discuten los neo-protestantes, al señalar que Dios no necesita de intermediarios, porque es Todopoderoso.

Desde luego, sabemos que Dios es Todopoderoso, pero se crea esta comunión, porque la Iglesia de Dios es comunión. Un teólogo decía que “Jesucristo no está completo sin Sus santos”. Es decir que los santos completan, según nuestra forma lógica de pensar, tal como Cristo sin Iglesia no sería Cristo completo. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, un cuerpo cuya Cabeza es el Mismo Jesucristo. Él y la Iglesia conforman un entero. Los santos forman parte del “segundo piso” de la Iglesia. Por eso no entiendo cómo podríamos eliminarlos de la comunión y de nuestra oración. No en ese sentido vulgar, de terciar y tocar el hombro de Dios para que ponga atención a lo que dices. No debemos pensar en estas cosas de una forma tan superficial, sino en su propio foro espiritual, a través del prisma de la comunión que se realiza entre Dios y la humanidad, en Su Iglesia.

(Traducido de. Mitropolit Bartolomeu Anania, Rugăciunea, izvor de putere în încercările vieţii, Editura Doxologia, 2013, pp. 46-47) - fuente Doxologia

El agradecimiento es un deber de todo cristiano

Simplemente, que cada uno de tus movimientos sea motivo para alabar a Dios.




Todos los cristianos estamos obligados a agradecerle a Dios, porque está dicho: “Agradezcan por todo”. De aquí llegamos a otra palabra del Apóstol, quien dice: “Oren sin cesar”, es decir que debemos mencionar el nombre de Dios a cada instante, en cada lugar y en cada cosa que hagamos.

Porque sea lo que sea que haga el hombre, está obligado a mencionar a Quien todo. Por ejemplo, cuando veas la luz, no olvides Quién te la otorgó; cuando veas el cielo y la tierra, el mar y todo lo que existe, glorifica y alaba a Aquel que lo hizo; cuando te vistas, acuérdate de Ése que te da todo y cuida de tu vida.

Y, simplemente, que cada uno de tus movimientos sea motivo para alabar a Dios; así es como estarás orando sin cesar, haciendo que tu alma se alegre siempre.

(Traducido de: Sfântul Petru Damaschin, Învăţături duhovniceşti, traducere, introducere şi note de Pr. Prof. Dumitru Stăniloae, în „Filocalia”, vol. V, Editura Institutului Biblic și de Misiune Ortodoxă, Bucureşti, 1976, pp. 147-148) fuente Doxologia

El alma abrumada por los pensamientos es como un tumultuoso océano

El alma que se tranquiliza en la conciencia de la presencia de Dios, en donde todo se ilumina, está abierta al consuelo y a la seguridad de las infinitas bondades que Él nos provee.






El alma carcomida por toda clase de pensamientos, penas y dudas, es como un océano desde cuyas agitadas aguas no es posible atisbar ninguna salida. Es un finito infinito en la monotonía de las mismas olas, siempre variadas en los márgenes de esa misma monotonía. Su profundidad, cerrada en sí misma, es sinónimo de muerte, esa que en la vida futura será más como un tumulto sin fin, pero monótono a la vez.

Al contrario, el alma que se tranquiliza en la conciencia de la presencia de Dios, en donde todo se ilumina, está abierta al consuelo y a la seguridad de las infinitas bondades que Él nos provee. Esta luz es una verdadera celebración para el alma. Es el único camino para avanzar siempre y en verdad.

(Traducido de: Părintele Dumitru Stăniloae, nota 695 la Varsanufie şi Ioan, Scrisori duhovniceşti, în Filocalia XI, Editura Episcopiei Romanului şi Huşilor, Roman, 1990, p. 579) fuente Doxologia

¿Por qué los ascetas oran de noche?

De noche, el alma resume y asimila la lección que le ha dejado el día que termina.

De noche, el alma trabaja de igual forma que en el día. De noche, el alma resume y asimila la lección que le ha dejado el día que termina. De noche, el alma dicta sobre el hombre su estremecedor juicio por todo lo actuado durante la jornada. Los ascetas del Santo Monte Athos y, en general, los eremitas de Oriente, tienen la costumbre de dormir cuando es de día, porque de noche se dedican a la meditación y la oración. Esto es importantísimo para sus almas. En la serenidad y en la oscuridad de la noche, el alma trabaja libre y provechosamente. Pero también de día, mediante el sueño y la oración, la acción de los sentidos del hombre pasa a un segundo plano, lo que ayuda también a liberar y vigorizar la actividad del alma.

(Traducido de: Sfântul Nicolae Velimirovici, Gânduri despre bine și rău, Editura Predania, p. 104) - Fuente: Doxologia

jueves, 24 de agosto de 2017

QUÉ ES EL CERCO DE JERICÓ

Es una oración para rezarse ante el Santísimo Sacramento.
Originalmente consistía en rezar el Santo Rosario ininterrumpidamente ante el Santísimo Sacramento durante 7 días. Aunque a lo largo de los años ha ido adquiriendo formas y expresiones diversas, debemos decir que su esencia -con las libertades que tiene-, se mantienes. Lo importante es hacerlo con fe y desde el corazón para que sea un verdadero diálogo con el Señor, Vivo y Presente en el Sagrario.
Es una oración esencialmente comunitaria, pero también puede rezarla una sola persona; y aunque se recomienda rezar en el templo, ante Jesús Sacramentado, si no es posible de esta forma es permitido rezarla en casa, en lo posible ante un Crucifijo.

Es una oración que se basa en lo escrito en el libro de Josué:
“A la señal dada (…) todo el pueblo prorrumpirá en fuertes gritos de guerra. Entonces los muros de la ciudad caerán sobre sí mismos” (Jos 6, 5)



El Poder de la Oración
"La muralla de Jericó es Derribada por Dios a través del Corazón de María"

El 8 de diciembre de 1978, Nuestra Señora pidió por boca de una mística polaca que se rezaran 7 días y 7 noches de Rosarios continuos, en la abadía de Czestochowa, del 1º al 7 de mayo del año siguiente (1979), pidiendo por el feliz viaje que el Papa iba a hacer a Polonia y también para que desaparecieran todos los obstáculos que se le oponían. Dice el Señor Kaszczuk, presidente de la Legión de María de Polonia, que el Vicario General, el Obispo de Varsovia y el ya desaparecido Stefan Barela, Obispo de Czestowchowa, aprobaron esa forma de oración, lo mismo que el prior del monasterio de esa ciudad.
El rector de la abadía dijo que era imposible tal campaña de oración, porque se iba a anticipar la visita del Papa y sugirió que no se hiciera en mayo sino en abril anterior. Kaszczuk le dijo al rector: Nuestra Santísima Madre es la Inmaculada Concepción y Trono de la Sabiduría, y es imposible que Ella cometa un error en las fechas. Si el programa no puede ser en esa fecha, no se hará en ninguna. El rector cedió.
Dicha vigilia de oración de 7 días comenzó puntualmente el 1º de mayo de 1979.
Diariamente hubo celebración de muchas Misas, Adoración del Santísimo y Rosarios ante el Santísimo Sacramento expuesto, también cantos y meditaciones.
“A estas oraciones maravillosas, Rosarios en su mayoría, les llamamos “CERCO DE JERICÓ”, que se realizan con el Santísimo Sacramento expuesto. “Teníamos la seguridad de que estábamos destruyendo los muros de tinieblas de satanás y que estábamos pasando sobre las murallas del Jericó del infierno; estábamos cierto de estar peleando contra los príncipes de las tinieblas; así de grande era la fe con que hacíamos nuestras oraciones y meditaciones…” nos dice el Señor Kaszczuk.


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Los ‘Cercos de Jericó’

Del 1 al 8 de mayo de 1979, nuestros amigos en Polonia organizaron el Congreso del Rosario antes mencionado en el Santuario nacional de Nuestra Señora de Czestochowa, para obtener el favor de que los comunistas le permitieran al Santo Padre visitar su tierra natal, lo que al principio fue rechazado por las autoridades polacas. El jueves de la semana de oración, nuestros amigos polacos supieron que el Santo Padre había obtenido su visa para ir a Polonia. Bautizaron esta semana como ‘El Cerco de Jericó’. Incluso nos invitaron a ir a Polonia por tal motivo y participar de esta oración incesante frente al Santísimo Sacramento.

Después de esto decidimos celebrar ‘Cercos de Jericó’ en unión con los polacos, para apoyar al Papa y para obtener grandes favores para el mundo. Sabemos que en el Antiguo Testamento, los muros de la ciudad de Jericó cayeron gracias al Poder de Dios.
En 1987, regresando de Roma, Mons. Kraszewski dio respuesta a nuestra carta en la que le informábamos sobre los ‘Cercos de Jericó’ llevados a cabo en Ghana, África y en Rougemont, Canadá.

“Estoy de plácemes al recibir el fantástico reporte del ‘Cerco de Jericó’ llevado a cabo en la Iglesia de Cristo Rey en Accra, Ghana, África Occidental, del 9 al 16 de agosto. Estoy muy contento de saber que el padre Cyprian Kubic y el Sr. Anatol Kaszuck están con ustedes en Canadá y que participaron en su ‘Cerco de Jericó’ del 27 de septiembre al 4 de octubre.

¡Nuestra gran fuerza está siempre en la oración de María, El Santo Rosario! El Año Mariano da a todos los católicos la posibilidad de orar a la Reina Victoriosa, ‘Maria Vincit’. Este es el lema en mi escudo de armas. Estoy convencido que este lema será una realidad. Sinceramente suyo en el Poder de la Reina Victoriosa.”
Z. J. Kraszewski, Obispo.

La Victoria de la Reina
La Reina obtuvo realmente la victoria. El 11 de julio de 1989, le escribimos a Monseñor Kraszewski: “Los Peregrinos de San Miguel de Canadá están conmocionados con los venturosos acontecimientos que están ocurriendo en Polonia. Es el triunfo de la Santísima Virgen María, la Reina que sale victoriosa de cualquier batalla.

En unión con sus amigos de Polonia, una de las peticiones de los Peregrinos de San Miguel durante su ‘Cerco de Jericó’ el pasado marzo fue la liberación de los prisioneros en los campos de concentración. Unos días después de esta semana, supimos que los presos políticos en Polonia habían sido liberados. ¡Qué gran victoria para el Cielo! Y he aquí otra gran victoria más: la fenomenal caída del régimen comunista y su reemplazo por las fuerzas católicas.”
El Jericó del año 2007 fue testigo de otro milagro en Canadá, ganó el partido político pro-familia con una minoría, a pesar de que no tenía ninguna posibilidad de ganar,humanamente hablando.

El primer CERCO en San Miguel Arcángel - RecreoEn Enero de 2015 tuvo lugar en nuestra comunidad el primer "CERCO de JERICÓ"
Hemos orado pidiendo que...


...el Señor derribe y rompa las murallas personales y comunitarias
que nos impiden ser “piedras vivas” en camino a la santidad,
murallas que no nos dejan vivir los carismas
que el Señor sembró para el crecimiento de la comunidad.

Por intercesión de la Virgen de Guadalupe pedimos
las gracias necesarias para ser dóciles instrumentos de intercesión.

Que se derriben los muros que conducen,
generan y causan el mundo de la droga,
los problemas familiares, económicos y de salud.

Somos testigos de poderosos testimonios de hermanos que vivieron en nuestra comunidad éste tiempo de oración e intercesión. Familias reconstituidas, vidas que han vuelto al camino de la Fe; gracias de sanación interior, sanación de relaciones y vínculos.

A la espera del Derrumbe - Falta 1 dia


FE Y TESTIMONIO

Con Jesús por la mañana.
“Sólo nosotros podemos dar a los hombres la fe que tanto necesitan; dársela no con palabras ni con prácticas superficiales, sino con ese sentido de lo divino que llena nuestras vidas, con esa visión de eternidad que guía nuestros actos, con el sentimiento de la presencia de Dios que da solemnidad a todas nuestras acciones” (San Alberto Hurtado). Actúa de manera que tu accionar sea testimonio de la presencia Dios entre tus hermanos. Embellece los diálogos, sonríe y no te apresures por responder, hoy escucha antes de hablar. Ofrece tu día por la intención del mes.
Con Jesús durante el día.
“Entonces, dijo Natanael: Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel. Jesús le contestó: ¿Acaso crees porque te dije que te vi debajo de la higuera? ¡Verás cosas más grandes todavía!” (Jn 1,49-50). Cada día el Señor realiza grandes maravillas. Haz un alto en tu día y reflexiona: ¿Puedes reconocer el paso silencioso, y el obrar de Jesús, en medio de tu ruidosa jornada? Con confianza repite pausadamente: “Señor, dame un corazón atento” mientras renuevas el propósito de la jornada.
Con Jesús por la noche.
Hazte consciente. Detén la marcha del día y aquieta el interior. Dios te acompaña en el camino, aprende a reconocer su paso para crecer en sabiduría interior. Trae a la memoria los acontecimientos y las personas que hoy pasaron. Agradece todo. ¿Cómo ha sido tu día? ¿De qué modo Dios se te ha hecho presente? ¿Qué has aprendido? ¿Hay necesidad de enmendar algo o pedir perdón? Toma nota de lo que resuena en tu interior.

Meditación: Juan 1, 45-51


San Bartolomé, Apóstol

Al volver de Galilea, Jesús se encuentra con Felipe y le dice: “¡Sígueme!” El objetivo del llamado es siempre el mismo: Seguir a Jesús. Los primeros cristianos insistieron en conservar los nombres de los primeros discípulos. De algunos conservaron hasta los apellidos y el lugar de origen. Recordar los nombres de las personas es demostrarles respeto y una forma de precisar su identidad.

Felipe le dice a Natanael: “Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José”, ante lo cual Natanael pregunta: “¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?” Su pregunta parecía revelar la rivalidad que suele existir entre algunas pequeñas aldeas de una misma región: Caná y Nazaret.

Además, según la enseñanza de los escribas, el Mesías vendría de Belén de Judea; no de Nazaret de Galilea. Pero Felipe le da la misma respuesta que Jesús había dado a los otros dos discípulos: “¡Ven y lo verás!” No es imponiendo ideas, sino viendo realidades concretas que las personas se convencen. El proceso es el mismo: encontrarse, experimentar, compartir experiencias, testimoniar, llevar a Jesús.

Al ver a Natanael, Jesús dice: “¡Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez!” ¿Cómo es que Natanael era un “verdadero israelita” si no aceptaba a Jesús como Mesías porque éste venía de Nazaret y no de Belén? Obviamente, ni Felipe ni Natanael sabía entonces que en realidad Jesús había nacido en Belén.

¿Qué quería decir el Señor con las palabras “verdadero israelita”? Se refería a aquel israelita auténtico que sabía renunciar a sus propios conceptos y prácticas cuando percibía que no actuaba de acuerdo con la voluntad de Dios. El israelita que no está dispuesto a esta conversión no es ni verdadero ni honesto. Lo mismo puede decirse del cristiano.

Natanael esperaba al Mesías según la enseñanza oficial de la época. Pero el encuentro con Jesús le ayudó a percibir que el proyecto de Dios no siempre es como la gente se lo imagina o lo desea. Pero reconoce su equivocación, cambia de idea, acepta a Jesús como Mesías y confiesa: “¡Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel!”
“Amado Señor Jesús, concédeme la gracia de la conversión y la fidelidad para que también tú puedas decir de mí: ‘He aquí un cristiano verdadero’.”
Apocalipsis 21, 9-14
Salmo 145(144), 10-13. 17-18

fuente: Devocionario católico la palabra con nosotros

Buen día, Espíritu Santo! 24082017

¡Buen día, Espíritu Santo!
En la mañana vuelvo a tomar consciencia de Tu Presencia cercana, de Tu Presencia Viva.
Sé que estás, sé que has estado siempre.
Te haces mi primer palabra,
te conviertes en mi primer deseo.
¡Crea en mi un nuevo cielo y una nueva tierra!
¡Ven!, Que de lo pasado no quede otro recuerdo
que me lleve a decirte ¡Gracias!"
Alegra, Purifica y Santifica éste día.
Otórgame la bendición de andar los caminos de la gracia
y, cuando llegue el fin del día, pueda honrar Tu fidelidad.
Dime, ¿qué podemos hacer juntos hoy?


COMPRENDIENDO LA PALABRA 240817

San Pedro Damián (1007-1072), benedictino, obispo de Ostia, doctor de la Iglesia 
Sermón 42, segundo para San Bartolomé
«Como bajan a lluvia y la nieve del cielo... así será mi palabra que sale de mi boca» (Is 55,10)

      Los apóstoles son estas piedras preciosas que san Juan nos dice en el Apocalipsis haber contemplado y con las que se construyen las puertas de la Jerusalén celestial (Ap 21,21)... En efecto, cuando a través de signos o de milagros los apóstoles irradian la luz divina, dan acceso a la gloria celestial de Jerusalén a los pueblos convertidos a la fe cristiana. Y cualquiera que es salvado gracias a ellos entra en la vida como un viajero que atraviesa una puerta... Habla también de ellos el profeta cuando dice: «¿Quiénes son estos que vuelan como unas nubes?» (Is 60,8). Estas nubes se condensan en agua cuando riegan la tierra de nuestro corazón con la lluvia de su enseñanza para convertirla en fértil y portadora de gérmenes de buenas obras.

      Bartolomé, cuya fiesta hoy celebramos, en arameo quiere decir precisamente: hijo del que lleva agua. Es hijo de ese Dios que levanta el espíritu de los predicadores a la contemplación de las cosas de allá arriba de manera que puedan esparcir eficazmente y en abundancia, la lluvia de la palabra de Dios en nuestros corazones. Es de esa manera que beben el agua de la fuente para dárnosla a beber a cada uno de nosotros.

Evangelio según San Juan 1,45-51. 
Felipe encontró a Natanael y le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret". Natanael le preguntó: "¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?". "Ven y verás", le dijo Felipe. Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez". "¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera". Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel". Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees . Verás cosas más grandes todavía". Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre." 


RESONAR DE LA PALABRA 

Ciudadredonda
Queridos hermanos:
¿Pero qué fascinación tenía su palabra? ¿Qué fuerza se asomaba a su mirada? El encuentro con Jesucristo cambia, de arriba abajo, a las personas. Llega Natanael Bartolomé, y se produce el cambio. De una actitud insolente, casi agresiva: "¿De Nazaret puede salir algo bueno?", a una rendida confesión de fe: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel". Lo atestigua la historia: Zaqueo, de usurero a amigo de Jesús; la Samaritana, de mujer frívola a pregonera evangélica; el centurión romano, de pagano a confesar: "Verdaderamente este era Hijo de Dios". Y tantos nombres: Agustín, Javier, García Morente...
Todo brotó de un testimonio, de la mediación de Felipe: "Ven, y verás". El apóstol Bartolomé, plasmado en esta perícopa, ilumina nuestro vivir.
Es el apóstol apenas conocido; por no saber, hasta dudamos de su nombre; y, sin embargo, forma parte de la roca y cimiento de la Iglesia. Los protagonismos, los triunfalismos, la espectacularidad -¡que sí, que se dan entre nosotros!- no dicen con el Evangelio. Por otra parte, Jesús mismo hace el elogio de Bartolomé: "Un israelita de verdad en el que no ha engaño". ¿No creéis que, en nuestro camino, nos encontramos con gentes que se creen poseedoras exclusivas de la verdad ? Es más difícil ser buscadores de la verdad, y estar dispuestos a ser fieles a la misma, incluso hasta sentir el desprecio y abandono de muchos. Todo, para ser apóstol, misionero. Los apóstoles lo oyeron de labios de Jesús: Id y predicad, bautizad y perdonad, curad y sanad. La misión primera de la Iglesia es evangelizar (EN).
Los apóstoles acabaron su vida en el martirio. Fueron testigos de verdad. Fieles hasta la muerte. La tradición dice que a San Bartolomé le martirizaron quitándole la piel. En todo caso, aquí sí que se cumple la expresión popular y deportiva: "Hay que dejarse la piel en el campo".

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

miércoles, 23 de agosto de 2017

A la espera del Derrumbe - Faltan 2 dia


Arte y Encarnación

Con Jesús por la mañana.
“En todo lo que suscita en nosotros el sentimiento puro y auténtico de la belleza está realmente la presencia de Dios. Existe casi una especie de encarnación de Dios en el mundo, cuyo signo es la belleza. Lo bello es la prueba experimental de que la encarnación es posible. Por esto, todo arte de primer orden es, por su esencia, religioso” (Simone Weil). Dios habita en este mundo y lo hace bello. ¿Descubres a Dios en las cosas bellas? Contribuye a embellecer tus ambientes, trabajando con prolijidad y orden. Ofrece lo de hoy por la intención del Papa.
Con Jesús durante el día.
“Les preguntó: ¿Por qué han estado aquí desocupados todo el día? Le respondieron: “¡Porque nadie nos ha contratado! Él les dijo: Vayan también ustedes a la viña” (Mt. 20,7). ¿Estás dispuesto a poner tus dones y talentos al servicio de la viña del Señor? ¿Te motiva embellecer el mundo? Repite lentamente en tu corazón: “Señor, no dejes de llamarme a trabajar junto a ti, en favor de mis hermanos” mientras actualizas el propósito del día.
Con Jesús por la noche.
Agradece y entrega. Aquieta el corazón y disponte a mirar lo vivido. Cada día es un regalo. ¿Qué motivos tuviste hoy para agradecer? ¿Qué momentos te llenaron de plenitud? ¿Qué personas te alegraron? Agradece por ellas. Toma nota de lo más significativo del día. Entrega al Señor la jornada que termina.

Meditación: Mateo 20, 1-16


Santa Rosa de Lima, virgen

¿Vas a tenerme rencor porque yo soy bueno? (Mateo 20, 15)

Jesús hablaba en parábolas para explicar las verdades del Reino de Dios. En la parábola de los viñadores, Jesús enseñaba sobre la compasión de su Padre. El Reino de los cielos era semejante a una viña cuyo propietario salió de madrugada a contratar jornaleros para que abandonaran el ocio de la plaza y fueran a trabajar por una paga justa.

Pero al final del día surgió el problema, cuando el patrón decidió pagarles a todos el mismo jornal, sin importar cuántas horas hubieran trabajado. Los que empezaron en la mañana consideraron que esto era una gran injusticia y protestaron: “Éstos, que llegaron al final, trabajaron solamente una hora, y usted les ha pagado igual que a nosotros, que hemos aguantado el trabajo y el calor de todo el día” (Mateo 20, 12).

Pero en realidad no objetaban el salario mismo, ya que recibieron lo que se les había prometido; su molestia era porque el dueño se mostraba generoso con los que trabajaron menos.

Los judíos que oían a Jesús pudieron identificarse fácilmente con esta protesta, ya que siendo el pueblo al que Dios había confiado la ley, eran ellos los que habían acudido al llamado de Dios “muy de mañana”. Más tarde, en la época de la Iglesia primitiva, surgió una controversia similar por la admisión de cristianos no judíos. La indignación que se produjo cuando los conversos gentiles recibieron la misma condición que los hijos de Abraham fue grande.

Hay quienes todavía dudan de la “imparcialidad” de Dios con todos. Como el hermano mayor del hijo pródigo, se sienten marginados cuando otro que ha llevado una vida disoluta se ha entregado ya mayor al Señor y ha recibido todo su amor y misericordia. Dios nos pide examinarnos el corazón y arrepentirnos del fariseísmo que supone tal actitud.

Si reconocemos nuestra propia necesidad podremos tener compasión con nuestros hermanos y hermanas. El Padre anhela que todos se salven, no importa lo tarde en su vida que hayan venido al Señor. Por eso, confiando en la misericordia de Dios, podemos tener la esperanza de que hasta nuestros familiares más descarriados lleguen un día a salvarse.
“Señor y Salvador mío, enséñame a contentarme con la idea de que siendo fiel puedo salvarme, y ayúdame, Señor, a contentarme cuando otro que ha sido más pecador también se entrega a ti.”
Jueces 9, 6-15
Salmo 21(20), 2-7

fuente. Devocionario católico la palabra con nosotros

Buen día, Espíritu Santo! 23082017

Espíritu Santo, Amor del Padre y del Hijo, ven, colma esta criatura Tuya de Tus dones. Esplendor Divino, Fuego Sagrado, Manantial Cristalino de limpia fraternidad. Vida de los cristianos, cayado de los desvalidos, luz en las tinieblas, calor en el frío, levanta mi ser dormitante, eleva mi alma hacia Ti.
Ven Espíritu Santo, dame Tu Sabiduría para actuar rectamente. Dame inteligencia santa, para atraer a mis hermanos, no me sienta superior a mis semejantes, sino sea el más pequeño para que surjas Tú con poder.
Ven, toma mi mente y renuévala; sea yo un eco de Tu voz y aconseje en la Voluntad Divina, no en la mía. Dame las fuerzas para no tambalear y resistir mirándote; embelesado por Tu fortaleza, sea yo un fiel apóstol.
De Tu ciencia oh Divino Espíritu, sea yo reflejo, busque yo Tu gloria, aleja de mí lo mundano. Penetra lo íntimo de mi corazón e injerta en él Tu misma piedad para amar con Tu mismo amor. Realiza en mi ser el milagro del temor de Dios; dame sed de almas, para que sin mirar a quien labore para el Reino.
Oh Espíritu Santo, infunde en mí el don del verdadero amor. Gracias Santo Espíritu Divino, vive en mí a plenitud, que consciente de mi necesidad con plena libertad te llamo a tomar posesión de mi vida. Gracias oh Bondad Divina, Soberano Misericordioso, Fuego Sagrado. Amén.


COMPRENDIENDO LA PALABRA 230817

San Gregorio Magno (c. 540-604), papa y doctor de la Iglesia 
Homilías sobre los Evangelios, n° 19
¿Por qué permanecisteis allí todo el día sin hacer nada?

      Podemos repartir estas diversas horas del día entre los años de vida del hombre. El amanecer, es la infancia de nuestra inteligencia. La tercera hora puede aplicarse a la adolescencia, porque el sol deslumbra ya, por decirlo así, desde la altura, en los ardores de la juventud que empiezan a calentarse. La sexta hora, es la edad de la madurez: el sol se establece allí como su punto de equilibrio, ya que el hombre está en la plenitud de su fuerza. La novena hora designa la vejez, dónde el sol desciende, en cierto modo, desde lo alto del cielo, para que los ardores de la edad madura se refresquen. En fin, la undécima hora es la edad que se nombra como vejez avanzada...

      Unos son conducidos a una vida honrada desde la infancia, otros durante la adolescencia, otros en la edad madura, otros en la vejez y otros por fin en edad muy avanzada, es como si fueran llamados a la vid, a diferentes horas del día. Examinad pues vuestro modo de vivir, hermanos, y ved si vosotros actuáis como obreros de Dios. Reflexionad bien, y considerad si trabajáis en la vid del Señor... El que se descuidó de vivir para Dios hasta su última edad, es como el obrero que ha estado sin hacer nada hasta la undécima hora... "¿Por qué habéis estado todo el día sin hacer nada?" Es como si dijéramos claramente: "Si no habéis querido vivir para Dios durante vuestra juventud y edad madura, arrepentíos, por lo menos, en vuestra última edad... Venid, a pesar de todo, hacia los caminos de la vida"... ¿No fue a la undécima hora cuando el ladrón regresó? (Lc 23,39s) No fue por su edad avanzada, sino por el suplicio con que se encontró al llegar a la tarde de su vida. Confesó a Dios sobre la cruz, y expiró casi en el momento en el que el Señor le daba su sentencia. Y el Dueño de todo, admitiendo al ladrón antes que a Pedro en el descanso del paraíso, distribuyó bien el salario comenzando por el último.


Evangelio según San Mateo 20,1-16a. 
Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña. Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: 'Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo'. Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: '¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?'. Ellos les respondieron: 'Nadie nos ha contratado'. Entonces les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'. Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: 'Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros'. Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: 'Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada'. El propietario respondió a uno de ellos: 'Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?'. Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos». 


RESONAR DE LA PALABRA

Ciudadredonda
Queridos hermanos:
Cuando leo esta lectura del Evangelio de los jornaleros siempre me pregunto: ¿cuánto sería entonces un denario? ¿El amo de la viña pagó de más a los últimos o de menos a los primeros? Porque con nuestra lógica mercantil tuvo que pasar algo de eso: o racaneó con unos o se pasó de generoso con los otros.
Probablemente ese tipo de razonamiento es el que el propio Jesús quiere desmontar con la parábola. Para Dios no hay “contratos” ni “intercambios mercantiles”. Para Dios hay cariño, y Él siempre quiere totalmente, infinitamente, a todos, independientemente de las “horas” que hayan trabajado en la viña.
Entonces viene lo de siempre: ¿para qué trabajar todo el día si vas a cobrar lo mismo? O lo que es igual: ¿para qué “ser bueno” toda la vida si basta con serlo al final?
La respuesta es tan simple como ilógica desde el punto de vista humano. Todos sabemos por experiencia que los que consiguen seguir a Jesús más de cerca, los que más enfrascados están en el trabajo de la viña, son mucho más felices, tienen su vida en manos de Dios y ello les da una perspectiva, una seguridad, una esperanza, una fortaleza frente a las dificultades, una capacidad de disfrutar de las cosas pequeñas, un grado de satisfacción íntima y, como decíamos, una mayor cercanía a la auténtica Felicidad, que hace que sin duda merezca la pena “contratarse” lo antes posible y disfrutar de la vida de Dios con mayor la intensidad que nuestra frágil naturaleza nos permita.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

martes, 22 de agosto de 2017

A la espera del Derrumbe - Faltan 3 dia


La importancia de ser perseverantes

Un monje que sufría de una profunda tristeza le preguntó a un anciano: “¿Qué puedo hacer conmigo?”.




Un monje que sufría de una profunda tristeza le preguntó a un anciano: “¿Qué puedo hacer conmigo? Me invaden muchos pensamientos y me digo: en vano dejaste el mundo, que no te salvarás”. Y el anciano le respondió: “Escucha, hermano: aunque no podamos alcanzar la tierra prometida, es mejor para nosotros que nuestros huesos descansen en el desierto, que volver a Egipto”.

(Traducido de: Cerească Înțelepciune de la cei de Dumnezeu luminați Dascăli despre Cum să biruim deprimarea, ediția a 2-a, traducere de Constantin Făgețan, Editura Sophia, București, 2008, p. 82) Fuente Doxologia

Una vida simple

Acumular más y más cosas no es sino un obstáculo para la vida espiritual.


Un monje asceta dijo:

—Ayuno, discernimiento y oración. Aquel que practique estas tres cosas, será capaz de lograr lo que se proponga. Todas las personas deberían procurar llevar una forma de vida simple. Vean, mi celda está vacía... En cada casa debería haber sólo lo realmente necesario. Acumular más y más cosas no es sino un obstáculo para la vida espiritual.

(Traducido de: Arhimandritul Ioannikios, Patericul atonit, traducere de Anca Dobrin și Maria Ciobanu, Editura Bunavestire, Bacău, 2000, p. 63) fuente Doxologia

¿No te molesta que tu interlocutor no te preste atención?

Debemos luchar decididamente contra de la dispersión de nuestra mente.






Debemos luchar decididamente contra de la dispersión de nuestra mente. En este aspecto nos puede ayudar mucho la confianza viva de hallarnos, en la oración, en presencia de Dios Mismo.

San Basilio el Grande escribe: “Si uno que se halla frente a su jerarca, dialogando con él, lo hace con estremecimiento y dejando de prestarle atención a todo lo que le rodea, impidiendo incluso que sus ojos espirituales se distraigan, para no perjudicarse, ¿no deberíamos también nosotros, al presentarnos ante Dios, llenarnos de temor y estremecimiento, dirigiéndole completamente nuestra mente, y no a cualquier otra cosa? Porque Él no ve sólo el hombre exterior, sino también lo que éste tiene dentro”.

San Simeón el Nuevo Teólogo agrega: “Cuando los hombres discuten entre sí, saben de qué están hablando y quienes les escuchan entienden lo que se está discutiendo. Sería una gran insensatez hablar con alguien, sin estar atentos a lo que decimos y escuchamos. Luego, si nos presentamos ante Dios, si hablamos con Él y oramos, pero no estamos atentos a lo que decimos, ¿qué provecho podríamos obtener, aún permaneciendo en ese estado durante horas enteras, aún glorificando a Dios día y noche, si nuestra mente está distraída?”.

(Traducido de: Arhimandritul Serafim Alexiev, Călăuza rugătorului ortodox, traducere de Gheorghiță Ciocioi, Editura Sophia, București, 2015, pp. 49-50) Fuente: Doxología

«acoger, proteger, promover e integrar»

«Sería deseable un compromiso concreto para incrementar y simplificar la concesión de visados por motivos humanitarios y por reunificación familiar. Al mismo tiempo, espero que un mayor número de países adopten programas de patrocinio privado y comunitario, y abran corredores humanitarios para los refugiados más vulnerables. Sería conveniente, además, prever visados temporales especiales para las personas que huyen de los conflictos hacia los países vecinos. Las expulsiones colectivas y arbitrarias de emigrantes y refugiados no son una solución idónea, sobre todo cuando se realizan hacia países que no pueden garantizar el respeto a la dignidad ni a los derechos fundamentales. Vuelvo a subrayar la importancia de ofrecer a los emigrantes y refugiados un alojamiento adecuado y decoroso» - Francisco


ORACIÓN A MARÍA REINA

Con Jesús por la mañana.
“Santa María, Reina del cielo y de la tierra, protectora de todos nosotros, tus hijos, que con gran amor maternal nos acoges bajo tu manto para que caminemos seguros hacia nuestra meta, Jesús. Madre, Reina de nuestros corazones, llénanos de paz y amor, de humildad y sabiduría, para que podamos entender y poner en práctica las palabras de tu amado Hijo”. Hoy que recordamos la memoria de la Madre de Jesús brinda un gesto de cariño a quien es madre en tu vida. Ofrece el día por la intención del Papa para el mes de agosto.
Con Jesús durante el día.
“Jesús, mirándolos fijamente, dijo a sus discípulos: Para los hombres esto es imposible; en cambio, para Dios todo es posible” (Mt. 19,26). Con la plena confianza que no hay nada imposible para Dios Padre, reflexiona: ¿Cuáles son las personas que te preocupan, los problemas que te aquejan, las incertidumbres del futuro? Repite lentamente al ritmo pausado de tu respiración: “¡Tú lo puedes todo, Señor!” mientras continúas con el propósito de la mañana.
Con Jesús por la noche.
Repasa el día. Respira hondo y cierra los ojos. Repasa lo vivido desde el despertar. ¿Qué acontecimientos marcaron tu día? ¿Con quiénes te has encontrado? ¿Qué quieres agradecer a Dios? ¿Con qué sentimientos cierras el día? Apunta una frase, una palabra, que te ayude a cerrar el día y pide por las intenciones y necesidades de las personas que encontraste hoy.

Meditación: Mateo 19, 23-30


Nuestra Señora María Reina

La Iglesia celebra hoy el Reinado de la Santísima Virgen María a semejanza y en perfecta coincidencia con el Reinado de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, que no es temporal ni terreno, sino más bien eterno y universal.

Esta fiesta litúrgica fue instituida por el Papa Pío XII cuando coronó a la Santísima Virgen en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, el 11 de octubre de 1954, día en que también promulgó la Encíclica Ad Caeli Reginam, que habla sobre la dignidad y la realeza de María.

En esa encíclica se lee que “los teólogos de la Iglesia, extrayendo su doctrina” y consultando las reflexiones de varios santos y testimonios de la antigua tradición, “han llamado, a la Beatísima Madre, Virgen Reina de todas las cosas creadas, Reina del mundo, Señora del universo.”

El Papa Emérito Benedicto XVI, en el marco de la celebración de esta fiesta en 2012, dijo que esta realeza de la Madre de Dios se hace concreta en el amor y el servicio a sus hijos, en su constante velar por las personas y sus necesidades.

A su vez, el Papa Beato Pablo VI, en su Exhortación Apostólica Marialis cultus, escribió que en “la Virgen María todo es referido a Cristo y todo depende de él: en vistas a él, Dios Padre la eligió desde toda la eternidad como Madre toda santa y la adornó con dones del Espíritu Santo que no fueron concedidos a ningún otro.”

También leemos que el numeral 59 de la Constitución Dogmática sobre la Iglesia (Lumen Gentium), señala que “La Virgen Inmaculada… asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial fue ensalzada por el Señor como Reina universal, con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores y vencedor del pecado y de la muerte.”

San Juan Pablo II explicó en 1997 que “el título de Reina no sustituye al de Madre: su realeza sigue siendo un corolario de su peculiar misión materna, y expresa simplemente el poder que le ha sido conferido para llevar a cabo esta misión… Los cristianos miran con confianza a María Reina, y esto aumenta su abandono filial en aquella que es madre en el orden de la gracia.”
“Reina dignísima del mundo, María Virgen perpetua, intercede por nuestra paz y salud, te rogamos a ti que diste a luz a Cristo, Señor y Salvador de todos.”
Jueces 6, 11-24
Salmo 85(84), 9. 11-14

fuente: Devocionario católico la palabra con nosotros

Buen día, Espíritu Santo! 22082017

Padre del Cielo,
¡gracias por la mañana que me recibe y me abraza!
¡por la luz que débilmente habla de Tu Luz!
Gracias por levantarme con Tu Gracia y llenar mis vacíos de esperanza!
Abro mis labios para enaltecer Tu Grandeza,
porque Tú eres Santo entre los santos!
Tú eres Padre Amoroso, Padre de Misericordia.
Tú eres el que me sostiene y me levanta;
Tú eres el que cura mis heridas, sanas mis dolencias,
acaricias mis llagas.
Tu generosidad no tiene medidas,
no repara en medidas, no hace cálculos,
por eso: ¡Derrama Espíritu Santo sobre mi, sobre Tu pueblo!
Derrama esa lluvia de gracias que todo lo transforma,
que todo lo cambia, que mueve lo inmóvil,
que arranca lo corroído, que despierta lo anestesiado,
que anima lo desanimado y resucita lo que ya estaba muerto...
y al llegar el fin del día, si tu Voluntad así lo quiere,
que puedas alegrarte porque el Nombre de Tu Hijo
fue santificado en mi corazón y en mi mente,
en mis labios y en mi obrar.
¡Amén!



COMPRENDIENDO LA PALABRA 220817

San Gregorio Magno (c. 540-604), papa y doctor de la Iglesia 
Homilía 5 sobre el Evangelio; PL 76, 1093
«He aquí  que nosotros hemos dejado todo por seguirte»

      Vosotros habéis entendido, mis queridos hermanos, que Pedro y Andrés han abandonado sus redes para seguir al Redentor a la primera voz de su llamada (Mt 4, 20)...

      Puede ser que alguno se diga todo bajo: Para obedecer a la llamada del Señor, ¿ que es lo que estos dos pescadores han abandonado, ellos que no tenían casi nada? Pero en esta materia, nosotros debemos considerar las disposiciones del corazón antes que la fortuna. Ha dejado mucho, el que nada retenía para él; ha dejado mucho el que ha abandonado todo,  lo mismo si es poca cosa. Nosotros  que poseemos, lo conservamos con pasión, y esto que no tenemos, lo perseguimos nosotros  con  el deseo. Sí, Pedro y Andrés han dejado mucho, puesto que el uno y el otro han abandonado el deseo de poseer. Ellos han abandonado mucho, puesto que han renunciado a sus bienes y también han renunciado a sus codicias. Siguiendo al Señor, ellos han renunciado a todo lo que habrían podido desear si no le hubieran seguido.


Evangelio según San Mateo 19,23-30. 
Jesús dijo entonces a sus discípulos: "Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos. Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos". Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?". Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: "Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible". Pedro, tomando la palabra, dijo: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?". Jesús les respondió: "Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna. Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros. 


RESONAR DE LA PALABRA

Ciudadredonda
Queridos hermanos:
Una nueva fiesta mariana, aunque con otro rango que la Asunción de María. Al fin y al cabo, no es sino uno de sus pliegues. El título resulta particularmente extraño a oídos protestantes. De hecho, en la Escritura, por dos veces aparece en labios de María la expresión “esclava”: el diálogo de la anunciación del Señor concluye con las palabras “he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”; y en el Magnificat repite María: “ha mirado la humillación de su esclava”. El salto parece demasiado brusco; reparemos, con todo, en que pocas líneas más adelante se lee: “derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes”.
Los pasos para asignar a María ese título pueden haber sido éstos: Jesús, por su muerte y resurrección, recibe en la comunidad cristiana los títulos de hijo de David, rey, Rey de reyes y Señor de señores. A María se la puede llamar, en consecuencia, madre del Rey. Así, Sedulio, en el s. VI, la saluda con estas palabras: “Salve, Madre Santa, Tú que has dado a luz al Rey que sostiene en su mano, a través de los siglos, el cielo y la tierra; al Rey cuya divinidad y cuyo imperio, que abarca todo en su círculo eterno, no tendrá fin”. De ahí se da el salto a designar a María como reina que comparte la dignidad del rey. El arte la presentará con los motivos y atributos de las emperatrices de la época. Siglos más tarde, la lectura de Ap. 12 en clave mariológica (como siguen haciéndolo distintos autores) mostrará a María con la luna bajo los pies y una corona de doce estrellas sobre la cabeza: la luna representa la creación material; las estrellas, el mundo espiritual. Según esto, María es reina y señora del universo.
Nosotros podemos recordar dos pasajes del Concilio Vaticano II en la Constitución Lumen Gentium. Dice el primero: “La Virgen Inmaculada […] fue enaltecida por el Señor como Reina del Universo, para que se asemejara más plenamente a su Hijo, Señor de los que dominan (Apoc., 19, 16) y vencedor del pecado y de la muerte” (nº 59). Y poco más adelante se añade: “una vez asunta a los cielos, no dejó su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos por su múltiple intercesión los dones de la eterna salvación. Por su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a la patria feliz” (nº 62).
En una palabra: en la comunión de los santos, María sigue cooperando al designio salvador del Padre. Sigue siendo la misma, la mismísima: la que se entrega rendidamente a la voluntad de Dios.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA