martes, 25 de septiembre de 2018

Dichosos aquellos

¡Dichosos aquellos que renuevan el amor gastado!
¡Dichosos aquellos que curan el amor herido!
¡Dichosos aquellos que encienden el amor apagado!

¡Dichosos aquellos que levantan el amor caído!
¡Dichosos aquellos que perdonan el amor equivocado!
¡Dichosos aquellos que enderezan el amor torcido!

¡Dichosos aquellos que liberan el amor atado!
¡Dichosos aquellos que entregan el amor recibido!
¡Dichosos aquellos que resucitan el amor muerto!

Seve Lázaro, sj
fuente Pastoralsj


NO TENGAN MIEDO A RECOMENSAR


Muchas veces, el tiempo de sequedad es consecuencia de no ser fiel en la vida de oración. Consecuencia de las infidelidades de nuestros pecados; de la falta de lucha contra las tentaciones. A veces vivimos la pereza espiritual, o no buscamos a Dios en primer lugar. Acabamos poniendo otras cosas en el lugar de Dios en nuestro corazón.En muchas situaciones, solamente buscamos el reconocimiento de las personas, queremos ser elogiados por ellos. No digo que no necesitamos ser amados y reconocidos por las personas, pero el error está en sólo buscar eso, olvidandonos de Dios. En esos momentos, es necesario hacer un serio examen de conciencia para ver el origen y encontrar la causa de la aridez. Tienes que humillarte y empezar de nuevo y  que no tener miedo de recomenzar .Los grandes santos tuvieron como primer virtud: la gracia de siempre recomenzar. Por otro lado, si la causa no está en nosotros, lo que necesitamos es sacar provecho de momento de sequedad y aridez . Convencernos de que podemos y debemos servir a Dios aun sin gusto. Basta querer amar a Dios y el acto más perfecto de amor es conformar la propia voluntad con la voluntad de Dios.Para hacer este acto más perfecto aún, no hay nada mejor que unirse a Jesús. Él, en el huerto de los olivos, experimentó en sí mismo el tedio y la tristeza , por amor a nosotros. Repetimos con ÉL: "No se haga mi voluntad sino la tuya" . Por encima de todo, lo que importa no es perder el ánimo, o renunciar a los ejercicios Y prácticas de piedad, la Adoración, la vida de oración , los medios que tenemos para orar, sus resoluciones; antes imitar a Jesús que, sumergiéndose en la agonía, rezó más largamente.
Tu hermano,
Monseñor Jonas Abib 
Fundador de la Comunidad Canción Nueva
Adaptación del original al Portugues


Novena a San Miguel Arcángel - Día 6

+ En el Nombre del Padre,
+Del Hijo y del +Espíritu Santo. Amén
Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de las Virtudes, que Dios Nuestro Señor nos conserve de todo mal y no nos deje caer en la tentación. Amén.
1 Padre Nuestro
3 Avemarías

OraciónEterno Dios, te adoramos y bendecimos.
En tu maravillosa bondad, y con el misericordioso deseo
de salvar las almas,
has escogido al Glorioso Arcángel, San Miguel,
como Príncipe de tu Iglesia.
Humildemente te suplicamos, Padre Celestial,
que nos libres de nuestros enemigos.
En la hora de la muerte, no permitas que ningún espíritu maligno
se nos acerque, para perjudicar nuestras almas.
Dios y Señor Nuestro, guíanos por medio de nuestro Santo Patrono.
Envíalo para que nos conduzca a tu Divina Presencia y Majestad.
Lo pedimos por los méritos de Jesucristo, Nuestro Señor. Amén
.
+ En el Nombre del Padre,
Del Hijo y del Espíritu Santo. Amén


San Luis M G de Montfort en 15 frases - # 5


RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 8,19-21.

Evangelio según San Lucas 8,19-21.
Su madre y sus hermanos fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud.Entonces le anunciaron a Jesús: "Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte".Pero él les respondió: "Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican".

RESONAR DE LA PALABRA

El texto del Evangelio de hoy siempre ha sido complicado para los exégetas y los predicadores. ¿Cómo conciliar el amor a la Virgen María, madre de Jesús, con estas palabras de Jesús. Siempre se ha hablado de la maravillosa relación entre Jesús y su madre. No tanto de los hermanos, que quedan en un segundo plano. Sin hablar de la necesidad de explicar que esos hermanos de Jesús no son tales sino que en la época se llamaba así a los que hoy llamamos primos.

El hecho es que las palabras de Jesús cuando le avisan de que tiene visita de su familia no parecen excesivamente amigables. No da la impresión de estar muy interesado en cuidar sus relaciones familiares.

Lo que sí da la impresión es que Jesús está centrado en una nueva realidad: el Reino. El Reino no sólo es un mensaje sobre Dios. El Reino implica también una nueva forma de relacionarse entre las personas, radical y totalmente nueva. Como dice el mismo Jesús en otro momento, nadie usa odres viejos para el vino nuevo. Y el Reino es algo tan nuevo que los odres viejos no sirven. Las antiguas formas de relacionarse, la misma familia, ya no sirve. Ahora lo de ser padres y hermanos no viene determinado por la sangre sino por la capacidad de escuchar la Palabra y llevarla a la vida. Es decir, por comprometerse totalmente en la construcción aquí y ahora del Reino.

Quizá no sea éste el momento de intentar comprender las relaciones de Jesús con su familia. Es un aspecto que los mismos Evangelios dejan relativamente en la oscuridad. Donde los Evangelios se centran es en el mensaje del Reino. Ahí ponen todo el acento. Jesús es el mensajero del Reino, el que anuncia a Dios, que irrumpe en nuestra historia, abriéndonos un futuro de vida y esperanza. Es una novedad absoluta. La historia del mundo se divide en un antes y un después. Así lo deben entender todos. También sus familiares más cercanos. También nosotros. En Jesús hay un lazo familiar que es el más fuerte posible: pertenecemos a la familia de Dios y entre nosotros reina la más absoluta y total fraternidad sin que nadie quede excluido. En el Reino queremos que eso se haga real en la vida de cada día.

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

COMPRENDIENDO LA PALABRA 250918


«Mi madre y mis hermanos, son los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen» 

«He buscado el descanso en todas las cosas», dice la Sabiduría de Dios; «y mi casa, dice a continuación, es la heredad del Señor» (Sab. 24:7). La heredad del Señor, en su totalidad es la Iglesia, especialmente es María, y es el alma de cada fiel en particular... El texto continúa: «entonces el creador del universo me habló y me encargó; el que me ha creado, me ha hecho fabricar mi tienda. Él me dice: ' instálate en Jacob '»  (v. 8). Habiendo, en efecto, buscado en todo el reposo y no habiéndolo encontrado en ninguna parte, la sabiduría de Dios, su Verbo, en primer lugar se reservó como herencia al pueblo judío, aquel que por Moisés ha «hablado y encargado »... Y aquel que por esta segunda creación, ha creado la Sinagoga, la madre de la Iglesia, «ha reposado en su tienda», en la tienda de la Alianza. Ahora, en la Iglesia, descansa en el sacramento de su Cuerpo.

        Y, como había buscado, por así decirlo, entre todas las mujeres aquella por la cual tenía que nacer, se ha elegido especialmente a María, que desde entonces es llamada «bendita entre todas las mujeres" (Lc 1:28)...  Cristo, que la había creado como nueva Creatura (2Co 5,17), vino a reposarse en su seno.

        De la misma manera, a cada alma fiel, predestinada a la salvación, que esta Sabiduría le «encarga y habla», cuándo quiere y cómo desea. Y  lo hace ya sea interiormente, a través de la inteligencia natural, por la que « ilumina todo hombre procedente de este mundo" (Jn 1:9) y por la inspiración de la gracia...; ya sea por la doctrina y por la creación (Rm 1:20)... Y la Sabiduría de Dios, su Verbo, que crea y forma así esta alma «en Cristo Jesús para que nuestros actos sean realmente buenos» (Ef. 2:10), viene a reposarse en su conciencia.

saac de Stella (¿-c. 1171)
monje cisterciense
Sermón 51, 25-27; PL 194, 1862; SC 339
(Trad. ©Evangelizo.org©)

lunes, 24 de septiembre de 2018

DIOS QUIERE CONTAR CONTIGO


Para que sucedan las maravillas de Dios es necesario realizar nuestra parte, pues lo que el Señor está haciendo es una "cooperación". Una obra divina y humana. Dios esta uniendo lo divino y lo humano . Es una obra conjunta: de Dios, en primer lugar, pero del hombre también. La Iglesia será restaurada, pero quiere utilizar personas reales como nosotros para que esto suceda. Nuestra parte es muy pequeña, pero necesitamos hacerla. Entonces el Señor ejecutará la parte de él. El Señor quiere derramar el Espíritu Santo  y Él nos quiere usar. haz tu parte: Pide el bautismo en el Espíritu Santo sobre las personas. !Pide al Señor que derrame su Espíritu y veras las maravillas que suceden! Lo que tenemos que hacer en este momento de restauración es solamente esto: pedir el bautismo en el Espíritu! No tengas miedo: Es preciso que acontezca cada vez más el derramamiento del Espíritu Santo y Dios quiere contar contigo. 

Tu hermano,Monseñor Jonas Abib 
Fundador de la Comunidad Canción Nueva
Adaptación del original en portugues


Novena a San Miguel Arcángel - Día 5

+ En el Nombre del Padre,
+Del Hijo y del +Espíritu Santo. Amén

Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Dominaciones, que Dios Nuestro Señor proteja nuestras almas contra las asechanzas del demonio. Amén.

1 Padre Nuestro
3 Avemarías

Oración
Eterno Dios, te adoramos y bendecimos.
En tu maravillosa bondad, y con el misericordioso deseo
de salvar las almas,
has escogido al Glorioso Arcángel, San Miguel,
como Príncipe de tu Iglesia.
Humildemente te suplicamos, Padre Celestial,
que nos libres de nuestros enemigos.
En la hora de la muerte, no permitas que ningún espíritu maligno
se nos acerque, para perjudicar nuestras almas.
Dios y Señor Nuestro, guíanos por medio de nuestro Santo Patrono.
Envíalo para que nos conduzca a tu Divina Presencia y Majestad.
Lo pedimos por los méritos de Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

+ En el Nombre del Padre,
Del Hijo y del Espíritu Santo. Amén


San Luis M G de Montfort en 15 frases - # 4


RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 8,16-18.

Evangelio según San Lucas 8,16-18.
Jesús dijo a la gente: "No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz.Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado.Presten atención y oigan bien, porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tener".

RESONAR DE LA PALABRA

Ya cuando estábamos estudiando teología dedicamos mucho tiempo a dialogar sobre qué significaba dar testimonio, ser testigos de Jesús. Hablábamos de algo muy importante porque en nuestro futuro inmediato, como misioneros, era lo que fundamental que pretendíamos hacer. Ser testigos debería ser el eje central de nuestra vida.

Hoy sigue estando ese debate muy presente en la vida de la Iglesia. Pero tengo la sensación de que la respuesta ha ido cambiando, de que ya no es la misma. En definitiva, nosotros nos respondíamos algo que ya se decía hace siglos. El cristiano no se diferencia por tener unas leyes o normas especiales. Tampoco por ir vestido de una manera especial. Ni siquiera el rasgo distintivo debe ser el rosario o una liturgia especial. El cristiano, el discípulo de Jesús, se distingue por un estilo de vida. Dicho en otras palabras: el “mirad cómo se aman.” Ahí está la clave. Vivir el amor de Dios en todo momento. Ése es el elemento que debe caracterizar la vida del cristiano. Francisco de Asís, cuando mandó a sus frailes a evangelizar en tierras musulmanas, lo expresó muy bien cuando dijo: “Evangelizad siempre, hablad sólo cuando sea necesario.”

Estamos llamados a ser luz del mundo. No hay ninguna razón para ocultar esa luz. Pero lo importante es la luz no el candelero. Lo importante es el amor experimentado, vivido, regalado, compartido. Lo que lo adorna es eso, puro adorno. Las palabras, los hábitos, los rezos, todo eso puede estar bien según el momento, la oportunidad. O puede estar mal y sobrar. Según el momento y la oportunidad. Pero el amor de Dios hecho vida está siempre bien. Sin él no hay testimonio.

Vamos a ser luz para que todos vean la luz, para que todos experimenten el amor de Dios que ha llegado a nuestros corazones. El amor es gratuito, generoso, misericordioso, no impone condiciones, no exige nada. Simplemente se da, se regala, sin medida, sin límite. Cualquier condición, del tipo que sea, no hace más que ocultar y esconder la luz que debe brillar para todos. Dios ha encendido esa luz en nuestros corazones. No podemos ocultarla ni taparla. Dar testimonio es vivir como el que ha experimentado el amor de Dios y lo comparte con todos. Todo eso y nada más que eso.

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

PON TU LAMPARA SOBRE EL CANDELERO


Pon tu lámpara sobre el candelero

«Cristo, escribe un Padre de la Iglesia [San Juan Crisóstomo], nos ha dejado como lámparas en este mundo...; para que actuemos como levadura...; para que seamos semilla; para que demos fruto. Si nuestra vida tuviera el resplandor que debiera, no habría necesidad ni de que abriéramos la boca. Con solo nuestras obras, las palabras sobrarían. No habría ni un pagano si verdaderamente fuéramos cristianos».

     Debemos evitar el error de creer que el apostolado se reduce a algunas prácticas piadosas. Tú y yo somos cristianos, pero al mismo tiempo y sin solución de continuidad, somos ciudadanos y trabajadores con obligaciones muy precisas que debemos cumplir de manera ejemplar si de verdad queremos santificarnos. Es Jesucristo quien nos acucia: «Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de la casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo» (Mt 5,14-16).

     El trabajo profesional, cualquiera que sea, llega a ser una lámpara que alumbra a vuestros colegas y amigos. Por eso tengo la costumbre de repetir...:¡qué me importa que me digan de fulano que es un buen hijo, un buen cristiano, si no es un buen zapatero! Si no se esfuerza en aprender bien su oficio y ejercerlo cuidadosamente, no podrá santificarlo ni ofrecerlo al Señor. Y la santificación del trabajo diario es, por decirlo de alguna manera, la bisagra de la verdadera espiritualidad para todos nosotros que, sumergidos en la realidades temporales, hemos decidido tratar con Dios.

San Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975)
presbítero, fundador
Homilía en Amigos de Dios

domingo, 23 de septiembre de 2018

Novena a San Miguel Arcángel - Día 4

+ En el Nombre del Padre,
+Del Hijo y del +Espíritu Santo. Amén


Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de Potestades,
que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia
de controlar nuestros sentidos y así dominar nuestras pasiones. Amén.


1 Padre Nuestro
3 Avemarías


Oración
Eterno Dios, te adoramos y bendecimos.
En tu maravillosa bondad, y con el misericordioso deseo
de salvar las almas,
has escogido al Glorioso Arcángel, San Miguel,
como Príncipe de tu Iglesia.
Humildemente te suplicamos, Padre Celestial,
que nos libres de nuestros enemigos.
En la hora de la muerte, no permitas que ningún espíritu maligno
se nos acerque, para perjudicar nuestras almas.
Dios y Señor Nuestro, guíanos por medio de nuestro Santo Patrono.
Envíalo para que nos conduzca a tu Divina Presencia y Majestad.
Lo pedimos por los méritos de Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.


+ En el Nombre del Padre,
Del Hijo y del Espíritu Santo. Amén


Meditación: Marcos 9, 30-37

Cuando Jesús iba con sus discípulos rumbo a Jerusalén, predijo por segunda vez su muerte y su resurrección.

Pero los discípulos tenían la mente cerrada y no entendían. En lugar de ayudarse mutuamente, cada uno quería ser más importante que los demás. Pero Jesús demostró su grandeza dándose por entero y entregando su propia vida por la salvación de todos.

Jesús puso a un niño pequeño en medio de sus discípulos para hacerles entender que, así como él había venido a servir a los indefensos y marginados sin esperar retribución alguna, ellos debían hacer lo mismo. Pero, como las ideas de Dios son tan diametralmente opuestas a las humanas, los discípulos estaban confundidos y no entendían que para ser importantes en el Reino de Dios tenían que ser servidores humildes..

¿No tenemos nosotros también muchas veces ideas erróneas al respecto? Para ser importantes en el Reino de Dios no hace falta ser líderes en la iglesia, tener un doctorado en teología, ni ser director de una institución de caridad o servicio social. Todos estos trabajos son importantes y valiosos, pero no garantizan la grandeza en el Reino de Dios, a menos que vayan acompañados de una humilde actitud de servicio, como la de Cristo.

Nuestro servicio ha de comenzar en la propia familia o comunidad religiosa. Los esposos deben ayudarse mutuamente y alentarse el uno al otro con amor. Los ministros ordenados y los que tienen votos religiosos pueden hacer lo mismo. Los padres pueden servir a sus hijos dándoles ejemplo: enseñándoles acerca del amor de Dios, la obediencia y el respeto. Los hijos pueden servir a sus padres respetándolos y obedeciéndoles, en lugar de ser rebeldes y quejarse contra ellos. Podemos servir a los necesitados de nuestras comunidades (los sin casa, los inválidos, los ancianos, los enfermos) brindándoles compañía, donándoles alimentos y ropa y compartiendo el amor de Dios. Con nuestro testimonio y nuestras oraciones podemos servir a todos los que tienen contacto con nosotros.
“Padre celestial, ayúdanos a reconocer que tú eres la fuente de todo bien y que a nosotros nos toca servir con alegría porque, al hacerlo, servimos a Cristo Jesús, nuestro Señor.”
Sabiduría 2, 12. 17-20
Salmo 54(53), 3-6. 8
Santiago 3, 16—4, 3

fuente: Devocionario Católico La Palabra con nosotros

San Luis M G de Montfort en 15 frases - # 3


RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 9,30-37.

Evangelio según San Marcos 9,30-37.
Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera,porque enseñaba y les decía: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará".Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: "¿De qué hablaban en el camino?".Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: "El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos".Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo:"El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado".


RESONAR DE LA PALABRA

Vivir lo que Jesús nos enseña

Los discípulos no fueron santos de golpe. En realidad, nadie en la historia de la Iglesia ha sido un perfecto cristiano desde el principio de sus días. Ser cristiano es ser seguidor de Jesús y a serlo sólo se aprende siguiendo el camino de la vida con Jesús. Es un camino largo, a veces complicado. En él hay momentos de gozo y alegría y también momentos difíciles. Pero hay algo que debe estar claro desde el principio: en el seguimiento de Jesús todos somos hermanos, todos estamos al mismo nivel, todos compartimos todo. Lo mismo que Jesús lo compartió todo con nosotros. Incluso a su Padre del cielo. Incluso su Espíritu. 

A lo largo del camino, Jesús va enseñando a los discípulos. Como cualquier estudiante en cualquier colegio del mundo, los discípulos no lo entienden todo a la primera. A veces, ni a la segunda. Pero Jesús, el buen maestro, no pierde la calma. Y repite la explicación. Eso es lo que se ve en el Evangelio de hoy. Después de haber hecho tanto camino juntos –ya están cerca del final porque Jesús les está ya anunciando su muerte–, los discípulos discuten entre sí quién es el más importante entre ellos. Se ve que no han entendido nada. No importa. Jesús con toda paciencia repite la explicación: “El que quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”. 

No hay que dar por supuesto que los discípulos lo entendiesen ya para siempre. Recordemos que en el momento de la cruz todos salieron corriendo llenos de miedo. Pero seguro que hubo otras repeticiones. Y en la carta de Santiago, vemos que la lección está aprendida y se transmite a las siguientes generaciones de creyentes. Claro que tampoco el que la lección esté aprendida significa que se haga realidad en la vida de las personas. En la comunidad de Santiago posiblemente habían oído la lección más de una vez. Ya la “sabían”. Pero en la práctica seguían presentes las envidias y rivalidades, las discordias y conflictos. Santiago tiene que recordar una vez más lección de la fraternidad. 

Hoy nosotros seguimos necesitando escuchar esa lección de vez en cuando. Porque en nuestra vida, en nuestras familias, en nuestras comunidades, de vez en cuando hay brotes de violencia, de envidia, hay rencores que no nos dejan vivir en paz y que nos amargan la existencia, hay demasiadas aspiraciones a los primeros puestos, a ser importantes. Hoy nos viene bien que Jesús nos repita la lección: “El que quiera ser el primero...

Para la reflexión
¿Tengo rencores, envidias, conflictos, guardados en mi corazón? ¿Qué consecuencias traen para mi vida personal, para mi familia, para mi comunidad? ¿Buenas o malas? ¿Qué sucedería si siguiese de verdad el consejo de Jesús sobre el servicio? ¿Viviría mejor y más feliz?
Fernando Torres cmf 

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

COMPRENDIENDO LA PALABRA 230918


«El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí»

La majestad del Hijo de Dios no despreció el estado de infancia. Sino que siendo niño creció hasta la edad en que llegó a ser un hombre perfecto; después, cuando hubo llevado plenamente a término el triunfo de su pasión y de su resurrección, todas las acciones de la condición humillada que por amor a nosotros había adoptado, se convirtieron en acciones del pasado. Sin embargo, la fiesta de su natividad renueva en nosotros los primeros instantes de Jesús, nacido de la Virgen María. Y cuando adoramos el nacimiento de nuestro Salvador, celebramos nuestro propio origen.

     En efecto, cuando Cristo viene al mundo, comienza el pueblo cristiano: el aniversario de la cabeza es el aniversario del cuerpo. Sin duda que cada uno de los llamados va sucediéndose en el tiempo y los hijos de la Iglesia aparecen en épocas diferentes. Sin embargo, puesto que la totalidad de los fieles, nacidos de la fuente del bautismo, han sido crucificados con Cristo en su pasión, resucitados en su resurrección, sentados a la derecha del Padre en su ascensión, así también con él nacen en su natividad.

     Todo creyente, de cualquier parte del mundo, que, después de haber abandonado el camino de pecado que llevaba desde su origen, renace en Cristo llega a ser, por su segundo nacimiento, un hombre nuevo. Ya no pertenece a la descendencia de su padre según la carne, sino a la raza del Salvador, porque éste se hizo Hijo del hombre para que nosotros llegáramos a ser hijos de Dios.

San León Magno (¿-c. 461)
papa y doctor de la Iglesia
6º sermón sobre la Navidad

sábado, 22 de septiembre de 2018

Para contemplarlo

El crucifijo es el signo del amor de Dios, que en Jesús dio la vida por nosotros. Los invito a acoger este don y a llevarlo a vuestros hogares, a los cuartos de sus hijos, o de los abuelos… En cualquier parte, pero que se vea en la casa. No es un objeto de decoración, es un signo religioso para contemplarlo y orar. Mirando a Jesús crucificado, miramos nuestra salvación.
Santo Padre Francisco
Ángelus 16092018



MUJER, USTED NECESITA SER ANUNCIADORA DE LA RESURRECCIÓN


El Señor quiere hacerte salir a vos y a los tuyos de la muerte a la vida.Es necesario abrirse al Espíritu Santo, que renueva nuestro interior y transforma nuestros sentimientos. Por encima de todo, hay que querer poseer esa alegría. ¡Es una decisión! Cuando nos decidimos, Dios entra con Su gracia. Con referencia especialmente a las mujeres: Sean anunciadoras de la resurrección del Señor. De ese modo, ustedes saldrán de la muerte a la vida; de la tristeza a la alegría. Jesús, después de su resurrección, se apareció en primer lugar a las mujeres, aquellas valientes que, de madrugada temprano, enfrentaron todo y fueron hasta la tumba, aun sabiendo que encontrarían soldados vigilando la puerta. Fue allí donde el Resucitado le habló a la Magdalena y a las otras mujeres y les dio la orden de anunciar a los propios apóstoles Su Resurrección. Ellas fueron las anunciadoras de la Resurrección del Señor. Mujer, necesitas ser anunciadora e instrumento de la Resurrección en TU casa, esté en la situación que esté. El Señor quiere hacerte salir junto con los tuyos de la muerte  a la vida; de la tristeza para la alegría; de los problemas a la solución. Puedes llegar a decir incluso que no eres capaz, pero yo te digo: no eres tu quien obra, sino el Señor! Tú lo quieres, Tú lo decides! Entonces Dios vendrá con la gracia y lo que para ti era imposible, sucederá.

Su hermano,Monseñor Jonas Abib 
Fundador de la Comunidad Canción Nueva
Adaptación del original en Portugues


Novena a San Miguel Arcángel - Día 3


+ En el Nombre del Padre,
+Del Hijo y del +Espíritu Santo. Amén


Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Tronos, que Dios Nuestro Señor derrame en nuestros corazones, el verdadero y sincero espíritu de humildad. Amén.

1 Padre Nuestro
3 Avemarías


Oración
Eterno Dios, te adoramos y bendecimos.
En tu maravillosa bondad, y con el misericordioso deseo
de salvar las almas,
has escogido al Glorioso Arcángel, San Miguel,
como Príncipe de tu Iglesia.
Humildemente te suplicamos, Padre Celestial,
que nos libres de nuestros enemigos.
En la hora de la muerte, no permitas que ningún espíritu maligno
se nos acerque, para perjudicar nuestras almas.
Dios y Señor Nuestro, guíanos por medio de nuestro Santo Patrono.
Envíalo para que nos conduzca a tu Divina Presencia y Majestad.
Lo pedimos por los méritos de Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.


+ En el Nombre del Padre,
Del Hijo y del Espíritu Santo. Amén


Meditación: Lucas 8, 4-15

Común de Santa María Virgen
La semilla es la Palabra de Dios. (Lucas 8, 11)

Cualquier agricultor dirá que para lograr una buena cosecha hay que tener semillas y un terreno bien preparado. Si el terreno y las condiciones atmosféricas no son adecuados, no se concretará el potencial que tiene la semilla de generar alimento, como lamentablemente se comprueba en las naciones cuyas poblaciones enteras han sufrido hambruna, no por falta de semilla, sino porque las condiciones del suelo y de la atmósfera eran adversas.

Jesús dijo a sus discípulos: “A ustedes se les ha concedido conocer claramente los secretos del Reino de Dios; en cambio, a los demás, sólo en parábolas” (Lucas 8, 10). Pero esto no se trata de favoritismo con sus seguidores, pues también dijo: “¡El que tenga oídos para oír, que oiga!” (8, 8). El Señor quiere que todos seamos terrenos fértiles y receptivos, que escuchen y hagan caso del mensaje y, permaneciendo firmes, den una buena cosecha (v. 8, 15).

De manera que, si queremos dar fruto para el Reino, tenemos que recibir y atesorar la Palabra de Dios; debemos proteger nuestra mente de las distracciones del mundo y de las falsedades y engaños del enemigo, aunque nos parezcan más reales que las promesas de Dios. No podemos dejar que las tormentas de la vida deterioren el terreno de nuestro corazón; más bien debemos preparar bien el terreno para acoger la semilla del Señor, aceptando sus promesas y creyendo en su palabra.

Dios no quiere que sus hijos piensen que el terreno de su corazón no es apto para que la semilla de su palabra brote y fructifique, o que es imposible eludir las distracciones de esta vida o las mentiras del maligno. Lo que nos pide es que tengamos paciencia con nosotros mismos, como él la tiene, porque él puede hacer que cualquier persona sea un terreno fértil y fructífero para la semilla de su palabra. El Señor es el maestro sembrador y él hará que su Evangelio dé fruto abundante en nuestra vida, de acuerdo con sus designios y a su debido tiempo. Todo lo que nos pide es que confiemos en él y tengamos paciencia. Si aceptamos su palabra de corazón, nuestra relación con el Padre será fructífera y otros se sentirán interesados en conocer el amor y la protección del Señor. Además, si se lo pedimos, el Espíritu Santo nos ayudará a quitar las piedras y malezas que todavía haya en el terreno de nuestro corazón.
“Padre eterno, concédeme tu fortaleza, te lo ruego, para confiar que tú cumplirás tus promesas en los que se acojan a ti de todo corazón.”
1 Corintios 15, 35-37. 42-49
Salmo 56(55), 10-14
fuente Devocionario Católico La Palabra con nosotros

San Luis M G de Montfort en 15 frases - # 2


RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 8,4-15.

Evangelio según San Lucas 8,4-15.
Como se reunía una gran multitud y acudía a Jesús gente de todas las ciudades, él les dijo, valiéndose de una parábola:"El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo.Otra parte cayó sobre las piedras y, al brotar, se secó por falta de humedad.Otra cayó entre las espinas, y estas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron.Otra parte cayó en tierra fértil, brotó y produjo fruto al ciento por uno". Y una vez que dijo esto, exclamó: "¡El que tenga oídos para oír, que oiga!".Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola,y Jesús les dijo: "A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que miren sin ver y oigan sin comprender.La parábola quiere decir esto: La semilla es la Palabra de Dios.Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el demonio y arrebata la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces: creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven atrás.Lo que cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar.Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a su constancia.

RESONAR DE LA PALABRA 

Se dice en castellano de los que se meten a discutir cosas inútiles y muy enrevesadas que se meten en cuestiones “bizantinas”. Es que parece ser que a los bizantinos les gustaba discutir y dialogar horas interminables aunque fuese de cosas tan inútiles como el sexo de los ángeles. Leyendo la primera lectura de este día, parece que en la comunidad de los corintios, también había muchos bizantinos a los que les gustaba dedicarse a discutir sobre cuestiones “bizantinas”. Porque el tema de la resurrección da mucho de sí. Si vamos a resucitar, ¿qué resucita: nuestra alma o nuestro cuerpo? Y si resucita nuestro cuerpo, ¿qué cuerpo va a ser: el que tenemos ahora o uno nuevo? Pablo trata de dar una respuesta pero todo se queda en atisbos, intuiciones, ideas difíciles de explicar en la realidad que nos toca vivir. ¿Qué es eso del hombre celestial?

En el fondo, lo que nos quiere decir es que más allá de hablar de lo que no sabemos, y posiblemente no sabremos nunca, creemos en Jesús. Creemos que Dios le ha resucitado a una vida nueva y plena. Y creemos que Dios nos resucitará a nosotros también a una vida nueva y plena. Por eso, vivimos en la esperanza, porque creemos en un Dios de vida, que da y regala la vida a todos los vivientes. Y viviendo así es como somos ya esos hombres y mujeres nuevos, capaces de vivir la fraternidad y el amor con todos. Igual que Dios.

La fe es la semilla que se ha sembrado en nuestro corazón. Como en la parábola del Evangelio, la Palabra de vida y esperanza ha sido sembrada en nosotros. Ahora es tarea nuestra acogerla, vivirla, hacerla crecer, multiplicarla, para que llegue a los corazones de todos, para que la fraternidad del Reino no sea un sueño imposible, convertido muchas veces en una pesadilla horrible, sino una experiencia de vida. Para que nadie se sienta excluido de la mesa del banquete del Reino. Vivir es así es dejarse de cuestiones “bizantinas” y aterrizar en la vida de cada día. Porque lo que Jesús nos pide no es divagar por los cielos sino transformar las relaciones con nuestros vecinos, acoger a los excluidos, compartir el pan con el hambriento, hacer que la justicia llegue a todos... Estas son las cuestiones “reales” en las que nos tenemos que comprometer los seguidores de Jesús.

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

COMPRENDIENDO LA PALABRA 220918

«El grano que cayó en tierra buena..., dio fruto al ciento por uno»

Si me preguntáis qué es lo que quiere decir Jesucristo al hablar de ese sembrador que salió de madrugada a esparcir la semilla en su campo, hermanos, os digo que ese sembrador es el mismo buen Dios que comienza a trabajar para nuestra salvación desde el comienzo del mundo enviándonos profetas antes de la venida del Mesías para enseñarnos que debíamos ser salvados. No se contentó enviándonos a sus servidores, sino que vino él mismo y nos señaló el camino que debíamos tomar, y nos anunció la palabra santa.

     ¿Sabéis lo que es una persona que no se alimenta de esta palabra santa?... Se parece a un enfermo sin médico, a un viajero extraviado sin guía, a un pobre sin recursos. Es del todo imposible, hermanos, amar a Dios y contentarle sin alimentarse de esta palabra divina. ¿Qué es lo que puede llevar a ligarnos a él sino el conocerlo? ¿Y quién nos le hace conocer con todas sus perfecciones, sus bellezas y su amor por nosotros, si no es la Palabra de Dios que nos enseña todo lo que él ha hecho por nosotros y los bienes que nos prepara en la otra vida?

San Juan María Vianney (1786-1859)
presbítero, cura de Ars
Sermón

viernes, 21 de septiembre de 2018

COMBATE A NUESTRO FAVOR


Estamos TRABANDO un terrible batalla espiritual, y el arma que Dios nos da contra los espíritus malignos esparcidos por los aires es justamente la oración en lenguas. Es el propio Espíritu Santo orando en nosotros. Mas aun: ES orar y cantar en LA lengua de los ángeles. Ellos oran y cantan con nosotros, reforzando nuestra oración, combatiendo a nuestro favor.

Mons. Jonas Abib
Adaptación del original en portugues
Libro: El Espíritu sopla donde quiere


Novena a San Miguel Arcángel - Día 2

+ En el Nombre del Padre,
+Del Hijo y del +Espíritu Santo. Amén

Por la intercesión de San Miguel y el Coro Celestial de los Querubines, que Dios Nuestro Señor nos conceda la gracia de abandonar los caminos del pecado, y seguir el camino de la Perfección Cristiana.
Amén.

1 Padre Nuestro
3 Avemarías

Oración
Eterno Dios, te adoramos y bendecimos.
En tu maravillosa bondad, y con el misericordioso deseo
de salvar las almas,
has escogido al Glorioso Arcángel, San Miguel,
como Príncipe de tu Iglesia.
Humildemente te suplicamos, Padre Celestial,
que nos libres de nuestros enemigos.
En la hora de la muerte, no permitas que ningún espíritu maligno
se nos acerque, para perjudicar nuestras almas.
Dios y Señor Nuestro, guíanos por medio de nuestro Santo Patrono.
Envíalo para que nos conduzca a tu Divina Presencia y Majestad.
Lo pedimos por los méritos de Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

+ En el Nombre del Padre,
Del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Meditación: Mateo 9, 9-13

San Mateo, Apóstol y Evangelista (Fiesta)
Jesús vio a un hombre llamado Mateo. 
Mateo 9, 9

Posiblemente muchos pensamientos distintos se le vinieron a Mateo cuando vio pasar a Jesús, y probablemente algunos fueron como los siguientes:

“¡Oh no! Viene directamente hacia mí. He oído mucho sobre este Jesús. Él no se anda con rodeos, dice las cosas como son. Tampoco se acobarda frente a nadie, ni con los líderes religiosos ni con las tropas romanas. Y ¿qué puedo hacer yo? Me siento atrapado en mi situación. Debo entregar suficientes impuestos a los romanos para que no me quiten el trabajo, y al mismo tiempo tengo que cobrar lo suficiente para asegurar mis propios ingresos.




















“Yo sé que a nadie le gusta pagar impuestos, pero los romanos lo exigen, y yo soy el que los cobra, por eso mis compatriotas me tienen rencor. Los jefes religiosos dicen que yo soy pecador porque trabajo para los romanos y manejo dinero para ellos. ¡Me avergüenzo de mí mismo! Pero admito que quiero conocerlo. Ahora estoy muy ocupado, pero no puedo bajar la vista y continuar con mis cálculos. Me está mirando y me parece que ve claramente la confusión que hay en mi mente y mi corazón; como si supiera que ya no puedo más, pero ahora estoy demasiado débil para cambiar de profesión.

“Cuando me ha mirado de esta forma, me deja sin pretextos; me siento completamente vacío. No es posible que la vida sea tan deprimente. ¡Debe existir algo mejor, algo por lo que valga la pena vivir!

“Pero… un momento, Jesús me dice algo: ‘Sígueme’. ¡Me está llamando a mí! No lo dice en voz alta, pero de repente esa palabra tiene una profunda resonancia en mi corazón. ¡Es la respuesta que he estado esperando! Ahora mismo dejaré mi puesto de cobrador de impuestos y lo seguiré.

“Seguramente hay otros que sientan lo mismo que yo, por eso voy a invitar a otros compañeros publicanos a cenar a mi casa para conversar sobre esto, porque ya no somos rivales. Quiero que otros conozcan a este hombre cuya mirada me atraviesa el corazón.”

Hermano, si ahora mismo estás “en tu puesto de trabajo”, levanta los ojos y deja que la mirada de Jesús penetre en tu corazón. Él te conoce bien y sabe que estás cansado y confundido y te pide que le ayudes a construir su Reino que perdurará para siempre.
“San Mateo, ruega por mí, para que yo también me decida a cambiar de vida y seguir al Señor.”
Efesios 4, 1-7. 11-13
Salmo 19(18), 2-5
fuente: Devocionario Católico La Palabra con nosotros

San Luis M G de Montfort en 15 frases - # 1




RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 9,9-13.

Evangelio según San Mateo 9,9-13.
Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió.Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos.Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: "¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?".Jesús, que había oído, respondió: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".

RESONAR DE LA PALABRA

Hace ta algunos años escuchaba un programa de televisión con motivo de la beatificación de Escrivá de Balaguer. Como siempre en esos programas de debate, los responsables habían intentado que entre los participantes hubiese unos que estuviesen a favor y otros en contra. El programa se desarrollaba según lo previsto. Hasta que uno de los que estaban en contra comenzó a sacar algunas historias de juventud de Escrivá de Balaguer. Intentaba desautorizar así la beatificación. Si había hecho aquellas cosas, no merecía semejante premio.

Lo curioso fue que entonces intervino un teólogo, llamado allí precisamente por ser de los de en contra. Dijo, con muy buen tino, que lo que hubiese hecho Escrivá de Balaguer en su juventud tenía relativamente poca importancia, que la santidad no es algo con lo que se nace sino algo que se va haciendo poco a poco, a base de entrega, de encuentro con Jesús, de asimilar la buena nueva del Evangelio en la propia vida. Por eso decía aquel teólogo que era relativamente poco importante lo que hubiese hecho en su juventud Escrivá, que lo importante era ver el proceso y cómo había terminado.

Lo dicho se puede aplicar perfectamente a Mateo, el apóstol y evangelista que hoy celebramos. Era un publicano cuando Jesús se lo encontró. Para entendernos, uno que había hecho el juego a los romanos invasores y colaboraba con ellos en la recaudación de impuestos. Hoy cualquiera diría que los funcionarios de Hacienda no son necesariamente malos, que tienen una profesión que es un servicio a la sociedad. Un servicio necesario. Pero no era así en aquella época. Los romanos subcontrataban el cobro de los impuestos a los publicanos. Y no se preocupaban más. Estos abusaban del pueblo porque del mismo cobro de impuestos sacaban su beneficio. Mateo era uno de estos. Uno de los explotadores que se aprovechaban de la situación para hacerse ricos a costa de los demás. Pero Jesús vino a llamar a los pecadores. Cuando Mateo se encontró con Jesús, se le abrió la puerta a una vida nueva. Escuchó el “sígueme” de Jesús y lo siguió. ¿Y nosotros? ¿Estamos dispuestos a cambiar de vida? ¿O vamos a dejar que Jesús pasé de largo sin escucharle?

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

COMPRENDIENDO LA PALABRA 210918

«¿Por qué vuestro maestro come con los publicanos y pecadores?»

     Nuestro Señor escogió a Mateo, el recolector de impuestos, para que animara a sus colegas a ir con él. Vio a unos pecadores, les llamó y les hizo sentar a la mesa con él. Qué espectáculo tan admirable: los ángeles están de pié y temblando, mientras que los publicanos, sentados, se gozan. Los ángeles están impresionados y con temor a causa de la grandeza del Señor, y los pecadores comen y beben con él. Los escribas se asfixian de odio y despecho, y los publicanos exultan a causa de su misericordia. Los cielos han visto este espectáculo y están llenos de admiración; los infiernos lo han visto y se han vuelto locos. Satán lo ha visto y se ha llenado de rabia; la muerte lo ha visto y se ha debilitado, los escribas lo han visto y se han turbado enormemente.

    Hubo gozo en los cielos y alegría entre los ángeles porque los rebeldes se habían convencido, los recalcitrantes sosegado, los pecadores enmendados, y porque los publicanos habían sido justificados. Puesto que nuestro Señor, a pesar de las exhortaciones de sus amigos (Mt 16,22), no renunció a la ignominia de la cruz, no renunció a la compañía de los publicanos a pesar de las burlas de sus enemigos, despreció la burla y menospreció la alabanza, hizo así lo que creyó era mejor para los hombres.

San Efrén (c. 306-373)
diácono en Siria, doctor de la Iglesia
Comentario del Evangelio o Diatessaron, 5, 17

jueves, 20 de septiembre de 2018

EL NOS TRANSFORMA


Ese es el propósito de Dios para cada uno de nosotros. No basta ser católico, sacerdote o religioso, ir a la iglesia y participar de misa. No basta tener un trabajo pastoral en la parroquia. Por el contrario, para hacer todo eso, y con eficacia, para que las personas sean tocadas y transformadas, es preciso que cada uno de nosotros sea lleno del Espíritu Santo.Ser bautizado en el Espíritu Santo es eso: permitir que Él, que ya está en nosotros, realice los mismos hechos que realizaba en los primeros cristianos, en la iglesia primitiva. Permitir que el Espíritu santo nos transforme y nos renueve.Puedo testimoniar: Dios me está transformando. Este es el primer paso. Mas allá de eso, Él me esta usando en predicas, para tocar a las personas, para convertirlas, y traerlas a Jesús, curarlas y liberarlas. El me usa para apartar jóvenes de las drogas, la prostitución y la vida errada, para unir familias y llevar palabras de sabiduría a aquellos precisan de ellas.Nada soy. Es Dios que me usa y hace de mi lo que Él quiere. Esta es la consecuencia del bautismo en el Espíritu Santo: Dios comienza a usarnos con una eficacia único, eficacia divina!

Mons. Jonas Abib
Adaptación del original en portugues
Libro: El Espíritu sopla donde quiere.