sábado, 27 de agosto de 2016


Liturgia Viva al atardecer 270816


Nuestra visión del mundo

Sábado 27
Con Jesús por la mañana.
De una cosa debes estar seguro: Tu visión de las cosas y del mundo afecta en parte lo que haces. Lo que vemos en la realidad depende de lo que llevamos en el corazón. Si tu corazón guarda egoísmo, rencor o individualismo, tendrás tendencia a actuar así y a ver lo mismo en los demás. Cambia tu corazón y verás mejor las cosas. Ofrece el día por las intenciones del Papa y rescata lo mejor en cada persona, así verás la belleza de Dios. ¿Qué ves en los demás?   

Con Jesús durante el día.
«El Reino de los Cielos es como un hombre que, al salir de viaje, llamó a los servidores y les confió sus bienes.» (Mt 15, 14). Presta atención, ¿Cómo miras a los demás? ¿Qué es lo primero que ves?

Con Jesús por la noche.
Dar gracias. ¿Qué quieres agradecer a Jesús hoy? ¿Por qué lugares estuviste?  ¿Qué fue lo mejor del día? ¿Qué te hubiera gustado que fuera distinto?


Bendición al amanecer





Buen día, Espíritu Santo! 27082016



Liturgia viva al despertar 270816

Mónica, convencida cristiana, estaba casada con un marido de genio demasiado vivo; mujeriego también. Agustín pertenecía a la secta de los Maniqueos y su conducta moral le causó a su madre mucha ansiedad y vergüenza. Sin embargo Mónica finalmente pudo vencerle para la fe con sus oraciones y penitencia --- y ¡qué hombre y qué clase de cristiano Agustín llegó a ser! 
Las lágrimas de su madre le habían llevado a vivir en Cristo. De esta manera podemos decir que ella fue dos veces madre. Su vida fue como cantidad de mujeres -pruebas en el matrimonio, preocupación e intranquilidad con los hijos difíciles. Pero ella sabía que la fe en Cristo lo hace todo posible.


Meditación: Mateo 25, 14-30


Santa Mónica

Jesús regresará. No sabemos cómo ni cuándo, pero él nos prometió que volvería en gloria, para establecer cielos nuevos y una tierra nueva. Conscientes de esto, es preciso utilizar prudentemente los recursos que nos ha dado para difundir el Evangelio y trabajar por el crecimiento espiritual de la Iglesia. En todo lo que hagamos hemos de servir a nuestro Señor y conducirnos de un modo que sea grato para él. La vida que llevemos dependerá de la atención que demos a estas cosas y así, viviendo como “hijos de la luz y del día”, cumpliendo los mandamientos de Dios y llevando una vida de oración y amor al prójimo, daremos testimonio de nuestra convicción de que Cristo regresará (1 Tesalonicenses 5, 5).

Como lo demuestra la parábola de los talentos, dos servidores se atrevieron a invertir el dinero que recibieron y obtuvieron una buena ganancia; pero el tercero tuvo miedo de perder el capital, así que lo escondió y se lo devolvió a su señor en cuanto pudo (Mateo 25, 14-30). Nosotros, como los dos primeros servidores, también debemos asumir ciertos riesgos por el Reino de Dios, actuando por fe y manteniéndonos despiertos para ver cómo actuará el Señor según la confianza que pongamos en él.

Dios no nos ha dado dones y talentos para enterrarlos ni ser egoístas con ellos. A cada uno le ha confiado una parte en el crecimiento de su Reino para que use productivamente los recursos que él le ha dado. Dinero, aptitudes, tiempo, educación o experiencia, nada hay que no sea útil para ese propósito. Podemos estar totalmente seguros de que cualquier iniciativa que emprendamos, si usamos los dones recibidos, contará con la bendición del Señor. Recordemos que lo que Dios desea para su pueblo es muy superior a lo que nosotros mismos deseamos, y que él hará todo lo necesario para llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra.

En la medida en que nos entreguemos al Señor veremos muestras de su poder y su gloria. Si nos mantenemos activos y despiertos, la vida será ciertamente una aventura llena de oportunidades para usar lo que Dios nos ha dado, y cuando lo hagamos, él obrará maravillas. Este es el noble llamamiento que tú y yo hemos recibido.
“Amado Jesús, te doy gracias por todo lo que me has dado. Enséñame, Señor, a usarlo para tu mayor gloria y el bien de mis hermanos.”
1 Corintios 1, 26-31
Salmo 33(32), 12-13. 18-21

fuente: Devocionario Católico La Palabra con nosotros

¿ QUE TIENES QUE NO LO HALLAS RECIBIDO ?

San Paulino de Nola (335-431), obispo
Carta 34, 2-4; PL 61, 345-346
“¿Qué tienes que no lo hayas recibido?” (1C 4,7)

    “¿Qué tienes que no lo hayas recibido?” nos dice san Pablo (1C 4,7). No seamos, pues, avaros de nuestros bienes como si nos pertenecieran… Sólo nos han sido confiados; usamos de ellos como de una riqueza común, pero no de su posesión eterna como si fueran un bien propio. Si reconoces que este bien no te pertenece y sólo lo tienes para usarlo aquí por un tiempo, adquirirás en el cielo un bien que no tendrá fin. Acuérdate de los servidores del Evangelio que habían recibido de su amo unos talentos, y que es lo que este amo, a su regreso, ha dado a cada uno de ellos; comprenderás entonces que, depositar tu dinero sobre la mesa del Señor para que fructifique es mucho más provechoso que conservarlo con una fidelidad estéril sin que rinda nada a su acreedor, con gran perjuicio para el servidor inútil, el castigo del cual será más pesado…

    Prestemos, pues, al Señor los bienes que de él hemos recibido. En efecto, no poseemos nada que no sea un don del Señor, y si existimos es porque él quiere. ¿Qué es lo que podríamos considerar como nuestro, puesto que, en virtud de una deuda enorme y privilegiada, ni nosotros mismos nos pertenecemos? Porque Dios nos ha creado, pero también nos ha rescatado. Démosle gracias pues: rescatados pagando un gran precio, el precio de la sangre del Señor, somos para siempre cosa de gran valor… Devolvamos al Señor lo que él nos ha dado. Demos a Aquel que recibe en la persona de cada pobre. Demos con gozo, para recibir de él con alegría, tal como lo ha prometido.

RESONAR DE LA PALABRA 270816

Evangelio según San Mateo 25,14-30. 
Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: El Reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió. En seguida, el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco. De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos, pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor. Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores. El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. 'Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado'. 'Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor'. Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: 'Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado'. 'Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor'. Llegó luego el que había recibido un solo talento. 'Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!'. Pero el señor le respondió: 'Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses. Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes'.

RESONAR DE LA PALABRA
A la paz de Dios:

La iglesia recuerda hoy a la madre, Mónica, y mañana al hijo, Agustín. Y yo recuerdo su despedida en el puerto de Ostia.
De las Confesiones de san Agustín, obispo
Hablábamos, pues, los dos solos, muy dulcemente y, olvidando lo que queda atrás y lanzándonos hacia lo que veíamos por delante, nos preguntábamos ante la verdad presente, que eres tú, cómo sería la vida eterna de los santos, aquella que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre. Y abríamos la boca de nuestro corazón, ávidos de las corrientes de tu fuente, la fuente de vida que hay en ti. Tales cosas decía yo, aunque no de este modo ni con estas mismas palabras; sin embargo, tú sabes. Señor, que, cuando hablábamos aquel día de estas cosas, y mientras hablábamos íbamos encontrando despreciable este mundo con todos sus placeres, ella dijo:
«Hijo, por lo que a mí respecta, ya nada me deleita en esta vida. Qué es lo que hago aquí y por qué estoy aún aquí, lo ignoro, pues no espero ya nada de este mundo. Una sola cosa me hacía desear que mi vida se prolongara por un tiempo: el deseo de verte cristiano católico, antes de morir. Dios me lo ha concedido con creces, ya que te veo convertido en uno de sus siervos, habiendo renunciado a la felicidad terrena. ¿Qué hago ya en este mundo?»
No recuerdo muy bien lo que le respondí, pero al cabo de cinco días o poco más cayó en cama con fiebre. Y, estando así enferma, un día sufrió un colapso y perdió el sentido por un tiempo.
Después, viendo que estábamos aturdidos por la tristeza, nos dijo:
«Enterrad aquí a vuestra madre.»
Luego, dirigiéndose a ambos, añadió:
«Sepultad este cuerpo en cualquier lugar: esto no os ha de preocupar en absoluto; lo único que os pido es que os acordéis de mí ante el altar del Señor, en cualquier lugar donde estéis.»
Habiendo manifestado, con las palabras que pudo este pensamiento suyo, guardó silencio, e iba luchando con la enfermedad que se agravaba.
El hombre y el viaje. Y el reparto. Ahí tenéis vuestros talentos: cinco, dos, uno. Cada cual según su capacidad. Es bueno saber que no todos recibimos lo mismo. Cada uno de nosotros recibimos lo nuestro. Mirar más allá: no hablamos de dineros, ni de cualidades personales, hablamos de otra cosa.
El de cinco y el de dos se ponen a desarrollar esos talentos. Y vuelve el dueño: “y cuando vuelva el guardián del universo a pedir cuentas, devolveré el trigo a su dueño…” (canta el Último de la Fila). Curioso que a los dos personajes les repite literalmente las mismas palabras.
Es curioso: el de cinco y dos al devolver lo suyo reciben la misma felicitación con las mismas palabras. Una vez más: lo que importa no es lo que se recibe sino cómo se desarrolla.
Y ¡ay! El de uno: el del miedo, el de las excusas, el que todo le parece cuesta arriba… Llanto y rechinar de dientes.
Hoy pienso en el gran regalo de la vida y de la fe: ¿cómo haré que fructifiquen?
Tu hermano y amigo

Óscar Romano

Fuente del Comentario: Ciudad Redonda

viernes, 26 de agosto de 2016


Liturgia viva al atardecer 260816


TRES necesidades básicas


«Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Jesús les dijo: Vengan, vamos nosotros solos a descansar un poco en un lugar tranquilo. Porque iba y venía tanta gente, que ellos ni siquiera tenían tiempo para comer. Así que Jesús y sus apóstoles se fueron en una barca a un lugar apartado. Pero muchos los vieron ir, y los reconocieron; entonces de todos los pueblos corrieron allá, y llegaron antes que ellos. Al bajar Jesús de la barca, vio la multitud, y sintió compasión de ellos, porque estaban como ovejas que no tienen pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.»
Mc 6, 30-34


Hay tres necesidades básicas en el corazón humano. Tres necesidades que una vez satisfechas se traducen luego en actitudes. Cuando el corazón humano puede experimentar que sus necesidades básicas son atendidas puede abrir su horizonte más allá de sí mismo. Pero mientras sigan ahí reclamando atención y consideración, le será muy difícil al ser humano salir de sí mismo.

Estas tres necesidades básicas, que deseamos satisfacer, se traducen luego en un modo concreto de ser y de relacionarnos con los demás. Y cuando, por alguna ocasión, no se vivió o experimentó considerablemente nuestro modo de vivir y de relacionarnos con los demás, se resiente notablemente.

¿Cuáles son estas tres necesidades básicas del corazón humano?

El evangelio de hoy dice que cuando las personas vieron que Jesús y sus discípulos se iban solo a un lugar apartado, salieron corriendo y llegaron antes que ellos. ¿Qué hace que una persona anhele tanto estar con otra? ¿Qué es lo que resulta tan atractivo de una persona? ¿Puede un ser humano llegar a atraernos tanto hasta el límite de realizar cualquier sacrificio por ella?

Si, sin duda. Hay personas que nos despiertan tal admiración que somos capaces de dar nuestra propia vida. Y cuando ello acontece es porque hemos encontrado en ella la posibilidad de satisfacer, de alguna manera, estas tres necesidades básicas del corazón humano.

Cuando Jesús, dice el evangelio, vio la multitud «sintió compasión de ellos, porque estaban como ovejas que no tienen pastor». Así se podría resumir las tres necesidades básicas del corazón humano; experimentar compasión. Experimentar que otro comprende y entiende los propios dolores. Hay alguien que es capaz de mirar mi propia miseria y no escandalizarse. Existe un amor que va más allá de lo que me es posible ofrecer a cambio.

Las tres necesidades básicas del corazón humano son:

1-Experimentar amor gratuito;
Este es el primero y más honda necesidad del corazón. Sentirse amado gratuitamente. Experimentar que para alguien soy “importante” más allá de mis logros y conquistas. Vivir el amor gratuito es una experiencia que nos funda como seres humanos. Cuando podemos experimentar este amor, nos abrimos a la relación con los demás con un corazón agradecido. No hay experiencia más honda para engendrar un corazón agradecido que aquella que brota de haberse sentido amado incondicionalmente.

2- Recuperar la confianza en uno mismo;
Cuando por esas circunstancias de la vida no hemos podido lograr nuestros sueños o alcanzar nuestras metas, sentimos interiormente que nuestras fuerzas decaen y la confianza se resquebraja. Este es el momento en que necesitamos de esa palabra oportuna que logra devolvernos la confianza. Esa mano firme que se extiende y logra que nos pongamos nuevamente de pie. Cuando experimentamos que podemos recuperar la confianza en nosotros mismos sentimos que nuestra vida vuelve a resurgir. Es la experiencia de renacer lo que nos vuelve a poner en marcha. Sentir que alguien nos ayuda a recuperar la confianza en nosotros mismos es una de esas vivencias que con mayor fuerza se graban en el alma.

3- Sentirse perdonado;
Cuando amamos a otro de verdad anhelamos no defraudar. Queremos ser fieles y entregarnos de corazón a esa relación. Pero en ocasiones no somos los suficientemente coherentes con ese deseo de entrega y fallamos. Todos hemos experimentado lo que significa quebrar la confianza de otro, y cuando ello ocurre sentimos un dolor enorme y una necesidad de restablecer la comunión. Y porque nuestro corazón ha sido creado para la comunión, cuando experimentamos que la hemos roto necesitamos recuperarla. Sentirnos perdonados, es la experiencia más grande del amor gratuito. Porque cuando no hay mérito para ser amado, cuando ha quedado al descubierto la propia miseria y no hay máscara que pueda ocultar la fealdad del egoísmo, hay alguien que vuelve a creer en nosotros y nos ofrece nuevamente su amor y confianza.

Entonces, ¿Por qué aquellas personas buscaban a Jesús? ¿Qué hacia que corrieran a su encuentro? ¿Por qué al estar frente a él sentían que su vida volvía a renacer? Porque su amor era gratuito, porque les devolvía la confianza en ellos mismos y porque sus pecados y miserias no lo escandalizaban.

Cuando podemos experimentar que alguien nos ama así, sentimos que nuestra vida tiene sentido. Pero, cuando por el contrario el mensaje que recibimos es que somos amados “siempre y cuando…”, es decir, con condiciones o sólo por los logros, una de las necesidades básicas no está satisfecha. Y cuando ellos ocurren las otras dos también se resienten notablemente.

Nosotros podríamos interrogarnos sobre nuestro modo de amar. Si es gratuito o a condición. Deberíamos estar más atentos a nuestras palabras y acciones para saber si logran devolver la confianza a aquellos que han fracasado o si por el contrario los terminamos por hundir o humillar más aun. No deberíamos olvidar que al rezar el Padre Nuestro pedimos “ser perdonados” como nosotros perdonamos a los demás. Porque si la medida del perdón que imploramos de Dios es aquella con la que perdonamos a los demás ¿Qué perdón es el que recibes?

Pidamos a Dios desarrollar un corazón compasivo. Que nuestras palabras y acciones reflejen ese amor que todos necesitamos experimentar.

P. Javier  Rojas sj
publicado por El evangelio en casa

Acá estoy, soy tu amigo


No es fácil estar con un amigo que está sufriendo mucho. Nos hace sentirnos incómodos. No sabemos qué hacer o que decir, y nos preocupa saber cómo tenemos que responder a lo que escuchamos.Nuestra tentación es decir cosas que salen más de nuestros propios miedos que de nuestra preocupación por la persona que sufre. A veces decimos cosas como: 'Bueno, estás mejor que ayer', o 'Pronto volverás a ser tú mismo', o '¡Estoy seguro de que superarás esta situación!'Pero muy a menudo nosotros sabemos que lo que estamos diciendo no es verdad, y nuestros amigos también lo saben.No tenemos que jugar juegos los unos con los otros. Podemos decir, sencillamente: 'Soy tu amigo. Me alegra poder estar contigo'. Y esto podemos decirlo en palabras, o con un toque de la mano, o en un cariñoso silencio.
Henri Nouwen.
Pan Para El Viaje.

¿Quién te gobierna?

Hermanos, ¿quieren saber si su cristianismo es auténtico?
Aquí está la piedra de toque. ¿Con quiénes estás bien?
¿Quiénes te critican?
¿Quiénes no te admiten?
¿Quiénes te halagan?
Conoce allí que Cristo dijo un día: No he venido a traer la paz sino la división, y habrá división hasta en la misma familia, porque unos quieren vivir más cómodamente, según los principios del mundo, del poder y del dinero, y otros, en cambio, han comprendido el llamamiento de Cristo y tienen que rechazar todo lo que no puede ser justo en el mundo .

Homilía 13 de noviembre de 1977. Monseñor Romero.


Unidos en la dispersión

Viernes 26
Con Jesús por la mañana.
En un equipo cada miembro tiene un lugar y una tarea que desarrollar. En el campo de juego, en la familia o en el trabajo, cada persona realiza su tarea para alcanzar metas comunes.  En todo el mundo, los que formamos parte de la Red Mundial de Oración del Papa, estamos unidos en la oración y por una meta en común: Hacer de este mundo un lugar más fraterno.  Ofrece el día por las intenciones del Papa y por la Red de Oración. Inicia tu día con la certeza en tu corazón de estar unido a miles de hermanos en el mundo entero. ¡Estamos juntos!  

Con Jesús durante el día.
«El Reino de los cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo.» (Mt 25, 1).  Haz tu tarea con dedicación sintiéndote equipo. ¡Ponte la camiseta y juega el mejor partido con tu equipo!

Con Jesús por la noche.
Reconocer a las personas. ¿Con quiénes estuviste hoy? ¿Recuerdas algún encuentro personal en concreto? ¿Qué te dejaron esos encuentros? ¿Dijiste algo que no debías o actuaste mal con alguien? 

 

Buen día, Espíritu Santo! 260816





Liturgia viva al despertar 260816

El punto clave de la parábola de las vírgenes sabias y necias, en el evangelio de hoy, no es tanto la vigilancia como la previsión, la disponibilidad para el reino; y solamente entonces, lógicamente, vendrá la vigilancia.


Meditación: Mateo 25, 1-13

Sabemos que nuestro Señor volverá al final de los tiempos, pero él, Sabiduría Divina, también viene en el tiempo presente a los que lo buscan de verdad (v. Sabiduría 6, 12).


En la parábola de las diez vírgenes, Jesús dividió a sus seguidores en dos grupos, los previsores y los descuidados: los previsores son los que orientan su vida por los caminos de Dios y se preparan para salir a su encuentro.

¿Cómo podemos prepararnos para reconocer al Señor cada día? La oración, la lectura de las Escrituras, y el examen de conciencia son ayudas de incalculable valor. También lo son dar limosnas y ayudar a los necesitados.

En el Antiguo Testamento, la lámpara del tabernáculo se llenaba con aceite y se mantenía siempre encendida como señal de la constante oración de Israel (Éxodo 27, 20-21). De manera similar, nosotros podemos mantener la lámpara de nuestro corazón llena del aceite el Espíritu Santo y encendida para reconocer y escuchar la Palabra de Dios y responder correctamente. La Escritura es útil para “que el hombre de Dios esté capacitado y completamente preparado para toda clase de bien” (2 Timoteo 3, 17).

Finalmente, estemos atentos a lo que nos llega a la mente durante el día y arrepintámonos cuando sea necesario; eso nos ayudará a mantenernos firmes en esta nueva vida con Jesús. “Estén preparados y usen de su buen juicio. Pongan toda su esperanza en lo que Dios en su bondad les va a dar cuando Jesucristo aparezca” (1 Pedro 1, 13).

Si tú dejas que el Espíritu Santo te capacite interiormente mediante la oración, el arrepentimiento y la Palabra de Dios, serás capaz de realizar “buenas obras, según él lo había dispuesto de antemano” (Efesios 2, 10). San Juan Crisóstomo decía que el aceite de las lámparas de las vírgenes eran las “limosnas y la ayuda a los necesitados” (Homilía sobre San Mateo, 78). Sirviendo a los necesitados a los que tienes acceso tú también podrás encontrar a Cristo en ellos.

El Señor nos da todo lo necesario para estar bien dispuestos para encontrarnos con él: “Y después de irme y de prepararles un lugar, vendré otra vez para llevarlos conmigo, para que ustedes estén en el mismo lugar donde yo voy a estar” (Juan 14, 3).
“Señor, estamos deseosos de que vengas a buscarnos y nos transformes para que lleguemos a compartir tu herencia eterna de hijos e hijas de Dios.”
1 Corintios 1, 17-25
Salmo 33(32), 1-2. 4-5. 10-11

Fuente Devocionario Católico La Palabra con nosotros

CUALQUIER MOMENTO ES PROPICIO

San Teodoro el Estudita (759-826), monje en Constantinopla
Pequeñas Catequesis, nº 130
Cualquier momento es propicio

    Hermanos, hay un tiempo para la siembra y otro para la cosecha, un tiempo para la paz y otro para la guerra, un tiempo para estar ocupado y otro para el recreo (cf Coh 3). Pero para la salvación del alma, cualquier tiempo es propicio, cualquier día es favorable, si es que lo queremos. Así pues, estemos siempre en movimiento hacia el bien, prontos a movernos, llenos de frescor, poniendo por acto las palabras. “Porque, dice el apóstol Pablo, los justos delante de Dios no son los que escuchan la ley, sino los que la ponen en práctica , y éstos serán justificados” (Rm 2,13)… ¿Es este el tiempo de la guerra espiritual? Es necesario combatir con ardor y perseguir, con la ayuda de Dios, los pensamientos demoníacos que se levantan dentro de nosotros…; si, por el contrario, es llegado el tiempo de la cosecha espiritual, es preciso recoger con ardor y juntar en los graneros espirituales las provisiones de la vida eterna…

    Siempre es tiempo de oración, tiempo de lágrimas, tiempo de reconciliación después de las faltas, tiempo de arrebatar el Reino de los cielos. Desde ahora ¿por qué tardar? ¿Por qué dejarlo para más tarde? ¿Por qué dejar para otro día la mejora de nuestras costumbres? “Este mundo tal como lo vemos ¿no está a punto de acabar?” (1C 7,31)… ¿Es que vamos a durar indefinidamente?...El ejemplo de las diez vírgenes ¿no os asusta? “He aquí que llega el esposo, dice el Evangelio, salid a su encuentro” Y las vírgenes sensatas fueron a su encuentro con las lámparas encendidas y entraron a las bodas; mientras que las vírgenes necias, en retraso por la ausencia de buenas obras, gritaban: “Señor, Señor, ábrenos. Pero él les respondió: En verdad no os conozco”.


RESONAR DE LA PALABRA 260816

Evangelio según San Mateo 25,1-13.
Por eso, el Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: 'Ya viene el esposo, salgan a su encuentro'. Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: '¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?'. Pero estas les respondieron: 'No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado'. Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta. Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: 'Señor, señor, ábrenos', pero él respondió: 'Les aseguro que no las conozco'. Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora. 

RESONAR DE LA PALABRA

La paz de Dios:
La Iglesia nos invita a hacer memoria de Santa Teresa de Jesús Jonet e Ibars, fundadora las Hermanas de los Ancianos Desamparados.
Patrona de los ancianos, de los de tiempo acumulado. La sabiduría de los años: el tiempo Jalil Gibrán, en El Profeta: Y como en la canción antigua: sabia virtud el conocer el tiempo.
Mediríais el tiempo, lo inconmensurable.
Ajustaríais vuestra conducta y aun dirigiríais la ruta de vuestro espíritu de acuerdo con las horas y las estaciones. Del tiempo haríais una corriente a cuya orilla os sentaríais a observarla rodar.
Sin embargo, lo eterno en vosotros es consciente de la eternidad de la vida.
Y saber que el ayer es sólo la memoria del hoy y el mañana es el ensueño del hoy.
Y que aquello que canta y medita en vosotros mora aún en los límites de aquel primer momento que esparció las estrellas en el espacio.
¿Quién de entre vosotros no siente que su capacidad de amar es ilimitada?
Y, a pesar de ello, ¿quién no siente ese mismo amor, aunque sin límites, rodeado en el centro de su ser y no moviéndose sino de un pensamiento de amor a otro pensamiento de amor, ni de un acto de amor a otro acto de amor? ¿Y no es el tiempo, como es el amor, indivisible y sin etapas?
Pero si, en vuestro pensamiento, debéis medir el tiempo en estaciones; que cada estación encierre todas las otras estaciones.
Y que el hoy abrace al pasado con remembranza y al futuro con ansia.
Capítulo 25 del evangelio de Mateo, un capítulo crucial. Una comparación: el Reino se parece a diez doncellas que se preparan para recibir al esposo. Mitad y mitad: cinco necias y cinco sensatas. Tomar las lámparas y tener preparado el aceite.
La diferencia entre ser alguien necio y ser alguien sensato. El sensato piensa en la lámpara y en el aceite: el presente, el pasado y el porvenir. Lo que tengo y los repuestos. Previsión: pre-visión, visión previa, adelantarse a la jugada. Porque los ritmos de Dios son distintos a los nuestros. Y a todos al final termina por entrarnos sueño, la modorra, la tranquilidad, el ir dejando pasar las cosas.
Pero siempre hay una “medianoche”, un momento en el que el tiempo de Dios y el nuestro se cruzan. Todo se aclara: las carrozas vuelven a ser calabazas y no hay princesas. Y la previsión es la que salva nuestra vida. Que no nos pille desprevenidos. Que estemos atentos: sabia virtud el conocer el tiempo.
Hoy pido lámparas y aceite. Y conocer el tiempo de Dios. Y poder estar atento. Buen día.

Tu hermano y amigo
Óscar Romano

Fuente del comentario: Ciudad Redonda

jueves, 25 de agosto de 2016

LA BIBLIA ES UNA PERSONA - Parte 5


Jesucristo es el Corazón de la Biblia, en donde descubrimos que Dios nos salva no porque lo merecemos, sino por su desbordante Amor y Misericordia. ¿Cuál es la condición para recibir la Salvación? Muy sencillo: recibirla. José H. Prado Flores, predicador y autor internacional, fundador y Director de la Escuela de Evangelización San Andrés, una de las escuelas de evangelización más grandes del mundo, con 2,000 instalaciones en más de 60 países, es quien imparte este curso de Biblia.

Liturgia Viva al atardecer 250816


Meditación: Mateo 24, 42-51


Porque no saben qué día va a venir su Señor. (Mateo 24, 42)

El regreso de Cristo puede suceder en cualquier momento, y el Señor quiere que estemos preparados para recibirlo. Por eso, hermano o hermana, ¡despierta y prepárate! Recuerda quién eres tú: un hijo de Dios todopoderoso, y él te ama, te atesora y se deleita contigo.

Tú no eres alguien que Dios mira desde lejos, ¡no! Tú eres su hijo o hija, y él se preocupa de ti. Se alegra contigo y quiere abrazarte y consolarte cuando sufres daño u ofensa y lo mejor que tú puedes hacer es dedicarle un tiempo cada día para orar y conversar a solas con él: Dile “Padre mío, reaviva en mí la verdad de que soy hijo tuyo para que yo viva en tu amor hoy día.”

¡Mantente preparado! Dios tiene planes para tu vida, planes para tu bien, porque quiere darte un futuro lleno de esperanza (Jeremías 29, 11). El Señor quiere estar profundamente involucrado en tu vida personal, aun cuando te parezca que realizas siempre el mismo trabajo, la misma rutina escolar o los mismos quehaceres en la casa. Por eso, también puedes preguntarle: “Padre, ¿cuáles son los planes que tienes para mí hoy? ¿Cómo quieres que yo me acerque a ti? ¿Cómo quieres que yo contribuya a edificar tu Reino en la tierra?”

No hay nada que le guste más al diablo que sorprenderte desprevenido. Ten cuidado con sus mentiras, especialmente cuando te dice que tú no eres valioso, que nadie te ama o que estás absolutamente solo. Cuidado, porque el demonio quiere atarte con cuerdas de cólera, desánimo y rencores. ¡Rechaza todo eso! Por el contrario, perdona sinceramente las ofensas y pide perdón por tus faltas. El demonio actúa en las confrontaciones, la inseguridad y el temor. Si has caído en algo así, corre a los brazos de tu Padre y pídele que te abra los ojos para reconocer las obras del diablo y tomar otro camino.

Dios ha depositado su amor en tu corazón, un amor que puede fluir hacia los demás. Cuando lleguen las dificultades, no tengas miedo. Pídele a tu Padre que te ayude a ver lo que él ve y amar como él ama.
“Padre eterno, llena mi corazón de tu amor, y ayúdame a permanecer en tu paz y serenidad, y estar consciente de lo que tú quieres hacer en mí.”
1 Corintios 1, 1-9
Salmo 145(144), 2-7

fuente Devocionario Católico La Palabra con nosotros

INSTRUMENTO DE PAZ

Jueves 25
Con Jesús por la mañana.
El Papa Francisco nos desafía a orar para que el deporte sea instrumento de paz y encuentro fraterno. Pero junto con ello, nos pide que encarnemos en nuestra vida, en nuestras actitudes cotidianas, y en todo lo que nos toca cada día, la disposición interior para colaborar con los demás. La cultura de la paz es una tarea que lo hacemos entre todos. Como miembro de la Red Mundial de Oración del Papa ofrece el día de hoy por las intenciones del Papa y colabora sembrando paz en los que te rodean. ¿Eres instrumento de paz?   

Con Jesús durante el día.
«Dichoso el sirviente a quien su Señor, al llegar, lo encuentre trabajando así.» (Mt 25, 46). Ofrece un gesto más para fortalecer y difundir la Red, invitando a una persona a descargar Click To Pray y orar por los desafíos. Difunde la Red Mundial de Oración del Papa en las redes sociales.

Con Jesús por la noche.
Repasa y agradece el día. ¿Con qué pensamientos y sentimientos comenzaste el día? ¿Surgió algún pensamiento o sentimiento que te acompañó todo el día? ¿Qué fue lo mejor del día? ¿Qué fue lo desagradable de hoy? 


RESONAR DE LA PALABRA 25082016

Evangelio según San Mateo 24,42-51. 
Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada. ¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno? Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo. Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si es un mal servidor, que piensa: 'Mi señor tardará', y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos, su señor llegará el día y la hora menos pensada, y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
RESONAR DE LA PALABRA
La paz de Dios:

No sé si Antonio Machado entendió el mensaje del evangelio. O quizás lo comprendió fenomenal cuando escribió: “¿Cuál fue, Jesús, tu palabra? ¿Amor? ¿Perdón? ¿Caridad? Todas tus palabras fueron una palabra: velad”.

Leyendo el evangelio de hoy intuyo que comprendió muy bien su significado. Conviene estar en guardia. El amor, el perdón, la caridad, sin estar vigilantes se nos pueden escapar. O se nos puede llenar la boca con estas palabras pero hacer poquito. VELAD.

No sabemos la hora. Por eso es mejor estar preparados. Preparados, listos, ya. Como los atletas: a sus puestos. Esperando el pistoletazo de salida: sin adelantarse, porque nos pueden descalificar; sin retrasarse, porque podemos perder nuestra oportunidad.

Tenemos la posibilidad de ser criados fieles y cuidadosos (me gustan mucho estas dos invitaciones de Jesús: fidelidad y cuidado. Hoy voy a dedicar un tiempo largo a pensar en ellas) o convertirnos en criados canallas. El canalla solo piensa en sí mismo: en su disfrute y en su fuerza.

Cuando uno piensa mucho en sí mismo, acaba mal: llanto y rechinar de dientes.

Gracias, Jesús, por tu evangelio. Gracias, Machado, por tu toque de atención.

Tu hermano y amigo

Óscar Romano
Comentario publicado por Ciudad Redonda

Liturgia al despertar 250816

Especialmente a los líderes de la comunidad, el Señor les dice que  a su venida, él debería encontrarlos haciendo lo que se supone deben hacer, es decir, sirviendo a la comunidad con amor.


ESTAD PREPARADOS

San Pascasio Radbert (¿- c. 849), monje benedictino
Comentario sobre el evangelio de Mateo 11,24; PL 120, 799-800
“Estad preparados...” (Mt 24,44)

    “Velad, porque no sabéis ni el día ni la hora...” Aunque el Señor habla para todos, se dirige a sus contemporáneos, como en muchos de sus discursos que se leen en las Escrituras. Sin embargo, estas palabras conciernen a todos los hombres, porque para cada uno el último día llegará, al igual que el fin del mundo, el día cuando tendrá que abandonar esta vida. Que cada uno, pues, salga de esta vida como si tuviera que ser juzgado en aquel mismo día. Por esto, que cada uno vigile para no descarriarse, para que el día del Señor cuando vendrá, no lo encuentre desprevenido. Porque aquel que el Señor encuentre sin estar preparado en el día de su muerte, lo estará también al fin del mundo.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Liturgia viva al atardecer 240816


La puerta de la Misericordia


Mini-Sermón de Francisco

 «Jesús es la puerta de la salvación. Solamente Él puede transformar mi corazón. Solamente Él puede dar sentido plena a nuestra existencia, donándolos la verdadera alegría. Entrando por la puerta de Jesús, la puerta de la fe y del evangelio, nosotros podremos salir de las actitudes mundanas, de las malas costumbres, de los egoísmos y de cerrarnos en nosotros mismos. Cuando hay un contacto con el amor y la misericordia de Dios hay un cambio auténtico. Y nuestra vida es iluminada por la luz del Espíritu Santo: ¡una luz inextinguible!»