Cada uno de nosotros tiene una gran responsabilidad en la reunión de oración. Por esto hemos de ir preparados.
Ir preparado a la oración significa haber orado antes, habernos purificado de cuanto nos aparta del Señor, habernos llenado de su paz y gozo y haber pedido al Señor que derrame abundantemente esta noche su Espíritu en todos los hermanos que van a venir.
Ya en nuestro saludo y encuentro con los hermanos se ha de notar que venimos llenos de paz y de amor, que hemos estado tratando con el Señor.
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