miércoles, 5 de septiembre de 2018

RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 4,38-44.

Evangelio según San Lucas 4,38-44.
Al salir de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo por ella.Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y esta desapareció. En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos.Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados de diversas dolencias se los llevaron, y él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los curaba.De muchos salían demonios, gritando: "¡Tú eres el Hijo de Dios!". Pero él los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que era el Mesías.Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar desierto. La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos.Pero él les dijo: "También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado".Y predicaba en las sinagogas de toda la Judea.

RESONAR DE LA PALABRA

Anuncio y sanación para todos


“Tengo que anunciar el Reino de Dios”, parece el eslogan de la campaña o, mejor, de la vida entera de Jesús. Y lo hace, ante todo, humanizando al hombre. Hoy lo vemos curando a todos: comienza con la suegra de Simón, sigue con los enfermos y acaba con los endemoniados. Aquí sí que se cumple bien el tiempo de gracia que anunció en Nazaret, no mucho tiempo atrás. Hasta en el modo de las sanaciones se nos revela un estilo evangélico. Apunta el evangelista dos detalles significativos: la suegra de Simón, una vez curada, en seguida se pone a servir; y Jesús les imponía las manos uno por uno, personalmente.

En contraste, siempre al acecho, se cuela el egoísmo de la gente que pretende retener a Jesús. No quieren que se les escapen tantos favores. El apropiarse de Dios, de la religión, es una tentación sutil pero arraigada. Jesús, sin embargo, corta rápido: “He de ir a otros pueblos, para eso he venido”. Su misión universal está muy clara.

Lo que en Jesús sucede con tanta naturalidad en sus seguidores, según atestigua la experiencia, es difícil. Es difícil lograr ese equilibrio de humanizar el mundo sin menguar la santidad del trabajador del Reino. Evangelizar ya no es anunciar a Jesucristo para, después, sanar. Como en Jesús, predicar el Evangelio es no saber en dónde comienza la palabra y en dónde termina el imponer las manos para sanar.

Al hilo del relato de hoy, no estará mal darnos un toque sobre esos valores del discípulo de Jesús: Somos enviados, servidores, sólo queremos servir a la causa de Jesús en los demás. Y, como Jesús que imponía las manos uno a uno, miramos a todos de una manera personal, cercana, dándole importancia a cada uno, como expresión de amor cristiano.

Y, por supuesto, no nos empeñemos en “retener” a Jesús, a Dios, a la religión. En el anonimato de las redes sociales, se ve a gente que pretende echar de la Iglesia a los que no piensan como ellos. Eso es manipular y querer apropiarse de Dios. Qué poco queremos Dios, cuando lo achicamos de tal manera.

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

COMPRENDIENDO LA PALABRA 050918

“Todos te buscan....Vamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para predicar también allí, pues para esto he venido.” (Mc 1,38)

Que toda alma que busca a Dios sepa que Dios la ha buscado antes, es el primero en buscarla... “En mi lecho, por la noche, busqué al amor de mi alma” (cf Ct 3,1). El alma busca al Verbo pero el Verbo la buscó antes... Abandonada a si misma, nuestra alma no sería más que un soplo que se va y no vuelve. ¡Escuchad las quejas y lamentos de aquella que yerra después de haber perdido el rumbo: “Si me extravío como oveja perdida, ven en busca de tu siervo, porque no he olvidado tus mandatos” (Sal 118,176). ¡Oh hombre, quieres volver; si dependiera de tu voluntad únicamente ¿porqué pedirías auxilio?... Es evidente que nuestra alma quiere volver pero no puede. No es más que un soplo errante que por si sólo nunca volvería... ¿De dónde le viene esta voluntad? Le viene porque el Verbo la ha visitado y la ha buscado. Esta búsqueda no ha sido en vano ya que ha suscitado la voluntad sin la cual no hay retorno posible.

    No es suficiente que el alma sea buscado una vez. Como languidece y el retorno es demasiado difícil...La voluntad la tengo, dice San Pablo, pero no acabo de hacer el bien, (cf Rm 8,18). ¿Qué es lo que pide, pues, el alma en el salmo citado? Nada más que ser buscada, porque no buscaría sino fuera buscada, no insistiría en la búsqueda sino fuera hallada.

San Bernardo (1091-1153)
monje cisterciense y doctor de la Iglesia
Sermón 84, sobre el Cantar de los Cantares, 3

martes, 4 de septiembre de 2018

Calzándonos la armadura


Fe y vida





Meditación: Lucas 4, 31-37

Jesús le ordenó: “Cállate y sal de ese hombre”
Lucas 4, 35

Jesús demostraba la autoridad de sus palabras realizando obras extraordinarias de poder milagroso, y la gente se quedaba maravillada. Así sucedió en la ciudad de Cafarnaúm, donde comienza presentando ciertos signos que muestran que la buena nueva del Reino es una realidad concreta e innegable. El primer signo es la Palabra de Dios, una palabra que enseña con autoridad y expulsa las malas influencias que esclavizan al ser humano y trastornan la vida familiar y social.

El Señor se dedicaba a enseñar en la sinagoga, pero lo hacía “con autoridad” porque no se limitaba a repetir las doctrinas tradicionales de los maestros de la ley, ni a refirmar lo ya dicho por otros maestros (según la costumbre rabínica). Lo que hacía era interpretar la Escritura bajo la nueva luz del Espíritu Santo, de manera que abría un nuevo cauce de gracia que penetraba hasta la conciencia de sus oyentes (“Todos estaban asombrados de sus enseñanzas”).

Por el contrario, el maligno procura imponerse por la fuerza y siempre deja a su paso una humanidad cada vez más empobrecida, violenta, encadenada y dividida, pues la suya es una palabra condenatoria, que corroe la conciencia de aquellos cuyo espíritu no ha sido renovado por la gracia. Pero, ante la presencia del mal, la respuesta del Señor es contundente: “¡Cállate y deja a este hombre!” Al mal no se le puede tratar con cautela ni ambigüedad; hay que combatirlo directamente, con la verdad y con humilde firmeza, para que no oprima ni destruya la convivencia social.

La experiencia del endemoniado nos invita a reflexionar sobre el significado vital que él descubrió en su encuentro con Cristo. Con su sola palabra, el Señor expulsa al demonio, lo cual es sin duda un mensaje de confianza para nosotros. Es como si Lucas nos dijera: “Tengan confianza, porque el poder del mal le está sometido a Jesucristo y él puede expulsar al maligno que atormente a cualquier persona.”

Lo que marca la diferencia es la fe en el Mesías de Dios. A cuantos se ocultan en las tinieblas del pecado, el Señor los llama a salir a la luz para que sus malas obras queden expuestas, se arrepientan y se salven; de lo contrario estarán optando por una espantosa eternidad de tormento inacabable. Querido hermano, ¿dónde te encuentras tú? Si no vives plenamente en la luz de Cristo, el Señor quiere sacarte de las penumbras y traerte a su lado.
“Amado Jesús, no permitas, te lo ruego, que el mal me domine a mí ni a ninguno de mis seres queridos.”
1 Corintios 2, 10-16
Salmo 145(144), 8-14
fuente: Devocionario católico La Palabra con nosotros

15 Frases de Santa Catalina de Siena - # 08 de 15


RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 4,31-37.

Evangelio según San Lucas 4,31-37.
Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados.Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad.En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro; y comenzó a gritar con fuerza;"¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios".Pero Jesús lo increpó, diciendo: "Cállate y sal de este hombre". El demonio salió de él, arrojándolo al suelo en medio de todos, sin hacerle ningún daño.El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: "¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!".Y su fama se extendía por todas partes en aquella región.

RESONAR DE LA PALABRA

Un cristiano creíble

Cafarnaún no es Nazaret; es más receptiva a la palabra y a los signos de Jesús. Por eso, la reacción de su gente es tan distinta ante la presencia en la sinagoga del profeta de Nazaret. Aquí el asombro y la admiración es permanente; todos resaltan insistentemente la autoridad soberana con que actúa Jesús: “Hablaba con autoridad”, “¿Qué tiene su palabra?”, “Da órdenes con autoridad”. Todo sucede ante la victoria de Jesús sobre las fuerzas del mal de un endemoniado.

La autoridad de Jesús tiene una fuente muy clara. En él se funden la palabra y la obra; decía y curaba; sentía lo que decía y hacía lo que decía. Como que Jesús era la verdad, y con él llegaba el Reino de la verdad y del amor. Todo sonaba a verdadero; nada olía a falso, a hipocresía, a ganas de figurar. No es extraño que el evangelista apunte que las noticias de Jesús llegaban a toda la comarca. La gente sabe captar el buen mensaje. Lo contrario de los fariseos de los que censura el evangelio: “Haced lo que ellos dicen, no hagáis lo que ellos hacen”.

Credibilidad. Acaso sea esta palabra el nombre de la autoridad que la Iglesia, que los cristianos necesitemos en nuestro testimonio. Que aquello que decimos y hacemos resulte creíble. Que en los demás suscite aceptación cordial, aun dentro de las limitaciones. No significa que, de entrada, seamos santos, sino que nos vean en camino. No hace falta que nos presentemos como salvadores pero sí gente que se abre a la salvación.

Que sea una autoridad “moral”. Lo ha dicho Benedicto XVI en Friburgo y lo atestigua la historia reciente. En la medida en que nos despojamos del poder mundano va creciendo (auget-auctoritas) la autoridad interior espiritual. Todavía nos queda eliminar mucha costra poco evangélica que, en el ejercicio de la autoridad, ha dejado el peso y el paso de la historia. Todo se andará.

Y, por supuesto, la autoridad de un testigo de la Iglesia crece cuando se adivina pronto que ese cristiano es sincero, que es el corazón el que habla, que no se busca a sí mismo sino al que le ha enviado, que siente de veras lo que comunica. Es decir, que Dios habla por él.

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

COMPRENDIENDO LA PALABRA 040918

“Su palabra estaba llena de autoridad”

“La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo” (Hb 4, 12). Toda la grandeza y fuerza y sabiduría de  la Palabra de Dios, mírala aquí por estas palabras  que el Apóstol muestra a aquellos que buscan a Cristo, Palabra, fuerza y sabiduría de Dios... Esta Palabra estaba al comienzo cerca del Padre, eterno con él. Ella fue revelada en su tiempo a los apóstoles, anunciada por ellos y recibida humildemente por el pueblo de los creyentes....

    Ella  ésta Palabra es viva, a quien el Padre ha dado tener vida en sí misma, como él mismo la posee (Jn 5, 26). Además no es solamente viva, sino que  es la vida misma, como está escrito: “Yo soy la vida, la verdad y el camino”( Jn 14,6). Y ya que ella es la vida, está viva y vivificante, pues “como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así el Hijo da la vida al que quiere”( Jn 5,21). Ella es vivificante cuando llama a Lázaro salir de su tumba y le dice: “Sal”(Jn 11,43). Cuando esta Palabra es proclamada, la voz que la pronuncia resuena al exterior con una fuerza que atraviesa el interior, hace revivir a los muertos, y (despertando la fe) suscita verdaderos hijos de Abrahán(Mt 3, 9). Sí, esta Palabra, es viviente, en el corazón del Padre en la boca del que la proclama, en el corazón del que cree y ama.

Balduino de Ford (¿-c. 1190)
abad cisterciense, después obispo
Tratado 60

lunes, 3 de septiembre de 2018

No te dejes contaminar por le mundo

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En este domingo reanudamos la lectura del Evangelio de Marcos. En el pasaje de hoy (Mc 7,1-8.14-15.21-23), Jesús afronta un tema importante para todos nosotros, los creyentes, la autenticidad de nuestra obediencia a la Palabra de Dios, contra cualquier contaminación mundana o formalismo legalista. La narración comienza con la objeción que los escribas y fariseos le hacen a Jesús, acusando a sus discípulos de no seguir los preceptos rituales según las tradiciones. De esta manera, los interlocutores pretendían golpear la fiabilidad y la autoridad de Jesús como Maestro porque dijeron: “Pero este maestro deja que los discípulos no cumplan con las prescripciones de la tradición”. Pero Jesús replica fuerte y replica diciendo: «Bien ha profetizado Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto enseñando doctrinas que son preceptos humanos”» (versículos 6-7). Esto es lo que Jesús dice. ¡Palabras claras y fuertes! Hipócrita es, por así decirlo, uno de los adjetivos más fuertes que Jesús usa en el Evangelio, y lo pronuncia dirigiéndolo a los maestros de la religión: doctores de la ley, escribas … “Hipócrita”, dice Jesús.

En efecto, Jesús quiere sacudir a los escribas y fariseos del error en el que habían caído, es decir, el de manipular la voluntad de Dios descuidando sus mandamientos para observar las tradiciones humanas. La reacción de Jesús es severa porque es mucho lo que está en juego: se trata de la verdad de la relación entre el hombre y Dios, de la autenticidad de la vida religiosa. El hipócrita es un mentiroso, no es auténtico.

También hoy el Señor nos invita a huir de este peligro de dar más importancia a la forma que a la sustancia. Nos llama a reconocer, siempre de nuevo, aquello que es el verdadero centro de la experiencia de fe, es decir, el amor de Dios y el amor al prójimo, purificándolo de la hipocresía, del legalismo y del ritualismo.

“El mensaje del Evangelio de hoy queda reforzado también por la voz del Apóstol Santiago, que nos dice en síntesis cómo debe ser la verdadera religión y dice: la verdadera religión es “visitar a los huérfanos y las viudas en los sufrimientos y no dejarse contaminar por este mundo “(v. 27).

“Visitar a los huérfanos y a las viudas” significa practicar la caridad con el prójimo a partir de las personas más necesitadas, más frágiles, más marginadas. Son las personas de las cuales se preocupa Dios de forma especial, y nos pide a nosotros que hagamos lo mismo.

“No dejarse contaminar por este mundo” no significa aislarse y cerrarse a la realidad. También en este caso no debe ser una actitud exterior, sino interior, sustancial: significa vigilar para que nuestra forma de pensar y de actuar no sea contaminada por la mentalidad mundana, es decir, por la vanidad, la codicia y el orgullo. En realidad, un hombre o mujer que vive en la vanidad, la codicia y el orgullo y al mismo tiempo cree y se hace ver como religioso e incluso condena a los demás, es un hipócrita.

Hagamos un examen de conciencia para ver como acogemos la Palabra de Dios. El domingo la escuchamos en la Misa pero si la escuchamos distraídos o superficialmente, no nos ayudará mucho. Debemos acoger la Palabra con la mente y el corazón abiertos, como un buen terreno, para que se asimile y dé frutos en la vida concreta. Jesús dice que la Palabra de Dios es como un grano de trigo, es una semilla que debe crecer en las obras concretas. De esta manera, la Palabra misma purifica nuestro corazón y nuestras acciones y nuestra relación con Dios y con los demás se libera de la hipocresía.

El ejemplo y la intercesión de la Virgen María nos ayude a honrar siempre al Señor con nuestro corazón, dando testimonio de nuestro amor por Él en elecciones concretas para el bien de nuestros hermanos.

Queridos hermanos y hermanas:
Ayer, en Košice (Eslovaquia), ha sido proclamada Beata Anna Kolesárová, virgen y mártir, asesinada por haberse resistido a quien quería violar su dignidad y su castidad. Es como nuestra italiana Maria Goretti. Esta chica valiente ayude a los jóvenes cristianos a permanecer firmes en la fidelidad al Evangelio, incluso cuando se requiere ir contra corriente y pagar con la propia vida. Un aplauso a la Beata Anna Kolesárová!
Y esto me produce gran dolor: Se respiran todavía vientos de guerra y nos llegan noticias inquietantes sobre los riesgos de una posible catástrofe humanitaria en la amada Siria, en la provincia de Idlib. Renuevo mi urgente llamado a la comunidad internacional y a todos los actores involucrados para que hagan uso de los instrumentos de la diplomacia, el diálogo y las negociaciones, en el respeto de los Derechos Humanos Internacionales y salvaguarden la vida de los civiles.
Saludo a todos vosotros, queridos peregrinos de Italia y de varios países. En particular, saludo a los catequistas de Caerano San Marco, los chicos de Montirone, joven Rovato y los que provienen de diferentes ciudades de España después de un largo viaje, y los participantes en la reunión de motociclistas en una Vespa. Veo el cartel allí, ¡bienvenidos!
A todos os deseo un buen domingo y, por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Una buena comida y hasta la vista!
Francisco

Vigilar y acoger

«“Visitar a los huérfanos y a las viudas” significa practicar la caridad con el prójimo a partir de las personas más necesitadas, más frágiles, más marginadas. Son las personas de las cuales se preocupa Dios de forma especial, y nos pide a nosotros que hagamos lo mismo. “No dejarse contaminar por este mundo” no significa aislarse y cerrarse a la realidad. También en este caso no debe ser una actitud exterior, sino interior, sustancial: significa vigilar para que nuestra forma de pensar y de actuar no sea contaminada por la mentalidad mundana, es decir, por la vanidad, la codicia y el orgullo. En realidad, un hombre o mujer que vive en la vanidad, la codicia y el orgullo y al mismo tiempo cree y se hace ver como religioso e incluso condena a los demás, es un hipócrita»
Santo Padre Francisco
Ángelus, Domingo 02.09.2018



Cuaresma de San Miguel


Meditación: Lucas 4, 16-30

El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva.
Lucas 4, 18


Iniciado su ministerio público, Jesús regresó a Nazaret. El día sábado entró en la sinagoga, como era su costumbre, para enseñar. San Lucas, al escribir este pasaje, trató de dar a sus lectores una visión de todo el mensaje del Evangelio. En pocos versículos, leemos que Jesús enseñaba, realizaba señales y milagros, daba cumplimiento a las Escrituras, era rechazado con violencia por su propia gente y, finalmente, por milagro escapó de la muerte.

De esta manera, podemos apreciar que la misión de Cristo era radicalmente seria. Vino a proclamar la Buena Nueva a cuantos se reconocían pobres y necesitados; abrir los ojos a los ciegos, para que éstos contemplaran la gloriosa creación de Dios, y dar libertad a los encadenados por el pecado propio o ajeno. Pero, antes que nada, vino a anunciar la época de la misericordia de Dios, el perdón de nuestros pecados. Ahora, gracias a Jesús, el hombre puede reconciliarse con Dios y conocer la bondad y el amor de nuestro Padre celestial.

Algunos de los “piadosos” que escuchaban a Jesús reconocieron, con recelo, que muchos de los despreciados por la sociedad, e incluso algunos gentiles incrédulos, aceptaban el mensaje de Cristo y esto era, para los jefes religiosos, causa de una profunda envidia, que llegó a transformarse en odio homicida. No aceptaban que Jesús fuera tan popular en otras regiones: ¿Por qué no hace aquí los mismos milagros que hizo en Cafarnaúm? Pero el Señor no permitía que esa hostilidad le impidiera llevar a cabo su misión. Este era nada más que el comienzo del rechazo que Cristo enfrentaría a medida que avanzaba hacia su destino en Jerusalén.

Leyendo estos pasajes, algunos pensarían hoy que, al parecer, Jesús disfrutaba siendo objeto de controversia. Indudablemente, sabía que sus palabras no siempre serían aceptadas, pero jamás trataba de suavizarlas. Sin duda, el Señor quería lograr que sus oyentes le pusieran atención. Cristo vino a anunciar una “buena noticia” distinta de todo lo que se pudiera esperar; en efecto, para que escuchemos bien, alguien nos tiene que incomodar un poco. ¿De qué otra manera vamos a estar dispuestos a renunciar al pecado y seguir al Señor hacia la cruz?
“Señor y Salvador mío, ayúdame a aceptar tus palabras y recibir tu gracia sin objeciones ni recelos, para que yo llegue a ser un buen instrumento de tu paz.”
1 Corintios 2, 1-5
Salmo 119(118), 97-102
fuente: Devocionario Católico La Palabra con nosotros

Buen día, Espíritu Santo! 03092018


15 Frases de Santa Catalina de Siena - # 07 de 15


RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 4,16-30.

Evangelio según San Lucas 4,16-30.
Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura.Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidosy proclamar un año de gracia del Señor.Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él.Entonces comenzó a decirles: "Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír".Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: "¿No es este el hijo de José?".Pero él les respondió: "Sin duda ustedes me citarán el refrán: 'Médico, cúrate a ti mismo'. Realiza también aquí, en tu patria, todo lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaún".Después agregó: "Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra.Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país.Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón.También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio".Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecierony, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo.Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.

RESONAR DE LA PALABRA

Anunciar el año de gracia

Nos metemos con Jesús en la sinagoga de Nazaret. Es sábado, y Jesús se pone en pie para leer las Escrituras. Le toca un mensaje de gracia: llevar la buena noticia a los pobres, libertad a los presos y oprimidos y anunciar el año favorable del Señor. Lo sorprendente es su comentario: “Hoy se cumple esta palabra delante de vosotros.” Él es el profeta, se identifica como el consagrado para anunciar al pueblo tan buenas noticias, tiempos felices para los hombres.

Nos pueden sorprender las reacciones de sus paisanos de Nazaret. Tan volubles, tan humanas. De entrada, se admiran de la belleza y autoridad de sus palabras; como tantas veces, la gente quedaba seducida. Pero pronto aparecen las malas hierbas que crecen en el corazón humano, y de las que, con frecuencia, habla Jesús, y todo se tuerce: la hipocresía, la envidia, la religión formalista, la imagen de Dios manipulada, el pecado no reconocido, lo que sea.

Además, el profeta Jesús, en su mensaje y en sus proyectos, no cautivaba demasiado las expectativas de la gente de su pueblo. Presentaba un proyecto, universal y de servicio, para pobres y cautivos que no juzgaban adecuado a lo que les pertenecía por paisanaje.

¿Y nosotros? Acordándonos de la parábola del sembrador, sabemos con qué facilidad pasamos de una acogida fervorosa de la Palabra al olvido y la actitud tibia con Jesús. (Y no pensemos en el rechazo o la infidelidad).

Más sutil y más torcida sería la reacción de los que se niegan al Dios de la “gracia y liberación.” Y es el Dios que nos revela Jesús. ¡Reacción que se da! Estiman que es un Dios de rebajas porque no insiste en el castigo, en la ira y en la desolación. ¿Cómo es posible la afición a tantas revelaciones recientes con mensajes terribles que nos amenazan con mil castigos inminentes de Dios?
Qué bien estaría que nosotros, como seguidores de Jesús, fuéramos siempre anunciadores de “tiempos de gracia”, de libertad, de perdón, de justicia. Y si acaso esto puede llevarnos a momentos de ser mal mirados (¡ilusos, buenistas, dais armas al enemigo, ingenuos!) el Señor nos dirá la última palabra.

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

TRATADO SOBRE LA TRINIDAD


Tratado sobre la Trinidad

“A Jesús de Nazaret, Dios lo ungió con la fuerza del Espíritu Santo!” (Hch 10,38)
Nuestro Salvador fue verdaderamente ungido, en su condición humana, ya que fue verdadero rey y verdadero sacerdote…. Los israelitas, aunque no eran las dos cosas a la vez, eran, sin embargo llamados “cristos” (ungidos), por la unción material del aceite que los constituía reyes o sacerdotes. Pero el Salvador, que es el verdadero Cristo, fue ungido por el Espíritu Santo…

    Sabemos que esto es verdad por las palabras mismas del Salvador. En efecto, habiendo tomado el libro de Isaías, lo abrió y leyó: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido”; y dijo a continuación que entonces se cumplía aquella profecía que acababan de oír. Y además, Pedro, el príncipe de los apóstoles, enseñó que el crisma con que había sido ungido el Salvador es el Espíritu Santo y la fuerza de Dios, cuando en los Hechos de los apóstoles, hablando con el centurión, aquel hombre lleno de piedad y misericordia, dijo entre otras cosas: “La cosa comenzó en Galilea, cuando Juan predicaba el bautismo. Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo” (10,37).

    Vemos, pues, cómo Pedro afirma de Jesús que fue ungido, según su condición humana, “con la fuerza del Espíritu Santo”. Por esto, Jesús, en su condición humana, fue con toda verdad Cristo o ungido, ya que por la unción del Espíritu Santo fue constituido rey y sacerdote eterno.

Faustino de Roma (c. 350)
presbítero

domingo, 2 de septiembre de 2018

Preparando la Coraza de San Miguel

Este miércoles 5 te esperamos para vivir la primer noche de nuestra CORAZA DE SAN MIGUEL.Buscaremos juntos comprender por qué suceden tantas BATALLAS EN NUESTRA VIDA.La Palabra será nuestra guía, nuestro faro.Recordá: en setiembre, San Miguel te espera, sin paraguas, para recibir gracias.En setiembre, PIEDRAS VIVAS te espera, para ponernos en ORDEN DE BATALLA!
Miguel Angel Yunges
Comunidad Piedras Vivas


Meditación: Marcos 7, 1-8. 14-15. 21-23

Los fariseos criticaban a Jesús porque sus discípulos no cumplían las prácticas de pureza ritual que prescribía la Ley de Moisés; ellos, en cambio, se preocupaban tanto de la observancia estricta de la ley que no se percataban de que para Dios lo realmente importante era la práctica de la misericordia, la justicia y el amor.

Los fariseos tenían estas prioridades al revés, por eso Jesús les respondía a veces en forma abrupta y enérgica y les decía que examinaran primero su propio corazón antes de criticarlo a él.

Cuando reflexionamos en lo que el Señor dijo acerca del corazón humano y de todo lo malo que de él brota, es posible que algunos piensen que ya no hay perdón ni esperanza para ellos. Después de todo, es posible que algunos creyentes vean algo de su propia vida interior en la lista que presenta Marcos, y quizás por eso no quieren hacerse un profundo y detenido examen de conciencia, por temor a lo que puedan descubrir.

Pero el Señor nos invita a examinarnos el corazón, no para sentirnos condenados, sino para conocer la libertad y la paz de la conversión. Muchos santos han comentado que mientras más clara y profundamente vieron sus pecados, mejor pudieron reconocer la misericordia y el amor de Dios. Esta humildad no era cobardía, sino un reconocimiento de cuánto necesitaban al Señor y una confianza en que el poder de Dios actuaba en ellos. De hecho, consideraban que llegar a tal conocimiento de sí mismos era un privilegio, que siempre los acercaba más al Señor.

En la cruz, Cristo nos ha perdonado los pecados, y su Sangre preciosa allí derramada purifica el corazón y la mente de todos los fieles. Es decir, el Señor nos acepta aunque seamos imperfectos; simplemente nos pide que nos arrepintamos de nuestros pecados, lo amemos a él y cumplamos su voluntad. Para esto, conviene hacerse un buen examen de conciencia y tratar por todos los medios de demostrarle amor cumpliendo sus mandamientos.
“Amado Señor y Salvador mío, quita de mí toda hipocresía y concédeme la gracia de ser un auténtico discípulo tuyo y testigo de tu misericordia.”
Deuteronomio 4, 1-2. 6-8
Salmo 15(14), 2-5
Santiago 1, 17-18. 21-22. 27

fuente: Devocionario Católico La Palabra con nosotros

15 Frases de Santa Catalina de Siena - # 06 de 15


Pensamientos de Fuego - Beata Elena Guerra #116


Buen día, Espíritu Santo! 01092018


RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Marcos 7,1-8.14-15.21-23.

Evangelio según San Marcos 7,1-8.14-15.21-23.
Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús,y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados;y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: "¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?".El les respondió: "¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos.Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres".Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanlo bien.Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre.Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios,los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino.Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre".

RESONAR DE LA PALABRA

Ser cristiano, ¿es un deber?

Dicen que las sociedades y grupos humanos crean tradiciones cuando se sienten felices. Las tradiciones son precisamente una forma de recordar y revivir esos momentos de felicidad, de plenitud, de comunión. Muchos países celebran todos los años el aniversario de su independencia. Es celebrar la libertad. La mayoría de las tradiciones del pueblo judío se construyeron en torno al recuerdo feliz de la liberación de Egipto y de la entrada en la Tierra Prometida. Son recuerdos y celebraciones de un pasado feliz, que, gracias a de las tradiciones, van pasando de generación en generación.

Lo malo es que a veces las tradiciones dejan de ser el recuerdo de un pasado feliz para convertirse en algo que hay que hacer porque sí. Entonces pierden su sentido. No son liberadoras. No nos ponen en conexión con nuestra historia, sino que nos oprimen y nos obligan a hacer cosas de las que desconocemos su sentido y razón. 

En el Evangelio de hoy, Jesús reprocha a los judíos precisamente el haber convertido sus hermosas tradiciones en una pura ley que todos, sin excepción, se veían obligados a cumplir. Es casi seguro que el lavarse las manos antes de la comida era una forma de expresar que para el judío toda comida era en cierto sentido un momento de comunión con el Dios que les había regalado la tierra que habitaban y sus frutos. Pero con el tiempo se olvido el significado y quedó sólo la norma, la tradición desnuda de sentido. Llegó a ser un mero rito automático, un gesto sin sentido. Jesús les recuerda que el lavarse las manos no puede ser más que un signo de una pureza más profunda: la pureza de corazón. Para entrar en comunión con Dios lo que tenemos que purificar es el corazón. Las manos son sólo un signo de esa otra pureza necesaria. 

Los cristianos podemos pensar que estamos libres de esas tentaciones que tuvo el mundo judío. No es verdad. ¿Para cuántos de nosotros la misa dominical es sólo una obligación que hay que cumplir porque sí? Sin embargo, en su origen no fue más que la expresión del gozo vivido y sentido de ser comunidad en torno a Jesús Resucitado. ¿Cómo no se iba a expresar esa alegría en la participación comunitaria en la Eucaristía? Pero hemos transformado en una obligación lo que es sólo una gozosa acción de gracias en comunión con los hermanos y hermanas. La Misa no es más que un ejemplo. Se podrían poner muchos otros. Ser cristiano no es cumplir con una serie de normas. Es vivir con gozo el amor que Dios ha puesto en nuestros corazones.

Para la reflexión
¿Qué sentido tienen para nosotros los actos en los que participamos en nuestra comunidad cristiana? ¿Son sólo una obligación que cumplimos por temor al castigo?

Fernando Torres cmf

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

SU CORAZÓN ESTÁ LEJOS DE MÍ

«Su corazón está lejos de mí»

La vida interior es primordial... La vida activa es la consecuencia de la vida interior y no tiene valor más que si depende de ella. Quisiéramos hacerlo todo lo mejor posible, con perfección. Pero si no está ligada a la vida interior no sirve para nada. Todo el valor de nuestra vida y de nuestra actividad depende de la vida interior, la vida del amor de Dios y de la Virgen Maria, la Inmaculada, no son teorías ni dulzuras, sino la práctica de un amor que consiste en la unión de nuestra voluntad a la voluntad de la Inmaculada.

    Ante todo y por encima de todo, debemos profundizar en la vida interior. Si se trata verdaderamente de la vida espiritual, son necesarios los medios sobrenaturales. La oración, la oración y solamente la oración es necesaria para mantener la vida interior y su desarrollo; es necesario el recogimiento interior.

    No estemos inquietos por las cosas sin necesidad, sino que, suavemente y en la paz, procuremos guardar el recogimiento del espíritu y estar disponibles a la gracia de Dios. Es para eso que nos ayuda el silencio.

San Maximiliano Mª Kolbe (1894-1941)
franciscano, mártir
Conversaciones espirituales inéditas

sábado, 1 de septiembre de 2018

Meditación: Mateo 25, 14-30

Te felicito, siervo bueno y fiel…
Entra a tomar parte en la alegría de tu señor.
Mateo 25, 23
Que Jesús regresará un día a este mundo es algo de lo que no hay duda. No sabemos cuándo ni cómo, pero él prometió que volvería en gloria, para traer un cielo nuevo y una tierra nueva. Siendo así, ¿no debemos acaso permanecer atentos y aguardar con amor y júbilo el regreso de nuestro Rey y Señor?

La Iglesia está llamada a atender sus asuntos con diligencia, utilizando sus recursos con sabiduría para difundir el Evangelio y trabajar para el crecimiento espiritual de sus fieles. Nosotros también, en todo lo que hagamos, hemos de servir al Maestro y conducirnos de un modo que refleje su voluntad. El cuidado que pongamos en estas cosas influirá en nuestra forma de vivir y así, actuando como “hijos de la luz y del día”, obedeciendo los mandamientos de Dios y llevando una vida de oración y servicio compasivo, daremos testimonio de nuestra convicción de que Cristo ciertamente regresará.

Cada día tenemos muchas oportunidades de usar los dones y talentos que Dios nos ha prodigado. Por ejemplo, en la parábola de los talentos, dos empleados se atrevieron a invertir el dinero que recibieron, conscientes de que cualquier inversión representa cierto riesgo, y obtuvieron una buena ganancia; pero el tercero, temeroso de perder el capital, lo escondió y se lo devolvió a su patrón sin ganancia alguna. Nosotros los cristianos también debemos estar dispuestos a asumir ciertos riesgos por el Reino de Dios, actuando por fe y manteniéndonos atentos para ver cómo actuará el Señor según la confianza que tengamos en él.

Dios no nos ha dado dones y talentos para dejarlos guardados por temor ni para usarlos en beneficio propio. A cada uno le ha confiado recursos para usarlos en beneficio del Cuerpo y para el crecimiento de su Reino. Por eso, podemos estar plenamente seguros de que cualquier iniciativa que emprendamos, en la que usemos los dones recibidos, contará con la bendición del Señor. Recordemos que lo que Dios desea para su pueblo es muy superior a lo que nosotros mismos deseamos, y él hará todo lo que sea necesario para llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra. Además, conforme pongamos nuestros dones, talentos y capacidades al servicio del Reino de Dios, tendremos la gran satisfacción de estar prolongando en la tierra la misión del Señor.
“Amado Señor, concédeme tu gracia para que yo sepa aprovechar las oportunidades que tú me das para usar los dones, talentos y capacidades que por tu bondad me has otorgado.”
1 Corintios 1, 26-31
Salmo 33(32), 12-13. 18-21
fuente Devocionario Católico La Palabra con nosotros

Setiembre, mes de gracias

En setiembre, en Recreo, no sólo la naturaleza se renueva.
Algo más profundo acontece.
Es una primavera espiritual que busca hacer florecer en cada hombre, en cada mujer, gracias divinas. Gracias de Crecimiento, de sanación... ¡Gracias de Liberación!
Es que aquel que fue puesto como guardián, como defensor, nuestro Arcángel Miguel trae del Cielo infinitas Bendiciones; Aquel que está al frente de las milicias Celestiales viene a instruirnos, a enseñarnos, el buen arte del combate espiritual!

Setiembre, en San Miguel, es temporada de lluvias abundantes. Sí, es tiempo donde aquellos que deciden no abrir "el paraguas", son bañados por un caudal sin medidas de misericordia.

Tal vez sea el momento, "tu tiempo" para experimentar una liberación grande de toda atadura.
¿Cómo? Acércate a cualquiera de los espacios que nuestra parroquia te ofrece. En todos se derrama la gracia.
Nosotros, particularmente, te invitamos a vivir en sus CUATRO MIÉRCOLES, la CORAZA DE SAN MIGUEL.

¿De qué trata?
Bajo la mirada atenta de nuestro Arcángel estaremos comprendiendo el por qué SUCEDEN LAS BATALLAS EN NUESTRA VIDA.
Estaremos procurando DESCUBRIR LAS ATADURAS INTERIORES.
Intentaremos COMPRENDER y ASUMIR la ARMADURA DE DIOS para RESISTIR...
estaremos ORANDO LIBERACIÓN DE TODO MAL.

En setiembre, San Miguel te espera, sin paraguas, para recibir gracias.
En setiembre, PIEDRAS VIVAS te espera, para ponernos en ORDEN DE BATALLA!

Miguel Angel Yunges
Comunidad Piedras Vivas

15 Frases de Santa Catalina de Siena - # 05 de 15


Pensamientos de Fuego - Beata Elena Guerra #114


Buen día, Espíritu Santo! 01092018





RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Mateo 25,14-30.

Evangelio según San Mateo 25,14-30.
Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: El Reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes.A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió. En seguida,el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco.De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos,pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor.Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores.El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. 'Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado'.'Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor'.Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: 'Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado'.'Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor'.Llegó luego el que había recibido un solo talento. 'Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido.Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!'.Pero el señor le respondió: 'Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido,tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses.Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez,porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene.Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes'.

RESONAR DE LA PALABRA

Queridos hermanos.

Después de la parábola de las vírgenes prudentes y necias, llega la parábola de los talentos. Ambas nos hablan del Reino de Dios, y nos muestran cómo tienen que vivir los que esperan la venida del Señor, pero con algunas diferencias. La parábola de las vírgenes recuerda la necesidad de estar preparado; la que es objeto de reflexión hoy, nos recuerda que es necesario ser productivo. Las vírgenes nos insisten en la vigilancia; los talentos, en las obras para el Señor.

También es importante recordar que cada uno tiene sus talentos. Todo lo que tenemos, habilidades, oportunidades, en definitiva, nuestros talentos, nos son dados por Dios. Nosotros somos administradores. Hay, por tanto, que ser muy fiel en el servicio de las cosas que Dios nos ha dado. El día que tengamos que mirar a los ojos a Dios, cuando llegue nuestro momento, no se nos preguntará sobre el número de talentos recibidos, sino que la pregunta irá relacionada con el uso de dichos talentos: ¿has sido fiel en el uso de los talentos recibidos? 

Alguno puede preguntarse: ¿Cuáles son mis talentos? Para cada uno, es diferente. Uno puede tener cinco, otra persona, uno, y así sucesivamente. Cada uno, según su capacidad. Nadie puede decir que no vale para nada. En las cosas de Dios, no hay inútiles…

Es verdad que algunos talentos son más fáciles de ver, de usar y de poner al servicio de los demás. Pero es verdad también que algunos talentos están ocultos, hasta que probamos a sacarlos a flote. ¿No te has planteado nunca, por ejemplo, si podrías cantar en el coro, o dar algunos cursos de refuerzo en la parroquia, si sabes matemáticas, o visitar a algún enfermo (seguro que el párroco lo agradece, y el enfermo, más), en fin, cosas que no son demasiado difíciles, pero que alegran a los demás? Los talentos dormidos, enterrados, no le gustan mucho al Señor. Es cuestión de tanteo y error. Quizá puedes preguntar en tu grupo, en tu parroquia, en Cáritas, en qué se puede echar una mano.

El Señor de la parábola volvió después de muuuuuuuucho tiempo. Pero volvió. No fue algo inmediato el regreso, pero tuvo lugar. En nuestro caso, el encuentro con Cristo también sucederá, antes o después. ¿Estás usando tus talentos como debes? ¿Estás preparado para dar cuenta? El que tenga oídos, que oiga.

CR

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

LES CONFÍA SUS BIENES

«Les confía sus bienes»

Al comienzo Dios confió la tierra y sus recursos a la administración común de la humanidad para que tenga cuidado de ellos, los domine mediante su trabajo y se beneficie de sus frutos (cf Gn 1,26-29). Los bienes de la creación están destinados a todo el género humano. Sin embargo, la tierra está repartida entre los hombres para dar seguridad a su vida, expuesta a la penuria y amenazada por la violencia.
        La apropiación de bienes es legítima para garantizar la libertad y la dignidad de las personas, para ayudar a cada uno a atender sus necesidades fundamentales y las necesidades de los que están a su cargo. Debe hacer posible que se viva una solidaridad natural entre los hombres.
        El derecho a la propiedad privada, adquirida o recibida de modo justo, no anula la donación original de la tierra al conjunto de la humanidad. El destino universal de los bienes continúa siendo primordial, aunque la promoción del bien común exija el respeto de la propiedad privada, de su derecho y de su ejercicio.
        "El hombre, al servirse de esos bienes, debe considerar las cosas externas que posee legítimamente, no sólo como suyas, sino también como comunes, en el sentido de que han de aprovechar no sólo a él, sino también a los demás" (GS 69,1). La propiedad de un bien hace de su dueño un administrador de la providencia para hacerlo fructificar y comunicar sus beneficios a otros, ante todo a sus próximos.
        Los bienes de producción -materiales o inmateriales- como tierras o fábricas, profesiones o artes, requieren los cuidados de sus posesores para que su fecundidad aproveche al mayor número de personas.
        Los poseedores de bienes de uso y consumo deben usarlos con templanza reservando la mejor parte al huésped, al enfermo, al pobre.

Catecismo de la Iglesia Católica
§ 2402-2405