viernes, 7 de junio de 2019
RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 21,15-19.
Evangelio según San Juan 21,15-19.
Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?". El le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".
Le volvió a decir por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?". El le respondió: "Sí, Señor, sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas".
Le preguntó por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?". Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.
Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras".
De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: "Sígueme".
RESONAR DE LA PALABRA
Queridos amigos, paz y bien.
Por algo el Derecho Romano es la base de muchos sistemas jurídicos europeos. Garantías para el procesado, dentro de lo que era posible en su época. A Pablo eso le permite ir a Roma, a dar testimonio. ¿De qué? De que su encuentro con Cristo, traumático al principio, le cambió la vida. Y no con argumentos filosóficos, sino con mucho, pero que mucho amor.
De amor habla también el Evangelio. el conocido relato de la triple afirmación de Pedro lo podemos leer desde esta clave. A Pedro no le valen los años de servicio a la empresa. No es un “ascenso” automático, por el simple hecho de haber estado desde el principio con Jesús. No le cuentan las muchas homilías escuchadas, las noches al raso, el frío y el calor pasado con el Maestro. Todo eso está muy bien. Seguro que le fue “ablandando” el corazón, para entender lo que de verdad era importante.
Y porque amó mucho, a Pedro se le perdona mucho. La traición queda atrás, Pedro puede volver a mirar a Cristo a los ojos, y recibir de manos del Salvador las llaves de la Iglesia. La barca de Cristo queda en buenas manos, manos firmes, curtidas por el trabajo en el mar, y ablandadas por el contacto con Jesús. Y se prepara para ser el primero de los seguidores, el pastor que va delante de las ovejas, en el lugar del Buen Pastor, que subió a los Cielos.
Repítele a Jesús que le quieres. Él lo sabe, pero nos hace bien. Y déjale que te perdone tus miedos, tus traiciones, tus dudas. Peor que Pedro no eres, seguro. Y él fue capaz de seguir adelante. ¡Y cómo!
Nuestro hermano en la fe,
Alejandro, C.M.F.
fuente del comentario CIUDAD REDONDA
SÉ EL PASTOR DE MIS OVEJAS
«Sé el pastor de mis ovejas»
El Obispo de Roma es el Obispo de la Iglesia que conserva el testimonio del martirio de Pedro y de Pablo... El Evangelio de Mateo describe y precisa la misión pastoral de Pedro en la Iglesia: « Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia...(16, 17-19). Lucas señala cómo Cristo recomienda a Pedro que confirme a sus hermanos, pero al mismo tiempo le muestra su debilidad humana y su necesidad de conversión (cf. Lc 22, 31-32). Es precisamente como si, desde la debilidad humana de Pedro, se manifestara de un modo pleno que su ministerio particular en la Iglesia procede totalmente de la gracia...
Pedro, poco después de su investidura, es reprendido con severidad por Cristo que le dice: «¡Escándalo eres para mí!» (Mt 16, 23). ¿Cómo no ver en la misericordia que Pedro necesita una relación con el ministerio de aquella misericordia que él experimenta primero?...El Evangelio de Juan señala además que Pedro recibe el encargo de apacentar el rebaño en una triple profesión de amor (cf. 21, 15-17)... En cuanto a Pablo, puede concluir la descripción de su ministerio con la desconcertante afirmación que ha recibido de los labios del Señor: « Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza» y puede pues exclamar: «Cuando soy débil, entonces es cuando soy fuerte» (2 Cor 12, 9-10). Esta es una característica fundamental de la experiencia cristiana.
Heredero de la misión de Pedro... el Obispo de Roma ejerce un ministerio que tiene su origen en la multiforme misericordia de Dios, que convierte los corazones e infunde la fuerza de la gracia allí donde el discípulo prueba el sabor amargo de su debilidad y de su miseria. La autoridad propia de este ministerio está toda ella al servicio del designio misericordioso de Dios y debe ser siempre considerada en este sentido. Su poder se explica así. Refiriéndose a la triple profesión de amor de Pedro, que corresponde a la triple traición, su sucesor sabe que debe ser signo de misericordia. El suyo es un ministerio de misericordia nacido de un acto de misericordia de Cristo. Toda esta lección del Evangelio ha de ser releída continuamente, para que el ejercicio del ministerio petrino no pierda su autenticidad y trasparencia.
San Juan Pablo II (1920-2005)
papa
Encíclica «Ut unum sint» § 90-93 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana)
jueves, 6 de junio de 2019
GUIADOS POR EL ESPÍRITU
«La importante dimensión ecuménica del viaje a Rumania culminó en la solemne oración del Padre Nuestro, dentro de la nueva e imponente catedral ortodoxa de Bucarest. Este fue un momento de fuerte valor simbólico, porque el Padre Nuestro es la oración cristiana por excelencia, patrimonio común de todos los bautizados. Nadie puede decir “Padre mío” y “Padre vuestro”; no, “Padre Nuestro”, patrimonio común de todos los bautizados. Manifestamos que la unidad no merma la diversidad legítima. ¡Qué el Espíritu Santo nos guíe a vivir cada vez más como hijos de Dios y hermanos entre nosotros!»
Francisco
Audiencia General 05-06-2019
Viñeta: Leonan Faro
miércoles, 5 de junio de 2019
RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 17,11b-19.
Evangelio según San Juan 17,11b-19.
Jesús levantó los ojos al cielo, y oró diciendo:
"Padre santo, cuida en tu Nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros.
Mientras estaba con ellos, cuidaba en tu Nombre a los que me diste; yo los protegía y no se perdió ninguno de ellos, excepto el que debía perderse, para que se cumpliera la Escritura.
Pero ahora voy a ti, y digo esto estando en el mundo, para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto.
Yo les comuniqué tu palabra, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno.
Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad.
Así como tú me enviaste al mundo, yo también los envío al mundo.
Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad."
RESONAR DE LA PALABRA
Queridos amigos, paz y bien.
Hace años, lo que más me llamaba la atención de este Evangelio eran las palabras de Jesús sobre que no se perdiera ninguno de los que el Padre le había dado. Lo veía como la señal de que para Jesús todos y cada uno de nosotros somos importantes. No somos solo un número en una lista o en un registro. Dios nos conoce a cada uno, nos ama y se preocupa por nosotros.
Y al leer la primera lectura, se ha concretado algo de lo que podemos intuir en el Evangelio: tenemos que sentirnos responsables de los demás. En lo relativo a los hermanos de comunidad, no podemos decir que “no es asunto mío”. Tiene su lógica, si estamos intentando seguir a Cristo, y Él se preocupaba por todos, pero, especialmente, por la oveja perdida.
En nuestro mundo hay muchos, muchos lobos, que nos acechan por todas partes. Es muy fácil relajarse, dejarse llevar, empezar a dejar las cosas que nos ayudan y caer en las garras de lo que el mundo considera normal. Y dejo de ir a Misa el domingo, porque estoy cansado. Y dejo de rezar, porque no tengo tiempo. Y dejo de frecuentar el sacramento de la Penitencia, porque no cambia nada, o porque me da vergüenza…
Y los lobos del mundo nos rodean, y nos dejamos llevar. Y se me olvida que Dios me ama, y se preocupa por mí, y no descansará (y no descansaré) hasta que vuelva. Y ahí entramos los demás, los hermanos, lo amigos, los familiares, los conocidos. Llamando a los que hace mucho que no vienen, preguntando al sacerdote por ese parroquiano que no vemos desde hace tiempo, intentando ayudar si hace falta…
De esta manera, podremos sentir que por todos nosotros corre la savia de Cristo, que nos ayuda a dar fruto. Y así podremos aguantar juntos, al lado de Jesús, a los lobos que intentan mordernos y separarnos del rebaño. En la historia de la Iglesia hay ejemplos de gente que han intentado vivir así. Hoy se celebra a san Bonifacio. Puedes leer algo de su vida pinchando aquí. Un grandísimo testigo de la fe, en Alemania, sobre todo. Un pastor, preocupado por sus ovejas. Un ejemplo para todos.
Nuestro hermano en la fe,
Alejandro, C.M.F.
COMPRENDIENDO LA PALABRA 050619
«Para que ellos sean uno, como Nosotros lo somos»
La Iglesia lleva la impronta y la imagen de Dios ya que Ella tiene la misma actividad que Él... Dios ha llevado todas las cosas a la existencia por su potencia infinita, las contiene, los reúne y los circunscribe. Él une fuertemente a todos los seres entre sí y a sí mismo, en su Providencia...
La santa Iglesia aparecerá operando por nosotros los mismos efectos que Dios, de quien Ella es imagen. Muchos, casi innumerables, son los hombres, mujeres, los niños, distantes unos de otros, infinitamente diferentes por el nacimiento, los rasgos, la nacionalidad y la lengua; el tipo de vida y la edad, la habilidad, las costumbres, los hábitos, el conocimiento, la posición económica, el carácter y las relaciones. Pero todos nacen en esta Iglesia y, por su obra, todos renacen a una nueva vida, recreados por el Espíritu Santo.
A todos, la Iglesia ha dado...una única forma, un solo nombre divino: ser de Cristo y llevar su nombre. A todos, ofrece también, una manera de ser único, que no permite distinguir las numerosas diferencias existentes entre unos y otros..., a causa de la reunión de todos en Ella. Es por ellos, sus miembros, por los que absolutamente nadie ha estado separado de la Comunidad, porque todos convergen los unos con los otros, todos están reunidos por la acción de la fuerza indivisible de la gracia y la fe. "Todos, se ha escrito, no tenían más que un solo corazón y una sola alma" (Hch. 4,32)... ser un solo cuerpo formado por miembros que aunque diversos son realmente dignos de Cristo, que es nuestra verdadera cabeza (Col 1,18). "En Él, dice el apóstol san Pablo, no hay hombre ni mujer, ni judío ni griego..., ni esclavo ni libre, porque Él lo es todo en todos"(Gal 3,28)... Así pues la santa Iglesia es a la imagen de Dios, ya que realiza entre los creyentes la misma unión que Dios.
San Máximo el Confesor (c. 580-662)
monje y teólogo
Mistagogía, 1
martes, 4 de junio de 2019
RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 17,1-11a.
Evangelio según San Juan 17,1-11a.
Jesús levantó los ojos al cielo, diciendo:
"Padre, ha llegado la hora: glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti,
ya que le diste autoridad sobre todos los hombres, para que él diera Vida eterna a todos los que tú les has dado.
Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo.
Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste.
Ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía contigo antes que el mundo existiera.
Manifesté tu Nombre a los que separaste del mundo para confiármelos. Eran tuyos y me los diste, y ellos fueron fieles a tu palabra.
Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti,
porque les comuniqué las palabras que tú me diste: ellos han reconocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me enviaste.
Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque son tuyos.
Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido glorificado.
Ya no estoy más en el mundo, pero ellos están en él; y yo vuelvo a ti."
RESONAR DE LA PALABRA
Queridos amigos, paz y bien.
La larga despedida de Jesús continúa. A lo largo de los últimos días, hemos ido viendo cómo Jesús, a la vez que se define a sí mismo, concreta su relación con el Padre, y prepara el camino a sus discípulos, subrayando la continuidad que hay entre Él y la Iglesia que comienza sus andanzas.
Se despide el Maestro, y se despide el discípulo. Pablo muestra su confianza en el futuro, a pesar de que sabe que no será fácil. No sé lo que me espera allí, sólo sé que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me asegura que me aguardan cárceles y luchas. Parece que la vida del apóstol del primer siglo y la de la Iglesia del siglo XXI no han cambiado tanto.
La mayoría de nosotros vivimos en países donde hay libertad religiosa, pero no todos pueden decir lo mismo. Hay muchos cristianos perseguidos. Y muchos han sido testigos de su fe, hasta la muerte. Por no callarse nada. Por anunciar enteramente el plan de salvación de Dios para el mundo. Un proyecto de amor, de justicia, de solidaridad… Esas cosas que no a todos les vienen bien, con las que algunos no están de acuerdo. Pero que es lo que de verdad importa.
¿Qué es lo que de verdad nos importa? ¿Qué es lo que de verdad me importa? Porque, para ser testigo, hasta el final, hay que poder ser capaz de perder la vida por el Reino. Y eso no se improvisa. Pinchando aquí puedes ver el camino de muchos mártires claretianos. Todos prefirieron a Cristo antes que su vida. Y Cristo rogó al padre por ellos, porque eran de los suyos. Y todos supieron que lo verdaderamente importante es el seguimiento de Cristo. Antes que conservar la vida. A mí eso me interpela. Reviso mi vida, y veo lo mucho que tengo que mejorar. Y me entra algo de agobio.
El salmo de hoy nos ayuda a rezar en los momentos difíciles. Bendito el Señor cada día, Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación. Nuestro Dios es un Dios que salva, el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. Repítelo muchas veces, si te sientes cansado, agobiado, preocupado. Que es una buena ayuda. Para dejar de sentirte agobiado.
Nuestro hermano en la fe,
Alejandro, C.M.F.
COMPRENDIENDO LA PALABRA 040619
«Han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído»
¿Quién podrá seguir al Altísimo hasta conocer su ser inexpresable e incomprensible? ¿Quién escrutará las profundidades de Dios?... Pues, ¿quién es Dios? Padre, Hijo y Espíritu Santo, Dios es uno. No te preguntes más sobre Dios. Que los que quieren saber el fondo de las cosas que conciernen a Dios, empiecen por considerar el orden natural. Comprender la Trinidad se compara precisamente a la profundidad del mar, y la misma Sabiduría de Dios ha dicho: «El fondo de las profundidades ¿quién puede alcanzarlo?» (Eccl 7,24)...Así como el fondo del mar es invisible a la mirada humana, así también la divina Trinidad no puede ser captada por la comprensión humana. Por eso si alguien quiere comprender lo que debe creer, que no se haga ilusiones de poder llegar a ello a través de razonamientos, sino solo por la fe, porque la sabiduría divina que busca se alejará todavía más.
Busca, pues, este conocimiento supremo no discutiendo sino llevando una vida de perfección, no a través de la lengua sino de la fe que brota de un corazón simple, y no es el resultado de sabias conjeturas. Porque si buscas al inefable a través de razonamientos, se alejará más de ti; si le buscas por la fe, la Sabiduría permanecerá allí donde habita: a tu puerta (Pr 1,21); y allí donde ella permanece, puede ser vista, aunque solo en parte. Con toda verdad, es asequible desde el momento en que uno cree que es invisible y aceptando no comprenderla. Puesto que Dios es invisible, debemos creer en él; y, sin embargo, Dios puede ser visto, en cierta manera, por el que es puro de corazón (Mt 5,8).
San Columbano (563-615)
monje, fundador de monasterios
Instrucción 1, 2-4; PL 80, 231
lunes, 3 de junio de 2019
RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 16,29-33.
Los discípulos le dijeron a Jesús: "Por fin hablas claro y sin parábolas.
Ahora conocemos que tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas. Por eso creemos que tú has salido de Dios".
Jesús les respondió: "¿Ahora creen?
Se acerca la hora, y ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo".
RESONAR DE LA PALABRA
Queridos amigos, paz y bien.
Estamos acabando el tiempo pascual. Jesús lleva algunos días despidiéndose de sus amigos, y ha aprovechado para recordarnos quién es Él. Se nos ha presentado como Buen Pastor, puerta para las ovejas, luz, camino, amigo (no os llamo siervos, sino amigos), y se ha despedido diciendo que os conviene que Yo me vaya.
La ausencia de Jesús (acabamos de celebrar su Ascensión al cielo) seguramente desarmó a los Apóstoles. Tendrían que aprender a vivir sin Jesús, pero, por otra parte, estimula nuestro deseo de verle de nuevo. Y ese deseo nos ayuda a crecer en la fe.
Porque nuestra fe no puede ser siempre la misma. No vale la fe de los 8 años cuando tienes 28, 38 o 78. Como no vale la ropa de niño cuando somos adultos. En la primera lectura lo hemos podido ver. Hay una evolución en el conocimiento de Cristo, que tiene que notarse en nuestro compromiso. En cómo vivimos.
Si nos tomamos en serio el seguir a Cristo, seguro que tendremos problemas Con nosotros mismos, en primer lugar, y con los demás, después. Pablo estuvo tres meses dialogando con algunos, para convencerlos. Seguro que lo hizo con paz, a pesar de todo. Porque Cristo estaba con Él, y Cristo ha vencido al mundo.
Diálogo entre un recién convertido a Cristo y un amigo no creyente.
¿De modo que te has convertido a Cristo?
Sí.
Entonces sabrás mucho sobre él. Dime: ¿en qué país nació?
No lo sé.
¿A qué edad murió?
Tampoco lo sé.
¿Sabrás al menos cuántos sermones pronunció?
Pues no... No lo sé.
La verdad es que sabes muy poco, para ser un hombre que afirma haberse convertido a Cristo...
Tienes toda la razón. Y yo mismo estoy avergonzado de lo poco que sé acerca de Él. Pero sí que sé algo: hace tres años, yo era un borracho. Estaba cargado de deudas. Mi familia se deshacía en pedazos, mi mujer y mis hijos temían como un nublado mi vuelta a casa cada noche. Pero ahora he dejado la bebida, no tenemos deudas, nuestro hogar es un hogar feliz, mis hijos esperan ansiosamente mi vuelta a casa cada noche. Todo esto es lo que ha hecho Cristo por mí. ¡Y esto es lo que sé de Cristo!
(El Canto del Pájaro p. 146. Anthony de Mello S.J. Sal Térrea. Santander 1982)
En África han muerto muchos cristianos, a lo largo de la historia. Como san Carlos Lwanga y sus compañeros. Y siguen muriendo. Tengámoslos presentes en nuestra oración.
Nuestro hermano en la fe,
Alejandro, C.M.F.
COMPRENDIENDO LA PALABRA 030619
«Lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo»
Procure conservar el corazón en paz; no le desasosiegue ningún suceso del mundo; mire que todo se ha de acabar.
No apaciente el espíritu en otra cosa que en Dios. Deseche las advertencias de las cosas y traiga paz y recogimiento en el corazón.
Si quieres que en tu espíritu nazca la devoción y que crezca el amor de Dios y apetito de las cosas divinas, limpia el alma de todo apetito y asentimiento y pretensión, de manera que no se te dé nada por nada. Porque así como el enfermo, echado fuera el mal humor, luego siente el bien de la salud y le nace gana de comer, así tú convalecerás en Dios si en lo dicho te curas; y sin ello, aunque más hagas, no aprovecharás.
Entra en cuenta con tu razón para hacer lo que ella te dice en el camino de Dios, y te valdrá más para con tu Dios que todas las obras que sin esta advertencia haces y que todos los sabores espirituales que pretendes.
El cielo es firme y no está sujeto a generación, y las almas que son de naturaleza celestial son firmes, no están sujetas a engendrar apetitos ni otra cualquier cosa, porque se parecen a Dios en su manera, que no se mueven para siempre.
San Juan de la Cruz (1542-1591)
carmelita descalzo, doctor de la Iglesia
Dichos de luz y amor
domingo, 2 de junio de 2019
Meditación: Hechos 1, 1-11
Meditación: Hechos 1, 1-11
Jesucristo ha ascendido a la derecha del Padre y ahora ocupa su trono en la gloria de los cielos. Tan elevada dignidad ya le correspondía por derecho propio, porque es el Hijo de Dios; pero Jesús renunció a ese derecho, y luego lo ganó de nuevo por su obediencia al Padre y por su amor a los pecadores, concretado en su propio sacrifico redentor. Por eso, habiendo cumplido su misión mesiánica a cabalidad con una entrega admirable, ascendió a las alturas.
Después de ver a Cristo ascender al cielo, los apóstoles volvieron a Jerusalén llenos de alegría porque ahora estaban más convencidos de que su amado Señor estaba vivo y glorificado, y el corazón les ardía de alegría. Todo esto demuestra la bondad de Dios, que hace realidad nuestros sueños más profundos del modo más sorprendente, y hace que todas las cosas actúen para el bien de aquellos que depositan su confianza en Dios (Romanos 8, 28), porque del mal el Señor saca el bien, de la muerte la vida y del dolor y el sufrimiento la gloria.
Ahora, los creyentes vivimos con la esperanza de que las palabras de Jesús se hagan realidad para nosotros: “Donde yo estoy, allí estarán ustedes también.” Mientras tanto, tenemos una tarea que hacer: evangelizar, predicar la buena noticia de la salvación y ser testigos de Cristo en nuestro mundo.
“La Ascensión del Señor nos dice que, en Cristo, nuestra humanidad es elevada a las alturas de Dios; así cada vez que rezamos, la tierra se une con el cielo. Y como el incienso cuando se quema hace subir hacia lo alto el humo suave y perfumado, así cuando elevamos al Señor nuestra fervorosa oración llena de confianza a Cristo, ésta atraviesa los cielos y alcanza el Trono de Dios, y es por él escuchada y aceptada. Entonces, él no nos dará solamente lo que le pedimos, o sea la salvación, sino también lo que él ve que sea conveniente y bueno para nosotros, aún si no se lo pedimos’.” (Papa Benedicto XVI).
“Amado Señor Jesús, sabemos que hoy estás ascendido junto al Padre pero al mismo tiempo estás entre nosotros hasta el fin de los tiempos.”Efesios 1, 17-23
Salmo 47 (46), 2-3. 6-9
Lucas 24, 46-53
fuente DEVOCIONARIO CATOLICO LA PALABRA CON NOSOTROS
RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Lucas 24,46-53.
Evangelio según San Lucas 24,46-53.
y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día,
y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados.
Ustedes son testigos de todo esto."
Y yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto".
Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo.
Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo.
Los discípulos, que se habían postrado delante de él, volvieron a Jerusalén con gran alegría,
y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios.
RESONAR DE LA PALABRA
El día de la despedida
Entre la Pascua de Resurrección y la fiesta de Pentecostés, la venida del Espíritu Santo, la Iglesia sitúa la solemnidad de la Ascensión. Es un momento más del proceso por el que pasan los discípulos después de la muerte de Jesús. Los que salieron corriendo, llenos de miedo, cuando Jesús fue detenido, juzgado y clavado en la cruz, fueron confortados por el encuentro con el Señor resucitado. Ahora, suficientemente firmes en la fe, Jesús se despide de ellos. Pero les deja una nueva promesa: la promesa del Espíritu Santo.
La venida del Espíritu dará fuerzas a los discípulos para ser testigos de Jesús “en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo” (primera lectura). El Espíritu será “la fuerza de lo alto” de la que se revestirán los discípulos (evangelio). Pero para que llegue el Espíritu es necesario que Jesús se vaya. Es necesario que por un tiempo los discípulos aprendan a vivir por sí solos.
Podríamos decir que esta fiesta nos habla de la pedagogía de Dios con los hombres. Jesús tomó a unos pescadores ignorantes. Los fue enseñando a lo largo de tres años. Así nos lo relatan los Evangelios. No fue suficiente. A la hora de la cruz, todos, menos Juan y unas pocas mujeres, salieron corriendo. Después, los discípulos pasaron por la experiencia de la resurrección. No les fue fácil al principio aceptar que Jesús estaba vivo. Necesitaron su tiempo. Ahora hasta aquella presencia misteriosa desaparece. Jesús les promete el Espíritu, pero por un tiempo tienen que aprender a estar solos. A tener la responsabilidad de su fe en sus manos. Hasta que llegue el Espíritu que les dará la fuerza para ser testigos del Reino.
La fiesta de hoy nos tendría que hacer pensar en cómo vivimos nuestra fe. Deberíamos aprender a tener con nosotros y con nuestros hermanos la misma paciencia que Dios tuvo con los discípulos y que tiene con nosotros. Como los buenos libros necesitan ser leídos varias veces para apreciar todo su valor, así la fe necesita tiempo, estudio y oración para que llegue a hacerse vida en nosotros. Nuestra comunidad cristiana crecerá en la medida en que todos crezcamos también en la escucha del Señor. Como los discípulos, habrá días en que sintamos la presencia de Dios cerca de nosotros y otros en los que nos sintamos solos. Todo es parte del proceso que nos llevará a vivir en plenitud nuestra fe, a ser testigos del Reino en nuestro mundo. La fiesta de hoy nos tiene que ayudar a poner nuestra confianza en Jesús. Aunque nos parezca que estamos solos, él nos ha prometido su Espíritu. Y Jesús no falla nunca.
Para la reflexión
¿Hemos sentido alguna vez a Dios ausente de nuestra vida? ¿Qué hemos hecho en esos momentos? ¿Confiamos en Dios y creemos que nos enviará su Espíritu? ¿Cómo damos testimonio de nuestra fe en Jesús en nuestra comunidad y en nuestra familia?
Fernando Torres cmf
fuente del comentario CIUDAD REDONDA
QUE EL AMOR NOS HAGA SEGUIRLE
Que el amor nos haga seguirle
“El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios” (Mc 16,19). De esta manera volvió al cielo de donde era, volvía al lugar donde seguía permaneciendo; en efecto, en el momento en que subió al cielo con su humanidad, a través de su humanidad unía el cielo y la tierra. Lo que queremos señalar en la solemnidad de hoy, hermanos muy amados, es la supresión del decreto que nos condenaba y del juicio que nos condenaba a la corrupción. Porque, la naturaleza humana a la que se dirigían estas palabras: “Eres hecho de tierra y a la tierra volverás” (Gn 3,19), hoy, esta naturaleza ha subido al cielo con Cristo. Por eso, muy amados hermanos, es preciso que lo sigamos con todo nuestro corazón, allí donde sabemos por la fe que él subió con su cuerpo. Huyamos de los deseos de la tierra: que ninguno de los lazos de aquí abajo nos lo impida, a nosotros que tenemos un Padre en los cielos.
Pensemos también en el hecho de que el mismo que ha subido al cielo lleno de dulzura, volverá con exigencia… He aquí, hermanos míos, lo que debe guiar vuestros actos; pensad en ello continuamente. Incluso si tambaleáis entre los torbellinos de este mundo, echad, desde hoy, el ancla de la esperanza en la patria eterna (He 6,19). Que vuestra alma no busque otra cosa que la verdadera luz. Acabamos de escuchar que el Señor ha subido al cielo; pensemos seriamente en lo que creemos. A pesar de la debilidad de la naturaleza humana que nos retiene todavía aquí abajo, que el amor nos atraiga en su seguimiento, porque estamos seguros de que aquel que nos ha inspirado el deseo, Jesucristo, no va a dejar defraudada nuestra esperanza.
San Gregorio Magno (c. 540-604)
papa y doctor de la Iglesia
Homilías sobre los Evangelios, nº 29
sábado, 1 de junio de 2019
RESONAR DE LA PALABRA - Evangelio según San Juan 16,23b-28.
Evangelio según San Juan 16,23b-28.
Aquél día no me harán más preguntas. Les aseguro que todo lo que pidan al Padre, él se lo concederá en mi Nombre.
Hasta ahora, no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta.
Les he dicho todo esto por medio de parábolas. Llega la hora en que ya no les hablaré por medio de parábolas, sino que les hablaré claramente del Padre.
Aquel día ustedes pedirán en mi Nombre; y no será necesario que yo ruegue al Padre por ustedes,
ya que él mismo los ama, porque ustedes me aman y han creído que yo vengo de Dios.
Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre".
RESONAR DE LA PALABRA
Queridos amigos:
Jesús nos enseña hoy en el evangelio cómo debemos orar para que nuestras palabras alcancen el corazón del Padre del cielo. Es verdad que cuando rezamos, solemos sufrir muchas distracciones, ¡llevamos tantas cosas en la cabeza! Y a veces llegamos a pensar que no vale la pena rezar así, porque nuestra mente no se centra en las palabras que decimos. Pero la verdad es que la oración que hacemos en el nombre de Jesús, siempre llega al corazón del Padre y obtiene su fruto, tal vez no exactamente lo que nosotros querríamos. Pero nadie sale con las manos vacías de la presencia de Dios nuestro Padre.
Jesús quiere además que experimentemos alegría en la oración y nos dice: “pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa”. Es la alegría que brota del corazón que se ha abierto con toda confianza ante la bondad infinita del Señor. Y aunque a veces la tristeza o la angustia o la enfermedad llene nuestra alma, estando frente al sol siempre experimentaremos calor, es calorcito íntimo que nos da la seguridad de que alguien nos escucha y está a nuestro lado.
He aquí una historia sorprendente que demuestra que también en la enfermedad incurable se puede vivir, no sólo con resignación, sino con alegría.
La sierva de Dios María Florencia Domínguez Netto (por sobrenombre Piché) nació en Asunción, Paraguay, el 27 de octubre de 1917. Desde los primeros años de su infancia vivió en Encarnación donde sus padres pusieron su domicilio.
A los cinco años de edad comenzó su enfermedad de parálisis, que ya no la dejaría en toda su vida. La parálisis fue inmovilizando los miembros de su cuerpo y a los nueve años se vio obligada a vivir postrada en cama, de la que ya no salió hasta su muerte, acaecida el 17 de noviembre de 1982. Total 56 años postrada en la cama.
Ella, bajo la luz del Espíritu Santo, penetró en el misterio de la cruz y aprendió a ver en el dolor un favor del Señor y una muestra de su predilección, por eso, cuando más arreciaba el dolor, que según los médicos que la atendieron, tenía que ser muy fuerte, ella solía repetir:
- “Son caricias de mi buen Jesús”.
Adquirió el difícil arte de hacer de la renuncia y el dolor, una fuente de amor y un camino de santidad. Era su medio de apostolado, acercaba a Dios a cuantos la visitaban.
Al cumplir los cincuenta años hizo imprimir un recordatorio: “En recuerdo y eterna gratitud al Señor porque me ha elegido para servirle durante 50 años desde esta cama a través de la enfermedad”. Y ponía la fecha: 6 diciembre 1925 a 1975 y debajo la frase: “Sea mil veces bendito el sufrimiento que me ha acercado a Dios”.
Es admirable el gesto heroico de Maria Florencia aceptando la enfermedad, y admirable también el amor de los familiares que la cuidaron a lo largo de tantos años.
Nuestro hermano en la fe
Carlos Latorre
Misionero Claretiano
COMPRENDIENDO LA PALABRA 010619
“Si pedís cualquier cosa al Padre en mi nombre, os lo concederá”
"No nos dejes caer en la tentación " (Mt 6,13)... Cuando rezamos para no caer en la tentación, nos acordamos de nuestra debilidad, con el fin de que nadie se mire con complacencia, que nadie se engrandezca con insolencia, que nadie se atribuya la gloria de su fidelidad o de su fortaleza, mientras que el Señor mismo nos enseñe la humildad cuando dice: " velad y orad para no caer en la tentación. El espíritu es ardiente pero la carne es débil " (Mc 14,38). Si primero hacemos profesión de humildad, le devolvemos a Dios todo lo que pedimos con temor y reverencia, podemos estar seguros de que su bondad nos lo concederá.
Esta oración se termina con una conclusión que recoge brevemente todas las peticiones. Al final decimos: "y líbranos del mal". Comprendemos por esto, lo que el enemigo puede maquinar contra nosotros este mundo, pero estamos seguros de tener un apoyo poderoso si Dios nos libra, si concede su socorro a los que le imploramos. Cuando decimos: " Líbranos del mal", no nos queda nada más que pedir... Estamos protegidos ante todas las maquinaciones del demonio y del mundo. ¿Qué puede temer el mundo, si Dios es su protector?
No es de extrañar, queridos hermanos, que la oración que nos enseñó Dios con su magisterio resuma todas nuestras peticiones en tan breves y saludables palabras... Cuando vino aquel que es la Palabra de Dios en persona, nuestro Señor Jesucristo, para reunir a todos, sabios e ignorantes, y para enseñar a todos, sin distinción de sexo o edad, el camino de salvación, quiso resumir en un sublime compendio todas sus enseñanzas...
Y así, al enseñar en qué consiste la vida eterna, nos resumió el misterio de esta vida en estas palabras tan breves y llenas de divina grandiosidad: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo” (Jn 17,3).
San Cipriano (c. 200-258)
obispo de Cartago y mártir
La oración del Señor,§ 26-28
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