martes, 20 de junio de 2017

Algunos aspectos sobre las inclinaciones y postraciones



Al hacerlas, debe repetirse: "Purifícame, Dios, que soy un pecador”.

Las inclinaciones y las postraciones son formas de veneración, practicadas usualmente ante el Santísimo Sacramento y los santos representados en los íconos. El primer caso —el de las inclinaciones—, consiste en plegarse hacia el suelo, manteniéndonos de pie, hasta tocarlo con la mano derecha extendida, para después erguirnos otra vez, haciéndonos la Señal de la Cruz. Por otra parte, en el caso de las postraciones, el cristiano se arrodilla y luego baja la cabeza hasta tocar el suelo con la frente, mientras se sostiene con los brazos; después, se levanta y se persigna. Las postraciones, efectuadas en los períodos de ayuno como ser la cuaresma, son un gesto de profunda humildad. Al hacerlas, podemos repetir: "Purifícame, Dios, que soy un pecador”. Caer de rodillas representa la caída en el pecado, mientras que el gesto de erguirnos nuevamente simboliza que nos levantamos del pecado, cosa que sólo es posible con la ayuda de Dios.

(Adaptación sobre una traducción de: Vasile Răducă preotul paroh al bisericii Kretzulescu, Ghidul creștinului ortodox de azi, Editura Humanitas, p. 95)

No hay comentarios:

Publicar un comentario