domingo, 5 de marzo de 2017

Meditación: Mateo 4, 1-11


I Domingo de Cuaresma

Jesús hizo ayuno durante 40 días y, al final, sintió hambre, pero el diablo lo tentó para hacerle dudar del amor y la protección de su Padre. Esta es la misma tentación que les puso a nuestros primeros padres (Génesis 3, 1-6), engañándolos hasta hacerles dudar del amor del Creador y de que Dios les daba a sus criaturas lo que ellas necesitaban.

Desde entonces el diablo ha estado usando este tipo de interpretación torcida y engañosa de las palabras de Dios para hacernos dudar del amor nuestro Padre, especialmente cuando nos sentimos débiles, cuando tenemos problemas familiares o financieros, sufrimos alguna enfermedad o tenemos heridas emocionales.

Lo que podemos hacer es reconocer las artimañas de Satanás y combatirlas con la verdad. Adán y Eva no se convencieron del amor de Dios y por eso sucumbieron ante las tentaciones del demonio. Es cierto que esta falta que ellos cometieron nos parece un error enorme y posiblemente imperdonable, porque en realidad tuvo consecuencias desastrosas para toda la humanidad, pero Dios jamás dejó de amarlos. Hoy, el Señor ama a todos sus hijos con la misma intensidad y decisión. De hecho, nadie ha existido jamás en la historia humana que no haya recibido de Dios el don de la misericordia y la reconciliación.

Satanás suele aprovecharse de la vergüenza que nos causan nuestros pecados para embotar nuestra conciencia, pero no debemos nunca dejar de reconocer que Dios nos ofrece su perdón y su amor. Hoy, querido lector, recuerda que el Señor te ama y repítelo tú mismo en voz alta: “¡Dios me ama!” En la oración, ruégale a Jesús que te permita percibir su amor; pídele fortaleza para mantenerte puro, para que el maligno no te engañe ni te atemorice. Pídele al Señor que venga a tu corazón y haga que este tiempo de Cuaresma sea una época bendita de renovación y gracia para tu vida y la de los tuyos.
“Padre eterno, te doy gracias por tu amor inquebrantable, porque sé que me has amado desde el primer momento de la creación. Gracias por tu gran generosidad y tu misericordia. ¡Solo a ti te adoraré todos los días de mi vida.”
Génesis 2, 7-9; 3, 1-7
Salmo 51(50), 3-6. 12-13. 17
Romanos 5, 12-19

fuente: Devocionario católico la palabra con nosotros

ENTONCES EL DEMONIO LO DEJA


Isaac el Sirio (siglo VII), monje cercano a Mossoul 
Discursos ascéticos, 1ª serie, nº 85
"Entonces el demonio lo deja"

      De la misma manera que el deseo de la luz es propio de los ojos sanos, el deseo de la oración es propio del ayuno llevado con discernimiento. Cuando un hombre empieza a ayunar, desea que los pensamientos de su espíritu estén en comunión con Dios. En efecto, el cuerpo que ayuna no soporta dormir toda la noche sobre su cama. Cuando la boca del hombre ha sido sellada por el ayuno, éste medita en estado de compunción, su corazón ora, su rostro es grave, los malos pensamientos le abandonan; es enemigo de codicias y de vanas conversaciones. Nadie ha visto jamás a un hombre ayunar con discernimiento y estar sujeto a malos deseos. El ayuno llevado con discernimiento es como una gran mansión que acoge todo bien… 

      Porque desde el principio se dio a nuestra naturaleza la orden de ayunar, para no comer el fruto del árbol (Gn 2,17), y es de allí que viene quien nos engaña… Es también por él que comenzó nuestro Salvador, cuando fue revelado al mundo en el Jordán. En efecto, después del bautismo, el Espíritu le condujo al desierto, donde ayunó cuarenta días y cuarenta noches. 

      Todos los que desean seguirle hacen lo mismo desde entonces: es sobre este fundamento que comienzan su combate, porque esta arma ha sido forjada por Dios… Y cuando ahora el diablo ve esta arma en la mano del hombre, este adversario y tirano se pone a temblar. Piensa inmediatamente en la derrota que el Salvador le infligió en el desierto, se acuerda de ella, y su poder se siente quebrado. Desde el momento en que ve el arma que nos dio el que nos lleva al combate, se consume. ¿Hay un arma más poderosa que el ayuno y que avive tanto el corazón en la lucha contra los espíritus del mal?
Evangelio según San Mateo 4,1-11. 
Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, sintió hambre. Y el tentador, acercándose, le dijo: "Si tú eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes". Jesús le respondió: "Está escrito: El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". Luego el demonio llevó a Jesús a la Ciudad santa y lo puso en la parte más alta del Templo, diciéndole: "Si tú eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Dios dará órdenes a sus ángeles, y ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra". Jesús le respondió: "También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios". El demonio lo llevó luego a una montaña muy alta; desde allí le hizo ver todos los reinos del mundo con todo su esplendor, y le dijo: "Te daré todo esto, si te postras para adorarme". Jesús le respondió: "Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto". Entonces el demonio lo dejó, y unos ángeles se acercaron para servirlo.



RESONAR DE LA PALABRA

Julio César Rioja, cmf

Queridos hermanos:

Estamos en Cuaresma, un tiempo litúrgico en el que se confrontan la muerte y la vida. Ya desde el Génesis, Dios sopla y “convierte al hombre en un ser vivo” y lo “plantó en un jardín en Edén” rodeado de árboles hermosos y además el “árbol de la vida, en mitad del jardín y el árbol del conocimiento del bien y del mal” y les dijo: “No comáis de él ni lo toquéis bajo pena de muerte”. La serpiente: “replicó a la mujer: no moriréis, seréis como Dios”, “comió y ofreció a su marido, que también comió”, “entonces se dieron cuenta de que estaban desnudos”. Eligieron entre la muerte y la vida, es el drama del hombre.

Buscamos la vida, pero nos dejamos tentar por la muerte, parece un contrasentido, pero basta leer o escuchar cada mañana la radio o el periódico, para darnos cuenta que proclamamos la vida y no cuidamos el medio ambiente, vendemos armas o dejamos que el hambre asole a millones de personas. Pero nuestra lucha, no es sólo una lucha social o externa, también es una lucha que se plantea en nuestro interior, aspiramos a ser fieles a nuestros ideales, a vivir coherentemente y en demasiadas ocasiones traicionamos o no vivimos, según aquello que consideramos, que es lo que nos hace personas, hombres.

Jesús tiene este mismo dilema, que se plasma en el Evangelio de hoy. A todo hombre, y Jesús era hombre, le gusta el prestigio, la fama, la comodidad, sentirse dueño de las cosas, poseer, mandar… es difícil plantarse a lo que aparece ante el mundo, como el verdadero rostro de la vida. Cómo decir lárgate, a esa propuesta que se le presentó a Eva, para ser como Dios, y seguir a alguien, que nos propone ser los más pequeños, para ser los más importantes. Morir para dar vida, menguar para crecer. Parece ir contra nuestro ser, acostumbrados como estamos, más a las facilidades que a las responsabilidades, al pan tasado que a la libertad de escoger.

La verdadera tentación, es no cumplir el proyecto que Dios tiene sobre nosotros, ésta fue la tentación de Jesús, que le acompañó toda la vida, incluso hasta antes de morir. Caer en ella es morir a lo que debemos ser, a nuestras esperanzas, a la misión que tenemos en el mundo. No tenemos un Dios que nos libre de los riesgos de la vida, nosotros sabemos que nuestro Dios, nos ha puesto aquí para ser nosotros mismos, hasta el final de nuestros días. Jesús que es el hombre nuevo, el nuevo Adán, es el que nos marca el camino y nos descubre las trampas, que nos llevan a la muerte.

Nos dice el Papa Francisco en el Mensaje para la Cuaresma 2017: “Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor ?que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador? nos muestra el camino a seguir. Que el Espíritu Santo nos guíe a realizar un verdadero camino de conversión, para redescubrir el don de la Palabra de Dios, ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados. Animo a todos los fieles a que manifiesten también esta renovación espiritual participando en las campañas de Cuaresma que muchas organizaciones de la Iglesia promueven en distintas partes del mundo para que aumente la cultura del encuentro en la única familia humana. Oremos unos por otros para que, participando de la victoria de Cristo, sepamos abrir nuestras puertas a los débiles y a los pobres. Entonces viviremos y daremos un testimonio pleno de la alegría de la Pascua”.

La verdadera tentación, está más allá de las puertas del templo: abandonar cuanto aquí nos hemos propuesto, para servir a los criterios de moda, despedirnos de los hermanos, para olvidarnos de ellos a los pocos minutos, dejar una limosna para los pobres y seguir practicando la injusticia. Por eso, tenemos que seguir meditando la Palabra durante todo este tiempo de Cuaresma y no perder nuestra esperanza final: conseguir la auténtica vida. 


fuente del comentario CIUDAD REDONDA

sábado, 4 de marzo de 2017

CRISTIANOS EN UNA RUEDA DE RECONOCIMIENTO: ASÍ DENUNCIA EL PAPA LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA


¿Por qué los cristianos son tratados como delincuentes en muchas partes del mundo? Con esta interrogación como punto de partida, Francisco lanzó la edición n° 15 de El Vídeo del Papa por la Red Mundial de Oración del Papa para concienciar sobre los cristianos que son perseguidos y ejecutados solo por su condición de fe, sin distinción entre las confesiones a las que pertenecen. 
“¡Cuántas personas son perseguidas por motivo de su fe, obligadas a abandonar sus casas, sus lugares de culto, sus tierras, sus afectos!” exclama Francisco, en su denuncia contra la persecución religiosa. Evocando el exitoso film “Sospechosos habituales”, a través de una rueda de reconocimiento en el que se presentan tres cristianos de diversas confesiones, el Papa denuncia la incriminación de cristianos como delincuentes. 
Según el informe sobre Libertad Religiosa en el Mundo de la fundación pontificia Aid to the Church in Need (ACN), localmente conocida como Ayuda a la Iglesia Necesitada, la libertad religiosa ha disminuido en 11 (casi el 50%) de los 23 países clasificados como de persecución. A su vez, en otros siete de los países incluidos en esta categoría, los problemas ya son tan agudos que apenas pueden empeorar.
“Anímense [a rezar] conmigo para que experimenten el apoyo de todas las Iglesias y comunidades, por medio de la oración y de la ayuda material”, expresa su intención el Papa, invocando a las personas a comprometerse en esta delicada causa global.
"La intención de Francisco de este mes es tan delicada como urgente. Miles de cristianos en todo el mundo son discriminados o perseguidos, por el mero hecho de ser cristianos. No olvidamos que también existen otras persecuciones religiosas. Hoy existe la imperiosa necesidad de unir todas las Iglesias y comunidades cristianas, para dar apoyo con la oración y la ayuda material y económica en donde sea necesario”, expresó el P. Frédéric Fornos, SJ, Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa y su rama de jóvenes, el Movimiento Eucarístico Juvenil (MEJ).
Johannes Heereman, Presidente Ejecutivo Internacional de ACN, se muestra claro: “La libertad religiosa es un principio fundamental de los derechos humanos. En los titulares de las noticias vemos casi diariamente el claro vínculo entre la violencia, la opresión y la negación de este derecho humano básico. Creemos que hay que alzar la voz cuando cualquier comunidad de fe está siendo injustamente atacada.” ACN apoya más de 5.000 proyectos anuales en todo el mundo a favor de la iglesia que sufre.
Fuente Click To Pray

LEVÁNTATE

Con Jesús por la mañana.
«Una vez que hemos sido revestidos de misericordia, aunque permanezca la condición de debilidad por el pecado, esta debilidad es superada por el amor que permite mirar más allá y vivir de otra manera» (Papa Francisco). Tu manera de mirar la realidad condiciona tu manera de actuar. ¿Cómo miras el error y la fragilidad en los demás? ¿Cómo actúas frente a las equivocaciones de tus hermanos cuando te afectan a ti? Pide a Jesús mirar con sus ojos y sentir con su corazón para ver más allá de la superficialidad de los hechos. Ofrece tu día por la intención del Papa. 
Con Jesús por la tarde.
«En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.» Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió» (Lc 5,27). ¿Miras con amor a los demás? ¿Reconoces el valor y la dignidad de tus hermanos cuando los miras y les hablas? Repite al ritmo de tu respiración “Dame tus ojos quiero ver como tú”.
Con Jesús por la noche.
Agradece y entrega el día. Busca un lugar tranquilo, respira hondo y hazte consciente que estás en presencia de Jesús. Da gracias por el día vivido. ¿Cómo te sientes en este momento? ¿Qué hecho quedó resonando en ti? Tómate un momento. ¿Qué quieres entregar a Jesús?


LA LIMOSNA - EL COMPARTIR - Diccionario Cuaresmal

Angel Moreno - Sábado, 4 de marzo de 2017

El ayuno y la oración tienen su mejor complemento en la limosna. La triple recomendación cuaresmal se objetiva cuando afecta al bolsillo. “Os digo una cosa: si el jubileo no llega a los bolsillos, no es un verdadero jubileo. ¿Lo entendéis? ¡Y esto está en la Biblia! No lo inventa este Papa: está en la Biblia”. Estas palabras se las oí directamente a Francisco en la audiencia del 10 de febrero de 2016, cuando fuimos convocados los Misioneros de la Misericordia, para recibir el envío.

La limosna existe en todas las religiones como solidaridad con quienes tienen menos. “Da limosna de cuanto posees; no seas tacaño. No apartes tu rostro ante el pobre y Dios no lo apartará de ti. Da limosna en la medida que puedas; si tienes poco, no te avergüences de dar poco. Así acumularás un tesoro para el día de la necesidad. La limosna preserva de la muerte y libra de caer en las tinieblas. Dar limosna es una ofrenda agradable para cuantos la hacen delante del Altísimo” (Tb 4, 7-13). El justo, según el salmista: “Reparte limosna a los pobres; su caridad dura por siempre” (Sal 112).

El Evangelio recomienda la discreción. Cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” (Mt 6, 3-4). Y en otro lugar Jesús alaba la generosidad de la viuda: “En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. 44 Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir” (Mc 12, 43-44). 
San Pablo se tomó muy a pecho la recomendación que le hicieron los apóstoles, de que no se olvidara de los pobres de la iglesia de Jerusalén. “Ahora voy a Jerusalén, para el servicio de los santos, pues Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una colecta para los pobres que hay entre los santos de Jerusalén” (Rom 15, 25).

En quien nos debemos fijar, a la hora de compartir nuestros bienes, es en Jesús, “Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza” (2Cor 8,9).

Solemos interpretar que dar limosna es entregar una suma de dinero más o menos cuantiosa, según nuestras posibilidades, y quizá valoramos a las personas por el donativo que entregan, pero la virtud no está en la cantidad, sino en cómo se da y desde dónde, si desde el corazón o desde el deseo de cumplir  una obligación. 
Una condición cristiana es dar de forma discreta, sin humillar ni proyectar afán posesivo ni protagonismo. Es condición evangélica la gratuidad, y no justificarse por el diezmo entregado, sino permanecer con la conciencia de que siempre somos más beneficiarios que benefactores. Jesús nos enseña no solo a dar, sino a darnos a nosotros mismos en todo lo que compartimos.

fuente Portal Ciudad Redonda - 2017

Buen día, Espíritu Santo! 04032017


Meditación: Lucas 5, 27-32


Todo el que realmente lo quiera, puede entregarse a Dios.

Hasta el pecador más empedernido, soberbio o endurecido, al verse frente a frente a la condenación, puede ser transformado por el amor de Cristo. Esta es la lección que podemos sacar del encuentro de Jesús con el publicano Leví, cuando el Señor quiso sentarse a cenar con él y sus amigos “pecadores”. Poniendo en práctica el consejo del profeta de no acusar ni levantar calumnia, Jesús aceptaba a todos y trataba de llevarles el toque sanador de su Padre.

Jesús no se inquietaba tanto por los pecados ni la conducta mal orientada de Leví, sino por la apertura que éste pudiera tener para arrepentirse y cambiar de corazón. No se sintió desanimado por la vida que llevaba Leví, porque jamás había evitado a los “impuros” o pecadores, ni temía que éstos fueran a manchar su propia pureza; jamás condenaba a los pecadores señalándolos con el dedo, más bien les hablaba con amor y les brindaba la pureza del Evangelio.

A veces sucede que cuando vemos la conducta pecaminosa de otras personas, reaccionamos haciéndoles el vacío. Cuántos de nosotros hemos evitado juntarnos con amigos o parientes de conducta cuestionable con el fin de “dejar en claro” nuestra posición, o hemos dejado de invitar a casa a personas cuya vida inmoral nos molesta. Muchos continuamos abrigando rencores y negándonos a relacionarnos con quienes han pecado en contra nuestra. Sin embargo, hemos de preguntarnos si esas actitudes han servido para que estas personas, a quienes hemos tratado de impresionar, se convirtieran al Evangelio.

Jesús nos dio ejemplo de cómo hemos de llegar a los demás. A pesar de no haber comprometido jamás la verdad ni sugerir que uno pase por alto las leyes de Dios, trató a todos con misericordia y respeto, fueran cuales fueran los pecados que llevaran consigo.

Lo que tenemos que hacer es aprender a salir de nosotros mismos y amar a los demás como lo hizo Jesús. Hermano, no juzgues a nadie; solamente demuestra el amor de Cristo y te sorprenderá lo poderoso que resulta el efecto que tu actitud puede tener en los demás. No hay nadie que no pueda adoptar una vida de rectitud mediante el amor y la fidelidad de Cristo Jesús.
“Espíritu Santo, concédeme tener un corazón humilde y dócil en esta Cuaresma, para vivir según los principios que nos da la Palabra de Dios.”
Isaías 58, 9-14
Salmo 86(85), 1-6

fuente: Devocionario católico la palabra con nosotros

COMPRENDIENDO LA PALABRA 040317

Richard Rolle (c. 1300-1349), ermitaño inglés 
El Canto del amor, 32
“He venido a llamar… a los pecadores, para que se conviertan”

      Cristo crucificado llama a grandes voces. Colgado en el tormento, ofrece la paz. Se dirige a ti con deseos de verte abrasado en el amor…: ¡Considera esto, querido! Yo, el Creador sin límites, he desposado la carne para ser capaz de nacer de mujer. Yo, Dios, me he presentado a los pobres como su compañero. He elegido una madre humilde. He comido con los publicanos. Los pecadores no me han inspirado aversión. He soportado a los perseguidores. He padecido flagelación y “me he humillado hasta la muerte en la cruz” (Flp 2,8). “¿Qué he debido hacer que no haya hecho?” (Is 5,4). He abierto mi costado a la lanza. He dejado traspasar mis manos y mis pies. ¿Por qué no miras mi cuerpo ensangrentado? ¿Cómo no prestas atención a mi cabeza inclinada? (Jn 19,30). He pasado por ser un condenado cualquiera, y ahora, hundido en el sufrimiento, muero por ti, para que tú vivas por mí. Si te tienes en poco, si no tratas de desembarazarte de las redes de la muerte, arrepiéntete por lo menos ahora, por respeto a mí que he vertido el bálsamo precioso de mi propia sangre. Mírame a punto de morir, y detente en la pendiente del pecado. Sí, deja de pecar: ¡me has costado tanto!

      Por ti me he encarnado, por ti también he nacido, por ti fui circuncidado, bautizado, saciado de oprobios, preso, maniatado, cubierto de salivazos, mofado, azotado, herido, clavado en la cruz, inmolado por ti. Mi costado está abierto y mi corazón atravesado. Acércate, rodea mi cuello: te ofrezco mi beso. Te he adquirido como lo que me toca en herencia, de suerte que no seas poseído por nadie más. Entrégate totalmente a mí que me entregué totalmente por ti.

Evangelio según San Lucas 5,27-32. 
Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Había numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y los escribas murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: "¿Por qué ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?". Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan". 


RESONAR DE LA PALABRA

Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

¿Cuándo alejaré de mi la opresión, el dedo acusador y la calumnia? ¿Cuándo ofreceré al hambriento de lo mío? Cuando lo haga brillará tu luz, Señor, en mis tinieblas. Qué bella oración de Isaías para abrir el cofre de la Palabra de hoy. Y continúa: “Serás un huerto bien regado, un manantial de aguas que no engañan”. “Te llamarán reparador de brechas, restaurador de senderos”. Esto quiero vivir Señor en esta Cuaresma recién estrenada. Para esto me estoy preparando.

Sábado, día más relajado para tener un tiempo más reposado, para estar con el Señor. Ni siquiera en sábado el Señor descansa; hoy llama a un publicano a seguirle. Hoy nos llama a ti y a mí, también un poco “publicanos”, a avanzar en nuestro seguimiento. Un seguimiento que nos lleva a una vida feliz y plena.

…Se levantó y lo siguió. Sólo un corazón disponible es capaz de levantarse. Levantarse implica dejar todo lo que estás haciendo, dar prioridad a quien te llama, renunciar. No se puede permanecer sentado en el mostrador de los impuestos y seguir a Jesús al mismo tiempo.

El seguimiento implica cambio de dirección. Este es el problema que, en ocasiones, nos impide avanzar en la vida de fe: nos da miedo levantarnos y abandonar nuestras seguridades, a veces preferimos una “mediocridad” segura a arriesgarnos por una vida en plenitud. El profeta Isaías lo explica muy bien en la primera lectura: …cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.

Cuando somos capaces de avanzar en el seguimiento de Jesús porque superamos el inmovilismo que nos estanca, nuestro corazón se alegra, hace fiesta. El banquete de Jesús con Leví expresa la alegría del encuentro. Jesús está deseando sentarse a nuestra mesa. Es necesario estar muy atentos para escuchar sus llamadas y estar vitalmente dispuestos a levantarnos y dejar lo que tengamos entre manos para abrir la puerta a nuestro Señor, aquel que viene a traer mucha paz y alegría a nuestra vida. ¿Lo estoy? Que este sábado sea un día propicio para ello. ¡Feliz jornada!

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

viernes, 3 de marzo de 2017

AYUNO

Angel Moreno - Viernes, 3 de marzo de 2017

La Cuaresma se identifica mentalmente con el tiempo ascético, tiempo de ayuno y abstinencia. En los Monasterios, estas privaciones se guardan especialmente los miércoles y los viernes, además de que toda la Cuaresma se vive en régimen de austeridad.

Sorprende que el ayuno sea una práctica habitual en muchas religiones, y últimamente haya entrado aún más en nuestra sociedad al conocerse lo que es el Ramadán para los musulmanes, el mes en el que no se puede comer durante el día. Suele recomendarse el ayuno por higiene mental, para conseguir la serenidad biológica, evitar  el sobrepeso del cuerpo, como terapia  reguladora de algunas dolencias, para dominio de la voluntad, adiestramiento de las facultades mentales o ejercicio de obediencia y de ascesis.

En la Biblia, en varios relatos de súplica, aparece el acompañamiento de la oración con el ayuno: “David suplicó a Dios por el niño; hizo David un ayuno riguroso y entrando en casa pasaba la noche acostado en tierra” (1Sam 12, 10). Las llamadas a penitencia y a conversión, también se caracterizan por el ayuno, así sucede en Nínive: “Los ninivitas creyeron en Dios: ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal desde el mayor al menor” (Jon 3, 5).

El mismo Jesús practica el ayuno. La cuarentena cuaresmal proviene de los días que pasó el Maestro en el desierto ayunando. Sin embargo, en el Evangelio, los fariseos, extrañados por el comportamiento de los discípulos del Nazareno, le hacen una pregunta: “¿Por qué tus discípulos no ayunan?”

Ya el profeta Isaías da un sentido diferente al ayuno, y no lo reduce a la práctica exclusiva de abstenerse de comer: “¿No será más bien este otro el ayuno que yo quiero: desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertad a los quebrantados, y arrancar todo yugo?” (Is 58, 6). Y en el libro de Tobías, se recomienda: “Buena es la oración con ayuno; y mejor es la limosna con justicia que la riqueza con iniquidad. Mejor es hacer  limosna que atesorar oro” (Tb 12, 8).

Benedicto XVI, en el mensaje de Cuaresma de 2009, explica: «El verdadero ayuno, repite en otra ocasión el divino Maestro, consiste más bien en cumplir la voluntad del Padre celestial, que "ve en lo secreto y te recompensará" (Mt 6,18). Él mismo nos da ejemplo al responder a Satanás, al término de los 40 días pasados en el desierto, que "no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mt 4,4). El verdadero ayuno, por consiguiente, tiene como finalidad comer el "alimento verdadero", que es hacer la voluntad del Padre (cfr. Jn 4,34). Si, por lo tanto, Adán desobedeció la orden del Señor de "no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal", con el ayuno el creyente desea someterse humildemente a Dios, confiando en su bondad y misericordia». Cabe ayunar de TV., de internet, de teléfono, de imágenes, de palabras gruesas, vanas, inútiles. Cabe, sobre todo, alimentarse de la Palabra de Dios.

fuente CIUDAD REDONDA - 2017

Buen día, Espíritu Santo! 03032017


Meditación: Mateo 9, 14-15


Jesús quiere que, para sus discípulos, el ayuno sea distinto de lo que mucha gente piensa.

En lugar de representar un tiempo de puro sacrificio y penitencia, el ayuno cristiano puede llegar a ser realmente una ocasión de profundo gozo y esperanza.

El Señor dijo que cuando él, el Novio, fuera quitado, los invitados a la boda, es decir sus discípulos, ayunarían. Sin embargo, también sabemos que prometió estar siempre con sus fieles (Mateo 28, 20) y en realidad está siempre con nosotros de muchos modos distintos: en su Palabra en la Escritura, en la Sagrada Eucaristía, en su Iglesia, en sus ministros ordenados y en la oración de la comunidad cristiana. Por lo tanto, para los cristianos el ayuno no debe ser una señal de duelo, porque de muchas maneras reales y palpables ¡el Novio está todavía con nosotros!

Para los hijos de Dios —todos los que conocen la presencia de Jesús en su corazón— el ayuno ha de relacionarse con la oración, porque cuando nos negamos de una manera u otra, descubrimos que podemos interceder con más fuerzas por las necesidades de los demás; sabemos más claramente lo que anhelamos, nos sentimos más libres de las garras del mundo, y nos damos cuenta de que en el corazón tenemos hambre de Jesús.

Cuando combinamos el ayuno con la oración, nos sentimos más capaces de vencer el mal y concentrarnos en las cosas que realmente importan. Así podemos librarnos de las distracciones y escuchar al Señor con más claridad, junto con apreciar mejor aquello que tenemos y orar por los que tienen menos. Finalmente, el ayuno y la oración nos animan a trabajar por la justicia, la paz y la misericordia en este mundo.

Pero, ¿es en realidad posible ayunar con alegría? ¡Sí, lo es! De hecho, este ayuno “agradable” es el que el Señor quería ver cuando pronunció el Sermón de la Montaña (Mateo 6, 16-18). Y tú, querido lector, ¿por qué no experimentas el “ayuno agradable” en esta Cuaresma? Decide hacer un ayuno razonable y pídele al Espíritu Santo que te guíe en las intenciones por las que vas a pedir, y recuerda que Jesús, el Novio, ¡está siempre contigo!
“Señor Jesús, ayúdame a ayunar ‘contento’ en esta Cuaresma y trabajar para que tu Reino se consolide más en el mundo. Usa mi oración y mi ayuno, te lo ruego, para que haya mayor bondad en el mundo actual.”
Isaías 58, 1-9
Salmo 51(50), 3-6. 18-19

fuente: Devocionario católico la palabra con nosotros

ENTONCES AYUNARAN

San Pedro Crisólogo (c. 406-450), obispo de Ravenna, doctor de la Iglesia 
Homilía sobre la oración, el ayuno y la limosna; PL 52, 320
“Entonces ayunarán”

      Tres son, hermanos, los resortes que hacen que la fe se mantenga firme, la devoción sea constante, y la virtud permanente: la oración, el ayuno y la misericordia. Porque la oración llama, el ayuno intercede, la misericordia recibe. Oración, misericordia y ayuno constituyen una sola y única cosa, y se vitalizan recíprocamente. El ayuno, en efecto, es el alma de la oración, y  la misericordia es la vida del ayuno. Que nadie trate de dividirlos, pues no pueden separarse. Quien posee uno solo de los tres, si al mismo tiempo no posee los otros dos, no posee ninguno. Por tanto, quien ora, que ayune; quien ayuna, que se compadezca; que preste oídos a quien le suplica aquel que, al suplicar, desea que se le escuche, pues Dios presta oído a quien no cierra los suyos al que le suplica.

      Que el que ayuna entienda bien lo que es el ayuno; que preste atención al hambriento quien quiere que Dios preste atención a su hambre; que se compadezca quien espera misericordia; que tenga piedad quien la busca; que responda quien desea que Dios le responda a él… Díctate a ti mismo la norma de la misericordia, de acuerdo con la manera, la cantidad y la rapidez  con que quieres que tengan misericordia contigo. Compadécete tan pronto como quisieras que los otros se compadezcan de ti.

      En consecuencia, la oración, la misericordia y el ayuno deben ser como un único intercesor a favor nuestro ante Dios, una única llamada, una única y triple petición.

Evangelio según San Mateo 9,14-15. 
Se acercaron a Jesús los discípulos de Juan y le dijeron: "¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?". Jesús les respondió: "¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. 


RESONAR DE  LA PALABRA

Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

El ayuno no es un concepto incomprensible en nuestra cultura. Todos entendemos lo que significa; ayunar para realizar una dieta de adelgazamiento por motivos estéticos, de salud o deportivos, es una práctica que muchas personas realizan. Tampoco es un concepto incomprensible en el aspecto religioso: ayunar, no sólo de alimentos, sino de todo aquello que me aleja de Dios: prácticas o vicios que me esclavizan y atontan como el uso abusivo de la televisión, de las tecnologías de la comunicación, del juego, la pornografía, etc. Ayunar nos hace bien espiritualmente y la Cuaresma nos invita a ello.

Pero la Palabra de Dios de hoy nos invita a buscar un sentido más profundo al ayuno: ¿para qué ayunar? ¿Cuál es su finalidad?

El profeta Isaías critica el ayuno carente de sentido: ¿Para qué ayunar, si no haces caso? El día de ayuno buscáis vuestro interés. ¿Es ése el ayuno que el Señor desea para el día en que el hombre se mortifica? ¿A eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor? Y es que el ayuno religioso que nace del orgullo, de la concupiscencia espiritual, es decir, de la vanagloria, del puro perfeccionamiento, del narcisismo espiritual, es el ayuno que critica el profeta y contra el que nos previene la Palabra de Dios. Al ayuno religioso no le puede faltar este elemento fundamental: tiene que producir beneficio en los otros, tiene que tener consecuencias positivas para los demás, no ser un ayuno de cuyos frutos sólo yo me beneficio. No es mera “gimnasia espiritual”. Así lo explica muy bien la primera lectura de hoy: El ayuno que yo quiero es este: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no cerrarte a tu propia carne… Se trata de las obras de misericordia, a las que dedicamos tiempo de reflexión y sensibilización el año pasado año en la Iglesia.

Por lo tanto, hoy en la oración se nos invita a pensar en el ayuno que Dios quiere. Por un lado ayunar de todo aquello que te impida ser más libre y por lo tanto más receptivo a Dios, pero sin olvidar el elemento fundamental que Dios quiere en el ayuno: que beneficie a los demás. Tu ayuno tiene que repercutir en los demás, hacer la vida más agradable, más liberadora, tiene que ser luz para los otros.

Pídele luz al Señor en tu oración de hoy para contestar a esta pregunta: ¿cuál es el ayuno que tú quieres para mi Señor en este tiempo de Cuaresma?

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

jueves, 2 de marzo de 2017

Amar la Cruz

Con Jesús por la mañana.
«Debe continuar por parte de todos el camino espiritual de oración, oración intensa, de participación concreta, de ayuda tangible en defensa y protección de nuestros hermanos y hermanas perseguidos, exiliados, asesinados, decapitados por el solo hecho de ser cristianos. Ellos son nuestros mártires de hoy. La fe en la resurrección de Jesús es la esperanza que Él nos ha traído, el don más bello que el cristiano debe y puede ofrecer a los hermanos» (Papa Francisco). Todos enfrentamos dificultades, ¡No te desanimes! Ofrece a Jesús tus preocupaciones. Únete en oración por la intención del Papa para este mes
Con Jesús por la tarde.
«El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará» (Lc 9, 23-24). ¿Aceptas con buen ánimo las pequeñas cruces de cada día? Recuerda que las dificultades nos enseñan a ser fuertes y también a confiar en Jesús. ¡Aférrate al Señor! Repite al ritmo de la respiración «Señor, aumenta mi fe».
Con Jesús por la noche.
Vivir en la verdad. Recoge lo vivido hoy y toma conciencia. ¿Qué experiencias te enriquecen como persona? ¿Qué situaciones te alejan de los demás, de Dios y de ti mismo? ¿Qué has aprendido hoy? Recuerda: la mejor inversión que podemos hacer es ayudar a los demás.

ORACION

Angel Moreno - Jueves, 2 de marzo de 2017

Este tiempo es propicio para atender a  tres llamadas de la Palabra: ayunar, compartir los bienes y orar, que responden al mandamiento de amar a Dios con todo el corazón, con toda la mente y con todas las fuerzas. Y ante las tentaciones del afán de poder, de los deseos de tener y de placer, se nos recomiendan los antídotos de orar, dar limosna, y ayunar.

La oración es la fuente de toda la vida espiritual cristiana. Caben diversos ejercicios espirituales que ayuden a disponerse para orar, pero que pueden quedarse en la puerta del encuentro teologal y trascendente que caracteriza la oración, si no se da el paso de la relación.

La oración cristiana es la apertura a la relación con el Tú divino, revelado en Jesucristo, es tratar de muchas maneras con Él. La Palabra de Dios, la presencia real en la Eucaristía, la acogida de la Providencia en los acontecimientos, la hospitalidad en el nombre del Señor, la relación interior con quien nos habita son posibles expresiones orantes.

La oración puede ser mental o vocal, ninguna desmerece con tal que se haga, según señala Santa Teresa, con consideración. La meditación de las Sagradas Escrituras, la estancia en silencio ante el sagrario o en medio de la naturaleza, la recitación de salmos u otros textos, la invocación litánica como ejercicio para mantenerse en la presencia de Dios, los actos de amor interiores hacia quien sabemos que nos ama son expresiones orantes de los maestros espirituales y de los santos.

Orar ayuda a trascender la vida y la historia, a colocar todo en el horizonte esperanzador, porque significa una relación explícita con el Dios revelado, que nos ofrece su ayuda, acompañamiento y misericordia.

De orar o no depende la lozanía de la fe, la lectura de todo acontecimiento en clave teologal, porque desde ella se tiene la certeza de que nada sucede al margen de Dios, y Él ve lo más profundo de nuestro ser. Los orantes nos recomiendan saber esperar, hacer justicia con Dios dándole el crédito que merece, y confiar en Él.

La oración es como el agua en la sequía, como la sombra en el bochorno, como la brisa suave en pleno estío; repercute en el modo de interpretar de manera positiva la realidad, aun la más aciaga, pues en la contrariedad se nos ofrece consolidar la fe.

Orar es tratar con Dios dentro de uno mismo, o al hilo de cuanto sucede; es vivir en su presencia, a través de mediaciones recomendadas por los maestros, y por el mismo Jesús: “Tú, cuando quieras orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta, y Dios, que ve lo escondido, te escuchará”. No dudes de la presencia amorosa de Dios. Él no defrauda.

fuente Portal Ciudad Redonda - 2017

Buen día, Espíritu Santo! 02032017


Meditación: Lucas 9, 22-25


“Si alguno quiere ser discípulo mío…” (Lucas 9, 23)

¿No es extraordinario que Jesucristo, el santísimo Hijo de Dios, nos dé a nosotros, simples mortales, la libertad de escoger? El Señor no se impone ni nos obliga; no nos ordena; solamente nos invita a seguirle.

Pero ¿qué es lo que nos da a escoger? ¿Una vida de continuo sufrimiento, de “tomar la cruz” día tras día y aceptar pasivamente todas las pruebas que se nos presenten con la esperanza de que Dios nos acepte? No, no es esto lo que nos pide. Lo que debemos hacer es tomar la decisión de seguir a Jesús cada día y aceptar todo lo que entrañe esa decisión; creer que con su amor y su guía podemos superar los obstáculos, enfrentar los desafíos o resolver cualquier adversidad que encontremos en la vida.

Ahora, al comenzar la Cuaresma, Dios nos pregunta simplemente: ¿Quién es Jesús para ti? ¿Es solo un buen hombre, quizás un profeta, cuyo ejemplo debes imitar, o mi propio Hijo que se hizo hombre para que, creyendo en él, tú puedas convertirte en mi hijo o mi hija? ¿Es para ti nada más que un juez estricto, deseoso de condenar cada pecado que cometas, o es el Cordero de Dios, que entregó su vida para librarte del pecado y transformarte según su propia imagen?

Siglos antes de Jesús, Moisés dijo a los israelitas que obedecer a Dios era cuestión de vida o muerte (Deuteronomio 30, 15) y claro que lo es. Moisés conocía bien la diferencia entre vivir diariamente en comunión con el Señor o vivir como si Dios no existiera. Hoy, Jesús quiere que nosotros veamos esta diferencia; quiere decirnos que, si optamos por él cada día, nuestra vida tendrá posibilidades ilimitadas, porque ya no seremos “simples mortales”, sino que tendremos acceso a toda la gracia y el poder de Dios Todopoderoso. Podremos amar a quienes nos resultan desagradables, perdonar a quienes no merecen perdón y superar lo insuperable. Sin duda nos costará mucho; incluso puede entrañar cierto sufrimiento y negación de uno mismo, pero podemos confiar en que, si nos mantenemos unidos a Jesús, él permanecerá unido a nosotros.
“Señor Jesús, he decidido seguirte todos los días de mi vida y, con la ayuda de tu gracia, cargar la cruz que me has dado. Señor, no sé cómo agradecerte debidamente por salvarme e invitarme a vivir en tu compañía.”
Deuteronomio 30, 15-20
Salmo 1, 1-4. 6

fuente: Devocionario católico la palabra con nosotros

MIRA A CRISTO POBRE

Santa Clara (1193-1252), monja franciscana 
Carta 2 a Santa Inés de Praga, 18-23 (trad. Escritos de Santa Clara de Asís – Directorio franciscano; rev.)
Mira a Cristo pobre

      Abrázate a Cristo pobre. Míralo hecho despreciable por ti y síguelo, hecha tú despreciable por Él en este mundo. Mira atentamente, considera, contempla, deseando imitarlo, a tu Esposo, el más hermoso de los hijos de los hombres, que, por tu salvación, se ha hecho el más vil de los hombres, despreciado, golpeado y flagelado de múltiples formas en todo su cuerpo, muriendo en medio de las mismas angustias de la cruz.

      Si sufres con Él, reinarás con Él; si lloras con Él, gozarás con Él; si mueres con Él en la cruz de la tribulación, poseerás con Él las mansiones celestes en el esplendor de los santos, y tu nombre será inscrito en el libro de la vida, y será glorioso entre los hombres. Por lo cual, participarás para siempre y por los siglos de los siglos, de la gloria del reino celestial a cambio de las cosas terrenas y transitorias, de los bienes eternos a cambio de los perecederos, y vivirás por los siglos de los siglos.
Evangelio según San Lucas 9,22-25. 
Jesús dijo a sus discípulos: "El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día". Después dijo a todos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida? 

RESONAR DE LA PALABRA

Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

La vida es una continua sucesión de elecciones; elegimos desde lo más superfluo y cotidiano como la ropa que nos ponemos cada mañana o el menú del día cuando comemos fuera de casa, hasta las decisiones más fundamentales: quién será el hombre o la mujer de mi vida, los estudios que realizaré, en qué invierto la mayoría de mi tiempo, etc. Algunas decisiones nos vienen “impuestas” por la vida, pero otras dependen de nosotros.

El libro del Deuteronomio nos recuerda que en el fondo del todo, sólo hay dos elecciones: el bien y del mal, la vida o la muerte. Con distintas intensidades, en función de la importancia de las decisiones, pero dos caminos. Elegir bien, elegir según mi libertad, elegir lo mejor o lo menos malo; no lo podemos evitar, hay que elegir. Para eso tenemos el discernimiento, el instrumento espiritual que nos ayuda a elegir lo que más agrada a Dios y por tanto, lo que más nos hace felices. Pues la voluntad de Dios es que el ser humano viva, sea feliz. Discernir es lo que tenemos que practicar con más intensidad en este tiempo cuaresmal.

Y, aquí está la piedra de tropiezo de algunos creyentes, nuestra felicidad no se realiza al margen de la cruz, del sufrimiento. “Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga”, dice Jesús en el evangelio de hoy. ¿Qué significa esto? ¿Qué te parece? Significa que la felicidad cristiana no es que busque la cruz, no sería cristiana, si no que no la rehúye, pues tampoco lo sería. Sabe que no la puede esquivar, que tiene que atravesarla, que pese a ella, logra su meta. ¡Cuántas veces malgastamos toda nuestra energía y esfuerzo, e incluso detenemos nuestro caminar, pensando en cómo esquivarla, o en lo injusto que supone que tengamos que cargar con ella sin confiar en que Jesús nos ayuda con su peso!

No lo olvidemos: “El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día”, como reza la profecía que Jesús hace de su ministerio, el anuncio de su Pasión que celebraremos al finalizar este tiempo de Cuaresma.

A pesar de las dificultades, cruces de la vida, caminamos contigo Señor, sabiendo que ellas no nos derrotan porque Tú las venciste y nos ayudas a que su peso no nos aplaste, pues en tu cruz haces las nuestras más livianas. Hoy te las presentamos en nuestra oración; no las hemos elegido, nos han sido dadas, pero como nuestra felicidad pasa por ellas, aquí están… Con ellas, te seguimos.

fuente del comentario CIUDAD REDONDA

El corazón sitiado

EL CORAZÓN SITIADO

¿Por qué Dios no impide que la gente haga el mal? ¿Por qué no evita que tantas personas inocentes, incluso, mueran por confesar su fe?

Cuando vemos en los medios de comunicación que hay personas que sufren persecuciones a causa de su fe, hasta llegar a la muerte, podríamos preguntarnos, ¿qué significa ser amigos de Dios? ¿Hasta dónde estamos dispuestos a confesar la fe? ¿Tenemos que estar dispuestos a morir «por el nombre de Jesús»?

Dios no fuerza nuestro amor para que lo amemos. No nos obliga a «cargar nuestra cruz» y seguir el camino trazado por su Hijo. Tenemos libertad de amarlo o no, de seguirlo o no, de subir con Él al Gólgota, si deseamos o no. En esto consiste la relación de amistad y amor que nos propone Dios en su Hijo Jesucristo: en amar libremente. El amor es el que dice «hasta dónde».

Su amor, que habita en nosotros, es lo que nos hace amarlo «hasta el extremo», y el que nos da el valor y la fuerza para rechazar de nuestra vida todo lo que se opone al compromiso que ese amor exige.

Los cristianos que son perseguidos por confesar su amor a Dios, y de llegar incluso hasta el límite de ofrendar su vida, son sencillamente hombres y mujeres enamorados. Ahora bien, la «persecución» por ser cristianos no sólo existe fuera de la Iglesia, sino también dentro de ella.

Todos nosotros, si somos sinceros, hemos perseguido alguna vez a través de burlas, críticas y con risas burlonas a quiénes confiesan su fe y amor a Jesucristo. Sabemos que hemos hecho o dicho cosas que han herido a otros por manifestar su amor al Señor. Dios sueña con un mundo en el que no nos hagamos daño, y menos aún por manifestar públicamente nuestra fe. ¿Te burlas de la fe de tu hermano?

Javier Rojas, SJ
Director Regional
de la Red Mundial de Oración del Papa
Argentina-Uruguay-Paraguay
publicado por Click To Pray

Intenciones MARZO 2017

  • Por la evangelización: Ayudar a los cristianos perseguidos.
  • Por los cristianos perseguidos, para que experimenten el apoyo de toda la Iglesia, por medio de la oración y de la ayuda material.
Oración

Dios de bondad,
a lo largo de la historia de la Iglesia
los cristianos fueron perseguidos por causa de su fe en Jesús.
Hoy, esta persecución ha tomado proporciones dramáticas
y difíciles de entender en un mundo donde tanto
se habla de la tolerancia y de respeto a las diferencias.
Ser discípulo de Cristo implica cargar con la cruz y la incomprensión,
pero hay momentos en que este peso es casi insoportable.
Muchas veces, son realidades distantes de nosotros, cultural y físicamente,
las noticias vienen en una forma filtrada
y no somos conscientes de las situaciones extremas
por la que pasan tanto hermanos y hermanas en la fe.
Dales, Señor,
la gracia de la fortaleza y la esperanza,
y a nosotros
la gracia de un corazón inquieto,
que no se acomode y procure hacer algo por ellos, con urgencia.

Desafios para el mes

  • Dar a conocer, a los amigos y conocidos, a través de las redes sociales, los aspectos de la persecución de los cristianos que son silenciados por los medios de comunicación.
  • Organizar, en nuestras comunidades, eventos de oración para unirnos en oración por los cristianos perseguidos.
  • Enviar ayuda material a las instituciones que trabajan con estas situaciones de persecución.

miércoles, 1 de marzo de 2017

La noche preludio del amanecer


Cuando en nuestra vida surge algún contratiempo o dificultad, es preciso analizar dicha situación, hacer un "diagnóstico". Pero con frecuencia tenemos el impulso de pasar de forma inmediata del diagnóstico a la búsqueda de culpables. Y encontrado el culpable, automáticamente comenzamos a pensar en el castigo a infligir. 
Los mismos discípulos de Jesús, al pasar junto a un ciego de nacimiento, le preguntan: "Maestro, ¿quién pecó para que naciera ciego? ¿Éste o sus padres?"(Jn.9,2). Es la tentación de entender el sufrimiento como un castigo divino. Si algo va mal, es porque hiciste algo malo. ¡Dios te ha castigado! ¡Algo habrás hecho!
Jesús, al pasar junto al ciego de nacimiento, cambia la perspectiva de sus discípulos. Cristo les advierte que no es cuestión de pecado: es "para que se manifieste en él la gloria de Dios" (Jn.9,3). Es como si Cristo les dijese: la única razón por la que existe la noche es por el amanecer; la única razón por la que existe la tristeza, es para que podamos gozar con la alegría y la sonrisa; la única razón para avanzar por el desierto es poder llegar y contemplar el jardín.
Sí, la mirada pascual de Cristo cambia nuestra perspectiva. La muerte existe para que podamos gozar la Vida. La enfermedad existe para que podamos valorar la salud. Mi pecado existe... para que pueda manifestarse la Gracia. "Dios demuestra su amor por nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Rm.5,8). 
Aprendamos a mirar lo malo, lo difícil, lo doloroso, como una semilla de la que tiene que salir algo distinto. Y es en ese paso donde se muestra la gloria divina. "Que se alegre el desierto, tierra seca; que se llene de alegría, que florezca, que produzca flores como el lirio, que se llene de gozo y alegría. Dios lo va a hacer tan bello..., tan fértil..." (cfr. Is.35, 1-2)
Dejemos de indagar pecados y buscar culpables. Miremos cada noche como preludio del día que amanece y cada dificultad como raíz de donde vendrá la solución. 
David Fornieles
Coordinador del
Movimiento Eucarístico Juvenil
en España
Publicado en el sitio "Click to Pray"

Corazón transformado

Con Jesús por la mañana.
Iniciamos el camino de Cuaresma, «En el periodo de Cuaresma, oramos diciendo: “Señor, Padre de misericordia y origen de todo bien, que aceptas el ayuno, la oración y la limosna como remedio de nuestros pecados; mira con amor a tu pueblo penitente y restaura con tu misericordia a los que estamos hundidos bajo el peso de las culpas”. Ten misericordia de todos nosotros» (Papa Francisco). ¿Qué te gustaría que el Señor transforme en tu corazón? Únete a la Red para rezar junto al Papa: Por los cristianos perseguidos, para que experimenten el apoyo de toda la Iglesia, por medio de la oración y de la ayuda material.
Con Jesús por la tarde.
«Cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; les aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha» (Mc. 6, 1-6). Repite al ritmo de tu respiración con fe con fe «Señor, dame un corazón semejante al tuyo».
Con Jesús por la noche.
Agradece los encuentros. Trae a la memoria las personas que hoy encontraste. ¿Recuerdas a alguien en especial? ¿Qué ha sido significativo para ti de ese encuentro? ¿Qué sentimientos te ha dejado? ¿A qué te han movido esos sentimientos? Agradece a las personas de este día y ofrécelas a Dios para que las cuide.

Buen día, Espíritu Santo! 01032017


Meditación: Joel 2, 12-18


Miércoles de Ceniza

Vuélvanse a mí de todo corazón. (Joel 2, 12).

“Vuélvanse a mí”, nos pide el Señor. ¿Por qué quiere el Señor que nos volvamos a él ahora mismo? La razón es la siguiente: Porque el Señor “es compasivo y misericordioso, lento a la cólera, rico en clemencia” (Joel 2, 13).

Por lo general, casi nadie quiere que llegue la Cuaresma. ¿Por qué? Por los ayunos, los actos de arrepentimiento y la negación propia que nos toca hacer. Pero el sentido principal de esta temporada no son los sacrificios y las privaciones, sino la gracia que Dios nos quiere prodigar a manos llenas. Más que nada, la Cuaresma es un tiempo de gracia que nos invita a prepararnos lo mejor posible para celebrar los acontecimientos más trascendentales de la historia de la humanidad: ¡La Muerte y la Resurrección de Jesucristo, nuestro Señor!

Por eso, la Iglesia nos invita a poner atención a Dios especialmente en estos 40 días de la Cuaresma, porque él se nos quiere revelar de una manera nueva y profunda. La misericordia divina es algo urgente, porque en este tiempo el Todopoderoso quiere hacer cosas maravillosas en nuestra vida, y es más probable que ocurra si nos decidimos a “volvernos” a él.

Así que, hermano, ponte en manos de Dios en esta Cuaresma y deja que él te llene. Para eso, proponemos aquí ciertas prácticas diarias para hacer precisamente eso:

  • Dedica un tiempo de quietud cada día a hacer oración personal, alabar a Dios y darle gracias por su amor, su gracia y su perdón.

  • Hazte un diario examen de conciencia para reconocer tus pecados y arrepentirte de todo lo malo que hayas cometido y te impida ser un reflejo de la presencia de Dios. Si al hacerlo, recuerdas algún pecado grave, anda a confesarte sacramentalmente, para que el Señor te lleve de la mano.

  • Lee algún pasaje de la Sagrada Escritura cada día y medítalo, para ver qué te dice el Señor. Pídele al Espíritu Santo que te ayude a entender correctamente el sentido de lo leído.

  • Participa en alguna de las actividades de la Iglesia, no solo en Misa, sino en algún servicio o apostolado especialmente de ayuda a los demás.
“Amado Padre celestial, yo quiero responder a tu urgente llamado. Ayúdame, Señor, a volverme a ti y dedicar tiempo para orar y mantenerme en comunión contigo en esta Cuaresma y siempre.”
Salmo 51(50), 3-6. 12-14. 17
2 Corintios 5, 20—6, 2
Mateo 6, 1-6. 16-18

fuente: Devocionario católico la palabra con nosotros

COMPRENDIENDO LA PALABRA 010317

San Máximo de Turín (¿-c. 420), obispo 
Sermón 28; PL 587
Cuaresma, cuarenta días que nos conducen hacia el bautismo en la muerte y resurrección de Cristo.

      “En el momento favorable te escuché; el día de la salvación te auxilié” (cf Is 49,8). El apóstol Pablo continúa la cita por estas palabras: “Ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.” (2Cor 6,2). Por mi parte, os hago testimonios de que han llegado los días de salvación, ha llegado, de algún modo, el tiempo de la curación espiritual. Podemos cuidar todas las llagas de nuestros vicios, todas las heridas de nuestros pecados, si lo pedimos al médico de nuestras almas, si...no descuidamos ninguno de sus preceptos....

      El médico es Nuestro Señor Jesucristo, quien dijo. “Soy yo quien da la vida y la muerte (Dt 32,39). El Señor primero da la muerte, luego la vida. Por el bautismo, el Señor destruye en nosotros el adulterio, el homicidio, los crímenes y robos. Luego, nos hace vivir como hombres nuevos en la inmortalidad eterna. Morimos a nuestros pecados, evidentemente, por el bautismo, volvemos a la vida gracias al Espíritu de vida... Entreguémonos a nuestro médico con paciencia para recobrar la salud. Todo lo que habrá descubierto en nosotros, como indigno, manchado por el pecado, comido por las úlceras, lo cortará, lo zanjará, lo retirará para que no quede nada de todo esto en nosotros, sino sólo lo que pertenece a Dios.

      La primera prescripción suya es: consagrarse durante cuarenta días al ayuno, a la oración, a las vigilias. El ayuno cura la molicie, la oración alimenta el alma religiosa, las vigilias echan fuera las trampas del diablo. Después de este tiempo consagrado a estas observancias, el alma purificada y probada por tantas prácticas, llega al bautismo. Recobra fuerzas sepultándose en las aguas del Espíritu: todo lo que fue quemado por las llamas de las enfermedades renace en el rocío de la gracia del cielo... Por un nuevo nacimiento, nacemos transformados.

Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18. 
Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 


RESONAR DE LA PALABRA

Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

Tenemos 40 días. Hoy comienza la Cuaresma. Somos invitados a vivir un tiempo precioso de renovación y crecimiento personal y comunitario. Un año más iniciamos un itinerario, un entrenamiento, un proceso que quiere llevarnos a la meta de la Pascua. Y particularmente, este año el Papa Francisco nos invita a vivirlo en tres claves: 1ª el otro es un don. 2ª El pecado nos ciega. 3ª La Palabra es un don. Puedes ver el mensaje completo pinchando aquí.

Sólo recojo algunas afirmaciones del mensaje del Papa, centrado este año en la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro, que nos pueden ayudar a enfocar este tiempo que hoy comenzamos :
Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. Incluso el pobre en la puerta del rico, no es una carga molesta, sino una llamada a convertirse y a cambiar de vida. La primera invitación que nos hace esta parábola es la de abrir la puerta de nuestro corazón al otro, porque cada persona es un don, sea vecino nuestro o un pobre desconocido.
Para el hombre corrompido por el amor a las riquezas, no existe otra cosa que el propio yo, y por eso las personas que están a su alrededor no merecen su atención. El fruto del apego al dinero es una especie de ceguera: el rico no ve al pobre hambriento, llagado y postrado en su humillación.
La Palabra de Dios es una fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón de los hombres y orientar nuevamente a Dios. Cerrar el corazón al don de Dios que habla tiene como efecto cerrar el corazón al don del hermano.
Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. El Señor "que en los cuarenta días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador" nos muestra el camino a seguir..

Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. El evangelio nos recuerda hoy que cuando hagamos limosna, ayunemos o recemos, que sea con autenticidad, no para cumplir. Por lo tanto hoy es un buen día para preguntarme cuando me impongan la ceniza sobre mi cabeza: Señor, ¿qué ayuno necesito? ¿Cuáles son las obesidades que me hacen pesado y torpe a la luz del Espíritu? ¿De qué me tengo que vaciar para que tú puedas entrar más en mí? ¿Qué limosna puedo dar? ¿A quién? ¿Qué parte de mí no acabo de entregar a los demás? ¿En qué aspectos de mi persona puedo ser más generoso y oblativo? ¿Qué oración puedo hacer? ¿Cómo intimar más contigo en lo secreto de mi habitación?

Todas estas preguntas y prácticas cuaresmales nos invitan a crecer en el amor, a estar más cerca de Dios para vivir dentro de cuarenta días su Pascua, su paso por nuestra vida. ¡Ánimo! Es una aventura preciosa que merece la pena vivir. Déjate sorprender por Dios en este tiempo de búsqueda y preparación. De todo corazón, ¡feliz Cuaresma!

 fuente del comentario CIUDAD REDONDA