¡Buen día!
No te escondas de Dios, por el contrario,
presenta a Él tus fragilidades, dolores, enfermedades,
tus sentimientos de culpa, pecados, bloqueos,
traumas, miedos y situaciones que nunca tuviste el coraje de hablar con nadie, porque el Señor quiere liberarte verdaderamente.
Mons. Jonas Abib
Adaptación del original en portugués.

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