martes, 23 de abril de 2019

COMPRENDIENDO LA PALABRA 230419


«En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo... Allí, pusieron a Jesús» (Jn 19, 41-42).

En qué estación se despierta el Salvador? El Cantar de los Cantares dice: «Mira, ha pasado ya el invierno, han cesado las lluvias y aparecen las flores en la tierra...» (2,11-12) ¿No está actualmente la tierra llena de flores... » Puesto que el mes de abril ya ha llegado, estamos en primavera. Ahora bien, es en esta estación, en este primer mes del calendario hebreo que se celebra la Pascua, en otro tiempo en símbolo, ahora en la realidad...
Un jardín fue el lugar de la sepultura del Señor... ¿Y qué nos dirá el que fue enterrado en un jardín? «He tomado mi mirra con mi bálsamo, mirra y áloe, con los mejores bálsamos» (Ct 5,1; 4,14), porque todo esto simboliza la sepultura. Los evangelios dicen también: «Las mujeres fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado» (Lc 24,1)...
Porque el Esposo y médico de las almas, antes de entrar en la cámara alta atravesando las puertas cerradas, había sido buscado por las mujeres de corazón fuerte. Las santas mujeres fueros al sepulcro y buscaban allí al que había resucitado... María fue, según el evangelio, se puso a buscarle y no lo encontró, después escuchó el mensaje de los ángeles y, al fin, vio a Cristo. ¿Habían sido descritas también estas circunstancias? Sí, porque María dice en el Cántico: «En mi lecho, por las noches, he buscado al amor de mi alma» (3,1)... «María, dice el evangelio, fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro» (Jn 20,1) «Por la noche lo he buscado; lo he buscado y no lo he encontrado» Y en el evangelio María dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos donde lo han puesto». Pero entonces aparecieron los ángeles: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?» (Lc 24,5)... Pero María no le reconoció, y es en su nombre que el Cantar de los Cantares dice: «¿Habéis visto al amor de mi alma? Apenas había pasado los guardianes, (se trata de los dos ángeles) cuando encontré al amor de mi alma. Le aprehendí y no le soltaré» (3,3-4).


San Cirilo de Jerusalén (313-350)
obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia
Catequesis bautismal nº 14

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