miércoles, 24 de agosto de 2011

Caminar en Tu Presencia - Salmo 55

Para que camine en tu presencia"

Vivir es caminar. Moverse, seguir adelante, abrir camino y otear horizontes.
Quedarse quieto no es vivir; es pasividad, inercia y muerte.
Y correr tampoco es vivir; es atropellar acontecimientos sin tiempo para saber lo que son.

El caminar mantiene mis pies en contacto con la tierra,
mis ojos abiertos al vivo paisaje,
mis pulmones llenos de aire nuevo a cada paso, mi piel alerta al saludo del viento.
A cada instante estoy del todo donde estoy,
y del todo moviéndome al instante siguiente en el flujo constante que es la vida.
Caminar es el deporte más agradable en la vida, porque vivir es la cosa más agradable del mundo.

Y mi caminar es caminar contigo, Señor; a tu lado, en tu presencia y a tu paso
 Caminar en la presencia del Señor: eso es lo que quiero que sea mi vida.
El lujo exquisito del paso reposado,
la tradición perdida de andar por andar, la compañía silenciosa,
la común dirección, la meta final. Caminar contigo.
De la mano, paso a paso, día a día.
Sabiendo siempre que tú estás a mi lado, que caminas conmigo,
que disfrutas mi vida conmigo.
Y cuando pienso y veo que tú disfrutas mi vida conmigo,
¿cómo no la voy a disfrutar yo mismo?

“Me has salvado de la muerte,
para que camine en tu presencia a la luz de la vida.”

Seguiremos caminando, Señor.

P.Carlos Valles sj

Letanías de San Miguel


martes, 23 de agosto de 2011

Tu Amor lo puede todo


“No me preocupa nada, Dios mío;
lo único que sé es que deseo amarte.
Deseo que mi voluntad desaparezca en la tuya.
Deseo ser un solo espíritu contigo.
Deseo llegar a ser tus propios deseos y pensamientos.
Deseo vivir en medio de tu Trinidad y alabarte con las llamas de tu propia alabanza.
Sabiendo todo esto, Dios mío, ¿Por qué me dejas sólo en mi autosuficiencia, en mi vanidad y en mi orgullo, en lugar de arrastrarme al centro mismo de tu amor?
No te demores más, Dios mío, en hacerme santo y una sola cosa contigo, en vivir en mí.
Y si ello exige sacrificio, Tú me darás el coraje necesario para hacer todos los sacrificios del mundo. Tú me consumirás en tu propio e inmenso amor.
No te asuste, pues, mi debilidad, oh Dios, porque Tú lo puedes todo.
Yo creo en tu amor por encima de todas las cosas y he olvidado todo lo demás (es decir, quisiera olvidarlo).
Vivo para tu amor, con tal de que Tú lo quieras”.

Thomas Merton

domingo, 7 de agosto de 2011

Nada de "hubiera debido.." ni de "si..."

 "Es duro vivir el presente.
El pasado y el futuro siguen acosándonos. 
El pasado con la culpa, el futuro con sus preocupaciones.
Son tantas las cosas que han pasado en nuestra vida con las que nos sentimos incómodos, que lamentamos, que nos irritan, que nos llenan de confusión o, al menos, hacia las que tenemos sentimientos ambivalentes...
Y todos estos sentimientos están con frecuencia teñidos de culpabilidad.
Culpabilidad que nos dice: 'hubieras debido actuar de manera distinta de como actuaste; hubieras debido decir otra cosa que lo que dijiste'.
Estos 'hubiera debido' mantienen nuestros sentimientos de culpabilidad sobre el pasado y nos impiden vivir plenamente en el momento presente.
Pero aún peores que nuestras culpas son nuestras preocupaciones. Las preocupaciones llenan nuestra vida de '¿qué pasaría si?' : '¿Qué pasaría si perdiera mi trabajo?,
¿qué pasaría si mi padre muriera?,
¿qué pasaría si faltara el dinero?,
¿qué pasaría si la economía se hundiera?,
¿qué pasaría si estallara una guerra?'.
Todos estos 'si' pueden saturar hasta tal punto nuestra mente que nos hagan ciegos para las flores del jardín y la sonrisa de los niños en la calle, o sordos a la voz agradecida de un amigo.
Los enemigos reales de nuestra vida son los 'hubiera debido' y los 'si'. Ellos son los que nos tienen atados a un pasado inalterable y hacen que un futuro impredecible nos arrastre.
Pero la vida real tiene lugar aquí y ahora.
Dios es Dios del presente.
Dios está siempre en el momento presente, tanto si el momento es difícil como si es fácil, tanto si es alegre como si es doloroso.
Cuando Jesús habla de Dios, lo hacía siempre como si Dios estuviera continuamente en el momento y en el lugar en que nos encontramos. 'Cuando me veis a mí, veis a Dios. Cuando me oís a mí, oís a Dios'.
Dios no es alguien que fue o que será, sino el que es, y el que es para mí en el momento presente.
Esta es la razón por la que Jesús vino a descargarnos de los fardos del pasado y de las preocupaciones del futuro.
Él quiere que descubramos a Dios precisamente donde estamos, aquí y ahora".
Aquí y ahora
Para vivir en el presente debemos creer profundamente que lo más importante es el aquí y el ahora... no es fácil permanecer atentos al presente.
Nuestra mente es difícil de dominar y sigue siempre sacándonos del momento presente.

'La oración...'
"Cuando oramos entramos en la presencia de Dios, cuyo nombre es Dios con nosotros.
Orar es escuchar atentamente a quién se dirige a nosotros aquí y ahora. Cuando tenemos la valentía de confiar en que no estamos nunca solos, sino que Dios está siempre con nosotros, se ocupa siempre de nosotros y continuamente nos está hablando, entonces podemos ir desprendiéndonos gradualmente de las voces que nos hacen sentirnos culpables y ansiosos, impidiendo que nos instalemos en el momento presente. Se trata de un verdadero desafío, porque la confianza radical en Dios no es algo evidente. La mayor parte de nosotros desconfiamos de Dios. La mayoría de nosotros piensa en Dios como una autoridad temible, que castiga, o bien como algo vacío y sin poder.
El mensaje fundamental de Jesús fue que Dios no es ni un débil impotente ni un poderoso patrón, sino un amante, cuyo único deseo es darnos lo que más desea nuestro corazón.
Orar es escuchar esta voz amorosa.
Esto es en definitiva lo que significa 'obedecer'.
La palabra 'obediencia' viene del latín 'ob-audire', que quiere decir escuchar con gran atención. Si no escuchamos, nos hacemos 'sordos' a la voz del amor.
La palabra latina para decir 'sordo' es 'surdus'.
Ser completamente sordo es ser absurdus, sí, absurdo.
Cuando dejamos de rezar, cuando dejamos de oír la voz amorosa que nos habla en cada momento, nuestras vidas se convierten en vidas absurdas en las que somos arrastrados y zarandeados por el pasado y el futuro.
Bastaría que pudiéramos, aunque sólo fuera durante unos minutos al día, estar enteramente donde estamos, para que descubriéramos de hecho que no estamos solos, y que el que está con nosotros sólo quiere una cosa: darnos amor".

Nuestra morada interior
"Con frecuencia estamos tan agitados y somos tan incapaces de encontrar la tranquilidad interior que estamos impacientes por ocuparnos de nuevo en algo, evitando así enfrentarnos con el caótico estado de nuestra mente y nuestro corazón. Pero si somos fieles a nuestra disciplina, aunque sólo sea durante diez minutos al día, iremos descubriendo gradualmente (gracias a la luz de la lámpara de nuestras oraciones) que hay un espacio dentro de nosotros en el que habita Dios y en el que estamos invitados a vivir con Dios. Cuando descubrimos este lugar interior y santo, lugar más bello y hermoso que cualquier otro por el que podamos viajar, queremos quedarnos allí y alimentarnos espiritualmente".

El fruto de la esperanza
"Mientras el optimismo nos hace vivir como si las cosas fueran a arreglarse pronto, la esperanza nos libera de la necesidad de predecir el futuro y nos permite vivir en el presente, con una confianza profunda en que Dios nunca nos dejará solos, sino que colmará los más profundos deseos de nuestro corazón.
En esta perspectiva, la alegría es el fruto de la esperanza.
Cuando tengo una confianza profunda en que Dios está hoy realmente conmigo y me mantiene a salvo en su abrazo divino, guiando a cada uno de mis pasos, puedo liberarme de la ansiosa necesidad de saber cómo será el día de mañana, o qué ocurrirá el mes que viene o el año próximo.
Puedo estar enteramente donde estoy y poner mi atención en tantos signos de amor de Dios como encuentro dentro de mí y a mi alrededor.
Cuando confiamos profundamente en que el día de hoy pertenece al Señor y que el día de mañana está a salvo escondido en el amor de Dios, nuestros rostros pueden relajarse, y podemos devolver la sonrisa a quien nos sonríe".

Henri J.M. Nouwen. Aquí y Ahora. Viviendo en el Espíritu

viernes, 5 de agosto de 2011

Para que en mi surgiera la imágen de Dios


"Las declaraciones de los discípulos sobre lo sucedido con Jesús también podemos tomarlas como representación de nuestra realidad interna.
Las palabras de los discípulos pueden sonar en nuestros labios de este modo: 'Esperábamos que nuestra vida tuviera un buen resultado, que íbamos a ser poderosos en obras y palabras, que tendríamos éxito, que llegaríamos a algo. Pero luego todo se malogró. Estamos frustrados. Todo en nosotros se quebró. No queda más esperanza. Nada ya tiene sentido'.
Jesús no nos reprocha pensar así.
Intenta, a partir de las Escrituras,
que interpretemos lo sucedido de otro modo.
La clave para su nueva interpretación dice así:
'¿No era necesario que el Cristo padeciera eso
y entrara asi en su gloria?' (Lucas 24:26).
Aplicándolo a nuestra situación, la frase sería:
'¿No tenías que llegar a esto para alcanzar el bien?
¿No tenías que soportar todo esto para librarte de las ilusiones que tú te has hecho sobre tu vida, para que pueda surgir la imagen de Dios que hay en ti?'


A lo largo de diez años, he realizado excursiones anuales con jóvenes, recorriendo el bosque durante una semana.
A menudo les he dado esta frase:
'¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara asi en su gloria?', como palabras de meditación para el momento del silencio.
Hemos caminado callados por una hora.
Los jóvenes debían, durante ese lapso,
repetirse esa frase y ver su vida a la luz de estas palabras.
Cuando incorporo estas palabras a mis decepciones,
a las heridas de mi infancia, a los perjuicios de mi época de colegio o internado, a los conflictos en la Iglesia, a las frustraciones en el trabajo, entonces dejo de lamentarme. Puedo ver la historia de mi vida con nuevos ojos. Todo debía ser así, todo estuvo bien.
Todo sirvió para que en mí surgiera la imagen de Dios.
A través de todas las experiencias de mi vida,
Dios me ha formado y forjado tal como quería desde el principio. Para mí, la frase de Jesús se ha convertido en una oración clave que me ayuda a reconciliarme con mi historia de vida. Y a menudo la propongo a las personas para la meditación.
Esto les ayuda a ver la vida con otros ojos.
Y de pronto descubren un sentido en medio de la insensatez, esperanza en medio de la desilusión, confianza en medio de la desconfianza".

Anselm Grün.
Palabra de Amor

martes, 2 de agosto de 2011

el proceso de curación


"La curación de una herida es un proceso
oculto tan profundamente como las mismas heridas.
El proceso de curación de una herida, generalmente se inicia con una oración y continúa si actúo con la mente y el corazón de Cristo, y si agradezco la madurez obtenida a partir de la herida. A Cristo le tomó tres años curar a Pedro de las heridas que le hicieron alardear y caer. Otros como Pablo fueron curados en una noche. He visto curaciones de heridas profundas en ambas formas, pero el proceso que siguió Pedro es el más común. La curación de un recuerdo debe extenderse durante toda la vida, si nuestra gratitud aumenta a lo largo de ella.

Pero la curación más profunda no consiste en que volvamos a caminar, o en que la depresión no vuelva a surgir, o en que perdonemos a nuestros padres. Cuando Cristo envía a los diez leprosos con los sacerdotes, los diez están físicamente curados, pero sólo el samaritano regresa con la curación más profunda, para alabar y agradecer a Dios (Lucas 17:18 -19)

La curación no es levantar un pie que nunca se había movido, o aliviar una depresión de diez años, sino elevar nuestras mentes y corazones a Dios. No estamos curados a menos que amemos más a Cristo y El ame a través de nosotros. Estamos en la última etapa, la de la aceptación, sólo si tenemos un corazón agradecido que damos a Cristo, para que con amor llegue a aquellos a quienes nosotros nos acercamos. La respuesta a la pregunta ¿he sido sanado?, es esta otra pregunta: ¿estoy saliendo de mí, como, Cristo, para sanar?".

Matthew linn & Dennis Linn. Sanando las Heridas de la Vida

Opciones Diferentes

"Debe sonar extraño decir que la alegría es fruto de nuestra elección.
Con frecuencia nos imaginamos que hay personas más afortunadas que otras
y que su alegría o su tristeza depende de las circunstancias de la vida,
las cuales quedan fuera de nuestro control.

Y, sin embargo, elegimos;
no tanto las circunstancias de nuestra vida cuanto la manera de responder a estas circunstancias.
Dos personas pueden ser víctimas de un mismo accidente.
Para uno, este se convierte en fuente de resentimiento;
para otro, en fuente de agradecimiento.
Las circunstancias externas son las mismas,
pero la elección de la respuesta es completamente distinta.
Hay gente a la que se le agria el carácter cuando se van haciendo mayores.
Otros, en cambio, envejecen con gozo.
Esto no significa que la vida de aquellos cuyo carácter se va amargando
haya sido más dura que la vida de los que viven contentos.
Significa que se han hecho opciones diferente, opciones íntimas, opciones del corazón".

Henri J. M. Nouwen
"Aquí Y Ahora"


domingo, 15 de mayo de 2011

Sanando las heridas de la vida

"La curación de una herida es un proceso oculto tan profundamente
como las mismas heridas.
El proceso de curación de una herida,
generalmente se inicia con una oración y continúa si actúo con la mente y el corazón de Cristo,
y si agradezco la madurez obtenida a partir de la herida.
A Cristo le tomó tres años curar a Pedro de las heridas que le hicieron alardear y caer.
Otros como Pablo fueron curados en una noche.
He visto curaciones de heridas profundas en ambas formas,
pero el proceso que siguió Pedro es el más común.
La curación de un recuerdo debe extenderse durante toda la vida,
si nuestra gratitud aumenta a lo largo de ella.

Pero la curación más profunda no consiste en que volvamos a caminar,
o en que la depresión no vuelva a surgir,
o en que perdonemos a nuestros padres.
Cuando Cristo envía a los diez leprosos con los sacerdotes,
los diez están físicamente curados,
pero sólo el samaritano regresa con la curación más profunda,
para alabar y agradecer a Dios (Lucas 17:18 -19)

La curación no es levantar un pie que nunca se había movido,
o aliviar una depresión de diez años,
sino elevar nuestras mentes y corazones a Dios.
No estamos curados a menos que amemos más a Cristo y El ame a través de nosotros.
Estamos en la última etapa, la de la aceptación,
sólo si tenemos un corazón agradecido que damos a Cristo,
para que con amor llegue a aquellos a quienes nosotros nos acercamos.
La respuesta a la pregunta ¿he sido sanado?,
es esta otra pregunta: ¿estoy saliendo de mí, como, Cristo, para sanar?".

Matthew linn & Dennis Linn.
Sanando las Heridas de la Vida

Aliento que recrea

“El Espíritu Santo viene a despertar
la vida que hay en nosotros,
que ha perdido fuerzas en el agotamiento cotidiano.
Muchos hoy anhelan fuerza y vida verdadera.
Tienen la impresión de que aquello que viven
no corresponde a la vida real.
Dios creó el Universo a través del Espíritu,
y desea recrearnos a nosotros.
Al respirar.
En cada inspiración,
podemos pensar que Dios nos renueva
constantemente a través del aliento de su Espíritu.

El Espíritu Santo desea encender una luz para nuestros sentidos.
El Espíritu Santo es el amor que irriga nuestro corazón.
El Espíritu Santo a parece descrito en la Biblia como aliento, respiración y tormenta.
Confía en que el Espíritu Santo
tendrá en ti la misma fuerza que tiene el viento,
que puede movilizarte hacia una nueva vida”.

Anselm Grün

sábado, 14 de mayo de 2011

4º Semana Rumbo a Pentecostés

 


“Yo soy el Buen Pastor.
Conozco mis ovejas y ellas me conocen”
Juan 10,14

Estamos viviendo un tiempo privilegiado de evangelización;
No es posible perder tiempo ni oportunidades
Esperando que las ovejas vengan hacia nosotros.
El gran desafío ya no es buscar la oveja perdida,
Pues ella está en el corral,
Es tiempo de salir a buscar las 99 restantes.

ORAR CON LA IGLESIA
Traer de vuelta las 99 ovejas es una tarea imposible
sin el derramamiento del Espíritu Santo sobre cada una de ellas.
Arrancarlas de las garras del lobo
Solo será posible cuando entran en acción los dones del Espíritu Santo.

Oh Dios que santificas nuestra Iglesia entera
En todos los pueblos y naciones,
Derrama por toda la extensión del mundo
Los dones del Espíritu Santo
Y realiza ahora en el corazón de los fieles
Las maravillas que operaste
En los inicios de la predicación del Evangelio.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
En la unidad del Espíritu Santo.
Amén”

LECTURA ORANTE DE LA PALABRA
* Domingo 15: Juan 10, 11-18
* Lunes 16: Juan 10, 1-10
* Martes 17: Hch.10, 1-48
* Miércoles 18: Hch. 11, 1-18
* Jueves 19: Lucas 15, 1-32
* Viernes 20: Marcos 16, 15-20
* Sábado 21: Juan 14, 1-14

ACTITUD DE FE
Para evangelizar necesitamos un corazón lleno
De ardor misionero.
Un corazón como el de Jesús, Buen Pastor.
Vamos a pedir un corazón de pastor.
Un pedido incesante, una especie de rosario
Diciendo en las cuentas grandes:
“El Buen Pastor da su vida por las ovejas”
En las diez cuentas menores imploramos:
“Jesús, Buen Pastor, haz mi corazón semejante al Tuyo!”
En lugar del Gloria rezamos:
“Habrá un solo rebaño y un solo Pastor”

GESTO CONCRETO
Felices aquellos que se aventuran y se vuelven bienaventurados!
Cuenta aquello que Jesús hizo en tu vida!
Di todo lo que El hace por ti.
Da testimonio de lo que acontece en tu vida de comunión con Dios.
Existe una garantía: El Espíritu Santo hablará en nosotros y por nosotros.

Fuente: "Rumo a Pentecostes"
Mons. Jonas Abib
Cançao Nova

martes, 10 de mayo de 2011

3º Semana Rumbo a Pentecostes


"Señor a quién iremos? Tú tienes Palabras de Vida Eterna”
Juan 6.68
Durante esta semana nos acercaremos al Capítulo 6
del Evangelio de Juan, el Gran Sermón Eucarístico en el cual Jesús se nos revela
como “Pan de Vida.”
Sabemos que Jesús quiere siempre reavivar nuestra fé,
nuestra devoción y su Amor, presente en la Eucaristía.
Pidamos la gracia de abrir nuestro corazón y acogerlo.

Oramos con la Iglesia
Oh Dios que santificas nuestra Iglesia entera
En todos los pueblos y naciones,
Derrama por toda la extensión del mundo
Los dones del Espíritu Santo
Y realiza ahora en el corazón de los fieles
Las maravillas que operaste
En los inicios de la predicación del Evangelio.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
En la unidad del Espíritu Santo.
Amén”

Guía para caminar Rumbo a Pentecostés

LECTURA ORANTE DE LA PALABRA
* Lunes 09: Juan 6,22-29
* Martes 10: Juan 6,30-35
* Miércoles 11: Juan 6,35-40
* Jueves 12: Juan 6,44-51
* Viernes 13: Juan 6,52-59
* Sábado 14: Juan 6,60-69

ACTITUD DE FE
Nuestra actitud ésta semana será:
“Creo, Señor, Pero aumenta mi fe!
Como la multitud vamos a pedirle… Señor, Dános siempre de este Pan!
“Toda Misa es una celebración de cura, milagros,
conversión y transformación de vida.” (Mons. Jonas Abib)
Vamos a aplicarnos en esta semana a la adoración de Jesús Presente en la Eucaristía.

GESTO CONCRETO
Dios quiere transformar nuestros corazones y casas
en SANTUARIOS DOMESTICOS.
Vamos a limpiar nuestros hogares de todo aquello que pueda profanar su lugar santo.
Limpiar de cuadros, libros, revistas, CDs, videos y objetos que desacralizan su santuario.
Acabaremos con aquella palabras, gritos, peleas, todo lo que no viene del Señor.
Una limpieza de nuestro hablar y hacer.
Y así en nuestras casas se respire la Presencia de Dios.

Fuente: "Rumo a Pentecostés"
Mons. Jonas Abib
Cançao Nova - Cachoeira Paulista

lunes, 9 de mayo de 2011

Rumbo a Pentecostés

 

Estamos viviendo comunitariamente
El tiempo litúrgico más lindo de nuestra Iglesia.
La Resurrección del Señor inicia en nosotros un caminar
En Fe, Esperanza y Caridad hacia la plenitud de Pentecostés.
Hemos conocido el libro “Rumo a Pentecostés” (Rumbo a Pentecostes)
Escrito por Mons. Jonas Abib y hemos sentido una llamada interior
A seguir el Camino Propuesto por el padre Jonas.

En nuestro camino hacia PENTECOSTES
seguiremos las acciones sugeridas en dicho libro.
Cuatro son las columnas que sustentaran nuestro caminar:

1º Columna
ORAR CON LA IGLESIA
Dice Mons. Jonas que “sólo es posible evangelizar por medio del derramamiento
Del Espíritu Santo que realizara prodigios y señales y transformará vidas, así como Jesús cuando estaba en la tierra”
Oramos con la Iglesia recitando todos los días la siguiente oración:

Oh Dios que santificas nuestra Iglesia entera
En todos los pueblos y naciones,
Derrama por toda la extensión del mundo
Los dones del Espíritu Santo
Y realiza ahora en el corazón de los fieles
Las maravillas que operaste
En los inicios de la predicación del Evangelio.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
En la unidad del Espíritu Santo.
Amén”

2º Columna
LECTURA ORANTE DE LA PALABRA
“La palabra de Dios necesita ser masticada como el alimento,
Digerida, asimilada y tornarse sangre en nuestras venas, vida en nuestras vidas.” (Mons. Jonas p.11 Rumo a Pentecostés)
La fórmula más eficaz para quien quiere caminar
En los caminos de Jesús es simple: lectura orante de la Biblia y diario espiritual.


3º Columna
ACTITUD DE FE
No se trata tanto de buenos propósitos sino más bien de actitudes inspiradas por el Espíritu Santo que tienen el poder de transformarnos en nuevas criaturas.
Será el Santo Espíritu quién nos definirá semanalmente una meta y vendrá en nuestro auxilio para alcanzarla.
Nosotros queremos y buscamos,
El Espíritu Santo, realiza.

4º Columna
GESTOS CONCRETOS
El cristianismo no es tanto una utopía, señala Mons. Jonas, es sobre todo VIDA. Es aprender a vivir como vivió Jesús. Es amar con gestos concretos como Jesús Amó. Es hacer nuevas todas las cosas por medios de gestos simples.

¡Jesús está VIVO! - 25 Abril 2011

viernes, 22 de abril de 2011

Hijas e Hijos de la Pobreza del Santísimo Sacramento



Testimonio del Padre Roberto Lettieri





Fe que desafía a los fuertes y alienta a los débiles

"Cuando una espiritualidad divide a las personasen creyentes y no creyentes,
en ortodoxos y en herejes,
en piadosos e impíos,
en buenos y malos,
es signo de una espiritualidad enfermiza.
Cuando tras días de reflexión religiosa,
la mitad de la clase está extasiada con Cristo
y la otra mitad no quiere saber nada
y es tildada por los demás de incrédula, entonces,
la fe que se trasmite allí no es la fe de Jesucristo.
Jesús nunca clasificó así a las personas.
Incluso en los pecadores y en los publicanos,
vio la esencia buena y el anhelo de la fe y se dirigió a estos.

La fe, tal como la describe San Benito en su regla,
debe desafiar a los fuertes y alentar a los débiles.
Por un lado, no deberá dejarnos nunca en paz,
y por otro, tampoco deberá dejarnos con cargos de conciencia.
El cargo de conciencia no es, como algunos sacerdotes creen,
símbolo de una persona piadosa, sino, más bien,
indica que alguien gira demasiado en torno a sí y a su perfección,
en lugar de mirar al Dios misericordioso
que lo acepta y en el que puede regocijarse con agradecimiento.

Uno puede ser un auténtico pregonero del mensaje de júbilo de Jesús
sólo cuando está en comunidad.
Pues solamente en la convivencia,
experimentamos cuánto dependemos de la misericordia de Dios
y cómo, sólo desde ella,
podemos vivir entre nosotros con humanidad.
Por eso, no podemos hablar en abstracto de la misericordia de Dios, sino solamente cuando la experimentamos y vivimos en convivencia con los demás".

Anselm Grün.
"Con el corazón y todos los sentidos"

El camino de la RESURRECCION

"Descubrimos a través de la resurreccion
una nueva vida en nuestro cuerpo y nuestra alma.
El camino de la resurreccion,
que transitamos en los cinuenta dias del tiempo pascual,
es un camino que nos lleva a cada vez mayor vitalidad, libertad y alegria.
El camino que celebramos aqui es un camino hacia el sentir humano.
Y en la medida en que lo celebremos deberíamos estar cada vez en mayor contacto con las gracias con las cuales Dios nos ha bendecido.
Caminar el camino de la resurreccion
significa liberarnos de todo aquello que nos impide avanzar en la vida, despertar del sueño de nuestras ilusiones y abrirnos a la verdadera vida.
Si en Cuaresma miramos nuestras heridas,
ahora en la Pascua dejamos nuestras lesiones atrás.
Nos encaminamos hacia la vida que quiere brotar de nuestras heridas.
Justamente hoy,
cuando mucha gente sólo ahonda en heridas del pasado,
el camino de la Resurreccion nos enseña que la vida es mas fuerte que toda lesion o impedimento.
El camino de la resurreccion es un camino de sanacion".
Anselm Grün

Las siete Frases de Jesús

 

Las últimas palabras de Jesús
son el testamento que nos deja al
emprender su regreso al Padre.

"Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lc. 23, 34).
Al odio, a la venganza, a la sentencia "ojo por ojo y diente por diente",
Jesús contrapone el amor y pide perdón a su Padre para quienes lo condenan y crucifican.
Pone en práctica aquel precepto que había proclamado tantas veces:
'Al que te pegue en una mejilla, ponle la otra' y 'Amad a los que os odian y orad por ellos''
Cristo vino a servir y a perdonar.
A nosotros, Cristo también nos ha perdonado muchas veces y,
sin embargo, no nos convertimos al Amor y no servimos a Cristo en los hermanos.
Al rezar el Padrenuestro, ¿nos mentimos a nosotros mismos?
Pedimos perdón al Padre pero... ¿perdonamos nosotros a los que nos ofenden?
Recordemos siempre la máxima de Jesús: "Con la vara que midas, serás medido'.

"En verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lc. 23,43).
Los hombres están divididos en dos grupos:
los que creen y confían en Jesús y los que lo niegan o no lo conocen,
como los dos ladrones que fueron crucificados con Él: Dimas y Gestas.
Jesús vino a buscar a los pecadores; por eso vino a buscarnos a cada uno de nosotros.
Hoy sigue la lucha entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas, entre el hombre viejo apegado a sus vicios y el hombre nuevo, renovado por la Resurrección de Cristo, que se acerca al Señor y le pide ayuda y perdón.
Acerquémonos al Señor, y digámosle como el buen ladrón: "Acuérdate de mí y sálvame".

Jesús dirigiéndose a su Madre le dice: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Luego dice al discípulo. "Ahí tienes a tu Madre" (Jn 19, 26-27).
Los valientes se encuentran cerca de Jesús:
la Santísima Virgen, San Juan, María de Cleofás y María Magdalena.
Lejos están los enemigos, los cobardes, los curiosos e indiferentes.
La Virgen María no rehuye el dolor;
quiere estar al lado de Jesús en el momento supremo de su muerte, para recibir, a cambio del Hijo divino que pierde, a esos hijos representados en San Juan que tanto necesitan de Ella:
os pecadores, los pobres, los huérfanos, las viudas,
los enfermos, los despreciados, los que no tienen techo, ni trabajo... los moribundos.
Oremos para que Jesús diga a su Santa Madre, refiriéndose a cada uno de nosotros:
"Es tu hijo". Ella sigue rogando por cada uno de nosotros.
En los momentos tristes, en la enfermedad y en la pobreza, en la hora de la muerte,
ella ruega por nosotros.
¡Nunca nos alejemos de quien tanto nos ama!
En toda ocasión digámosle: Vida, dulzura y esperanza nuestra. ¡Ampáranos!

"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mc. 15,34)
Casi todos han abandonado a Jesús, incluso los apóstoles.
En la Cena pascual le acompañaban doce, al instituir el Sacramento de la Eucaristía: once; y durante su agonía en Getsemaní: tres.
Ahora, al pie de la Cruz, tan sólo uno: Juan. Cristo clavado y agonizando en la Cruz no rechaza, no acusa, no condena, tan sólo, humanamente, pregunta.
Sabe que debe cumplir la voluntad del Padre, mas sufre el dolor del tormento,
la injusticia, la ingratitud y el escarnio de los hombres... y lo que parece ser el abandono de su Padre.
Por eso, de sus labios sale ese angustioso reclamo:
"¿Por qué me has abandonado?',
reclamo que nos debe llevar a reflexionar sobre:
-la gravedad del pecado, por el cual el hombre se aleja de Dios.
-la realidad de las penas que se sufren en la otra vida, por ofender a Dios.
-el inmenso valor del sacrificio, que une a Dios, haciéndonos hijos suyos.
-la grande gloria que nos alcanzó Jesús al vencer la muerte.
-el gran amor y obediencia de que da muestra al Padre.
Y nosotros, pecadores... ¿Le correspondemos como El merece?

"Tengo sed" (Jn 19,28).
Jesús había dicho: "Si alguien tiene sed, venga a mí y beba".
La sed que más ahoga a Jesús ahora es la sed de almas,
es la sed de darse a ellas y de llevarlas al Reino del Padre..
Hoy, el hombre tiene sed de "tener",
de disfrutar sin límites ni frenos y busca saciarla en las cosas materiales y placeres efímeros, pretendiendo ignorar que la verdadera felicidad sólo la hallará arnando y aceptando la voluntad de Dios.
Miremos cómo sufre Jesús por cada uno de nosotros.
Calmemos, apaguemos la sed de nuestro Salvador:
vivamos su Palabra; llevemos almas a Él.
Sólo así podremos esperar que, después de esta vida nos diga:
"Venid, benditos. Tuve sed y me disteis de beber".

 Todo esta consumado" (Jn 19,30).
Jesús ha sido obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Todo lo ha consumado por amor a nosotros;
con su obediencia borró nuestra desobediencia; con su humildad borró nuestra soberbia.
Todo lo hizo.
Consumado está el sacrificio, el mayor de todos, en el que el sacerdote es Cristo,
cuyo altar es la cruz, y cuya víctima es el Cordero de Dios.
Satán ha sido derrotado.
Cristo se ha convertido en camino de eterna salvación.
Ojalá que a la hora de nuestra muerte podamos decir:
"Todo está cumplido; he hecho lo que Dios esperaba de mí..
Ahora sólo me espera recibir la corona que da a los fieles servidores".

"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc 23,46).
Jesús ha cumplido cuanto el Padre le ha encomendado y,
con fuerte grito, entrega su alma al Padre. Inclinando la cabeza, expira.
Jesús ha sabido dar la vida por sus ovejas.
Él es el ejemplo para modelar y conformar nuestra actitud y proceder ante las pequeñas o grandes cruces en las que, a veces nos veremos clavados.
No las rechacemos como lo hizo el mal ladrón; no nos conformemos o sólo nos resignemos a ellas, sino como Jesús, aceptémoslas, abracémoslas, unámoslas a la de Él y ofrezcámoslas al Padre.
A ejemplo de la vida y muerte de Cristo, debemos vivir y morir;
girar en derredor del Señor todas las circunstancias de nuestra existencia,
y en especial el momento de nuestra muerte.
"Ninguno de nosotros vive para sí mismo; pues si vivimos, para el Señor vivimos;
y si morimos, para el Señor morimos, pertenecemos al Señor" (Rom. 14, 7-9).
Que al final de nuestra vida nos encontremos confortados con la presencia de Jesús y María;
que sean Ellos quienes nos presenten al Padre celestial. María es presencia viva en nosotros; nos condolemos con Ella, pero al mismo tiempo encontramos luz y consuelo en Ella.
Que nuestra oración de la Salve, suba siempre al cielo.
Recemos esta plegaria alabando su oficio de Madre de todos nosotros;
pidámosle que llene los dolorosos vacíos de nuestra soledad.
Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia!

fuente: Parroquia Santo Cura de Ars - Santo Domingo - Rep. Dominicana