domingo, 18 de diciembre de 2011

3º día Novena Navidad

EL Respeto
Diciembre 18
Novena para Navidad


1.- Oración para comenzar
Benignísimo Dios de infinita caridad que nos haz amado tanto y que nos diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso beneficio. En retorno te ofrecemos, Señor, el esfuerzo sincero para hacer de este mundo tuyo y nuestro, un mundo más justo, más fiel al gran mandamiento de amarnos como hermanos. Concédenos, Señor, tu ayuda para poderlo realizar. Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para nuestra comunidad un estímulo a fin de que, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén.
Padre Nuestro…


2.- Oración para la familia
Señor haz de nuestro hogar un sitio de tu amor. Que no haya injuria porque Tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque Tú nos bendices. Que no haya egoísmo porque Tú nos alientas. Que no haya rencor porque Tú nos das el perdón. Que no haya abandono porque Tú estas con nosotros. Que sepamos marchar hacia ti en tu diario vivir. Que cada mañana amanezca un día más de entrega y sacrificio. Que cada noche nos encuentre con más amor. Haz Señor con nuestras vidas, que quisiste unir, una página llena de ti. Haz Señor de nuestros hijos lo que anhelas, ayúdanos a educarlos, orientarlos por tu camino. Que nos esforcemos en el apoyo mutuo. Que hagamos del amor un motivo para amarte más. Que cuando amanezca el gran día de ir a tu encuentro nos conceda el hallarnos unidos para siempre en ti. Amén.


3.- Oración a la Virgen
Soberana María, te pedimos por todas las familias de nuestro país; haz que cada hogar de nuestra patria y del mundo sea fuente de comprensión, de ternura, de verdadera vida familiar. Que estas fiestas de Navidad, que nos reúnen alrededor del pesebre donde nació tu Hijo, nos unan también en el amor, nos hagan olvidar las ofensas y nos den sencillez para reconocer los errores que hayamos cometido.
Madre de Dios y Madre Nuestra, intercede por nosotros. Amén.


4.- Oración a San José
Santísimo San José esposo de María y padre adoptivo del Señor, tú fuiste escogido para hacer las veces de padre en el hogar de Nazaret. Ayuda a los padres de familia; que ellos sean siempre en su hogar imagen del padre celestial, a ejemplo tuyo; que cumplan cabalmente la gran responsabilidad de educar y formar a sus hijos, entregándoles, con un esfuerzo continuo, lo mejor de sí mismos. Ayuda a los hijos a entender y apreciar el abnegado esfuerzo de sus padres. San José modelo de esposos y padres intercede por nosotros. Amén.
Padre Nuestro…


5.- Meditación del día
Tercer día dedicado al RESPETO.
Una cualidad del amor que nos mueve a aceptar a los otros tal como son.
Gracias al respeto valoramos la gran dignidad de toda persona humana hecha a imagen y semejanza de Dios, aunque esa persona esté equivocada.
El respeto es fuente de armonía porque nos anima a valorar las diferencias, como lo hace un pintor con los colores o un músico con las notas o ritmos.
Un amor respetuoso nos impide juzgar a los demás, manipularlos o querer moldearlos a nuestro tamaño.
Siempre que pienso en el respeto veo a Jesús conversando amablemente con la mujer samaritana, tal como lo narra San Juan en el capítulo cuatro de su evangelio.
Es un diálogo sin reproches, sin condenas y en el que brilla la luz de una delicada tolerancia
Jesús no aprueba que la mujer no conviva con su marido, pero en lugar de juzgarla la felicita por su sinceridad. Actúa como buen pastor y nos enseña a ser respetuosos si de verdad queremos entendernos con los demás.


6.- Oración al niño Dios
Señor, Navidad es el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros, es la presencia de tu amor en nuestra familia y en nuestra sociedad. Navidad es certeza de que el Dios del cielo y de la tierra es nuestro padre, que tú, Divino Niño, eres nuestro hermano.
Que esta reunión junto a tu pesebre nos aumente la fe en tu bondad, nos comprometa a vivir verdaderamente como hermanos, nos dé valor para matar el odio y sembrar la justicia y la paz. Oh Divino Niño, enséñanos a comprender que donde hay amor y justicia, allí estas tú y allí también es navidad. Amén.
Gloria al Padre…


fuente: www.cancionnueva.com

Sé agradecido! CADV 18 2011

sábado, 17 de diciembre de 2011

Ven, Señor Jesús!

Jesucristo, nuestro admirable consejero

"Alabado seas tú, mi Señor, por quien perdona por tu amor;
por quien sufre pruebas y enfermedades,
feliz quien las sustenta en paz, porque será por ti coronado”
( S. Francisco De Assis)


Yo soy el Señor, tu Dios,
el que te instruye para tu provecho,
el que te guía por el camino que debes seguir.
Isaías 48,17


Es muy fácil confundirnos, errar el camino
y caer en el agujero del pecado, de los errores y de los vicios.
Somos como las ovejas: poseemos poca visión
y no sabemos caminar por nuestra propia cuenta.
Solos, sin alguien para orientarnos,
corremos el riesgo de perdernos,
principalmente cuando actuamos a partir
de nuestros sentimientos heridos.
Renovemos hoy nuestra confianza en el Señor:
¡Jesús, yo confío en Ti!

Luzia Santiago
Cofundadora de la comunidad Canción Nueva

Salir a buscar! CADV SAB 17


No permitas que ninguna palabra mal dicha,
ninguna mirada mal interpretada,
o ninguna palabra no dicha,
tomen posesión de tus relaciones de amor.
¡Estamos en tiempo de caminata!
Salir a BUSCAR es la tarea!

Lámpara que ilumina! CADV VIE 16

viernes, 16 de diciembre de 2011

¡Allanad, allanad el Camino! - Retiro de Adviento

La libertad de ser lo que soy

Por P. Alberto José Linero Gómez,
eudista


Me gusta la gente auténtica.
Aquella que no usa máscaras,
ni caretas para esconder quién es y cómo vive.
Me fascina relacionarme con la gente que no saca relucir sus “buenas costumbres”; ni quiere enrostrarles a otros sus supuestos abolengos y alcurnias medievales, propias de épocas oscurantistas. No puedo negar mi admiración por aquellos que tienen el don de hablar sencillo y decir cosas profundas. No sé nadar en el mar de las palabras rebuscadas que termina siendo bien llanito. No disfruto hablando con quienes viven contando sus acciones heróicas, las grandes cifras que tienen en sus cuentas corrientes o los cipotes negocios que se les han ocurrido. Nada de eso me gusta, ni lo disfruto sino que huyo de esas experiencias.


Soy corroncho: no sé comer caviar y sí guineo verde “pangao” con queso. Digo algunas palabras que me han dicho que son malas –pero nunca me ha explicado satisfactoriamente por qué lo son-, me encanta gritar y reír a carcajadas; aunque muchas veces me han dicho que eso no es bien visto por la sociedad.


Me gusta encontrarme con aquellos a los que la sociedad ha despreciado por sus errores y me fascina aprender de ellos.
Me gusta el vallenato y me sé todas las canciones de Diomedes, en cambio disfruto muy pocas de Mozart o Bethoven –sé quienes son y lo grandioso de su aporte a la humanidad pero no dicen mi gusto-. Me gusta vestir de bluyines y camisetas a rayas así más de uno crea que eso no expresa la dignidad sacerdotal que Dios me regalo sin yo merecerla.


Soy bueno para pelear, discutir y hacer valer mis derechos, aunque a alguno se le ocurra pensar que por eso no soy humilde. Creo en la amistad. Y aprendí la amistad en la calle, en el equipo de basquetbol, mientras era defendido por Asdrubal Peralta en una pelea callejera o mientras era yo quien lo defendía cuando nos tocaba tirar trompadas contra los de la otra calle en el Olivo; en esa amistad que experimento en los relatos de uno que dio la vida hasta por un traidor como Judas.


Ni modo, usted está leyendo a un corroncho, a uno que no quiere esconder su múltiples defectos ni cree que gracias a la televisión ahora es más gente o tiene mejores costumbres; a uno que le gusta la comodidad –y trabaja dura por tenerla- pero que no olvida que nada de lo que se tiene llega a valer más que el corazón. Usted lee a uno que sabe que las carencias son bendiciones; a uno que no cree en un Dios inquisidor y destructor del hombre que busca hacerle pagar con fuego ardiente el placer que este ha vivido. Soy quien quiere evitar sacar el dedo índice para hacer sentir a otro culpable, y que no hace de la crítica su mejor virtud. A uno que es un pecador –tal vez el más grande de todos- pero que todos los días tiene una lucha honesta y sincera por ser coherente y trata de identificarse plenamente con Cristo (Gálatas 2,20).


Disculpen que hable en primera persona; pero siempre es mejor hablar concretamente. Todo esto es para invitarlos a ser personas auténticas (honrados, fieles a sus orígenes y convicciones), a no cargar máscaras, ni cruces que no ayuden a ser felices. No vivan la vida que no quieren vivir. Dios nos quiere felices, siendo quienes somos y luchando todos los días por ser mejores. Se trata de vivir sin superestructuras que nos doblen la columna y nos obliguen a ver el piso como horizonte, en vez de estar erectos y con la mirada hacia el horizonte infinito. Se trata de entender que, no porque hagamos sentir menos a los demás, nosotros vamos a ser más; o que deseando y envidiando lo que los otros tienen, vamos alcanzar a llenar el vacío que tenemos en el alma.


Seguro decepciono a más de un de mis lectores y seguidores del twitter, pero no puedo engañarme -ni engañarlos- diciendo que el camino de la puerta ancha es mejor que el de la puerta angosta (Mateo 7,13-14), sólo siendo nosotros mismos, eso sí cada día luchando por ser mejores, podremos llegar a mirarlo a la cara y recibir una palabra de bendición (Mateo 25,34).


Por ahora sigo jugando tenis y ganándole a Gaby Castillo –por lo menos hoy, cuando hago esta columna así pasó-, un auténtico Caribe con el que converso de Dios y del juego; mientras decimos palabras de esas que otros no quieren, reímos y tratamos de vivir en autenticidad.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Misión de Adviento 2011

Misión de Adviento 2011
Barrio Las Mercedes
Miércoles 14 y Viernes 16 Eucarístia a las 19 hs. en el mismo Barrio.
Los invitamos a ofrecer diariamente el Santo Rosario
por los frutos de ésta misión.

viernes, 9 de diciembre de 2011

De Corazón a Corazón





Carta del párroco,
Pbro. Mariano Marracino
Viernes de Adoración - Diciembre 2011


Queridos hermanos:


Decía el Beato Juan Pablo II:
“quién diga que no tiene tiempo para Dios, lo que le falta no es tiempo,
sino amor…”
La calidad del verdadero corazón cristiano se entiende siempre a la luz del silencio de
la oración; pues, nuestra obra de fe debe nacer, vivir y morir en la oración. Ella es la fuente de donde mana nuestra vida y sin ella carece de sentido todo nuestro trabajo, nuestros sacrificios y nuestras iniciativas.
Es de la oración más profunda y sincera donde se recogen los frutos más dulces de la Iglesia. Esta Iglesia que necesita ser misionera, anunciadora de una Verdad que no le pertenece, pero que la realiza.
Es por ello que, si su palabra y su predicación no brotan del silencio de la oración, corre el peligro de no llevar la verdad al hombre de hoy, sino vaciar su significado de salvación y misericordia.
Este momento de oración frente a Jesús presente en el sacramento de la Unidad es un testimonio de comunión ante el mundo. Él mismo nos invita a dejar nuestras ocupaciones que creemos “urgentes”
para descansar un momento en su pecho, escuchando el ritmo de su corazón bondadoso.
Qué bueno y cuánto gozo hay en poder tener un día de oración, de contemplación silenciosa del Misterio. Esta intimidad con Dios nos introduce en nuestra propia intimidad, nos ayuda a conocerlo y conocernos, nos devuelve esa esperanza que nos hace libres y nos ayuda a enfrentar la vida cotidiana con otro espíritu.
Mi deseo también es que estos viernes de oración sean el espacio necesario para responder a su llamada: “vengan a mí los que estén afligidos o agobiados, que yo los aliviaré”. Porque sólo Él puede calmar el corazón sediento, darle sentido al sacrificio y poner la verdadera alegría en nuestro interior.
Que la Navidad que se aproxima ilumine nuestras vidas y nuestras familias, para poder ver en el pesebre de Belén la riqueza de Dios, el amor hecho carne entre los hombres y la misericordia infinita del Padre que nunca abandona a sus hijos.
En el Señor Jesús, el Niño Santo…….


Pbro. Mariano Marracino

Este es el día!

viernes, 2 de diciembre de 2011

Yo hago nuevas todas las cosas - 9 Diciembre

Esperanza no inútil

Por P. Alberto José Linero Gómez
eudista

Uno de los temas recurrentes cuando hacemos análisis de las circunstancias del país es la creciente desesperanza aprendida. Uno se encuentra con gente que piensa, siente, vive de un modo pesimista. Todo está mal. Todo estará peor. Esas máximas con las que se viven, no sólo se propagan, se repiten y se creen; sino que definen el modo cómo nos relacionamos con la existencia. No hay nada bueno, no lo habrá, entonces hay que intentar sobrevivir según se pueda sin aspirar a más.
Estoy convencido de que esa desesperanza no es el sentido de lo que somos; ni de lo que debemos ser. Creo que es fundamental tener esperanza y que ésta sea capaz de vencer al pesimismo. Y defino esperanza como la certeza de que ocurrirán las cosas buenas que ya han pasado anteriormente en mi vida. También la entiendo como la seguridad existencial de que voy a estar bien, a pesar de que ahora pueda que no lo esté.


Si nos detenemos a pensar al respecto de lo que define nuestra condición humana, lo espiritual es básico. Y aclaro, una vez más, que lo espiritual no es lo religioso, sino aquellas capacidades auténticamente humanas de trascender la realidad, lo que me lleva más allá del aquí y el ahora, lo que me faculta para comprender por encima de lo evidente. Está claro que capacidades como la contemplación, el silencio, la admiración, el aguante y la esperanza, forman parte de ese universo espiritual humano.


En el caso de la esperanza, podemos decir que aquellos que vivimos con ella, tenemos las siguientes cualidades:


1. Tener esperanza nos impulsa a no dejarnos derrotar por las dificultades. El que espera lo mejor está más preparado para conseguirlo. El que tiene esperanza sabe que llegarán adversidades, pero que todos los proyectos tienen que ir afinándose, van a presentar fallas, van a ir haciéndose perfectos a medida que aparezcan los errores y se vayan superando.


2. No somos inferiores a ninguno, tenemos posibilidades que otros no tienen. Nuestra manera particular de conjugar las acciones de la vida nos da unas facultades especiales que sólo tengo yo. Cuando tengo esperanza me descubro valioso porque tengo las capacidades que requiero para triunfar. Estoy reforzando mi visión positiva sobre quién soy. Los problemas se presentan entonces como retos a vencer, como oportunidades para crecer, como situaciones propicias para demostrarme de lo que soy capaz.


3. No dudamos de nosotros, confiamos que podemos dar el golpe. Cuando otros se sientan a llorar sobre la leche derramada y profundizan sus sentimientos de derrota e incapacidad, quienes tenemos esperanza sabemos que llegará el momento, que se dará la oportunidad, tenemos paciencia, vamos encontrando alternativas de solución en la calma, mientras todo se da como debe. A la desesperanza le subsigue el desespero, a la esperanza la atención y el estar despiertos para reaccionar en el justo momento.


4. Los esperanzados han logrado mucho, son quienes cambian las cosas, quienes visionan lo que otros no pueden. No se quedan en la oscuridad, sino que crean la luz; aunque tengan que intentarlo muchas veces, aunque todos opinen que no lo lograrán, aunque parezca algo absurdo el solo hecho de intentarlo. Los esperanzados ven lo que aún no se da, lo sueñan y luego trabajan duro para lograrlo.


Quisiera invitarte a tener esperanza, a lanzar fuera de tu corazón los pensamientos pesimistas y derrotistas; vive con intensidad, aún en medio de tu dificultad, de tus problemas, todo será para tu bien, de esto saldrás fortalecido y preparado para ser feliz siempre de un modo más profundo y más pleno.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Voz que no calla

Recuerda los favores del Señor y Alábalo
por todo el bien que nos hizo.
El fue tu Salvador en tus angustias,
Él mismo en Persona,
te redimió y te levantó por su Gran Amor.
cfr. Isaías 63

El Plan de Dios

“Entonces Pedro comenzó a decirles:
–Ahora comprendo que para Dios todos somos iguales. Dios ama a todos los que le obedecen, y también a los que tratan bien a los demás y se dedican a hacer lo bueno, sin importar de qué país sean”
Hechos 10, 34-35.
Nunca nos comparemos con nadie.
Somos originales, y nuestra originalidad consiste en que tenemos cualidades diferentes; y aunque hagamos cosas parecidas a otros, seguimos siendo únicos.
Tú eres como eres, no vas a ser igual a esa cantante “exitosa”, ni a aquel predicador “famoso”, tampoco como aquella persona que admiras. Podrás alcanzar más o menos, eso lo decides tú; pero no repetirás su historia.
Tú eres tú y Dios te ama tal como eres.
Tu originalidad la usará Dios con un propósito específico.


Podemos ver en la Biblia que la mayoría de hombres usados por Dios no eran perfectos,
pero los utilizó de una manera especial, según sus cualidades y posibilidades;
sin descartar sus defectos, sin pedirles ser perfectos.
Vemos que Dios actúa a través de hombres y mujeres de carne y hueso: con carácter fuerte (Pedro),
con muchas dudas (Tomás),
con un pasado difícil (Magdalena),
hombres que reconocían sus debilidades (Pablo),
hombres que pensaban que no eran dignos de ser usados por Dios (Isaías, Jeremías)
hombres que se negaban a su llamado (Jonás), 
hombres con mucho orgullo pero que llegaron a ser humildes (Moisés)
y así una larga lista de personas con luchas, debilidades y situaciones difícil como las nuestras.


Jamás te sientas menos que otros, porque para Dios no hay favoritos.
Todos somos sus hijos, su especial tesoro.
A tal punto que nos amó tanto que envió a su único Hijo a salvarnos de nuestros pecados. Cada uno tiene las mismas probabilidades de ser usado por Dios de gran manera; pero para ello debemos buscarlo, intentar agradarle descubriendo y siguiendo su voluntad.
Dios, aun con tus debilidades y defectos, puede usarte de forma especial para hacer historia.


Dios nos llama y su llamado ha dejado huellas claras en nosotros.
Para saber qué quiere de nosotros debemos mirarnos interiormente y tomar conciencia de las cualidades, las capacidades, como las limitaciones y los defectos que tenemos.
Dios no nos llama sin darnos las fuerzas y las posibilidades de realizar el llamado.
Si sientes un llamado pero no tienes ninguna de las cualidades que para él se exigen sería bueno que discernieras con mayor detenimiento porque es probable que estés llamado a una misión distinta.
Pongo un ejemplo bien simple: no creo que Dios te llame a jugador de fútbol sin que tengas las capacidades físicas que se necesitan para ello.


Revisar bien si contamos con las cualidades necesarias para asumir una misión o llevar a cabo una tarea e insistes en ser un jugador de fútbol, un sacerdote, un médico, etc., entonces es probable que estés siendo un terco al que habría que invitar a repensar su vida. Habría que centrarse en dos aspectos fundamentales: qué siento y para qué tengo capacidades.
No puedo pensar que estoy llamado para hacer algo si al pensar en las realidades típicas de ese camino mi corazón se sobresalta y se deprime.
No puede ser que quieras ser médico,
pero nunca perder una noche en una sala de urgencias;
ni que quieras ser arquitecto, pero no te gusta dibujar planos.


El profeta Jeremías describe su ser profeta con una imagen muy viva:
"Pero la sentía dentro como fuego ardiente
encerrado en los huesos:
hacía esfuerzos por contenerla y no podía" (Jeremías 20,9).
¿Quién eres? ¿Cuáles son tus capacidades?
¿Cómo estás preparado para la vida?
¿Qué debes aprender?
Tienes que revisar tus talentos, tus cualidades, las capacidades que tienes.
Es claro que se necesita un buen índice de liderazgo, que se necesita capacidad para hablar, para consolar, para aconsejar, para dirigir, para entrar rápidamente en relación con los demás, una inteligencia emocional alta, una inteligencia racional mediada, capacidad de sacrificio, generosidad, entrega, responsabilidad, como capacidades mínimas para vivir.

P. Alberto José Linero Gomez, eudista

domingo, 20 de noviembre de 2011

El que busca, halla, al que pide se le da

Promesas y cumplimientos

Estamos siempre expuestos a las promesas que otras personas nos hacen. Algunas podremos creerlas y otras no. Algunas serán la expresión del compromiso decidido y coherente y por ello podremos confiar en ellas, pero otras expresaran más el deseo que las personas tienen a lo que realmente lo que pueden hacer. Quisiera reflexionar con ustedes sobre estas segundas promesas:


No basta con querer hacer algo para poder hacerlo.
Es necesario que se den unas condiciones objetivas, y aún subjetivas, que posibiliten que eso que queremos hacer se pueda hacer. Esto es, no todos los deseos que tenemos se pueden volver una realidad objetiva. Muchas veces aquello que queremos no lo podemos hacer porque no sabemos cómo o, simplemente, porque las condiciones que tenemos no nos lo permiten.
Es necesario conocer los límites de la voluntad.
Nosotros vivimos en una sociedad que ha hiper-valorizado la voluntad, nos a hecho creer que basta con ella para transformar la vida y eso no es cierto. La libertad, que es la que nos posibilita pensar en la voluntad, no es absoluta; sino relativa y está condicionada por muchas cosas. Por ejemplo, si tengo ganas de irme ya a París pero no tengo el dinero. Mi libertad está condicionada por el dinero, de alguna manera. Este ejemplo sencillo nos pone frente a una de las realidades que el hombre de hoy muchas veces quiere soslayar y lo hacen ilusionarse con lo que no puede realizar.
Hay que tener claro qué condiciones se necesitan para que pueda realizarse lo que deseo o estoy prometiendo. Este punto es fundamental. Muchos de nuestros comportamientos son ocasionados por nuestras taras mentales, por nuestras adicciones, por nuestras debilidades, por nuestras experiencias traumáticas del ayer, por nuestros aprendizajes, etc. Lo cual significa que, para podernos comprometer a hacer algo, tenemos que saber exactamente que es lo qué nos ha estado influyendo y cómo lo podemos transformar o usar mejor en nuestra vida diaria.


Estoy pensando, por ejemplo en una persona infiel que promete no volverle a fallar a su pareja. Esta promesa, si no está sostenida por un análisis exhaustivo y concreto de las causas que le han llevado a faltar al compromiso adquirido, sino está respaldada por la terapia o por el proceso de sanación que supone el cambio de lo que ha causado ese comportamiento, no podrá creerse; porque seguro no se podrá cumplir. Sin tomar conciencia de los traumas y de las situaciones que nos están influyendo para ser infieles no vamos a poder ser fieles. Se quedará en un bello discurso y en una muy buena intención (Recordemos, que Voltaire nos decía que de buenas intenciones está empedrado el infierno). Le creo a un infiel que va a dejar de serlo, porque además de su buena intención va a hacer un proceso que ayudará a controlar, manejar, usar, en buen sentido, sus emociones. Mientras tanto es muy difícil de creer.


También pudiéramos citar el ejemplo del drogadicto que jura y jura que no va a volver a consumir. Sin un proceso terapéutico serio que lo re-eduque totalmente será muy difícil que no vuelva a caer. Se necesita de la fuerza de voluntad pero también de los procesos psicológicos que puedan ayudarle a vencer su falta de autoestima, o cualquiera de las causas de su adicción.


Sé que para algunos este tema puede resultar difícil de aceptar, ya que pareciera que al reconocer lo relativo de la libertad estuviéramos mermando la responsabilidad de las personas en sus actos. Pero tengan la seguridad de que no es así, porque cada uno es dueño de sus actos, de tratar de hacer lo mejor; pero a la vez de tratar de encontrar el camino que lo lleve a solucionar los problemas que no lo dejan cumplir su decisión. Esto es, es doblemente responsable no sólo de lo que quiere hacer sino también de generar las condiciones para hacerlo.

@PLinero (Twwitter)
www.yoestoycontigo.com
P. Alberto Linero G. Facebook

martes, 15 de noviembre de 2011

Comunicar lo Bueno...

Desde mi papel como presbítero de la Iglesia Católica, desde mi deseo evangelizador de llenar de sentido la vida humana, me he preguntado por qué lo malo tiene tantos seguidores emocionados; pero lo bueno parece obsoleto, aburrido y soso.

¿Cómo funciona la industria de Hollywood para tener tantos adeptos y tantos consumidores?
¿Qué hacen algunos publicistas para volver locos a los jóvenes con sus productos y lograr que quieran “consumirlos” con unas ganas brutalmente intensas?
¿Qué intentan los docentes que no logran que sus muchachos se emocionen aprendiendo la lección?
¿Qué hacen los presbíteros y catequistas para que los niños se aburran y logren –hasta- odiar sus misas y sus lecciones de catequesis? Seguro hay diferencias entre lo que hacen.

Con resultados tan dispares y contrarios, seguro que sus dinámicas de trabajo no son las mismas.
No es sensato descalificar la manera de Hollywood y de los publicistas per se.
Hacerlo es usar el mecanismo de defensa de la racionalización y gritar como la zorra que las uvas están verdes. Calificarlos de superficiales y de manipuladores es una manera de desconocer que el mundo cambió y que no se es más, ni está más, aquel en el que fueron criados nuestros profesores y evangelizadores.

La primera reflexión que podemos hacer es tratar de comprender qué mueve a los seres a actuar.
Hoy se tiene claro que no son las ideas: como bien nos han enseñado la: “La Neurobiología también apoya esta idea. ‘Nadie’ se mueve por las ideas, a lo sumo hay personas que se mueven por la pasión por unas ideas.

‘Todos’ nos movemos por emociones. Las personas que parecen moverse por grandes ideas lo hacen en realidad porque han desarrollado sinapsis entre estas ideas (corteza cognitiva) y el límbico emocional. La propia etimología de la palabra emoción (e-movere) remite a esta capacidad movilizadora. La misma pregunta es un ruego (inter – “rogación”) y este ruego es la demanda que representa el deseo emocional”[1].

Allí puede estar ya una primera gran diferencia entre la dinámica de la publicidad, de la televisión y la que usan hoy la educación y aún la evangelización: Unas apunta al mundo de las ideas únicamente, a la información que se ha de tener y el otro apunta a la integración emoción-pesamiento: “Esto se debe a que la publicidad apunta a las emociones y es generadora de deseos.

La comunicación persuasiva seductora le apunta al Límbico.
La televisión aprovecha que la imagen no debe pagar peaje intelectual (pensar, razonar, etc.) para causar emociones. La Educación, por el contrario genera una comunicación profunda pero insípida debido a su “analfabetismo emocional”
Por esto sus productos indispensables suelen ser considerados prescindibles por sus receptores”[2]. Sin pasión nadie va a aprender verdaderamente, nada que el sistema límbico considere poco importante para la supervivencia va a ser significativo, ni será aprendido.
Entre conseguir pareja y aprender una ecuación matemática,
esté seguro que el sistema límbico va a saber que escoger.

¿Cómo pretender que el discurso evangelizador/educativo
sea importante para los jóvenes de hoy si no toca para nada su mundo emocional?
¿Cómo lograr que nuestro ejercicio evangelizador/educativo
logre pasar el filtro del sistema límbico?
Una segunda reflexión sería comprender que de alguna manera la publicidad y los medios masivos están entendiendo mejor al receptor, y están co-produciendo con él una relación más íntima, intensa y productiva que los lleva a ser muy tenidos en cuenta por este.

Si la publicidad entiende al receptor mucho mejor que la educación es porque entiende mucho mejor al mundo emocional en el que el receptor vive como pez en el agua[3]. Sin entender el mundo emocional del “receptor” terminamos comunicándonos con quien no existe y comunicando lo que no les interesa.

Hay que esforzarse a conocer el mundo emocional de aquel con el que estamos trabando una relación que queremos sea significativa para él.
Sin ese mundo emocional no hay ninguna posibilidad de comunicar algo realmente significativo,
seguro de que su límbico considerará spam todo lo que intentamos comunicar. GC

Publicado por Padre Alberto José Linero Gómez