viernes, 24 de abril de 2015

4 verbos

En el proceso de seguimiento de Jesús
existe un momento en que tomamos conciencia del "cambio de raíz"
que se está dando en nuestras vidas.
A veces es un proceso lento, apenas perceptible.
Un proceso que se da en el sustrato más hondo,
ahí donde están las raíces mismas de nuestro ser.
Otras veces es un proceso más notorio,
como el que no hoy narra la primer lectura al presentarnos
la "metamorfosis" de "Saulo de Tarso en Pablo"

Nos dice la Escritura que se oyó una voz...
«Soy Jesús, a quien tú persigues.
Levántate, entra en la ciudad, y allí te dirán lo que tienes que hacer.»

¿Estas experimentando el paso de Dios en tu vida?
¿Estás viendo acontecer un cambio radical y no sabes qué hacer?

Presta atención a los verbos:
"Levantar(se)" - "entrar" - "decir" (por lo tanto "escuchar") - "hacer"

Lo primero es "Levantarte".
Te encuentres donde te encuentres, ¡levántate!.
Es necesario ponerse de pie. Calzarse la vestidura del adulto que asume 
su situación, su realidad. Que no escapa. 

"Entrar" ¿Dónde?
Saulo entró a la ciudad. Nosotros a la hondura de nuestro corazón.
Al santuario interior. Al lugar donde es posible "escuchar".
y luego, sólo luego, esperar la voz que "diga" qué hacer.

¿Eres alguien que viene caminando la senda de Jesús hace tiempo?
Acaso, ¿estas sintiendo el cansancio y el peso de lo años de batallas?
Entonces te invito a fijar tu atención en éste versículo:

"Aunque tenía los ojos abiertos, no veía"

Hay un momento en que, como Saulo, ya tocado por la Gracia,
ya tumbado de su caballo, aún teniendo los ojos abiertos, no vemos.
Es posible estar en el camino con los ojos abiertos y no ver.
Es posible perder la capacidad de ver las cosas de Dios.
Es que, cuando abrimos la ventana de los ojos, a otras realidades lejanas a Dios,
hay una capacidad espiritual que se desvanece.
¿eres consciente de las ventanas que has abierto?
Si no encuentras respuestas concretas entonces es
tiempo de resguardarse.
"Entrar" nuevamente al santuario interior que abandonamos.
Y ahí, en ése silencio, esperar y desear ardientemente la visita de nuestro "Ananías".

Dios te Bendice!
Miguel
Comunidad Piedras Vivas.


VUELVE AL BUEN COMBATE

Estamos constantemente en combate. En un campo de combate, aunque heridos, estamos en la guerra. A veces, luchamos con armas de largo alcance contra el enemigo, pero muchas otras, con una espada pequeña.


Quien comanda este combate es Dios, es Él quien da el toque para avanzar o para retroceder, inclusive, muchas veces, hace falta huir para no morir, todo en un combate es estrategia. No podemos estar durmiendo, entregados a las pasiones, a las seducciones, pues todos los días tenemos una batalla. Combatir el buen combate es ocuparnos de la batalla de cada día, sin prendernos en lo que ya pasó, sin “pre-ocuparnos” con lo que todavía no sucedió. Tenemos que preocuparnos con la batalla de hoy y la misma Palabra de Dios nos los dice. (Ef 5, 15-20).

combatespiritual

Hermanos, el combatiente debe estar vigilante con su lucha, no puede dormir. En todas las áreas de nuestra vida, no sólo en lo espiritual, no podemos tener conducta de insensatos. Una persona ociosa, no se preocupa con el problema del tiempo presente, ocupar ociosamente el tiempo es ocuparnos con los problemas propios de cada día.
Dios tiene un designio, un proyecto, un plan para ti y la voluntad de Dios es tu santificación y, para eso, hace falta estar en este camino constantemente. Tenemos que estar atentos con nuestra conducta y con la conducta de nuestros hijos. Preocúpate con el día de hoy, pues la voluntad de Dios es tu santificación y tu conducta no puede ser de insensato, pues tu santificación es un designio de Dios.

Quien se expone se compromete y quien se compromete madura. La voluntad de Dios es buscarlo, experimentarlo. Tu deber llevar todo lo que experimentaste a tu casa, pues tu casa aguarda ansiosa tu vuelta, allí tú tienes una misión.
El problema nunca cambia de tamaño, sino nosotros, buscando nuestra santificación. Tú tienes una misión al volver a casa, después de éste campamento, pues volverás armado. Volverás revestido de casco, de armadura. Revístete del Santo Espíritu. Tu casa, tu trabajo, tu familia son buenos combates.
Estás dentro de una estrategia de Dios, Él te está sacando, con esta lectura, del campo de batalla y te llevó a la enfermería. Los sacramentos son los remedios de los cristianos católicos, estás siendo bien tratado para volver a casa a combatir en tu campo de batalla.
Pero debes estar atento, no debemos embriagarnos con las pasiones del mundo, con el odio, con la rabia, con las lujurias, con los proyectos personales. Dios te está pidiendo, ahora, la sobriedad para que vivas los designios de Dios, el proyecto de Dios.
¿Quieres exterminar el enemigo, quieres aniquilarlo? Transfórmalo en amigo, pero para eso hace falta luchar, trabajar, amar al enemigo, y sólo llegamos a ese grado, si hacemos lo que nos gustaría que nos hicieran a nosotros. Ahí está el arma.
Somos minoría y siempre seremos menos, pero somos como sal o como fermento, con poca cantidad ya se da sabor y hace crecer.
En tu campo de batalla debes ser una referencia, pues pueden querer burlarse de ti por tu nueva actitud, pero después serás respetado, considerado, admirado y, por fin, serás una referencia. ¿Por qué existen tantos hijos perdidos? Porque el padre o la madre no fueron una referencia. En un lugar donde hay referencia, nadie se pierde. Tú serás referencia.
Hace falta que estés atento, vigilante pues serás tentado por la propia concupiscencia y en muchos momentos será necesario retroceder, en el momento oportuno, el propio Dios te dará orden de retroceder.
Hermano, tienes un largo camino para andar, Dios quiere curarte. Hoy Dios quiere curarnos para que volvamos sanos al campo de batalla. Pero ni todo será curado hoy, por eso ve y camina. Por el camino, Dios curará todas tus heridas, te curará en el campo de batalla.
Dunga
Comunidad Canción Nueva

COMPOSICIÓN, cómo saber si mi música es inspirada por Dios

Es muy importante para el compositor cristiano estar en constante comunión con Dios para cuando el alma de él ‘cantar’

Es muy importante para el compositor cristiano estar en constante comunión con Dios cuando el alma de él ‘canta’.
Las diferentes definiciones de la palabra inspiración se refieren al “estado del alma cuando es influenciada por una potencia sobrenatural”, como el propio diccionario nos dice. Tecnológicamente, hablamos en theopneustos, literalmente, “soplados por Dios” (2 Tm 3, 16), como ocurrió con la escritura de la Biblia.

Toda música viene de Dios y es inspirada por Él, una vez que el arte es producto del soplo del Espíritu Santo en nosotros ( a pesar de que algunas personas desvirtuen  su don para desafiar al propio Dios). Sin embargo, hay momentos que la música es tan “inspirada”, “ungida”, que parece realmente haber venido del cielo. ¿Será que el Señor da la música así como en un toque de magia?

Composición, como saber si mi música es inspirada de Dios

Todo es posible, pero lo más probable es que haya ocurrido de otra forma. En primer lugar, Dios da a algunos el don y la inteligencia musical. Con eso, ya es imaginable la composición de canciones maravillosas. Nuestro Dios es el gran artista. Bien, si estamos hechos Su imagen y semejanza (Gn 1:26), y si nuestro Dios es extremamente creativo, Él también nos ha dotado de la capacidad de crear. Ocurre que existe músicas muy bien organizadas y elaboradas, pero que la gente sencillamente ‘siente’ haber sido obra de la pura inteligencia humana. Eso ocurre tanto con músicas seculares como con músicas cristianas.

Y hay aquellas que tienen algo más, que están  pegadas a Dios, que nos elevan. Esas son lo que llamamos “inspiradas por Dios”. La conclusión de todo eso es que en aquel momento, el compositor estaba en tal grado de intimidad con el Altísimo que consiguió registrar esta grandeza que vivía en forma de música. No es que Dios haya tomado su mano y haya escrito una canción. Él no hizo eso ni cuando inspiró a los escritores de la Biblia. Repito aquí que todo es posible porque el Señor no quita la libertad humana, pero lo que debe haber sucedido fue esa experiencia sublime de santidad. El alma transcendió y sencillamente cantó (de alegría, de paz, de amor, de alabar, de dolor…). Y es en este punto que conocemos una música inspirada: nuestro espíritu también vive una experiencia sobrenatural de alguna forma cuando la escucha.

Por eso es muy importante para el compositor cristiano estar en constante comunión con Dios para cuando su alma ‘cante. Recuerdo un día que me fui a dormir rezando y desperté con mi ‘cabeza’ cantando: “sin miedo de equivocar, de seguir adelante, seguro en sus manos, seguro en sus manos”. Después, el Espíritu Santo me ayudó a terminar y hoy esta música habla en la vida de tanta gente.

Quiero hablarte a ti, compositor, que a veces luchas tanto por una hermosa canción. Sé íntimo de Dios, abandónate en su presencia. A partir de esta intimidad, deja tu alma hablar, gritar, cantar, y veras la gloria de Dios en la Tierra traducida en forma de canción nueva que Él te inspira.

Por Flaviane Montenegro
Cantora y compositora
fuente Canción Nueva

¿Cuál es el secreto para ser santo?

La santidad no es algo complicado, es buscar al Señor
Fuimos hechos para Dios. La santidad no es algo complicado, es buscar al Señor. Necesitamos buscarlo y anhelar el cielo continuamente. Podemos ser santos cuando damos un “no”, todos los días, al pecado, siendo dóciles al Señor y adorándolo siempre. A partir de eso, estamos llegando al secreto de la santidad: la adoración. Creemos que la Persona de Jesús (el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad) está totalmente presente en la hostia consagrada.

El querido Papa san Juan Pablo II se echaba en el suelo de su capilla particular y repetía: “He aquí la nada frente al Todo. He aquí la nada, mi Señor”. Ese fue el secreto de la santificación de ese gran hombre de Dios y es el secreto de todo aquél que quiera santificarse.

¡bendito sea Nuestro Señor Jesucristo!

Mons. Jonas Abib
Fundador Comunidad Canción Nueva.
Adaptación del original
fuente: portal Canción Nueva

EL PERDÓN DE LOS PECADOS

Hech 3, 13-15. 17-19; Sal 4; 1Jn 2, 1-5; Lc 24, 35-48
“Hijos míos, les escribo esto para que no pequen. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es victima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero” (1Jn 2, 1-2).
“El Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén” (Lc 24, 47-48).
El perdón de los pecados
No quieras soportar injustamente la sombra de tu historia malversada. No intentes huir de la voz que en lo más profundo de ti te dicta tu conciencia. No te justifiques aplicando sobre tu zona oscura el argumento de tus obras buenas, incluso generosas.
No eres juez y parte de tus días, necesitas que otro te responda, te acoja, te disculpe, te escuche, te objetive, te perdone. Es muy fácil creernos hasta héroes, cuando lo que somos en verdad es solo humanos, vulnerables y frágiles.
¡Cómo descansa el alma cuando sabe que no arrastra las heridas incurables de manera clandestina, sino que alguien las comprende y hasta echa sobre ellas el aceite bueno de la misericordia!
¡Qué distinto es recordar los hitos del camino en los que se gustó el descanso, a la sombra de la posada samaritana, de mantener la larga travesía del desierto, sin tregua ni alivio, sino solo sacando por esfuerzo las etapas!
Hoy tienes a tu alcance la oferta generosa, la que acontece en el puerto franco del perdón, donde no se te pide otra cosa que el deseo de iniciar de nuevo la andadura. No temas que te impongan el pago de aranceles portuarios, tan solo se te pide que vacíes tus bodegas del peso clandestino y dejes el lastre que te oprime y dificulta continuar la singladura de la vida.
Aquel que dio su vida por nosotros permanece con los brazos abiertos, con sus palmas heridas, para demostrarnos que comprende, por experiencia propia, nuestras llagas.
No es bueno el disimulo, ni el aparentar que se es invulnerable. Si Jesucristo resucitado se muestra con las señales de su Pasión, ¿cómo tú vas mostrarte exento de arañazos?
No hay mejor posibilidad de curación que cuando se conoce la dolencia, y no hay mayor dificultad de tratamiento, que cuando no se acepta la debilidad. Alguien cree que no existe la enfermedad si se silencia, y se engaña.
Hoy, si te dejas curar, echar aceite en tu herida, gustarás el gozo de la Pascua, el que acontece cuando se recibe el beso de la misericordia divina por el que se renace.

Buen día, Espíritu Santo! ¡Libera!

Señor,
mi vida entera: mi corazón, mi espíritu y mi cuerpo
grita y clama: ¡ LIBERA !
Libera las potencialidades que dormidas están guardadas,
libera el amor que sembraste,
el perdón que debe ser otorgado y recibido;
la palabra que debe ser dicha,
la palabra que sana, reconstruye, alienta y consuela.
Libera la mirada misericordiosa,
la que abraza y transparenta tu ternura.
Libera la lágrima que limpia y purifica,
la que sana y se vuelve oración.
Libera las manos que acarician y trabajan,
los pies que andan tus caminos,
los que llevan a rincones impensados,
los que se detienen frente al dolor del hermano,
los que se doblan ante el caído, 
los que se apuran cuando alguien clama auxilio.
Libera mis sentires más hondos,
mis amores no expresados;
libera lo amarrado al pasado,
lo anclado en el dolor y dame libertad.
la Libertad que en Vos vive,
que en Vos se mueve,
la libertad de Tu Espíritu.
¡Amén!


RESONAR DE LA PALABRA



Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan (6,52-59):

En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.
Palabra del Señor


Comentario al Evangelio
Queridos amigos:

Llama la atención la forma contundente y drástica con la que Jesús afirma que es necesariocomer su carne y beber su sangre para vivir su misma vida, hacerse una sola cosa con Él y ser una prolongación de Él mismo. Esto rechina en los oídos de los oyentes que reaccionan con acritud: “¿Cómo puede éste darnos su propia carne como comida? ”. “Comer el cuerpo” y “beber la sangre” son expresiones fuertes, que provocan reacciones negativas. Suenan a canibalismo. Hay personas que ante la sangre se desmayan. Pero la misma sangre es también signo de una unión irrompible. Por eso se habla de los lazos familiares como vínculos de “sangre”.

Bajando al terreno de los hechos, vemos que la vida cristiana de muchos anda debilitada y enflaquecida o bien por inercia o bien por el secularismo. Hay dos categorías de personas que por no alimentarse bien del Cuerpo y de la Sangre del Señor acaban desnutridos en su fe. Unos porque no los desean ni los buscan y otros porque se imaginan que son de su exclusiva propiedad.

A los primeros les engaña un virus secularista que les hace anoréxicos. Piensan que Jesús es superfluo; no tienen necesidad alguna de alimentarse de la Eucaristía , de comulgar el Cuerpo y la Sangre del Señor. A lo más, la Eucaristía se convierte para ellos en una práctica religiosa más junto a otras, aburrida, anticuada y por supuesto opcional… A todos éstos, que parecen ser bastantes, les flaquean las fuerzas del amor. Al poco se quedan sin fuelle.

Para los últimos, que tal vez “van a Misa” con frecuencia (óptima costumbre en sí misma), el engaño puede estar en la rutina o en una espiritualidad convertida en bulimia, una alimentación que acumula sin transformar. A ellos no les lleva la Eucaristía a convertirse en otros Jesús, a entregarse, a amar en serio.

En medio de esos riesgos, también tan nuestros, sería bueno dedicar en el día de hoy un rato a la contemplación ante el sagrario. Y allá tratar de recuperar el sentido de la Presencia real de Jesús el Señor en la Eucaristía. Permanecer allá durante un tiempo en adoración silenciosa. Y poder orar con palabras como éstas:

Señor Jesús, no son una broma tus palabras,
ni las dices para escandalizar ni provocar.
Son el secreto más profundo del amor.
Haz que me convenzan
y me despierten el hambre de Ti.
Que cuando lo comprenda,
incline mi cabeza.
Ninguna rendición
será tan feliz como esa.

jueves, 23 de abril de 2015

Buen día, Espíritu Santo!

¡Buen día, Espíritu Santo!
Bendice el día que se levanta sobre nosotros,
Bendice y asístenos con Tu Amor y tu Consuelo.
¡Ven!, y allí donde encuentres abismos de división,
¡tiende Puentes!
¡Ven!, y allí donde encuentres vacíos de amor y soledad:
¡Llena con Tu Presencia!
Capacítanos para la donación y la entrega.
Danos la gracia de un caminar sereno,
danos mirada misericordiosa,
oído atento, palabras de consuelo, gestos oportunos.
Tú que eres Fuego Santo, incendia todo corazón que te busca,
todo espíritu que te anhela,
y crece en medio nuestro.
¡Crece, renueva y revitaliza aquello que de gracia está sediento!



RESONAR DE LA PALABRA - 23 ABR 2015

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan 6,44-51

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios." Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»
Palabra del Señor

Comentario al EvangelioQueridos amigos:

Estamos ante una dura escena evangélica. Jesús es acusado por sus opositores de realizar su obra en alianza con el Maligno. Una vez más, el relato testifica la más tremenda de las equivocaciones: confundir el mal con el bien . En esta ocasión Jesús, decidido y con rabia, refuta la falta de fundamento de tal opinión que raya el ridículo. Y se deja notar en las palabras del Maestro una triste amargura, profunda y desalentada al defenderse de esas duras acusaciones. El enviado a liberar y a salvar, a curar y a sanar, es descalificado sin contemplaciones con el látigo de la duda acerca de su bondad.

Lamentablemente constatamos, también nosotros, que la obstinación del corazón humano puede llegar al extremo y hacerse incurable. Podemos encontrarnos con personas, tan contrarias a la fe y tan obstinadas en sus prejuicios, a veces grotescos y calumniosos, que terminen encendiendo nuestra ira y malhumor. Así es el corazón humano, misterio de su libertad, que en vez de usar la inteligencia para buscar la verdad prefiere imponer lo que confirme el propio prejuicio. Se repite aquella ley del mínimo esfuerzo, acuñada por La Rochefoucald en esta convincente versión: “Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance”.

La libertad de expresión que gozamos en nuestra sociedad y los instrumentos de su difusión han logrado que las ideas se transmitan con enorme rapidez, de manera muy fácil y accesible… sin tener en cuenta la credibilidad de quien las afirma, difunde o defiende. Una supina carencia de rigor y de seriedad encubre con frecuencia interpretaciones sesgadas y maliciosas, al amparo de afirmaciones generales y de slogan tan envenenados como persuasivos. El buen sentido de la cautela, la conciencia del propio límite en el conocimiento, la escucha y acogida de la verdad del otro, el distanciarse de intereses poco nobles y la autocrítica… son ciertamente “ rara avis ” en el bosque informativo en el que andamos perdidos, donde terminan imponiendo sus fueros las voces más estridentes y poderosas.

De esta manera sigue ganando adeptos una amplia corriente de opinión que, con una mirada reprobatoria a los discípulos del Maestro, les acusa de mil y una maldades: ¿Que la Iglesia se dedica a la promoción de la humanidad?... ¡Habrá que ver qué ganancias busca con ello…! ¿Que la Iglesia se alinea a favor de la paz? ¡Los intereses que le reportará…! Tras las cacareadas riquezas del Vaticano o la reiteración agotadora de sus errores históricos, encontramos siempre a acusadores incapaces de buscar la verdad con objetividad. Prefieren la cómoda seguridad de lo que dice todo el mundo o, si acaso, una hipócrita abstención para evitarse complicaciones.

Lo mismo le sucedió al Señor. El evangelio de hoy, sin ponernos una venda en los ojos, nos invita a vivir con él la simplicidad evangélica, con alegría y junto al Maestro, para que nada ni nadie tumben la certeza de nuestra fe. Recordemos y valoremos a aquellos que con tenacidad se han mantenido fieles a Jesús en las duras y en las maduras. Pidamos la fe. No la que busca tan solo evitar conflictos y dificultades, sino la que, entre persecuciones, combates y pruebas, se mantiene junto a Jesús, Camino, Verdad y Vida. ¡Esto solo se aprende en el horno del fuego! Jesús es un incendio. No aspiremos a conseguir un corazón ignífugo.

miércoles, 22 de abril de 2015


¿QUÉ SIGNIFICA CREER EN JESÚS?

En verdad, de acuerdo con las Escrituras,
creer en Jesús es obra de Dios en nosotros!
Creer en Jesús es vivir como El vive.
El Señor tiene un modo específico de vivir y,
algunos comportamientos, no le son admitidos,
no están de acuerdo con quien Él es.
Y así también debe ser con nosotros!
De hecho, Jesús es absolutamente dueño y consciente de sí mismo.
Sabe quien es y lo que puede darnos!
Dueño de Su vida, Él la ofreció por nosotros.
A medida que vamos ajustando nuestra vida al modo de ser de Cristo,
testimoniamos que en Él creemos!

Con oraciones,
Ricardo Sá.

TENER FE ES CONFIAR EN CRISTO

Tener fe es confiar en Cristo,
no deslizarse en el poder


En su homilía el Papa Francisco advirtió a los fieles sobre la tentación de “deslizarse” en el poder, en vez de comprender la verdadera misión de Cristo

El Papa Francisco comenzó la semana celebrando la Misa en la capilla de la Casa Santa Marta este lunes 20. Comentando el Evangelio en que la multitud busca a Jesús después de la multiplicación de los panes y peces, el Santo Padre observó que en la fe hay el riesgo de no comprender la verdadera misión del Señor: eso sucede cuando se busca provecho de Jesús, resbalando en el poder.

HomiliaPapa20Abril

“esta actitud se repite en los Evangelios. Muchos siguen a Jesús por interés. Inclusive entre sus apóstoles: como los hijos de Zebedeo, que querían ser el primer ministro y ministro de economia, tener el poder. Aquella unción de llevar a los pobres la buena nueva, la liberación a los prisioneros, la vista a los ciegos, la libertad a los oprimidos, y anunciar un año de gracia, se oscurece, se pierde y se transforma en algo de poder”.

El Papa destacó que siempre hubo esta tentación de pasar del estupor religioso que Jesús da en el encuentro con la humanidad, para aprovecharse de eso.
“Esta fue también la propuesta del diablo a Jesús en las tentaciones. Una sobre el pan, justamente. La otra sobre el espectáculo: “Pero hagamos un bello espectáculo, así todas las personas creerán en ti”. Y la tercera es la apostasía, o sea, la adoración de ídolos. Y esta es una tentación cotidiana de los cristianos, nuestra tentación, de todos nosotros que somos la Iglesia: la tentación no del poder, de la potencia del Espíritu, sino la tentación del poder mundano. Así se cae en esa tibieza religiosa a la que te lleva la mundanidad, esa tibieza que termina, cuando crece, crece, crece, esa actitud que Jesús llama hipocresía”

De esta forma, afirmó el Papa, la persona se vuelve cristiana de nombre, de actitud externa, pero el corazón tiene intereses, como decía Jesús. “En verdad les digo: ustedes me buscan no porque vieron señales sino porque comieron de los panes y se saciaron”. Es la tentación de “resbalarse en la mundanidad, en los poderes” y así la fe se debilita, así como la misión y la Iglesia.

“El Señor nos despierta con el testimonio de los santos, con el testimonio de los mártires, que todos los días nos anuncian que la misión es caminar en el camino de Jesús: anunciar el año de la gracia. Las personas entienden la advertencia de Jesús y preguntan: ‘Que haremos para trabajar en las obras de Dios?. Jesús responde: ‘La obra de Dios es que crean en aquel que El envió’, esto es la fe en El, solo en El, la confianza en El y no en las otras cosas que nos llevarán lejos de El. Esta es la obra de Dios: que creamos en aquel que El envió, en El”

El Papa concluyó la homilia con esta oración al Señor: ” Que Dios nos de esta gracia del estupor del encuentro y también él nos ayude a no caer en el espíritu de la mundanidad. es decir, aquel espíritu que por detrás o por debajo de un barniz de cristiano nos lleva a vivir como paganos.”

fuente PORTAL CANCIÓN NUEVA EN ESPAÑOL

Bendición al despertar

Señor y dueño nuestro,
Tú que penetras y sondeas todo corazón,
que conoces nuestros enredos y miserias,
nuestros gozos y alegrías,
nuestras esperanzas más escondidas;
¡Haz que amanezca un tiempo nuevo!
Te confiamos nuestra gran Familia Piedras Vivas,
te pedimos por aquellos que,
aún distantes de Tu Corazón,
son atraídos por Tu Misericordia;
te pedimos por aquellos que, sin fuerzas,
sienten el agobio de problemas que dividen sus familias,
quiebran relaciones,
atormentan corazones y mentes.
Te presentamos a los pequeños, a los jóvenes,
a nuestros adultos y nuestros ancianos.
A los que están en camino y a aquellos que en Tu Corazón
ya son Familia Piedras Vivas y aún están caminando
su tiempo de búsqueda.
No tardes!
Realiza hoy el milagro de Emaús.
Hazte presente en sus caminos,
parte el Pan, abre los ojos,
resplandece en los corazones.
¡Amén!



RESONAR DE LA PALABRA


Evangelio de hoyLectura del santo evangelio según san Juan (6,35-40):
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.»
Palabra del Señor


Comentario al Evangelio

Queridos amigos:

Dios quiere que todos se salven. Parece claro, desde estas palabras del Evangelio de hoy. Este es el núcleo del Evangelio, precisamente lo que los “misioneros forzosos” de la primera lectura iban propagando. Una vez más, se demuestra que los caminos de Dios no son nuestros camino, y lo que parecía el final de un pequeño grupúsculo de gente rara de Jerusalén, la persecución que se desató contra los cristianos, se convirtió en el comienzo de una historia que ha llegado hasta nuestros días, extendida por los cinco continentes, abierta a todos.

Seguimos recordando lo que el mismo Jesús anunció con su vida. Que es preciso morir, pasar por la cruz, para resucitar, para dar fruto. En este mundo en que vivimos, todos nos hemos acostumbrado a la comodidad. Mandos a distancia, teléfonos inalámbricos, aparatos sin cable, aspirinas, pañales desechables… Todo está hecho para que la vida sea más fácil. Quizá por eso nos cuesta tanto el esfuerzo

Por otro lado, es fácil encontrar ámbitos o espacios reservados. Clubes privados, aparcamientos particulares, gimnasios para determinados grupos, páginas de internet donde es preciso inscribirse para poder acceder a los datos… Cuando Jesús habla de salvación universal, sin discriminaciones ni monopolios, nos resulta raro (y si no, releamos la parábola del los viñadores, a ver si no nos parece razonable el enfado de los que han trabajado más, a pesar de que se enfadan porque el amo es justo y bueno.)

Tenemos que cambiar los esquemas, dejarnos sorprender por lo que sucede en nuestra vida, y dejar que sea Dios el que dirija nuestros pasos. La primera comunidad tuvo que dejarlo todo, salir de casa y comenzar a caminar. Y allá por donde pasaban, adaptarse a lo que iban viendo, sin perder sus raíces. Su trabajo les costó, y disgustos a los pastores, por ejemplo, a san Pablo. Pero cuando uno tiene buena voluntad, y está bien orientado, es posible. Busca tus referencias, encuentra la estrella polar que brilla en nuestro firmamento, Cristo, y, mirándole a Él, lánzate a vivir. Con alegría, con confianza, con fe. No es voluntarismo. Si quieres, puedes.

martes, 21 de abril de 2015

SANACIÓN Y LIBERACIÓN INTERGENERACIONAL

Consejo del Padre Robert DeGrandis
Tómalo con calma: 
"La oración puede parecer algo abrumadora y puede sensibilizar algunas áreas dolorosas. Tómalo con calma. Relájate y recuerda que Jesús es el arqueólogo. Tu no tienes que cavar. El Espíritu Santo sacará a la superficie lo que esté preparado para ser sanado”


NACIDO PARA SER LIBRE
Señor Jesús, gracias por tu presencia hoy. Se que me amas y que me estás llamando por mi nombre. Viniste a liberar a los cautivos. Gracias por Tu amor y Tu piedad que me liberan constantemente de vínculos y me llenan de Tu vida abundante. Yo te alabo, te bendigo y te adoro. Me pongo bajo tu protección, Señor, y me cubro con Tu Preciosa Sangre y pido a los Ángeles, a los santos y a Tu Madre Bendita que intercedan por mi.
"Él te libra del lazo del cazador que busca destruirte;te cubre con sus alas y será su plumaje tu refugio” Sal. 91,3 – 4

AUNQUE TU ME HAYAS HERIDO
Señor, me sumerjo en un perdón profundo para limpiarme de cualquier raíz de amargura o resentimiento. Centro mi oración ahora sobre la persona que más me ha fastidiado en la última semana. Perdono a esa persona desde lo más profundo de mi corazón y bendigo a esa persona. Absuelvo de toda culpabilidad a cada persona que me haya herido en el último mes. Jesús,porque te amo, digo a esas personas: “Aunque me hayan herido, yo no los voy a herir. Los entrego a Jesús, los perdono, los acepto y los amo tal y como son”. Por un acto de voluntad, perdono a todos aquellos que me han herido desde el principio de este año. Jesús, bendícelos.
"Arranquen de raíz entre ustedes los disgustos, los arrebatos, el enojo, los gritos y toda clase de maldad. Por el contrario, muéstrense buenos y comprensivos unos con otros, perdonándose mutuamente, como Dios los perdonó en Cristo.Ef 4, 31 – 32

POR EL QUE MÁS ME HA HERIDO
Señor, ahora te ruego por la persona que más daño me ha hecho en la vida, la que es como el origen de todo mi dolor. Elevo esta persona a Ti, para que reciba Tu bendición.
"Sopórtense y perdónense unos a otros, si uno tiene motivo de queja contra otro”.Col 3, 13

SEÑOR, TE PIDO PERDÓN POR ELLOS
Señor, me pongo en Tu presencia y te pido por todos aquellos que llevan mi sangre, que no están perfectamente unidos a Ti. Señor, te pido perdón por sus culpas. Me uno a la oración de Daniel cuando intercede por su pueblo y digo: “¡Señor, Dios grande y temible, que aguardas la alianza y el amor a los que te aman y observan tus mandamientos. Nosotros hemos pecado, hemos sido injustos y rebeldes y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus leyes” (Dn 9, 4 – 5). “... porque nos hemos sublevado contra Yahvé. De Él esperamos solamente el perdón y la misericordia” (vs. 8 – 8). “Ahora, pues, oh Dios nuestro, escucha la plegaria y las súplicas de tu siervo, y, por amor de ti mismo, haz brillar Tu Rostro sobre tu santuario devastado. Dios mío, inclina tus oídos y escucha. Abre tus ojos y mira cómo está arruinada la ciudad sobre la cual ha sido pronunciado tu Nombre. No nos apoyamos en nuestras buenas obras, sino que derramamos nuestras súplicas ante ti, confiados en tu gran misericordia. Señor, escucha; Señor, perdona; Señor, atiende. Obra, Dios mío, no tardes más, por amor de Ti mismo, ya que tu Nombre ha sido invocado sobre tu ciudad y tu pueblo”. (vs. 17 – 19)
“Sean constantes en la Oración...”Col 4, 2

JESÚS ES EL SEÑOR
Señor, ante ti, confieso que mis antepasados han podido estar mezclados en ocultismo, espiritismo, brujería y toda forma de buscar información en fuentes ocultas. Señor, perdona. En nombre de Jesús y con el poder del Espíritu Santo, tomo y uso la autoridad que Tu me has conferido como cristiano lleno del Espíritu. Rompo el poder del mal sobre mis antepasados con esa autoridad; acabo con todas las maldiciones, brujerías, hechizos, malos deseos, vudú, magia negra, secretos hereditarios, conocidos y desconocidos. Deshago todos los votos satánicos, pactos, ataduras y vínculos con fuerzas satánicas, corto la transmisión de esos vínculos a través de mis antepasados. Rompo los efectos de todos los vínculos mentales que haya habido con clarividentes, astrólogos, mediums, videntes ocultos y adivinos. Renuncio a cualquier participación en sesiones de adivinación y cualquier actividad con las cartas del tarot o tabla ouija, astrología y juegos ocultos de todo tipo. Renuncio a todas las formas en que Satanás me puede tener cogido. Rompo con las transmisión de todas las obras satánicas que hayan pasado a través de las generaciones. Señor, por favor, remueve de mis antepasados todos los efectos que hayan podido provocar el estar involucrados en lo oculto. Recupero cualquier territorio que haya sido entregado a Satanás por mis antepasados, y lo coloco bajo el poder de Jesucristo. Señor, por favor, crea en mi familia hombres y mujeres sanos que estén profundamente comprometidos con Tu verdad. 

“Por eso Dios lo engrandeció y le concedió el Nombre que está sobre todo nombre, para que, ante el Nombre de Jesús, todos se arrodillen en los cielos, en la tierra y entre los muertos. Y toda lengua proclame que Cristo Jesús es El Señor, para gloria de Dios Padre”.Fil. 2, 9 – 11

TOCA, CURA Y HAZNOS NUEVOS
Ahora ruego para que las aguas de mi Bautismo fluyan a través de todas las generaciones pasadas, a través de mi árbol genealógico. Deja que fluya la Sangre de Jesús, que limpia y da vida, a través de cada generación; primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, etc., hasta los primeros tiempos. Deja que la Sangre de Jesús fluya desde la Cruz a través de todos los padres y sus hijos hasta la duodécima generación, tocando y sanando íntegramente. Ahora coloco la Cruz de Jesucristo entre mi persona y cada generación de mis antepasados, y rompo la transferencia de todas las fuerzas opresoras de la vida que obran contra mí, en mí o a través de mí
“... porque ésta es Mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que es derramada por una muchedumbre para el perdón de sus pecados”Mt. 26, 28

INTEGRIDAD EN EL MATRIMONIO
En nombre de Jesucristo rompo todos los patrones de profunda infelicidad matrimonial de mi árbol genealógico. Digo “NO” a toda supresión de la esposa y a todas las expresiones de falta de amor en el matrimonio. Paro todo odio, deseo de muerte, cualquier deseo o intenciones malas en las relaciones matrimoniales. Acabo con toda transmisión de violencia, venganza, rencor, todo comportamiento negativo, toda infidelidad y decepción. Pongo fin a toda transmisión codificada que impide relaciones duraderas. Renuncio a esquemas de tensión familiar, de divorcio y falta de sensibilidad, en el nombre de Jesús; acabo con todos los esquemas que estén profundamente arraigados en ese sentirse atrapado en un matrimonio infeliz y todos los sentimientos de vacío y fracaso. Padre, perdona a mis familiares por todas las formas en que han deshonrado el Sacramento del Matrimonio. Por favor, haz que en toda mi familia haya muchos matrimonios bien avenidos, llenos de amor, fe, fidelidad y cariño.
“No apagarán el amor ni lo ahogarán océanos ni ríos”Cant. 8, 7

SANANDO NIÑOS HERIDOS
Señor, ahora disuelvo todos los esquemas que hirieron a los niños en mi linaje. Voy contra todas las formas hirientes, los abortos, embarazos (interrumpidos) perdidos, embarazos no deseados, bebés que no hayan sido bienvenidos y nacimientos concebidos fuera del matrimonio. Renuncio a todas las formas de no valorar la vida; rechazo todos los hábitos de destrucción, abandono y secuestro, emocional y físico de niños. Digo “no más” a todos los tipos de partos difíciles o problemáticos y de gestaciones anormales. Señor, te pido perdón por todas las formas en que mis antepasados han ocasionado daño a los niños. Te pido, Señor Jesús, que intervengas personalmente, para sanar las heridas y detengas la continuidad de este modelo satánico. Padre, haz que la gente de mi linaje respete y ame a sus hijos y que les eduquen de forma que te honren. Haz que los futuros hijos de mi familia sepan lo que es ser amados profundamente.

“Dejen a esos niños y no les impidan que vengan a mi porque el Reino de los Cielos es de los que se asemejan a los niños”Mt. 19, 14

SANACIÓN SEXUAL
De nuevo me pongo ante Ti, Señor, por los pecados de mis antepasados. Ahora pongo fin a todos los caminos profundamente surcados de pecado sexual. Digo “NO” a todas las tendencias de exhibición indecente, violación, fornicación, masturbación, acoso sexual, incesto y perversión. Renuncio a toda bestialidad, masoquismo, sadismo, ninfomanía, lujuria y prostitución en mi familia. Pongo fin a toda agresión sexual, desórdenes de mi personalidad, traumas sexuales y desviación en el comportamiento. Ordeno a cada demonio que esté enganchado en estos esquemas que se marche ahora, en nombre de Jesús. Tomo la espada del Espíritu Santo para romper esta cadena de vínculos malignos. Padre, perdona y trae salud sexual e integridad donde había enfermedad. Padre, deja que todo mi linaje tenga una sexualidad sana. Deja que cada expresión sexual sea pura y agradable a ti, Señor. Te bendigo, te adoro y te alabo. Gracias por ver Tu Luz, Tu integridad y Tu bendición a través de toda esta área de mi genealogía.
“La voluntad de Dios es que se hagan santos... que cada uno sepa buscarse una esposa con santidad y respeto”1 Tes. 4, 3 – 4

SALUD MENTAL
Con el poder de la Sangre de Jesús rompo todos los esquemas de enfermedad mental y locura que puedan estar codificados en mi sistema ancestral. Rompo todo comportamiento anormal, antisocial, paranoias, esquizofrenias, patrones pasivos o agresivos, desórdenes de la personalidad y tics nerviosos. Rompo toda la inflexibilidad, perfeccionismo (obsesivo), patrones de comportamiento maníaco – depresivo y rarezas. Interrumpo toda herida y represión de la masculinidad; llevo a fin todas las formas generacionales de opresión y daño al espíritu femenino. Sello los caminos escondidos de autodestrucción que haya habido en mi historia familiar. Señor, llena estas áreas con tu perdón y paz. Padre, imprime en mi linaje la salud mental y la integridad. Haz que cada uno tenga la mente en Cristo. Haz que broten esquemas de mente clara, equilibrio emocional y relaciones sanas. Acaba con todos los modelos profundamente oscuros de pesadez emocional
y espiritual, incapacidad de jugar, de divertirse y de expresar alegría. Te pido, Jesús, que entre en mi linaje un espíritu risueño y alegre. Gracias, Señor Jesús.
“... transfórmense por la renovación de su mente”Ro. 12, 2

AMOR SIN TEMOR
Ahora acabo con todas las clases de miedo en mi árbol genealógico. Tomo autoridad sobre todo miedo de rechazo y miedo al fracaso. Digo “NO” a todos los miedos al agua, a los hombres, a las alturas, a los éxitos o a los fracasos, al gentío, a las mujeres, a Dios, a la muerte, a salir del hogar, a lugares cerrados, a espacios abiertos, a hablar públicamente, a viajar en avión y al dolor. Señor, deja que mi familia en todas las generaciones, sepa que no hay temor en el amor. Deja que tu amor perfecto llene toda mi historia familiar y que todo recuerdo de temor desaparezca. Te alabo, te bendigo, Señor. 
“En el amor no hay temor. El amor perfecto echa fuera el temor”1 Jn. 4, 18

SANANDO HÁBITOS INCORREGIBLES
Tomo la espada del Espíritu Santo y corto los efectos de hábitos incorregibles. Pongo fin a todas las formas de adicción al juego, a comprar, a hablar, a la bebida, a la comida y al abuso de fármacos. Rompo todos los moldes de acumular y derrochar recursos y talentos. Me opongo a la mezquindad y al robo. Padre, perdona y libera a mi familia de los vínculos de todos los hábitos incorregibles por Tu piedad, gracia y generosidad. 
“...Me han enviado... para sanar los corazones heridos, para anunciar a los desterrados su liberación y a los presos su vuelta a la luz”Is. 6, 1 – 1

SANANDO TODAS LAS ENFERMEDADES
Ordeno a todas las clases de enfermedades de mi código genético que dejen de existir. Tomo la espada del Espíritu Santo y corto todos los vínculos de cualquier clase de enfermedad: enfermedades del corazón, enfermedades de la sangre, de los riñones, hígado, páncreas, cáncer y problemas digestivos; enfermedades relacionadas con la comida (anorexia, bulimia, obesidad, peso muy bajo), úlceras y tendencias a formar tumores. Me opongo a todos los tipos de enfermedades de la mujer, problemas menstruales, hormonales, infertilidad y frigidez sexual. Rompo el vínculo de todos los problemas sexuales masculinos, impotencia, problemas de próstata y enfermedades transmitidas. También rompo las deformidades físicas, problemas de oído, inmunodeficiencias, enfermedades raras, ojos delicados, mala dentadura, pies planos. Me opongo a todo tipo de migraña, convulsiones, retraso mental, problemas pulmonares y respiratorios, alergias, artritis, reumatismo, enfermedades de la piel o de los huesos. Renuncio a toda clase de traumas físicos que hayan llegado a mí a través de las generaciones. Corto esa conexión. Extirpo la raíz, causa de todas las enfermedades físicas y debilidades inexplicables. Señor, libérame de los efectos de esos caminos de enfermedad grabados en mis
antepasados. Pon fin a su propagación. Padre, perdona a aquellos en mi familia que han elegido la enfermedad para evitar la vida; por las formas con que han afrontado las necesidades de manera insana. Haz que un nuevo modelo de “elegir la vida” fluya como río a través de mi genealogía. Te alabo, Señor. 
“...Y todos los que lo tocaban quedaban sanados”Mc. 6, 53

DEL CRIMEN A CRISTO
Me enfrento ahora al Maligno por todo el daño hecho por estafadores, explotadores, torturadores, chantajistas y extorsionistas en mi árbol genealógico. Cierro la puerta al daño hecho por toda clase de criminales. Toda corrupción y brutalidad que haya existido a través de mi linaje, tiene que cesar ahora, en el nombre de Jesús. Corto todas las ligaduras de venganza, comportamiento violento y explosivo y todo perjuicio causado con malicia.
“... deseamos actuar bien en todo”Heb. 12, 18

AMOR, NO ODIOS
Con el poder del Espíritu Santo pongo fin a todas las respuestas profundamente enraizadas en el odio; odio a otros, odio a uno mismo, odio a Dios, odio racial y
fanatismo religioso. Padre, perdona. Haz que mi árbol genealógico esté poblado por hombres y mujeres llenos de amor. Haz que de ellos brote la vida sana y sean donantes de vida y sanadores
“Mi Mandamiento es éste: Ámense unos con otros como Yo los he amado” Jn. 15, 12

UNA MUERTE SUAVE Y DULCE
Ahora intercedo por todas aquellas personas en mi familia que hayan muerto en temprana edad, que no hayan sido amadas, que no hayan tenido funerales adecuados u oraciones, y que no hayan tenido un entierro lleno de amor cristino. También oro por todos aquellos que han tenido muertes terribles, con largas agonías; muertes violentas, envenenados, abaleados, muertos por fuego, por explosiones o apuñalados, ahorcados, ahogados, en acciones de guerra o matados por animales. Pongo ante ti, Señor, a todos mis antepasados que murieron de forma inexplicable y misteriosas, por accidentes o por suicidio. Haz que la transmisión de tendencias a muertes horribles y fuera de lo normal, cesen ahora. Señor, haz que tu amor que sana, que es misericordioso y que perdona, los toque con ternura. Tu, Señor, haz que desde ahora solo tengan una muerte dulce y suave. Haz que experimenten un tránsito cristiano de la vida a la muerte. Padre, haz que nadie en mi familia muera hoy sin conocer personalmente a Nuestro Señor Jesucristo.
“El que vive por la fe en Mi, no morirá para siempre”Jn. 11, 26

SEÑOR, HAZNOS UNA FAMILIA UNIDA
Ahora pongo fin a todo tipo de ruptura en mi genealogía. Rompo con autoridad todos los caminos de separación de la familia y de la Religión; pongo una barrera a aquellos, niños, jóvenes, adultos y padres, que intentan abandonar el hogar; me opongo a toso los que se escapan para casarse, o se escapan a la legión (grupos armados, bandas, asociaciones ilegales, etc.) o para unirse a sectas religiosas. Disuelvo todas las raíces de aislamiento, de huidas y fugas. Padre, rodea mi árbol genealógico con Tu corazón que perdona y ama. Codifica en mi familia un modelo de participación en una comunidad sana. Haz que todos estén unidos. Permite que seamos gente abierta y capaz de relacionarnos de forma entrañable.
“¡Qué bueno y agradable cuando viven juntos los hermanos!”Sal. 133, 1

JUSTICIA Y MISERICORDIA
Ahora me opongo a todos los esquemas de injusticia en mis antepasados. Sello todos los canales genéticos de depravación, esclavitud, encarcelamiento injusto, represión de cualquier tipo, pobreza, estrechez económica y crimen, con la Sangre de Jesús. Me opongo a todas las clases de injusticia social y política. Renuncio a todos los tipos de rechazo social. Corto todos los vínculos de brutalidad y de rechazo a la gente. Estoy en contra de todo tipo de marginación, gente sin hogar y desamparados. Me opongo a toda clase de sufrimiento por condiciones abrumadoras, climas duros e inviernos crudos. Rompo todos los patrones de hambre y abandono, traición o vergüenza pública. Padre, pon el óleo de tu Espíritu Santo en todos estos modelos de mis antepasados y sana todo recuerdo de dolor. Padre, perdona a toda la gente que les causó daño. Haz que todo mi linaje conozca modelos de justicia, condiciones de vida sana, suficiente comida, suficiente dinero, comida, seguridad y calor.
“...lo que el Señor te exige: tan sólo que practiques la justicia, que sepas amar y te portes humildemente con tu Dios”Mi. 6, 8

SIRVIENDO A UN SOLO DIOS
Ahora rechazo las idolatrías de las generaciones. Corto los vínculos que conecta y me atan a esos tipos de idolatría de mis parientes en épocas pasadas. Rechazo los ídolos de mi hogar: joyas, formas de transporte, comida, bebida, títulos, tierras, animales y posesiones de toda clase. Padre, perdona todo esto. Hago una santa elección para mi árbol genealógico: “solo serviremos a un solo Dios, al Dios vivo”.
“... digan hoy mismo a quiénes servirán... por mi parte, yo y los míos, serviremos a Yahvé”Jos. 24, 15

EL DOLOR DE SER DIFERENTES
Renuncio a todos los efectos por ser diferente que estén grabados en mi herencia. Tomo la autoridad sobre todos los efectos de color de los ojos, de la piel, del tamaño, del cuerpo y los talentos. Corto la transmisión del sufrimiento por tener diferentes idiomas, cultura, raza, color, por aquellos que han sentido que sus propios padres son feos o raros; corto la ruta del dolor transmitida por defectos visibles de nacimiento, así como también por deformidades y retrasos. Padre, las respuestas a estas y otras diferencias han podido transmitirse a través de generaciones. Por favor, Señor, cesa esta transmisión y perdona a aquellos que causaron el daño. Envía tu amor a través de las generaciones para que las toque y las sane plenamente. Gracias, Jesús. 
“... me tejiste en el seno de mi madre. Te doy gracias por tantas maravillas que Tú has ejecutado; en efecto, admirables son tus obras y mi alma bien lo sabe”Sal. 139, 13 – 14

SANANDO LA LENGUA
Levanto mi voz para cortar la transmisión de todo problema de comunicación, dificultad para comunicarse, miedo a hablar en público, defectos en el habla y, especialmente, el tartamudeo. Gracias, Señor, por sanar a tu gente. Me opongo a todos los medios de herir a otros verbalmente, la mentira, la calumnia, la injuria, el rumor y el chisme; me opongo a toda blasfemia, maldad y traición por la lengua. Padre, perdona; haz que mis familiares sean gente que comunique la sanación y la santidad. Gracias, Señor.
“Anunciaré todo el día tu justicia...” Sal. 71, 4

CORTAR DE RAÍZ
Ahora corto todos los patrones de sufrimiento interminable, incluyendo la necesidad de sufrir y la necesidad de fracasar; rompo todos los caminos de sufrimiento por sentirme inútil, indigno y sin esperanza. Quito todos los patrones repetidos de sentirme descorazonado, sin raíces y de no pertenecer a nadie. Corto todas las raíces de desesperación e indignidad, trauma emocional y parálisis. Digo “NO” a todos los patrones de rechazo, amargura, resentimiento y faltas de perdón. En nombre de Jesucristo renuncio a todos los caminos del mal, negativismo y falta de amor en mis antepasados. Señor, reclamo que quites de mi mente cualquier pensamiento obsesivo y que Tú estés dispuesto a sanar cualquier clase de vergüenza, dolor o pena, a revelar los pecados ancestrales y que Tú digas: Ahora es el momento de liberación”.
“Ya llega el hacha a la raíz de los árboles” Lc. 3, 9
Señor, reclamo que con un soplo de Tu Espíritu envíes perdón a través de todas mis generaciones. Gracias por tocar, sanar y hacerme nuevo, en Tu Nombre, Jesús. Amén.

PALABRA DE CONOCIMIENTO

QUE ES ESTE DON?

En términos sencillos:
“Es una visión rápida como la luz, es una palabra en lo profundo de nuestro corazón, es una imagen en nuestra mente de lo que Dios quiere sanar o liberar en la persona por la cual se ora por sanación; cualquiera que sea.”

Es un Don dado por el Espíritu Santo que revela lo que esta “ATRAPADO” en nuestro inconsciente y en las personas por las cuales se ora por sanación. El Espíritu Santo REVELA lo que esa persona necesita hacer para sanar. (San Juan 16, 12-13).

El Espíritu Santo REVELA sin que se le pregunte a la persona por la cual se ora. Esto no es magia ni brujerías, ni espiritismo o cosa parecida. ES EL PODER DE DIOS ACTUANDO POR MEDIO DE LA ORACIÓN POR LOS ENFERMOS.

Es ese Don del cual nos habla San Pablo en la 1 Carta a los Corintios 12, 8. Se llama Palabra de Conocimiento.

EL MAL MAS GRANDE

El orgullo es el mas grande mal a ser combatido dentro de nosotros.
Él es la causa de la mayoría de nuestros conflictos, sufrimientos y angustias.
Cuando quedamos presos de él queremos volvernos el centro de todo.
No podemos ser contrariados, decepcionados o rebatidos.
La soberbia hace crecer en nosotros los desentendimientos, las incomprensiones y el malestar en las relaciones.

P. Roger Araujo.
RE-pensando la vida



CERQUITO

"De la boca de los niños de pecho,
has hecho brotar una alabanza"!
TAMBIÉN PARA ELLOS, en MAYO, HAY UN "CERQUITO"
Para las generaciones más pequeñas
hay un "cerco" cerquita...



EL QUE SE DETIENE DA TIEMPO A DIOS

Cuando alimentamos un resentimiento, observa Francisco, es inevitable que estalle. “Estalla en el insulto, en la guerra”, observa, y “con estos sentimientos malos contra los demás, luchamos contra Dios”, mientras que “Dios ama a los demás, ama la armonía, ama el amor, ama el dialogo, ama caminar juntos”.
También “me pasa a mí”, admite el Papa: “Cuando una cosa no me gusta, el primer sentimiento no es de Dios, es malo, siempre”. “Detengámonos” en cambio, exclama, y demos “espacio al Espíritu Santo” para que “nos haga llegar a lo correcto, a la paz”. Como los Apóstoles, que son flagelados y dejan el sanedrín “contentos” de haber sufrido “ultrajes en nombre de Jesús”.
“El orgullo te lleva a querer matar a los demás, la humildad, incluso la humillación, te lleva a parecerte a Jesús. Y esto es algo que no pensamos. En este momento en que tantos hermanos y hermanas nuestros son martirizados por el nombre de Jesús, están en este estado, tienen en este momento la alegría de haber sufrido ultrajes, incluso la muerte, por el nombre de Jesús”.
“Para huir del orgullo, sólo está el camino de abrir el corazón a la humildad, y a la humildad no se llega sin la humillación. Esta es una cosa que no se entiende naturalmente. Es una gracia que debemos pedir”.
La gracia, concluye Francisco, de la “imitación de Jesús”. Una imitación testimoniada no sólo por los mártires de hoy, sino también por esos “tantos hombres y mujeres que sufren humillaciones cada día por el bien de su familia” y “cierran la boca, no hablan, soportan por amor de Jesús”.
“Y esta es la santidad de la Iglesia, esta alegría que da la humillación,no porque la humillación sea bonita, no, eso sería masoquismo, no: porque con esa humillación imitas a Jesús. Dos actitudes: la de la cerrazón que te lleva al odio, a la ira, a querer matar a los demás, y el de la apertura a Dios en el camino de Jesús, que te hace aceptar las humillaciones, incluso las fuertes, con esta alegría interior porque estas seguro de estar en el camino de Jesús”.
Francisco

DIRECCIÓN ESPIRITUAL: Necesaria para ti

Dirección espiritual-dentroEn el ultimo texto que escribí para el portal, recibí exactamente 78 e-mails, en 57 de ellos me pedían consejos para tomar decisiones: si dejar el empleo o no, si terminar con el noviazgo o no… en fin, intenté ayudar rezando y respondiendo los e-mails que me mandaron.
Pero me quedé pensando en una cosa, y fue eso lo que me motivó a escribir este texto. No conozco la realidad de las personas que me escribieron. Algunas, incluso, me escribieron detalladamente su situación, pero la distancia, la falta de contacto me impedían dar una respuesta, un apoyo más “personalizado” a esos amigos internautas.
Por eso decidí escribir sobre la necesidad que tenemos de un director espiritual: ¿Sabes qué es eso?
El director espiritual es aquella persona que va a darte una orientación apropiada respecto a ascesis espiritual, o sea, traduciéndolo, sobre tu crecimiento diario en la caminata con Dios. No se mucho sobre eso en el sentido teológico, por lo tanto lo que escribiré, será a partir de mi propia experiencia con mi director, mejor dicho, directora espiritual. Este camino de dirección espiritual, ya ha hecho en mí, cambios radicales. ¡Puedo testimoniar eso!
Me doy cuenta que nosotros los cristianos, necesitamos día a día crecer en esa intimidad con Dios, porque todas las decisiones que tomamos son reflejo de un camino espiritual con el Señor, mayor o menor. Esa ascensión, en nuestro proceso de santificación, se da en lo cotidiano. Es bien práctico. Y es compartiendo con ese director espiritual que te irás dando cuenta dónde necesitas crecer en la fe, madurar en Dios.
Tenemos mucha dificultad para hablar de nuestra vida, de lo que es sagrado para nosotros. Y no sirve que me digas que no es difícil, por que sí que lo es. Somos muy superficiales en nuestras conversaciones cuando son sobre nosotros. El miedo de exponer nuestro interior a los demás, hace que hablemos poco de nosotros. De cierta forma, eso es prudente, porque de hecho no debemos exponer nuestra vida a todo el mundo. Pero por otro lado, no podemos caer en el extremo de encerrarnos en nosotros mismos y no pedir ayuda cuando la necesitamos. ¡Y es de eso que estoy hablando ahora!
La ayuda de una persona que está fuera de la situación, siempre es apropiada, siempre y cuando esa persona sea verdaderamente madura, sea de Dios y sepa guardar aquello que le confiamos.
Cuando contamos algo a otra persona, siempre contamos nuestra versión de la historia. Aquello que logramos percibir. Una persona que esta fuera de esa situación, logra, muchas veces, percibir dentro de nuestra historia, la verdad, e incluso aquello que, sin maldad, contamos para aliviar nuestra culpa.
He acompañado, a lo largo de estos años, oyendo, ayudando a las personas y siendo ayudado también, y veo que existe una tendencia errada y viciosa en nosotros, que es buscar personas que alivien nuestra conciencia. El director espiritual no hará eso contigo. Él mira de afuera y no ve las situaciones, sino que ve tu alma y lo que la aparta de Dios. Muchas veces el director espiritual es duro, y necesita serlo porque somos blandos. Existe una blandura en nosotros que muchas veces nos impide crecer en nuestra ascesis, en nuestra santificación.
Y es importante cuando quieras tener un director espiritual, también buscar poner en práctica todo lo que en esa charla él te propone. Y no estar cambiando de director solo por que dijo algo que no te gustó…
El director espiritual es alguien que te ayudará a ver como tu alma puede sacar mayor provecho de todo lo que estás viviendo. Dirección espiritual no es confesión, aunque la hagas regularmente, es una conversación seria, sobre ti mismo y las cosas que Dios quiere movilizar en ti.
Hoy me gustaría invitarte a dar un paso práctico en tu caminata espiritual, en tu diócesis. Busca un director espiritual. Puede ser un Sacerdote, una Religiosa o un laico que tenga un tiempo de caminata con Dios, que pueda ayudarte. Con el pasar del tiempo, te darás cuenta cuánto bien te hará esto.
Si tienes dudas, o te gustaría saber más sobre esto, busca al Sacerdote de tu parroquia. De repente, él puede ser tu director espiritual o indicarte a alguien.

Padre Marcio
Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva