lunes, 12 de noviembre de 2012

De nuestra pobreza, ¡Dios hace Providencia!

Acostumbramos unir la “Providencia de Dios
sólo con aquellas cuestiones más materiales
que hacen a nuestra vida cotidiana.
Y lo cierto que la Divina Providencia
toca al “hombre entero”.
Dios nos fragmenta. No divide.
No parcializa.
Su Salvación nos alcanza enteramente.
Su Providencia también.

Nuestros días están hechos de “encuentros”.
Encuentros con “el otro”, con el hermano,
Con el conocido y el poco conocido…
y es en ése ámbito donde no sólo experimentamos
la gracia de ser Cuerpo Místico,
sino también la gracia de ser “Providencia de Dios”.
Gestos, Palabras y acciones,
hacen que nuestra pobreza sea para el otro,
muchas veces, “Divina Providencia” que
Sustenta. Acoge. Fortalece.
Sana. Reconcilia…


¡Bendito los pies que conducen tu vida!
Ellos cargan sobre sí, Divina Providencia!

Dios Te Bendice!



Miguel Angel Yunges
Comunidad Piedras Vivas.

Discernimiento, la palabra correcta en el momento correcto


A lo largo del día tenemos muchas oportunidades de aprender
algo que nos ayude a ser mejores;
hasta de los errores, los nuestros y los de los otros,
debemos sacar una buena enseñanza para nuestra vida.

Aprendamos y tomemos todo lo bueno para crecer,
y aquellas cosas que no nos edifican, no las tengamos en cuenta.
Estemos atentos a las ocasiones que la Divina Providencia
nos proporciona en nuestro camino de formación y maduración.

Si prestamos atención, en los evangelios, 
los discípulos de Jesús y el pueblo, en toda ocasión se aproximaban a Él.
y Jesús no perdía ninguna oportunidad para instruir (cfr. Lucas 5,17)

Muchas veces leemos un buen libro, 
vemos un buen filme,
contemplamos una escena enriquecedora,
eso también debemos aprender a compartir con nuestros hermanos.

Por otro lado, debemos preguntarnos siempre, antes de hablar cualquier cosa,
¿lo que voy a decir va a edificar al otro?
¿es algo necesario?
Ciertamente el Espíritu Santo nos enseñará a discernir lo que es bueno
para el momento y lo que no lo es.
Pidamos al Espíritu Santo nos ayude a tener siempre
palabras adecuadas para el momento correcto.

Gracias, Señor Jesús!
En Vos confío!

Luzia Santiago
Cofundadora Comunidad Canção Nova
fuente: www.cancaonova.com
traducción y adaptación del português
miguel - comunidad Piedras Vivas

Cristo nos quiere unidos

12 de noviembre de 2012


Queremos que todos dejen el pecado.
Queremos que todos los que participan de nuestra comunidad, del grupo de oración, de las pastorales sean santos. No aceptamos que nadie de contra-testimonio. Pero, sin misericordia nada vamos a conseguir de positivo. Precisamos estar llenos de misericordia, pues cada uno de nosotros se encuentra en proceso de conversión.

Es preciso confiar en Dios y creer en el otro. 
Como siempre digo: no podeemos excluir ni perder a ninguno! 
El propio Dios respeta y acompaña el proceso duro y largo de la conversión de cada uno de nosotros.

Para conseguir vencer los preconceptos y las barreras que tenemos en relación a los otros, para tener un corazón acogedor y humilde y para ser como nuestra madre, la iglesia, necesitamos de la Eucaristía. Ella fue instituida para unirnos, por eso, en ella precisamos celebrar nuestra unión. No podemos celebrar la Eucaristía y alimentar tristeza en nuestro corazón, porque la Cena del Señor es Cena del Amor y de la unidad. Como el propio Jesús dice, es preciso que dejemos nuestra ofrenda en el altar y volvamos para reconciliarnos con nuestro hermano.

Estaríamos deformando y dividiendo a la Iglesia de Dios si celebramos la Cena del Señor desunidos. Nuestros corazones precisan estar purificados de toda tristeza, resentimiento y rencor, para que entonces la Cena del Señor sea realmente provechosa para nuestra vida presente y para la eternidad.

Dios Te Bendiga!

Monsenhor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canção Nova

domingo, 11 de noviembre de 2012

Cinco fases de la vida nueva


Dunga
Comunidad Canção Nova



fuente WebTV Canção Nova

Por la Fe todo es posible! (en português)


P. Wagner Baia
Canção Nova
Campamento de Sanación interior
Octubre 2012




fuente: WebTV Canção Nova

Jesús es el sumo sacerdote que nos salva


P. Alberto Linero Gomez, eudista
Campamento de Sanación interior
Canção Nova - Cachoeira Paulista
Octubre 2012



fuente WebTV Canção Nova

Ama, perdona y ten el corazón curado

Missa com Pe Alberto Linero
P. Alberto Linero Gomez, eudista
Campamento de Sanación Interior
Canção Nova - Cachoeira Paulista
octubre 2012



fuente: WebTV Canção Nova

Coraje! Fuiste escogido por Dios


P. Alberto Linero Gomez, eudista
Campamento de Sanación interior
Canção Nova - Cachoeira Paulista
Octubre de 2012



fuente: WebTV Canção Nova

No te desesperes, Dios está contigo


P. Alberto Linero Gomez, eudista
Campamento de Sanación Interior
Cachoeira Paulista - Canção Nova
octubre 2012



fuente: WebTV Canção Nova

Dios sabe lo que es mejor para ti


P. Alberto Linero Gomez, eudista
Campamento Octubre 2012
Canção Nova - Cachoeira Paulista



fuente WebTV Canção Nova

Cuando invoques al Señor, Él te atenderá


P. Alberto Linero Gomez, eudista
Campamento Octubre 2012
Canção Nova - Cachoeira Paulista



fuente Portal Canção Nova
WebTV Canção Nova

Las fuentes de sanación interior


P. Alberto Linero Gomez, eudista
Campamento Octubre 2012
Canção Nova - Cachoeira Paulista



foto: Portal Canção Nova
enlace WebTV Canção Nova

sábado, 10 de noviembre de 2012

Las gracias de los carismas


Bendigo a Dios por la gran corriente de gracia que es la Renovación Carismática Católica, pues todos sabemos que muchos de nosotros, las nuevas comunidades, estamos aquí gracias a la RCC.
La Fraternidad Católica fue constituida para dar nuevo vigor a la Iglesia.
La RCC y la Fraternidad se identifican sin rupturas. Juntos, esos dos grupos, realizan encuentros, tienen en mente organizar eventos como los 50 años de la RCC en la iglesia en el año 2017.
Tendremos un gran evento con el Papa en el año 2015, en el encuentro mundial para los sacerdotes.

Estamos asistiendo a una gran acción dinámica del Espíritu Santo, pues las nuevas comunidades son uno de los grandes frutos del Concilio Vaticano II. "Como no dar gracias por esos frutos que están siendo derramados en la Iglesia", decía el Papa Juan Pablo II.

Cuántas personas redescubrieron la Fe y el gusto por la Palabra de Dios! Hablar, por lo tanto, de la Fraternidad Católica es solo una tentativa del mensaje que debe ser dado: "las comunidades que están en la Fraternidad son expresiones maduras de la Renovación Carismática".

La Renovación Carismática asumió varias formas, pues existen comunidades carismáticas, de vida, de alianza; hay institutos de inspiración carismática, universidades, comunidades que evangelizan por los medios de comunicación, como es Canción Nueva. Cada una de esas expresiones carismáticas vive esa gracia común que llamamos "efusión del Espíritu Santo". Es un denominador común.

Para entender la RCC, es preciso saber que algunos movimientos llegaron desde fuera de la Iglesia Católica y antes del Concilio Vaticano II. La RCC nació de ésa forma, por el movimiento pentecostal, así como otras que nacieron de movimientos de santidad, movimientos no católicos, movimientos bíblicos y ecuménicos.

Esa historia no es mi opinión, mas es la verdad dentro de esa corriente de gracia. Las comunidades nacieron en diferentes instituciones, organizaciones, asociaciones, pero ninguna de ellas puede tirar fuera de sí el significado, el sentido del movimiento carismático.

Sería correcto decir que toda la iglesia es, por su naturaleza, carismática. Sea por los fieles bautizados, por la institución, que es un don del Espíritu Santo, sacerdotes, cardenales, Papa, todo el pueblo de Dios. Estoy diciendo a ustedes, miembros de la Fraternidad Católica: ¡abran su mente a la universalidad de la iglesia, abran el corazón a la obra de Dios!

En el final de los tiempos, el fenómeno escatológico es el pueblo que se prepara para el encuentro con Jesús, los dones son la belleza que adorna a la esposa de Cristo. ¡Apresuremos la venida del Señor!
El Padre suscita, en la Iglesia de Dios, las bienaventuranzas que, un día seremos. El está preparándonos para vivir juntos un día en el cielo; para vivir la dimensión comunitaria. No habrá más católicos ni protestantes, ni mujeres ni hombres, apenas hijos, porque Jesús no tiene primos ni sobrinos, sólo hijos.



El Espíritu Santo es tan humilde que acepta esos márgenes y se adecua a nuestra humanidad, acepta nuestras fragilidades, nuestras ofensas y continua siguiendo el río que va siempre hacia el frente.

Tenemos una mentalidad estrecha por demás! El mundo todavía no creyó en Jesús, porque piensa, todavía hoy, como se pensaba dentro de la sacristía. Tenemos que salir a evangelizar, pues la RCC y el bautismo en el Espíritu Santo de Dios son para la misión de la iglesia que no puede quedar encerrada, porque al salir, ella encuentra la solución y la superación de sus dificultades.

Agradezcamos a Dios por todo aquello que el Espíritu Santo suscitó. Debemos hablar no solo de un movimiento, sino de múltiples expresiones. El Bautismo en el Espíritu no es una gracia que puede quedar solo para los movimientos católicos, sino una experiencia común de la iniciación cristiana. Los catecúmenos eran bautizados.

En Roma, los cardenales querían colocar el movimiento carismático dentro de una caja, porque no sabían qué hacer con él. En aquel tiempo Pablo VI mando investigar ese fenómeno extraño; entonces, llevaron hasta él la experiencia, pues habían sido bautizados en el Espíritu Santo e hicieron el primer grupo carismático en Roma.

El Bautismo en el Espíritu Santo fue dado a católicos, protestantes, hebreos, ortodoxos. Ya estamos viviendo la profecía de Joel, el cual profetizó sobre nosotros, sobre nuestros hijos, jóvenes y ancianos. "Derramaré mi Espíritu, tus hijos se volverán profetas" (Joel 2) Si hoy Israel está reconociendo a Jesús es porque Él esta volviendo.

La comunión de las fraternidades es su identificación como discípulos, pues sabemos lo que significa amar. Todos los carismas son útiles a la iglesia, mas Pablo, en Corintios 13 dice que todos esos dones desaparecerán, solo quedará la fe, la esperanza y la caridad.

Debemos sembrar la comunión y el amor, pero para hacer eso precisamos empeñarnos en eliminar todo rencor y competición. Compitamos en el amor, eso durará por siempre. Solo el amor es incorruptible!

Hay otro desafío: la santidad. Bienaventurados los puros que verán a Dios! Queremos ver al Señor, encontrarlo, queremos que el pueblo haga tenga un encuentro con Él. La pureza de la oración es la causa de la santidad.

Que Dios sea alabado!
Amén


Transcrição e adaptação: Edna Carvalho
fuente www.cancaonova.com
Campamento Nuevas Comunidades
10 de Noviembre de 2012

jueves, 8 de noviembre de 2012

Ángel Guardián

Que no olvide


“Nuestros padres en Egipto no comprendieron tus maravillas,
no se acordaron de tu abundante misericordia.”  


Ése era el problema de Israel,
fuente y raíz de todos sus demás problemas:
tenía poca memoria.
Las gentes de Israel habían visto las mayores maravillas que ningún pueblo viera jamás en su historia. Pero se olvidaron. Nada más ver el milagro, se olvidaban de él. Sintieron de mil maneras la protección visible de Dios, pero pronto se encontraban como si nada hubiera pasado, y volvían a temer los peligros y a dudar de que el Señor pudiera salvarlos de ellos, a pesar de haberlo hecho tantas veces con fidelidad absoluta. Con eso ellos sufrían y provocaban la ira de Dios. Ésa era la gran debilidad de Israel como pueblo: tenía poca memoria.

“Nuestros padres en Egipto no comprendieron tus maravillas,
no se acordaron de tu abundante misericordia.”  


Dios hizo maravillas en su favor, pero,
“Bien pronto olvidaron tus obras;
se olvidaron de Dios su salvador,
que había hecho prodigios en Egipto.”  


También yo tengo poca memoria, Señor.
Me olvido.
No me acuerdo de lo que has hecho por mí.
Las intervenciones evidentes de tu misericordia y tu poder en mi vida se me escapan de la memoria en cuanto me enfrento a la incertidumbre de un nuevo día. Vuelvo a temer, a sufrir, y, lo que es peor, a irritarte a ti, que tanto has hecho por mí y estás dispuesto a hacer mucho más... si es que yo te dejo hacerlo abriéndome a tu acción con gratitud y confianza.

Me olvido.
Tiemblo ante dificultades que he superado antes,
me acobardo ante sufrimientos que antes he resistido con tu gracia.
Pierdo ánimo cuando tu ayuda me ha demostrado cientos de veces
que puedo hacerlo bien,
huyo de batallas menos temibles que otras que tú me has hecho ganar antes.
Soy cobarde, porque me olvido de tu poder.
No es que no conozca mi pasado.
Recuerdo sus detalles y puedo escribir mi propia historia.
Desde luego, sé las ocasiones en que has intervenido en mi vida de una manera especial para salvarla de peligros, levantarla a lo alto y llevarla hacia la gloria. Sé todo eso muy bien, pero me olvido de su significado, su importancia, su mensaje. Me olvido de que cada acción tuya es no sólo obra, sino mensaje; no sólo da ayuda, sino que expresa una promesa; no sólo hace, sino también dice. Y eso que dice, que asegura, que promete, es lo que se escapa a mi entender y a mi memoria.

Haz que entienda, Señor, haz que recuerde.
Enséñame a darle a cada uno de tus actos en mi vida
el valor que tiene como ayuda concreta y como señal permanente.
Enséñame a leer en tus intervenciones el mensaje de tu amor,
para que nunca me olvide
y nunca dude de que estarás conmigo en el futuro como lo has estado en el pasado.

“Entonces creyeron sus palabras,
cantaron sus alabanzas.”


También yo quiero cantar tus alabanzas con ellos, Señor.
“Y todo el pueblo diga; ¡Amén, aleluya!”
p. Carlos Vallés sj
jesuita
Fuente: Página del p. Carlos Valles.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Sé misericordioso

"Felices los misericordiosos,
porque alcanzarán misericordia"
Mt. 5,7



En una de las últimas emisiones de oración
Salette Ferreira, consagrada de Canción Nueva, desde Cachoeira Paulista
ha expresado que la misericordia es un atributo propio de Dios.
Es el Señor quien sufre junto con nosotros,
abraza nuestras miserias y comprende nuestras fragilidades.


En ésta bienaventuranza también somos llamados a acoger la miseria del otro,
a comprender la fragilidad de él,
y a tener misericordia de aquellos que, muchas veces, nos agreden o hieren. 

"Sé que es un desafío, sé que no es fácil perdonar,
porque somos humanos,
pero Dios nos da la Gracia de vivir la misericordia en Él,
por la fuerza de Él, y con Él"

Ha resaltado que debemos tener misericordia de nosotros mismos, de nuestros hijos, de nuestros maridos y esposas delante de las fallas de ellos y de las nuestras.

"Felices los misericordiosos,
porque alcanzarán misericordia"
Mt. 5,7

Precisamos aprender a perdonar los errores de los otros y también los nuestros.
No significa esto que vamos a concordar en todo,
quedando relajados o simplemente pasando por alto cualquier situación.
Precisamos comprender que la actitud viene de una persona imperfecta.
No podemos espantarnos o decepcionarnos,
pues el único que es perfecto es Dios.
Entonces, bienaventurados todos los que comprenden la falla del otro
y se disponen a perdonar, pues así también sucederá en el cielo.
Y no sólo en el cielo, aquí, en éste mundo, experimentarán la Misericordia del Padre.

Salette nos invita a pedir la gracia de ser
instrumentos de misericordia en la vida de las personas.

"Ven, Espíritu Santo, y danos la gracia de tener un corazón misericordioso,
de no juzgar a las personas por actitudes erradas.
Danos la gracia de tener un corazón como el Tuyo,
que ve nuestras miserias y comprende que el pecado 
es parte de nuestras vidas"

Y termina haciendo un pedido a todos:
"En éste momento, perdonense cualquier error del pasado y clamen a Dios:
Señor, quiero tener un corazón misericordioso
y alcanzar Tu Misericordia para ser misericordioso con los otros"

Coloca, delante de Dios, todas las personas
con quienes debes tener misericordia y pide al Espíritu Santo la gracia de perdonar.
Errores y pecados hacen parte de la vida humana,
por eso es preciso tener un corazón misericordioso,
para alcanzar misericordia del Señor.

"Bendito sea Señor Tu Santo Nombre.
Quiero sumergir mi miseria en Tu Misericordia
y ser bañado con Tu Amor que perdona 
y da una nueva chance."

Equipo Canção Nova

Momento de oración en portugês:



Fuente: Portal Canção Nova.
enlace: http://clube.cancaonova.com/materia_.php?id=13373
Texto adaptado al español

martes, 6 de noviembre de 2012

Vivir con menos miedo


Ron Rolheiser 
Traducción Julia Hinojosa
Lunes 05 de Noviembre del 2012



Vivimos con demasiado temor de Dios. Este temor tiene muchas caras, desde el miedo supersticioso de los ingenuos, al miedo legalista de los más escrupulosos, hasta el miedo intelectual de los muy sofisticados.
Al final, todos luchamos para creer que Dios es la última persona de la que debiéramos tener miedo. Sin embargo, cada uno a su manera, todos batallamos con el temor de Dios.
Por supuesto, existe un miedo saludable, no sólo a Dios, sino también a cualquier persona a quien amamos. Las Escrituras nos dicen que "el temor de Dios es el principio de la sabiduría", sin embargo el temor, en este contexto, no se entiende como el miedo al castigo ó la arbitrariedad.  El temor de Dios en su sentido más sano es básicamente el miedo del amor, el miedo de no vivir con la debida reverencia y respeto ante la persona que amamos, a saber, el temor a violar los límites apropiados del amor.  Pero ese temor no es el temor al infierno, que es como comúnmente se entiende. El miedo es la antítesis de la fe y una señal de que algo anda mal en nuestro amor.  No tenemos miedo de lo que amamos y de lo que verdaderamente nos ama.
Todo dentro de nuestra fe cristiana nos invita a acercarnos a Dios en la intimidad más que en el miedo.  De hecho, en casi todos los casos que narran las Escrituras donde Dios aparece en la vida cotidiana, ya sea a través de un ángel, un fenómeno especial, o a través de una aparición de Cristo resucitado, las primeras palabras son invariablemente: "¡No tengáis miedo!" La calma ante el miedo, no su intensificación, es el criterio de discernimiento normal de que la voz que se escucha proviene de amor.
Con esto en mente, me gustaría ofrecer diez principios, enraizados en la persona y la revelación de Jesús, que esperemos puedan ser de ayuda para purificar nuestra imagen de Dios, para que nuestra fe pueda deshacerse del temor en lugar de avivarlo.
Empiezo con una historia que, aunque cierta, puede servir como parábola para exponer y realzar muchos de nuestros miedos inconscientes a Dios:
El temor a que Dios no sea tan comprensivo y compasivo como nosotros. 
El temor a que Dios no tenga un gran corazón como nosotros. 
El temor a que Dios no conozca nuestro corazón y no puede distinguir entre herida y frialdad, inmadurez y pecado.
El temor a que Dios nos dé una sola oportunidad y no pueda soportar nuestros pasos en falso y nuestras infidelidades.
El temor a que Dios no respete nuestra humanidad, que Dios nos creara de una manera, y sin embargo quiera que vivamos de otra manera para salvarnos.
El temor a que Dios se sienta amenazado por nuestros logros, como un pequeño tirano.
El temor a que Dios se sienta amenazado por nuestras dudas y preguntas, como un líder inseguro.
El temor a que Dios no pueda hacer frente las preguntas intelectuales y culturales de nuestro mundo, por lo que deba, de alguna manera, ser separado y protegido como un novato demasiado piadoso.
El temor a que Dios no esté tan interesado en nuestras vidas como nosotros lo estamos y esté menos interesado por nuestra salvación y la de nuestros seres queridos como nosotros lo estamos. Y no menos importante, temor a que Dios sea tan impotente ante nuestra impotencia moral como nosotros lo somos.
Aquí está la parábola: Hace bastantes años, yo estaba en el funeral de un joven que había muerto trágicamente en un accidente de automóvil.  En el momento de su muerte, superficialmente, su relación con su iglesia y algunas de sus enseñanzas morales estaban lejos de ser lo ideal: no asistía a la iglesia regularmente, vivía con su novia fuera del matrimonio, no estaba preocupado por los pobres ó la comunidad en general, y estaba, simplemente, siempre de fiesta.  Sin embargo, todos los que le conocían también sabían de su bondad esencial y de su corazón maravilloso.  No había ni una pizca de malicia en él y el cielo sería siempre un lugar con menos color y más empobrecido si él no estuviera allí.  En la recepción después de la ceremonia religiosa, una de sus tías me dijo: "Era una buena persona, si yo estuviera a cargo de las puertas del cielo, sin duda, lo dejaría entrar" Le aseguré que, sin duda, Dios se sentía de la misma manera, teniendo en cuenta que la comprensión y el perdón de Dios superan infinitamente al nuestro.
¿Cuáles son los diez principios que nos ayudan a vivir con menos miedo?
  1. El conocimiento de Dios y su comprensión superan al nuestro.
  2. La compasión y el perdón de Dios superan al nuestro.
  3. Dios respeta la naturaleza, nuestra condición humana, y nuestras tedencias innatas.
  4. Dios es un Padre que bendice, no una amenaza.
  5. Dios puede manejar nuestras preguntas y nuestras dudas y enfados.
  6. Dios lee el corazón y conoce  la diferencia entre  herida y  malicia.
  7. Dios nos da más de una oportunidad, abriendonos otra puerta cada vez que cerramos una.
  8. Dios desea nuestra salvación y la salvación de nuestros seres queridos más que nosotros.
  9. Dios es el autor de todo lo que es bueno.
  10. Dios puede, y lo hace, descender  a los infiernos para ayudarnos.
"No hay temor en el amor, más bien, el amor perfecto echa fuera al temor. Porque el temor lleva en sí el castigo, y el que teme no se  ha  perfeccionado en el amor." 1 Juan 4, 18

Fuente: Portal Ciudad Redonda
http://www.ciudadredonda.org/articulo/vivir-con-menos-miedo 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Palabra y Humildad


¿Recuerdas aquella vieja película “La guerra de los roses”?
Bárbara y Oliver, los protagonistas,
se conocen siendo jóvenes en una subasta de antigüedades. Los dos interesados por una estatuilla.
Éste “tironeo” inicial marcará todo el vínculo matrimonial, permaneciendo como mudo testigo de la destrucción final.  

A lo largo de nuestra vida construimos diferentes tipos de relaciones.
Familiares. De pareja. De comunidad. De trabajo…
En todas ellas entretejemos vínculos, es decir, el “algo que une” se consolida mediante una compleja trama que junta y sujeta opuestos, individualidades, formas de ver y pensar la vida, proyectos, ilusiones…
Todas estas relaciones, necesariamente, exigen de las partes compromiso afectivo.

Bárbara y Oliver construyeron su vínculo silenciando una parte de su historia. El tironeo inicial.
Aquello que no se habla no se restaura.
Lo que no se restaura se resquebraja.

Parece obvio. Pero la vida comunitaria, conyugal, o familiar son un tesoro en vasos de barro
que no puede permanecer en la esfera de lo obvio.

¿Existen “palabras silenciadas” en tus relaciones?
Puede ocurrir que lo silenciado permanezca oculto a nuestra mirada.
Es entonces que debemos pedir con insistencia la Gracia del Espíritu Santo.
La Gracia de su Luz que pone al descubierto nuestras sombras.

Puede ocurrir que, siendo conscientes de antiguos “tironeos”,
no encontremos en el otro “espacios” para la restauración.
Es entonces que debemos pedir, aún con mayor insistencia, la Gracia del Espíritu Santo.
Él actúa siempre. Es Gracia que penetra los corazones más endurecidos.

¿y en lo personal?
Humildad.
Es el principio de Dios para restaurar relaciones.
Es la llave que abre la puerta del poder de Dios para sanar vínculos.

“Dios resiste a los soberbios
y da su gracia a los humildes.”
Santiago 4.6

¡Dios Te Bendice!


Miguel
Comunidad de Oración

domingo, 4 de noviembre de 2012

¿Quieres orar? 6 Consejos de San Benito de Nursia



Releyendo esta tarde la Santa Regla, escrita por Benito de Nursia (480-547), fundador de los monjes de occidente, un documento cristiano que rebosa sabiduría y unción, he encontrado, aquí y allá, una serie de avisos sobre la práctica de la oración personal.

San Benito es un hombre práctico, no teoriza ni escribe tratados de teología espiritual, sencillamente transmite la enseñanza tradicional del monacato, y, sobre todo, lo que él mismo ha vivido en su experiencia como orante.

Así pues, si quieres orar, toma nota de estos sencillos consejos del padre Abad San Benito:

1. La presencia de Dios: Hacer un acto de fe en la presencia de Dios, bajo cuya mirada llena de amor transcurre nuestra vida. San Benito nos exhorta a que consideremos que estamos siempre ante la amable faz del Señor. Él nos escucha y nos ve, conoce nuestros íntimos pensamientos, su cercanía es consuelo, paz y fortaleza para el discípulo. Esta memoria Dei, que debería acompañarnos a lo largo de la jornada, hemos de intensificarla a la hora de iniciar el diálogo con el Señor.

2. La reverencia: La reverencia alude a la actitud de adoración y de alabanza que ofrecemos a Dios, un reconocimiento de su divinidad, de su grandeza y amor infinitos. Es rendirse ante el Señorío de Jesús, en un gesto de obediencia y fe, sabiendo que él es el dueño de nuestras vidas, y nosotros somos sus servidores.

3. La atención del corazón: La fuente de donde brota la plegaria es el corazón, por eso se nos invita a volver la mirada hacia dentro, entrar en el aposento interior, y seguir la inspiración del Espíritu Santo, que no cesa de interceder por nosotros, y de gemir: Abba, Padre. De allí también la necesidad de aprender a escuchar, de experimentar el silencio, creando un clima propicio para que brote la gracia de la oración pura.

4. Que la mente concuerde con la voz: Un sabio consejo, saber lo que decimos cuando rezamos, y cómo lo decimos, y quién lo dice, y, sobre todo, a quién se lo decimos. Aquí no vale rezar de carrerillas, sino considerar con la mente y el corazón lo que pronuncian los labios.

5. Ponerse en el lugar del pobre: San Benito nos enseña en el capitulo XX de la Regla a ponernos delante de Dios "en el lugar del pobre", una actitud de humildad y de reconocimiento de nuestra pobreza delante del dador de todos los bienes, en consonancia con la conocida parábola de Jesús de la oración del publicano (Lc. 18, 9-14)

6. Orar frecuentemente: La Regla nos invita a orar con frecuencia, una plegaria que debe ser breve y pura, pues no somos escuchados por hablar mucho sino por la devoción y la humildad del corazón. Intercalar pequeños momentos de oración en medio de la jornada, para mantener la atención, y avivar el deseo de Dios.

Marcelo Martin
fuente: Blog de Marcelo
Profesor de Religión
Santa Cruz de Tenerife

Señor, Bendice nuestras manos





Señor, bendice nuestras manos
para que sean delicadas y sepan tomar
sin jamás aprisionar,

que sepan dar sin calcular
y tengan la fuerza de bendecir y consolar.

Señor, bendice nuestros ojos
para que sepan ver la necesidad
y no olviden nunca lo que a nadie deslumbra;
que vean detrás de la superficie
para que los demás se sientan felices
por nuestro modo de mirarles.

Señor, bendice nuestros oídos
para que sepan oír tu voz
y perciban muy claramente
el grito de los afligidos;
que sepan quedarse sordos
al ruido inútil y la palabrería,
pero no a las voces que llaman
y piden que las oigan y comprendan
aunque turben nuestra comodidad.

Señor, bendice nuestras bocas
para que demos testimonio de Ti
y no digamos nada que hiera o destruya;
que sólo pronunciemos palabras que alivien,
que nunca traicionemos confidencias y secretos,
que consigamos despertar sonrisas.

Señor, bendice nuestros corazones
para que sean templos vivos de tu Espíritu
y sepan dar calor y refugio;
que seamos generosos en perdonar y comprender
y aprendamos a compartir dolor y alegría
con un gran amor.

Dios mío, que puedas disponer de nosotros
con todo lo que somos, con todo lo que tenemos.


Original de Sabine Naegeli

12 Rasgos de la santidad




El 1 de noviembre de cada año, celebramos la fiesta de Todos los Santos, efemérides que nos recuerda la gran dignidad de lo que significa ser persona, el sentido definitivo del proyecto de Dios sobre el hombre y la mujer: compartir con nosotros el misterio de su propia santidad.

Ser santos no es ninguna proeza sobrehumana, es, sencillamente, vivir en forma auténtica nuestra condición humana, conforme a nuestra vocación y estado de vida.

Tú y yo, y todos, estamos llamados, hoy y aquí, a experimentar el misterio de la santidad de Dios, que es tanto como decir: participar de la propia felicidad del Dios vivo realizando el destino para el cual hemos sido creados.

Pensando todas estas cosas, me he estado preguntando esta tarde ¿cómo ser santos en el siglo XXI?, porque si bien es cierto que, más allá de las épocas y los lugares, la santidad cristiana es una sola, a veces observo algunos estereotipos sobre lo que significa ser santo o santa que no se corresponden con los tiempos que vivimos, y que, definitivamente, no nos ayudan a comprender el llamamiento universal que Dios está haciendo a cada uno a la santidad.

Hemos de vivir un modelo de santidad que sea acorde a los desafíos del siglo XXI, al contexto que nos toca vivir, sabiendo que la voz de Dios  se deja sentir a través de los entresijos de la historia, con sus luces y con sus sombras.

Hablaríamos así de algunos rasgos de realización actual de la vocación a la santidad, porque se es santo o santa no en un mundo abstracto/ideal sino en el contexto concreto de la historia.

Desde esta perspectiva, podemos identificar, a modo de ensayo, 12 posibles características de la santidad cristiana del siglo XXI:

 1. Santidad “En seguimiento a Jesucristo”: Santidad es siempre camino de discipulado, experiencia de entrega y comunión con Jesús Resucitado, según el modelo de seguimiento que encontramos en el Nuevo Testamento, particularmente en los Evangelios.

2. Centralidad de la Palabra de Dios: Santidad es dejarse transformar por la Palabra de Dios, vivida y orada en la soledad del corazón, y en la asamblea litúrgica. La Palabra de Dios tiene que estar en el centro del camino cristiano.

3. Testigos de la misericordia: Los santos como testigos de la infinita misericordia de Dios que abraza como un fuego a todos los seres humanos. El hombre santo es aquel que ha experimentado más de cerca esta gran misericordia, por lo que está llamado a comunicarla a los demás en medio dela historia.

4. Sentido ecológico de comunión con la creación: Hoy cuando somos tan sensibles a los temas relativos al medio ambiente, necesitamos un modelo de santidad que invite a una comunión respetuosa con la naturaleza, y que apueste por un sentido ecológico de encuentro con la creación.

5. Talante profético frente a la lógica del egoísmo capitalista: Ser santo es desmarcarse de la lógica consumista de las sociedades del mercado. Es ser profeta, viviendo un estilo sobrio y sencillo de relación con las cosasdenunciando con la propia existencia todas las esclavitudes que nos vienen impuestas por la idolatría de la mercancía, por la deshumanización de una sociedad basada en la acumulación insolidaria de riquezas.

6. Experiencia renovada de la contemplaciónHoy, más que nunca, necesitamos hombres y mujeres que hayan experimentado a Dios en el fuego de la oración contemplativa. Para que lo divino no se convierta en un asunto de meras palabras, lo prioritario es dejarse transformar por el Dios vivo, en la fragua de la contemplación y el silencio. 

7. Dóciles al Espíritu Santo: Hombres y mujeres del siglo XXI dóciles a la acción renovadora del Espíritu Santo en la Iglesia, a sus dones y carismas para la edificación del Pueblo de Dios, a la experiencia siempre nueva de Pentecostés.

8. Sentido comunitario-eclesial de la santidad: Hombres y mujeres santos con un profundo sentido comunitario y eclesial de la vida cristiana. El Santo no vive aislado, es siempre un hombre para los demás, que se entrega a Dios y a los hermanos como miembro vivo de una comunidad eclesial, encarnando el misterio de la  comunión en Cristo,cabeza del Cuerpo.

9. Solidaridad, amor a los pobres, sentido de la justicia:En un mundo preñado por tantas injusticias y desigualdades no podríamos entender la santidad sin una búsqueda activa de un cambio social según modelo de Jesús en el Sermón de la Montaña”, viviendo la santidad a través de gestos concretos de amor y entrega a los más pobres, de solidaridad con las víctimas.

10. Santidad desde los sanos valores laicales: Los tiempos nos están llamando a ser santos desde los valores positivos del mundo secular, construyendo con los hombres y mujeres de buena voluntad, la sociedad humana: ejerciendo con alegría y espíritu de servicio nuestro trabajo y profesión,… participando en una comunidad de vecinos, haciendo la compra y en el mismo autobús de vuelta a casa.

11. Renovado sentido misionero y evangelizador: En medio de los avatares del secularismo galopante que domina muchos ambientes, se nos invita a vivir la gracia de la santidad, con una actitud misionera y evangelizadora, haciendo presente al Señor más allá del templo y la religión, allí donde los seres humanos se reúnen y comparten las preocupaciones de cada día.

12. Santos y Santas con María, la mujer nueva para el nuevo tiempo: Vivamos nuestra experiencia de la santidad en estrecha comunión con María, la Madre del Señor, en ella se realizan a plenitud las características de la santidad del siglo XXI. María, modelo eximio de santidad en la Iglesia para todos los tiempos.

¿Y tú, hermano, hermana, que otra característica de la santidad del siglo XXI agregarías a este pequeño listado?

fuente: Blog de Marcelo, Santa Cruz, Tenerife.
Profesor de Religión