¡Buen día, Espíritu Santo!
En este primer domingo de cuaresma despierta en nosotros
la alegría profunda y serena,
la que procede del Padre, vive en el Corazón del Hijo y
se manifiesta plenamente cuando rendidos ante Ti,
atrevidos te decimos... ¡Ven! ¡Conviértenos y nos convertiremos!
Ven y asiste a aquellos que amanecen preocupados,
entristecidos y debilitados por las pruebas!
Ven y danos el comprender la raíz de todo ayuno,
danos el gustar Tu Palabra;
el vivir la caridad sin fingimiento;
el deseo de Tu Pan;
el anhelo de Tu Agua Viva!
Amén
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