sábado, 14 de julio de 2012

¡Ven Espíritu Santo!




¡Ven Espíritu Santo,
ilumina nuestros pasos con la luz de Tu amor,
y haz brillar en nuestras noches de tristezas
las estrellas de Tu Paz!
Inspira en nuestros corazones
gestos, palabras y actitudes de misericordia,
acogida y perdón.
Sé nuestro refugio en las tempestades de la vida,
y la brisa serena en las tardes agitadas
de nuestros barullos interiores.
Condúcenos por los caminos de la esperanza,
y genera en nuestras almas
frutos de solidaridad, justicia y gratitud.
Amén
Pe. Flávio Sobreiro

viernes, 13 de julio de 2012

Curando las heridas


Cicatrizando las nostalgías

Una herida abierta lleva tiempo para cicatrizar. Abierta muchas veces por los actos descuidados, ella necesita de un tiempo sagrado para que sea sanada. Mas allá de que el tiempo cure las marcas de la cicatriz, esta nos continúa mostrando algo que fue herido hace un tiempo. No sentir más dolor es certeza de que el pasado ya no pertenece más al presente. Queda solamente la marca de una parte de la historia que muchas veces fue convertida en aprendizaje.
Hay despedidas que se tornan heridas abiertas en el alma. El dolor de la nostalgia de quien se fue crea sendas sin fin en muchos corazones que todavía esperan el regreso de un adiós que ya no tiene retorno. El tiempo de la nostalgia se eterniza en cicatrices que ni el mismo tiempo consigue apagar. Quién se queda siempre espera el regreso de un abrazo que nunca fue permitido o la sonrisa que no podrá ser contemplada.
Las estaciones de la vida surgen en tardes de otoño o se esconden en noches de lágrimas. Hay noches en las que no se ven las estrellas porque la luz de las esperanza fue borradas de las estrellas de la Fe. Nostalgia no reconciliada es dolor sin nombre, es silencio bañado por un océano de lágrimas, es una mañana sin sol en días casi siempre nublados. Quien nunca se despidió de quien un día partió, jamás dejará ir la estación del dolor de su alma.
La nostalgia es de quien se queda apenas con la certeza de muchas esperas. Días largos y segundos sin fin. Fue así que muchos dejaron ir su alegría en el equipaje de aquellos que se fueron. Si el corazón no se reconcilia con la despedida de los otoños del presente, el futuro será una triste espera en bancos de viejos tiempos de carencias no cicatrizadas.
La nostalgia dolorida es una herida abierta, abierta en el tiempo no reconciliado consigo mismo. El miedo de decir adiós nos ata a un pasado que no existe más, pero aun así se hace presente en futuros sombríos.
El remedio que cura la herida de la nostalgia es la reconciliación con el propio dolor que todavía grita en el corazón de quien aun no acepto el peso de las despedidas de la vida. En la nostalgia cicatrizada queda solo la certeza de que un día la vida será plena junto a Dios. En el Altar de la Vida Jesús pidió que la samaritana se despidiera de un pasado de inseguridades y que Su amor acogiera la seguridad de nuevos tiempos. Delante de la despedida y del amor que ahora sería el agua que saciaría toda su sed, ella abandonó el cántaro viejo de otoños para vivir las estaciones de una nueva primavera junto a la Fuente de una nueva vida.
En el amor de Cristo reconciliamos nuestras esperanzas con las nostalgias que se fueron en los equipajes que ya no nos pertenecen.Si el dolor se hace presente, la ternura de Dios es el remedio para curar nuestras carencias que insisten germinar no solo de nuestras fragilidades humanas. Jesucristo abraza todas nuestras carencias y hace de nuestras tristes nostalgias de una tarde sin fin una mañana de nuevos rencuentros con la vida. Somos llamados en todo instante a curar nuestro corazón en su Amor.Todas nuestras tristes nostalgias que todavía no dijeron adiós, son curadas y cicatrizadas en el bálsamo de la paz que nace de las fuentes del amor de Dios.
Traducido por: Exequiel Alvarez
Padre Flávio Sobreiro
Sacerdote de la a Arquidiócesis de Pouso Alegre – MG.

martes, 10 de julio de 2012

El Anhelo de la Soledad


Ron Rolheiser (Trad. Julia Hinojosa)

fuente: Ciudad Redonda
Hace ochocientos años, el poeta, Rumí escribió: Lo que quiero es saltar fuera de esta personalidad y después sentarme aparte.  He vivido demasiado tiempo en donde puedo estar accesible.
Acaso no es esto cierto para todos nosotros, ¡especialmente hoy en día!  Nuestras vidas son a menudo como una maleta sobrecargada. 
Parece como si siempre estuvieramos ocupados, siempre bajo presión, siempre hay una llamada, un mensaje de texto, un email, una visita, y una tarea atrasada.  Estamos siempre ansiosos por lo que todavía hemos dejado sin hacer, por a quién hemos decepcionado, por las expectativas no satisfechas.
Más aún, en el fondo, estamos siempre accesibles.  No tenemos una Isla tranquila a donde escaparnos, ni un refugio solitario.  Siempre estamos accesibles.  La mitad del mundo tiene nuestro número de contacto y sentimos la presión de estar al alcance de los demás todo el tiempo.  Por lo que a menudo nos sentimos como si estuviéramos subidos a una cinta de correr de la que nos quisiéramos bajar. Y dentro de toda esa ocupación, presión, ruido, y cansancio, anhelamos la soledad, anhelamos una isla tranquila, pacífica donde toda la presión y el ruido se detengan y  nos podamos sentar simplemente a descansar.
Es un anhelo sano. Es nuestra alma que nos habla.  De la misma manera que nuestro cuerpo, nuestra alma también sigue tratando de decirnos lo que necesita.  Nuestra alma tiene necesidad de soledad.  Sin embargo, la soledad no es fácil de encontrar.  ¿Por qué?
La soledad es esquiva y necesita encontrarnos en lugar de que nosotros la encontremos. Tendemos a tener una imagen ingenua de la soledad como si fuera algo en lo que nos podemos “empapar” así como nos empaparíamos en un baño con agua tibia.  Tendemos a tener la siguiente  imagen de la soledad: Estamos ocupados, presionados, y cansados.  Finalmente tenemos la oportunidad de escabullirnos un fin de semana.  Alquilamos una cabaña completa con chimenea, en un aislado bosque.  Empaquetamos algo de comida, algo de vino, y alguna música suave y nos resistimos a empaquetar los teléfonos, iPads, u ordenadores portátiles.  Este será un fin de semana tranquilo, un tiempo para tomar vino al lado de la chimenea, y para escuchar a los pájaros cantar, un tiempo de soledad.
Sin embargo, la soledad no puede ser programada tan fácilmente. Podemos establecer todas las condiciones óptimas, más eso no es garantía de que la vayamos a encontrar.  Nos tiene que encontrar, ó, más precisamente, algo dentro de nosotros tiene que estar despierto a su presencia.  Permítanme compartir una experiencia personal:
Hace algunos años, cuando estaba aún enseñando teología en una universidad, hice preparé las cosas para pasar dos meses del verano viviendo en un monasterio trapense.  Estaba buscando soledad, tratando de desacelerar mi vida. Acababa de terminar un semestre de mucha presión, enseñando, haciendo trabajo de formación, dando pláticas y seminarios, y tratando de escribir algo.  Tenía una fantasía casi deliciosa de lo yo que iba a encontrar en el monasterio.  Tendría dos maravillosos meses de soledad: encendería la chimenea en la casa de visitas y ahí me sentaría tranquilo.  Me gustaría dar un paseo tranquilo en el bosque detrás del monasterio.  Me sentaría afuera en una mecedora al lado de un pequeño lago dentro de la finca propiedad  a fumar mi pipa.  Disfrutaría de la comida sana, comiendo en silencio mientras escucharía a un monje leer en voz alta un libro espiritual, y, mejor que todo, me uniría a los monjes en sus oraciones – cantando el oficio en el coro, celebrando la Eucaristía, y sentándome con ellos en meditación en silencio en su tranquila capilla.
Llegué al monasterio a media tarde, deshice las maletas de prisa, y me dediqué de inmediato a hacer estas cosas. Para la última hora de la tarde ya había hecho todo, como la hierva que ha estado esperando para ser cortada: ya había encendido el fuego y me había sentado junto a él.  Había dado la caminata por el bosque, fumado mi pipa en la mecedora al lado del lago, me había unido al coro de los monjes en el rezo de vísperas, después me había sentado en meditación con ellos por media hora, comido en silencio una cena saludable, y después me uní a ellos a entonar canciones.  Para la hora de dormir la primera noche ya había hecho todas las cosas que en mi fantasía me darían soledad, y me fui a la cama inquieto, ansioso acerca de cómo sobreviviría los siguientes dos meses sin televisión, periódicos, llamadas telefónicas, sin estar con los amigos, y mi trabajo normal para distraerme.  Había hecho todas las actividades para una verdadera soledad y no había encontrado la soledad, sino que en su lugar había encontrado inquietud.  Tomó varias semanas antes que mi cuerpo y mi mente se desaceleraran lo suficiente para que yo encontrará un descanso básico, antes de que siquiera empezara a rozar los bordes de la soledad.
La soledad no es algo que podamos abrir como la llave del agua.  Necesita que el cuerpo y la mente se desaceleren lo suficiente para estar atentos al momento presente.  Estamos en soledad cuando, como dice Merton, sentimos totalmente el agua que estamos tomando, sentimos el calor de nuestras mantas, y hemos descansado lo suficiente para estar contentos dentro de nuestra piel.  No siempre logramos esto, a pesar de un sincero esfuerzo, por eso necesitamos seguir  comenzando de nuevo.

miércoles, 20 de junio de 2012

No tengas miedo, cree solamente en Mi


El gran problema de las personas es que no saben vivir el presente, le es difícil discernir mientras que viven. La propuesta del PHN es creer en que
Dunga-Mentor del PHN
el hoy es todo lo que tenemos. A Dios no le interesa lo que hiciste antes o lo que hicieron contigo, lo que importa es que estas aquí. Jesús es especialista en trabajar nuestro hoy y te lo voy a probar con la Palabra.
La Biblia en Marcos 5 a partir del 21 nos dice: “Al llegar Jesús a la otra orilla, se le aglomeró mucha gente mientras él permanecía junto al lago. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia, diciendo:
- Mi niña está agonizando; ven a poner las manos sobre ella para que sane y viva.
Jesús se fue con él. Mucha gente lo seguía y lo apretujaba. Una mujer que, padecía hemorragias desde hacía doce años, y que había sufrido mucho con los médicos, que había gastado todo lo que tenía sin provecho alguno y más bien había empeorado, oyó hablar de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. Pues se decía: “Si logro tocar aunque solo sea su manto, quedaré sana” Jesús se dio cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se dio vuelta en medio de la gente y preguntó:
- ¿Quién ha tocado mi ropa?
Sus discípulos le contestaron:
- Ves que la gente te está apretujando ¿y preguntas quién te ha tocado?
Pero él miraba alrededor a ver si descubría a la que lo había tocado. La mujer, entonces, asustada y temblorosa, sabiendo lo que le había pasado, se acercó, se postró ante él y le conto toda la verdad.
Jesús le dijo:
- Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz estás liberada de tu mal”
¡Imagínate la desesperación de Jairo a lado de Jesús! ¡Su hija se estaba muriendo y él tenía que escuchar toda la verdad de esa mujer!
La Palabra continúa diciendo: “Todavía estaba hablando cuando llegaron unos de casa del jefe de la sinagoga diciendo:
- Tu hija ha muerto, no sigas molestando al Maestro”
Nuestra vida cambia a cada momento y Jesús tiene una palabra para cada uno de ellos. Por su afección, esa mujer llevaba 12 años sin que nadie la tocara, abrazara o besara; pero en un minuto, por la fe, su vida cambio totalmente. Por la fe en Cristo nuestros problemas tienen solución y podemos seguir nuestro camino como aquella mujer.
Ante un problema Jesús puede decirte: “No tengas miedo, cree solamente en mí” o bien “Tu fe te ha salvado, vete en paz”. Necesitamos ser valientes para escuchar cualquiera de los dos mensajes.
Se trata de descubrir su presencia cada mañana. Lo que tengas que vencer o soportar lo debes hacer por un día, solo un día. Cierta vez le preguntaron a Jesús su nombre y él respondió: “Yo soy el que soy”. Es claro: ¡Jesús es el presente!


Continuemos nuestra lectura, versículo 36:
“Pero Jesús, que oyó la noticia, dijo al jefe de la sinagoga:
- No temas; basta con que sigas creyendo.
Y solo permitió que lo acompañaran Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.
Llegaron a la casa del jefe de la sinagoga y, al ver el tumulto, unos que lloraban y otros que daban grandes gritos, entró y les dijo:
- ¿Por qué este tumulto y estos llantos? La niña no ha muerto; está dormida.
Pero ellos se burlaban de él. Entonces Jesús echó fuera a todos, tomó consigo al padre de la niña, a la madre y a los que lo acompañaban, y entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo:
- Talitha kum (que significa: Niña, a ti te hablo, levántate).
La niña se levantó al instante y se puso a caminar, pues tenía doce años.
Ellos se quedaron totalmente admirados. Y él les mando con insistencia que nadie se enterara de lo sucedido, y les indicó que dieran de comer a la niña”.
Cuando la niña despertó Jesús le pidió que le dieran de comer y es que Él mismo es el alimento, un alimento que no acaba y que quiere llenar tu vida. El lugar que Dios escogió para vivir solo puede ser llenado por Él. ¡No podemos llenar el lugar de Dios con otra cosa!
La esperanza de Jairo es que su hija sobreviviera y esa también era su fe. Puede ser que muchos hayan intentado acabar con la tuya pero Jesús solo necesita una brecha para obrar. Un poquito del Señor ya llena toda nuestra vida, porque nuestra vida es nada ante él. En este día dale espacio para que obre, sin importar el tamaño de tu fe. Él no te juzga, tampoco ve el tamaño de tu fe sino la esperanza que hay en tu mirada.
Prédica durante el Encuentro PHN 2012, Paraguay
Dunga
Misionero de la Comunidad Canción Nueva – Mentor del PHN
fuente PORTAL EN ESPAÑOL CANCIÓN NUEVA

Todo milagro tiene un proceso


Les invito  que  permitamos que el Espíritu Santo trabaje en nuestros corazones, llevándonos a la experiencia de vivir el hoy.

Dunga-Mentor PHN
Toma la Palabra que se encuentra en Marcos 8, 22-26. Dice así: “Llegaron a Betsadia y le presentaron un ciego, pidiéndole que lo tocara. Jesús tomó de la mano del ciego, lo sacó a las afueras del pueblo y, después de poner saliva en sus ojos, le impuso las manos y le preguntó.
- ¿Ves algo?
Él, abriendo los ojos le dijo:
- Veo hombres y me parecen árboles que caminan.
Jesús volvió a poner las manos sobre sus ojos; entonces el ciego comenzó ya a ver con claridad y quedó sano, de suerte que de lejos veía perfectamente todas las cosas.
Después lo envió a su casa, y le ordenó:
-Ni siquiera entres en el pueblo”
Te puedes preguntar ¿Qué tiene que ver esto con mi vida?… Yo veo bien, no vivo en Jerusalén, ni siquiera conozco Betsaida. Pues mira, todos necesitamos de milagros, ¿verdad? ¿Tú necesitas un milagro? Dios tiene una manera cariñosa de realizar el milagro en nuestras vidas, sobre todo en la vida de los jóvenes.
Todo milagro tiene un proceso. Por eso te pregunto: ¿en qué fase del milagro se encuentra tu vida? ¿Principio, medio o final? Pues respondiendo a eso podrás tener un panorama más claro.
A los doce año trabajaba en una fábrica de papel así que se perfectamente cuál es su proceso. Primero es necesario plantar un árbol y esperar 7 años. Luego recién podíamos cortar los eucaliptus y los colocábamos en una olla hora durante 6 horas y obteníamos la celulosa que pasaba, después, por una máquina. Todo esto sucede para que tú puedas contar con una hoja para escribir.
El proceso tiene que ser respetado para obtener el papel, así sucede con el milagro de tu vida. Si no respetamos el proceso quedaremos tristes.
Ahora comprende la dificultad del ciego, él había sido llevado hasta Betsaida y luego Jesús lo saca afuera (vv. 23) demostrando su exclusividad para cada uno de las personas. El Señor va a realizar un milagro en tu vida de una forma muy especial y exclusiva, lo hará a través de un proceso que inicia con la experiencia de caminar junto a Él, en profunda intimidad. ¿Estás dispuesto a caminar con Cristo a pesar de que no comprendas todavía sus planes?

Toda la difícil vida del ciego, por causa de su afección en aquel tiempo, se detuvo en el momento en que supo que Aquel que realizaba milagros se encontraba en ese lugar.
Cuando teníamos que hacer una reparación, por causa de una falla, necesitábamos detener el proceso. Así sucede con nosotros, Jesús detiene el proceso para intervenir en la falla; pero su deseo de intervenir es muy respetuoso, tú tienes la última palabra. Él te pregunta: ¿Puedo ingresar a tu vida?
Tengo certeza que comprendiendo en qué fase del proceso de milagro se encuentra tu vida, podrás vivir el hoy colaborando con la intervención que Cristo quiere realizar en ella.
Recemos juntos: “Señor realiza una intervención en mi vida y hazla hoy porque no tengo otro día. Como aquel ciego no veo nada, pero confío de tu mano que me lleva a un lugar que desconozco. Y en intimidad contigo puedo reconocer que comienzo de a poco a ver a mi papá, a mi mamá… antes no veía nada y ahora estoy comenzando a ver. Comprendo que el proceso de milagro en mi vida está detenido porque necesita una intervención y la acepto; intervén Jesús.. Gracias Señor por el proceso de milagro en mi vida, porque es único y especial pues tu me amas. Amén
Prédica durante el Encuentro PHN 2012, Paraguay
Dunga
Misionero de la Comunidad Canción Nueva- Mentor del PHN
fuente: PORTAL CANCIÓN NUEVA EN ESPAÑOL

Somos evangelizadores de los que nos rodean


Éste Domingo fue un día muy importante, el día del Padre, en algunos países. Envíe un mensaje para mis hijas diciéndoles que pasaba este día lejos y les pedí que rezaran todo el día por mí, para que pueda predicar la Palabra. Este día en Brasil lo celebramos en el mes de agosto, eso quiere decir que este año lo festejaré dos veces. Estamos, entonces, ante un día muy especial.
Solo Dios sabe porque está aquí, seguramente tienes muchas intenciones y necesitas que Él haga muchas cosas por ti. Existe algo más allá de eso que Dios quiere hacer en ti y es lo que Él quiere hacer a través de ti.
Cuando el Señor quiso hacer algo gigantesco llamó solamente a 12 personas y así lo sigue haciendo, llama a unos pocos para grandes cosas. Varias veces en la Biblia lo vemos a Jesús rodeado de multitudes, pero cuando menor era el grupo más significativo es el pasaje bíblico; por ejemplo cuando Jesús quería rezar solo llevaba a Pedro, Santiago y Juan; solamente tres y eran un grupo de doce; lo mismo sucedió en la resurrección de la hija de Jairo, en su transfiguración y cuando sube al monte de los olivos. Comprendamos que cuando somos pocos es porque algo grande está por suceder.

"América del Sur es la esperanza, de aquí saldrá la re-evangelización del mundo"
¿Tu estas dispuesto a asumir una misión? Jesús hoy quiere poner en tus manos una misión.
Veamos lo que Dios dijo a Josué: “Después de la muerte de Moisés, Yavé habló a Josué, hijo de Nun y ayudante de Moisés y le dijo: “Ha muerto mi servidor Moisés; así que llegó para ti la hora de atravesar el río Jordán, y todo el pueblo pasará contigo a la tierra que yo doy a los hijos de Israel. Yo les doy todos los lugares donde pongan sus pies, como se lo prometí a Moisés. El territorio de ustedes limitará al norte con el monte Líbano; al sur, con el desierto; se extenderá al oriente hasta el río grande, el Eufrates, y al occidente, hasta el Mar Grande.
Mientras vivas nadie te desistirá. Estaré contigo como lo estuve con Moisés, no te dejaré ni te abandonaré. Sé valiente y ten ánimo, porque tú entregarás a este pueblo la tierra que juré dar a sus padres. Por eso, ten ánimo y cumple fielmente toda la Ley que te dio mi servidor Moisés. No te apartes de ella de ninguna manera y tendrás éxito donde quiera que vayas” (Jos 1, 1-7).
Necesitamos ser valientes para asumir lo nuevo que Dios tiene para cada uno. Permítanme en este momento profetizar de parte de Dios y decirles que América del Sur es la esperanza del mundo. El mundo está preocupado porque no tienen agua pero cuando mira hacia América del Sur ve abundante agua; las personas no van a Misa pero en América del Sur sí; es más, en el domingo del día del padre existen personas participando de un Encuentro porque quieren escuchar la Palabra de Dios. Esta es una realidad: América del Sur es la esperanza, de aquí saldrá la re-evangelización del mundo.
Nosotros tenemos algo que el mundo no tiene: ¡tenemos a Dios! Y el mundo tiene sed de Dios, está pasando por una crisis existencial. La espiritualidad que América del sur tiene, su devoción al Corazón de Jesús y María, inclusive la forma de vivir el Bautismo en el Espíritu Santo ninguna región del mundo la tiene, la vive.
Nosotros estamos aquí porque ya fuimos evangelizados, porque tenemos sed de Él y el PHN es otra herramienta para que podamos también evangelizar.
Los estoy invitando a evangelizar Paraguay y evangelizar significa contagiar al hermano con mi fe, llevarlo a tener una experiencia de encuentro con Jesús. Este encuentro cambia la vida de todas las personas.
¿Ya tuviste un encuentro personal con Jesús o solo escuchaste hablar con él? Algunas personas cunado experimentan este encuentro lloran, ríen y otras sienten paz.
Nuestra misión es promover este encuentro personal con Cristo y ¿dónde llevaremos a cabo esta misión? ¿En la Iglesia? Sí pero también donde vives, donde trabajas, en el lugar en que estudias y en los que te diviertes; donde te encuentres podrás testimoniar que Jesucristo es el Señor de tu vida y las personas dirán: “¡Wow que persona diferente ¿Qué tiene que yo no tengo?!” Así se acercarán a nosotros para tener aquello que les falta, y eso que les hace falta es Jesús.
Debemos dar respuesta al mundo, pero debemos comenzar en nuestra familia, en nuestro barrio. ¡Tenemos que honrar la historia de evangelización católica de nuestro continente!
Esta misión comienza pequeña pero tenemos que soñar a lo grande e ir creciendo siempre. Les pido que sueñen conmigo porque la evangelización del mundo depende de esto y Dios nos escogió. Asume esta misión y di conmigo: “Yo soy una respuesta”, “Yo soy una Palabra de Dios para el mundo que sufre”, “Yo soy alimentado semanalmente por el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Cristo, entonces soy un Cristo”.
Un día Jesús va a volver pero hasta entonces: “cada uno de nosotros es la respuesta clara de Cristo para la humanidad”. El PHN consiste en dejar de ocuparse del pecado y ocuparse de las cosas buenas de Dios; siendo valientes es posible evangelizar.
Predica durante el Encuentro PHN 2012, Paraguay.
Dunga
Misionero y músico de la Comunidad Canción Nueva – Mentor del PHN
fuente PORTAL ESPAÑOL CANCIÓN NUEVA

sábado, 9 de junio de 2012

NO PRETENDAMOS

No pretendamos "obligar" a Dios
a hacer lo que se nos ocurra

El relato de Marcos 1,40-45 del leproso que se acerca a Jesús
y pide ser sanado nos da cuatro actitudes muy valiosas
para enfrentar las situaciones de dificultad y de adversidad que podemos tener.


1. Necesitamos acercarnos a Jesús (40),
es necesario salir de nuestra comodidad e irlo a buscar,
abrir el corazón y encontrarlo,
saltar las barreras que la vida nos coloca y estrechar su mano.
Lejos de Él no podemos hacer nada pero cerca de El
podemos entender la razón de ser de cada una de las experiencias que estamos viviendo.


2. Adorarlo (40) el leproso se pone de rodillas
y de esta manera acepta que está frente al Señor,
ante el dueño de la vida.
No te acercas a él como te puedes acercar a cualquier otra persona.
El es el que tiene el poder para hacerte nuevo y darte la salud que tanto estás buscando.


3. Reconoces su Voluntad (40),
no pretendamos obligar a Dios a hacer lo que a nosotros se nos ocurra,
no son nuestros caprichos los que tienen que realizarse.
Nosotros abrimos el corazón y le decimos que aceptamos lo que El decida
para nosotros porque además sabemos que lo que El decida
siempre es lo mejor para nosotros.
Para ello hay que estar totalmente disponible y ser dóciles
a los que Dios quiera hacer en nosotros.


4. Declaramos su poder (40) y nos acogemos a El.
Estamos muy acostumbrados a ponerle a Dios nuestras propias limitaciones
y a creer que El no puede hacer lo que nosotros no podemos hacer,
pero eso no está bien, Dios es Dios y puede hacer lo que nosotros menos imaginamos.
Para El no hay nada imposible pero se hará su voluntad y no la nuestra.
Creo que estas 4 actitudes nos ayudan a enfrentar dificultades.
Seguro que no solucionan los problemas de manera mágica pero si nos muestra cómo comportarnos frente a ellas.
Es la actitud de un creyente que sabe que Dios lo ama y que quiere siempre lo mejor.
Estoy seguro que si actuamos así superaremos todos los problemas
y podremos ser dichosos en el Señor.


Editorial El Man esta Vivo
P. Alberto Linero Gomez, eudista

lunes, 4 de junio de 2012

Una grieta en Nuestra Jarra


Ron Rolheiser.
OMI (Trad. Julia Hinojosa)
Hay una frase de Leonard Cohen
muy citada que sugiere
que el lugar donde nos rompemos
es también el lugar donde empieza
nuestra redención:
en todo hay grietas, así es como entra la luz.
Es  verdad; una herida importante es, con frecuencia, el lugar por donde la sabiduría se cuela hacia el interior de nuestras vidas, y la debilidad, que a menudo nos domina, puede hacernos ser conscientes de nuestra necesidad de gracia.   Sin embargo, esa es sólo la mitad de la ecuación.  Los fallos, al mismo tiempo que nos hacen humildes, también pueden hacer que permanezcamos en la mediocridad y en la falta de alegría.  Juan de la Cruz nos ofrece esta imagen a través de una explicación:
Si una pequeña grieta en una jarra no se repara, el daño sera suficiente para que todo el líquido se derrame… Como consecuencia, una imperfección lleva a otra, y estas dos a muchas más.  Con dificultad vas a encontrar a una persona que siendo negligente en vencer un apetito, no tenga muchos más que nacen de la misma flaqueza e imperfección que tiene en aquel.  Dichas personas, consecuentemente, están siempre vacilantes a lo largo del camino.  Hemos sido testigos de cómo muchas personas, a quienes Dios les ha favorecido con un gran progreso en el desapego y la libertad, pierden la felicidad y la estabilidad en sus ejercicios espirituales, y terminan perdiendolo todo, sencillamente porque empezaron a condescender en algún ligero apego a la conversación y a la amistad bajo la apariencia del bien.  Todo esto sucede porque no ponen límite a su satisfacción inmediata y a su placer sensible, y se abstienen a sí mismos de Dios en soledad.  (Ascenso al Monte Carmelo, Libro I, Capitulo 11).
Aunque este pasaje fue escrito más específicamente para monjes y monjas contemplativos, y como una advertencia en contra de “un apego a la conversación y a la amistad”, lo cual nos suena raro e insano, una parte de nosotros entiende exactamente lo que está diciendo: Nuestras adicciones, nuestras infidelidades, y cualquiera de nuestras faltas, invariablemente empiezan en ese punto al que San Juan de la Cruz señala, es decir,  en una cierta satisfacción o placer inmediato, en un cierto coqueteo o juego con el fuego, el cual, aunque no es en sí pecaminoso, eventualmente nos puede llevar a un atolladero emocional y moral que nos roba la paz y la felicidad, y peor que todo esto, nos fuerza a esconder cosas, a mentir, y a ser menos sanos y transparentes.
Y aunque el fallo no sea grande, de alguna manera sirve para bloquearnos en el camino a un crecimiento más profundo y a una felicidad más auténtica.  Juan tiene un axioma el cual dice que no importa si al final un pájaro esta atado al suelo por una pesada cadena ó por un fino cordón – éste no puede volar en ninguno de los casos.  Por lo tanto, San Juan de la Cruz nos advierte con fuerza contra el estar cómodos con nuestras debilidades ó adicciones, racionalizando que éste o aquel fallo no tan grave, que nosotros somos fundamentalmente buenas personas a pesar de nuestras debilidades.  Ya sea que estemos atados por una pesada cadena ó por un délgado hilo, de cualquier manera, no podemos volar.
Si nos sentimos cómodos con  nuestras faltas, nos vamos a empobrecer de otra manera: nos va a robar nuestra verdadera felicidad.  El filósofo Francés, Leon Bloy, sugiere que en definitiva solo hay una verdadera  tristeza humana, ¡el no ser un santo! Esto puede sonar demasiado piadoso o moralizante, sin embargo, como en el citado texto de Juan de la Cruz, hay una parte de nosotros que entiende exactamente lo que Bloy esta diciendo.  Nuestras adicciones, nuestras infidelidades, y nuestros apegos poco saludables, pueden brindarnos algo de placer (aunque, muy pronto, ese placer se convierte en compulsión) y ésto nunca nos trae felicidad.  Puede haber mucho placer en nuestras vidas y sin embargo nuestros corazones estár tristes y nuestras conciencias cargadas.
La verdadera felicidad va más allá del placer, y puede co-existir con la renuncia y el dolor.  Depende más bien de la honestidad, la transparencia, y la gratitud, las señas verdaderas de la santidad.  Si somos honestos con nosotros mismos al juzgar nuestra experiencia, sabemos que esto es verdad. Si cualquiera de nosotros se pregunta a sí mismo: ¿Cuándo he sido verdaderamente más feliz en mi vida?  La respuesta honesta invariablemente va a ser: Yo se sido más feliz y he estado más en paz cuando he sido fiel, honesto, completamente transparente, cuando todos los bienes estaban sobre la mesa, y yo no tenía nada que esconder, incluso siendo imperfecto.
Nadie es perfecto, sin embargo, nunca debemos vivir cómodos con nuestras faltas y racionalizarlas porque al fin y al cabo no son tan graves ó porque las podamos mantener escondidas.  Si una pequeña grieta en nuestra jarra se queda sin reparar, el daño va a ser suficiente para causar que todo el líquido se derrame.  El resultado final no va a ser que nos convirtamos en malas personas. No. Vamos a permanecer como somos, buenos y estables en nuestra mediocridad. Sin embargo, la grandeza se nos va a escapar y vamos a cargar siempre con la tristeza adulta de no ser santos.
Ron Rolheiser. OMI
Lunes 04 de Junio del 2012
fuente. Portal Ciudad Redonda. 
Claretianos.

viernes, 25 de mayo de 2012

¡Ven, quiero ser encendido!



Ven Espíritu Santo, bautízame, quiero ser encendido por tu consuelo. Creo que cuando te acepté como Mi Señor, me volví uno contigo. Todo lo que eres, habita dentro de mí. Sé que mi vida, mis fuerzas nacen de tu amor.
Creo que cuando pida, tú Señor, me responderás con fuerza y sabiduría.
Clamo también para que derrames sobre mí tus dones de santificación, sabiduría, prudencia, coraje, ciencia. Reconozco que necesito de ellos en mi vida. Clamo y te pido que liberes en mi vida los dones carismáticos"

El don de discernimiento

Un don que no procede de la capacidad humana

El discernimiento es una habilidad o capacidad dada por Dios para reconocer la identidad (y muchas veces, la personalidad y la condición) de los “espíritus” que están por detrás de diferentes manifestaciones o actividades. Este don, esencial para la Iglesia, es generalmente concedido a los pastores del rebaño de Dios y a los que están en posición de guardar y de guiar.

Como podemos ver en la definición de arriba, ese don de Dios nos ayuda a percibir el origen de una intuición, de un pensamiento, la causa de un comportamiento – especialmente cuando este se nos presenta de forma extraña. El discernimiento, es un don “protector de la comunidad y protector de todos los otros dones”.
Como don (discernimiento de los espíritus) no procede de las capacidades simplemente humanas ni de deducciones científicas que podamos haber adquirido. “El discernimiento es intuición por la cual sabemos lo que, verdaderamente, es del Espíritu Santo
El discernimiento también puede ser visto como una especie de visión o sensibilidad; es una revelación espiritual de la operación de los diferentes tipos de espíritus en una persona o en una situación; es el medio por el cual Dios hace que los cristianos tomen conciencia de lo que está sucediendo.
Después de todas estas definiciones, nos podemos preguntar: ¿Cuál es el beneficio que nos da ese don, al ser usado de forma adecuada? ¿Cómo utilizarlo? ¿Cómo debe ser utilizado por las personas, cuando estas viven situaciones complejas? ¿Cómo deben proceder esas personas a partir de la orientación adecuada y segura que el discernimiento les dio?
El uso del don de discernimiento
El carisma en estudio nos permite actuar de forma correcta ante un hecho o situación que tenemos en mano, en el momento. Nos permite identificar la causa de esa situación especial, pudiendo, así, descubrir la raíz, lo que la origina, encaminándonos hacia una situación acertada y feliz.
El uso del don nos ayuda, por lo tanto, a conocer el espíritu, esto es, el principio animador (anima = lo que anima, mueve, moviliza, etc.). Con el, podemos llegar, con facilidad, al origen de una inspiración y confirmar de donde proviene:
Si proviene de Dios (o de Dios por medio de sus ángeles, sus mensajeros);
Si tiene origen en la mente humana (la cual puede estar sana, enferma, desequilibrada o alterada);
Si proviene de espíritus malos (del demonio o de influencias maléficas).
El discernimiento nos ayuda, también, a distinguir lo cierto de lo errado, lo verdadero de lo falso, orientando nuestras vidas en la fe y en la doctrina de Jesucristo. El Señor tiene para nosotros ese gran don, ese precioso don, que es el discernimiento de los espíritus. Mas allá que sea un don, que se nos da gratuitamente, es resultado, también, de nuestra caminata.
Necesitamos caminar y madurar y lo que nos torna maduros es la perseverancia, la oración, la Palabra de Dios y la docilidad. Y con la madurez también viene el discernimiento de los espíritus.
Que Dios te conceda este gran don. Tú puedes rezar ahoraSeñor Jesús, te pido el discernimiento de los espíritus. Necesito mucho de este don para no confundir todas las cosas. No quiero saber de nada malo, no quiero confundirme. Quiero ser guiado, conducido, orientado por  Ti. Dame, Señor, el don del discernimiento de los espíritus. Amen!”
Pido para ti la gracia de la caminata, del crecimiento, para que seas perseverante. Pido que, maduro, crecido y arraigado en Jesús, tengas todo el discernimiento para poder servir al Señor cada vez mejor, como bueno y prudente a quien el Señor puede confiar lo más preciado que tiene.
¡Ven, Espíritu Santo, y danos el don de discernir!
Padre Luizinho
Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva
Traducido por: Exequiel Alvarez
fuente: Portal en español Canción Nueva.

domingo, 20 de mayo de 2012

Querer y pedir el Espíritu Santo


El Espíritu Santo que habita en ti, desde el día de tu bautismo, viene a orar y clama “Ven”. Nosotros recibimos el Espíritu porque oramos, pero oramos porque recibimos el Espíritu.
Que el sediento venga y que el hombre de buena voluntad reciba del agua de la vida. Es necesario tener sed de Dios. Aquel que tenga sed que venga”. Para recibir el Espíritu Santo es necesario querer. ¿Quieres verdaderamente ser lleno de Él? Es necesario querer de verdad, pues en un corazón de mala gana el Espíritu no puede entrar.
El Señor no tira puertas para entrar.
Solo entra en un alma que sea abre para Él.
Es necesario reconocerse necesitado.
Jesús no vino para los que se creen justos y buenos, sino para los necesitados, pobres y pecadores. Cuanto más necesitamos de Dios, más lo recibiremos. El Señor te llenará con todo el Espíritu que necesitas para este día, pero para eso es necesario vaciarse. Si quieres estar lleno de Dios, tienes que vaciarte de ti mismo. Entonces, Él te dará todo el Espíritu Santo que eres capaz de recibir.
Cuanto más necesitado estés, más vas a recibir.
“Por eso yo les digo: Pidan, y Dios les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y Dios les abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca encuentra, y al que llama, Dios le abre. ¿Qué padre entre ustedes, si su hijo le pide un pez, le da una serpiente en lugar del pescado? ¿O si le pide un huevo, le va a dar un alacrán? Pues si ustedes aun siendo malos, saben dar a sus hijos cosas buenas, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pida? (Lc 11, 9-13)
No existe, en esta vida, nada tan bueno como el don del Espíritu Santo para pidas.
Necesitas pedir y querer.
Esas dos cosas no son iguales, porque muchas personas piden sin querer; rezan, porque otro está rezando. Piden de la boca para afuera. Eso no es pecado, pero tampoco es bueno porque es preciso decir queriendo, decir con la boca lo que estás sintiendo en el corazón.
Nosotros no fuimos llamados por Dios para una experiencia sin vida, descalificada.
No tengo dudas y sé que tu tampoco de que el Espíritu Santo esta en tu corazón.
Hoy, el Señor quiere darte una efusión tan gran del Espíritu que las personas, cuando te vean, van a decir: “¿Qué paso contigo?”
Y, entonces, podrás responder:
“El Espíritu Santo poso sobre mi”.
Tú siempre tuviste el Espíritu Santo dentro, pero hoy, el Señor quiere dejar de ser un simple huésped. Él quiere darte más de lo que ya recibiste.
No puedes negarte a esa prueba de amor.
Será tanto amor derramado sobre tu corazón que va a ser imposible no experimentar el don de lágrimas. Vas a pisar las nubes, porque el amor hace temblar nuestras estructuras.
Cuando tú rezas, aquello que escuchaste o leíste acontece para ti.
Cuando clamas por el Espíritu Santo, todo podrá suceder.
¿Quién necesita y ha pedido a Dios por su sanación interior?
¿Quién clama por una liberación?
¿Quién necesita rezar por su familia?
Tu no tiene idea de lo que va suceder cuando pidas (queriendo) “¡Ven Espíritu Santo!”.
“¡Ven Espíritu Santo, bautízame, quiero ser encendido por tu consuelo!
Creo que cuando te acepté como Mi Señor, me volví uno contigo.
Todo lo que eres, habita dentro de mí.
Sé que mi vida, mis fuerzas nacen de tu amor.
Creo que cuando pido, tú Señor, me respondes con fuerza y sabiduría.
Clamo también para que derrames sobre mí tus dones de santificación, sabiduría, prudencia, coraje, ciencia.
Reconozco que necesito de ellos en mi vida.
Clamo y te pido que liberes en mi vida los dones carismáticos”

Marcio Mendes
Misionero de la Comunidad Canción Nuevo, formado en Teología
Fuente: Portal en español Canción Nueva

domingo, 13 de mayo de 2012

DANDO es como SE RECIBE


El ser humano es un ser social.

Esto es, un ser que no puede vivir solitario y totalmente desconectado de los otros.
Siempre es necesario estar en relación con los demás.
En ellos se encuentra la riqueza, la solidaridad,
la retroalimentación que requiere para poder ser feliz.
Somos conscientes que esa relación con el otro también puede ser conflictiva y problemática. Estar en relación con el otro supone apertura, renuncias, entregas, compromiso; y eso no siempre es posible.
¿Cómo tener unas buenas relaciones interpersonales?
Creo que la clave está en entender y comprender que el otro es un ser humano que quiere y necesita lo que normalmente nosotros necesitamos.
Es por esto que se habla mucho de la regla de comportamiento:
“No hagas al otro lo que no quieres que te hagan”.
1. Reconocimiento:
todos los seres humanos queremos sentirnos conocidos, aceptados, amados y valorados.
Nadie quiere pasar desapercibido por los otros o ser maltratado.
Si quieres tener una buena relación con los otros tendrás que aprender a sinceramente reconocer sus cualidades y capacidades y hacerle sentir que es una persona valiosa.
No estoy hablando de los ‘piropos lambones’ que a todos nos fastidian y no generan confianza, sino de aquellos comentarios agradables que para todos son caricias emocionales que siempre son bien recibidos.
No podemos pretender que el otro nos reciba bien si nuestros comentarios siempre son ofensivos, despectivos o simplemente buscan hacer sentir mal a la otra persona.
Cuando eres alguien capaz de reconocer los valores de las otras personas, estas abren su corazón para relacionarse bien contigo.

2. Esperanza:
el corazón humano se alimenta de esperanza.
El futuro siempre nos genera muchas expectativas y queremos sentir que en él nos va a ir bien, que todo saldrá mejor de lo que estamos viviendo ahora.
No queremos tener al lado a personas que siempre están manifestándose negativamente o que hacen del negativismo su bandera.
Si quieres buenas relaciones comparte esperanza con los otros, que tus palabras y tus actitudes comuniquen a los otros ánimo, fuerza, ganas.
Tienes que ser un auténtico luchador, pero a la vez alguien que con su alegría, su seguridad y su fortaleza comunique esperanza a los otros. Eso hará que ellos quieran tener una buena relación contigo.

3. Orientación:
todos necesitamos orientación y la andamos buscando.
Pero ¡ojo! No queremos esos seres humanos que andan repartiendo consejos sin que nadie se los pida y tratan de meterse en la vida de los demás.
Queremos seres humanos seguros de lo que hacen en su vida, inteligentes a la hora de exponer las ideas que gobiernan su proyecto de vida.
En una palabra, gente que sabe para dónde va, que sabe qué quiere.
El que tiene palabras claras para aquellos que, en un momento de confusión, piden una orientación.
Todos necesitamos a alguien que nos muestre el camino y sea capaz de indicarnos cuál es el mejor.

4. Solidaridad:
siempre todos esperamos que alguien nos ayude.
Si queremos tener buenas relaciones con los demás tenemos que estar dispuestos a colaborarles, a servirles y bendecirlos con nuestros comportamientos.
Lo que se da es lo que se recibe.
Muchas veces pretendemos que los otros nos ayuden,
pero no somos capaces de salir de nuestra comodidad para colaborarles en la construcción de sus soluciones y respuestas.
Todos queremos estar con gente colaborativa y solidaria.
Se trata de comprender que los otros quieren y necesitan, de alguna manera,
lo que nosotros queremos y necesitamos,
y que para tener unas buenas relaciones hay que saber comportarse con los demás,
porque estos, como nosotros,
no tienen por qué aceptar y aguantar ‘cualquier tipo de comportamiento’.

Pregúntate si eres una persona que tiene estas cuatro actitudes-propuestas anteriormente.

P. Alberto Linero Gómez, eudista