domingo, 23 de junio de 2013

¡Buen día, Divino Espíritu Santo!
Cuando el frío del día quiere ganar espacios
Salgo en tu búsqueda!
Porque eres el Abrigo que más abriga,
en Tí todo se congrega: abrazo, ternura y calor;
Consuelo, Paz y Esperanza,
Belleza, Temor y Santidad.
Que los agobios del tiempo presente
no roben lo que sembraste y estás haciendo crecer;
Que las luchas del día a día
no se resistan ante Tu Soberanía;
¡Ven, permanece, aguarda, vigila!
Quiebra toda sordera: ¿qué podemos hacer juntos hoy?


Conociendo al Espíritu Santo

¿Quieres acompañarnos y juntos ir descubriendo quién es el Espíritu Santo?, mira que no estoy diciendo ¿qué es el Espíritu Santo?, sino ¿quién es el Espíritu Santo? Nota la diferencia entre ¿qué es? y ¿quién es?, “que” se refiere a cosas, pero “quien” a personas. Esto es fundamental para que podamos entender a nuestro Dios y poder tener una relación íntima con cada una de las personas divinas de la Trinidad.


Cuando voy a predicar a algunos lugares suelo hacer la pregunta: ¿Quién es el Dios de nosotros los católicos? Muchos responden Papa Dios, otros Jesús, algunos pocos dicen el Espíritu Santo, pero desafortunadamente cada una de estas respuestas está incompleta. Tu Dios, mi Dios, nuestro Dios es la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero. Si leemos la Palabra de Dios en el Evangelio según San Mateo 3:16-17, encontramos: “Una vez bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los Cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Al mismo tiempo se oyó una voz del cielo que decía: “Este es mi Hijo, el Amado; en él me complazco.” 

En este hermoso texto de San Mateo vemos en conjunto a la Santísima Trinidad, estuvo Jesús, nuestro Señor, siendo bautizado por su primo Juan el Bautista, además se escucha la voz de Papito Dios que decía este es mi Hijo Amado y a la vez aparece como una paloma el Espíritu Santo descendiendo sobre Jesús. Tenemos un solo Dios, creemos en un solo Dios, pero creemos, como lo profesamos cada domingo en la Eucaristía, en un solo Dios que es trino es decir tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
En una pequeña ciudad italiana llamada Siena ubicada aproximadamente a una hora de Florencia, existe una gran riqueza espiritual. Allí vivió Catalina de Siena una gran santa, además doctora de la Iglesia, quien dijo “el Espíritu Santo es el gran desconocido”. A su vez, en el libro de Hechos de los Apóstoles 19,1-2, se cuenta que Pablo llegó a Efeso atravesando las regiones altas; encontró allí a algunos discípulos He 8,17 He 10,44 y les preguntó:
“¿Recibieron el Espíritu Santo cuando abrazaron la fe?”. Le contestaron: “Ni siquiera hemos oído decir que exista el Espíritu Santo”.

Tal vez sabemos mucho de Papa Dios, tal vez conocemos quien es Jesús, las maravillas que El hace, su presencia en medio de nosotros, es decir sabemos mucho de estas dos personas de la Trinidad, pero ¿qué conocemos acerca del Espíritu Santo?. Lastimosamente casi 2000 años después del encuentro de Pablo con estos discípulos de Juan en Efeso, que ni siquiera habían oído hablar del Espíritu Santo a pesar de haber sido bautizados y ser cristianos, y más de seis siglos en que la gran doctora de la Iglesia Catalina de Siena expresó estas palabras, todavía parece que no conocemos bien al Divino Espíritu. ¿Será que se nos olvido quién es? Sabes El está vivo, sigue moviéndose en el mundo, en la Iglesia, en tu vida. 


Te invito a conocer un poco más de la tercera persona de la Trinidad, el verbo conocer en un sentido bíblico significa amar, a medida que profundices quien es el Espíritu Santo, vas a experimentar más profundamente su amor, te vas a enamorar de El y vas a poder conocer lo que sigue haciendo día a día en nuestras vidas.

Adaptación de un artículo de Andrés Arango
Comunidad RCCHispana.

jueves, 20 de junio de 2013

Fuerza en la tribulación

OraciónOración, fuerza en medio de la tribulación

19/06/2013
    
Los barcos en la época de Jesús eran conducidos por el viento o por el remo, pues no tenían motor. La parte de adelante, llamada proa, cortaba las aguas a ambos lados y recibía los golpes de las fuertes ondas. Pero era en la parte de atrás, en la popa del barco, que se localizaba el timón, una importante estructura de madera usada por el navegador más experimentado (el timonero) para dirigir toda la embarcación. Esa estructura define hacia qué dirección la embarcación sería trasladada sobre el agua. Por eso la enorme importancia del timonero, principalmente en los momentos de tempestades. Él no podía dejar su puesto en ninguna circunstancia, pues, en medio de la agitación del temporal, el único que podría influir en la dirección de la embarcación era el Gran Timonero: Jesucristo.

Al calmar la tempestad, Él se dirige hacia sus discípulos y, allí mismo, les proporcionó una formación. Les hizo una pregunta: “¿Por qué tiene miedo?”
El miedo nace, automáticamente, en el corazón de quien se ve solo, desamparado y se siente “huérfano del Padre del Cielo”. Aquellos estaban desesperados, porque no habían encontrado a Jesús en la parte posterior del barco. Ellos sabían “teóricamente” sobre la presencia de Jesús, pero, de hecho necesitaban hacer una experiencia de la presencia activa de Jesús y de su Señorío en sus vidas. Es incomprensible, que, todavía hoy, muchos cristianos vivan su fe apenas en la teoría, sin tener un encuentro personal con Jesús, lo cual puede sostenerlos en el tiempo de la tribulación.

Para los cristianos, el paso por la tribulación es una oportunidad de vivenciar una conversión personal a partir de un desvaciamiento de sí mismo (proceso kenótico), para estar llenos de Dios. Aprender a lidiar con las tribulaciones y sufrimientos es una credencial necesaria para el seguimiento de Cristo. Él dice: “Si alguien quiere seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga” (Lc 9,23). Se trata de una exigencia del Señor para los que quieren seguirlo; y Él no abre excepción para nadie. “Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo” (Lc 14,27) Jesús no hizo una propaganda engañosa de un “Cristianismo light o flojo”, sino que dejó claro que deberíamos tomar la cruz de cada día. Aquella que, tantas veces, es motivo de reclamos, pero que Él mismo avisó que existiría. Entendamos: las enseñanzas de Jesús son válidas hasta hoy para nosotros. Él no engañó a nadie respecto a las exigencias necesarias para ser un discípulo, un verdadero cristiano.
Conocedores de todas las dificultades del tiempo de probación, debemos empeñarnos en el fortalecimiento de nuestra fe, que en nada se asemeja a una vida sin luchas y sufrimientos, sino solidificada, que puede darnos el soporte necesario para el enfrentamiento del tiempo de tribulación. Nuestra fe debe afirmarse, crecer y madurar a medida que enfrentemos los sufrimientos y las adversidades.

Fragmento del libro “Fuertes en la Tribulación” del Padre Fabricio Andrade
(Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva)

Traducción: Exequiel Alvarez (@ExequielAlvarez)

Superar el sentimiento de decepción

“Ese mismo día, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran”.
Lc 24,13-16

Nosotros, que todavía no tenemos sentidos para ver al Señor, precisamos saber que cuando estamos en el dolor, en el sufrimiento o en grandes alegrías, no estamos solos, Jesús está a nuestro lado como estaba al lado de los dos discípulos.
La decepción ciega y nos hace pesimistas. Aquellos peregrinos de Emaús eran discípulos, pero todo lo que aconteció con Jesús –condenación y muerte- los decepcionó de tal manera que quedaron ciegos.
La decepción es inevitable, no depende de nosotros. Cuántos de nosotros nos decepcionamos y cultivamos ese sentimiento! Lo peor es que los efectos de ella aumentan dentro de nosotros con el pasar del tiempo.
Tenemos que renunciar a la decepción.
¿Tus sentimientos son de decepción?
¿Quién dice que somos regidos por nuestros sentimientos?
¿Eres tú quien debes dominar o son ellos quienes deben dominarte a ti?
No dejemos que sentimientos terribles y tóxicos nos contaminen. Una vez que la decepción no toca precisamos combatir y vencer esa dolencia. Los dolores del alma y del corazón son mucho peor que los dolores del cuerpo.
“Es imposible vivir sin sufrimiento”, enseña monseñor Jonas.
La decepción con las personas e instituciones ligadas a las religiones y a Dios son peores porque muchos acaban decepcionándose con la Iglesia y, consecuentemente, con el Señor. Esto es terrible porque lleva al enfriamiento y al apartamiento.
Como los discípulos de Emaús, precisas superar ese sentimiento renunciando a él. No se trata de negar que las personas erran. Tal vez hasta es posible que continúen erradas, pero es preciso que no guardes ese sentimiento en tu corazón. Renuncia a él y salva tu alma.

Si nuestros enemigos supiesen como sufrimos cuando nos decepcionamos quedarían contentísimos, porque ellos, al contrario de nosotros, continúan llevando su vida.
No tengas miedo, renuncia a tus decepciones; pide oración, pide que recen por ti, por la cura de tu corazón, de tus sentimientos.

Los discípulos decepcionados entraron en un pesimismo tremendo. Ellos reconocieron quien era Jesús, pero quedaron tan ciegos que la fe de ellos se eclipsó, y todo lo que dijeron del Señor fueron cosas pesimistas. Pero Cristo entra en escena y comienza a reprenderlos: “¡Qué poco entienden ustedes, y qué lentos son sus corazones para creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No tenía que ser así y que el Mesías padeciera para entrar en su gloria?» Lucas 24,25-26
Entonces Jesús comienza a hacer nuevamente toda una catequesis. Cuando los discípulos lo invitan a quedarse con ellos y preparan la cena, al partir el pan, ellos Lo reconocen, pero el Señor desaparece.

Mis hermanos, ¿cuál es La forma de salir de nuestra ceguera espiritual y del pesimismo? Es volvernos hacia Jesús.
Más allá de estar presente en el Sagrario y en la Misa, el Señor está con nosotros cuando trabajamos. Hasta cuando estamos haciendo cosas erradas, Jesús está con nosotros. Está contigo.
El remedio para la decepción es Cristo. Pero muchas veces hacemos lo contrario decepcionándonos y apartándonos de Él.
Es imposible vivir sin pasar por decepciones porque no depende de nosotros.
Es imposible vivir sin sufrimiento por eso tenemos que ser expertos en renunciar a ellos.

¿La espina entró? Retírala.
Es eso lo que Jesús viene a enseñarnos hoy.

Señor, que cada uno de mis hermanos y hermanas tengan la gracia de superar sus propias decepciones y sus consecuencias a partir de la ceguera espiritual y del pesimismo, porque lo que ella hace muchas veces es apartarlos de la Iglesia y de Ti.
Señor toca, cura a mis hermanos y dales coraje para renunciar cuando sientan los primeros síntomas de decepción.

Dios te Bendiga!
Monseñor Jonas Abib
Fundador Comunidad Canção Nova

precisamos re-inventarnos siempre

Actualmente se usa mucho la palabra “reinventar” en el sentido de transformar algo u otros, transformar lo cotidiano, salir de la rutina. De hecho necesitamos en todo momento reinventarnos, porque nuestra tendencia es acomodarnos y nos acostumbramos en todos los aspectos de nuestra vida.
La dinámica de Dios, en nuestra vida, es que vivamos cada día de manera nueva. Si miramos para el cielo, cada mañana que despierta, veremos que todos los días el cielo está coloreado con tonos diferentes. Y así debe ser nuestra vida, porque el propio Señor quiere realizar esa renovación diaria en nosotros.
“Yo hago nuevas todas las cosas” Ap 21,5b

Señor, renuévanos hoy con la fuerza del Espíritu Santo para que vivamos y descubramos de manera nueva todas las cosas.
¡Gracias, Señor!
En Vos confío!

Luzia Santiago
Co-Fundadora Comunidad Canción Nueva
Fuente: Mensaje del día www.cancaonova.com
Adaptación y traducción del original en portugués
¡Buenas noches Espíritu Santo!
Al terminar nuestra jornada solo podemos decirte,
¡Gracias, Divino Espíritu!
Gracias por visitarnos y llenarnos de Ti.
Gracias por ungir nuestras vidas y corazones.
Gracias por fortalecer lo débil,
vendar corazones,
alegrar nuestras entrañas,
sanar nuestras dolencias,
acrecentar nuestra Fe,
apaciguar las aguas turbulentas,
llenarnos de confianza infinita,
incendiar nuestros corazones.
¡Esperamos más, mucho más de Tí!
Ahora esperamos con ansias... con impaciencia,
porque hemos bebido de tu Agua,
¡eso que probamos, ¡eso queremos!
Ora en nosotros, cuida de nosotros!
¡Ven, y en la noche, mientras descansamos en el regazo de María,
¡Santifícanos!
¡Buen día, Espíritu Santo!
Cuando el frío de la mañana y de la vida quiere quebrarnos...
¡Ven y revístenos de Tu Ternura!
Arrópanos con la armadura de Tu Amor!
Y purifica lo retorcido, lo alejado de Tí.
Sean nuevos nuestros proyectos
y nueva nuestra inteligencia sustentada en Tu Sabiduría.
Fortalece lo vacilante.
Afianza lo temeroso.
Que todas nuestras sendas te sean familiares.
¡Sumérgenos en Tu Amor y desde allí,
llévanos al pobre, al triste y desamparado!
¡Y no calles! ¿qué podemos hacer juntos hoy?

Oración: todo lo vuelve posible

CLAMEMOS A LOS CIELOS POR LA SITUACIÓN MUNDIAL

En la Palabra de Dios encontramos muchos testimonios y oraciones que nos conducen al total abandono en Dios, esos textos nos enseñan que la humildad, la fe y la perseverancia son fundamentales para alcanzar la santidad. Tal como ocurrió con Daniel, que elevó sus oraciones a los cielos por los pecados de su pueblo:

“Señor, hemos llegado a ser más pequeños que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados (…) Pero que nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humillado nos hagan aceptables (…) Señor, que no queden confundidos los que confían en ti.” (Dn 3,34-42).

Es eso que nosotros cristianos de todo el mundo necesitamos hacer: clamar a los cielos por la situación mundial.
Oremos unos por los otros y, de todo corazón, busquemos el Rostro del Señor, porque sabemos que no podemos confiar en nuestras propias fuerzas. Busquemos refugio en el Señor, pues un corazón humilde y confiado en el poder de lo Alto es el remedio que cura todas las heridas.

Cuando rezamos todo se vuelve posible y todas las puertas se abren. Aunque hoy estemos en un “horno ardiente”, lancemos un grito al Todopoderoso, porque El va a enviar un ángel para socorrernos, como nos enseñan las Sagradas Escrituras:

“Daniel dijo "¡Viva el rey eternamente! Mi Dios ha enviado a su Ángel y ha cerrado las fauces de los leones, y ellos no me han hecho ningún mal, porque yo he sido hallado inocente en su presencia” Dn 6,22ss

En este día ejercitemos el precioso Don de la oración y la alabanza y elevemos todas nuestras miserias y las de nuestro prójimo a los pies de Nuestro Señor Jesucristo.

Jesús, en Vos confio!
Luzia Santiago
Co-Fundadora Comunidad Canção Nova
Fuente: mensaje Del dia WWW.cancaonova.com
Adaptación y traducción del original en português
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domingo, 16 de junio de 2013

Fluye, Espíritu Santo, fluye!

"El Evangelio, poder de Dios"

VI Encuentro Fraterno de Evangélicos y Católicos
"El Evangelio, poder de Dios" (Rom.1, 16)
El sábado 13 de octubre de 2012, de 10 a 18 horas, en el estadio Luna Park -Avda. Madero 420- de la ciudad de Buenos Aires se realizó elVI Encuentro Fraterno de Católicos y Evangélicos, organizado por C.R.E.C.E.S. Comunión Renovada de Evangélicos y Católicos en el Espíritu Santo
 
Fue más que sólo un encuentro entre católicos y evangélicos. Lo que se vivió hoy en el Luna Park fue una verdadera fiesta de la unidad. "Yo lo he dicho en presencia del Papa, que lo que he visto en Buenos Aires es algo pionero: son cristianos que expresan su fe en conjunto. Católicos y evangélicos, sin divisiones. Esta expresión es como el Pentecostés. Los cristianos deben vivirlo así: como un nuevo Pentecostés". Así definió el padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia y uno de los oradores centrales del encuentro, sobre lo que ocurrió esta tarde en el Sexto Encuentro Fraterno de Comunión Renovada de Evangélicos y Católicos en el Espíritu Santo (C.R.E.C.E.S.). Un testimonio que llegó, según los propios dichos del padre capuchino, a oídos del Papa y hasta llamó la atención del Vaticano. "La Iglesia está siguiendo en forma muy atenta lo que está ocurriendo en Buenos Aires. Atentos a este signo, que creo yo, es un signo profético de los nuevos tiempos. Así lo he expresado el viernes último, durante una meditación en presencia del Papa Benedicto XVI. Esta es la forma de alejar el fundamentalismo religioso: cristianos que se abrazan, que se encuentran a compartir su fe".
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Unos 6.000 cristianos fueron parte de este sexto encuentro ecuménico que se realiza desde 2003 y que en cada edición amplía su convocatoria. En esta oportunidad, el lema fue "El Evangelio, poder de Dios" y movilizó a comunidades desde distintos puntos del país. Desde temprano, antes de las 9, las calles que rodean al estadio Luna Park estaban colmadas. Todos juntos, sacerdotes, laicos, pastores, religiosas y muchas familias con hijos pequeños, participaron de la fiesta. No había distinciones entre unos y otros. Todos estaban allí con un mismo propósito: celebrar el poder de compartir su fe en Jesucristo.
Las alabanzas estuvieron dirigidas por el pastor Sebastián Golluscio y se vivieron arriba y abajo del escenario con un clima muy fraternal. Allí se vio a sacerdotes y pastores compartiendo mate y la ronda llegó hasta manos de arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio quien, como todos los años, participó del encuentro.
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El padre Cantalamessa, junto a los pastores Omar Cabrera Jr. y Norberto Saracco
El padre Cantalamessa fue uno de los oradores más aplaudidos del encuentro. Más allá de sus 78 años y de su alto cargo eclesial -fue predicador de Juan Pablo II y ahora lo es de Benedicto XVI- no dudó en poner el humor y la alegría en primer plano durante su disertación. "Raniero tiene muy buen humor. Predica y es feliz", se leyó en Twitter durante su mensaje, con el hashtag #creces. Ocurre que todo el evento se transmitió en vivo vía Twitter (@creces) yhttp://www.facebook.com/prensa.creces.5 También se transmitió en vivo desde la FM Parroquial 105.1 -radio del Arzobispado de Buenos Aires- y por internet enwww.fmparroquial.com.ar
"Es que soy un hombre feliz. Y Él me ha hecho feliz", declaró Cantalamessa, sobre su relación con Dios. "El gran desafío hoy es cómo explicarle a los jóvenes que Jesús es el mejor aliado de su felicidad y de su gozo", dijo durante una conferencia de prensa con medios nacionales.
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El Cardenal Bergoglio y el padre Raniero Cantalamessa.
 
El amor fue clave en la centralidad de su mensaje ante el auditorio. "Si todas las biblias del mundo desaparecieran y quedara solamente una línea para ser leída, 'Dios es Amor’'es la frase resumidora. Toda la Biblia está ahí. El espíritu Santo no es una idea de la realidad, es la realidad. Los cristianos queremos experimentar un nuevo Pentecostés. Dios es Amor. Estar llenos del Espíritu Santo es estar llenos de Dios. ¿Por qué nos creó Dios? Porque nos amaba. ¿Y por qué la encarnación? Porque Dios nos ama tanto que nos manda a su hijo por amor. Jesús es Dios, que nos ama de manera humana. En sus ojos, la gente de su tiempo sintió el amor de Dios. No se ama a Dios en abstracto. Jesús es el objeto directo del amor de Dios."
El pastor Carlos Mraida, uno de los coordinadores del Consejo de Pastores de la Ciudad de Buenos Aires, fue otro de los oradores del encuentro y centró su mensaje en la importancia del rol del cristiano comprometido con los valores que profesa. "Dios quiere hacer algo nuevo en esta ciudad y en esta Nación.
Que los cristianos seamos militantes por la vida, la justicia y la equidad. Que seamos la voz de los que no tienen voz ni derecho a la vida. El Evangelio no se avergüenza ante el sistema que dice que la fe ya fue. Que ya no hay lugar para la fe", dijo ante miles que siguieron atentos sus palabras y celebraron sus dichos con aplausos.
"A los cristianos no nos mueve el éxito momentáneo. Dios nos dio los ojos de la Promesa. Ojos proféticos. Leemos la historia desde el final para acá. Nosotros conocemos el final de la película. Dios es nuestra última esperanza porque somos su primer amor", afirmó Mraida.
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El pastor Carlos Mraida
 
La mejor forma de transmitir la fe es, según el pastor Norberto Saracco, miembro de la comisión organizadora de C.R.E.C.E.S., es una vida que refleje la fe. Esa fue la respuesta que dio cuando se le preguntó, durante la conferencia de prensa, sobre el desánimo por la evangelización que se vive en los altos círculos eclesiásticos. "Estamos cansados de nuestras propias contradicciones. De Predicar una cosa y vivir otra. Esta es una cuestión clave del Evangelio: la coherencia. No hay predicación más fuerte que nuestra vida", dijo.
Estuvo entre la multitud como un fiel más. Tomó mate, comió empanadas y cuando le llegó el turno de pasar al frente y transmitir su mensaje, fue muy ovacionado. Cantos y olas de aplausos retrasaron varios minutos el inicio del mensaje del Cardenal Jorge Bergoglio. Todos querían escuchar el mensaje del hombre, que desde el silencio y el bajo perfil, ha sido uno de los principales impulsores del diálogo ecuménico e interreligioso en la Argentina.
"Jesús pasó más que nada su tiempo en las calles. El sigue pasando en medio nuestro. La gente no dejaba pasar oportunidad de estar con Jesús. De tocarlo, de apretujarlo, de recibir de él. No le tengo miedo a los que combaten a Jesús, porque ellos ya están vencido. Le tengo más miedo a los cristianos distraídos, dormidos, que no ven a Cristo pasar. Hemos perdido dos cosas: la capacidad de asombrarnos ante las palabras del Señor. Estamos atiborrados de noticias que van dejando de lado la buena noticia. Hemos perdido la ternura. Jesús se acercaba a la llaga humana y la curaba. Recuperemos esas dos características: no nos acostumbremos a ver al enfermo, al hambriento sin asombro y sin ternura", dijo.
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El padre Fernando Gianetti junto al padre Raniero Cantalamessa
durante la conferencia de prensa.
El pastor Jorge Himitian fue el encargado de leer la Declaración Común del Sexto Encuentro Fraterno, un documento conjunto que se difunde con cada edición.
"El Espíritu Santo abrió nuestros ojos espirituales, y comprendimos cosas muy simples pero grandiosas. Cosas muy conocidas pero a la vez ignoradas. Comprendimos que la iglesia es más que un edificio material donde se rinde culto a Dios. Todos los que somos hijos de Dios, somos por lo tanto, hermanos. Cristo fundó una sola Iglesia, y quiere que su iglesia manifieste en el mundo la unidad y la santidad que caracterizan a Dios", leyó ante la multitud.
Lo recaudado en la colecta, -$79.000.- será destinado íntegramente al Hospital Neuropsiquiátrico José T. Borda.
Cerca de las 18, y luego de ocho horas de comunión, el evento llegó a su fin. La despedida fue tan emotiva como el reencuentro. Grupos que se saludaba, que intercambiaban teléfonos y mails y la promesa de volver a verse en el próximo encuentro.
Estaba claro, lo que acababa de ocurrir no había sido simplemente el Sexto Encuentro Fraterno. Había sido mucho más que eso.
Si quiere acceder al audio de la exposición del Cardenal Jorge Bergoglio, o a las fotos del evento, ingrese aquí:http://www.facebook.com/prensa.creces.5

TRASCRIPCIÓN DE LA CONFERENCIA DE PRENSA
Conferencia de Prensa de la que participaron el pastor Norberto Saracco de la Iglesia Evangélica Buenas Nuevas, el padre Raniero Cantalamessa predicador de la Casa Pontificia y el padre Fernando Gianetti responsable de la Comisión de Ecumenismo y Diálogo Interrreligioso del Arzobispado de Buenos Aires.
¿Cuál es su opinión sobre cómo evangelizar en el mundo con los desafíos actuales?
P. Raniero Cantalamessa: Aquí tenemos una demostración visible de que la fe tiene poder todavía. Si miramos lo que el pastor Mraida llamaba "el ángel del pasado" no esperamos, pero si miramos a la realidad como que no es sólo aquí porque lo que se vive aquí yo lo vivo en muchos países. Yo viajo por todo el mundo. Estuve en Francia este año cinco veces y se ven cosas nuevas, fuertes, y me atrevería a decir que el defecto se da un poco en los medios que sólo perciben de la Iglesia los problemas y los escándalos y no ven lo que es verdaderamente la noticia. Porque el mal es común, cotidiano, y un encuentro como éste es la excepción. Los medios que están tan atentos a la novedad, tendrían que estar atentos a estos signos. Y los felicito a ustedes que están aquí [se refiere a los periodistas presentes] porque el hecho de estar aquí significa que le dan importancia, no a lo que todos perciben sino que tienen una mirada un poco más extendida.
En la apertura del Año de la Fe, el Papa hizo mención a que hay un desierto espiritual. ¿Por qué en esta época el cristiano no vive con coherencia su fe siendo el llamamiento cristiano una expresión de Dios?
P. Raniero Cantalamessa: La cultura del mundo, la sociedad de hoy está preocupada por el dinero, por la situación social que lleva a una desertificación espiritual. El sentido de la vida, de la familia, de las relaciones, de los sentimientos, son las grandes víctimas de esta desertificación. Cuando no hay sentimientos no hay amistad, no hay gozo en el matrimonio. Los sentimientos caen en la aridez. Todo se viene desierto. Pero el Señor está obrando en el mundo y aquí no se puede hablar de desierto espiritual ciertamente. Aquí tiene un matiz un poco particular y lo he dicho en presencia del Papa en una de mis últimas charlas que en Buenos Aires he visto algo pionero. Es decir que la fe cristiana con su fuerza está expresada conjuntamente por todos los cristianos y esto es un signo para toda la Iglesia. La fuerza del Espíritu Santo que se ve en estas ocasiones es la misma, es como el día de Pentecostés nada menos. Entonces lo que se pide es que los cristianos salgan de la tibieza con la que profesan su fe, que los medios de comunicación se esfuercen por difundir la noticia de estos eventos espirituales que son signos de esperanza en el mundo de hoy.
¿De qué manera los creyentes podemos transmitir esa fe a los que no creen y, sobre todo, para atraer a los jóvenes?
Pastor Saracco: Creo que la mejor manera de transmitir la fe es a través de una vida que refleje la fe. Me parece que todos coincidimos en que estamos cansados -y los jóvenes mucho más cansados- de mensajes huecos, de mensajes con palabras espirituales que, la verdad, no reflejan nada. Cansados de ver nuestras propias contradicciones permanentes, decir que creemos semejantes cosas y después vivimos de otra manera. Yo creo que la mejor manera de predicar en este tiempo y la mejor manera de que se acerquen ala fe, en especial los jóvenes, es que quienes vivimos en la fe tengamos vida coherente con lo que creemos, es una cuestión de coherencia. Esto no es nuevo, esto aparece en el propio evangelio cuando Jesús dice que seamos luz del mundo, la luz no está para esconderse. Entonces son distintas imágenes, que lo que quiere decir en última instancia es que la predicación más fuerte es la de nuestra vida, y creo que el llamado hoy a los cristianos es vivir una vida revitalizada en su fe en buen sentido, no en un fanatismo o cosas por el estilo, una fe coherente que se exprese cada día.
El padre Raniero contaba que cuando estuvo acá en Buenos Aires hubo en un retiro espiritual conjunto para sacerdotes católicos y para pastores de otras denominaciones. ¿Cómo funciona un retiro conjunto de consagrados de dos religiones similares pero no iguales?
Padre Gianetti: Evidentemente está centrado en Jesús. En el retiro siempre hubo predicaciones que hacían alusión a Jesús, al Reino de Dios, a la conversión, al tema de cantar juntos, una cuestión de ministerios, ellos como pastores y nosotros como sacerdotes. También fue ocasión en el tema de las comidas, de charlar, presentarnos, hubo un trabajo en grupo, porque salimos con la consigna de representar al mundo de hoy. En eso queremos trabajar también en nuestras comunidades, frente a un mundo que sea ha dejado llevar, la navidad viene revestida con mucho mercantilismo. Queremos intentar ser como ángeles que les vamos a avisar que en la noche de Navidad nació Jesús. No es una guerra santa, pero sí es anunciar más claramente que Navidad no es otra cosa que Jesús, Dios que se hace hombre y que viene a nuestra tierra.
¿Cuánta pastores y sacerdotes asistieron al retiro?
Padre Gianetti: Éramos alrededor de 100 personas.
P. Raniero Cantalamessa: un retiro así es posible haciendo lo que Juan Pablo II decía: ponemos juntos lo que nos une, lo que tenemos en común, que es mucho más esencial de lo que todavía nos separa. Ahí hemos vivido esto, hemos visto que lo que tenemos en común es lo esencial, creemos en el mismo Padre, Hijo y Espíritu Santo, en el cuerpo de Cristo, en la esperanza eterna. Hubo comunión y amistad: al final no sabía quiénes eran los sacerdotes católicos y quiénes eran los pastores. Yo he tenido esta gracia del Señor y después de haber participado como miembro de la delegación católica para el diálogo de las iglesias pentecostales por 13 años, tuve la gracia y la dicha de conocerlos de cerca, poco a poco me fueron invitando a dar retiros a ellos, a 70 pastores luteranos en Suecia, este año a una comunidad de Londres. Este cambio entre los cristianos se está haciendo cada vez más frecuente y es algo nuevo. Esos son los ciclos de novedad para nosotros los católicos del Concilio Vaticano II.
Padre Gianetti: si me permiten continuar lo del padre, compartimos en común la fe en Jesucristo que nos revela Dios como padre e hijo del Espíritu Santo. Creemos en el hijo de Dios nacido por la gracia del Espíritu Santo y la Virgen María, creemos en la misma Biblia, usamos la misma Biblia excepto por algunos libros del Antiguo Testamento. Compartimos el Bautismo, los siete primeros Concilios y tenemos mártires comunes. Los cristianos son matados porque son cristianos, no por la denominación. En este momento los cristianos son las personas más perseguidas en el mundo. Quise decir esto para que se hable más de lo que nos une que lo que separa, estos son los núcleos fuertes de la unión.
¿Cómo llegar a los jóvenes, con el problema de la inmediatez, cómo cruzar esa frontera donde el mensaje viene solo de Dios o de una experiencia personal que no siempre se da?
P. Raniero Cantalamessa: hay diferentes clases de sentimientos. Hay un sentimentalismos y sentimientos profundos. Cuando se acude a un encuentro como éste, quiere decir que se tiene un sentimiento, de otra manera no estaría acá la gente. Los jóvenes son las víctimas privilegiadas de esta cultura inmediata de las imágenes, de imágenes que pasan de Internet a la televisión, y que no obligan a pensar. Los jóvenes tienen que ser los evangelizadores, y de hecho en los movimientos eclesiales muchos jóvenes evangelizan con mucha eficacia. Yo participé en la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid el año pasado, y era impresionante ver cómo cuando los jóvenes están juntos brota la fe y el gozo. La gente de Madrid estaba evangelizada primero por el gozo y la Paz de estos jóvenes, que no tenían violencia con nadie, que le sonreían a todo el mundo. Tengo un mensaje para los jóvenes: cómo explicarles a los jóvenes que Jesús es el mejor aliado en la alegría, en su gozo, y no es el enemigo. La mentira de Satanás es convencer a los jóvenes de que si adhieren a la fe tienen que dejar de lado la música, la disco, cuando es Dios el inventor del gozo, la alegría. Satanás sólo ha podido inventar el abuso que destruye: el abuso de la droga, del sexo, de todo.
¿El Papa está al tanto de estos encuentros? ¿Dónde más se hacen?
P. Raniero Cantalamessa: Yo he mencionado en una meditación que le di al Papa Benedicto XVI precisamente lo que había vivido la última vez acá en el encuentro acá en Argentina. Hablé de la Nueva Evangelización que hubo en la historia de la Iglesia. Una, la evangelización de América Latina en el siglo XVI. Hablando de la evangelización hablé de los problemas actuales y mencioné este encuentro, de esta conversión que es un signo tremendo, hacia una comunión, una colaboración y dije en esa ocasión que me parece que este es el signo profético del porvenir, y es la manera de aislar los grupos fundamentalistas, polémicos y agresivos, la verdadera forma de dialogar entre los que ponen en el centro a Jesús y no a su Iglesia o denominación o su persona.
Por la otra pregunta, sí hay otros encuentros ecuménicos. He tenido la dicha de participar de muchos encuentros, retiros entre católicos y protestantes. En Alabama en enero pasado me invitaron conjuntamente en conjunto con el obispo católico y el decano de la universidad bautista. Entonces es algo que tiene que animarlos, no están haciendo algo extraño, son un signo fuerte dentro de un movimiento que se hace siempre más significativo en la Iglesia.
¿Tienen pensado invitar otras Iglesias hermanas? Se me ocurre por ejemplo la de Bernardo Stamateas.
Pastor Saracco: el tema es que esto es absolutamente abierto y mi caso como pastor evangélico y uno de los presidentes del consejo de pastores de la ciudad, la invitación siempre está abierta a todas las Iglesias. Las invitaciones no son del tipo personal, sino que son invitaciones que desde el momento en que comienza a generarse este espacio es abierto absolutamente para todos. De hecho hay una representación bastante interesante de Iglesia. La invitación es abierta, ese es el espíritu que venimos trabajando hace 9 años cuando comenzamos con esto.
Padre Raniero, ¿a qué edad fue su bautismo de fuego en el Espíritu Santo y cómo lo recibió?
P. Raniero Cantalamessa: Después de ordenarme como sacerdote tuve la ocasión, después de mucha resistencia, el Señor me convenció de que había una obra del Espíritu Santo en esto que llamamos el fenómeno carismático. Entonces recibí mi bautismo en el espíritu en los Estados Unidos y esto cambió mi vida. Yo era profesor en una universidad. El Señor me pidió de dejar todo y volverme un predicador itinerante de la palabra de Dios en el estilo de Francisco de Asís que es mi padre. Pocos meses después me llegó el nombramiento de predicador de la Casa Pontificia, y desde entonces yo sigo haciendo esto. Es decir que doy una charla al Papa, a obispos, a los cardenales de la Iglesia Católica cada viernes en Adviento y Cuaresma, no todo el año por supuesto, y esto ha cambiado mi vida, ahora soy un hombre feliz. Tengo que decirlo porque es un testimonio que estoy obligado a dar a Jesús, porque es Él es el que me ha hecho un hombre feliz.
CRECES es una iniciativa de laicos y pastores, comenzada en el año 2003, que reúne a cristianos católicos y evangélicos. Iniciativa de oración y escucha de la palabra de Dios, buscando juntos la unidad del Cuerpo de Cristo.
CONTACTOS DE PRENSA:
  • Virginia Bonard 011 15 5 934 1461
  • Evangelina Márquez 011 15 4 056 0304
*P. Raniero Cantalamessa, de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos, nació en Colli del Tronto, Italia, el 22 de julio del año 1934. Ordenado sacerdote en el año 1958, se doctoró en Teología en Friburgo (Suiza), y en Letras clásicas en la Universidad Católica de Milán.
Ex profesor ordinario de Historia de los orígenes del cristianismo y Director del Departamento de ciencias religiosas de la Universidad del Sagrado Corazón de Milán, fue miembro de la Comisión Teológica Internacional desde el año 1975 hasta el año 1981 y, durante doce años, miembro de la delegación católica para el diálogo con las Iglesias Pentecostales.
En el año 1979 abandonó la docencia para dedicarse a tiempo completo al ministerio de la Palabra. Juan Pablo II lo nombró Predicador de la Casa Pontificia en el año 1980 y Benedicto XVI lo confirmó en dicho cargo en 2005. En calidad de predicador dirige cada semana, en Adviento y en Cuaresma, una meditación en presencia del Papa, de los cardenales, obispos, prelados y superiores generales de órdenes religiosos. Se le llama a hablar en muchos países del mundo, a menudo también por hermanos de otras denominaciones cristianas.
Ha recibido el Doctorado Honoris Causa en Ciencias del Derecho, en la Universidad Notre Dame de South Bend (Indiana); en Ciencias de la Comunicación, en la Universidad de Macerata y en Teología en la Universidad Franciscana de Steubenville (Ohio).
Además de los libros científicos escritos como historiador de los orígenes del cristianismo, sobre la cristología de los Padres, la Pascua en la Iglesia antigua y otros temas, ha publicado otros numerosos libros de espiritualidad, fruto de su predicación en la Casa Pontificia, traducidos a una veintena de lenguas.

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El pastor Carlos Mraida nació en Buenos Aires en 1958. Es máster en Teología, Profesor de Misionología, Antropología Cultura y otras materias en distintas instituciones teológicas. Se desempeña como pastor principal de la Iglesia del Centro de la ciudad de Buenos Aires y lidera una red apostólica que reúne a decenas de pastores de distintas denominaciones. Junto a otros pastores sirve en un movimiento de unidad llamado "Argentina oramos por vos". Es uno de los coordinadores del Consejo de Pastores de la ciudad de Buenos Aires y miembro del Consejo de CRECES, Comunión Renovada de Evangélicos y Católicos en el Espíritu Santo. Lleva escritos más de una docena de libros y está casado con Silvana, tienen tres hijos Gabriel, Florencia y Ezequiel.

¿Adorar hoy?

Fernando Prado - Domingo 02 de Junio del 2013
Hace años, el Card. Bergoglio –hoy Papa Francisco- dedicó una hermosa homilía a la adoración. Al final de la misma decía: “¡Adorar es decir AMÉN!”.  “Así sea”, “que se haga tu voluntad”. La adoración y la humildad -que reconoce la pequeñez humana ante la grandeza de Dios- van de la mano. Ante Dios no cabe otra postura en el creyente: reconocerse envuelto en un Misterio que le sobrepasa.
Pero el Misterio de Dios no es, como gusta decir a nuestro Papa Francisco, un “spray”, algo etéreo. Este Misterio se nos ha revelado en Jesús (¡Él es la imagen visible del Dios invisible!), haciéndose más concreto. Y Jesús nos ha abierto a comprender que el Misterio que nos envuelve, es un misterio de amor. Dios es Amor. 
No podemos olvidar que lo que somos, lo que tenemos, lo que recibimos… todo viene de este Padre cuyo rostro de amor se nos ha revelado en Jesús.  Por eso, como hijos, hemos de vivir y comportarnos como hermanos, solidarios, compañeros…  Adorar no es algo del pasado. No es un acto de piedad escapista. No se trata de hacer apología de la presencia real de Cristo en la Eucaristía frente a los que no creen en ello. Adorar es más bien ponerse ante Dios para hacer memoria y recordar de dónde venimos. Adorar no es sino dejarse envolver por ese misterio de amor que nos lleva a lo concreto, a los hermanos.
Y esto no deja nunca de ser algo actual. Así lo decía también Francisco en aquella misma homilía: “Hoy, más que nunca, se hace necesario adorar para hacer posible la “projimidad” que reclaman estos tiempos de crisis. Solo en la contemplación del misterio de Amor que vence distancias y se hace cercanía, encontraremos la fuerza para no caer en la tentación de seguir de largo, sin detenernos en el camino”.
fuente Ciudad Redonda

Siempre con prisa

La precipitación es nuestro enemigo. Nos pone bajo tensión, aumenta la presión arterial, nos hace impacientes, nos hace más vulnerables a los accidentes y, lo más grave de todo, nos hace ciegos a las necesidades de los demás. El vivir normalmente con precipitación no es una virtud, independientemente de la bondad del asunto hacia el cual nos apresuramos.

En 1970, la Universidad de Princeton hizo una investigación con estudiantes del seminario para determinar si el comprometerse a ayudar a los demás, de hecho establece alguna diferencia real en una situación práctica. Crearon este escenario: entrevistarían a un seminarista en una oficina y, al finalizar la entrevista, le pedirían que fuera inmediatamente a un aula determinada del campus para dar una conferencia. Siempre establecían un margen de tiempo muy estrecho entre el momento en que la entrevista terminaba y cuando el seminarista se supone debería estar en la clase, lo que obligaba al estudiante a apresurarse. De camino a la plática, cada seminarista se encontraba con un actor que interpretaba a una persona necesitada (similar a la escena del buen samaritano en los evangelios). La prueba, era ver si el seminarista se detenía a ayudar. ¿Cuál fue el resultado?

Uno podría pensar que, siendo seminaristas comprometidos a el servicio, estas personas podrían ser más propensos a detenerse que el resto de personas. Sin embargo, ese no fue el caso. El ser seminaristas parecía no tener ningún efecto sobre su comportamiento en esta situación.  Sólo una cosa sí: eran más propensos a detenerse y ayudar, ó a no detenerse a ayudar, principalmente sobre la base de si tenían prisa ó no.  Si estaban presionados por tiempo, no se detenían, y si no estaban presionados por tiempo, eran más propensos a detenerse.

De este experimento, los autores sacaron varias conclusiones: en primer lugar, que la moral se convierte en un lujo, a medida que la velocidad de nuestras vidas diarias aumenta; y, en segundo lugar, que, debido a presiones de tiempo, tendemos a no ver una situación dada como una situación moral.  En esencia, entre más de prisa estamos, es menos probable que nos detengamos a ayudar a alguien  necesitado. La precipitación y la prisa, quizás más que cualquier otra cosa, nos impiden ser buenos samaritanos.
Lo sabemos por experiencia propia. Nuestra lucha por dar el tiempo adecuado a la familia, a la oración y por ayudar a los demás, tiene que ver principalmente con el tiempo. Estamos siempre demasiado ocupados, demasiado agobiados, con demasiada prisa, y con demasiada energía como para detenernos y ayudar.  Un escritor que conozco confiesa que cuando llegue a morir, de lo que más se arrepentirá en su vida no son las veces en que faltó a un mandamiento, sino las muchas veces en que pasó por alto a sus propios hijos de camino a su lugar de trabajo para escribir.  De la misma manera, tendemos a culpar hoy en día a la ideología secular de gran parte de la ruptura familiar en nuestra sociedad cuando, de hecho, tal vez la mayor tensión de todas en la familia, es la presión que viene desde nuestro lugar de trabajo el cual nos tiene bajo constante presión, siempre con prisa, y todos los días pasando por alto a nuestros hijos debido a las presiones del trabajo.
Sé de esto bastante, por supuesto, por mi propia experiencia.  Estoy siempre bajo presión, siempre con prisa, siempre sobrecargado de trabajo, y siempre pasando por alto todo tipo de cosas que requieren mi atención en mi camino al trabajo.  Como sacerdote, puedo racionalizar esto señalando la importancia del ministerio. El ministerio tiene el propósito de organizarnos la vida más allá de nuestra propia agenda, sin embargo en el fondo, yo sé que mucho de esto es una racionalización.  Algunas veces también yo racionalizo mi propio ajetreo y prisa, me consuelo con el hecho de que estoy actuando legítimamente según que tengo que hacer. Está en mis genes. Tanto mi padre como mi madre mostraron una lucha similar. Eran maravillosos, unos padres  amorosos, sin embargo a menudo vivían sobrecargados. El responder a las muchas demandas es una virtud ambigua.
No es casualidad que casi todos los escritores espirituales clásicos, escribiendo sin el beneficio del estudio de Princeton, advierten sobre los peligros del exceso de trabajo.  De hecho, los peligros de la precipitación y la prisa ya están escritos en la primera página de las Escrituras donde Dios nos invita a asegurarnos de mantener el sábado propiamente. Cuando vamos de prisa vemos muy poco más allá de nuestra propia agenda.
El lado positivo de precipitarse y de la prisa es que son, tal vez, lo contrario de la acedia.  La persona con el impulso de la prisa, al menos, no está constantemente deseando que pase el tiempo para conseguir pasar de la mañana a la hora de la comida.  Siempre tiene un propósito.  Además, la precipitación y la prisa pueden ayudar a que una persona productiva se afirme a si misma y sea admirada por lo que hace, aun cuando esté pasando por alto a sus propios hijos para llegar a su lugar de trabajo.  Yo también sé que: Mi trabajo de ofrece mucha autoafirmación, aun cuando tengo que admitir que la presión y la prisa me impiden la mayor parte del tiempo el ser un buen samaritano.
La precipitación  hace desaprovechemos las cosas, así dice el refrán.  También provoca una ceguera espiritual y humana que puede limitar seriamente nuestra compasión.
fuente: www.ciudadredonda.org

La parábola del "hijo pródigo"

Dios es nuestro apoyo y sustento

Somos muy frágiles, inconstantes y pecadores, por eso no podemos perder la oportunidad de entregar a Dios toda situación, hasta aquellas en las que creemos no encontrar solución.

Cuando no percibimos de dónde viene la fuerza que precisamos, quedamos debatiéndonos, buscando soluciones humanas, queriendo vencer las situaciones por nosotros mismos.

Es muy importante bucear en la Misericordia de Dios, más también es importante ayudar a los otros a alcanzar la misma gracia.
Sea cual sea la situación que vivimos, precisamos confiar:
Dios es nuestro apoyo y sustento.
Cuando aprendemos a obedecer la voz de Dios, tenemos la certeza de que todo en el mundo puede desmoronarse a nuestro alrededor, y aún así no dejaremos de creer que Jesús está en el barco de nuestra vida.
Al mismo tiempo, sabemos que el Señor nos da fuerzas para continuar caminando y para ayudar a tantas personas que a nuestro lado, como nosotros, necesitan encontrar paz, amor y dirección.

"Nadie tiene mayor amor que aquel que se despoja de la vida por aquellos a quienes ama" Jn. 15,13

Jesus, en Vos confío!
Luzia Santiago
Co-fundadora Comunidad Canción Nueva.
fuente: mensaje del día www.cancaonova.com
adaptación y traducción del original en português

La tentaciones y Dios

He oído decir que las enfermedades, los dolores, las muertes de seres queridos y otras tantas cosas que suceden en nuestra vida, son pruebas que Dios nos ha enviado. Ese tipo de afirmaciones no me gustan, pues creo que faltan a la verdad. No me imagino a Dios enviando pruebas a los hombres. Entender que Dios envía pruebas a los hombres es como decir que Dios nos tienta. Dice la Palabra: “Cuando alguno se sienta tentado a hacer lo malo, no piense que es tentado por Dios, porque Dios ni siente la tentación de hacer algo malo, ni tienta a nadie para que lo haga”. Creo que esta afirmación de Santiago 1,13 nos aclara que el Dios que nos ama y que quiere lo mejor para nosotros no puede querer dañarnos o invitarnos a hacer el mal.

¿Para qué nos daría una enfermedad como prueba?
¿Para qué re-negáramos de la fe?
¿Para mostrarnos que somos débiles y frágiles?
¿Para qué nos quiere probar, si Él nos conoce perfectamente y sabe lo que somos capaces de hacer? No es coherente con la presencia misericordiosa del Padre Dios que nos ha dado Jesucristo en todo su ministerio. Estoy seguro de que las causas de nuestras dificultades y tentaciones debemos buscarlas en otras partes y no en Dios. En Él sólo podremos encontrar amor y bendición. Por eso hoy te invito a estar dispuesto a luchar contra todas las dificultades que haya en tu vida. Puedes vencerlas y debes hacer todo lo que este a tu alcance para que lo hagas y puedas sonreír lleno de paz y de tranquilidad. Estoy seguro que esas dificultades se pueden entender más desde nuestra condición humana que desde la relación con Dios. Somos frágiles y débiles. Pero tengan la seguridad que si nos abrimos a la acción de Dios podremos tener la fortaleza y la capacidad que se necesita para ser lo suficientemente fuerte como para ganarle a todos.

“Al contrario uno es tentado por sus propios malos deseos que lo atraen y lo seducen. De estos malos deseos nace el pecado; y del pecado, cuando llega a su completo desarrollo, nace la muerte” (Santiago 1,14-15).
Está claro. El pecado es consecuencia de nuestros deseos y de dejarnos manejar por ellos. La tentación nace de lo profundo del corazón humano. Nos dejamos seducir por las formas, por las apariencias, por las manifestaciones externas y terminamos cayendo en pecado.
No culpes a otro de tu pecado.
Es tu incapacidad para vencer los deseos lo que te lleva a él.

Por ello lo que necesitamos es ser capaces de controlar nuestras emociones y pasiones. No podemos dejar que ellas nos manejen. El orgullo y la vanidad son las que más nos manipulan y nos llevan a fallar. Por eso hoy te invito a revisar tu vida, a darte cuenta cuales son los deseos que te están conduciendo a los pecados que te están haciendo vivir en ese ambiente de muerte que te está destruyendo.

Tenemos que controlarnos.
No reprimirnos, sino educar todo nuestro ser para que esas fuerzas interiores que tratan de dominarnos sean una oportunidad de crecimiento y no de destrucción. Me cuesta entender que el más “apasionado” en la calle es el más “seco y tosco” en la casa. ¿Por qué no se usan los impulsos, las pasiones a favor de las relaciones familiares? Esa es la mejor manera de no dejarnos llevar al pecado por nuestros deseos.
No se trata de no tener deseos sino de saberlos usar en función del proyecto de vida que tenemos y de la relación de pareja. Cuidado con acostumbrarse al pecado esa es una manera de estar muertos en vida, de no poder gozar la existencia toda.

p. Alberto Linero Gomez, eudista
fuente: El Man está Vivo

2º Seminario de Vida en el Espíritu Santo







sábado, 15 de junio de 2013

"Me gustaría decir a aquellos que se sienten lejos de Dios y de la Iglesia,
a los que son temerosos o a los indiferentes,
a los que piensan que ya no pueden cambiar:
¡el Señor también te está llamando a ti a ser parte de su pueblo y lo hace con gran respeto y amor!".



Para todo hay un tiempo

Para todo hay un tiempo debajo del cielo, hay un momento para que cada detalle acontezca!
La historia de nuestra vida va siendo tejida no sólo con las “consonancias” de cada día, sino también con sus “disonancias”.
En cada accidente, en cada pausa, la música que somos va siendo compuesta con la certeza de ser la primera y la última, la única, la más bella y especial. Por ser únicos y especiales a los ojos de Dios, no podemos dejar que nada ni nadie nos robe la certeza de ser amados y cuidados por el Padre.
Muchos se martirizan y quedan rumiando cosas que vivieron en el pasado, situaciones de pecado, peleas, desentendimientos y situaciones que insisten en ser traídas de nuevo a la superficie de nuestro corazón. Mientras no cortemos el cordón umbilical con ése pasado no conseguiremos vivir bien nuestro presente.

Experimenta, a partir de hoy, pedir a Dios la sanación de tu pasado, de tus sentimientos, traumas y miedos.

El Señor trabaja en tu liberación para tu felicidad! El Señor quiere libertarnos y renovar nuestro ánimo para proseguir sin mirar para atrás.
Haz ése propósito con Dios y pide en oración:
“Señor Jesús, te doy libre acceso a mi pasado para que puedas curarme y hacerme un hombre nuevo, Señor! No quiero estar preso de lo que ya pasó, pues mi pasado no es mayor que los planes que Tú tienes para mí.”

Hoy es el tiempo de la Gracia.
Ahora es el momento de declarar: “Hoy, libre soy”.

La mejor receta para ser feliz es vivir bien, hoy, en la presencia del Señor!

Frágiles vasos de barro

El Papa el viernes en Santa Marta invita a reconocernos débiles y pecadores

La única forma de recibir realmente el don de la salvación de Cristo es reconocerse con sinceridad, débiles y pecadores, evitando toda forma de auto justificación. Lo afirmó el Papa Francisco durante la homilía de la Misa de esta mañana, celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. Este viernes con el Pontífice concelebraron el prefecto y el secretario de la Congregación para el Clero, cardenal Mauro Piacenza y el arzobispo Celso Morga Iruzubieta –acompañados por sacerdotes y personal del dicasterio– además del cardenal Giuseppe Bertello y el obispo de Humahuaca, Argentina, Pedro Olmedo Rivero, y mons. Benjamín J. Almoneda, obispo emérito de Daet, Filipinas. 

Consciente de ser un frágil vaso de barro, sin embargo custodio de un gran tesoro que le ha sido donado de forma totalmente gratuita. Éste es el seguidor de Cristo ante su Señor. El Santo Padre reflexionó sobre la Carta en la que Pablo explica a los cristianos de Corinto que, para que sea claro que la “extraordinaria potencia” de la fe es obra de Dios, debe ser derramada sobre hombres pecadores, en “vasos de barro”. Precisamente de la relación “entre la gracia y la potencia de Jesucristo” y nosotros pobres pecadores, brota, observó el Papa, “el diálogo de la salvación”. Y sin embargo, este diálogo debe evitar todo tipo de “auto justificación”, “debe ser como somos nosotros”:

“Pablo, ha hablado tantas veces – es como un estribillo, ¿no? – de sus pecados. ‘Les digo esto: yo que he sido un perseguidor de la Iglesia, he perseguido…’ Vuelve siempre a su memoria de pecado. Se siente pecador. Pero en aquel momento no dice: ‘Era, pero ahora soy santo’, no. También ahora, una espina de Satanás en mi carne. Nos hace ver la propia debilidad. El propio pecado. Es un pecador que acoge a Jesucristo. Dialoga con Jesucristo”.

La clave, indicó el Papa, es la humildad. El mismo Pablo lo demuestra. Él reconoce públicamente, dijo Francisco, “su currículo de servicio”, o sea todo aquello que ha cumplido como Apóstol enviado por Jesús. Pero no por esto se esconde o esconde aquello que el Pontífice define “su prontuario”, o sea sus pecados:
“También, éste es el modelo de la humildad de nosotros curas, de nosotros sacerdotes. Si sólo nos gloriamos de nuestro currículo y nada más, terminaremos equivocados. No podemos anunciar a Jesucristo Salvador porque en el fondo no lo sentimos. Debemos ser humildes, pero con una humildad real, con nombre y apellido: ‘Soy pecador por esto, por esto, por esto’. Como dice Pablo: ‘He perseguido a la iglesia”, como hace él, pecadores concretos. No pecadores con esa humildad que más parece cara de estampita, ¿no? No, la humildad fuerte”.

“La humildad del sacerdote, la humildad del cristiano es concreta”, afirmó el Obispo de Roma, para quien, si un cristiano no puede “hacerse esta confesión a sí mismo y tampoco a la Iglesia, algo no funciona”. Y la primera cosa que no funciona es el no poder “entender la belleza de la salvación que nos trae Jesús”:
“Hermanos, nosotros tenemos un tesoro: éste de Jesucristo Salvador. La Cruz de Jesucristo, este tesoro del que nos jactamos. Pero lo tenemos en un vaso de barro. Jactémonos también de nuestro prontuario, de nuestros pecados. De esta forma el diálogo es cristiano y católico: concreto, porque la salvación de Jesucristo es concreta. Jesucristo no nos ha salvado con una idea, con un programa intelectual. No. Nos ha salvado con la carne, con lo concreto de la carne. Se ha abajado, hecho hombre, hecho carne hasta el final. Pero solamente, sólo se puede entender sólo se puede recibir, en vasos de barro”.

También la Samaritana que encuentra a Jesús y luego de haberle hablado cuenta a sus conterráneos primero su pecado y luego de haber encontrado el Señor se comporta de forma similar a Pablo. “Yo creo –observó el Papa Francisco– que esta mujer está en el cielo, seguro” porque, como dice el poeta y escritor italiano Manzoni, "jamás vi que el Señor haya iniciado un milagro sin terminarlo bien’ y este milagro que Él inició seguramente lo terminó bien en el Cielo”. A Ella, concluyó el Papa, pidamos “que nos ayude a ser vasos de barro para poder llevar y entender el misterio glorioso de Jesucristo”.