miércoles, 6 de mayo de 2015

Primer día - CERCO DE JERICÓ - ¡Defiéndenos en la lucha!


Querida Gente de Fe,

¡Paz y Bien!

En este jueves de mayo,
mes que nos recuerda aquel primer cerco realizado
en la lejana Polonia en 1979
estaremos pidiendo ser liberados de las ataduras del engaño y las injusticias.

Tenemos tanto por pedir, tanto por curar, por sanar,
Son tantas las heridas y las grietas causadas por el engaño
y por las injusticias.
De las pequeñas a las grandes.
No podemos dejar de pensar particularmente
en las que viven nuestro hermanos del medio y lejano oriente.
Las producidas por intolerancia religiosa.
El Santo Padre Francisco nos ha invitado a caminar este año
meditando, orando y viviendo el Tiempo de la Misericordia de Dios.
Que éste segundo Cerco del año 2015 nos ayude a encaminar nuestras vidas y,
derrumbada toda muralla, por la fuerza de la oración,
sea la misericordia del Padre
aquella gracia que solo quede en pie.

Jueves 7 de mayo de 2015 - Día 1
Parte I: PREPARACIÓN

Paso 1
Señal de la Cruz
+Por la señal de la Santa Cruz, +de nuestros enemigos, +líbranos Señor Dios nuestro. +En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Al comenzar queremos recordar aquello que nos acerca, nos "trae" a éste tiempo de oración...
  • Nos trae y NOS ATRAE EL SEÑOR, y nosotros le pedimos derribe y derrumbe las murallas personales y comunitarias que nos impiden ser “piedras vivas”…
  • Nos trae y nos atrae Jesús, y le pedimos se derrumben las murallas del desamor, el engaño, las injusticias, la envidia y los celos que no nos dejan vivir la gracia de Dios.
  • Nos trae y nos atrae el Amor maternal de María y a su intercesión nos confiamos 
  • Nos trae y nos atrae el Amor incondicional de Jesús y estamos aquí implorando que se derrumbe el mundo de las divisiones y tensiones familiares, el muro de la opresiones de la mente.

Paso 2
Invocación al Espíritu Santo
Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía Señor tu Espíritu y Seremos creados, y Renovarás la faz de la tierra. ¡Oh Dios!, que has iluminado los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, danos a gustar de todo lo recto según el mismo Espíritu y gozar siempre de sus divinos consuelos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.


Paso 4
Acto de Renuncia
En tu Nombre, Señor Jesús:

  • Renuncio a todo pecado, a Satanás, a sus fascinaciones y sus seducciones, a sus mentiras y promesas, y a todo ataque de espíritus contra la Palabra de Dios.
  • Renuncio a cualquier ídolo e idolatría, a la música con mensajes subliminares, al “tablero ouija”, a los maleficios, a la hechicería, a la mente atada, al ocultismo, tormento y todas las expresiones del anticristo.
  • Renuncio a la muerte eterna, a las cargas negativas de los antepasados, a la herencia de enfermedades, a las posesiones y a la maldición con el cáncer.
  • Renuncio a mi intransigencia para perdonar; reniego al odio, al egoísmo, al orgullo, a la soberbia, a la arrogancia, al engaño y celos; a la blasfemia, a la burla, a la mentira, a la angustia, a la amargura, al temor, al rechazo y la discriminación.
  • Renuncio al adulterio, a la lujuria, a la prostitución, a la fornicación, al consumo de pornografía, a la homosexualidad, a los desenfrenos de las mujeres y varones, a la esclavitud.
  • Renuncio a todo lo que me hizo olvidar la voluntad de Dios Padre, a la ingratitud con mis padres.
  • Renuncio a la pereza y el bloqueo psicológico, para que Tú puedas entrar en mi ser.
¡Oh María de Guadalupe, Madre Inmaculada, ayúdame a aplastar la cabeza de satanás!
Espíritu Santo, guíame para la reparación de todas las faltas que cometí.
Divino Jesucristo, enséñame a amar la voluntad del Padre. Amén, Amén y Amén.

Parte II: PROTECCIÓN


Así como en una alfombra se entretejen y cruzan hilados de distintos colores,
así en el CERCO de JERICO, entretejemos oraciones de LIBERACIÓN, de PERDON, de INTERCESIÓN…  
La Presencia Viva del Cordero en Su Iglesia es garantía de que, aquello que se pide, se obtiene.
La Sangre derramada en la Cruz de una vez para siempre nos protege, nos guarda y nos cuida.

Recitamos y oramos la ORACIÓN DE SELLAMIENTO.

Paso 5
Oración de Sellamiento
Señor Jesús, hoy quiero que selles mi vida personal con todas mis pertenencias:

  • Yo sello mi salvación con la preciosa sangre de Jesús.
  • Yo sello mis sentimientos, con la preciosa sangre de Jesús, para que todos mis afectos sean cubiertos.
  • Yo sello mis inquietudes con la preciosa sangre de Jesús, para estar seguro de alcanzar la respuesta a mis necesidades.
  • Yo sello mi corazón para que no entre ningún espíritu de rencor, miedo, tristeza, amargura.
  • Yo sello mi voluntad para que esté dispuesta siempre a hacer el bien que yo quiero, y a no hacer el mal que no quiero.
  • Yo sello mi mente para que entre sólo pensamientos que me permitan alcanzar el gozo, la paz, para que cambiando mi manera de pensar, cambie mi manera de vivir.
  • Yo sello con la preciosa sangre de Jesús mi cuerpo para que reciba la salud, sea protegido del pecado, de enfermedades, adulterios y accidentes.
  • Yo sello con la preciosa sangre de Jesús mi pasado para que toda herida que esté haciendo daño quede sanada con tu sangre bendita.
  • Yo sello mi presente para que todas mis actividades sean cubiertas con tu sangre protectora.
  • Yo sello mi futuro para que mis planes y proyectos sean preservados de toda influencia del mal.
  • Yo sello con la preciosa sangre de Jesús mis hijos para que sean protegidos.
  • Yo sello mi economía, enséñame a dar para recibir.
  • Yo sello mi boca para que mis palabras sean de bendición y no de maldición.
  • Yo sello mis oídos para que solo escuche la voz de Dios y así hacer su voluntad.
  • Yo sello mis manos para que trabajen en tu obra y para beneficio de los demás. Amén.
Paso 6
Oración a la sangre de Cristo
  • Señor Jesús, en tu nombre y con el poder de tu sangre preciosa sellamos toda persona, hechos o acontecimientos a través de los cuales el enemigo nos quiera hacer daño.
  • Con el poder de la sangre de Jesús sellamos toda potestad destructora en el aire, en la tierra, en el agua, en el fuego, debajo de la tierra, en las fuerzas satánicas de la naturaleza, en los abismos del infierno, y en el mundo en el cual nos movemos hoy.
  • Con el poder de la sangre de Jesús rompemos toda interferencia y acción del maligno. Te pedimos Jesús que envíes a nuestros Hogares y lugares de trabajo a la Santísima Virgen acompañada de San Miguel, San Gabriel, San Rafael y toda su corte de Santos Ángeles.
  • Con el poder de la sangre de Jesús sellamos nuestra casa, todos los que la habitan, las personas que el Señor enviará a ella, así como los alimentos y los bienes que él generosamente nos envía para nuestro sustento.
  • Con el poder de la sangre de Jesús sellamos tierra, puertas, ventanas, objetos, paredes, pisos y el aire que respiramos, y en fe colocamos un círculo de su sangre alrededor de toda nuestra familia.
  • Con el poder de la sangre de Jesús sellamos los lugares en donde vamos a estar este día, y las personas, empresas o instituciones con quienes vamos a tratar.
  • Con el poder de la sangre de Jesús  sellamos nuestro trabajo material y espiritual, los negocios de toda nuestra familia, y los vehículos, las carreteras, los aires, las vías y cualquier medio de transporte que habremos de utilizar.
  • Con tu sangre preciosa sellamos los actos, las mentes y los corazones de todos los habitantes y dirigentes de nuestra patria a fin de que tu paz y tu corazón al fin reinen en ella.
Te agradecemos Señor por tu sangre y por tu vida, ya que gracias a ellas hemos sido salvados y somos preservados de todo lo malo.
Amén.

Paso 7
Invocación de la Sangre y del Agua
¡Oh Sangre y Agua!, que brotaste del Corazón de Jesús como manantial de misericordia para nosotros, en Vos Confío (3 veces)

Paso 8
Invocación a San Benito
Oración de la Cruz de San Benito:
La Cruz Santa Sea Mi Luz; No Sea El Demonio Mi Jefe; Aléjate De Mí Satanás; No Me Aconsejes Cosas Malas; Es Malo Lo Que Ofreces; Bébete Tú Esos Venenos.


Paso 9
Invocación a San Miguel Arcángel
Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha, ampáranos contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y Tú, Príncipe de la Celestial Milicia, lanza al infierno, con el divino poder a satanás, y a los otros malignos espíritus, que para perdición de las almas, discurren por el mundo. Amén. 

Parte III: PRIMER DERRUMBE DE MURO


Paso 10
Lectura: Efesios 6, 10-20

Paso 11
Lectura: Salmo 91 (90)

Paso 12
Lectura: Lucas 1, 45-56


Paso 13
Oración para romper las Murallas (1)
Oh, Padre celestial, en nombre de tu Hijo Nuestro Señor Jesucristo, te pido que el poder que le diste a Josué y a sus compañeros en los muros de Jericó, me sea dado a mi y a todos cuantos hagan esta oración. ¡Te lo ruego, Señor!
  • Jesús, rompe todos los muros de plagas, adquiridas por la boca o por contaminaciones, desde mis antepasados y hasta nuestros días, sobre mí y toda mi familia.
  • Jesús, rompe todos los muros de maldiciones venidas de mis antepasados hasta el día de hoy, sobre mí y toda mi familia.
  • Jesús, rompe todos los muros de egoísmo, de celos, de vicios, sean ellos del origen que sean, que pesan sobre mí y toda mi familia.
  • Jesús, rompe los muros de las peleas, contiendas, disoluciones de casamientos, de familias, de grupos parroquiales, de ministerios y de todo tipo de desunión, que pesan sobre mí y toda mi familia.
  • Jesús, rompe los muros de las dificultades financieras, falta de empleo, problemas en el trabajo, falta de dinero, estafa, préstamos hipotecarios, demandas y todas las dificultades del tipo que sean, que pesan sobre mí y mi familia.
  • Jesús, rompe los muros de enfermedades, del tipo que sean, principalmente del cáncer, leucemia, depresión, sida, asma, alergia, diabetes, hipertensión, lupus, alcoholismo, drogas, prostitución y todo tipo de enfermedades y desviaciones que pesan sobre mí y toda mi familia.
  • Jesús, rompe los muros de los malos pensamientos, iluminaciones, de las falsas religiones, astucia de satanás, que pesan sobre mí y toda mi familia.
  • Jesús, rompe toda acción de satanás en mi vida espiritual y haz que, junto con mi familia, seamos totalmente renovados por tu Sangre derramada en la Cruz.
  • Jesús, rompe todo ocultismo, en mi pasado y en la actualidad, sea este de magia, sortilegio, dependencia, pacto, entrega a entidades sean estas del origen que sean, que pesan sobre mí y toda mi familia.
  • Jesús, rompe todos los muros que impiden la obra de Dios en mi vida y en la de mi familia.
Señor te entrego mi vida a Ti, para que haya un nuevo Pentecostés en mí y en mi familia; y yo creo en tu victoria que es también la mía. Amén.


PARTE IV: SANTO ROSARIO

Paso 14
Santo Rosario (misterios dolorosos)

Hoy, día en que estamos teniendo especial mirada centrada en situaciones de engaño e injusticias clamamos a la Madre del cielo por tantas y tantas personas que, impotentes asisten al derrumbe de sus vidas.

• Primer Misterio: La oración de Jesús en el Huerto
• Segundo Misterio: La flagelación de Jesús atado a la columna
• Tercer Misterio: La coronación de espinas
• Cuarto Misterio:  Jesús con la cruz a cuestas camino del Calvario
 • Quinto Misterio: La crucifixión y muerte de Jesús


Parte V: SEGUNDO DERRUMBE DE MURO

Paso 15
Salmo 68 (67)


Paso 16
Oración de Sanación


Oh, Señor, tú eres grande, tú eres Dios, tú eres Padre, nosotros te rogamos, por la intercesión y con la ayuda de los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, que nuestros hermanos y hermanas sean liberados del maligno que los ha esclavizado.
Oh, santos, venid todos en nuestra ayuda.

De la angustia, la tristeza y las obsesiones, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
Del odio, la fornicación y la envidia, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De los pensamientos de celos, de rabia y de muerte, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De todo pensamiento de suicidio y de aborto, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De toda forma de desorden en la sexualidad, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.
De la división de la familia, de toda amistad mala: Líbranos, oh Señor.
De toda forma de maleficio, de hechizo, de brujería y de cualquier mal oculto, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.

Oh, Señor, que dijiste “la paz os dejo, mi paz os doy”, por la intercesión de la Virgen María concédenos ser librados de toda maldición y gozar siempre de tu paz. Por Cristo Nuestro Señor. ¡Amén!

Paso 17
Oración para romper las Murallas (2)
  • Que sea destruido, exterminado, neutralizado, todo poder del príncipe de las tinieblas, que viene persiguiendo, perjudicando, esclavizando, dominando a estas personas y situaciones, deseando su ruina espiritual, material; sembrando odio, orgullo, discordia, envidia, celos y rencor. R:/ Sea destruido y quebrado ahora.
  • Sea destruido, exterminado, neutralizado, todo espíritu de desunión en los hogares de estas personas, que vienen provocando discordia, odio, rencor, desentendimiento, orgullo, chismes y perjuicios. R:/ Sea destruido y quebrado ahora.
  • Sea destruido, quemado, derrumbado, todo y cualquier tipo de trabajo, lanzado, escrito, y/o hecho contra estas personas. R:/ Sea destruido y quebrado ahora.
  • Sea destruido y quemado todo el conocimiento anterior o actual del espiritismo, ocultismo, quimbandas, umbandas, magia blanca, magia negra, control mental, secta satánica, rosa cruz, magicari, nueva era, masonería y todos los grupos que invocan energías siniestras y supersticiones. R:/ Sea destruido y quebrado ahora.
  • Sean destruidos, quemados, exterminados, eliminados todos los dolores, las molestias corporales, mentales, espirituales, las opresiones y persecuciones diabólicas sobre nosotros y nuestra familia. R:/ Sea destruido y quebrado ahora.
  • Sea destruido, aniquilado, quemado, neutralizado, todo el poder del príncipe de este mundo que pesa sobre nosotros y nuestros familiares, y que viene provocando discordia, opresión, tristeza, depresión, angustia, soledad, falsas enfermedades, desunión, miedo, desánimo, envidia, odio, rebeldía, egoísmo, desentendimiento, se acaben en este momento y para siempre. R:/ Sea destruido y quebrado ahora.
Parte VI: CONCLUSIÓN Y CIERRE

Paso 18
Lectura: JOSUE 6, 1-27  




Paso 20
Oración de Agradecimiento y cierre
Oración de San Francisco de Asís ante el Cristo de San Damián

Oh alto y glorioso Dios.
Ilumina las tinieblas de mi corazón.
Dame Fe reta, Esperanza cierta y Caridad perfecta.
Sentido y conocimiento Señor,
Para que cumpla tu Santo y veraz mandamiento.



L:/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
R:/ Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los Siglos. Amén.

L:/ Nuestra Señora de Guadalupe
R:/ Ruega por nosotros

L:/ San Miguel Arcángel
R:/ Ruega por nosotros

L:/ San Benito Abad.
R:/ Ruega por nosotros

+ En el nombre del Padre, + y del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

martes, 5 de mayo de 2015

LOS DESAFÍOS son necesarios para ir más allá

La vida esta hecha de pequeños y grandes desafíos, y todos son necesarios para crecer, madurar y avanzar en la caminata. Todo depende de la forma en que vemos y acogemos cada uno de ellos. Si nos quedamos parados en los hechos negativos, nos hundiremos, si miramos con esperanza, veremos, aún en las situaciones más desencontradas, una oportunidad para ir más allá. Todos los tiempos de nuestra vida son necesarios y, aun cuando no entendemos, necesitamos vivirlos bien, porque “Sabemos, además, que Dios dispone, todas las cosas para el bien de los que lo aman…” (Rm 8,28).

Señor, enséñanos a vivir bien cada momento de nuestra vida.


Luzia SantiagoLuzia Santiago
Cofundador de la Comunidad Canción Nueva

Serie Repensando la vida

"Si supiésemos ser más organizados y menos improvisados para afrontar las situaciones de la vida,mas tolerantes y menos impacientes,más amables y menos rudos,más amistosos y amigables y menos individualistas y egocéntricos,la paciencia se volvería nuestra gran amiga."

Pe. Roger Araujo

CÓMO SE FORTALECE PARA VENCER LOS DESAFÍOS

Dios nos invita a vencer los desafíos fortalecidos por la alegría
“La alegría del Señor es nuestra fuerza” (Nehemias 8,10).
Este versículo bíblico es tema de músicas, retiros, carteles y otras situaciones, y puede ser considerado un slogan estratégico, delante de la amplitud de sentidos que nosotras, mujeres, podemos extraer para nuestra vida.



La palabra “fuerza”, en el diccionario, tiene diferentes significados, y a partir de ellos podemos reflexionar sobre como la alegría nos fortalece. Fuerza es aquello que hace mover algo o alguien, un impulso, algo que tiene poder, que se impone; un agente físico que puede alterar el estado de reposo o de movimiento uniforme de un cuerpo. La alegría de ser hijas de Dios nos impulsa y nos quita del lugar, cambiando de rumbo, nos impulsa a ser mejores. Es imposible que alguien que tiene una experiencia personal con Jesús quiera continuar llevando una vida tibia. Al contrario, reconocer ser amado por Dios nos quita del egoísmo y empezamos a marcar la diferencia en el mundo, comenzando por la alegría.

Fuerza es también la capacidad de impresionar, de acusar impacto en una obra artística, es "vigor". La alegría de ser hijas de Dios traspasa a los que están con nosotros, a nuestro alrededor, impresiona, incomoda y contagia. Tal vez alguien ya te dijo alguna vez: “Parece que tu no tienes tristeza”, “¿Tu eres feliz así todos los días?”, “Dime lo que tu haces para ser feliz así”. Estas reacciones pueden ser señal de que has entendido que la alegría del Señor es nuestra fuerza. Y no se trata de ser falsa, esconder tristezas o vivir enmascarando los problemas. ¡No! Es vivir la alegría del Señor como nuestra fuerza y no dejarnos ser abatidos por los desafíos cotidianos, vivir de fe y creer que, aún en medio de las dificultades, algo bueno va suceder.

Todos los días somos desafiados a ser mejores. En casa, en el trabajo, con los amigos, en las relaciones, en los estudios…. Por donde pasamos existe una competitividad que nos ronda, independiente de nuestra voluntad. Los desafíos son muchos y no comienzan fuera de nosotros, pero es una lucha inicialmente de nosotros con nosotros mismos. Como cristianos, somos llamados a ir al encuentro del otro, vencer el "hombre viejo", romper las corrientes que nos atan y ser mejores de lo que fuimos ayer.

Es difícil y requiere fuerza.

Otro significado de la palabra fuerza es “característica psicológica de lo que no se deja abatir, tampoco dominar, y tiene firmeza en las decisiones”. Por supuesto que tenemos muchas tristezas en el día a día, pero vivir la alegría del Señor es creer que nada ni ningún mal es mayor que la alegría de ser llamados de hijos de Dios. Es decidirse por la alegría, aún en el dolor.

Otra definición de fuerza esta relacionado con la electricidad que mueve nuestro mundo actual, las tecnologias que llevan, por ejemplo, luz y modernidad a los diferentes rincones del mundo. La alegría del Señor posibilita que seamos los transformadores de la sociedad, luz para donde antes la vida era limitada, sin visión; es hacer accesible a los demás las riqueza de las enseñanzas de Jesús, por nuestro testimonio de vida, muchas veces, sin decir palabra, solo con una sonrisa, un gesto alegre, con caridad verdadera sin esperar recompensa.

Vivir la alegría del Señor como nuestra fuerza no significa que nunca habrá llanto, tristeza o dolor. Las decepciones hacen parte de la vida, pero ellos no pueden ser mayores que la alegría. La tempestad nunca es eterna, y, aún e medio al llanto, es importante no pierde de vista que la alegría del Señor nos fortalece. Sin minimizar los casos patológicos de tristeza, que requieren el acompañamiento de profesionales de salud, Dios nos invita a vencer los desafíos fortalecidos por la alegría.

Por cierto, una buena forma de reflexionar sobre la alegría del Señor que nos fortalece es meditar el Santo Rosario, en especial los misterios de la alegría. Es nítida la fuerza de Nuestra Señora, que dice “sí” al proyecto de Dios para su vida. Sierva, va al encuentro de Isabel, da la luz sin ningún tipo de comodidad, escucha la profecía de Simeón en la presentación del niño Jesús y vive la perdida y el encuentro de Jesús en el templo entre los doctores de la ley. Cinco situaciones que podrían ser de tristeza, dolor, pero sobre las cuales no hay cualquier registro bíblico indicando la angustia de María. Que ella interceda por nosotros, para que seamos personas fortalecidas en la alegría del Señor para vencer los desafíos.

Mariella Silva de Oliveira Costa
Periodista, profesora universitaria, cientista en formación y servidora publica, Mariella es graduada en la Universidad Federal de Viçosa-Mg (Brasil) y especialista en periodismo cientifico (Unicamp), Maestría en ciencia medica (Unicamp) y doctorado en salud colectiva en la Universidad de Brasilia.

Buen día, Espíritu Santo

Señor, que el despertar de un nuevo día
traiga consigo la novedad del despertar Contigo a la Vida Nueva.
Tú eres la Gracia que espera todo corazón,
la Paz que anhela toda criatura.
Tú eres el que siembras y das crecimiento,
el que edificas, levantas y reconstruyes.
Que en ésta jornada viva Tu Presencia cercana,
que no tiemble mi corazón,
que no se acobarden mis entrañas
porque Tu Paz camina conmigo,
porque Tu Paz, dentro mi puso su morada.
Amén.



RESONAR DE LA PALABRA

Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Juan 14,27-31a

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: "Me voy y vuelvo a vuestro lado." Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo. Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el Príncipe del mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que lo que el Padre me manda yo lo hago.»
Palabra del Señor

Comentario al Evangelio
Queridos amigos,

Creer en Jesús no nos ahorra los sufrimientos ni los problemas que nos salen al paso de la vida. Nos gustaría vivir siempre en paz, sin conflictos ni problemas, pero, en verdad, la vida no es así. El conflicto y las dificultades son parte de la realidad de la vida. La vida es siempre impredecible y viene como viene. Así hay que acogerla. Unas veces vienen bien dadas, otras no tan bien. A nadie le ha sido dado el comprar su suerte. Con todo, los cristianos tenemos la fe que es una luz de sentido para encarar la vida y encajar incluso sus más duros golpes de una manera diferente. La fe nos ayuda. Creer –podríamos decir– nos hace bien.

El creyente vive con la confianza de que su vida, por difíciles que sean las circunstancias, está en manos de la bondad de Dios. Esa es nuestra fe. Confiamos en que nuestro Dios, el Padre de Jesús y padre nuestro, es un Dios que cumple sus promesas y nunca nos abandona. Él nos ha dado su palabra: “yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. A esta promesa nos abandonamos. Creemos y confiamos, por tanto, en un Dios que nos acompaña y camina a nuestro lado. No estamos solos, ni siquiera cuando aparentemente el sufrimiento nos pudiera invitar a pensar lo contrario.

Caminar con esta certeza y confianza nos da una paz y tranquilidad que nos permite acoger la vida como una bendición, aun en la dificultad. Esta es la razón por la que el cristiano nunca puede ser un renegado de la vida, ni puede tener cara de Cuaresma sin Pascua, como nos ha dicho tantas veces el papa Francisco. La vida nos viene de Dios y a sus manos bondadosas nos confiamos. Él es el que lleva esta historia adelante, el más interesado en que todo salga según sus planes.

Quisiera que hoy nos invitáramos todos a vivir desde esta actitud espiritual de confianza y a compartirla con aquellos que tal vez esperan escuchar de nuestros labios ese mensaje de paz y confianza, que es verdadero bálsamo y consuelo en las dificultades: “no estás solo, yo estoy contigo”. Estamos en tiempo de Pascua. La luz de la Resurrección nos ilumina: ¡Cristo vive! ¡Que nada ni nadie nos robe la esperanza ni la alegría del Evangelio!

Les deseo, de corazón, que tengáis una buena y feliz jornada.
Fernando Prado, cmf.

lunes, 4 de mayo de 2015


II Cerco de JERICÓ


El próximo jueves 7 de Mayo a las 20.30 hs
iniciamos el "II Cerco de Jericó"

Durante 7 noches estaremos orando y clamando al Señor sean derrumbadas,
por el poder de la oración,
las murallas del desamor, los celos y la envidia;
las murallas de las opresiones de la mente,
las murallas que dividen nuestras familias,
Pidiendo sea fortalecida y purificada nuestra fe,
clamando ser libres de todo mal por el poder del Espíritu Santo.

Desde el 7 de mayo,
7 noches para vivir en comunidad
un tiempo de oración a los pies del Señor,
por intercesión de Nuestra Señora.

Te esperamos.
Comunidad Piedras Vivas.

PERMANECER

«Si uno está íntimamente unido a Jesús, goza de los dones del Espíritu Santo, y hace tanto bien al prójimo y a la sociedad»


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús durante la Última Cena, en el momento en el que sabe que la muerte está ya cercana. Ha llegado su “hora”. Por última vez Él está con sus discípulos, y entonces quiere imprimir bien en sus mentes una verdad fundamental: también cuando Él no estará más físicamente en medio a ellos, podrán permanecer aún unidos a Él de una manera nueva, y así dar mucho fruto. Todos podemos permanecer unidos a Jesús de manera nueva. Si por el contrario uno perdiese la comunión con Él, se volvería estéril, es más, dañino para la comunidad. Y para expresar esta realidad Jesús usa la imagen de la vid y de los sarmientos: «Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos» (Jn 15, 4-5). Y con esta figura nos enseña a permanecer unidos a Él.

Jesús es la vid, y a través de Él – como la linfa en el árbol – pasa a los sarmientos el amor mismo de Dios, el Espíritu Santo. Precisamente: nosotros somos los sarmientos, y a través de esta parábola Jesús quiere hacernos entender la importancia de permanecer unidos a Él. Los sarmientos no son autosuficientes, sino dependen totalmente de la vid, en donde se encuentra la fuente de su vida. Es así para nosotros cristianos. Injertados en Cristo con el Bautismo, hemos recibido gratuitamente de Él el don de la vida nueva; y gracias a la Iglesia podemos permanecer en comunión vital con Cristo. Es necesario mantenerse fieles al Bautismo, y crecer en la amistad con el Señor mediante la oración, la escucha y la docilidad a su Palabra, leer el Evangelio, la participación a los Sacramentos, especialmente a la Eucaristía y a la Reconciliación.

Si uno está íntimamente unido a Jesús, goza de los dones del Espíritu Santo, que – como nos dice san Pablo – son «amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia» (Gal 5,22); y en consecuencia hace tanto bien al prójimo y a la sociedad, como un verdadero cristiano. De estas actitudes, de hecho, se reconoce que uno es un verdadero cristiano, así como por los frutos se reconoce al árbol. Los frutos de esta unión profunda con Jesús son maravillosos: toda nuestra persona es trasformada por la gracia del Espíritu: alma, inteligencia, voluntad, afectos, y también el cuerpo, porque somos unidad de espíritu y cuerpo. Recibimos un nuevo modo de ser, la vida de Cristo se convierte también en la nuestra: podemos pensar como Él, actuar como Él, ver el mundo y las cosas con los ojos de Jesús. Entonces, con su corazón, como Él lo ha hecho, podemos amar a nuestros hermanos, a partir de los más pobres y sufrientes, y así dar al mundo frutos de bondad, de caridad y de paz.

Cada uno de nosotros es un sarmiento de la única vid; y todos juntos estamos llamados a llevar los frutos de esta pertenencia común a Cristo y a la Iglesia. Confiémonos a la intercesión de la Virgen María, para que podamos ser sarmientos vivos en la Iglesia y testimoniar de manera coherente nuestra fe, coherencia de vida y de pensamiento. De vida y de fe. Conscientes que todos, según nuestras vocaciones particulares, participamos de la única misión salvífica de Jesucristo.

RESONAR DE LA PALABRA


Lectura del santo evangelio según san Juan (14,21-26):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»Le dijo Judas, no el Iscariote: «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»Respondió Jesús y le dijo: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.»
Palabra de Dios

Comentario al Evangelio de hoy
por Fernando Prado, cmf

Queridos amigos,
Aceptar y guardar los mandamientos de Jesús es demostrar, en la práctica, que creemos en él, que le damos crédito, que a él nos confiamos; que, en definitiva, le amamos. Seguir a Jesús es, por tanto, obedecerle. Quien se entrega y se confía a este misterio de amor camina en una nueva vida marcada por una nueva ley, por una nueva obediencia: la de los hijos que buscan vivir según la voluntad del Padre.

Obedecer es una palabra que, en su etimología latina (Ob-audire) significa escuchar, mejor dicho, escuchar con atención, saber escuchar. No se trata de una escucha por obligación, a la fuerza, sino que se trata de una escucha agradable, atenta y confiada, como la del hijo que escucha al Padre. Es la experiencia fundamental del creyente.

Dios es como un padre que nos habla, nos aconseja y nos invita a escucharle con atención. Quien se deja llevar por esta confianza vive una existencia serena, sosegada y tranquila, pues se sabe en manos de la bondad de Dios. La experiencia de saber que el Señor nos sostiene nos hace caminar con otra perspectiva, con otra visión. Nos da como una orientación, un horizonte de sentido que nos hace tener una percepción de la realidad diferente de la de quien no vive en esa certeza.

Los creyentes no tenemos respuestas para todo, sino que nos confiamos a aquel que es la respuesta fundamental. Confiamos en que él –por su Espíritu– irá iluminando nuestros caminos, nos irá recordando aquello que Jesús nos dijo para que nos guiemos mejor en la búsqueda de su voluntad y en el cumplimiento de sus leyes. No olvidemos que contamos siempre con su compañía y con su Palabra. El papa Francisco no deja de recordarnos que leamos todos los días el evangelio, aunque sea un pedacito. Hacerlo nos hace vivir mejor nuestra vida cristiana. “¡Leedlo! ¡Llevadlo con vosotros! En él está su Palabra. Es Él que nos habla”.

Os deseo lo mejor en este día. De corazón,

Fernando Prado, cmf.

Buen día, Espíritu Santo!

¡Buen día, Espíritu Santo!
Cada mañana, antes que todo aclare,
para comprender quien soy,
para entender hacia dónde voy,
para intuir Tu proyecto de Amor
¡preciso de Tu visita!
Porque Tú eres la Promesa del Padre,
Tú vienes a poner Tu morada en nombre del Hijo,
Tú eres la esperanza cierta,
la Luz que trae toda claridad.
Tú eres el que vuelves a hacer presente en mí,
la Voz Eterna, la Palabra Viva,
Tú y sólo Tú eres de quien todo lo quiero aprender,
en quien todo quiero vivir,
Aquel en el que puedo moverme en libertad,
en esperanza, en caridad.
Te ofrezco y consagro a Vos el inicio de ésta semana.
¡Haz Tu obra en mí!
Amén.


sábado, 2 de mayo de 2015

DUEÑO DE MI

Escrito por Padre Alberto Linero
Una frase que dijo un amigo motiva mi reflexión de hoy: “el buen trato es el trato”. Me pareció fantástica y de vez en cuando uso la frase para expresar lo que quiero decirles a las personas a las quienes les hablo. El buen trato es el punto de partida, es la llave maestra de todo lo bueno que nos puede pasar en las relaciones, es además, la mejor forma de mantenernos como personas íntegras y no dejarnos llevar por los actos de los demás.

La gente tiene una idea errónea de lo que significa la enseñanza de Jesús sobre poner la otra mejilla. Creen que es un acto de sumisión, de una humildad mal entendida, como dejar que la otra persona nos agreda para ofrecer esa humillación como sacrificio a Dios por alguna cosa. No puedo estar más en contra de esa manera de interpretar la enseñanza de Jesús. Dios no necesita que nos dejemos humillar, ni necesita que le ofrezcamos golpes, ni sacrificios corporales como creían las personas hace mucho tiempo; el Señor no lleva las cuentas que debamos saldar con sacrificios, sino que nos ama profundamente. Lastimosamente olvidamos fácil que Dios es pura misericordia.

Lo que Jesús quiere decir con esa enseñanza es: “yo no voy a convertirme en una persona violenta sólo porque tú lo eres, ni voy a reaccionar convirtiéndome en algo que no quiero ser, sólo porque otra persona se ha portado de cierta manera”. Al contrario de la humillación, es un verdadero reconocimiento de la dignidad personal y de la absoluta soberanía que una persona debe tener sobre sí mismo. Tú no decides sobre mí, no decides sobre qué clase de persona quiero ser o voy a ser, así hagas lo que hagas, aún si me hieres, no voy a permitir que me cambies.

Es por eso que Gandhi decía que a un hombre libre, ni metiéndolo en la cárcel le pueden arrebatar su libertad. La ley del talión decía que si alguien te pega una cachetada tú tenías derecho a devolvérsela. Si lo pensamos bien no era una ley descabellada, porque en una cultura de venganza había que ponerle un límite. Si tú me pegas un puño, yo no te puedo torturar hasta dejarte moribundo, sino que el límite para mi desagravio llega hasta darte un puño.

Pero Jesús viene a plantear otro esquema distinto: si tú me agredes, si tú me tratas mal, yo no te voy a tratar mal, porque no es mi elección, porque yo he decidido ser alguien que trate bien a las personas, porque no soy violento, porque no soy así. Y esto que he decidido, no depende de lo que tú hagas, ni de lo que nadie haga, de Dios he recibido esta dignidad, y no la voy a dejar en manos de nadie más. El buen trato es el trato, no podemos dejar de tratar bien a las personas por sus comportamientos. Nuestra opción debe ser, ser siempre dueños de nosotros mismos, de nuestros actos y de nuestras actitudes.

Se trata de ser libres y dueños de nosotros. De tratar al otro mejor de lo que me trata, porque es una decisión mía, no un merecimiento suyo, es un regalo que me doy primero, aunque eso afecte a los otros, porque esto nace del amor de Dios que he dejado que me llene y me mueva.

P. Alberto Linero Gómez, Eudista

viernes, 1 de mayo de 2015

LA VOZ DE LAS AGUAS CAUDALOSAS


Muchas veces hemos comentado que el lenguaje de los Salmos es el que Jesucristo mantenía con su Padre, puesto en oración, tantas y tantas noches que nos relatan los Evangelios.

Es por eso es una fuente de oración y de inspiración de todo el que quiere acercarse a la oración con palabras que trascienden la sabiduría humana para acercarse a la Sabiduría de Dios.

Meditando en el Salmo 92 en la oración de Laudes, aparece con fuerza el versículo de “aguas caudalosas”, esto es una corriente de agua que transporta un enorme caudal.

Dice el Salmo:
Levantan los ríos, Señor
Levantan los ríos su fragor
Pero más que la voz de aguas caudalosas
Más potente que el oleaje del mar
Más potente en el cielo es el Señor
Es decir, hay voces que no son las de Dios, que nos anegan el alma. Que nos alejan del Señor. Que visten de belleza, con la belleza de Luzbel-Satanás, opuesta a la Belleza del Creador.

Jeremías nos recuerda estas ingentes aguas sobre las que está instalada Babilonia. Los judíos han sido deportados a esta ciudad, y el profeta anuncia el castigo de Yahvé contra ella por sus infidelidades.

Dice:
Sobre las murallas de babilonia izad bandera
Reforzad la guardia, preparad celadas,
Que también Yahvé ha tomado un acuerdo
También Él va a cumplir lo que dijo sobre los habitantes de Babilonia
Tú, la que está instalada sobre ingentes aguas…
El Salmo 31 nos recuerda que el reconocimiento del pecado por parte del pecador nos obtiene el perdón de Dios.

Dice así:

Reconocí mi pecado, y no te oculté mi culpa
Me dije: confesaré a Yahvé mis rebeldías, y Tú absolviste
Mi culpa y mi pecado
…Por eso, quien te ama te suplica, llegada la hora de la angustia
Y, aunque aguas caudalosas se desborden jamás le alcanzarán

Pero hay otras aguas que nos llegan como el “viento suave de Elías”, que nos levantan hasta la Vida Eterna, que nos limpian de nuestras idolatrías. Son las aguas de que habla Jesucristo a la Samaritana, cuyo nombre es poco conocido, Fotina.

La Samaritana va a la fuente, al pozo a sacar agua para beber, y allí le espera Jesús. La Samaritana es imagen de la Humanidad perdida en tantas idolatrías; Jesús le recuerda sus cinco maridos, como símbolo de las cinco ciudades idólatras que los samaritanos habían traído a la vuelta del destierro de Babilonia. Por ello ella le pregunta si hay que dar culto a Dios en Jerusalén, como los judíos, o en el monte Garizín, como los samaritanos.

Jesucristo le contesta que hay que dar culto a Dios EN ESPÍRITU Y EN VERDAD.

Dice Jesús:
Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed; pero el que beba del Agua que Yo le dé no tendrá sed jamás, sino que el Agua que Yo le dé se convertirá en él en Agua que salta para la vida Eterna. (Jn 4, 13-15)

Tengamos, pues, cuidado de las aguas caudalosas que nos apartan de la verdadera Fuente de Agua que es Jesucristo, revelado en su Evangelio, verdadera Fuente de Vida.

Alabado sea Jesucristo

LA MEJOR ACTITUD PARA SALIR DE LA DECEPCIÓN

La decepción nos ciega y nos hace pesimistas
La decepción es inevitable, no depende de nosotros. Nos decepcionamos con personas e instituciones ligadas con la religión. Algunos acaban decepcionándose con la Iglesia y, en consecuencia, con el Señor. Eso es terrible, porque las personas se apartan del Señor y dejan enfriar su relación con Él.

Debemos superar ese sentimiento, renunciando a él. Es importante no guardar ese sentimiento en el corazón.

Mis hermanos, ¿cuál es la forma de salir de nuestra ceguera espiritual, del pesimismo? Es volvernos para Jesús. No tengas miedo, renuncia a tus decepciones, pide oración, pide que recen por ti, para que tu corazón y tus sentimientos sean curados.

Renuncia al pecado y salva tu alma.


APRENDER A PENSAR BIEN...

PARA ACTUAR BIEN
Una de las fuentes de mayor pesadumbre interior, de mayor tristeza, es quizá el percibirnos en falta. Esa experiencia suele venir acompañada de pensamientos que nos dan vueltas y vueltas por la cabeza, afectando nuestro ánimo y perturbando nuestras formas de proceder. Aquellos grandes conocedores del espíritu humano, los primeros monjes del desierto, cristianos que acudieron a las soledades del Oriente buscando un encuentro de mayor radicalidad con el Evangelio, fueron muy conscientes de esta realidad y por ello plantearon como parte importante del combate espiritual tener especial cuidado en el señorío y la reconciliación de los pensamientos.
 En el origen del pecado
Los monjes antiguos prestaban la mayor atención a los pensamientos y razonamientos, comprendiendo que habían buenos y otros malos, pecaminosos, que denominaban “logismos poneros”. Entre los grandes inspiradores de la espiritualidad monacal estaba Orígenes de Alejandría (185-254).
Acudiendo a las enseñanzas de Jesús, recogidas en el capítulo 15 del Evangelio de San Mateo, donde el Señor manifiesta que aquello que contamina a la persona, particularmente los malos pensamientos, proviene del corazón (ver Mt 15,19), Orígenes advertía que «la fuente y el origen de todo pecado son los pensamientos pecaminosos» (Comentarios a Mateo, 21). Mientras que otro maestro monacal, el Pseudo-Macario, añadía: «La persona debe realizar redoblados esfuerzos para cortar de raíz los pensamientos pecaminosos» (Homilía 6,3).
San Pablo ya había hecho referencia a las formas de pensar pecaminosas, aportando consejos para confrontarlas. En su segunda carta a los corintios, se refiere a los pensamientos, los “logismos” —plural de “logismoi”—. «Las armas de nuestra milicia –dice— no son carnales sino poderosísimas en Dios para destruir fortalezas, derribando consejos y toda altura que se levanta contra la ciencia de Dios, reduciendo al cautiverio todo entendimiento para que obedezca a Cristo».
A partir de estas enseñanzas, los Monjes del Desierto consideraron la educación de los pensamientos e ideas, los “logismoi”, como parte fundamental del combate por la santidad. Entendían a los “logismoi” como “imágenes mentales” de gran realismo; como producto de la actividad intelectual que resulta de lo que pensamos.
San Máximo el Confesor advertía sobre la importancia de cuidar los pensamientos porque los primeros pecados se originan en el ámbito de la mente. Aquello que pensamos erradamente refuerza los subjetivismos. La verdad y la objetividad son reemplazadas por las reflexiones emotivas y sentimentales. Se multiplican los “olvidos” de los principios fundamentales, que los Padres y Monjes del Desierto denominaban “escotosis”, un estado de la mente que se adhiere a modos de pensar equivocados, los cuales se fundamentan en la propia vanidad y la mentira existencial. Todo ello genera unas condiciones interiores en las que los vicios y pecados proliferan con facilidad.
 No todos son pensamientos malos
Sin embargo, lejos estaban los “Padres” de considerar a todos los pensamientos como nocivos. Por ejemplo, estimaban la llamada “recta voz de la conciencia” como un “logismoi” bueno. El método que empleaban era repetir continuamente aquel buen “logismoi” o recuerdo, para que se afinque en lo hondo de la mente y del corazón. Los Maestros Espirituales instaban así al cultivo de los buenos pensamientos, los evangélicos, particularmente por el impacto que poseían sobre el “corazón”, el “centro humano” intelectual y espiritual, asiento de la inteligencia.
En esta dirección, Orígenes distinguía entre los pensamientos puros —logismos katharos— y los pensamientos impuros —logismos akatharos—. Mientras que Evagrio Póntico describía los “logismos akatharos” como algo “demoniaco”, habitado por pensamientos deshonestos. Éstos eran considerados como «una imagen autodestructiva, producto de la mente apasionada. Una imagen que atropella el buen juicio, confunde y abruma la mente»1.
Los pensamientos que los Padres mandaban a combatir eran principalmente aquellos de carácter evasivo (la escotosis), arbitrarios, autodestructivos, subjetivos, egoístas y pecaminosos. Estos “logismoi” son los que atacan la mente con fijaciones enajenadas, contrarias a la naturaleza y al bien de la persona. Cuando no están conformadas con la verdad del Evangelio, las imágenes que nos construimos pueden mostrarse como atractivas y seductoras. Surge un movimiento persuasivo que incita a la persona a actuar contra la Ley de Dios; en suma, contra su propio bienestar y alegría. Lo primero que se ignora es el amor de Dios y su solicitud para ayudarnos en nuestras tribulaciones.
Los “logismos akatharos” aparecen como “idolillos” seductores, que martillan insistentemente la mente. También como imágenes y fantasmas que facilitan la tiranía que ejerce el demonio sobre las pasiones desordenadas. «Las memorias apasionadas –exponía el Cardenal Spidlik, aportando luces sobre esta materia— proporcionan la “sustancia prima” para los pensamientos pecaminosos»2.
Evagrio Póntico advertía también sobre la necesidad de andar en guardia contra las asechanzas de las ideas erradas. Para el Maestro Espiritual del Ponto, el combate contra los pensamientos antievangélicos tocaba las mismas raíces del pecado. Profundizando en este sentido, los “Padres” consideraban que los “logismos akatharos” provenían de tres fuentes interiores: los sentidos, el cuerpo y el temperamento.
 No caer en el escrúpulo
Sin embargo Orígenes señalaba que uno tampoco podía retraerse hacia el otro extremo, hacia los escrúpulos. Simplemente era imposible estar al margen de alguna sugestión o pensamiento pecaminoso. Lo importante eran las decisiones y los comportamientos que se asumían tras el mal pensamiento o la tentación. El Maestro alejandrino creía que la persona entregada a Dios debía enfrentar las tentaciones, aprendiendo «a no morar en estos pensamientos; a no dialogar con ellos»3.
En sus “Doctrinas Fundamentales”, Orígenes destacaba la responsabilidad personal en la gestación de las propias tristezas, particularmente cuando nos dejábamos atrapar por situaciones censurables:
«Cada pecador enciende por sí mismo la llama de su propio fuego y no es arrojado a alguno que haya sido encendido de antemano por algún otro o que ya existía antes que él. El alimento y combustible de este fuego son nuestros pecados, que son llamados leña y paja por el apóstol Pablo (1Cor 3,12).Y pienso que cuando el alma ha reunido en sí misma multitud de malas obras y abundancia de pecados, en el momento apropiado toda esa colección de males bulle hacia el auto-castigo y la tristeza»4.
 ¿Cómo combatirlos?
Nuestras ideas equivocadas y pecaminosas necesitan ser descabezadas inmediatamente. Es indispensable conformar una guardianía en las puertas de la mente y del corazón; un elocuente “silencio” sintonizado con la manera de pensar y actuar de Jesucristo. Precisamente esta es la enseñanza de San Pedro en su Segunda Epístola, que bien podemos describir como una “Escalera Espiritual” para avanzar hacia la santidad. En ella San Pedro hace referencia al conocimiento (gnosis) que conduce a la templanza (enkráteia) (2Pe 1,6). Este es «un camino positivo de dominio sobre uno mismo y sobre lo que el mundo nos ofrece». La templanza constituye una senda de señorío personal, «un autocontrol pleno de firmeza (…) moderación y control de nuestros pensamientos»5.
Esiquio del Sinaí explicaba que «la vigilancia constituía el método espiritual que, con la ayuda de Dios y la práctica asidua a lo largo de un período prolongado, nos libera de los pensamientos, de las palabras y de las acciones pecaminosas».
Cuando experimentamos, por ejemplo, recuerdos o sentimientos melancólicos, nos descubrimos asediados por las reminiscencias de las culpas falsas, de los errores magnificados y de las memorias rencorosas. Esta melancolía destructiva limita el despliegue generoso de nuestras cualidades para cooperar con el Plan salvífico de Dios en nuestra felicidad, para obtener la paz y la realización que el Padre Celestial desea para nuestras vidas. El desánimo nos conduce por caminos de susceptibilidad y de autocastigo injustificado.
¿Cómo contestar a los llamados “logismoi akatharos”? Para San Agustín la fuerza principal estaba en el amor de caridad enseñado por el Señor Jesús:
«El amor es el resorte que me mueve, me lleva doquiera soy llevado. Si no se tiene un ideal, no se hace nada; si no se ama el ideal que se tiene, tampoco se hace nada. Si no se tiene un ideal sublime y si no se le ama ardorosamente, entonces se encuentra uno entrampado y no avanzará. Sin ideal y sin amor sólo se retrocede; uno se va marchitando, muriendo, alejándose más y más de la vida».
Otro recurso recomendado es la huida de las ocasiones. No se trata de la evasión cobarde, sino de la confrontación inteligente, enseñada por maestros espirituales como San Francisco de Sales, San Felipe Neri y Santa Teresita del Niño Jesús, quien solía decir: «¿Es pedir demasiado cerrar los ojos? ¿No luchar contra las quimeras de la noche?»6.
Retomando la enseñanza de San Pablo, debemos despojarnos de los “logismos” negativos o pecaminosos, las “quimeras de la noche”, y más bien buscar revestirnos de buenos pensamientos, sustentados en las enseñanzas de Jesús en los Evangelios. Los testimonios y las acciones de incontables personas que avanzaron hacia la santidad, siguiendo al Señor, son también buenos ejemplo a seguir. Seamos constantes en silenciar la mente de aquello destructivo y en cultivar los buenos pensamientos del Evangelio. Tengamos la seguridad de que Dios nos sostiene y nos acompaña siempre en este empeño por configurar nuestra mente con la mente de Cristo.
 © 2014 – Alfredo Garland B. para el Centro de Estudios Católicos – CEC

EL BAMBÚ CHINO Y EL CULTIVO DE LA VIRTUD

Leyendo las primeras páginas del libro “Los 7 hábitos de las familias altamente efectivas” de Stephen Covey, me encontré con el ejemplo del bambú chino para resaltar la importancia de las bases sólidas y raíces firmes en la vida familiar. Reconozco que no tenía ni idea de lo que mencionaba el autor; la historia me pareció sumamente sugerente para explicar cómo son muchos procesos de la vida humana e incluso de distintas instituciones y organizaciones.
Covey dice: «Muchas cosas en la vida familiar son como el árbol de bambú chino. Uno trabaja e invierte tiempo y esfuerzo, y hace todo lo posible para nutrir el crecimiento y en ocasiones no se ve nada durante semanas, meses o incluso años. Pero si se es paciente y se sigue trabajando y alimentando, ese “quinto año” llegará y se asombrará del crecimiento y el cambio que verá que se ha dado»1.
Hoy vivimos tiempos de celeridad y apuro, donde lo que importa muchas veces es la rapidez del crecimiento y los resultados de tal o cual actividad; en el fondo son rasgos de una sociedad que se rige por lo material, por lo pragmático y utilitario, olvidando que todo en la vida tiene momentos, épocas, procesos, y etapas. El ser humano y sus organizaciones crecen y se desarrollan poco a poco, cada quién tiene su propio proceso, cada persona va avanzando según su propio ciclo vital, enraizado en una familia concreta y desplegando una historia personal única e irrepetible, abriéndose a la presencia y acción de Dios en su existencia.
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El Bambú Chino
Ante tal sugerente ejemplo, me animé a leer sobre el tema para poder compartir un poco mis reflexiones a través de este artículo. Fui encontrando distinta información. Encontré por ejemplo que la quinta parte del bambú que se produce en el mundo crece en China; son 300 variedades en una superficie total de 20,000 km2. Afirman distintos autores que es difícil viajar por China sin encontrar el bambú empleado de una u otra forma. La zona donde más se utiliza el bambú se halla al sur del río Chang Jiang (Yangtzé); prácticamente todas las viviendas tienen allí muebles, enseres u objetos de bambú: camas, sillas, cajas, cestos, escobas, palillos para comer e incluso sombreros.
6858646-bamboo-wallpaperDefinitivamente lo que más me llama la atención es su particular proceso de crecimiento y desarrollo. Y es que después de plantar la semilla, no se ve nada durante cinco años, excepto un lento desarrollo de un diminuto brote a partir del bulbo. Durante cinco años, todo el crecimiento es subterráneo, invisible a simple vista, pero una maciza y fibrosa estructura de raíz que se extiende vertical y horizontalmente por la tierra está siendo construida. Son estás raíces las que al final del quinto año o un poco más permiten crecer al bambú chino hasta alcanzar la altura de 25 o más metros. Este crecimiento se da en un período de solo seis semanas. En tan sólo unas semanas tienes un frondoso bambú lleno de vida y esplendor con una altura que alcanza una casa de dos pisos. Cuando comienza a crecer, su tallo puede alcanzar 3 metros en un mes, ya que crece a la velocidad de 6-15 centímetros diarios, pudiendo llegar a crecer 1 metro al día.
El Cultivo de la Virtud
En un artículo anterior tratando de aproximarnos a la virtud recordábamos lo que afirma de este término el Catecismo de la Iglesia Católica: «La virtud es una disposición habitual y firme a hacer el bien. Permite a la persona no sólo realizar actos buenos, sino dar lo mejor de sí misma. Con todas sus fuerzas sensibles y espirituales, la persona virtuosa tiende hacia el bien, lo busca y lo elige a través de acciones concretas. El objetivo de una vida virtuosa consiste en llegar a ser semejante a Dios» (N. 1803).
La virtud es una cualidad, un hábito operativo bueno de la persona, pero también tiene un opuesto en el vicio. Revisando alguna de las definiciones de la RAE; encontramos que vicio es «Hábito de obrar mal», o «defecto o exceso que como propiedad o costumbre tienen algunas personas, o que es común a una colectividad».
La virtud es además la respuesta de cooperación con la gracia que realiza el hombre para madurar en el camino de la fe. Así que el ser humano va madurando por este camino de la fe hasta la plenitud del amor, núcleo interior de la virtud, para conquistar una calidad humana, abriendo las facultades y potencias a los impulsos de la gracia, para permitir que el Señor Jesús viva en nosotros.
Conclusión
La invitación para toda persona es a desarrollarse según unas bases sólidas y profundas como el bambú chino. Todo ser humano está invitado a crecer integralmente y a cultivar la virtud en su existencia. Dicho crecimiento es en base a un proceso gradual y natural, abierto a la acción de Dios en su historia personal. Se trata de invertirle tiempo, dedicación, esfuerzo y paciencia… a veces no verás nada, incluso durante semanas, meses y años; se trata de persistir y perseverar trabajando en ti mismo, tu quinto o sexto año llegará y con él vendrá un crecimiento y cambios que jamás esperabas.
El bambú chino es una invitación a perseverar, a continuar, a no desistir de tus anhelos, sueños y proyectos. Es una invitación a concentrarte en las bases sólidas y raíces firmes que sostendrán el gran árbol que por gracia de Dios sostendrá muchos frutos del amor y la perseverancia.
Todos los seres humanos, todas las personas, tú y yo estamos invitados a vivir y encarnar la virtud. Sabemos que no es fácil, en el Centro Areté tenemos una oración dirigida a San Pablo Apóstol, uno de nuestros santos patronos, donde le pedimos que interceda por nosotros para que podamos avanzar en el noble combate de vivir una existencia virtuosa y “areteica”.
Y es que consideramos que la virtud hay que vivirla siempre y en todos los momentos de nuestra vida. En ese sentido podemos decir que para vivir una existencia virtuosa la persona pone distintos medios concretos, dispone de un plan y busca ayuda para llevar adelante en su vida un noble combate que implica esfuerzo, lucha y dedicación. Sin la gracia de Dios nada es posible; él es quién nos da la fuerza para avanzar y crecer en la virtud; abriéndonos a su gracia y cooperando con su Espíritu crecemos en libertad interior viviendo cada día más la fe, esperanza y caridad.

¿QUÉ ES LA DEPENDENCIA EMOCIONAL O AFECTIVA?

Distintos autores definen la dependencia emocional como un patrón crónico de demandas afectivas frustradas, que buscan desesperadamente satisfacerse mediante relaciones interpersonales estrechas.
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El dependiente tiene una carencia o vacío, una herida afectiva-emocional; por tanto, muchas veces sin darse cuenta, reclama afecto, cariño y valoración. Dichos reclamos se llaman también demandas. En este caso son demandas de afecto, de atención.
Es importante resaltar que dichas demandas o reclamos son muchas veces no conscientes, es decir, la persona no se da cuenta de sus reclamos. La persona busca desesperadamente llenar dichas carencias en su relación con otras personas. No se da cuenta que depende de ellos. No se da cuenta que está apegada a otros: es decir, que tiene un apego desordenado a tal o cual persona.
El dependiente emocional o afectivo quiere disponer continuamente de la presencia de la otra persona como si estuviera “enganchado” a ella.
Llamará continuamente a su pareja al trabajo, le pedirá que renuncie a su vida privada para estar más tiempos juntos, demandará de ella atención exclusiva y todavía le parecerá insuficiente, etc.
No debemos perder de vista que el motivo subyacente no es la posesión o el dominio, sino la tremenda necesidad afectiva de estas personas. En cualquier caso, es comprensible la sensación de agobio que produce en sus parejas o amigos.
La persona dependiente magnifica, exagera el hecho de ser querido. Depender de alguien de una forma enfermiza no es amor, es una adicción psicológica. Un amor auténtico no es adictivo, no posee, ni destruye la identidad del otro.
El sentimiento de dependencia es una forma de esclavitud. La persona dependiente es esclava de los sentimientos con los que el “otro” le adorna. Para amar hay que ser libres, porque si uno no se tiene a sí mismo no puede darse a los demás.
En estos casos la necesidad de la pareja o del amigo o hijo es realmente una dependencia como se produce en las adicciones, lo que genera que el otro se sienta con frecuencia invadido o absorbido. El otro se siente saturado, sin espacios personales.
Sus relaciones no llenan el vacío emocional que padecen, pero sí lo atenúan. Estas personas están tan poco acostumbradas a quererse y a ser queridas que no esperan cariño de su pareja, simplemente se enganchan obsesivamente a ella y persisten en la relación por muy frustrante que ésta sea.
 ¿Cómo surge la Dependencia?
Las dependencias pueden surgir por una combinación de factores.
En primer lugar hay que mencionar el tema de la estima de sí y la búsqueda de sentido de la vida. Si no me valoro o percibo que no me valoran normalmente busco esa valoración en algún otro lado. Hoy se ha perdido en muchas casos el entender al Creador como quien orienta nuestras vidas e incluso que es el que le da el sentido a nuestras vidas. Existe un Plan de Dios, un designio amoroso para cada uno de nosotros.
Su pobre estima de sí, y la elección frecuente de parejas explotadoras conducen al dependiente emocional a una continua y progresiva degradación. Tienen que soportar desprecios y humillaciones, no reciben verdadero afecto, en ocasiones pueden sufrir maltrato emocional y físico, observan continuamente cómo sus gustos e intereses son relegados a un segundo plano, renuncian a su orgullo o a sus ideales, etc. Su papel se basa en complacer el inagotable narcisismo de sus parejas, pero lo asumen siempre y cuando sirva para preservar la relación.
Dicha subordinación es un medio, y no un fin. Los dependientes emocionales se dan para recibir por su terrible anhelo de mantener la relación, igual que el jugador patológico gasta todos sus ahorros por la irresistible necesidad de continuar jugando.
Necesitan excesivamente la aprobación de los demás. Por supuesto, a medida que el vínculo es más relevante la necesidad es mayor, pero también hay cierta preocupación por “caer bien” incluso a desconocidos. Lo excesivo de esta necesidad genera en ocasiones rumiaciones sobre su aceptación por un determinado grupo, empeños en tener una buena apariencia, o demandas más o menos explícitas de atención y afecto.
Al no sentirse valioso, una persona puede buscar quién lo reconozca y lo adule. La falta de estima de sí, de sentido de su vida y el concepto negativo de sí mismo facilitan el desarrollo de una dependencia emocional con alguien que le demuestra admiración.
Quien depende del otro se niega la posibilidad de amarse a sí mismo. No se puede amar a uno mismo si nunca se ha sido adecuadamente amado ni valorado por las personas más importantes en su vida. Es tan poco el amor que se tiene alguien que depende de otro que, a pesar de lo autodestructiva que es la relación y el enorme sufrimiento que le causa, no es capaz de renunciar al otro. Está dispuesto a tolerar hasta la mayor de la humillaciones con tal de no perderlo.
La persona apegada se estanca, se olvida de sí mismo. No es capaz de asumir su propia vida y por eso utiliza el apego como una fuente de seguridad.
Si una persona no se quiere a sí misma proyectará ese sentimiento y pensará que nadie podrá quererla. El amor se refracta siempre en lo que somos. El miedo al desamor (carencia afectiva) se transforma en necesidad de ser amado.
La persona dependiente o apegada buscará pertenecer a un grupo de referencia para poder “sobrevivir psicológicamente”
Es importante mencionar la importancia de los padres y de la familia como el lugar donde se educa nuestra capacidad de amar. Son nuestros padres los primeros que nos aman. Es en nuestra familia donde aprendemos a manifestar nuestras emociones y afectividad.
Definitivamente la familia influye en el desarrollo del sentimiento de dependencia o en la autonomía o independencia.
Otro factor puede ser la sensibilidad o el temperamento de la persona. Un chico frágil e inseguro puede ser más vulnerable al desarrollo de una personalidad dependiente.
© 2014 – Humberto Del Castillo Drago para el Centro de Estudios Católicos – CEC