"Algunos no llegan a comprometerse con las personas desamparadasporque están demasiado cegados por sus propias lágrimas;no escuchan el grito del pobre pues se han ensordecido conel ruido de sus propios deseos y de sus propios proyectos. Cuandohacemos el esfuerzo de no escuchar, de no afligirnos por los pequeñossufrimientos propios, por menudas inquietudes, nosaliamos con el pobre."jean vanier
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