domingo, 25 de octubre de 2015

LA ALEGRÍA DE LA FE

(Jer 31, 7-9; Sal 125; Hbr, 5, 1-6; Mc 10, 46-52)
La alegría de la fe
Publicación original: Ciudad Redonda - Oct 2015

Una recomendación muy útil para avanzar por el camino espiritual, e incluso por el camino de la existencia, es guardar memoria de lo vivido, de manera especial de los momentos más recios, en los que todo parecía inclinado a la derrota, y de manera providente se convirtió en experiencia de gracia y de favor, como cuenta el profeta que le sucedió al pueblo de Israel en tiempos del exilio. “Gritad de alegría por Jacob, regocijaos por el mejor de los pueblos; proclamad, alabad y decid: El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel” (Jr 31, 7-8).
Cuando se han vivido circunstancias aciagas, en las que no faltaron los trabajos, las penosidades, y hasta las lágrimas, al recordar esos momentos difíciles de la vida, si después se tornaron motivo de bendición, se comprenden muy bien las expresiones del salmista: “El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres” (Sal 125).
Tengo que reconocer que el salmo 125 lo hemos personalizado en Buenafuente  al recordar los años de penuria, ruinas y soledad, y al celebrar, después, la afluencia de tantos amigos y de personas que desean vivir días de oración, soledad, silencio, en medio de la naturaleza y en un ambiente de austeridad. Hemos llegado a reconocer que este salmo es como nuestro himno, el relato de nuestra biografía, la narración de una historia providente.
El Evangelio nos  cuenta la situación menesterosa, deprimida, marginal, hundida, crónica, y hasta depresiva en la que vive el ciego de Jericó, fuera de la ciudad, al margen del camino, pidiendo limosna, tendido en el suelo. Todo parecía irremediable, acaso objeto de piedad y compasión. Y en esas circunstancias, al paso de Jesús por el camino, todo cambia, y acontece lo más inesperado: que aquel de quien se pensaba que era un hombre relegado, se convierte en el prototipo de discípulo:
Jesús se detuvo y dijo: -«Llamadlo.»
Llamaron al ciego, diciéndole: _«Ánimo, levántate, que te llama.»
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesús le dijo: -«¿Qué quieres que haga por ti?»
El ciego le contestó: -«Maestro, que pueda ver.»
Jesús le dijo:  «Anda, tu fe te ha curado.»
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.
El ciego da un salto; hay que presupone que también de alegría, y según el evangelista San Marcos, tiene un gesto muy significativo, abandonar el manto, es decir, su identidad deprimida, para ponerse ante el Señor, y cara a cara con la pregunta que cada uno podemos personalizar: “¿Qué quieres que haga por ti?”
Parece que no hay respuesta más lógica que la del ciego: “Señor, que vea”. Pero ¿qué significa ver? En el contexto del pasaje, debemos interpretar que es tener fe. Por la fe, el ciego ve, y el ciego se convierte en discípulo, detrás de Jesús..
Angel Moreno

Eucaristía!


RESONAR DE LA PALABRA - 25 OCT 2015

Evangelio según San Marcos 10,46-52. 
Después llegaron a Jericó. Cuando Jesús salía de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: "¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!". Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: "¡Hijo de David, ten piedad de mí!". Jesús se detuvo y dijo: "Llámenlo". Entonces llamaron al ciego y le dijeron: "¡Animo, levántate! El te llama". Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él. Jesús le preguntó: "¿Qué quieres que haga por ti?". El le respondió: "Maestro, que yo pueda ver". Jesús le dijo: "Vete, tu fe te ha salvado". En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino. 

RESONAR DE LA PALABRA
Julio César Rioja, cmf
Queridos hermanos:
Bartimeo, el hijo de Timeo, tiene nombre para Marcos, aunque es un mendigo ciego que pide al borde del camino. Tiene tu nombre y el mío, que estamos como él, sentados en el camino de la vida, sin saber por dónde seguir, sin ver claro. Todos pasamos por momentos de ceguera, sobre todo del espíritu, se pisotea al hermano, se suprimen sus derechos, se prostituye a la mujer, se ultraja al obrero, se idiotiza a  nuestros hijos… y seguimos sin ver. Escuchamos todos los domingos pasajes del Evangelio que nos hablan de su luz y nos deberían ayudar para saber qué rumbo seguir, o que corregir y no alcanzamos a entender.
El ciego no tiene horizontes, le da lo mismo mirar hacia arriba o hacia abajo, el blanco que el negro, la luz o las tinieblas, no tiene perspectivas, ni cosas claras, inseguro, dependiente, debe ser llevado de la mano, conducido por un perro guía o un bastón. Nosotros en demasiadas ocasiones pertenecemos a este mundo de ciegos, aunque veamos nuevos amaneceres y distingamos los colores. Los que vemos y sin embargo no percibimos estas situaciones vitales de ceguera, ¿no somos más ciegos que el mendigo que sabe de su ceguera y quisiera ver con toda su alma? (Os recomiendo leer el “Ensayo sobre la ceguera” de José Saramago).
A ti y a mí, Jesús nos pregunta: “¿Qué quieres que haga por ti? Maestro que pueda ver. Anda, tu fe te ha curado”. El ciego ha hecho un último intento, Jesús puede ser su esperanza. Grita insistentemente; un grito que es una confesión de fe: “Hijo de David, ten compasión de mí”. No ve muchas cosas que la gente a su alrededor puede ver, pero ve algo que los demás no han visto. El ciego ve más que los acompañantes de Jesús, que estaban ciegos para ver a Jesús como el Hijo de Dios. Bartimeo reconoce en Jesús al Mesías que todos estaban esperando.
El ciego no abandona (quien no se rinde es escuchado), y Jesús escucha su petición. Los mismos que le regañaban para que se callara, son ahora los que le llaman y animan: “Ánimo, levántate, que te llama. Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús”. Todo es simbólico, hay que soltar el manto, dejar cosas atrás sobre todo materiales, dar un salto para pasar del borde del camino, de los márgenes, a la inclusión, es también el salto de la fe. Por eso Jesús le dice: “Anda, tu fe te ha curado”. Una fe que ilumina la propia vida dándola un sentido, que nos hace ver al prójimo como a un hermano y ver la historia como el camino en el que Dios realiza la salvación.
En este encuentro logra no sólo luz para sus ojos, sino también luz para su vida. Siendo consecuente: “Lo seguía por el camino”. Hoy que vivimos tiempos recios ( en palabras de Santa Teresa en su época), hace falta que abramos bien los ojos, para que no nos sentemos allí, a la vera de los caminos, sintiendo cómo pasa la gente, cómo transcurre la historia que camina hacia adelante, mientras nosotros nos quedamos atrás. Es preciso ponerse en marcha, seguirle por el camino. Un  ciego nos muestra cómo debemos pedir, cómo debemos ser discípulos de Jesús. Nosotros también somos mendigos ciegos y debemos pedir constantemente: ¡Señor, que vea!
Podemos terminar recordando un Himno de la Liturgia de las Horas: “Libra mis ojos de la muerte; dales la luz que es su destino. Yo como el ciego del camino, pido un milagro para verte. Haz de esta piedra de mis manos una herramienta constructiva; cura su fiebre posesiva y ábrela al bien de mis hermanos. Que yo comprenda, Señor mío, al que se queja y retrocede; que el corazón no se me quede desentendidamente frío. Guarda mi fe del enemigo (¡tantos me dicen que estás muerto…!). Tú que conoces el desierto, dame tu mano y ven conmigo”.
Fuente Ciudad Redonda - Publicado OCTUBRE 2015

Buen día Espíritu Santo

Padre Nuestro,
Padre Santo y Misericordioso
que despiertas con Tu Espíritu lo creado,
que das vida cada mañana a Tu Obra,
derrama en este día ése, Tú Divino Espíritu sobre nosotros,
tus hijos, y refresca, rejuvenece, vuelve a darle brillo a Tu obra!
Dame Tu Espíritu Santo, Padre!
Como Bartimeo al costado del camino
hoy clamo desde el costado de la vida:
¡Ten compasión de mi!
Derrama la Gracia de Tu Espíritu y devuélvenos la vista!
Haz que veamos lo verdadero, lo justo, lo santo!
Haz que percibamos todo desde Tus pupilas!
Escucha mi corazón que te grita,
que necesitado implora un nuevo paso Tuyo por mi vida.
Haz que retome el camino,
que encuentre el sendero,
que siga el "norte verdadero",
y ¡manifiéstate con poder!
Porque, Señor... ¡Tú eres Santo!
¡Tú eres digno de Alabanza!
Me gozo en Tu Presencia y mi corazón rebosa de alegría,
mis entrañas se estremecen,
porque Tu visita, Señor,
Tu visita... no deja a nadie, no deja a nada indiferente.
Te emo, Rey!
Te amo!



sábado, 24 de octubre de 2015

Dos artimañas que el diablo utiliza para desviar a los jóvenes

Dios tiene una misión para los jóvenes, por eso el enemigo utiliza sus artimañas para distraerlos del camino del bien



El demonio tiene, generalmente, dos artimañas para alejar los jóvenes de sus virtudes:

La primera consiste en convencerlos de que el servicio de Dios requiere una vida triste sin ningún divertimento ni tampoco placer. ¡Pero eso no es verdad, mis queridos jóvenes! El profeta David exclama: “Sirvamos al Señor en la Santa alegría”.

La segunda artimaña del demonio consiste en hacer que la juventud conciba la falsa esperanza de una larga vida, que le permita convertirse en la vejez o en la hora de la muerte. Presten atención, mis queridos jóvenes, muchos se dejaron atrapar por esta mentira (Pasaje de la Carta de Don Bosco a la Juventud).

Hermanos, estas dos cosas, citadas por este gran santo, son muy peligrosas y engañosas. Son artimañas del enemigo (¡muy utilizadas por él!), para que dejemos las cosas de Dios de lado o para más tarde.

¡Un verdadero joven cristiano debe permanecer vigilante: rezando, adorando y viviendo a la espera de la segunda venida gloriosa de Jesucristo!

¡Dios te bendiga!

Monseñor Jonas Abib
Fundador de la Comunidad Canción Nueva
fuente Canción Nueva en español

viernes, 23 de octubre de 2015

El padre Pío y la Eucaristía

Cleonice Morcaldi, una de las hijas espirituales del Padre Pío, le preguntó repetidas veces lo que vivía y sentía en cada una de sus misas.
Anotó cuidadosamente cada una de las respuestas.
Les compartimos algunos fragmentos tomados de "La Voz del Padre Pío",
edición Octubre-Diciembre de 1999


"- Padre, ¿qué cosa es vuestra Misa?
- Un cumplimiento sagrado de la Pasión de Jesús."...

"-¿Por qué llora en el ofertorio?
- ¿Quieres arrancarme el secreto? Pues bien, es el momento en que el alma queda separada de todo lo profano."...

"- Por favor, dígame por qué sufre tanto en la Consagración.
- Porque allí precisamente es donde se verifica una nueva y admirable destrucción y creación."...

"- ¿Qué es la sagrada Comunión?
- Es toda una misericordia interior y exterior. Un abrazo total. No dejéis de pedir a Jesús que se haga notar sensiblemente."...

"- ¿Qué hace Jesús en la Comunión?
- Se deleita con su criatura."...

"- ¿Por qué llora siempre que lee el último Evangelio de la Misa? (Al final de la Misa recitaba el prólogo del Evangelio de San Juan)
- ¿Te parece poca cosa que Dios converse con los hombres?"...
"¡Una Misa! Preguntad a un ángel -afirma el Padre Pío- qué es una Misa y os responderá: comprendo lo que es y porqué se celebra, pero no alcanzo a comprender todo el valor que tiene. Un ángel, mil ángeles, todo el Paraíso piensa igual. Y vosotros, vosotros que recibís el beneficio, ¿no queréis meditar sobre ella?
Cuando vayas a Misa concéntrate al máximo en el tremendo misterio que se está celebrando en tu presencia: la Redención de tu alma y la reconciliación con Dios."...

"- ¿Qué frutos recibimos al oírla?
- No se pueden enumerar. En el Paraíso lo sabréis."

SHHH...


Signos de los tiempos

Saber leer los signos de los tiempos
Te damos gracias, Padre fiel y lleno de ternura, porque tanto amaste al mundo que le has entregado a tu Hijo, para que fuera nuestro Señor y nuestro hermano. El manifiesta su amor para con los pobres y los enfermos, para con los pequeños y los pecadores. El nunca permaneció indiferente ante el sufrimiento humano; su vida y su palabra son para nosotros la prueba de tu amor. Como un padre siente ternura por sus hijos, así tú sientes ternura por tus fieles... Por eso, te alabamos y te glorificamos y, con los ángeles y los santos, cantamos tu bondad y tu fidelidad, proclamando el himno de tu gloria...
Fortalece a tu pueblo con el cuerpo y la sangre de tu Hijo y renuévanos a todos a su imagen. Que todos los miembros de la Iglesia sepamos discernir los signos de los tiempos y crezcamos en la fidelidad al evangelio. Que nos preocupemos de compartir en la caridad las angustias y las tristezas, las alegrías y las esperanzas de los hombres, y así les mostremos el camino de la salvación.
Misal Romano 
Oración eucarística para los encuentros C

OFICIO DE LECTURA 23 oct 2015

De los Libros de san Agustín, obispo, Sobre la ciudad de Dios
(Libro 10, 6: CCL 47, 278-279)

EN TODO LUGAR SE OFRECERÁ INCIENSO A MI NOMBRE Y UNA OBLACIÓN PURA

Verdadero sacrificio es toda obra que se hace con el fin de unirnos a Dios en santa sociedad, es decir, toda obra relacionada con aquel supremo bien, mediante el cual llegamos a la verdadera felicidad. Por ello, incluso la misma misericordia que nos mueve a socorrer al hermano, si no se hace por Dios, no puede llamarse sacrificio. Porque, aun siendo el hombre quien hace o quien ofrece el sacrificio, éste, sin embargo, es una acción divina, como nos lo indica la misma palabra con la cual llamaban los antiguos latinos a esta acción. Por ello, puede afirmarse que incluso el hombre es verdadero sacrificio cuando está consagrado a Dios por el bautismo y está dedicado al Señor, ya que entonces muere al mundo y vive para Dios. Esto, en efecto, forma parte de aquella misericordia que cada cual debe tener para consigo mismo, según está escrito: Ten compasión de tu alma agradando a Dios.

Si, pues, las obras de misericordia para con nosotros mismos o para con el prójimo, cuando están referidas a Dios, son verdadero sacrificio, y, por otra parte, sólo son obras de misericordia aquellas que se hacen con el fin de librarnos de nuestra miseria y hacernos felices (cosa que no se obtiene sino por medio de aquel bien, del cual se ha dicho: Para mí lo bueno es estar junto a Dios), resulta claro que toda la ciudad redimida, es decir, la congregación o asamblea de los santos, debe ser ofrecida a Dios como un sacrificio universal por mediación de aquel gran sacerdote que se entregó a sí mismo por nosotros, tomando la condición de esclavo, para que nosotros llegáramos a ser cuerpo de tan sublime cabeza. Ofreció esta forma de esclavo y bajo ella se entregó a sí mismo, porque sólo según ella pudo ser mediador, sacerdote y sacrificio.

Por esto nos exhorta el Apóstol a que ofrezcamos nuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable, y a que no nos conformemos con este siglo, sino que nos reformemos en la novedad de nuestro espíritu. Y para probar cuál es la voluntad de Dios y cuál el bien y el beneplácito y la perfección, ya que todo este sacrificio somos nosotros, dice: Por la gracia que Dios me ha dado, os pido a todos y a cada uno: No tengáis de vosotros mismos un concepto superior a lo que es justo. Abrigad sentimientos de justa moderación, cada uno en la medida de la fe que Dios le ha dado. A la manera que en un solo cuerpo tenemos muchos miembros y todos los miembros desempeñan distinta función, lo mismo nosotros: siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, e individualmente somos miembros unos de otros y tenemos carismas diferentes, según la gracia que Dios nos ha dado.

Éste es el sacrificio de los cristianos: la reunión de muchos, que formamos un solo cuerpo en Cristo. Este misterio es celebrado también por la Iglesia en el sacramento del altar, del todo familiar a los fieles, donde se demuestra que la Iglesia, en la misma oblación que hace, se ofrece a sí misma.

De los Libros de san Agustín, obispo, Sobre la ciudad de Dios
(Libro 10, 6: CCL 47, 278-279)

RESONAR DE LA PALABRA - 23 OCT 2015

Evangelio según San Lucas 12,54-59. 
Jesús dijo a la multitud:
"Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede.
Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede.
¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente?
¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo?
Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y este te ponga en la cárcel.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo." 

RESONAR DE LA PALABRA
Óscar Romano, cmf.

Para cumplir esta misión es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de la época e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomodándose a cada generación, pueda la Iglesia responder a los perennes interrogantes de la humanidad sobre el sentido de la vida presente y de la vida futura y sobre la mutua relación de ambas. Es necesario por ello conocer y comprender el mundo en que vivimos, sus esperanzas, sus aspiraciones y el sesgo dramático que con frecuencia le caracteriza.

El género humano se halla en un período nuevo de su historia, caracterizado por cambios profundos y acelerados, que progresivamente se extienden al universo entero. Los provoca el hombre con su inteligencia y su dinamismo creador; pero recaen luego sobre el hombre, sobre sus juicios y deseos individuales y colectivos, sobre sus modos de pensar y sobre su comportamiento para con las realidades y los hombres con quienes convive. Tan es así esto, que se puede ya hablar de una verdadera metamorfosis social y cultural, que redunda también en la vida religiosa. Como ocurre en toda crisis de crecimiento, esta transformación trae consigo no leves dificultades. Así mientras el hombre amplía extraordinariamente su poder, no siempre consigue someterlo a su servicio.

Jamás el género humano tuvo a su disposición tantas riquezas, tantas posibilidades, tanto poder económico. Y, sin embargo, una gran parte de la humanidad sufre hambre y miseria y son muchedumbre los que no saben leer ni escribir. Nunca ha tenido el hombre un sentido tan agudo de su libertad, y entretanto surgen nuevas formas de esclavitud social y psicológica. Mientras el mundo siente con tanta viveza su propia unidad y la mutua interdependencia en ineludible solidaridad, se ve, sin embargo, gravísimamente dividido por la presencia de fuerzas contrapuestas. Persisten, en efecto, todavía agudas tensiones políticas, sociales, económicas, raciales e ideológicas, y ni siquiera falta el peligro de una guerra que amenaza con destruirlo todo. Se aumenta la comunicación de las ideas; sin embargo, aun las palabras definidoras de los conceptos más fundamentales revisten sentidos harto diversos en las distintas ideologías. Por último, se busca con insistencia un orden temporal más perfecto, sin que avance paralelamente el mejoramiento de los espíritus.

Afectados por tan compleja situación, muchos de nuestros contemporáneos difícilmente llegan a conocer los valores permanentes y a compaginarlos con exactitud al mismo tiempo con los nuevos descubrimientos. La inquietud los atormenta, y se preguntan, entre angustias y esperanzas, sobre la actual evolución del mundo. El curso de la historia presente en un desafío al hombre que le obliga a responder.

Como el evangelio de hoy habla de “signos de los tiempos” no me resigno a volver sobre el número 4 de la Gaudium et Spes. Cincuenta años han pasado y la reflexión mantiene viva su frescura. Dios nos sigue hablando en los acontecimientos de cada día, en los grandes y en los pequeños. En las noticias de la televisión y en las historias, que no son noticia, que están en nuestras calles, a la vuelta de cualquier esquina.

Añado algunos signos más a los ya citados, los temo de las lecturas de hoy. El signo del acuerdo frente a la confrontación (evangelio) y el signo de conocernos a nosotros mismos (primera lectura): por qué nos pasa lo que nos pasa: porqué hacemos lo que no queremos y no hacemos lo que queremos.

Tu hermano y amigo
Óscar Romano, cmf. 
para Ciudad Redonda, octubre  2015

Buen día, Espíritu Santo!

Te damos gracias,
Padre fiel y lleno de ternura,
porque tanto amaste al mundo
que le has entregado a tu Hijo,
para que fuera nuestro Señor y nuestro hermano.
El manifiesta su amor para con los pobres y los enfermos,
para con los pequeños y los pecadores.
El nunca permaneció indiferente ante el sufrimiento humano;
su vida y su palabra son para nosotros la prueba de tu amor.
Como un padre siente ternura por sus hijos,
así tú sientes ternura por tus fieles...
Por eso, te alabamos y te glorificamos
y, con los ángeles y los santos,
cantamos tu bondad y tu fidelidad, proclamando el himno de tu gloria...

Fortalece a tu pueblo con el cuerpo y la sangre de tu Hijo
y renuévanos a todos a su imagen.
Que todos los miembros de la Iglesia sepamos discernir los signos de los tiempos
y crezcamos en la fidelidad al evangelio.
Que nos preocupemos de compartir en la caridad las angustias y las tristezas,
las alegrías y las esperanzas de los hombres,
y así les mostremos el camino de la salvación.


jueves, 22 de octubre de 2015

Una propuesta para sonreír más

uma_proposta_para_voce_sorrir_maisSonreír delante de la vida es una forma de suavizarla.



En las adversidades de la vida acabamos cansándonos de tal manera que hasta para sonreír estamos cansados.
Andamos con la cabeza baja, desmotivados y desesperanzados. Sé que puede que tengas motivos, aún más, es posible que tengas muchos motivos: crisis financieras, tus hijos con dificultades, problemas en tu matrimonio, en fin, existen tantas problemas que, algunas veces, sonreír es un lujo para pocos.
Pero, yo digo no!
No podemos abatirnos porque así no conseguiremos reaccionar, debemos luchar contra la desesperanza y creer que, un día, todo pasará.

¿Hacemos un ejercicio hoy?
Sonríe a cinco persona hoy y vas a percibir que, después de un tiempo, estarás sonriendo a todo el mundo y tu vida estará más "liviana".

Tu hermano
Wellington Jardim (Eto)
Cofundador da Comunidade Canção Nova e administrador da FJPII
Adaptación del original en portugues.

Respira en mi


Lucas 12, 49-53

En el Evangelio de hoy el Señor nos habla de fuego y división, dos conceptos que conocemos bastante bien en la vida humana, pero que a veces pueden significar sufrimientos y destrucción. ¡A veces nos cuesta aceptar que Dios sea tierno y compasivo cuando nos habla con imágenes tan negativas! Es claro que nuestro Padre da la paz y la unidad en abundancia a sus hijos, pero lo cierto es que a veces, a pesar de permanecer firmes en la fe, nos topamos con situaciones de controversia y discordia, ¡incluso en nuestras propias familias!

Jesús aconsejó a sus discípulos que buscaran primero el Reino de Dios, porque “todas estas cosas” les vendrían por añadidura (véase Mateo 6, 33). Sin embargo, “todas estas cosas” no siempre significan una vida de paz y relajación ni libre de dificultades y sufrimientos. Por la condición del mundo actual, no es razonable suponer que se acabarán los problemas. Entonces, ¿qué es lo que vendrá por añadidura? Son las promesas que se nos hacen en Hebreos 12: Una vida de disciplina y gracia en Cristo y a través de Cristo. Cualquiera sea nuestra situación, podemos tener la seguridad de que el Señor estará siempre con nosotros, ayudándonos a resolver las dificultades que encontremos en este mundo.

Cristo es el camino seguro hacia el Padre. Cuando nos hablaba del fuego que deseaba que ya estuviera ardiendo, se refería al Espíritu Santo que vendría tras sus pasos para llenar el corazón de cada creyente. Las divisiones que mencionó se referían a los conceptos o ideologías contrarias a Dios, y a quienes los sostienen, porque todo lo que se opone a Dios quedará separado de su Reino.

Ante desafíos tan difíciles como éstos, ¿qué podemos hacer cuando vemos que alguien no acepta la Palabra de Dios? No dudar jamás de defender las verdades del Evangelio. Si nos declaramos partidarios de Cristo, nuestro Padre nos protegerá de los engaños del mundo, porque estamos llamados a pasar por el fuego purificador de Dios. Así, pues, aceptemos de todo corazón su Palabra poderosa, la filosa espada del Espíritu Santo que penetra inexorablemente hasta separar “el trigo y la paja”.
“Jesús, Señor nuestro, nos entregamos una vez más a ti. Cueste lo que cueste queremos seguirte a ti y rechazamos las promesas ilusorias con que trata de engañarnos el mundo.”

RESONAR DE LA PALABRA - 22 OCT 2015

Evangelio según San Lucas 12,49-53. 
Jesús dijo a sus discípulos: "Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente! ¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división. De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra". 


RESONAR DE LA PALABRA
Dionisio, el Cartujo (1402-1471), monje 
Comentario al evangelio de Lucas; Opera omnia, 12, 72
«La paz os dejo, mi paz os doy» (Jn 14,27)

     «¿Pensáis que he venido a traer al mundo la paz?» Es como si Cristo dijera: «No penséis que he venido a dar a los hombres la paz según la carne y este mundo de aquí abajo, la paz sin ninguna regla, que les haría vivir en armonía con el mal y les aseguraría la prosperidad en esta tierra. No, os lo digo, no he venido a traer una paz de este género sino la división, una buena y saludable separación de los espíritus e incluso de los cuerpos. Así, los que creen en mí, puesto que aman a Dios y buscan la paz interior, se encontraran, naturalmente, en desacuerdo con los malvados; se separarán de los que intentan alejarlos del progreso espiritual y de la pureza del amor divino, o bien se esfuerzan en crearles dificultades».

     La paz espiritual, pues, la paz interior, la buena paz, es la tranquilidad del alma en Dios, y la buena armonía según el justo orden. Cristo vino, ante todo, a traer esta paz... La paz interior tiene su fuente en el amor. Consiste en un gozo inalterable del alma que está en Dios. Se le llama la paz del corazón. Es el comienzo y un anticipo de la paz de los santos que están en la patria, de la paz de la eternidad.

Buen día Espíritu Santo

Padre Dios,
Padre de Bondad y Misericordia,
vuelvo mi mirada hacia Tí,
dador de todo Bien para suplicarte la gracia
de vivir el presente en santidad y justicia.
Por Tú Hijo fui rescatado,
por la Sangre del Cordero fui librado y hoy,
emancipado del pecado,
te suplico una nueva Bendición;
Para moverme libre de lo que me encadenaba,
para caminar seguro en Tus pasos,
para tener Tus pensamientos,
para ser más de Ti y menos de mi:
¡Derrama Tu Espíritu Santo!
Tú que regalas vida eterna por medio de Cristo Jesús,
Derrama una porción abundante de Espíritu!
Esparce Tu Santo Fuego!
Séllanos una y otra vez con Tu Marca,
aquella que se ha visto deslucida por tanto desamor,
aquella que he opacado y escondido.
y abre mis ojos, mis oídos...
dime, ¿qué podemos hacer juntos hoy?



miércoles, 21 de octubre de 2015

Estar preparados

Necesitamos cada día vivir bien el momento presente.
No podemos ser personas improvisadas. Necesitamos cada día estar preparados para deshacer nuestra tienda en la tierra para vivir en la tienda que el Señor nos tiene preparada en el cielo!

p. Roger Araujo
adaptación del original en portugues



Lucas 12, 39-48

“Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando.” 
Lucas 12, 39

¿Por qué se compararía Jesús con un ladrón cuando predicaba sobre su Segunda Venida? ¿Por qué usó el ejemplo de un amo duro que castiga a sus criados por no estar preparados? Para los que han descuidado su relación con Dios, estas ideas pueden ser seguramente una llamada de atención. Pero, los que estamos tratando de seguir al Señor de la mejor manera posible, ¿deberíamos empezar a preocuparnos?

No, en absoluto. Jesús no quiere atemorizarnos para que entremos al Reino. Pero hay sin duda un elemento de misterio en cuanto a su Segunda Venida. Por muy espirituales que seamos, su venida va a sorprendernos. Sabemos que vendrá “en las nubes del cielo con gran poder y gloria” (Mateo 24, 30), pero no sabemos exactamente cómo lucirá ni cuándo va a suceder. Sólo podemos esperar que cuándo lo infinito entre en lo finito, la vida normal que conocemos deje de ser normal.

Dado que el regreso del Señor nos sorprenderá a todos, cabría suponer que realmente no hay cómo prepararse, pero sus propias palabras nos dicen que toda nuestra vida cristiana depende de cómo estemos preparados. ¿Cómo? Tomando nuestra cruz diariamente y siguiéndole. Si queremos encontrar la vida, ¡tenemos que perderla! (Lucas 9, 23-24; 14, 33).

Pero la mejor manera de aprontarse para el regreso del Señor es dejar que él haga su morada en el corazón de uno. En su tiempo de oración, trate de estar atento a la voz del Señor, que tal vez quiera hablarle de alguna manera, no sólo a través de su palabra, sino con la voz suave del Espíritu o por las acciones y palabras de quienes son cercanos a usted. Mientras realiza los quehaceres normales del día, manténgase atento a las interrupciones que le vengan, tal vez, peticiones inesperadas de ayuda de parientes, amigos o compañeros de trabajo, porque puede ser que el Señor le esté dando una oportunidad para servirle. En realidad, no hace falta esperar hasta el fin del mundo para verlo; ¡él está llamando a su puerta ahora mismo!
“Señor, quiero darte la bienvenida cualquiera sea la forma en que hoy vengas a mi vida, en la convicción que me dé tu santa palabra, la presencia de mi prójimo y en todas las bendiciones que me das.”
fuente Devocionario Católico La Palabra con nosotros 

Servidores de Cristo

«Servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios»

     Para precisar el cometido de los servidores que ha colocado a la cabeza de su pueblo, el Señor dice esta parábola en el Evangelio: ¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el Señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, cuando llegue, encuentre haciéndolo así» (Lc 12, 42-43)... Si nos preguntamos por esta medida de trigo, san Pablo nos dice: «Es la medida de la fe que Dios os ha otorgado» (Rm 12,3). Lo que Cristo llama medida de trigo, Pablo dice medida de la fe, para enseñarnos que no hay otro trigo espiritual que el venerable misterio de la fe cristiana. Esta medida de trigo os la damos en nombre del Señor cada vez que, iluminados por el don espiritual de la gracia, os hablamos según la regla de la verdadera fe. Esta medida, la recibís por los administradores del Señor cada día que escucháis de boca de sus servidores la palabra de verdad.
     Que sea nuestro alimento esta medida de trigo que Dios nos distribuye. Sea el alimento de nuestra buena conducta para llegar a la recompensa de la vida eterna. Creamos en el que se da a sí mismo como alimento a nosotros para que no desfallezcamos en el camino, y que se reserva como nuestra recompensa para que encontremos el gozo en la patria. Creamos y esperemos en él; amémosle sobre todo y en todo. Porque Cristo es nuestro alimento y será nuestra recompensa. Cristo es el alimento y el consuelo de los viajeros en el camino; saciedad y exultación de los bienaventurados en su descanso.

San Fulgencio de Ruspe
(467-532), obispo en África del Norte 
Sermón I, 2-3; CCL 91 A, 889

RESONAR DE LA PALABRA - 21 OCT 2015

Evangelio según San Lucas 12,39-48. 
Jesús dijo a sus discípulos: "Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada". Pedro preguntó entonces: "Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?". El Señor le dijo: "¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si este servidor piensa: 'Mi señor tardará en llegar', y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles. El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más."

RESONAR DE LA PALABRA
Óscar Romano

Será por sorpresa. Como no sabemos ni el día ni la hora ni el cómo caben distintas actitudes. 1) Dejar que vayan pasando las cosas, vivir como si no pasara nada. 2) Estar con tanta tensión que no se disfrute de la vida. 3) Vivir con la tranquilidad que proporciona saber que uno está haciendo lo que debe.

Puede ayudar esta historia. El centinela:

Cerca de la frontera de un país muy lejano se levantaba un pequeño castillo perdido en medio del desierto. Una mañana llegó un mensaje del rey: "Estad a punto porque nos han hecho saber que Dios visitará nuestro país y quizás pasará por vuestro castillo. Sobre todo estad preparados para recibirlo". Las autoridades del castillo se dispusieron a cumplir las órdenes reales. Llamaron al centinela y le encomendaron que a partir de aquel día no perdiera de vista el desierto y en cuanto viera alguna señal de la venida de Dios se lo hiciera saber.

El centinela recibió el encargo con alegría; nunca le habían confiado una misión tan importante. En pie, en lo más alto de la torre, con los ojos bien abiertos, oteaba continuamente el horizonte en espera del más pequeño indicio.- Cómo debe ser Dios -pensaba- Seguramente vendrá con un gran cortejo y lo distinguiré de lejos... o quizás aparecerá de golpe, acompañado por un poderoso ejército...
Ilusionado como estaba, no pensaba en nada más y se pasaba días y noches en lo alto de la torre. Transcurrió el tiempo y poco a poco todo el mundo fue olvidando el mensaje de Dios. Incluso el rey perdió el interés.

Sólo el centinela se mantenía muy despierto esperando, esperando siempre, bajo el sol y la lluvia. Veía venir caravanas y ejércitos, pero ninguna de ellas era el cortejo de Dios. A veces, cansado de mirar, se preguntaba si todo aquello no era un engaño.

Pasaron los meses y los años. El centinela se hacía viejo y los ojos le empezaban a flaquear. A menudo debía sentarse porque las piernas no le sostenían.

Un día se levantó como siempre para mirar el desierto, pero se dio cuenta que casi no se podía mover. Se sentía cerca de la muerte y una gran amargura le embargó el alma.- He estado toda la vida esperando la visita de Dios y ahora tendré que morir sin haberlo visto, exclamó dolorosamente. Entonces oyó una voz a su lado:
- ¿No me conoces? Sorprendido, el centinela se volvió y vio que Dios había llegado. Lleno de alegría le dijo- ¡Oh, ya estás aquí! Me has hecho esperar tanto... ¿por dónde has venido que no te he podido ver?
- Siempre he estado a tu lado, replicó Dios con dulzura, desde el día que decidiste esperarme. Siempre he estado aquí, a tu lado, dentro de ti. Te ha hecho falta largo tiempo para darte cuenta, pero ahora ya lo sabes. Este es el secreto: sólo quienes esperan pueden verme.

La espera tiene que ver con el amor. Como nos han amado mucho, podemos esperar todo. No se trata de exigencias. La cosa va de amores.

Tu hermano y amigo
Óscar Romano, cmf.
publicado por Ciudad Redonda - octubre 2015

Buen día, Espíritu Santo!

Señor y Dios mío,
mi corazón se despierta alegre, ansioso y esperanzado.
Todo lo has sembrado en mi ser!
La alegría de la Salvación,
la ansiedad de Tu Agua Viva,
la Esperanza de Tu venida.
y Exhulto en cantos de alabanza,
me brota del corazón un poema bello,
como bello es el despertar que preparaste para mi.
Coloca en mi la marca de Tu Amor,
sella mi corazón con Tu Espíritu Santo.
Que la abundancia de tu Bondad la pueda mostrar,
que quien se acerque a mi tienda la pueda encontrar,
que al llegar a mi vida queden llenos de Ti,
porque Tú eres el Santo, el que santifica.
Derrama Espíritu Santo sobre la creación!
Llena los caminos, los senderos de la misma gracia,
la misma sabiduría, que había camino a Damasco,
la que estaba presente camino a Emaús,
la que fluía en los derredores del pozo de Jacob.
Y haz que todo sea conforme a Tu Voluntad,
porque eres Grande,
porque te mereces toda Honra,
En el Nombre Santo de Jesús,
Amén!



martes, 20 de octubre de 2015

Rezamos juntos el Santo Rosario?


¿Haz rezado el Santo Rosario?
Sigue el link y ofrece este momento por las intenciones de nuestra RED de INTERCESIÓN!

http://www.santisimavirgen.com.ar/elsantisimorosario/audios_rosario/misterios_dolorosos.mp3

Lucas 12, 35-38

Imagínese que usted está en un banquete oficial: un comedor suntuoso, utensilios de plata y cristal en la mesa, mozos en línea listos para servir a los dignatarios invitados. Luego, una banda militar empieza a tocar una fanfarria y el jefe de estado entra al salón. Pero en lugar de sentarse a la mesa, se quita el traje de gala, se ajusta un delantal y pide a los mozos que se sienten a la mesa, y lenta y cuidadosamente se pone a servirles la comida. ¡Loco! ¿No le parece?

Pero lo que sí es asombroso es la realidad central de nuestra fe: que Jesús, el Hijo eterno de Dios, salió de su gloria divina para venir a “servirnos” y salvarnos del pecado. Y lo más extraordinario es que esta acción divina es parte de lo que él es en sí mismo. En el Evangelio de hoy, Jesús nos dice que cuando vuelva, él servirá a quienes lo estén esperando.

Pero ¿de qué manera esta verdad sobre Dios influye hoy en nuestra vida? Seguramente, nos llena de admiración y gratitud. Pero, ¿influye también en nuestras relaciones con los demás? ¡Claro! Porque si Dios “nos sirve” a nosotros, que somos sus hijos, eso debe hacernos más humildes y movernos a imitarlo. Su amor de servicio debe inspirarnos a nosotros a servir también.

El Señor dice que el amor se expresa mejor cuando damos la vida por los demás, es decir, cuando dejamos que el espíritu de servicio sea el centro de nuestras relaciones con amigos y familiares, antes que los intereses egoístas. Así encontraremos que somos capaces de llegar a una unión más profunda con nuestro esposo o esposa y con nuestros hijos, con los amigos y compañeros de trabajo. Al mismo tiempo, veremos que las motivaciones egoístas comienzan a perder fuerza. En resumen, así permitimos que el amor de Dios empiece a tener parte en nuestra propia vida.

¿Cómo puedes tú dar la vida por los demás? Piensa en las situaciones que seguramente se presentarán de hoy a mañana y pídele al Señor que te confiera su corazón de servidor. Entonces, cuando surjan estas oportunidades, acéptalas de buena gana. Has de saber que cuando sales de tu zona de comodidad, algo santo sucede: Te haces Cristo para otra persona.
“Amado Señor Jesús, enséñame a servir con buena voluntad y con la misma generosidad, desinterés y humildad con que tú sirves.”

Para abrirle, apenas venga y llame"

«Para abrirle, apenas venga y llame»

     El Dios Verbo sacude al perezoso y despierta al dormilón. En efecto, el que viene a llamar a la puerta viene siempre para entrar. Pero depende de nosotros si no siempre entra y si no siempre se queda con nosotros. Que tu puerta esté siempre abierta al que viene; abre tu alma, ensancha la capacidad de tu espíritu, y así descubrirás las riquezas de la simplicidad, los tesoros de la paz, la suavidad de la gracia. Dilata tu corazón; corre al encuentro del sol de la luz eterna que «ilumina a todo hombre» (Jn 1,9). Es cierto que esta luz verdadera luce para todos; pero si alguno cierra sus ventanas, él mismo se privará de la luz eterna.

     Así, también Cristo permanece fuera si tú cierras la puerta de tu alma. Ciertamente que él podría entrar, pero no quiere introducirse a la fuerza, no quiere forzar a los que lo rechazan. Nacido de la Virgen, salido de su seno, irradia todo el universo para resplandecer para todos. Los que desean recibir la luz que brilla con esplendor perpetuo, le abren; ninguna noche vendrá a apagar la luz. En efecto, el sol que vemos todos los días cede el lugar a las tinieblas de la noche; pero el Sol de justicia (Ml 3,20) no conoce el ocaso, porque la Sabiduría no es vencida por el mal.

San Ambrosio
(c. 340-397), obispo de Milán y doctor de la Iglesia 
Sermón 12 sobre el salmo 118; CSEL 62, 258

La llave


RESONAR DE LA PALABRA - 20 OCT 2015

Evangelio según San Lucas 12,35-38. 
Jesús dijo a sus discípulos: "Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta. ¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo. ¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!" 


RESONAR DE LA PALABRA
Óscar Romano

Será por sorpresa. Como no sabemos ni el día ni la hora ni el cómo caben distintas actitudes. 1) Dejar que vayan pasando las cosas, vivir como si no pasara nada. 2) Estar con tanta tensión que no se disfrute de la vida. 3) Vivir con la tranquilidad que proporciona saber que uno está haciendo lo que debe.

Puede ayudar esta historia. El centinela:

Cerca de la frontera de un país muy lejano se levantaba un pequeño castillo perdido en medio del desierto. Una mañana llegó un mensaje del rey: "Estad a punto porque nos han hecho saber que Dios visitará nuestro país y quizás pasará por vuestro castillo. Sobre todo estad preparados para recibirlo". Las autoridades del castillo se dispusieron a cumplir las órdenes reales. Llamaron al centinela y le encomendaron que a partir de aquel día no perdiera de vista el desierto y en cuanto viera alguna señal de la venida de Dios se lo hiciera saber.

El centinela recibió el encargo con alegría; nunca le habían confiado una misión tan importante. En pie, en lo más alto de la torre, con los ojos bien abiertos, oteaba continuamente el horizonte en espera del más pequeño indicio.- Cómo debe ser Dios -pensaba- Seguramente vendrá con un gran cortejo y lo distinguiré de lejos... o quizás aparecerá de golpe, acompañado por un poderoso ejército...
Ilusionado como estaba, no pensaba en nada más y se pasaba días y noches en lo alto de la torre. Transcurrió el tiempo y poco a poco todo el mundo fue olvidando el mensaje de Dios. Incluso el rey perdió el interés.

Sólo el centinela se mantenía muy despierto esperando, esperando siempre, bajo el sol y la lluvia. Veía venir caravanas y ejércitos, pero ninguna de ellas era el cortejo de Dios. A veces, cansado de mirar, se preguntaba si todo aquello no era un engaño.

Pasaron los meses y los años. El centinela se hacía viejo y los ojos le empezaban a flaquear. A menudo debía sentarse porque las piernas no le sostenían.

Un día se levantó como siempre para mirar el desierto, pero se dio cuenta que casi no se podía mover. Se sentía cerca de la muerte y una gran amargura le embargó el alma.- He estado toda la vida esperando la visita de Dios y ahora tendré que morir sin haberlo visto, exclamó dolorosamente. Entonces oyó una voz a su lado:
- ¿No me conoces? Sorprendido, el centinela se volvió y vio que Dios había llegado. Lleno de alegría le dijo- ¡Oh, ya estás aquí! Me has hecho esperar tanto... ¿por dónde has venido que no te he podido ver?
- Siempre he estado a tu lado, replicó Dios con dulzura, desde el día que decidiste esperarme. Siempre he estado aquí, a tu lado, dentro de ti. Te ha hecho falta largo tiempo para darte cuenta, pero ahora ya lo sabes. Este es el secreto: sólo quienes esperan pueden verme.

La espera tiene que ver con el amor. Como nos han amado mucho, podemos esperar todo. No se trata de exigencias. La cosa va de amores.

Tu hermano y amigo
Óscar Romano, cmf

Buen día, Espíritu Santo!

¡Buen día, Espíritu Santo!
Al que despierta Contigo le faltan palabras,
¡¿qué decir al íntimo entre los íntimos?!
¿Qué palabra decirte, mi Amigo entrañable?!
Acaso es posible expresarte lo que causas en mi?
Acaso es posible manifestar algo más que una sonrisa.
¡Gracias por la alegría que derrochas en mi y dibujas en mi rostro!
La que surge cuando pienso en Ti;
la que brota cuando caigo en la cuenta que estás,
que te mueves, que vives en mis profundidades,
en mis pensamientos, en mis anhelos,
en mis expectativas y desvelos.
Gracias por levantarme,
porque es desbordante Tu gracia
como grande y santo el Nombre del Hijo,
Inmenso y Misericordioso el Amor del Padre.
Amén!


lunes, 19 de octubre de 2015

Quien juzga no tiene tiempo de amar

No debemos juzgar, pues sólo Dios conoce el corazón.

Mis hermanos hoy quiero reflexionar sobre el deber que tenemos de no juzgar a nadie.
Fui sorprendido por Dios al ver una persona rezando y yo juzgaba que aquella persona no conocía a Dios, y fue ahí que el Señor me sorprendió. El me dijo: "No debes juzgar, pues sólo Yo conozco el corazón"
Entonces, mis hermanos, no perdamos tiempo en juzgar.
La Madre Teresa de Calcuta decía: "quien juzga a las personas no tiene tiempo para amarlas", o sea, antes de juzgar, reza. Antes de condenar, ama, pues sólo Dios conoce las profundidades e intenciones de nuestro corazón.

Si pedimos la misericordia de Dios para con nosotros, pues conocemos nuestras luchas, así también debemos actuar con nuestro prójimo.
Guardemos esta palabra de Dios en nuestro corazón: "No juzguemos y no seremos juzgados!"

Tu hermano,
Wellington Jardim (Eto)
Cofundador da Comunidade Canção Nova e administrador da FJPII
Adaptación del original en portugues publicado en Canção Nova - Octubre 2015

EL PESO QUE LA GENTE LLEVA



Miro a mi alrededor y descubro que las cosas que quiero llevar en un viaje no pueden ser llevadas. Exceden los tamaños permitidos. ¿Has imaginado llegar a un aeropuerto cargando el colchón para ser despachado?

Las preguntas son muchas... ¿y si tuviera el deseo de oír aquella música que me gusta?  ¿o la película que acostumbro ver de vez en cuando como si fuese la primera vez?
Desisto.
Tiro dentro de la valija lo que puedo en el espacio delimitado para mi partida y voy.
De vez en cuando recuerdo alguna cosa olvidada, y concluyo que, inevitablemente la mitad de las cosas que llevé no me sirven para nada.
Es en esa hora que descubro que partir conlleva una experiencia de sufrir ausencias.
Y en eso vive el encanto de los viajes. ¡Viajar es descubrir el mundo que no tenemos!
Es el tiempo de sufrir la ausencia que nos ayuda a mensurar el valor del mundo que nos pertenece.

Y entonces descubrimos el motivo que llevó al poeta a cantar: "Bueno es partir. Bueno es también poder volver!
El tenía razón. La partida nos abre los ojos para lo que dejamos.
La distancia ns permite mensurar los espacios dejados.
Por eso, partidas y llegadas son instrumentos que nos indican quien somos, lo que amamos y lo que es esencial para que la gente continúe siendo. Al ver el mundo que no es mio, me reencuentro con el deseo de amar todavía más mi territorio. Es consecuencia natural que hace al corazón querer volver al punto inicial, al lugar donde todo comenzó.
Es como si la voz identificase la raíz del grito, el elemento primero.

Vida y viaje siguen las mismas reglas. Los excesos nos pesan y nos retiran la voluntad de vivir. Por eso es tan necesario partir. Salir en la dirección de las realidades que nos ausentan. Lugares y personas no pertenecen al contexto de nuestras lamentaciones... hospitales, asilos, internados...

Ver el sufrimiento de cerca, tocar la herida que no duele en nuestra carne, pero que de alguna manera puede humanizarnos.
Andar en la dirección del otro es también hacer un viaje. Pero no lleves muchas cosas. No tengas miedo de las ausencias que sentirás. Al entrar en territorio ajeno, quien sabe, tal vez tus ojos se abran para percibir de una manera nueva el territorio es es tuyo. No lleves tus pesos. 
Ellos no te permitirán encontrar al otro.
Viaja liviano, liviano, bien liviano.
y más te elevarás.

p. Fábio de Melo
Adaptación del original en português