martes, 25 de noviembre de 2014

NO DEJES DE SOÑAR

¿Has creído en tus sueños y luchado por ellos?    

Nuestros sueños están íntimamente ligados a la vida. Hablar sobre ellos mueve nuestras emociones y nuestros sentimientos

Hablar al respecto de sueños exige una maestría que tal vez esté más allá de las que poseo. Sin embargo es justamente porque creo en el poder de los sueños que me arriesgo a hablar del asunto.

Nuestros sueños están íntimamente ligados a la vida. Hablar sobre ellos mueve nuestras emociones y nuestros sentimientos, los cuales pueden estar ligados al presente, pasado o futuro. Por eso, cuando leíste la frase “No dejes de soñar”, puede ser que te haya despertado un sentimiento de ánimo, que te encoraja a continuar luchando por tus sueños y te hace leer un poco más; o puede ser también que te haya despertado un sentimiento de frustración ligado al hecho de haber soñado en el pasado y hoy, vivir una realidad totalmente inversa a lo que deseaste. Pido permiso para entrar en tu corazón, como sea que esté, e invitarte a hablar sobre el asunto con calma y sinceridad.

Una taza de té, una tarde con vista a un lago al atardecer, sería el escenario que escogería para compartir contigo. Pero hagamos un buen uso de lo que tenemos, el corazón tiene el poder de llevarnos más allá. Entonces respira profundo, imagina con calma el atardecer y permite que la suave brisa de la primavera te ayude a pensar en tus sueños.

sueños

Tal vez, necesites hacer un pequeño viaje antes de comenzar nuestra conversación. Entonces ¡corage! Anda hasta tu baúl de recuerdos, ábrelo con cuidado y recoge de ahí tus sueños de niño, toma también los sueños de tu adolescencia, de tu juventud y todos los otros que encuentres. Trae todo con cuidado y comienza a rever uno por uno antes de hablar cualquier cosa. Verás que algunos ya no tienen sentido, pues estaban ligados a las fantasías propias de la edad, mientras que otros continúan teniendo todo el sentido, a pesar de que estén decolorados por el tiempo y arrugados por tantos acontecimientos. Entonces sopla sobre ellos con fuerza y saca el polvo que los intenta tapar. Toma tus sueños de nuevo pues son tuyos y eso los hace preciosos, exclusivos, especiales. Nada ni nadie en este mundo tiene más poder sobre ellos que tú mismo. Por lo tanto, tómalos con firmeza y no le des a nadie el derecho de destruirlos.

He escuchado muchos relatos de personas que dejaron de soñar.
Las razones son diferentes pero el resultado lamentablemente es el mismo.
La falta de esperanza, el desánimo y vivir por vivir ha inquietado mi corazón porque creo que vivir sin sentido, sin sueños, sin esperanza y alegría no es la voluntad de Dios para nadie. Cuando, por innumerables razones alguien deja de soñar es como si de cierta forma desistiese de vivir. Se vuelve insatisfecho con todo y con todos, no logra alegrarse con el éxito del otro, gasta energía buscando los defectos en todo, generalmente no encuentra gracia en casi nada en esta vida y está siempre refiriéndose al pasado o al futuro, sin vivir nunca el presente. ¿Conoces a alguien así? Ojalá no me digas: ¡Sí, a mí!

Pero si es tu caso, no te precupes, ¡Tines solución! es posible volver a soñar y a vivir plenamente con la ayuda del más grande Soñador que la humanidad ya conoció: Jesucristo. El pasó por este mundo distribuyendo sueños y contagiando multitudes. Yo soy parte de Su grupo, fui cautivada por su forma de soñar y desde entonces, intento seguir sus huellas. A veces caigo, pero El me levanta. Las veces que lo hago bien, él me aplaude. Las veces que me equivoco, me espera. Con su gracia retomo e intento seguir adelante. Además, es por eso que estoy invitándote a seguirlo.

Creo que Dios nos creó para vivir plenamente, por eso nos capacitó con la posibilidad de soñar. El sabe que mientras luchemos para conquistar nuestros ideales, experimentaremos una alegría anticipada que nos mueve, nos llena de esperanza, lo que es esencial para una vida plena.

Quien sueña logra ir más allá, ve en las adversidades la oportunidad para crecer y no se detiene frente a los desafíos. Cuando miramos la historia vemos que las grandes conquistas mundiales pasaron por el corazón de un soñador. Podemos recordar por ejemplo, Thomas Edison, considerado el inventor más fértil de todos los tiempos. El creó el fonógrafo, los focos eléctricos, el proyector de cine y perfeccionó el teléfono. Pero necesitó creer que todo eso era posible, aún cuando la mayoría de los mortales afirmaba que no funcionaria. Es gracias a su insistencia en soñar que hoy tenemos esas y otras preciosidades de la ciencia y de la técnica a nuestro favor. Y tu, has creído en tus sueños y luchado por ellos?

Hay una canción de Juninho Cassimiro que dice: “Todo lo que es tuyo está en el corazón de Dios. No dejes de soñar, basta creer”
Fui escuchando esa canción y comencé a garabatear este texto. Ojalá que de alguna forma, él te ayude a continuar creyendo en tus sueños. Sé que esperar no es fácil, también soy parte de ese grupo que espera el cumplimiento de las promesas de Dios, pero lo que no podemos jamás es dejar de soñar. Si mientras examinas el baúl de tus recuerdos, percibes que alguna cosa no resultó, comienza de nuevo, sin miedo.

Recuerda que nunca estás solo. Aquel que soñó contigo, aún antes de que existas, estará a tu lado dándote la fuerza necesaria para cada instante. Si me lo permites, termino nuestro encuentro de hoy con un consejo: con relación a tus sueños, ¡no te des por vencido!
Las promesas de Dios para tu vida han de cumplirse en Su tiempo y como sea mejor para ti. Para el Señor todo es posible, pídele que renueve tu esperanza y te ayude a dar los pasos en dirección de la victoria. ¡No dejes de soñar!

Dijanira Silva
Misionera de la Comunidad Canción Nueva, reside actualmente en la misión de Sao Paulo. Conductora de la Radio CN América (SP). E-mail: dijanira@geracaophn.com
fuente PORTAL CANCION NUEVA

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