sábado, 15 de noviembre de 2014

Buen día, Espíritu Santo

Señor,
no consigo imaginar un día sin Ti,
no puedo ni siquiera pensar un día sin Tu Gracia conmigo.
¿Podría acaso respirar con naturalidad?
Miraría sin mirar,
escucharía sin escuchar,
sonreiría sin sonreír,
hablaría de amor sin saber qué es el Amor.
Sin Tu Presencia todo se vuelve vacío,
todo sería pesada y triste soledad.
Por eso clamo tu auxilio,
porque no has desistido de mi:
¡Envía Tu Espíritu!
Él íntimo entre los íntimos,
el Santo que santifica,
el Abogado que defiende,
el Intercesor que rescata.
Tú en mí, yo en Ti.


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